{"id":13019,"date":"2024-08-30T19:44:09","date_gmt":"2024-08-30T19:44:09","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=13019"},"modified":"2025-03-21T13:40:19","modified_gmt":"2025-03-21T18:10:19","slug":"cuentos-de-maria-angeles-octavio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/cuentos-de-maria-angeles-octavio\/","title":{"rendered":"Cuentos de Mar\u00eda \u00c1ngeles Octavio"},"content":{"rendered":"\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Exceso de equipaje<\/h3>\n\n\n\n<p>1-2-2 ES LA combinaci\u00f3n de todas mis maletas. 1-2-2 era la combinaci\u00f3n de los candados de las valijas de mi madre. 1-2-2 fue la combinaci\u00f3n de los candados del equipaje de mi padre. El 1-2-2 hab\u00eda garantizado siempre que nuestras pertenencias llegaran intactas a su destino.<\/p>\n\n\n\n<p>La cola para chequearse alcanzaba la entrada del aeropuerto. Era eterna. Perder\u00eda el vuelo y con \u00e9ste mi oportunidad. Tra\u00eda cuatro maletas llenas de piedras huecas y no las pod\u00eda alzar. Me descoyuntar\u00eda si intentaba cargarlas. Eran un exceso para m\u00ed sola. As\u00ed que un maletero, por el momento, deb\u00eda compartir ese peso conmigo.<\/p>\n\n\n\n<p>Es sabido que en los aeropuertos uno paga por sus excesos. Yeso era lo que quer\u00eda, pagar y ya. Pagar y olvidar. Encerrar mi sobrepeso en otro cuerpo. \u00bfQu\u00e9<br>no resuelve el dinero? As\u00ed que har\u00eda mi cola y me despojar\u00eda de mi exceso de equipaje pagando.<\/p>\n\n\n\n<p>El maletero me segu\u00eda de cerca. Refunfu\u00f1aba. Se quejaba del peso de mis maletas. Masticaba improperios como chicles. Yo escuchaba lo que dec\u00eda y, cuando no, lo imaginaba mascullar algunas palabras.<\/p>\n\n\n\n<p>Viajaba sola. Mi compa\u00f1\u00eda hab\u00eda sido siempre yo misma. Tal vez hab\u00eda dividido mi yo en dos o tres o cuatro o miles, y por eso nunca estaba segura de con qui\u00e9n estaba, pero s\u00ed sab\u00eda que estaba indefectiblemente sola.<\/p>\n\n\n\n<p>Pasaporte, Plata y Pasaje. Las tres \u00abP\u00bb may\u00fasculas de mi padre. Sin esas tres \u00abP\u00bb uno terminaba siendo un gran Pendejo a la hora de viajar, dec\u00eda mi progenitor camino del aeropuerto. Lo ve\u00eda nerviosillo abrir y cerrar su&nbsp;<em>mariqueta,&nbsp;<\/em>Corroborar que las tres \u00abP\u00bb estaban a salvo. y luego apretarlas contra su pecho. Las extravagancias se heredan.<\/p>\n\n\n\n<p>Yo abr\u00eda y cerraba mi porta documentos como mani\u00e1tica. Cada vez que me entraba la duda de si mis tres \u00abP\u00bb estaban completas y en orden. pon\u00eda mi malet\u00edn de mano en el piso. marcaba la combinaci\u00f3n 1-2-2 en mi candado. abr\u00eda el cierre de mi Lancel, sacaba mi porta documentos y constataba: Pasaporte. Plata y Pasaje. No era una gran Pendeja. Ten\u00eda seguras mis tres \u00abP\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>-\u00bfHa dejado solo su equipaje en las \u00faltimas horas\u2019? -me interpel\u00f3 el empleado de la l\u00ednea a\u00e9rea con una detestable sonrisa de have a nice dav<em>.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>No respond\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>El empleado continu\u00f3 con el discurso como loro.<\/p>\n\n\n\n<p>-\u00bfQui\u00e9n hizo la maleta?