{"id":13066,"date":"2024-09-02T22:08:20","date_gmt":"2024-09-02T22:08:20","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=13066"},"modified":"2025-03-12T14:36:14","modified_gmt":"2025-03-12T19:06:14","slug":"la-nina-del-japon-seleccion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/la-nina-del-japon-seleccion\/","title":{"rendered":"La ni\u00f1a del Jap\u00f3n (selecci\u00f3n)"},"content":{"rendered":"\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-right\">Pascual Venegas Filardo<\/h4>\n\n\n\n<p><strong>Nagasaki a\u00f1ora<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La tarde se enredaba en tus cabellos de \u00e9bano,<br>era sutil la brisa que corr\u00eda en los pinos<br>y dibujaba aromas de l\u00edmpidos acentos.<br>La tarde era una sola sensaci\u00f3n de silencios<br>donde tan s\u00f3lo tu reinabas pensativa.<br>Nagasaki est\u00e1 all\u00ed sobre su azul bah\u00eda,<br>sus colinas no hablan pero su muda voz<br>cu\u00e1nto dice el viajero que sabe su tragedia.<br>tras ese templo de alta torre cristiana,<br>bajo esos techos grises donde un hombre rubio<br>am\u00f3 a l\u00edrica ni\u00f1a de alma de lib\u00e9lula:<br>frente a esos leones que celan el templo de Sofukii,<br>bajo ese monumento a una paz ganada con la muerte<br>laten las almas<br>de los ni\u00f1os que no vieron la aurora.<br>Est\u00e1n all\u00ed las madres ahogadas en la hoguera<br>de fuego fulgurante<br>con las manos tendidas<br>hacia el hijo hecho cenizas por la ciencia enloquecida.<\/p>\n\n\n\n<p>Qu\u00e9 importa que en las noches de gala en grandes urbes<br>Madame Butterfly diga su historia melodiosa<br>si aqu\u00ed en estas colinas de verdes virginales,<br>si aqu\u00ed frente a esta aguas de inocentes reflejos,<br>si aqu\u00ed entre estas gentes coronadas de risas,<br>si aqu\u00ed entre estos pasos leves como sus due\u00f1as<br>la memoria est\u00e1 viva<br>y la guerra atenaza en su recuerdo<br>el fuego venciendo todo lo refractario,<br>el \u00e1tomo dislocado trizando los tejidos,<br>la explosi\u00f3n consumando el mayor de los cr\u00edmenes!<\/p>\n\n\n\n<p>Nagasaky te miro mientras la tarde huye<br>y los celajes siembran rosados n\u00e1cares sobre las sombras<br>Nagasaky te miro tal cual como eras, cuando todo esto<br>que destruye, todo esto que aniquila<br>a\u00fan no hab\u00eda nacido.<\/p>\n\n\n\n<p>Te imagino en la paz del viejo samurai,<br>en el p\u00e1lido rostro de la noble doncella<br>so\u00f1ando en el amor imposible de un eta<br>Y mientras sue\u00f1o al pie de las colinas<br>es la noche la que hace m\u00e1s negros tus rebeldes anhelos<br>cuando la lluvia inicia sus pasos en la hierba.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">***<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Jardines bajo la lluvia<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La piedra es flor, es \u00e1rbol,<br>es m\u00fasica entre las flores y los \u00e1rboles.<br>Esta madera roja volcada en \u00e1gil arco<br>sobre el agua que r\u00ede gozosa en las arenas,<br>este menudo s\u00edlice en ondeantes veredas,<br>todo es vida crom\u00e1tica bajo la lluvia fina<br>que colma la ma\u00f1ana con impalpables hilos.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfQue miras mientras alzas tu esbeltez que te envidia<br>el sig\u00fa con su talle o el hui matsu hier\u00e1tico?<br>El tatami palpita bajo tu planta leve<br>mientras miras la lluvia decorando los aires.<br>Tu sabes el lenguaje de este paisaje leve<br>que se descubre d\u00f3cil, multiforme, encantado,<br>mientras el agua hace su ronda imperceptible.