{"id":13072,"date":"2024-09-03T22:42:20","date_gmt":"2024-09-03T22:42:20","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=13072"},"modified":"2024-09-03T22:42:20","modified_gmt":"2024-09-03T22:42:20","slug":"el-mini-cuento","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/el-mini-cuento\/","title":{"rendered":"El mini \u00bfcuento?"},"content":{"rendered":"\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-right\">Violeta Rojo<\/h4>\n\n\n\n<p>Para la cr\u00edtica el t\u00e9rmino cuento se destina a un tipo espec\u00edfico y ya cl\u00e1sico de texto literario, que tiene unas caracter\u00edsticas muy definidas e inmutables; mientras que el minicuento, que es un texto tan peque\u00f1o, con caracter\u00edsticas tan extra\u00f1as a lo tradicional, no puede ser considerado un cuento propiamente dicho.<\/p>\n\n\n\n<p>Epple apunta a esto diciendo:<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u2026en general, todas estas expresiones escritas estas historias fijadas en textos, habr\u00eda que considerarlas como cuentos. \u00bfQu\u00e9 es lo que las diferencia de otras expresiones escritas que el lector se resiste a entenderlas como ficci\u00f3n breve? \u00bfCu\u00e1l es el l\u00edmite entre el chiste, el aforismo, el dicho y el cuento propiamente tal? (Epple, 1984,34)<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Este comentario nos da una de la claves para entender la dificultad de inserci\u00f3n del minicuento en el g\u00e9nero cuento. \u00c9sta no es debida \u00fanicamente a la brevedad extrema, sino que es su forma cambiante la que produce la duda. Efectivamente, el minicuento adopta la apariencia de otras formas literarias tanto mayores (ensayo, poes\u00eda en prosa) como menores (las llamadas <em>formas simples<\/em>, ciertos g\u00e9neros o subg\u00e9neros arcaicos) e incluso de formas escritas u orales no consideradas literarias (noticias de prensa, recetas de cocina, manuales de instrucciones).<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora bien, \u00bfqu\u00e9 tipo de texto literario podr\u00edamos considerar un cuento? Enrique Anderson-Imbert (1979, 51) propone una ampl\u00edsima definici\u00f3n cuando dice que un cuento es \u00abcualquier p\u00e1gina que decidamos llamar cuento\u00bb. Quiz\u00e1s esta definici\u00f3n ocupa un campo demasiado amplio, aunque podr\u00edamos restringirla un poco diciendo que cuento es cualquier texto que el lector reconozca como tal.<\/p>\n\n\n\n<p>Si tomamos como cierta esta aseveraci\u00f3n, tendremos tambi\u00e9n que reconocer que el minicuento es un cuento si as\u00ed lo reconoce el lector. Para mayor precisi\u00f3n, sin embargo, examinaremos las diferentes teor\u00edas que explican las caracter\u00edsticas del cuento, para cotejar \u00e9stas con las del minicuento. No debemos olvidar, sin embargo, que el cuento como g\u00e9nero ha engendrado una asombrosa cantidad de definiciones y caracterizaciones, ninguna de ellas concluyente. Tanto es as\u00ed que Pacheco (1993) llama al cuento \u00abel m\u00e1s definible y menos definible de los g\u00e9neros\u00bb. Empezaremos, entonces, por una pregunta.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u00bfPor qu\u00e9 los minicuentos no pueden ser cuentos?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La opini\u00f3n m\u00e1s com\u00fan y difundida sobre el minicuento, como dijimos anteriormente, es que es demasiado breve y que no alcanza suficiente espacio como para llenar ciertos par\u00e1metros o modelos indispensables al g\u00e9nero: desarrollar personajes, tener introducci\u00f3n, nudo y desenlace (seg\u00fan los c\u00e1nones m\u00e1s cl\u00e1sicos); describir escenarios o personajes, complicar la acci\u00f3n, resolver el conflicto (Labov y Waletzky); o identificar los personajes, crear un problema, determinar una meta, iniciar la alternativa de soluci\u00f3n, bloquear el logro de la meta o crear un estado terminal (Beaugrande y Colby).