{"id":1304,"date":"2021-09-15T12:43:53","date_gmt":"2021-09-15T12:43:53","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=1304"},"modified":"2023-11-24T18:38:39","modified_gmt":"2023-11-24T18:38:39","slug":"las-dos-chelitas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/las-dos-chelitas\/","title":{"rendered":"Las dos Chelitas"},"content":{"rendered":"<h4 style=\"text-align: right;\">Julio Garmendia<\/h4>\n<p>Chelita tiene un conejito; pero Chelita la de enfrente tiene un sapo. Adem\u00e1s de su conejito, tiene Chelita una gata, dos perros, una perica y tres palomas blancas en una casita de madera pintada de verde. Pero no ha podido ponerse en un sapo, en un sapo como el de Chelita la de enfrente, y su dicha no es completa.<\/p>\n<p>\u2013Chelita \u2013le dice\u2013, \u00a1te cambio tu sapo por la campana de plata con la cinta azul!<\/p>\n<p>Pero no, Chelita la de enfrente no cambia su sapo por la campana de plata con la cinta azul&#8230; no lo cambia por nada, por nada en el mundo. Est\u00e1 contenta de tenerlo, de que se hable de \u00e9l \u2013y de ella, por supuesto\u2013,\u00a0 y de que Pablo el jardinero diga, muy naturalmente, cuando viene a cortar la grama:<\/p>\n<p>\u2013Debajo de los capachos est\u00e1 durmiendo el sapo de la ni\u00f1a Chelita.<\/p>\n<p>Cuando empieza a anochecer, sale el sapo de entre los capachos, o del h\u00famedo rinc\u00f3n de los helechos; salta por entre la cerca y se va a pasear por la acera. Chelita lo ve, y tiembla de miedo, no lo vaya a estropear un autom\u00f3vil, o lo muerda un perro, o lo ara\u00f1e la gata de la otra Chelita. Tener un sapo propio es algo dif\u00edcil, y que complica extraordinariamente la vida; no es lo mismo que tener un perro, un gato o un loro. Tampoco puede usted encerrarlo, porque ya entonces el sapo no se sentir\u00eda feliz, y esto querr\u00eda decir que usted no lo ama.<\/p>\n<p>Agazapada en su jard\u00edn detr\u00e1s de la empalizada, Chelita la de ac\u00e1, mira,\u00a0 tambi\u00e9n con angustia, mientras el sapo da saltos por la calle; y exclama, profundamente asombrada:<\/p>\n<p>\u2013\u00a1Qu\u00e9 raro! No puede correr ni volar&#8230; \u00a1Pobrecito el sapo!<\/p>\n<p>Y se estremece cada vez que se acerca un autom\u00f3vil, o si pasa un perro de regreso a su casa para la hora de la cena, o si brillan, de repente, unos ojos de gata entre las sombras. Al mismo tiempo, piensa, compara&#8230; ella tiene tantos animales -adem\u00e1s de su mu\u00f1eca Gisela- y nadie habla nunca de eso. En cambio, Chelita la de enfrente, no tiene m\u00e1s que un sapo, uno solo, y todo el mundo lo refiere, lo r\u00ede y lo celebra. Esto no le gusta mucho a Chelita la de ac\u00e1, que se siente disminuida a sus propios ojos.<\/p>\n<p>\u2013Chelita\u00a0 \u2013dice\u2013 , \u00a1adem\u00e1s de la campana con la cinta azul, te voy a dar otra cosa! \u00a1Mira! Las palomas est\u00e1 haciendo nido, llevan ramas secas a la casita; te doy tambi\u00e9n los pichones cuando nazcan&#8230; \u00a1No!,\u00a0 cuando ya est\u00e9n grandes y coman solos&#8230;<\/p>\n<p>\u2013No \u2013contesta sin vacilar Chelita la de all\u00e1\u2013, no lo cambio por nada;\u00a0 es lo \u00fanico que tengo. A pap\u00e1 no le gustan los animales \u2013a\u00f1ade, dirigiendo una mirada al vasto y desierto jard\u00edn de su casa\u2013, y el sapo,\u00a0 \u00e9l no lo ve nunca; es lo \u00fanico que puedo tener yo y no lo cambio por nada. \u00a1Por na-da!<\/p>\n<p>\u2013\u00bfY si te doy tambi\u00e9n a Gisela con todos sus vestidos, el rosado, el floreado, el de terciopelo? \u2013insiste Chelita.<\/p>\n<p>\u2013Y te he dicho que no \u2013responde inflexible Chelita la de enfrente.