<\/p>\n\n\n\n<p>Adivina el silencio de tus ojos perdidos<br>bajo los pasos tristes como bronces antiguos,<br>los miro detenerse sobre el haya que a\u00f1ora<br>la c\u00e1lida caricia que en el sur se dilata,<br>el h\u00e1lito benigno que el Kuro Sio reparte.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">***<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La flor de Yokohama<\/strong><br><em>(dedicada a Chieko Nagata)<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>He surcado estas islas que te dieron la vida<br>y he sentido en la frente el agua de tus mares.<br>La armon\u00eda de tus islas, tus verdes litorales,<br>han llenado mis ojos con sus m\u00e1gicas formas,<br>y en cada retazo de este paisaje di\u00e1fano<br>que la lluvia sostiene con l\u00edquidos cristales<br>te miro a ti intacta, ni\u00f1a de Yokohama.<br>\u00bfDe d\u00f3nde me llegaste t\u00fa de piel como el aire,<br>de cabellos de brisa que la noche ha te\u00f1ido,<br>de vientre cincelado en c\u00e1lidos marfiles<br>y de muslos esbeltos como los tiernos pinos?<br>Quiero mirar en ti el rostro de estas aguas<br>y el cuerpo de esta tierra de entra\u00f1as encendidas.<br>T\u00fa viniste del sur donde el mundo es m\u00e1s verde.<br>\u00bfDe Kyu Siu? \u00bfDe sikoki? \u00bfDel pie del Aso Yama?<br>De esas islas que miran hacia el sur anhelosas<br>buscando un alma tibia como la tuya en llamas.<br>Te encontr\u00e9 en Yokohama ni\u00f1a de clara risa,<br>y en tu voz escuch\u00e9 la m\u00fasica de r\u00edos<br>cruzando las monta\u00f1as frente a Budas inm\u00f3viles.<br>en ti sent\u00ed los s\u00edmbolos de un pa\u00eds encantado<br>que vigilan mikados y aguerridos da\u00edmios<br>m\u00e1s all\u00e1 de la muerte.<br>No importa que los d\u00edas hagan distante el tiempo<br>y que infinitos mares separen tu presencia,<br>si tu recuerdo un arco tiende sobre los aires<br>y te alzas en dominios de insulares contornos.<br>Eres como tus islas circundadas de espumas<br>que leves golondrinas coronan en la tarde,<br>eres como los pinos ce\u00f1idos a los montes<br>a cuyos pies el agua de los arroyos canta.<br>surgiste en la noche tibia de Yokohama<br>a la hora en que los astros se duermen en la bruma,<br>en que la leve lluvia besa las criptomerias<br>que desveladas guardan funerarias mansiones.<br>ni\u00f1a de breves ojos y grave mirada,<br>\u00bfcuantas veces te hall\u00e9 en tu pa\u00eds de verdes?<br>Por las calles de Ginza tatuadas a lo yanqui,<br>por las suaves colinas que van a Nagasaki.<br>\u00bfAcaso no eras t\u00fa la misma que chocaba<br>sus manos ante el Shinto de actitud inmutable?<br>Ni\u00f1a de formas fr\u00e1giles livianas como el viento<br>de senos inocentes cual moribundos lotos,<br>t\u00fa me franqueaste el torii de tu pa\u00eds remoto<br>que se abri\u00f3 ante mis ojos en sendas generosas<br>develando a mis plantas sus m\u00e1gicos secretos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">***<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Los o\u00eddos de la noche<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Dormida soledad de las palabras<br>suave inviolado terciopelo<br>nocturna flor sobre m\u00ed elevada<br>Sobre mi rostro apenas es la sombra,<br>profunda sombra sobre mi ser clavada,<br>la que alza tenaz siempreviva.<br>Toda la noche en mares derramada,<br>noche total abierta sobre el mundo.<br>M\u00e1s all\u00e1 de esta muralla densa,<br>de esta menuda lluvia de pasos silenciosos<br>duerme severa Nara la sagrada,<br>Nara de inerte lago y ciervos como ni\u00f1os,<br>Nara de c\u00e9spedes y pinos, de jardines<br>de milenaria voz y tiernas azaleas.