<\/p>\n\n\n\n<p>En suma, y conform\u00e1ndose con lo elemental, un cuento deber\u00eda narrar una historia, por peque\u00f1a que sea, en la que unos personajes desarrollan acciones. Seg\u00fan esto, un minicuento no es un cuento porque es tan corto que no llega a tener espacio para describir escenario y personajes, o para complicar la acci\u00f3n, o para determinar una meta y bloquear su logro, ni para desarrollar un estilo literario, ni para narrar una historia y, en muchos casos, ni siquiera para relatar una an\u00e9cdota. En suma, no puede llegar a ser un cuento porque no le alcanza el espacio para contar algo.<\/p>\n\n\n\n<p>En realidad, desde un punto de vista convencional, el minicuento no es un cuento trardcional. Pero que no sea un cuento tradicional no quiere decir que no sea un cuento. Lo que sucede con el minicuento es que narra sus historias de una manera distinta, m\u00e1s sugerente y el\u00edptica -mediante el uso de cuadros, relaciones intertextuales, etc.-, Pero no por eso m\u00e1s simple. Como dice Tomachevski: \u00abEl cuento posee, por lo general, una f\u00e1bula sencilla, con una sola veta narrativa\u00bb, aunque \u00abla sencillez de la construcci\u00f3n de la f\u00e1bula no tiene nada que ver con la complejidad y lo intrincado de las distintas situaciones\u00bb (Tomachevski, 1982,252).<\/p>\n\n\n\n<p>Oldrich Belic y Felix Vodicka en <em>El mundo de las letras<\/em>, proponen distintas clasificaciones de g\u00e9neros. Una de ellas consiste en g\u00e9neros escalonados seg\u00fan su extensi\u00f3n, los cuales comprenden: \u00abciclo de novelas, novela, novela corta, cuento, subcuento, microcuento, an\u00e9cdota\u00bb (Vodicka y Belic, 1971, 114). Para estos autores, \u00abcada una de estas formas difieren de las dem\u00e1s no s\u00f3lo por su extensi\u00f3n, sino tambi\u00e9n por su construcci\u00f3n, por sus procedimientos espec\u00edficos de composici\u00f3n\u00bb ([bid, 114). De acuerdo con esto, el minicuento ser\u00eda una forma narrativa (o perteneciente al g\u00e9nero narrativo) muy relacionada con el cuento, pero con una construcci\u00f3n y unos procedimientos de composici\u00f3n distintos a los del cuento. Esta diferencia es muy l\u00f3gica, ya que el minicuento es un cuento no tradicional. Por ende, si bien comparte con el cuento ciertas caracter\u00edsticas b\u00e1sicas, posee tambi\u00e9n otras que son distinta.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfCu\u00e1les ser\u00edan, grosso modo, las caracter\u00edsticas esenciales del minicuento? Para empezar, la brevedad, por supuesto, pero tambi\u00e9n la pr\u00e1ctica de un lenguaje trabajado y preciso, la utilizaci\u00f3n de una an\u00e9cdota comprimida, el uso de cuadros o \u201cmarcos de conocimiento\u201d y el car\u00e1cter proteico (es decir, las m\u00faltiples formas o g\u00e9neros que puede adoptar el minicuento). En principio, todas estas caracter\u00edsticas son comunes tanto al cuento como al minicuento. Y digo en principio porque, si bien la brevedad es una caracter\u00edstica esencial del cuento, la brevedad del minicuento es extrema para los patrones usuales; de igual manera que la an\u00e9cdota es m\u00e1s comprimida que lo normal, que la utilizaci\u00f3n de los cuadros se hace casi indispensable y que se intenta llegar a una precisi\u00f3n extrema del lenguaje. Incluso, el cuento disfruta de cierto car\u00e1cter proteico (las distintas carrocer\u00edas del cuento, las llama Anderson-Imbert) aunque no tan evidente como en el minicuento.