{"id":12832,"date":"2024-08-16T20:27:19","date_gmt":"2024-08-16T20:27:19","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=12832"},"modified":"2025-08-02T14:13:06","modified_gmt":"2025-08-02T18:43:06","slug":"la-luna-de-fausto-capitulo-i","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/la-luna-de-fausto-capitulo-i\/","title":{"rendered":"La luna de Fausto (Cap\u00edtulo I)"},"content":{"rendered":"\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-right\">Francisco Herrera Luque<\/h4>\n\n\n\n<p><strong>1. Fausto<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>\u2014De rodillas veo a un hombre \u2014dijo el doctor Fausto con voz tenebrosa\u2014, lleva las manos atadas\u2026 Un negro se acerca y danza; empu\u00f1a un yatag\u00e1n de punta curva cual cola de gallo. Brilla la luna roja sobre una tierra seca, de extra\u00f1a maleza. Una tropilla montada hace cerco al prisionero. El clama por confesi\u00f3n. Un hombre r\u00edspido, de tez oliv\u00e1cea y de barba negra, se mofa y promete absolverlo en las puertas del cielo. Una mujer menuda, de p\u00f3mulos altos y rizadas pesta\u00f1as, baja de su yegua y contempla al prisionero. Es un gigante rubio en la flor de la edad, tiene los ojos azul plomizo y el perfil tudesco de las viejas casas del Franken. El hombre me recuerda a vos, Excelencia; se parece a vos, pr\u00edncipe m\u00edo: tiene vuestra misma talla bizarra, el aire benevolente de los so\u00f1adores y la firmeza de los que nunca piensan morir\u2026 Pero, dadme antes otra copa de vino. Desfallezco ante mis visiones. No deb\u00e9is creer a Camerarius, por grande que sea su fama y ascendiente sobre el emperador. Es mago de escuela antigua. Yo soy, en cambio, cu\u00f1ado de Satan\u00e1s. \u00a1Es bueno el vino, Excelencia! Pero esperad, algo me susurra Mefist\u00f3feles\u2026 \u00bfC\u00f3mo?\u2026 \u00bfEst\u00e1s seguro? \u00a1Ya lo avizoraba y tem\u00eda\u2026! \u00a1Oh, monse\u00f1or, inf\u00f3rmame mi diablo familiar que el hombre que est\u00e1 de rodillas, que me recuerda a vos, que se parece a vos, que tiene el mismo encanto y prestancia de vuestra augusta persona, no es otro que Su Gracia con doce a\u00f1os m\u00e1s&#8230;! \u00a1Horror! Pero&#8230; \u00bfqu\u00e9 ven mis ojos&#8230;? \u00a1El verdugo descarga feral el arma sobre vuestro cuello! El golpe es inexperto&#8230; os saca un tajo, pero no os deg\u00fcella&#8230;la sangre mana. De un salto os pon\u00e9is de pie&#8230; Corr\u00e9is tambaleante hacia la mujer&#8230; Os persigue el asesino&#8230;Os da alcance&#8230;\u00a1Nuevamente descarga el arma embotada una y otra vez! \u00a1La cabeza se desprende, pero continu\u00e1is marchando&#8230; la sangre corre a borbotones&#8230;! \u00a1Es feo, Excelencia, ver a un decapitado dando traspi\u00e9s! \u00a1Hab\u00e9is empapado el traje de la mujer y el rostro de vuestro enemigo&#8230;! Un turco jura por Mahoma; dos enanos sollozan por vos. La luna refulge en sangre. \u00a1Oh, qu\u00e9 luna, monse\u00f1or&#8230;! \u00a1Siento desmadejarme&#8230;! \u00a1Dadme otra copa del buen licor!\u00a1Absteneos, por Satan\u00e1s, de ir tras la Casa del Sol! \u00a1Os lo dice Fausto, su hermano pol\u00edtico, el m\u00e1s grande nigromante nacido de mujer! Quedaos ac\u00e1,en W\u00fcrzburg, donde vuestro hermano el obispo es tambi\u00e9n can\u00f3nigo.Regresad al palacio imperial de Viena, donde os espera fraterno Su Alteza Seren\u00edsima el pr\u00edncipe Fernando,vuestro protector. Id a Toledo si os place.Medrad a la sombra de Carlos, pr\u00edncipe de Espa\u00f1a y emperador de las Germanias. Mentid e intrigad en la corte. Haced de buf\u00f3n,de heraldo de buenas y falsas nuevas, de palad\u00edn de alfombradas justas, de todo cuanto os repugne y hiera; pero no vay\u00e1is en pos de la Casa del Sol. No corr\u00e1is tras la quimera, mi amado pr\u00edncipe y se\u00f1or&#8230; \u00a1Os lo decimos Fausto y Mefist\u00f3feles,mi demonio personal y familiar!