<br>Siento c\u00f3mo palpita el coraz\u00f3n nocturno<br>oh noche que oyes mi silencio inm\u00f3vil,<br>que sabes escuchar mi pensamiento<br>que se va tras esos azules techos de tus templos,<br>que llega hasta el bronce de Todaiji,<br>que desde Wakakusayama atisba,<br>y que me ocultas con tu cortina acogedora.<br>Oh noche, h\u00fameda noche, suave noche,<br>que me envuelve, me invita, me contempla,<br>extendida por los alcores de este valle<br>cuyos contornos adivino apenas, pero que s\u00e9 sagrado<br>porque aqu\u00ed los dioses eternizaron su presencia.<br>Un Shinto magno, de soberano bronce<br>tal vez espera el tributo de mis pasos,<br>el chocar de mis manos, mi cuerpo genuflexo,<br>mientras aguarda envuelto en las nocturnas gasas.<br>Paciente est\u00e1 all\u00ed rodeado de los siglos<br>que son historias perdidas en los tiempos.<br>Oh Nara milagrosa, apenas atisbada<br>tras el severo signo de la alta media noche,<br>mira c\u00f3mo te escucha este o\u00eddo inmenso<br>de la luz ya vencida, de la tiniebla intacta<br>bajo esta lluvia leve que de tanto ser muda<br>apenas se detiene en la voz del arrullo.<br>Bajo este mismo cielo, sobre el tatami c\u00e1lido<br>quiz\u00e1s bajo otras sombras tan graves como \u00e9stas,<br>\u00bfno escuchas t\u00fa, oh noche, un aliento,<br>un suspiro, no oyes el pensamiento<br>de la ni\u00f1a que llena como t\u00fa mi universo?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">***<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Luz en el Aso Yama<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Tiene la noche un raro color de adolescencia,<br>un alma transparente de dilatados ecos.<br>Siento bajo mis pasos el pulso de la tierra<br>como si estuvi\u00e9semos m\u00e1s cerca<br>de ese caudal de fuego<br>que ruge contenido en misterioso arcano.<br>All\u00e1 distante duerme el volc\u00e1n con sus luces<br>apenas traducidas en m\u00ednimas hogueras<br>de una voz que se eleva en rosadas volutas.<br>Kiu Siu de hondos misterios,<br>en Aso Yama mido el cl\u00edmax de tu vida.<br>Sus fauces descarnadas me llaman sordamente.<br>Mido toda la angustia de la muerte en tus fuegos<br>bajo esta noche tierna, poblada de presagios.<br>Aqu\u00ed en estas monta\u00f1as donde la tierra es joven<br>cuando el ge\u00f3logo indaga la historia de sus venas,<br>donde el mar es un juego de islas y riberas,<br>se pierden tus pupilas buscando los caminos<br>de tu olvidada infancia,<br>oh ni\u00f1a de ojos dulces y de tez como el lirio,<br>de cabellos que flotan en el aire de mayo.<br>\u00bfCu\u00e1ntas veces tejieron tus pies de breve marco<br>estos senderos rudos de lava y dura roca<br>donde el \u00e1rbol se aferra con angustia a la vida?<br>La fumarola pone una c\u00e1lida m\u00fasica<br>al viento fr\u00edo que baja rodando por los montes.<br>Un alma sulfurosa corona los silencios<br>que apenas quiebra leve tu voz de r\u00edo y estrella.<br>Y mientras en la noche color de adolescencia<br>el Aso nos vigila con su pupila inmensa,<br>una luna de esta\u00f1o se insin\u00faa en la penumbra<br>ce\u00f1ida de misterios.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">***<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Heian, jard\u00edn para los dioses<\/strong><br><em>a Tsutomu Okuyama<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Por esta fronda, sobre estas quietas aguas<br>pasea su invisible presencia el alma de los dioses.<br>Sobre estas aguas de dulce azul<br>que los peces recorren en romer\u00eda armoniosa,<br>siento m\u00e1s hondamente la misteriosa vida<br>que m\u00e1s all\u00e1 de un milenio ard\u00eda en ti,<br>Kyoto insondable, Kyoto indescifrable,<br>Kyoto que te pierdes en edades de niebla.