<\/p>\n\n\n\n<p>Volte\u00e9 los ojos hacia arriba como diciendo: \u00ab\u00bfQui\u00e9n m\u00e1s, est\u00fapido? \u00bfAcaso tengo cara de poder pagar un&nbsp;<em>vallet&nbsp;<\/em>que me haga las petacas?\u00bb<\/p>\n\n\n\n<p>Con voz represada le dije:<\/p>\n\n\n\n<p>-Yo misma.<\/p>\n\n\n\n<p>Usaba este trato cuando me provocaba matar. Era un medio de catarsis para no convertirme en un&nbsp;<em>serial killer&nbsp;<\/em>de bur\u00f3cratas.<\/p>\n\n\n\n<p>Y le repet\u00ed ahora con una sonrisa de goma:<\/p>\n\n\n\n<p>-Yo solita las hice.<\/p>\n\n\n\n<p>Pasada la primera prueba. llegaba a la cabeza de la cola. Observaba a todos los funcionarios de la l\u00ednea.<\/p>\n\n\n\n<p>Me gustaba imaginar qu\u00e9 pasar\u00eda si en lugar del grasiento que estaba atendiendo al pasajero de adelante, me tocaba la esbelta&nbsp;<em>miss&nbsp;<\/em>no descubierta, aquella cuyas curvas atrincadas se desbordaban del uniforme. \u00bfCu\u00e1l ser\u00eda la diferencia si el disfraz de presidente jubilado de banco fuese quien me dijera: \u00abSiguiente\u00bb? \u00bf Caminar\u00eda yo hacia la gorda cuyo marido anoche le dio lo suyo Y por eso ostenta una picarona sonrisa pintarrajeada de alg\u00fan labial barato?<\/p>\n\n\n\n<p>No, mi destino siempre era una se\u00f1ora de unos sesenta y tres a\u00f1os, muy arreglada, impecablemente plantada en el&nbsp;<em>counter&nbsp;<\/em>de American Airlines que me recordaba a mi mam\u00e1. Delante de m\u00ed estaba la mujer encargada de cobrarme por mi exceso de equipaje. S\u00f3lo me faltaba este paso para liberar mis culpas y viajar tras el sue\u00f1o americano, la felicidad prometida en tantos<br><em>brochures&nbsp;<\/em>tur\u00edsticos.<\/p>\n\n\n\n<p>-Siguiente -dijo el calco de mi madre.<\/p>\n\n\n\n<p>Me acerqu\u00e9 al&nbsp;<em>counter&nbsp;<\/em>y entregu\u00e9 dos de mis orondas \u00abP\u00bb. La Plata era s\u00f3lo para m\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>-Se\u00f1ora S\u00e1nchez, \u00bfcu\u00e1nto equipaje lleva?<\/p>\n\n\n\n<p>-No s\u00e9, no estoy segura -respond\u00ed volteando a ver las maletas que acababa de poner sobre la balanza.<\/p>\n\n\n\n<p>-\u00bfSabe que tiene exceso? -dijo la empleada-. Cada pasajero tiene derecho a dos maletas, las cuales no deben exceder de 114,3 cent\u00edmetros en total (teniendo en cuenta la altura, anchura y el fondo). El peso autorizado depende del tipo de boleto, clase \u00abYucat\u00e1n\u00bb o turista. 20 kilos,&nbsp;<em>Business Class&nbsp;<\/em>30 y Clases Superiores 40 kilos. La tarifa a cobrar por kilo de exceso de equipaje ser\u00e1 la correspondiente al uno y medio por ciento (1,5%) de la tarifa de adulto de ida normal m\u00e1s alta en clase econ\u00f3mica en vigor durante la fecha de emisi\u00f3n del billete.<\/p>\n\n\n\n<p>-Se\u00f1ora -le dije arm\u00e1ndome de paciencia-, trato de estar consciente de mis excesos. Por eso estoy aqu\u00ed. Estoy excedida en todo. En mis pensamientos. en mis deseos. en mis remordimientos. Lo desmedido me acosa.<\/p>\n\n\n\n<p>-Se\u00f1ora S\u00e1nchez: tiene ciento veintid\u00f3s kilos de exceso.<\/p>\n\n\n\n<p>-\u00bfPuede ponerle una medida a lo que me rebasa? Si pago, \u00bfse queda con lo que me sobra? Me aligera. No me lo devuelve, \u00bfverdad?