<\/p>\n\n\n\n<p>Desde la hamaca sus ojos acerados horadan el cujizal. La luna llena y asombrosa emerge de la monta\u00f1a. Una tenue brisa que asciende del valle,anima la perezosa fogata que centra el sue\u00f1o de sus exhaustos compa\u00f1eros.Atr\u00e1s, acastillada y protectora se alza la sierra que los separa de Coro y el mar.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00a1Oh, doctor Fausto! \u00a1Oh, doctor Fausto! \u2014exclam\u00f3 en un susurro\u2014.\u00a1Cu\u00e1n grande era tu ciencia y dilatada tu sabidur\u00eda! \u00a1Pero, heme aqu\u00ed, vivo a\u00fan, a doce a\u00f1os de tus augurios! \u00a1Fui y retorn\u00e9 a El Dorado, a la Casa del Sol! \u00a1No es cacique el que a diario ba\u00f1a su cuerpo con polvos de oro! Ap\u00f3dase la Co\u00f1ori, y es reina y se\u00f1ora de las amazonas. Di\u00f3me en recuerdo y gracia este collar de esmeraldas, por sembrarle una hija. \u00a1Hembra ha de nacer, si quiere seguir viviendo! \u00a1Estoy roto y lacerado de felon\u00edas! Pero, \u00bfqui\u00e9n pudiera barruntar que entre mis andrajos llevo una gema de dos mil ducados? \u00a1Es cierto que he visto cometer las mayores tropel\u00edas que el mismo Von Spayer ser\u00eda capaz de concebir! \u00a1Acertaste al vislumbrar sufrimientos infinitos, pero erraste, Fausto, al predecirme un tr\u00e1gico fin como tambi\u00e9n lo tem\u00eda el bueno de Golden- fingen! Muy lejos ha quedado El Tocuyo, con su maldito escribano y sus asesinos. \u00a1Ocho jornadas ha, de haberlos perdido de vista! Ahora s\u00f3lo me resta dormir y reemprender la marcha hasta llegar a Coro, donde habr\u00e9 de tomar la nao que me lleve a Espa\u00f1a. Hablar\u00e9 una vez m\u00e1s con el emperador. Le expresar\u00e9 mis anhelos de conquistar el pa\u00eds de los omaguas, con sus techos de oro y sus muros de plata. Apenas logre su aquiescencia volver\u00e9 a Alemania. Regresar\u00e9 a Staufen, donde yace tu cad\u00e1ver, visitar\u00e9 la tumba que te guarda\u2026 implorar\u00e9 a Dios por tu alma maldita y cabalgar\u00e9 una vez m\u00e1s, como lo hiciera anta\u00f1o con Daniel Stevar, mi entra\u00f1able amigo, y con el conde Zimmer, poderoso se\u00f1or de la comarca\u2026 \u00bfTe acuerdas, Fausto, c\u00f3mo empez\u00f3 esta historia? Era un d\u00eda de verano y cabalgaba con ellos por los campos en pleno verdor. Todo era pl\u00e1cido y fecundo. \u00a1Cu\u00e1n diferente a esta tierra seca y rojiza, erizada de espinas, muerta de sed!<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00a1No me digas, Felipe de Hutten \u2014coment\u00f3 sorprendido el conde Zimmer \u2014 que el belitre de Bartolom\u00e9 Welser ha enviado un ej\u00e9rcito a las Indias para hallar la Casa del Sol!<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014As\u00ed es, Excelencia\u2014respondi\u00f3 el joven irgui\u00e9ndose en la bestia\u2014. Don Ambrosio Alfinger, con una fuerza de trescientos hombres desembarc\u00f3 en la isla de Venezuela el 24 de febrero de 1529.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Es decir, \u00bfhace seis meses?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Justamente, mi se\u00f1or.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Est\u00e1s bien enterado, Felipe \u2014a\u00f1adi\u00f3 con simpat\u00eda el noble, poniendo el caballo al paso.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfSe os olvida, Zimmer \u2014acot\u00f3 con zumba Daniel Stevar\u2014 que Felipe, adem\u00e1s de ser criado de la real familia, es deudo y deudor de los Welser?<\/p>\n\n\n\n<p>Hutten, severo y circunspecto, afirm\u00f3 reposado:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Pero no s\u00f3lo eso, excelent\u00edsimo se\u00f1or. Se busca m\u00e1s gente para enviarla a Venezuela. Nicol\u00e1s de Federmann recluta mineros en Silesia.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Eso es lo que no entiendo. Su Alteza Seren\u00edsima, \u00a1a quien Dios guarde!, me pide soldados para defender Viena contra los turcos, a los que tiene encima, y sigue enviando tropas al Nuevo Mundo. \u00bfQu\u00e9 sucede con los espa\u00f1oles?