<br>Heian, altar para los dioses, casa para los dioses,<br>jard\u00edn para alojar el esp\u00edritu de tus viejos monarcas.<br>Bajo estos cerezos de verdes ondulantes<br>siento los livianos pasos de Kammu, de Kohmei,<br>con sus mejillas p\u00e1lidas y sus ojos oscuros<br>que no ha mellado el tiempo.<br>Cuando traspuse el torii de maderas antiguas<br>mientras la leve brisa rondaba por los pinos,<br>sent\u00ed como miradas de unos ojos ocultos<br>en las hojas del sauce, en los lotos sin flores,<br>en las aguas serenas rodeadas de colores;<br>ca\u00edan sobre mi ser cual arcaicas saetas<br>las pupilas atentas de esos emperadores<br>suyos rostros se pierden m\u00e1s all\u00e1 de los siglos.<br>Bajo esta sala inmensa de esmaltadas maderas<br>donde el buna y el mizunara trajeron su mensaje<br>desde el callado rinc\u00f3n del bosque,<br>sutilmente aletea el tiempo sin linderos.<br>Okuyama mira como yo en silencio<br>esta paz de la tarde emergiendo callada<br>para rendir tributo a estos melanc\u00f3licos s\u00edmbolos<br>de un mundo que es apenas la sombra de otro mundo.<br>Soryu, verde drag\u00f3n, Byakko, tigre de nieve,<br>c\u00f3mo se intuye el h\u00e1lito de tus altivas fauces<br>bajo esta paz religiosa que Heian nos ofrenda.<br>Atr\u00e1s quedan las formas esbeltas de los templos,<br>las armoniosas frondas de cerezos y sauces,<br>las aguas de azules y fr\u00e1giles mejillas.<br>Parece que los dioses vienen tras de mis pasos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">***<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Bajamar<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El mar hab\u00eda partido<br>mientras la playa iba como al alcance de las olas.<br>No eran arenas blancas, ni siquiera rosadas,<br>no eran estas arenas de p\u00e1lidos matices<br>como aquellas tan nuestras que el Caribe domina.<br>Descend\u00eda la marea bajo un cielo triste<br>y era roja la playa, bermejas las arenas,<br>y sobre ellas volcada<br>toda una multitud palpitante, anhelosa,<br>tomando del mar ausente la vida para la vida.<br>La costa acantilada mostraba<br>sus cortantes mu\u00f1ones, sus filos milenarios;<br>pero m\u00e1s all\u00e1 todo era horizontal llanura<br>de h\u00famedas arenas pobladas de multiforme fauna<br>que el hombre arrebataba<br>antes de que el mar toara de nuevo a sus dominios.<br>Milagrosa marea que descubres secretos<br>y muestras a los ojos la volc\u00e1nica entra\u00f1a<br>de esta tierra que duerme bajo olas y espumas.<br>Todo este mundo de algas, de lucientes crust\u00e1ceos,<br>de pasivos moluscos, son alma de estas islas<br>como lo eres t\u00fa, ni\u00f1a de p\u00e1lido vientre<br>y piel de transl\u00facido \u00e1mbar<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">***<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Islas\u2026 Islas\u2026<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Aqu\u00ed est\u00e1 naciendo como un mundo de ensue\u00f1o<br>sobre el mar que despierta bajo el velo del alba.<br>Es fr\u00edo el aire leve que se mece en las olas,<br>que salpica tu rostro de tibia porcelana,<br>que se mete en tus poros con sus finas agujas<br>y te trae un mensaje de \u00e1ureos crisantemos.<br>Est\u00e1 naciendo un mundo de m\u00e1gicos contornos<br>mientras el alba cede a la luz que dibuja<br>claros entre la bruma.<br>La noche se dispersa en las \u00faltimas nieblas.<br>Es gris el mar que canta en torno a tu presencia,<br>pero es un mar despierto donde un peque\u00f1o cosmos<br>se agita y enarbola sus gritos marineros.<br>Y mientras el sol sue\u00f1a tras un cielo de acero<br>surgen en un espl\u00e9ndido sortilegio de verdes<br>estas islas que son para\u00edsos de pinos,<br>de aromas,<br>donde entonan los vientos livianas melod\u00edas.