{"id":12840,"date":"2024-08-19T22:08:14","date_gmt":"2024-08-19T22:08:14","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=12840"},"modified":"2024-08-19T22:08:14","modified_gmt":"2024-08-19T22:08:14","slug":"las-narraciones-de-marquez-salas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/las-narraciones-de-marquez-salas\/","title":{"rendered":"Las narraciones de M\u00e1rquez-Salas"},"content":{"rendered":"\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-right\">Por: Guillermo Meneses <\/h4>\n\n\n\n<p>Antonio M\u00e1rquez-Salas se present\u00f3 de pronto en la literatura venezolana con su famoso cuento \u201cEl hombre y su verde caballo\u201d, ganador del concurso de \u201cEl Nacional\u201d en 1947. As\u00ed, en lo que se considera su primera y definitiva afirmaci\u00f3n de cuentista, oblig\u00f3 a tenerlo por lo que en realidad es: uno de nuestros mejores escritores contempor\u00e1neos.<\/p>\n\n\n\n<p>No vamos a decir que es un extra\u00f1o caso el de M\u00e1rquez-Salas por esa genuina y violenta entrada en lo que se podr\u00eda llamar la categor\u00eda excepcional. Justamente los escritores de excepci\u00f3n suelen decir la palabra necesaria cuando ya est\u00e1n cuajados y tambi\u00e9n es cierto que, muy frecuentemente, cuajan pronto. Como lo hizo quien escribi\u00f3 temprano \u201cEl hombre y su verde caballo\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando hemos conversado M\u00e1rquez-Salas y yo sobre esta colecci\u00f3n de sus cuentos en cuyas p\u00e1ginas me complace estar presente, no le he preguntado cu\u00e1les cuentos son anteriores a ese que se supone su primera obra; no he pretendido que mis palabras de compa\u00f1\u00eda para el amigo a quien tanto admiro sean, en manera alguna, una peque\u00f1a lecci\u00f3n, ni que sirvan tampoco de nota bibliogr\u00e1fica.<\/p>\n\n\n\n<p>Es otro aspecto el que me interesa cuando leo lo que M\u00e1rquez-Salas escribe.<\/p>\n\n\n\n<p>No hay duda de que el hombre due\u00f1o de tan recia capacidad expresiva es importante dentro de nuestra historia literaria. En cuanto se encuentra con \u00e9l, el m\u00e1s desprevenido lector siente que va a enfrentarse con un escritor a quien no se puede dejar pasar sin atender profundamente. No es \u2014en ning\u00fan caso\u2014 de esos que van endulzando la oreja y se limitan a ofrecer una serie de frases m\u00e1s o menos vacuas, m\u00e1s o menos triviales sobre las triviales y vacuas cosas que estamos acostumbrados a encontrar en la literatura de menor consistencia.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo primero que se dijo de M\u00e1rquez-Salas es que resulta dif\u00edcil su lectura. Dif\u00edcil, por supuesto, porque es rica, porque es profunda, porque tiene por dentro movimientos de razonamiento y de coraz\u00f3n. Poes\u00eda recia y poderosa, que es la \u00fanica capaz de enderezar una prosa en pujante ejercicio de hombre.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo segundo que se dijo es que inventaba su propio lenguaje. Para algunos\u2014se supone\u2014 esto podr\u00eda querer significar, una vez m\u00e1s, que era ininteligible. Pero lo cierto es que esa b\u00fasqueda de la expresi\u00f3n, esa voluntad de llegar a crear en verdad lo que se est\u00e1 diciendo; esa necesidad de afilar las palabras, de hacerlas fr\u00e1giles y repletas de intenci\u00f3n, de lograr que en ellas explote la verdad interna para hacerla patente, es trabajo de escritor que nada tiene que ver con los dulces p\u00e1rrafos de los literatos, e implica, justamente, la mezcla de raciocinio y de pasi\u00f3n que obliga \u00aba la inteligencia a alzarse sobre s\u00ed misma para llegar a m\u00e1s: al respirar que hace vida en lo escrito, pulso humano y rico de l\u00edrica sangre.<\/p>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n se habl\u00f3 de influencias cuando apareci\u00f3 M\u00e1rquez-Salas. Siempre se habla de influencias cuando aparece un escritor original. Los cr\u00edticos no desean dar muestras de que se les est\u00e1 asombrando. En seguida van hacia el encasillamiento, hacia la catalogaci\u00f3n. Para el caso de M\u00e1rquez-Salas fue imprescindible se\u00f1alar a Faulkner. Igual que M\u00e1rquez-Salas, el formidable novelista yanki lucha con las palabras y las vence, ya sea por ruptura, por delicado trabajo manual (como modelan la tierra los ceramistas y escultores), ya por labor de jardiner\u00eda (con los sistemas de injertos), ya por fecunda invenci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Las narraciones de M\u00e1rquez-Salas son \u2014en su \u00e9poca m\u00e1s rotunda y joven\u2014 ese drama formidable del escritor que da la medida de su poder, empe\u00f1ado en el admirable forcejeo de escribir de veras, a sabiendas de que lo que est\u00e1 haciendo es arte en su m\u00e1s profunda significaci\u00f3n: comprensi\u00f3n del mundo, que s\u00f3lo llega \u00aba ser total cuando se llega \u00aba ella por el camino del triunfo expresivo, del dominio absoluto en el habla.