<\/p>\n\n\n\n<p>-Usted deber\u00e1 pagar por su exceso de equipaje el precio que la l\u00ednea a\u00e9rea estipula. Nosotros lo trasladamos a su destino y usted al aterrizar deber\u00e1 ir a buscar sus maletas al&nbsp;<em>baggage claim zone.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>-\u00bfNo podr\u00edan quedarse con mis excesos: Puedo pagar el doble con tal de deshacerme de al menos unos kilos. Ya ni duermo. Paso las noches dando vueltas de sue\u00f1o en sue\u00f1o. de pesadilla en pesadilla. Me levanto de madrugada con Sobresalto.<\/p>\n\n\n\n<p>-\u00bfQui\u00e9n es Sobresalto. se\u00f1ora: -pregunt\u00f3 sin levantar la vista- \u00bfuna mascota: -continu\u00f3 el duplicado de mi madre. mientras tramitaba mi&nbsp;<em>boarding pass,&nbsp;<\/em>revisaba mi pasaporte y le colocaba los&nbsp;<em>tickets&nbsp;<\/em>de identificaci\u00f3n a mis maletas-. Los animales dom\u00e9sticos. tales como perros. gatos y p\u00e1jaros que cumplan con las limitaciones legales y de documentaci\u00f3n. pueden ser aceptados como equipaje en bodega o en cabina de pasajeros. En todo caso es obligatorio tasar los mismos con la tarifa de exceso de equipaje -termin\u00f3 diciendo al tiempo que levantaba la cara.<\/p>\n\n\n\n<p>-No, no es un gato. Yo no viajo con mascotas. No me gustan los animales. Pero Sobresalto es parte de mi exceso de equipaje y debo pagar.<\/p>\n\n\n\n<p>Sobresalto es quien me despierta cada noche a las dos de la ma\u00f1ana. Se me tira encima, deja su peso sobre el m\u00edo haciendo que mi cuerpo se petrifique. Me empuja fuera de la cama. Su humanidad me aprisiona. Me susurra al o\u00eddo que est\u00e1 listo, que de nuevo lo hizo. \u00abNo lo puedo creer\u00bb, me digo. Corro a ver mi maleta, a ver si es verdad que la volte\u00f3 otra vez. Efectivamente mis historias yacen por el piso, desordenadas y sin mucha l\u00f3gica. Mis inquietudes flotan por los cielos y caen desparramadas sobre la alfombra. Siento una gran frustraci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Yo hab\u00eda organizado mis cuentos. Todos hab\u00edan quedado atrapados en un orden que los presentaba, que los hac\u00eda m\u00e1s f\u00e1ciles de comprender. Al menos a mi juicio, y sin embargo, de nuevo Sobresalto los hab\u00eda tirado al piso. Hab\u00eda transgredido el \u00edndice con el que yo cre\u00ed haber organizado mi exceso de equipaje.<\/p>\n\n\n\n<p>-Son 240 d\u00f3lares de exceso y 38 de impuesto de salida -dijo la empleada, mostr\u00e1ndome la calculadora.<\/p>\n\n\n\n<p>Mi padre le tem\u00eda a mis viajes. Dec\u00eda que en \u00e9stos yo parec\u00eda querer traer las pir\u00e1mides, las catedrales y tantos otros monumentos, metidos en una c\u00e1rcel, en un espacio reducido como es el cuerpo, como es una maleta, como es un libro.<\/p>\n\n\n\n<p>-No deseo tener que comprar otra maleta. Tengo suficientes. Adem\u00e1s, la regla, como usted misma me dice, es que s\u00f3lo debemos llevar dos maletas en cualquier viaje. De no m\u00e1s de 30 kilos. Claro, depende del tipo de pasaje, de la clase y las restricciones. Sin embargo, mi existencia pesa bastante m\u00e1s que cualquier restricci\u00f3n. Nunca podr\u00e9 viajar sin pagar exceso \u2013dije como habl\u00e1ndole al vac\u00edo.<\/p>\n\n\n\n<p>La empleada parec\u00eda contar ovejas pues miraba el infinito y bostezaba.