{"id":12986,"date":"2024-08-26T22:51:17","date_gmt":"2024-08-26T22:51:17","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=12986"},"modified":"2024-08-26T22:53:59","modified_gmt":"2024-08-26T22:53:59","slug":"rengifo-poder-seductor-metafora","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/rengifo-poder-seductor-metafora\/","title":{"rendered":"C\u00e9sar Rengifo y el poder seductor de la met\u00e1fora"},"content":{"rendered":"\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-right\">Julio Rafael Silva<\/h4>\n\n\n\n<p>Hay un atisbo prodigioso que fluye como un brote fecundo en los textos po\u00e9ticos y dram\u00e1ticos de C\u00e9sar Rengifo: es un estremecimiento que va diciendo a cada verso, en cada poema c\u00f3mo se sacude y siente lo m\u00e1s entra\u00f1able de su historia que es amor y dolor secular en \u00e1vida ascendencia. Una rabiosa urdimbre l\u00edrica quema im\u00e1genes como granos de incienso a trav\u00e9s del poder deslumbrante de las met\u00e1foras, en el sentido que les confiere Paul Ricoeur (2001)<sup>1<\/sup> como los procesos ret\u00f3ricos a trav\u00e9s de los cuales el discurso libera el poder que tienen ciertas im\u00e1genes de redescribir (\u00bfredescubrir?) la realidad. Porque la poes\u00eda de C\u00e9sar Rengifo es un r\u00edo cristalino, un riachuelo di\u00e1fano que teje una rara y secreta fidelidad con las zonas crepusculares y diurnas de su habla, con la pradera incendiada o las riberas empinadas y frescas, expresadas en un vertiginoso pero apacible ritmo en el cual desborda un fascinante cosmos henchido de singularidades de contexto e intimidad. Son textos en los cuales destaca el lenguaje del s\u00edmbolo, la imagen metaf\u00f3rica, cuyos significados no solo son m\u00faltiples, sino complementarios y, a veces, contrapuestos. La met\u00e1fora impregna la vida del poeta: no solamente el lenguaje, sino tambi\u00e9n su pensamiento y su intimidad, predilecci\u00f3n que apreciamos en algunas de sus m\u00e1s reveladoras obras y que ha sido denotada por Lubio Cardozo (1989):<\/p>\n\n\n\n<p><em>Si hay un rasgo com\u00fan a lo largo de los cuarenta a\u00f1os de silenciosa creaci\u00f3n po\u00e9tica de C\u00e9sar Rengifo lo significa la prevalencia de los sentimientos. Por encima de los valores est\u00e9tico-formales del poema su l\u00edrica no se detiene en ellos sino profundiza en el complejo mundo del alma del hombre. Riqueza de planteamientos, de sugerencias, de inquietudes, de interrogantes. Por su poes\u00eda habla una \u00e9poca, su tiempo, cuenta su incertidumbre ante el destino y del reino del dolor, del miedo, de la dif\u00edcil felicidad si se desconoce el ego\u00edsmo y se llevan las venas abiertas y el coraz\u00f3n al descubierto sobre la rosa de los vientos. Su actitud l\u00edrica es la del testigo de sus d\u00edas<\/em>.<sup>2<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p><strong>La met\u00e1fora de la existencia<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El poeta, en ejercicio de plena lucidez simb\u00f3lica, coloca el universo entero en interrogantes y lo reduce a signo, a existencia, en ese desplazamiento discontinuo, laber\u00edntico, claro, pero oscuro, leve, pero hiriente, que es la vida. Es un espacio de remembranzas que nos hacen reflexionar sobre el sentido de nuestra propia presencia. Y as\u00ed lo sentimos en el poema Vital unidad (1940), tomado de sus Obras completas (1989):<\/p>\n\n\n\n<p><em>Somos de la sustancia que puebla el universo. Entre nosotros brilla la esencia de la estrella y cantan las galaxias y sue\u00f1a la materia. Adquieren su conciencia el polvo y las espigas y se hacen pensamientos el \u00e1tomo y la rosa.<\/em><sup>3<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n denotamos la met\u00e1fora de le existencia en \u201cLas torres y el viento\u201d (1969), tomado del volumen Teatro de C\u00e9sar Rengifo (1977), en donde el personaje Antonio inquiere:<\/p>\n\n\n\n<p><em>(Se encoge de hombros). \u00bfQui\u00e9n sabe? \u00danicamente puedo decirle que tendr\u00eda la misma edad de usted e igual porte (Se sienta en una silla). Lo que son las cosas, este era un lugar apacible, pero detr\u00e1s de las torres lleg\u00f3 la violencia. Creo que hasta el viento se hizo m\u00e1s \u00e1spero y duro. \u00bfHa o\u00eddo c\u00f3mo se pelea afuera con los hierros de las torres y el fuego de los mechurrios? A veces creo que muerde las paredes de las casas. \u00a1Ahora mismo anda en eso! \u00bfLo oye? \u00a1Je, je, je! No parece viento, sino una bandada de perros furiosos. \u00bfLo oye? \u00bfLo oye?