<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora bien, \u00bfqu\u00e9 es el cuento? A pesar de los cientos de teor\u00edas y definiciones de cuento que podemos encontrar, no hay ninguna absolutamente concluyente y el cuento sigue siendo \u201cesa cosa misteriosa que se llama cuento\u201d (Monterroso, 1989, 61). No obstante esto, hay cierta rigidez a la hora de juzgar qu\u00e9 texto no es un cuento. As\u00ed, una especialista como Koch (1986a y 1986b) explica que en su criterio hay dos formas distintas: el minicuento, que es simplemente un cuento muy breve y el microrrelato, que tiene otro tipo de caracter\u00edsticas muy peculiares: \u201c\u2026estas breves piezas no caen dentro de los par\u00e1metros del cuento propiamente dicho. Por lo tanto, esa nomenclatura se ha rechazado en favor de la de \u2018relato\u2019 (Koch, 1986a, 5). Juan Bosch, por su parte, cita al cr\u00edtico literario chileno Hern\u00e1n D\u00edaz Arrieta, que observa una posici\u00f3n similar:<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u2026junto al cuento tradicional, al cuento \u201cque puede contarse\u201d, con principio, medio y fin, el conocido y cl\u00e1sico, existen otros que flotan, el\u00e1sticos, vagos, sin contornos definidos ni organizaci\u00f3n rigurosa. Son interesant\u00edsimos y, a veces, de una extrema delicadeza; superan a menudo a sus parientes de antigua prosapia; pero \u00bfc\u00f3mo negarlo, c\u00f3mo discutirlo? Ocurre que no son cuentos; son otra cosa: divagaciones, relatos, cuadros, escenas, retratos imaginarios, estampas, trozos o momentos de vida; pero, insistimos, no son cuentos. (Citado por Bosch, 1967, 26)<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>El cuento, entonces, s\u00f3lo deja de ser esa cosa misteriosa e indefinible, cuando se le caracteriza por negaci\u00f3n. <\/p>\n\n\n\n<p>El minicuento, si bien tiene muchos puntos en com\u00fan con el cuento literario tradicional, posee otros distintos, que se deben a que es un subg\u00e9nero que se desprende del cuento. Y, como es habitual en estos casos, transgrede algunas reglas de su antecesor.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Caracter\u00edsticas del cuento y el minicuento<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Trataremos ahora de explicar cu\u00e1les son los puntos en com\u00fan que tendr\u00edan el cuento y el minicuento. Por supuesto, con los reparos de rigor, ya que seguimos sin tener una definici\u00f3n total y concluyente sobre el cuento. Como dice Anderson Imbert (1979, 51): \u201cEs un c\u00edrculo vicioso: necesitamos saber primero cu\u00e1l es el alcance y significado del concepto cuyo enunciado es el vocablo \u2018cuento\u2019, pues s\u00f3lo sabremos qu\u00e9 es el cuento despu\u00e9s de haber analizado esos objetos\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Empecemos por la m\u00e1s cl\u00e1sica de las definiciones de cuento: \u201cEl cuento es una narraci\u00f3n, fingida en todo o en parte, creada por un autor, que se puede leer en menos de una hora y cuyos elementos contribuyen a crear un solo efecto\u201d (Menton, 1964). Si nos basamos en esta definici\u00f3n, llegar\u00edamos a la conclusi\u00f3n de que el minicuento es, efectivamente, un cuento. Los minicuentos son narraciones ficcionales, creadas por un autor, obviamente se pueden leer en menos de una hora y, efectivamente, su brevedad y condensaci\u00f3n contribuyen a crear un solo efecto.