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Bien sab\u00e9is c\u00f3mo son: van a la guerra cuando les viene en gana y al sitio por ellos elegido. No hay fuerza capaz de obligarlos a tomar las armas. Con deciros que hay ciudades que contratan mercenarios para que sustituyan a sus hombres.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfY acaso crees que mi situaci\u00f3n es diferente? Arriba de veinte soldados de paga, las dos terceras partes de mi ej\u00e9rcito, nada m\u00e1s puedo ofrecer a Su Alteza, salvo los voluntarios que atraiga el preg\u00f3n de leva. Pero dudo mucho que acudan a enrolarse. Defender a Viena de los turcos es mal negocio. \u00bfA qui\u00e9n puede tentar una empresa donde no hay ciudades que saquear ni mujeres para darle contento al cuerpo?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfPens\u00e1is, entonces, Excelencia \u2014repuso encrespado\u2014 que s\u00f3lo por mala sa\u00f1a van los hombres a la guerra?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00a1As\u00ed es, mi querido Felipe! La guerra tiene tres sustentos: los mercenarios, que hacen profesi\u00f3n de escoltar la muerte; los voluntarios, llenos de ensue\u00f1os, y nosotros los nobles, herederos de los que en su turno fueron voluntarios o mercenarios con suerte. <\/p>\n\n\n\n<p>Hutten torci\u00f3 el gesto, Daniel Stevar dej\u00f3 escapar su risilla y el conde Zimmer, siempre jocundo, celebr\u00f3 sus afirmaciones entre carcajadas.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014No resisto el poder creciente de la burgues\u00eda \u2014espet\u00f3 al frenar su caballo ante una posada\u2014. Los Welser son su m\u00e1s acabada personificaci\u00f3n. \u00a1Pero dejemos a un lado la pol\u00edtica y refresquemos el gaznate con un gran vaso de cerveza!<\/p>\n\n\n\n<p>Un estruendo de maldiciones y de platos rotos sali\u00f3 de la venta.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Veamos qu\u00e9 pasa ah\u00ed \u2014propuso el conde.<\/p>\n\n\n\n<p>Un hombre de avanzada edad se defiende de dos cl\u00e9rigos rollizos. A patadas y trompicones le han roto la cara y derribado al suelo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfQu\u00e9 sucede? \u2014pregunta Zimmer inquisitivo y en\u00e9rgico. Monjes y soldados se aquietan ante su presencia.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Perdonad, Excelencia \u2014responde el m\u00e1s craso de los religiosos\u2014. D\u00e1bamos su merecido a este maldito brujo: se ufanaba de haber vendido su alma al diablo. Es un caso de herej\u00eda. Adem\u00e1s de anatema, merece la hoguera.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Apenas supimos de su presencia en este lugar \u2014afirm\u00f3 el segundo fraile\u2014 decidimos aprehenderle. El malhechor, ampar\u00e1ndose en ese inmenso perro que all\u00ed veis, un demonio seg\u00fan sus propias palabras, ha opuesto resistencia a la justicia con la complacencia del tabernero y de estos ignaros campesinos. Por eso veis sangre en su cara y tantos destrozos.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfEs verdad lo dicho por los reverendos padres? \u2014exigi\u00f3 Zimmer.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Cierto es, mi noble se\u00f1or \u2014respondi\u00f3 el hombre con voz juvenil\u2014. Pero, tambi\u00e9n es cierto que su ira es hija de la avaricia: les negu\u00e9 la f\u00f3rmula de la piedra filosofal.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfLa ten\u00e9is acaso? \u2014pregunt\u00f3 con ojos titilantes.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfCre\u00e9is que de tenerla me ver\u00edais vistiendo harapos y saciando mi sed a costa de la caridad de esta pobre gente, que aspira a que busque para ellos un mejor destino?<\/p>\n\n\n\n<p>Chill\u00f3 el primer fraile:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00a1Es un hechicero, un hereje! \u00a1Merece la hoguera!<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Tenemos \u00f3rdenes del Santo Oficio \u2014apoy\u00f3 el segundo\u2014 de llev\u00e1rnoslo prisionero. Con vuestra venia, Excelencia, procederemos en cuesti\u00f3n. \u00a1Soldados, arrestad a este hombre!<\/p>\n\n\n\n<p>El gran dogo negro gru\u00f1\u00f3 amenazante.