<\/em><sup>4<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p><strong>La met\u00e1fora de la circularidad<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En algunos textos el autor transita el tono metaf\u00f3rico de la circularidad, el cual implica retorno, repetici\u00f3n c\u00edclica: ahora el hombre es un ser reiterativo, ritualista y la creatividad es el \u00fanico salto posible, la \u00fanica cabalgata ufana: el poema es el hallazgo de la vida, frente a la inercia y la rutina. Lentamente, con pasos y escenas casi cronometradas y pacientemente insertadas en espacios semejantes a las aberturas de una grande y dorada arboleda, el autor combina proposiciones, contrastaciones e im\u00e1genes en la b\u00fasqueda insomne de una forma de expresi\u00f3n en lucha, una autodefinici\u00f3n, una mancha aislada, un trazo repentino, una impresi\u00f3n desolada bajo la luz tr\u00e1gica de un recuerdo, solo trascendente por la mano diestra que la esgrime, en contraste con la cosmovisi\u00f3n realista del autor y su acostumbrada tem\u00e1tica social, como leemos en las palabras del personaje Zoilo, en \u201cEl vendaval amarillo\u201d (1952), tomado del volumen Teatro de C\u00e9sar Rengifo (1977):<\/p>\n\n\n\n<p><em>Fuego, humo, cenizas. Si creyera en demonios podr\u00eda decir que ellos han ca\u00eddo aqu\u00ed, para vaciar sus palas llenas de tantas cosas malas. Pero no han sido demonios los que han ca\u00eddo\u2026 \u00a1Cu\u00e1ntas calamidades en tan poco tiempo!\u2026 \u00bfPoco tiempo? Tengo la impresi\u00f3n de que fue hace siglos que se soltaron por aqu\u00ed, pero a veces, tambi\u00e9n me parece que todo comenz\u00f3 ayer. Con solo cerrar los ojos vuelvo a encontrar el pueblo viejo, con su r\u00edo sembrado de pomarrosas, las casas de tejas, la escuelita y la pobreza de todos ara\u00f1ando los peque\u00f1os conucos para comer. Por doquier los alambres de p\u00faas de los grandes latifundios corri\u00e9ndose cada d\u00eda y estrechando m\u00e1s al pueblo. \u00bfQu\u00e9 se hizo todo? Las alambradas siguen\u2026<\/em><sup>5<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n observamos la met\u00e1fora de la circularidad en \u201cLos hombres de los cantos amargos\u201d (1967), tomado del volumen Teatro de C\u00e9sar Rengifo (1977), en donde el personaje Capataz se\u00f1ala:<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u00a1A m\u00ed nadie me ha avisado eso de la libertad! \u00a1Y de esta hacienda no se ir\u00e1 nadie! \u00a1Vuelvan a sus rancher\u00edas o hago que a todos los encierren a pan y agua! \u00a1Adelante, podemos sobarles los lomos con unos cuantos palos, ya saben c\u00f3mo es el amo para meter en cintura los alborotadores!<\/em><sup>6<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p><strong>La met\u00e1fora de la infancia<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En otros momentos el poeta reclama la met\u00e1fora de la infancia: ella es un pozo de recuerdos, un fant\u00e1stico lugar que sus ojos no pueden olvidar, como lo expresa en este fragmento de \u201cTu forma musical\u201d (1945), tomado de sus Obras completas (1989):<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u00a1Miro a un ni\u00f1o que canta<br>oigo a un ni\u00f1o que canta<br>y comprendo el sonoro himno de los astros!<br>Por eso de tus huesos perdurables y c\u00f3smicos<br>reto\u00f1a como un rojo laurel la poes\u00eda.<\/em><sup>7<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p>La met\u00e1fora de la infancia est\u00e1 tambi\u00e9n presente en este fragmento de la cantata Esa espiga sembrada en Carabobo (1971), tomado de la reedici\u00f3n de Fundarte (2011), en donde el personaje Oficial III exclama:<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u00a1La carne del humilde atormentada!<br>\u00a1La extra\u00f1a voz de la mujer violada!<br>\u00a1El llanto de los hijos abatidos,<br>sin padres, sin juguetes. Sin morada!<\/em><sup>8<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p><strong>La met\u00e1fora del cuerpo<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El poeta convoca la met\u00e1fora del cuerpo: los ojos, la mirada tienen un espacio esencial en sus textos. El juglar se adue\u00f1a del mundo a trav\u00e9s de los ojos y penetra en lo corp\u00f3reo hacia dentro, hacia donde ni las palabras pueden llegar, revelando, delatando y desbordando la realidad, insert\u00e1ndola en la dimensi\u00f3n del recuerdo y la nostalgia, como leemos en \u201cC\u00edrculo hacia el alba\u201d (1937), tomado de sus Obras completas (1989):<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u00a1Quiero encontrar la sombra de mis brazos,<br>y hallar la fe resuelta en amarguras:<br>el hondo coraz\u00f3n de dulce llanto<br>perdido en el secreto de las brumas!