<\/p>\n\n\n\n<p>-No se trata de otra maleta, se\u00f1ora, enti\u00e9ndame. Si trae otra, igual le tenemos que cobrar -dijo la funcionaria mientras me entregaba el recibo-. \u00bfVisa o Mastercard? -pregunt\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>Mir\u00e9 con detenimiento el&nbsp;<em>voucher.&nbsp;<\/em>Entregu\u00e9 mi tarjeta de cr\u00e9dito.<\/p>\n\n\n\n<p>Mientras esperaba la aprobaci\u00f3n del banco, mi mirada vade\u00f3 por el aeropuerto. Comenc\u00e9 por observar el techo y las paredes. Luego pas\u00e9 a las pantallas donde anunciaban la salida y llegada de los vuelos. Segu\u00ed bajando hasta llegar a los pasajeros, a sus caras. Se ve\u00edan felices, tranquilos. No parec\u00edan tener remordimientos, nada que ocultar. Eran unos farsantes. No reconoc\u00edan sus pecados. Dej\u00e9 de verlos a ellos. Ahora s\u00f3lo sus equipajes llamaban mi atenci\u00f3n. Hurgu\u00e9 en sus maletas. Hab\u00eda maletas, bultos, cajas. Con ruedas, plastificadas, identificadas. Con nombre, apellidos, cintas, candados de colores. Eran negras, rojas, azules, escocesas. De marca, tapa amarilla, desconocidas y reconocidas como Louis Vuitton. Todo era bultos bautizados con nombres y excesos ignorados.<\/p>\n\n\n\n<p>Record\u00e9 de nuevo a pap\u00e1. Odiaba los equipajes desiguales. \u00c9l dec\u00eda que el equipaje describ\u00eda al pasajero. Nos compraba maletas negras a todos. A ese color le confiaba la elegancia de sus excesos. Negras, as\u00ed eran mis maletas.<\/p>\n\n\n\n<p>Yo no quer\u00eda m\u00e1s mi exceso. Quer\u00eda que me robaran. Que me quitaran todo lo que mi equipaje conten\u00eda. Miraba sin mirar a todos lados. Me sent\u00eda sospechosa de algo, daba la impresi\u00f3n de estar a punto de huir y dejar la conciencia atrapada en mi maleta.<\/p>\n\n\n\n<p>Bajo este estado de sospecha, me desenvolv\u00eda yo frente a la empleada que casi finalizaba los tr\u00e1mites. De pronto sent\u00ed un olfateo. Un oficial, un perro se hab\u00eda acercado a mis maletas.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo que me faltaba, se dieron cuenta, el animal detect\u00f3 mi exceso de equipaje. Seguro me van a querer cobrar de nuevo. No soy idiota para pagar dos veces por lo mismo. Aunque si a ver vamos, toda mi vida he pagado por lo mismo.<\/p>\n\n\n\n<p>Como un resorte brinqu\u00e9 antes de que me dijeran nada.<\/p>\n\n\n\n<p>-Ya yo pagu\u00e9, estaban terminando de chequearme.<\/p>\n\n\n\n<p>El oficial me mir\u00f3 y me orden\u00f3:<\/p>\n\n\n\n<p>-Acomp\u00e1\u00f1eme.<\/p>\n\n\n\n<p>No me qued\u00f3 m\u00e1s remedio que seguir al funcionario. Entramos a un cuarto donde esperaban otros empleados. Entre todos pusieron mis maletas sobre las mesas. Les cost\u00f3 levantadas, pesaban mucho, much\u00edsimo, les o\u00ed decir. Uno me pidi\u00f3 la combinaci\u00f3n de mis candados, mientras el otro tomaba posesi\u00f3n de mis dos \u00abP\u00bb. Mi otra \u00abP\u00bb era mi tabla de salvaci\u00f3n. \u00bfCu\u00e1nto m\u00e1s querr\u00edan ellos para dejarme tranquila, para reconocer que pagu\u00e9 por mi exceso y que debo despojarme<br>de \u00e9ste?<\/p>\n\n\n\n<p>-1-2-2 -les dije.