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Qu\u00e9date quieto, Mefist\u00f3feles \u2014orden\u00f3 el viejo con suavidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Los hombres y el perro se detuvieron.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfPero es cierto \u2014insisti\u00f3 el conde incr\u00e9dulo\u2014 que ese perro lleva dentro a un demonio?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Como lo llevamos todos \u2014repuso el estrellero\u2014. S\u00f3lo que el m\u00edo prefiero llevarlo fuera.<\/p>\n\n\n\n<p>La respuesta hizo re\u00edr a Stevar, estudioso de lo oculto y de los fen\u00f3menos celestes. Hutten, subyugado, lo miraba.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfCu\u00e1l es vuestro pecado, buen hombre? \u2014pregunt\u00f3 con gravedad.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Leer el destino en las estrellas y en la voz de los muertos\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfHab\u00e9is escuchado, Excelencia? \u2014grit\u00f3 uno de los inquisidores. A confesi\u00f3n de culpa, relevo de pruebas. \u00a1Arrestadlo! \u00a1Y a la hoguera con \u00e9l!<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00a1Un momento, se\u00f1ores! \u2014protest\u00f3 Hutten\u2014. El anciano ha declarado ser astr\u00f3logo y nigromante, pero no brujo. \u00bfEjerc\u00e9is, maestro, realmente, la magia negra? \u00bfHac\u00e9is hechizos para dejar a las vacas sin leche\u2026 priv\u00e1is a los hombres de su potencia?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014En modo alguno, mi se\u00f1or.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfAcud\u00eds por casualidad a los aquelarres? \u00bfTen\u00e9is poderes sobre las tormentas? \u00bfHac\u00e9is horros los vientres de las mujeres?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Jam\u00e1s lo he hecho, mi joven pr\u00edncipe. Apenas leo el futuro al igual que Agripa, el gran Camerarius y el celeb\u00e9rrimo Tritemius.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014La nigromancia \u2014-enfatiz\u00f3 Hutten\u2014- nunca ha estado penada por las leyes del Imperio; tampoco la astrolog\u00eda. El propio emperador, al igual que su abuelo Maximiliano, mantuvo en su corte a notables nigromantes y fil\u00f3sofos de lo oculto.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Soy doctor en filosof\u00eda de la Universidad de Wittenberg \u2014arg\u00fcy\u00f3 con modestia\u2014, y si en tal estado de pobreza me veis, es por haberme impuesto la norma de no visitar la casa de los pr\u00edncipes.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfPor qu\u00e9 hac\u00e9is tal? \u2014inquiri\u00f3 Zimmer suspicaz\u2014. \u00bfAcaso ten\u00e9is algo contra vuestros se\u00f1ores naturales? \u00bfSois, por casualidad, un agitador de sangrientas revueltas campesinas?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Nada me tienta menos, mi se\u00f1or, que las lides de la pol\u00edtica y la suerte de los poderosos.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfPod\u00e9is explicaros mejor? \u2014demand\u00f3 Zimmer cejijunto.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Por una simple raz\u00f3n, Excelencia. El porvenir de los poderosos, al igual que el de los miserables, no requiere de las estrellas para avizorarlo.<\/p>\n\n\n\n<p>Se alz\u00f3, airada, la voz del jefe de los inquisidores:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00a1Basta ya de burlas y de obstaculizar a la justicia, conde de Zimmer! No pod\u00e9is oponeros al Santo Oficio y dejaos de tentar nuestra sospecha. Se\u00f1ores m\u00e1s poderosos que vos han sentido el rojo vivo de nuestro enojo. \u00a1Soldados, haced preso a este hombre!<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00a1Deteneos! \u2014orden\u00f3 Hutten incorpor\u00e1ndose\u2014. Soy Felipe de Hutten, criado del emperador, consejero de Su Alteza el pr\u00edncipe Fernando, hijo de Bernardo de Hutten y hermano de Mauricio, can\u00f3nigo de W\u00fcrzburg y obispo de Eickestaad. \u00a1Este hombre es inocente! \u00a1Ordeno su libertad!