<\/em><sup>9<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p>La met\u00e1fora del cuerpo surge tambi\u00e9n en \u201cLas torres y el viento\u201d (1969), tomado del volumen Teatro de C\u00e9sar Rengifo (1977), en donde el personaje Viajero exclama: <\/p>\n\n\n\n<p><em>\u00a1Era ella! \u00a1Era ella! \u00a1Ella! \u00a1Luciana! \u00a1Luciana! (Se detiene en el umbral y mira hacia la calle). \u00a1Llevaba flores! \u00a1Est\u00e1 viva! \u00a1No muri\u00f3! (Grita de nuevo). \u00a1Luciana! \u00a1Luciana! (Se oyen nuevamente las campanas). \u00a1Ya el cielo tiene pocas estrellas, casi es de d\u00eda! \u00a1Justo la hora cuando ella lleva las flores! \u00a1Dijeron verdad las hermanas Lugo! \u00a1Era ella y la he visto! (Retrocede, caminando con dificultad, pero alegre. Se orienta hacia el pasadizo, mientras grita d\u00e9bilmente). \u00a1He visto a Luciana Pantoja! \u00a1Llevaba flores! \u00a1La he visto! \u00a1Se\u00f1ora Marta, venga! \u00a1Venga! \u00a1He visto a Luciana! (Penetra en el pasadizo, gritando). \u00a1Es alta y distinguida! \u00a1Llevaba un pa\u00f1ol\u00f3n, no lloraba, fue hacia abajo! \u00a1Ahhhh! \u00a1Ahhh! (Sale semitambaleante). \u00a1No hay nada! \u00a1Ni cocina! \u00a1Ni cuarto! \u00a1Solo charcos! \u00a1Ruinas! (Reaccionando). \u00a1Pero la vi! \u00a1La vi! \u00a1Juro que la vi!\u2026<\/em><sup>10<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p><strong>La met\u00e1fora de la p\u00e9rdida, del duelo y de la muerte<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La met\u00e1fora de la p\u00e9rdida, del duelo y de la muerte aparece a menudo en sus poemas y dramas. En esos textos llenos de fuerza, el lenguaje entra en espasmos dial\u00e9cticos: en el derrumbe resuenan las aguas y una luminosidad transparente ba\u00f1a y resta\u00f1a las heridas. As\u00ed lo vemos en esta frase del personaje Brusca, de \u201cLo que dej\u00f3 la tempestad\u201d (1961), tomado del volumen Teatro de C\u00e9sar Rengifo (1977):<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u00bfTranquilos? \u00a1Hay miles de tumbas con huesos y hormigas! Y en las trincheras hombres muertos\u2026 (Se le acerca Evocativa). Yo los vi\u2026 Eran mis cuatro hombres\u2026 Jacinto ten\u00eda el chopo apretado contra el pecho y sonre\u00eda\u2026 Carmelo estiraba los brazos hacia adelante y su penacho amarillo estaba tinto de sangre\u2026 Juancito cay\u00f3 boca abajo abrazando la tierra\u2026 C\u00f3mo quer\u00eda la tierra\u2026 Y Bonifacio en las empalizadas  trataba de buscarse las piernas que la metralla le hab\u00eda llevado.. Yo los vi\u2026 Y arriba volaban los zamuros\u2026<\/em><sup>11<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p>La met\u00e1fora de la p\u00e9rdida, del duelo y de la muerte florece tambi\u00e9n en \u201cLas torres y el viento\u201d (1969), tomado del volumen Teatro de C\u00e9sar Rengifo (1977), en este fragmento del di\u00e1logo entre los personajes Antonio y Luciana:<\/p>\n\n\n\n<p><em>Luciana: \u00a1Porque est\u00e1n muertos, Antonio Mar\u00eda! \u00a1Muertos y podridos! \u00a1Por eso es que caminan las torres y golpean los l\u00e1tigos! D\u00edselo a los dem\u00e1s! Ya este lugar es un ruinoso cementerio.<br>Antonio: (Turbado). \u00a1No s\u00e9 de d\u00f3nde llegas, Luciana! Casi no veo tus ojos. \u00bfMe permites que toque tus manos?<br>Luciana: \u00bfPara qu\u00e9? \u00a1Ver\u00e1s que mi piel quema! \u00a1Que estoy de pie, viva! (Toca al viejo Antonio Mar\u00eda). \u00a1T\u00fa, en cambio, est\u00e1s fr\u00edo, fr\u00edo, porque eres un muerto y no lo sabes! \u00a1Un muerto como los otros! (El viejo Antonio Mar\u00eda retrocede lentamente). \u00a1Yo voy a buscar a hombres vivos para que se coloquen frente a las torres! \u00a1Y he de encontrarlos, ten la seguridad!<\/em><sup>12<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p><strong>La met\u00e1fora del viaje<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La met\u00e1fora obsesiva del viaje toma cuerpo: la vida es un viaje; el poeta es un buscador de signos; vivir es cavar, marcar huellas, tropezar, abrir fosos, emprender la traves\u00eda, como leemos en este fragmento de la obra <em>Un tal Ezequiel Zamora <\/em>(1956), tomado de la edici\u00f3n de Aveprote (1983), en donde el personaje Madre, en el \u201cTercer Acto\u201d de la obra, expresar\u00e1: Viendo las tropel\u00edas que se cometen contra los pobres; cuando s\u00e9 de tantas maldades regadas por los fuertes, pienso que es preferible seguir a esos que buscan justicia\u2026 Pero, \u00a1No! Vay\u00e1monos bien lejos! \u00a1Me aterra pensar que a ustedes pueda ocurrirles eso! (Se\u00f1ala hacia el catre).