<\/p>\n<p>\u2013\u00bfY si te doy tambi\u00e9n a Coco? \u2013pregunta, estremeci\u00e9ndose de su propia audacia, Chelita la de ac\u00e1.<\/p>\n<p>\u2013Tampoco.<\/p>\n<p>\u2013\u00bfY si te doy tambi\u00e9n a Pelusa?<\/p>\n<p>\u2013\u00a1Tampoco!<\/p>\n<p>\u2013\u00bfY a Rey? \u00bfY a Ernestina? \u00bfY las palomas en su casita? \u2013dice Chelita en un frenes\u00ed.<\/p>\n<p>\u2013\u00a1Tampoco! \u00a1Tampoco!<\/p>\n<p>\u2013\u00a1Tonta! \u2013le dice entonces Chelita la de ac\u00e1\u2013. \u00bfCrees t\u00fa que te voy a dar todo eso por un sapo?<\/p>\n<p>\u2013No me lo des, yo no te lo estoy pidiendo; ya te he dicho que por nada cambio mi sapo. \u00a1Aunque me des lo que sea!<\/p>\n<p>Y as\u00ed est\u00e1n las cosas. Si el sapo tuviera sapitos, Chelita la de enfrente, de seguro, le dar\u00eda uno, o dos, o tres, a Chelita;\u00a0 pero \u00bfqui\u00e9n va a saberlo? La vida de los sapos es cosa extra\u00f1a, nadie sabe lo que hacen ni lo que no hacen. No son como las palomas, por ejemplo, que todo el mundo sabe cu\u00e1ndo hacen su nido, y cu\u00e1ntos huevos ponen, y c\u00f3mo dan de comer a sus hijitos, y lo que quieren, lo que hacen y lo que dicen. \u00bfPero, qui\u00e9n sabe nada de los sapos de su propio jard\u00edn? Apenas si alguna vez, de noche, despu\u00e9s que ha llovido mucho o que han regado copiosamente las matas, se oye&#8230; pla&#8230; pla&#8230; pla&#8230; Es el sapo&#8230; es el sapo que anda por ah\u00ed, y eso es todo.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>A comienzos de la estaci\u00f3n lluviosa, el mismo d\u00eda en que el cielo se nubl\u00f3 y cayeron gruesas gotas, una tarde gris, Chelita se nos fue, Chelita la de ac\u00e1&#8230; Era una d\u00e9bil\u00a0 ni\u00f1a; la rode\u00e1bamos de tantos animales, porque la atra\u00edan profundamente; quiz\u00e1s, tambi\u00e9n por eso mismo \u2013sin darnos cuenta apenas\u2013, por ver si lograban ellos retenerla&#8230; hacernos el milagro de atarla a las criaturas; a los juegos; a la luz; al aire y a sus nubes;\u00a0 a la hierba y su verdor&#8230; \u00a1A la vida!<\/p>\n<p>Hoy fuimos nuevamente a visitarla en el peque\u00f1o jard\u00edn cuadrado en donde duerme. Oculto entre el helecho y los capachos, entre las coquetas, las cayenas y las begonias, que ya forman, todos juntos, un h\u00famedo bosquecito enmara\u00f1ado&#8230; oculto ah\u00ed, en la sombra y la humedad, vimos un sapo&#8230;<\/p>\n<p>Era Chelita \u2013Chelita la de enfrente\u2013 que se lo hab\u00eda llevado a Chelita, y se lo hab\u00eda puesto.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">&#8230;Y Chelita la de enfrente tiene ahora en su casa un conejito, una gata, dos perros, una perica y cinco o seis palomas blancas en una casita de madera pintada de verde. Y Chelita la de ac\u00e1&#8230; Pero, \u00bfqu\u00e9 digo?&#8230;\u00a0 \u00a1La de mucho, mucho m\u00e1s all\u00e1!&#8230; tiene ahora un misterioso amigo, entre el helecho y los capachos, en el h\u00famedo bosquecito enmara\u00f1ado en donde duerme &#8230;\u00a0 Un misterioso amigo que sale a andar y croar cerca de ella, a la hora en que empieza a oscurecer&#8230;\u00a0 Un misterioso y raro amigo.<\/p>\n<h4 style=\"text-align: right;\"><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/julio-garmendia\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Sobre el autor<\/a><\/h4>\n<h6>*Cr\u00e9dito de la imagen: http:\/\/www.claudialeal.net\/picture\/26936<\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Julio Garmendia Chelita tiene un conejito; pero Chelita la de enfrente tiene un sapo. Adem\u00e1s de su conejito, tiene Chelita una gata, dos perros, una perica y tres palomas blancas en una casita de madera pintada de verde. 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