<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00a1Monse\u00f1or! \u2014clamaron con temor los inquisidores\u2014. Perdonad. En nuestro ofuscamiento no nos percatamos de vuestra augusta presencia.<\/p>\n\n\n\n<p>Tan pronto salieron los del Santo Oficio, el mago se arrodill\u00f3 ante Hutten tom\u00e1ndole su mano para besarla.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014-Gracias, monse\u00f1or, por el favor otorgado. Antes de tres a\u00f1os os hallar\u00e9is ante un gran peligro y correr\u00e9 para advert\u00edroslo, dondequiera que os hall\u00e9is.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfY c\u00f3mo sab\u00e9is tanto \u2014coment\u00f3 Hutten desabrido\u2014 si no hab\u00e9is hecho mi hor\u00f3scopo, y ni siquiera hab\u00e9is le\u00eddo las l\u00edneas de mi mano?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Me lo ha dicho Mefist\u00f3feles\u2014repuso se\u00f1alando al perro.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfNo me dig\u00e1is \u2014pregunt\u00f3 nuevamente Zimmer\u2014 que en ese perro habita un demonio?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Ciertamente, mi noble se\u00f1or. Me lo cedi\u00f3 mi cu\u00f1ado para servir a los hombres.<\/p>\n\n\n\n<p>Zimmer, ignorando la respuesta, repuso premioso:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Pero deb\u00e9is huir de inmediato de Staufen. Apenas nos marchemos, los inquisidores caer\u00e1n sobre vos.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014As\u00ed lo espero \u2014asinti\u00f3 imperturbable.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Refugiaos en mi castillo y leednos a todos la buenaventura.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Recordad, mi excelso se\u00f1or, que nunca piso el umbral de los poderosos. Mefist\u00f3feles pierde el olfato y yo el buen sentido.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Tomad, entonces, estas monedas y marchaos de prisa \u2014orden\u00f3 Zimmer.<\/p>\n\n\n\n<p>El enigm\u00e1tico viejo se inclin\u00f3 ante Hutten:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00a1Que Sat\u00e1n os libre de los santos, joven y limpio caballero! \u00a1Atended al renegado y guardaos de las mujeres de la noche!<\/p>\n\n\n\n<p>Tan pronto se march\u00f3 el nigromante, grit\u00f3 Zimmer:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00a1Eh! \u00a1Tabernero!, tr\u00e1enos, presto, dos grandes vasos de cerveza y otro de agua para don Felipe. \u00a1Curioso el tipo \u00e9se! \u00bfCu\u00e1l es su nombre?<\/p>\n\n\n\n<p>Varias voces respondieron:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00a1\u00a1Se llama Fausto\u2026!!<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfC\u00f3mo que Fausto? \u2014pregunt\u00f3 sorprendido.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfEl doctor Fausto? \u2014celebr\u00f3 gozoso Daniel Stevar\u2014. \u00bfAqu\u00e9l que vol\u00f3 con grandes alas de \u00cdcaro sobre Venecia\u2026 ? \u00bfEl que se trag\u00f3 a un campesino con su carromato para evacuarlo luego un poco humedecido\u2026?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014El mismo que supone su se\u00f1or\u00eda \u2014repuso un campesino\u2014. Quien acaba de salir es el m\u00e1s poderoso mago de todos los tiempos.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00a1Claro que s\u00ed! \u2014apoy\u00f3 con satisfacci\u00f3n el posadero\u2014. Sus proezas y milagros son inauditos.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Yo he o\u00eddo decir que tiene m\u00e1s de un siglo \u2014aventur\u00f3 Stevar.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014-Y debe ser cierto \u2014a\u00f1adi\u00f3 el conde\u2014. Mi abuelo estaba en la corte de Francia cuando el doctor Fausto fue a venderle una imprenta al rey Luis XI.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00a1Entonces!, este Fausto \u2014agreg\u00f3 Stevar rayando en la expectaci\u00f3n\u2014 es el socio de Gutenberg.