<\/p>\n\n\n\n<p>Marcaron la combinaci\u00f3n en el candado de la primera maleta. La abrieron. Estaba completamente vac\u00eda. Caras de asombro. Intercambiaron algunas palabras en voz baja y yo me dije que deb\u00eda ofrecer mi tercera \u00abP\u00bb. Plata. Hicieron un gesto con los hombros como si no les importara nada. Yo hice un gesto en se\u00f1al de darles algo de dinero para facilitar las cosas. Respondieron ofendidos. Indignados dir\u00eda yo. Se tocaban el pecho herido. Siguieron en su tarea de registrar mis excesos. Abrieron las otras maletas y todas estaban vac\u00edas. Me miraron. Devolvieron sus ojos a las maletas. Las tocaron entre los cuatro. Las manos de estos hombres las recorr\u00edan. Primero las palparon, despu\u00e9s les metieron mano dura, como buscando alg\u00fan secreto.<\/p>\n\n\n\n<p>-Deben tener un doble fondo -dijo el de mayor rango.<\/p>\n\n\n\n<p>-Varias capas -coment\u00f3 otro de los hombres.<\/p>\n\n\n\n<p>-Aqu\u00ed hay algo oculto -remed\u00f3 el m\u00e1s gordo.<\/p>\n\n\n\n<p>-Cuidado, puede ser peligroso -susurr\u00f3 el \u00faltimo, tomando distancia.<\/p>\n\n\n\n<p>Los cuatro juntos intentaron levantar las maletas. Les cost\u00f3 mucho. Lograron poner las cuatro valijas sobre el carro de metal. Se miraron, me miraron. El mayor estir\u00f3 su mano para entregarme mis documentos. El gordo tom\u00f3 el mando del carrito y comenz\u00f3 a empujarlo. Se despidieron de m\u00ed con parquedad. El barrig\u00f3n me escolt\u00f3 a la salida del aeropuerto. No dijo ni una palabra. No hac\u00eda falta. Sus ojos hablaron, no pod\u00edan creer que tanto vac\u00edo pesara tanto.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">***<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><strong>Perfume de Cerdo<\/strong><\/h3>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\"><em>Vivimos por la muerte de otros: \u00a1Todos somos cementerios!<br>Leonardo Da vinci<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>-\u00a1Desn\u00fadate!- dijo Leonardo-. Desn\u00fadate ya- repiti\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>En el mercado de Quinta Crespo venden los mejores ingredientes para cocinar. Los m\u00e1s frescos, los m\u00e1s gustosos. La oferta c\u00e1rnica es maravillosa.<\/p>\n\n\n\n<p>-Esta noche cocinar\u00e9 -me dije-. Como el maestro, me gusta hacer platillos como cuadros. Escoger la vajilla, la receta, los ingredientes: por colores, sabores, texturas. Ver morir los animales, observarlos desangrarse bien para que sus carnes queden a punto.<\/p>\n\n\n\n<p>Componer con todo esto un plato, una obra de arte.<\/p>\n\n\n\n<p>Los cerdos corr\u00edan por la porqueriza, se escurr\u00edan. Se les resbalaban a las manos que trataban de atraparlos. El chico sudaba. Muerto el puerco, tom\u00e9 su papada y la puse a hervir por seis horas en caldo de vegetales, mantequilla y tomillo, mucho tomillo. \u00abEste bocado de Formaggela es lo m\u00e1s gustoso del cerdo\u00bb, le dec\u00eda Boticelli a Leonardo. Mis fauces se llenaron de vapores al pensar en el instante de la consumaci\u00f3n \u00edntima con esta delicia c\u00e1rnica.<\/p>\n\n\n\n<p>De pronto ol\u00ed. Por primera vez ol\u00ed. Casi no lo cre\u00eda, nunca alcanzaba a oler y all\u00ed, justo al frente se pavoneaba la ilusi\u00f3n aderezada por las flores de las labiadas. All\u00ed, estaba un hombre de piel tentadora, barbas largas, carnes fl\u00e1cidas y rostro anfibio. Era el maestro. Leonardo. Su afilado dedo me hac\u00eda se\u00f1as. Me impel\u00eda a aproximarme hasta \u00e9l. Era como una fuerza magn\u00e9tica.