<sup>13<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n encontramos la met\u00e1fora del viaje en esta frase del personaje Antonio, de \u201cLas torres y el viento\u201d (1969), tomado del volumen Teatro de C\u00e9sar Rengifo (1977): \u201c\u00a1S\u00ed! Muchos la han visto de noche al frente de los indios y los conuqueros armados, cruzando selvas y monta\u00f1as. Una vez yo mismo escuch\u00e9 sus gritos de odio en el crujir del viento. \u00a1Daba miedo y escalofr\u00edo!\u201d<sup>14<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p><strong>La met\u00e1fora de la sequ\u00eda<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La met\u00e1fora de la sequ\u00eda est\u00e1 conectada con la muerte, el sufrimiento, la soledad y el miedo. Cuando desaparece el agua, cuando se guarda de ella apenas la memoria del contacto, el poeta es consciente de que vive en un tiempo distinto, ese tiempo del despojo, de la soledad y del dolor, en \u00edntima relaci\u00f3n con el deseo y la pasi\u00f3n, como lo observamos en el parlamento del personaje Herido, en \u201cUn tal Ezequiel Zamora\u201d (1956), tomado del volumen Teatro de C\u00e9sar Rengifo (1977):<\/p>\n\n\n\n<p><em>(Jadea fuerte, con respiraci\u00f3n fatigada) \u00a1Quemaron la sabana! \u00a1Me ahogo! (\u2026) (Semincorpor\u00e1ndose). \u00a1Qu\u00e9 sed tengo! \u00a1Qu\u00e9 sed! \u00a1Qu\u00e9 sed! \u00a1Zamora tiene sed de sangre\u2026! \u00a1La sangre hierve con la sangre! (\u2026) \u00a1Qu\u00edtenle ese sol a Zamora! Todosvamos a arder\u2026 \u00a1somos un pajonal reseco! (\u2026) \u00a1Sangre! \u00a1Venezuela es un r\u00edo de sangre\u00a1 \u00a1Cabo, deme agua, que ya la candela me lleg\u00f3 a la garganta!<\/em><sup>15<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p>La met\u00e1fora de la sequ\u00eda aparece tambi\u00e9n en \u201cLos hombres de los cantos amargos\u201d (1967), tomado del volumen Teatro de C\u00e9sar Rengifo (1977), en donde el personaje Birongo exclama:<\/p>\n\n\n\n<p><em>(A Pascual\u00f3n). \u00a1A eso vamos! (A Mindiola). \u00a1Busca toda la yesca y los tizones que haya y d\u00e1selos a estos\u2026! (Se\u00f1ala a los negros que han llegado con Pascual\u00f3n) (Mindiola procede a hacer lo ordenado por Birongo. Este habla a Pascual\u00f3n y Mindiola al mismo tiempo). \u00a1Ahora vamos a pelear nosotros como los buenos! (Se tercia una canana repleta de cartuchos. Habla a los negros que han recibido tizones y yesca de Mindiola). \u00a1Ustedes y los otros a sus puestos\u00a1 \u00a1P\u00e9guenle candela al monte desde abajo, aprovechando el viento!\u2026 Sopla fuerte\u2026 Es mucho el que ir\u00e1 achicharrado para el otro mundo (Los negros salen, llega Pop\u00f3. Birongo, Ganga, Mindiola y Pascual\u00f3n se sorprenden).<\/em><sup>16<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p><strong>La met\u00e1fora del despojo<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Esta met\u00e1fora del despojo se complementa con la soledad: el poeta, en su madurez de hombre y de creador, agobiado por el peso del tiempo, regresa a sus \u00e1giles cacer\u00edas con polvo de cansancio y escolta de sombras. Ahora la soledad habitada \u2013soledad compartida\u2013 gravita sobre sus anchos hombros y la siente con el punzante dolor del regreso, de la nostalgia. As\u00ed lo advertimos en este fragmento de \u201cAhora\u201d (1942), tomado de sus Obras completas (1989):<\/p>\n\n\n\n<p>Los traficantes de todas las guerras.<br>Los que han vivido siempre amasando<br>la sangre, el sudor, las angustias.<br>Los que han pisoteado violentos e impasibles<br>el derecho a la vida de todos los de abajo.<br>\u00a1Los cuervos, los pulpos, los vampiros!<sup>17<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p>La met\u00e1fora del despojo est\u00e1 presente tambi\u00e9n en \u201cLas mariposas de la oscuridad\u201d (1954), tomado del libro <em>Teatro y Sociedad<\/em>. C\u00e9sar Rengifo (2015), en la expresi\u00f3n del personaje Madre:<\/p>\n\n\n\n<p>(Continuando). \u00a1Yo misma no hago sino sentirme cada d\u00eda m\u00e1s y m\u00e1s enferma! \u00a1El r\u00edo cuando creci\u00f3 nos llev\u00f3 el conuquito de la vega de abajo que es lo \u00fanico que nos han arrendado para sembrar, y hasta la peste que vino nos mat\u00f3 las gallinas. Debemos no s\u00e9 cu\u00e1nto en la pulper\u00eda\u2026 No tenemos ni ropa, ni alpargatas siquiera\u2026 Yuro carga unos zapatos regalados\u2026 Muchas veces no hay en la casa ni qu\u00e9 comer.