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, el minicuento tiene tambi\u00e9n otras caracter\u00edsticas: es m\u00e1s breve de lo habitual, muchas veces se puede leer en menos de un minuto y a veces tiene caracter\u00edsticas de otros g\u00e9neros. Aunque, como veremos a continuaci\u00f3n, comparte las categor\u00edas del cuento.<\/p>\n\n\n\n<p>Pacheco (1993) define las categor\u00edas del cuento as\u00ed: narratividad, ficcionalidad, extensi\u00f3n (breve), unicidad de concepci\u00f3n y recepci\u00f3n, intensidad de efecto, econom\u00eda, condensaci\u00f3n y rigor. Todas son aplicables al minicuento, aunque quiz\u00e1s no de una manera evidente. Empecemos por la narratividad y la ficcionalidad. Pacheco define la narratividad explicando que \u201cEn tanto relato, y valga por leg\u00edtimo el juego de palabras, todo cuento debe dar cuenta de una secuencia de acciones realizadas por personajes- (no necesariamente humanos) en un \u00e1mbito de tiempo y espacio\u201d. Pero al dar esta definici\u00f3n el mismo Pacheco reconoce que es una categor\u00eda demasiado amplia, y que en ella podr\u00edan entrar entonces formas como \u201clos chistes y las noticias del peri\u00f3dico, los partes militares y los informes t\u00e9cnicos, los expedientes judiciales y las narraciones deportivas\u201d. Dado esto, la \u00fanica manera de que se llegue al cuento es uniendo a la categor\u00eda de narratividad la de ficcionalidad y es \u00e9sta la que convierte la narraci\u00f3n de una serie de acciones en un hecho literario. En suma, una historia s\u00f3lo se convierte en un cuento si es ficcional.<\/p>\n\n\n\n<p>Exactamente esto sucede con el minicuento. En el minicuento se narran acciones, o por lo menos una acci\u00f3n, realizada por un personaje, a veces no definido, y ni siquiera nombrado, pero personaje al fin, en un es pacto y en un tiempo. A veces esta narraci\u00f3n tiene la forma de un chiste (un ejemplo claro ser\u00eda \u201cCuento cubano\u201d de Guillermo Cabrera Infante), pero no se queda en la primera categor\u00eda porque existe la ficcionalidad, que lo convierte en un producto literario. \u201cCuento cubano\u201d narra un chiste, pero con una intenci\u00f3n y calidad literaria de tan alto nivel, que pasa a ser otra cosa, una forma literaria, un minicuento. Algo parecido sucede con el cuento \u201cTab\u00fa\u201d de Enrique Anderson-Imbert. Sobre esto dice Gerlach (1989, 76):<\/p>\n\n\n\n<p><em>We might wish to deny \u2018Taboo\u2019 the status of story and call it a joke. Most readers will, after all, laugh before wondering whether it is a story. But \u2018Taboo\u2019 feels, to some extent, like a story. It has the voltage of a story; a whisper promptly leads to death. It recites an event, a rather striking one. And it is certainly complete.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>La tercera categor\u00eda de la que habla Pacheco es la extensi\u00f3n, esto es, en nuestro caso, la brevedad, que genera directamente a su vez otras cuatro categor\u00edas: intensidad del efecto, econom\u00eda, condensaci\u00f3n y rigor, y genera indirectamente la restante: unicidad de concepci\u00f3n y recepci\u00f3n. La brevedad, entonces, es la caracter\u00edstica m\u00e1s evidente tanto del cuento como del minicuento y la que genera a su vez casi todas las dem\u00e1s caracter\u00edsticas. Pacheco apunta a una \u201crelativa brevedad\u201d, atendiendo a que son cuentos tanto los minicuentos de una p\u00e1gina como los cuentos que tienen cincuenta p\u00e1ginas.<\/p>\n\n\n\n<p>La unidad de concepci\u00f3n y la de recepci\u00f3n se relacionan, respectivamente, con el proceso creativo de la escritura y con la lectura, o la recepci\u00f3n del lector. Puede entenderse diciendo que el autor, debido a las caracter\u00edsticas de concentraci\u00f3n del cuento, \u201clanza\u201d su historia de un golpe, y de la misma manera la recibe el lector.