<br>Suo Nada, Iyo Nada, Hiuchi Nada,<br>son parcelas marinas<br>en este mar de islas que van al infinito.<br>Entre tierras mayores de playas de oros blondos<br>o de rocas hirsutas donde Vulcano brama<br>esta mir\u00edada de islas de c\u00f3nicas turgencias<br>son los senos de inc\u00f3gnitas sirenas sumergidas.<br>Dime t\u00fa pasajera de mirada de almendra,<br>t\u00fa que sue\u00f1as mi sue\u00f1o en el alba nipona<br>y me descubre un m\u00e1gico rutilante archipi\u00e9lago,<br>qu\u00e9 sientes en tu alma de ni\u00f1a japonesa<br>ante este mar que entona una canci\u00f3n de islas<br>m\u00ednimas y redondas como tu seno ainus ?<br>Islas . , . islas<br>shima me dir\u00e1s con tu voz<br>que parece surgir de este mar que me abraza<br>como un cuento de hadas de an\u00f3nimo origen.<br>Isla, shima, es la misma palabra<br>que se alza cual s\u00edmbolo sobre este viejo mar<br>en cuyo fondo yace el misterio de un mundo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">***<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La aldea dormida<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Es azul la ma\u00f1ana y azul es todo el valle<br>donde duermes aldea la tristeza temprana<br>de este amanecer bajo pesado cielo.<br>Apenas breve prado se extiende m\u00e1s all\u00e1<br>de tu \u00faltimo alero curvado hacia el espacio,<br>y rectil\u00edneos marcos dibujan en el campo<br>un mosaico de verdes que las aguas inundan<br>y dan vigor a estos fecundos arrozales.<br>Una canci\u00f3n buc\u00f3lica se eleva por los aires<br>nacida de estos campos que el hombre transfigura.<br>La muda aldea sue\u00f1a al pie de las laderas<br>donde la niebla erige sus argenteos dominios,<br>y all\u00ed donde los montes avizoran el valle<br>los matzuyamas alzan sus bronc\u00edneas espadas.<br>Ni una voz se levanta hacia la azul ma\u00f1ana,<br>s\u00f3lo el silencio entona su m\u00fasica impalpable,<br>y mientras miro est\u00e1tico la aldea que demora<br>en este fr\u00e1gil valle de coraz\u00f3n volc\u00e1nico,<br>adivino la vida m\u00e1s all\u00e1 de esos techos<br>donde la fibra alterna con las grises pizarras:<br>sobre el tatami noble el verde t\u00e9 humeante<br>servido con el rito de remotas edades,<br>la gracia picaresca de unos oblicuos ojos<br>atisbando al extra\u00f1o que profana el paisaje.<br>Aldea japonesa de gris\u00e1ceos contornos<br>vi c\u00f3mo amanec\u00edas en nublada ma\u00f1ana<br>al pie de los pinares, sobre ondulados prados,<br>frente a rubias terrazas y verdes arrozales.<br>Siento c\u00f3mo alargaron sus profundas ra\u00edces<br>en mi memoria viva tus techos de pizarra,<br>tus peces de papel movidos por la brisa<br>que al var\u00f3n del hogar consagra el mes de mayo.<br>Remota aldea perdida entre el prado y el monte<br>eres en ese mundo la s\u00edntesis del canto.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-right\"><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/pascual-venegas-filardo\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Sobre el autor<\/a><\/h4>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Pascual Venegas Filardo Nagasaki a\u00f1ora La tarde se enredaba en tus cabellos de \u00e9bano,era sutil la brisa que corr\u00eda en los pinosy dibujaba aromas de l\u00edmpidos acentos.La tarde era una sola sensaci\u00f3n de silenciosdonde tan s\u00f3lo tu reinabas pensativa.Nagasaki est\u00e1 all\u00ed sobre su azul bah\u00eda,sus colinas no hablan pero su muda vozcu\u00e1nto dice el viajero 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