<sup>18<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p><strong>La met\u00e1fora de la lucha<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La met\u00e1fora de la lucha es otro leitmotiv de sus obras. Sus p\u00e1ginas y sus lienzos reflejan ese continuo batallar por la defensa de los m\u00e1s sagrados derechos de los seres humanos, en esa embestida denodada contra las iniquidades, en una actitud que refleja su pasi\u00f3n por la justicia y denota su afecci\u00f3n al pensamiento revolucionario de la izquierda venezolana, como lo observamos en este fragmento del poema \u201cAhora\u201d (1942), tomado de sus Obras completas (1989):<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u00a1HAY QUE LUCHAR!<br>Luchar s\u00ed, por el hombre,<br>por lo que es el hombre,<br>por lo que ser\u00e1 el hombre!<br>\u00a1Con el dolor naciendo m\u00e1s all\u00e1 de la calma<br>y la esperanza con el dolor prendido<br>como una flor inmensa al coraz\u00f3n de las angustias!<br>\u00a1Con el dolor por ver la tierra herida<br>Y o\u00edr gritar la sangre en los m\u00e1s claros ecos!<br>Con el dolor, en fin, de hombres elementales<br>y humanos, tendremos que decir:<br>\u00a1HAY QUE LUCHAR!<br>\u00a1Luchar por nuestra tierra, por nuestro pan,<br>por nuestro hijo, luchar para vivir<br>con la paz y en la paz de los hombres!<\/em><sup>19<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p>La met\u00e1fora de la lucha tambi\u00e9n est\u00e1 presente en \u201cLos hombres de los cantos amargos\u201d (1967), tomado del volumen Teatro de C\u00e9sar Rengifo (1977), en este fragmento del di\u00e1logo entre los personajes Pascual\u00f3n, Birongo, Mindiola y Pop\u00f3:<\/p>\n\n\n\n<p><em>Pascual\u00f3n: \u00a1S\u00e9 d\u00f3nde conseguir unos machetes, ir\u00e9 a buscarlos!<br>Birongo: \u00a1Cogeremos las monta\u00f1as arriba, desde ellas bajaremos a atacar las haciendas!<br>Mindiola: \u00a1Y pelearemos cantando, pero no canciones alegres, sino amargas, como tenemos la sangre! (A Pascual\u00f3n). \u00a1Vamos a buscar los machetes! (Sale seguido por Pascual\u00f3n).<br>Pop\u00f3: (Como alucinada). \u00a1So\u00f1\u00e9 una vez esto que va a pasar! \u00a1Lo so\u00f1\u00e9! \u00a1Los negros corr\u00edamos dando gritos y bailando bajo una lluvia de fuego y tizones!\u2026 \u00a1A lo lejos una m\u00fasica inmensa de tambores nos llamaba!<\/em><sup>20<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p><strong>La met\u00e1fora de la angustia<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La angustia que invade a ratos sus p\u00e1ginas no es solo causada por la de la nostalgia y la soledad, pues una suerte de congoja metaf\u00edsica le crece desde el fondo: la de haber lanzado desde su arco las flechas acuminosas de las preguntas sin respuesta. El poeta siente que el mundo se le escapa, inasible y movedizo. Siente la inevitable presencia de la sombra, como lo observamos en este fragmento de \u201cInicial\u201d (1942), tomado de sus Obras completas (1989):<\/p>\n\n\n\n<p><em>Angustia, angustia de querer hallarse a s\u00ed misma \u2013como quien persigue la voz en una profunda oscuridad\u2013, angustia por encontrarle el m\u00e1s limpio y creador sentido a sus sacrificios. Angustia, angustia total: he ah\u00ed nuestra generaci\u00f3n: par\u00e9ntesis, torturado par\u00e9ntesis entre dos \u00e9pocas<\/em>.<sup>21<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p>Encontramos tambi\u00e9n la met\u00e1fora de la angustia en \u201cUn tal Ezequiel Zamora\u201d (1956), en este fragmento del di\u00e1logo entre los personajes Francisca y Madre, tomado del volumen Teatro de C\u00e9sar Rengifo (1977):<\/p>\n\n\n\n<p><em>Francisca: Hay que ser fuerte, tambi\u00e9n por all\u00e1 tenemos muchas angustias. No pasa noche sin que velemos a alguno, o sepamos que en cualquier lugar mataron a fulano o a zutano\u2026<br>Madre: (Santigu\u00e1ndose) Bien dicen que esto es el fin del mundo.