<\/p>\n\n\n\n<p>-\u00bfNo me va a tocar?- pregunt\u00e9 al artista que me miraba.<\/p>\n\n\n\n<p>Ten\u00eda una bata larga de coliflor. Sus sandalias era de jagubo. Me aproxim\u00e9 a su cuerpo.<br>Me amalgam\u00e9 a \u00e9l. Me desliz\u00f3 al o\u00eddo: \u00abNada quedar\u00e1, nada en el aire, nada bajo la tierra, nada en las aguas. Todo ser\u00e1 exterminado\u00bb. Ya yo estaba tendida sobre un plato blanco, me ten\u00eda servida a sus pies.<\/p>\n\n\n\n<p>Nos miramos y comenzamos a pelar nuestros cuerpos. Las capas que nos cubren no son reacias, se ablandan al hervir en deseo. A trescientos cincuenta grados todo reblandece. El deseo aromatiza hasta las miserias humanas.<\/p>\n\n\n\n<p>-Desn\u00fadate- dijo Leonardo-, desn\u00fadate ya -repiti\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>-Desn\u00fadate -cantaban las manos que me pelaban-. Dame tus carnes.<\/p>\n\n\n\n<p>Desnud\u00e1ndome estaba sin pensar en los dientes que se hincar\u00edan. Sin avizorar las horas que pasar\u00eda acostada sobre unas s\u00e1banas empapadas, ornadas con estremoncillo y humores de la India.<\/p>\n\n\n\n<p>Me hab\u00eda dejado atrapar, el mar me arrobaba, la sal y el agua me erizaban las papilas y hac\u00edan que perdiera el rumbo. No ten\u00eda fuerzas para escapar. Comenc\u00e9 a disfrutar el perfume que emanaban los sabores. Pas\u00e9 del fr\u00edo al calor y del calor al fr\u00edo. Mi cuerpo estaba entregado al plato.<\/p>\n\n\n\n<p>Leonardo me acarici\u00f3 morosamente. Yo sent\u00eda, pero \u00e9l no. Me cubri\u00f3 de aceite de tomillo. Todas mis partes quedaron ba\u00f1adas de ese veneno de timol. Mi intimidad comenz\u00f3 a florecer su corola escotada, el labio inferior dividido en tres l\u00f3bulos. C\u00e1liz rojizo y aterciopelado. Me ba\u00f1\u00f3 con tallos le\u00f1osos y gris\u00e1ceos. Me sec\u00f3 con hojas lanceoladas, enteras, pecioladas, con el env\u00e9s cubierto de vellosidad, con el contorno girado hacia adentro. En mi interior, la guerra de los jugos.<\/p>\n\n\n\n<p>Las pupilas del maestro ard\u00edan como ascuas. Me calentaron hasta sentir que ya no sent\u00eda nada, estaba helada. Entonces o\u00ed re\u00edr a Da Vinci. Una bandada de passerottos migr\u00f3 al sur. \u00bfEstar\u00eda a las puertas el invierno?<\/p>\n\n\n\n<p>Su daga se clav\u00f3 en mi cuerpo sacando la sangre y dej\u00e1ndola correr como coulis sobre un plato de aceite. D\u00e1ndole un toque vivaz a la composici\u00f3n. A esa catedral de sabores que con fachada de cerdo y mariscos ocultaba el rumor de una mujer exang\u00fce servida sobre un plato.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-right\"><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/maria-angeles-octavio\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Sobre la autora<\/a><\/h4>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Exceso de equipaje 1-2-2 ES LA combinaci\u00f3n de todas mis maletas. 1-2-2 era la combinaci\u00f3n de los candados de las valijas de mi madre. 1-2-2 fue la combinaci\u00f3n de los candados del equipaje de mi padre. El 1-2-2 hab\u00eda garantizado siempre que nuestras pertenencias llegaran intactas a su destino. 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