<\/p>\n\n\n\n<p>M\u00e1rquez-Salas cuenta admirables casos que dif\u00edcilmente podr\u00edan fundirse en una intriga. Hablan dos mujeres sobre sus dificultades de amor y de pobreza, un hombre pasa con su miseria terrible, con su cansancio y con su desesperado deseo de vivir; se junta un hombre a una mujer y le pregunta c\u00f3mo y por qu\u00e9 la vida va siendo cualquier cosa; pasa un ni\u00f1o; se muere un toro humano, uno de esos personajes que conmueven al pueblo todo, que estuvieron en relaci\u00f3n con las cosas y con las gentes. Nada: el mundo.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero no ser\u00eda el mundo si no hubiera para comprenderle el grav\u00edsimo ejercicio de la palabra. Cuando los literatos entran en disquisiciones de exactitud, de escogencia definitiva en los diccionarios, un escritor como M\u00e1rquez-Salas, se lanza en el riesgo de la creaci\u00f3n y se exige, al mismo tiempo, con m\u00e1ximo rigor, que ese riesgo est\u00e9 apoyado en la conciencia de su poder, en la sabidur\u00eda de su oficio. No rompe cualquiera con las palabras, no las obliga cualquiera a reventarse de contenido. Los que no tienen capacidad para lograrlo, tampoco llegan a entender que haya quien sea capaz \u2014y se sepa capaz\u2014 de estos vitales encuentros. M\u00e1rquez-Salas, desde muy temprano, lo hizo.<\/p>\n\n\n\n<p>Se ha hablado de ret\u00f3rica para desvirtuar la intensidad apasionante de la prosa de M\u00e1rquez-Salas. Para que esa afirmaci\u00f3n sea verdadera, tendr\u00edamos que dar \u00ab la ret\u00f3rica muy rica amplitud, Si es \u201cret\u00f3rica\u201d la obtenci\u00f3n de un instrumento expresivo perfectamente personal, del cual obtenga quien lo usa todas las posibilidades exigibles por el arte de escribir, es cierto que Antonio M\u00e1rquez-Salas ha inventado su propia ret\u00f3rica. En buena hora.<\/p>\n\n\n\n<p>Si deseamos resumir una opini\u00f3n completa sobre el caso de Antonio M\u00e1rquez-Salas, diremos que es, simplemente, una de las m\u00e1s ricas personalidades de la literatura venezolana. Cada una de sus mejores posibilidades ha sido se\u00f1alada como defecto por quienes se sienten molestos ante uno de estos casos que desborda de los l\u00edmites aceptables para la condici\u00f3n severa, acad\u00e9mica, sensata, por la cual muchos de nuestros escritores se confunden en algo equivalente al fabricante de preciosidades.<\/p>\n\n\n\n<p>Antonio M\u00e1rquez-Salas fue, desde su primer momento, ese hombre de oficio y arte que (de acuerdo con una afirmaci\u00f3n de Faulkner) no tiene tiempo para ser literato. Un escritor en pleno poder, en plena capacidad, en pleno embrujamiento. Todo lo contrario de la medida estricta, de la cuidadosa utilizaci\u00f3n de los recursos. Entra de lleno a correr los peligros de lo que siente terriblemente necesario e importante; se lanza a la aventura, porque sabe que es capaz de dominar todos los obst\u00e1culos. Conoce todo el alcance de su fuerza. Los d\u00e9biles no aciertan con este torrente que encuentra siempre cauce. Hablan de otra cosa. Canalizados como est\u00e1n dentro de modalidades cuidadosamente aprendidas, persisten en ver como canal lo que es nada menos que la vena cuya intenci\u00f3n se ha hecho profundamente org\u00e1nica.<\/p>\n\n\n\n<p>Me agrada haber sido se\u00f1alado por Antonio M\u00e1rquez-Salas para que le acompa\u00f1e en esta edici\u00f3n de sus cuentos. Nunca he sido partidario de pr\u00f3logos y ellos s\u00f3lo se explican en un caso como \u00e9ste, en el cual un escritor pretende indicar determinada circunstancia, determinado momento de su trabajo. M\u00e1rquez-Salas est\u00e1 rindiendo cuenta de veinte a\u00f1os de actividad narrativa; de veinte a\u00f1os de creaci\u00f3n profunda y expresiva, cuyo significado ha sido siempre el de la insistente lucha por hacer que palabras y pasi\u00f3n sean una sola cosa admirable. Por ello es explicable el deseo de que en las primeras p\u00e1ginas de su libro vayan estas l\u00edneas, que no pretenden ser lecci\u00f3n, cr\u00edtica o bibliograf\u00eda, sino simple signo para un instante preciso dentro de la tarea realizada.<\/p>\n\n\n\n<p>El libro se basta a s\u00ed mismo. Yo agradezco muy de veras el gesto dictado por la amistad, por el cual quiso Antonio M\u00e1rquez-Salas que fuera yo quien escribiera las palabras de compa\u00f1ero.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Guillermo Meneses Antonio M\u00e1rquez-Salas se present\u00f3 de pronto en la literatura venezolana con su famoso cuento \u201cEl hombre y su verde caballo\u201d, ganador del concurso de \u201cEl Nacional\u201d en 1947. 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