<br>Francisca: As\u00ed es, por mi parte vivo pensando c\u00f3mo vamos a comer ma\u00f1ana o qu\u00e9 nos ir\u00e1 a suceder\u2026<br>Madre: Esos pensamientos me atormentan a cada instante\u2026 Y no puedo desahogarme con nadie<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Francisca: Te comprendo, tampoco hablo de mis angustias para no preocupar a los hombres viejos que a\u00fan quedan en la casa\u2026<\/em><sup>22<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p><strong>La met\u00e1fora de la guerra<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El conflicto armado (en los avatares de la Independencia o en los cruentos d\u00edas zamoranos) estalla como una granada en el coraz\u00f3n del poeta y la met\u00e1fora de la guerra invade algunas de sus obras: son textos evocadores de las trincheras, de los campos de batalla, de los conflictos humanos en esos aciagos tiempos. Ahora la guerra libera fuerzas escondidas, transforma a los seres y suscita asociaciones po\u00e9ticas que establecen sorprendentes tonalidades. Las im\u00e1genes est\u00e1n unidas al c\u00edrculo de hierro de la violencia, doblegadas por el peso de la muerte, como leemos en este fragmento de \u201cLo que dej\u00f3 la tempestad\u201d (1961), tomado del volumen Teatro de C\u00e9sar Rengifo (1977), en donde el personaje Perro (un guerrillero que canta por los caminos) apunta:<\/p>\n\n\n\n<p><em>Y fue entonces cuando intervino el diablo. \u00a1S\u00ed, el diablo, pues mi chopo ni dispar\u00f3! Sin embargo vi c\u00f3mo Zamora ca\u00eda de espaldas, muerto, muerto\u2026 \u00a1Muerto para siempre! Y es eso precisamente lo misterioso\u2026 (Inquietud). Les juro que la bala estaba intacta en el chopo\u2026 completamente intacta (Pausa). El diablo ha debido estar detr\u00e1s de m\u00ed, dicen que acompa\u00f1aba siempre a las doce fieras\u2026 Por eso quiz\u00e1s sent\u00ed un escalofr\u00edo cuando apret\u00e9 el gatillo\u2026 Aquello me produjo espanto. \u00a1Entonces hui! \u00a1Hui tanto que ni yo mismo me encontraba! \u00a1Fui a las iglesias de todos los pueblos! \u00a1Rec\u00e9! \u00a1Hice promesas!\u2026 \u00a1La guerra concluy\u00f3!\u2026 Muerto Zamora, los ricos se entendieron. Un viejo soldado federal me explic\u00f3 luego\u2026 Con el pueblo triunfante todo habr\u00eda cambiado\u2026 Y \u00f3igame bien, yo era el asesino de Zamora. Pero mi chopo no dispar\u00f3\u2026 La Federaci\u00f3n fracas\u00f3 y yo era el asesino\u2026<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>La miseria qued\u00f3 sobre el pueblo y yo era el culpable\u2026 La injusticia sigui\u00f3 por el campo y yo la hab\u00eda ayudado\u2026 \u00bfCu\u00e1ntos hombres han muerto sobre esta tierra con la bala que mat\u00f3 a Zamora? Por eso rezo y por eso canto canciones tristes sobre esa guerra que el pueblo perdi\u00f3\u2026<\/em><sup>23<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n observamos la presencia de la met\u00e1fora de la guerra en este fragmento de la cantata Esa espiga sembrada en Carabobo (1971), tomado de la reedici\u00f3n de Fundarte (2011), en donde el di\u00e1logo entre los personajes rememora el fragor del combate:<\/p>\n\n\n\n<p><em>Oficial II:<br>\u00a1Los grandes h\u00e9roes muertos que ven\u00edan<br>a combatir tambi\u00e9n en Carabobo!<br>(\u00d3yese un rumor de viento fuerte que pasa, luego un himno)<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Oficial I:<br>\u00a1De todo el continente estremecido<br>llegaron sombras fuertes a ese campo!<br>\u00a1Fotutos, atabales y guaruras,<br>lanzas, machetes, coraz\u00f3n y cantos!<br>\u00a1Espuelas de esplendores removidos<br>y oscuras flechas de perfil violento!<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Oficial II:<br>Bol\u00edvar los mir\u00f3 desfilar graves\u2026<br>Entre un rumor de sangres y tormentos\u2026<br>Y escuch\u00f3 desgajarse una tormenta<br>cuando alguien lo dijo recio:<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Coro:<br>\u00a1Carabobo!<br>Soldados:<br>\u00a1Y presente!<\/em><sup>24<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p><strong>La met\u00e1fora del amor<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La met\u00e1fora del amor es una constante en sus obras, en las cuales florece con su fuerza gen\u00e9sica que acoge y eterniza cuando el hombre anhela el arco m\u00e1ximo del oro: sin ella, el hombre ser\u00eda un ser disperso; con ella, se sostiene a trav\u00e9s de las tormentas del cielo y las borrascas de la vida: es cuerpo y alma, como lo observamos en estos versos de \u201cEl sendero apasionado\u201d (1940), tomado de sus Obras completas (1989):<\/p>\n\n\n\n<p><em>Crep\u00fasculo fugaz, tibio, sonoro,<br>sobre esta pena azul, inconfundible,<br>que va desde la frente a lo invisible<br>espiga de dolor donde te a\u00f1oro.