<\/p>\n\n\n\n<p>En cuanto a econom\u00eda, condensaci\u00f3n y rigor, est\u00e1n \u00edntimamente relacionadas con la brevedad. La brevedad genera que se narren las historias de una manera concisa y breve. Pero, tambi\u00e9n podr\u00eda decirse que el inter\u00e9s de \u201cechar un cuento\u201d de la manera m\u00e1s concisa (econ\u00f3mica) y breve (condensada) hace que se narre brevemente. Esto es importante porque la brevedad, la econom\u00eda, la condensaci\u00f3n y el rigor se deben unas a otras y no se sabe cu\u00e1l fue la caracter\u00edstica primigenia.<\/p>\n\n\n\n<p>Estas son las caracter\u00edsticas m\u00e1s propias del cuento y todas se relacionan con cierta rapidez y deslumbramiento y tambi\u00e9n con la elipsis, con lo no dicho.<\/p>\n\n\n\n<p>En un cuento hay cosas que no hace falta decir y que incluso no se deben decir, ya que se estropear\u00edan la econom\u00eda y la condensaci\u00f3n. A su vez, la econom\u00eda y la condensaci\u00f3n, ese tener que decir \u201ctodo y s\u00f3lo lo necesario para lograr su cometido\u201d (Pacheco, 1993), generan el rigor en el estilo y en el narrar. Augusto Monterroso en una entrevista explica, a la pregunta de c\u00f3mo llega a una escritura tan econ\u00f3mica, lo siguiente:<\/p>\n\n\n\n<p><em>Tachando. Tres renglones tachados valen m\u00e1s que uno a\u00f1adido. Adem\u00e1s, imagino que porque as\u00ed es como pienso y hablo. Por otra parte, si se logra que no se note afectada, la concisi\u00f3n es algo elegante. Los adornos y las reiteraciones no son elegantes ni necesarios. Julio C\u00e9sar invent\u00f3 el tel\u00e9grafo dos mil a\u00f1os antes que Morse con su mensaje: \u201cVine, vi, venc\u00ed\u201d. Y es seguro que lo escribi\u00f3 as\u00ed por razones literarias de ritmo. En realidad, las dos primeras palabras sobran; pero C\u00e9sar conoc\u00eda su oficio de escritor y no prescindi\u00f3 de ellas en honor del ritmo y la elegancia de la frase. En esto de la concisi\u00f3n no se trata tan s\u00f3lo de suprimir palabras. Hay que dejar las indispensables para que la cosa adem\u00e1s de tener sentido suene bien\u201d. (Monterroso, 1989, 68)<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Podemos, entonces, y siguiendo la larga tradici\u00f3n de la metaforizaci\u00f3n de las teor\u00edas del cuento, ver al cuento como si fuera una pelota. Tenemos una pelota llamada cuento. Esa pelota narra una historia ficcional, de tal manera que es como si el autor estuviera lanz\u00e1ndola a un contrincante. El contrincante es el lector. La pelota es peque\u00f1a (extensi\u00f3n), se lanza de un solo impulso (unicidad de concepci\u00f3n), se recibe de una sola vez (unicidad de recepci\u00f3n), el lector siente un impacto (intensidad del efecto), porque lo que atrapa es redondo, s\u00f3lido, fuerte (econom\u00eda, condensaci\u00f3n, rigor).<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora bien, si nos imaginamos el cuento como una pelota de f\u00fatbol y el minicuento como una pelota de b\u00e9isbol, podr\u00edamos pensar que quiz\u00e1s el impacto que recibe el lector ser\u00e1 mayor en el caso del minicuento, ya que la masa est\u00e1 m\u00e1s concentrada y adquiere m\u00e1s velocidad, por ende, golpea m\u00e1s fuerte.