<\/em>25<\/p>\n\n\n\n<p>Aparece tambi\u00e9n la met\u00e1fora del amor en \u201cLas torres y el viento\u201d (1969), en este fragmento del di\u00e1logo entre los personajes Hermana Lugo I y Hermana Lugo II, tomado del volumen Teatro de C\u00e9sar Rengifo (1977):<\/p>\n\n\n\n<p><em>Hermana Lugo II: (A la otra). \u00bfVes? Ahora todo est\u00e1 arreglado y limpio. Hasta hay macetas con flores y cuadritos en las paredes. \u00a1Ya no se conoce la vieja posada! \u00a1Parece como si la casa misma fuese nueva!<br>Hermana Lugo I: Est\u00e1 enamorada, no hay dudas, se nota con solo ver todo esto (Canta alegre)<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\u201c<em>Si el coraz\u00f3n no sientes<br>en el costado,<br>es que el amor, mi ni\u00f1a,<br>\u00a1te lo ha robado!<br>\u00a1te lo ha robado!\u201d<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>(Cesa de cantar y simula tomar con las manos algo). \u00a1Qu\u00e9 primoroso florero! \u00a1Debe hab\u00e9rselo regalado \u00e9l!<br>Hermana Lugo II: \u00a1C\u00f3mo cambia el amor a ciertas mujeres! Pues, te lo hab\u00eda dicho, Luciana lleg\u00f3 aqu\u00ed con una gran decepci\u00f3n. Se le ve\u00eda en el rostro<\/em>.<sup>26<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p><strong>EP\u00cdLOGO, DESPEDIDA PARA UN INCONFORME<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Con estas breves notas para una despedida pretendemos cerrar \u2013por ahora\u2013 el c\u00edrculo hermen\u00e9utico que hemos trazado en torno a la vida y la obra de C\u00e9sar Rengifo, en un peregrinaje impresionista, afectivo (y esperamos que efectivo) por el universo creativo de este cantor de estrellas, de este orfebre de m\u00e1gicos espejos, de este rapsoda contumaz que conjug\u00f3 su obra en tiempo diluido, atravesando los cristales del agua, los silencios, los laberintos constelados por donde el coraz\u00f3n irradia como luna entre las nubes. En ese recorrido hemos estado convencidos de que, como lo sugiere \u00c1lvaro Mutis (1965)<sup>27<\/sup>: \u201cEl \u00fanico sentido de la poes\u00eda y del arte, en su expresi\u00f3n m\u00e1s pura, es el de permitirnos un goce sagrado, por lo ef\u00edmero, de algunos instantes de plenitud pasada\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed hemos querido dejar al poeta: erguido, bati\u00e9ndose siempre contra los molinos de viento de la incomprensi\u00f3n y la superficialidad, inconforme con su obra y su entorno, enfrent\u00e1ndose con los grandes monstruos sociales, iconoclasta derribando \u00eddolos, ridiculizando la gravedad de los moralistas  profesionales, la engre\u00edda desfachatez de los conductores de hombres, deshilvanando supersticiones, solaz\u00e1ndose en los mitos, pero en actitud desmitificadora, ri\u00e9ndose de los conceptos esclerosados y codificados, en esa constante oscilaci\u00f3n borrosa entre el mundo real y la imaginaci\u00f3n desbordada. Porque el poeta, como lo afirma Luis Barrera Linares (2005):<\/p>\n\n\n\n<p>\u2026 <em>no es un hablante cualquiera que manifiesta su manera particular de conformar el universo a trav\u00e9s de los textos que produce. M\u00e1s que eso, es un vocero autorizado socialmente para actuar como (re)productor de imaginarios colectivos y esos imaginarios se materializan en los textos literarios que pone a disposici\u00f3n de los lectores. De esa manera, sin que sea necesaria o intencionalmente su prop\u00f3sito principal, por la v\u00eda de la ficci\u00f3n ofrece tambi\u00e9n modos de organizar la realidad hist\u00f3rica. Y tambi\u00e9n puede contribuir en la reconstrucci\u00f3n de hechos no registrados (o, al menos, registrados de otra manera) por lo que se conoce como \u201chistoria oficial\u201d.<\/em><sup>28<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p>En esa dimensi\u00f3n reside ahora nuestro poeta: firme, f\u00e9rreamente firme, all\u00e1, en la detenida errancia donde ahora se encuentra su perfil de ave enjaulada, porque su vida (en la realidad y en la ficci\u00f3n) estuvo hecha a la imagen y semejanza de la eternidad que dejaron sus p\u00e1ginas y sus lienzos, en los cuales el juego de la creaci\u00f3n simb\u00f3lica se repite en un sentido ritual a veces olvidado, o se inventa, restituyendo secretos enlaces o siguiendo \u00edntimas apetencias, con un trasfondo igualmente m\u00e1gico, en el cual continuamente deslumbra la iron\u00eda y el humor, en ese inquebrantable juego de espejos en donde las palabras siempre afianzan la expresi\u00f3n m\u00faltiple y diversa de la realidad.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>NOTAS<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>1 Ver: Ricoeur, Paul (2001). La met\u00e1fora viva. Trotta, Madrid. En esta obra el autor expresa que: A trav\u00e9s de la met\u00e1fora se crea una tensi\u00f3n entre la sumisi\u00f3n a lo real (mimesis) que siempre pertenece a toda acci\u00f3n humana concreta, y el trabajo creador que es la poes\u00eda misma. Por tanto, la mimesis es poeisis y rec\u00edprocamente (p. 56). La concepci\u00f3n metaf\u00f3rica de C\u00e9sar Rengifo parece coincidir con la percepci\u00f3n de Jos\u00e9 Lezama Lima (1995), quien, en su obra Interrogando a Lezama Lima, al respecto se\u00f1ala: En toda met\u00e1fora hay como la suprema intenci\u00f3n de lograr una analog\u00eda, de tender una red para las semejanzas, para precisar cada uno de sus instantes con un parecido\u2026 Entre la carta oscura entregada por la met\u00e1fora, precisa sobre s\u00ed y misteriosa en sus decisiones asociativas y el reconocimiento de la imagen, se cumple la vivencia oblicua (p. 142).<\/p>\n\n\n\n<p>2 Lubio Cardozo. \u201cUn escollo sobre la poes\u00eda de C\u00e9sar Rengifo\u201d, en Actual, revista de la Direcci\u00f3n de Cultura y Extensi\u00f3n de la Universidad de Los Andes. Talleres Gr\u00e1ficos Universitarios. M\u00e9rida, 1989, pp. 198-199. Disponible en: http:\/\/erevistas.saber.ula.ve\/index.php\/actualinvestigacion\/ article\/view\/2192. \u00daltima consulta: mayo 21 de 2015.<\/p>\n\n\n\n<p>3 C\u00e9sar Rengifo. Obras completas (8 tomos). Ediciones de Direcci\u00f3n de Cultura y Extensi\u00f3n de la Universidad de Los Andes, M\u00e9rida, 1989, p. 417.<\/p>\n\n\n\n<p>4 C\u00e9sar Rengifo. Teatro de C\u00e9sar Rengifo. Casa de Las Am\u00e9ricas, colecci\u00f3n La Honda, La Habana, 1977, p. 367.<\/p>\n\n\n\n<p>5 Ibid., p. 250.<\/p>\n\n\n\n<p>6 Ibid., p. 25.<\/p>\n\n\n\n<p>7 C. Rengifo, Obras\u2026, op. cit., pp. 475-476.<\/p>\n\n\n\n<p>8 C\u00e9sar Rengifo, Esa espiga sembrada en Carabobo. Fundaci\u00f3n para la Cultura y las Artes, colecci\u00f3n C\u00e9sar Rengifo, n.\u00b0 8, Caracas, 2011, p. 35.<\/p>\n\n\n\n<p>9 C. Rengifo, Obras\u2026, op. cit., pp. 595-596.<\/p>\n\n\n\n<p>10 C. Rengifo, Teatro de\u2026, op. cit., p. 412.<\/p>\n\n\n\n<p>11 Ibid., p. 200.<\/p>\n\n\n\n<p>12 Ibid., p. 403.<\/p>\n\n\n\n<p>13 C\u00e9sar Rengifo. Un tal Zamora. Drama con un pr\u00f3logo en dos cuadros y tres actos. Ediciones del VI Festival Nacional de Teatro-Asociaci\u00f3n Venezolana de Profesionales de Teatro (Aveprote). Caracas, 1983, p. 58.<\/p>\n\n\n\n<p>14 C. Rengifo, Obras\u2026, op. cit., p. 399.<\/p>\n\n\n\n<p>15 C. Rengifo, Teatro de\u2026, op. cit., pp. 161-162.<\/p>\n\n\n\n<p>16 Ibid., p. 81.<\/p>\n\n\n\n<p>17 C. Rengifo, Obras\u2026, op. cit., p. 256.<\/p>\n\n\n\n<p>18 C\u00e9sar Rengifo, Teatro y \u2026, op. cit., p. 29.<\/p>\n\n\n\n<p>19 C. Rengifo, Obras\u2026, op. cit., p. 168.<\/p>\n\n\n\n<p>20 C. Rengifo, Teatro de\u2026, op. cit., pp. 54-55.<\/p>\n\n\n\n<p>21 C. Rengifo, Obras\u2026, op. cit., p. 645.<\/p>\n\n\n\n<p>22 C. Rengifo, Teatro de\u2026, op. cit., p. 145.<\/p>\n\n\n\n<p>23 Ibid., p. 206.<\/p>\n\n\n\n<p>24 C\u00e9sar Rengifo. Esa espiga sembrada en Carabobo. Fundaci\u00f3n para la Cultura y las Artes, colecci\u00f3n C\u00e9sar Rengifo, n.\u00b0 8, Caracas, 2011, pp. 19-20.<\/p>\n\n\n\n<p>25 C. Rengifo, Obras\u2026, op. cit., p. 187.<\/p>\n\n\n\n<p>26 C. Rengifo, Teatro de\u2026, op. cit., p. 380.<\/p>\n\n\n\n<p>27 Consultar: \u00c1lvaro Mutis. \u201cLa desesperanza\u201d, Conferencia en la Universidad Nacional Aut\u00f3noma. Ediciones UNAM, M\u00e9xico, 1965.<\/p>\n\n\n\n<p>28  Luis Barrera Linares. \u201cLa ficci\u00f3n como discurso hist\u00f3rico\u201d, en Revista de Literatura Hispanoamericana, Segunda \u00c9poca, n.\u00b0 50 (enero-junio de 2005). Instituto de Investigaciones Literarias y Ling\u00fc\u00edsticas de la Universidad del Zulia, Maracaibo, 2005, p. 53.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-right\"><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/julio-rafael-silva\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Sobre el autor<\/a><\/h4>\n\n\n\n<h6 class=\"wp-block-heading\">*Fragmento del trabajo incluido en el volumen: C\u00c9SAR RENGIFO:HORIZONTE M\u00daLTIPLE (GANADORES DEL1.ER CONCURSO NACIONAL DEENSAYO C\u00c9SAR RENGIFO), publicado por El perro y la rana.<\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Julio Rafael Silva Hay un atisbo prodigioso que fluye como un brote fecundo en los textos po\u00e9ticos y dram\u00e1ticos de C\u00e9sar Rengifo: es un estremecimiento que va diciendo a cada verso, en cada poema c\u00f3mo se sacude y siente lo m\u00e1s entra\u00f1able de su historia que es amor y dolor secular en \u00e1vida ascendencia. 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