<\/p>\n\n\n\n<p>Los minicuentos tienen el elemento narrativo; el elemento ficcional; su extensi\u00f3n es breve -m\u00e1s que la habitual- y esta extrema brevedad genera que se agudicen los dem\u00e1s rasgos: la unicidad de concepci\u00f3n y recepci\u00f3n se acent\u00faan, la intensidad del efecto es mayor, y, por supuesto la econom\u00eda es m\u00e1s grande, igual que el rigor y la condensaci\u00f3n m\u00e1s apretada, ya que las palabras a utilizar son pocas y el espacio es menor. Adem\u00e1s, puede ser reconstruido lineal y cronol\u00f3gicamente, narra una acci\u00f3n ejecutada por personajes, se desarrolla dentro de un eje temporal, despierta en el narrador el criterio de inter\u00e9s, posee intensidad, la historia es recuperable desde el punto de vista cognoscitivo y provoca impacto en el lector.<\/p>\n\n\n\n<p>Seg\u00fan esto, entonces, el minicuento posee todas las caracter\u00edsticas del cuento, pero a escala m\u00e1s reducida.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Minicuentos con f\u00e1bula y sin f\u00e1bula<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>A pesar de que el minicuento y el cuento tengan caracter\u00edsticas en com\u00fan, sigue habiendo reticencia en considerar un cuento textos como \u201cEl dinosaurio\u201d de Augusto Monterroso. No s\u00f3lo es demasiado breve, sino que aparentemente no est\u00e1 \u00abcontando\u00bb ninguna historia sino solamente registrando un hecho, una situaci\u00f3n. Sin embargo, para Bosch (1967,9), \u201cel cuento es un g\u00e9nero literario escueto, al extremo de que un cuento no puede construirse sobre m\u00e1s de un hecho\u201d. Opini\u00f3n que coincide con la de Matthews (1993) \u201c\u2026el cuento (\u2026) muestra una acci\u00f3n, en un lugar y un tiempo determinados. Un cuento se ocupa de un solo personaje, de un evento \u00fanico, de una \u00fanica emoci\u00f3n, de una serie de emociones evocadas por una situaci\u00f3n \u00fanica\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero a pesar de esto, es tambi\u00e9n indudable que existen minicuentos que aparentemente no tienen personaje (ya que \u00e9ste no est\u00e1 desarrollado), en los  que el evento es demasiado escueto y la emoci\u00f3n est\u00e1 simplemente sugerida. Hay casos extremos de minicuentos que son una simple enumeraci\u00f3n, los hay que son un juego de palabras. En suma, hay minicuentos que tienen una situaci\u00f3n narrativa \u00fanica (como en los cuentos) pero tambi\u00e9n hay el caso de minicuentos en los que se nota la ausencia de una historia narrativa aparente.<\/p>\n\n\n\n<p>Dado esto, podr\u00edamos postular, siguiendo a Tomashevski, que en el cuento hay dos tipos distintos: los minicuentos con f\u00e1bula y los minicuentos sin f\u00e1bula aparente. Para \u00e9l, la diferencia entre obras con f\u00e1bula y sin f\u00e1bula est\u00e1 dada por la disposici\u00f3n de los elementos tem\u00e1ticos. Seg\u00fan su teor\u00eda (1982, 182) el tema \u201ces una unidad compuesta de peque\u00f1os elementos tem\u00e1ticos\u201d y estos elementos tem\u00e1ticos pueden disponerse de dos maneras: \u201ca) un nexo causal-temporal liga el material tem\u00e1tico\u201d (cuentos, novelas y poemas \u00e9picos) o \u201cb) los hechos son narrados como simult\u00e1neos, en una diversa sucesi\u00f3n de los temas, sin un nexo causal interno\u201d (obras sin f\u00e1bula, poes\u00eda descriptiva y did\u00e1ctica, l\u00edrica, viajes). Para nuestros fines preferimos utilizar el t\u00e9rmino f\u00e1bula seg\u00fan lo utiliza Kayser: el argumento de la obra, \u201cla reducci\u00f3n del desarrollo de la acci\u00f3n a extrema sencillez\u201d (Kayser, 1976, 98).<\/p>\n\n\n\n<p>Epple (1990, 18) dice sobre los minicuentos: \u201cLo que distingue es estos textos es la existencia de una situaci\u00f3n narrativa \u00fanica formulada en un espacio imaginaria y en su decurso temporal, aunque algunos elementos de esta tr\u00edada (acci\u00f3n, espacio, tiempo) est\u00e9n simplemente sugeridos\u201d. Podr\u00edamos pensar, entonces, que hay minicuentos que son narraciones completas, o con f\u00e1bula y minicuentos, que son narraciones incompletas, o sin f\u00e1bula aparente. Estas \u00faltimas s\u00ed tienen f\u00e1bula, pero ella, para desplegarse, necesita de la activa participaci\u00f3n del lector.<\/p>\n\n\n\n<p>En los tres minicuentos citados: \u201cEl dinosaurio\u201d, \u201cHab\u00eda una vez\u201d y \u201cDolores zeugm\u00e1ticos\u201d podemos observar este fen\u00f3meno. En los tres, aparentemente no sucede nada, pero en realidad s\u00ed hay acciones (como lo evidencian los verbos despert\u00f3, sali\u00f3, llev\u00e1ndose, hab\u00eda, empezaba); hay referencias espaciales (all\u00ed, la puerta) y de tiempo (cuando, todav\u00eda, hab\u00eda una vez). Estas historias se narran mediante un mecanismo de elipsis y son inteligibles como narraciones gracias a la intervenci\u00f3n del lector. En ellas lo impl\u00edcito, lo no dicho, lo sugerido, es lo que conforma la narraci\u00f3n, son minicuentos sin f\u00e1bula aparente. Mientras que \u201cVenganza\u201d, de Ednodio Quintero, es un minicuento con f\u00e1bula. Si comparamos los tres primeros minicuentos con el \u00faltimo, veremos que el mecanismo de elipsis est\u00e1 presente en los tres, pero en los sin f\u00e1bula aparente la elipsis hace pr\u00e1cticamente invisible la narraci\u00f3n, mientras que en el \u00faltimo la elipsis es la que genera el final sorpresivo.<\/p>\n\n\n\n<p>Los minicuentos podr\u00edan ser comparados con un iceberg, s\u00f3lo se ve una parte, pero las nueve partes restantes existen, son las que conforman y sostienen el cuento, pero est\u00e1n sumergidas, no se ven a simple vista. En el caso de los minicuentos sin f\u00e1bula aparente esto es m\u00e1s evidente, no son cuentos sin argumento sino cuentos con una f\u00e1bula impl\u00edcita, que no est\u00e1 en el nivel superficial y que necesita del lector para surgir. La f\u00e1bula se sugiere, pero es necesario que haya un lector que la complete.<\/p>\n\n\n\n<p>Es posible que aqu\u00ed est\u00e9 uno de los impedimentos para que el minicuento sea considerado un cuento. El argumento es parte esencial del cuento. \u201c\u2026 acci\u00f3n, trama y conflicto son una y la misma cosa. Todo cuento narra una acci\u00f3n conflictiva y s\u00f3lo en la trama la situaci\u00f3n adquiere movimiento de cuento (\u2026. ) la trama puede ser m\u00e1s o menos simple, m\u00e1s o menos compleja, pero nunca falta en un cuento\u201d, dice Anderson Imbert (1979, 131). Opini\u00f3n con la que coincide Mathews (1993): \u201cel cuento no es nada si no hay una historia que contar; hasta puede decirse que el cuento no es nada si no tiene una trama\u2026\u201d. En algunos minicuentos tenemos una trama no evidente, no aparente, que hay que desentra\u00f1ar, y eso da la impresi\u00f3n de que no existe.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-right\"><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/violeta-rojo\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Sobre la autora<\/a><\/h4>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Violeta Rojo Para la cr\u00edtica el t\u00e9rmino cuento se destina a un tipo espec\u00edfico y ya cl\u00e1sico de texto literario, que tiene unas caracter\u00edsticas muy definidas e inmutables; mientras que el minicuento, que es un texto tan peque\u00f1o, con caracter\u00edsticas tan extra\u00f1as a lo tradicional, no puede ser considerado un cuento propiamente dicho. 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