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00a1Tal como lo dec\u00eds! \u2014apoy\u00f3 el conde trasegando tres sorbos del espumante vaso.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00a1De ser as\u00ed \u2014apunt\u00f3 Stevar\u2014, tiene el secreto de la inmortalidad. Su apariencia no pasa de los cincuenta, y, de haber tenido veinte a\u00f1os cuando visit\u00f3 al monarca galo, ya completar\u00eda el siglo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u2026Es por haber vendido el alma al diablo\u2026 \u2014dijo el tabernero, misterioso y justificativo.<\/p>\n\n\n\n<p>Hutten lo mir\u00f3 con ojos adormilados.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014De ser un mago tan poderoso como dices, \u00bfpor qu\u00e9 no hizo una de las suyas libr\u00e1ndose de la Inquisici\u00f3n?<\/p>\n\n\n\n<p>Ri\u00f3 con estruendo la concurrencia. Hutten, amoscado, inclin\u00f3 el cuerpo hacia delante.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Antes de llegar los inquisidores \u2014explic\u00f3 el posadero\u2014 ya Fausto nos lo hab\u00eda advertido. Escuchaba a Juan el minero narrarnos sus aventuras cuando s\u00fabitamente dijo: \u00abTres valen m\u00e1s que seis.\u00bb<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014S\u00ed, es cierto \u2014acot\u00f3 un mocet\u00f3n con la nariz comida\u2014. Contaba a Fausto mis andanzas cuando de pronto dej\u00f3 caer su extra\u00f1a afirmaci\u00f3n. Como le preguntase su sentido, respondi\u00f3 enigm\u00e1tico: \u00abSeis vienen por m\u00ed: cuatro de coraza y dos con las mangas verdes. Pero yo har\u00e9 que tres pr\u00edncipes me libren de ellos.\u00bb<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00a1Notable! \u2014expres\u00f3 Zimmer, que era hiperb\u00f3lico como todo adicto a la cerveza.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Realmente es un poderoso hechicero \u2014concluy\u00f3 Stevar.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Yo no ten\u00eda mayor sed cuando pas\u00e9 por vuestra taberna \u2014refiri\u00f3 c\u00f3mplice y satisfecho el conde\u2014, pero de pronto me sent\u00ed acuciado por el deseo de tomar cerveza. Indiscutiblemente fue un ardid de Fausto para que lo auxili\u00e1ramos en sus tribulaciones. \u00bfVeis? Ya la sed ha desaparecido por completo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014No es de maravillarse \u2014replic\u00f3 Stevar\u2014. Os hab\u00e9is bebido diez pintas y media.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014De todas formas ha sido un hecho extraordinario que abona su justificada fama. Y cambiando de tema, contin\u00faa, Felipe, habl\u00e1ndome de los Welser y de ese pa\u00eds llamado Venezuela, donde se halla la Casa del Sol.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Al parecer se han presentado algunas dificultades \u2014agreg\u00f3 el mozo\u2014, pero ahora, con el refuerzo de Federmann, ser\u00e1n subsanadas.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014No me gusta ese Federmann \u2014repuso el conde\u2014. Su padre es un comerciante, y para colmo, tuvo simpat\u00edas por Lutero; aparte de ser muy dado a la lectura, vicio \u00e9ste que no abunda entre guerreros.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Pero es un valiente soldado, h\u00e1bil y emprendedor \u2014arg\u00fcy\u00f3 Hutten, sonroj\u00e1ndose.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Afirma \u2014dijo Stevar retomando su guasa\u2014 que las tejas de las casas son del m\u00e1s puro oro y de plata la mitad de los muros. Pareciera que al o\u00edrlo estuvi\u00e9semos leyendo esas historias embusteras del Amad\u00eds de Gaula y de su hijo Esplandi\u00e1n.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014No te burles del Amad\u00eds \u2014protest\u00f3 Hutten\u2014. Es el libro preferido del emperador. Fueron muchas las noches de invierno, estando yo a su lado, que se lo hac\u00eda leer y releer para su contento y reflexi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Amad\u00eds o no Amad\u00eds \u2014restall\u00f3 Zimmer malhumorado\u2014, ese Federmann es un fel\u00f3n y un falaz.<\/p>\n\n\n\n<p>Se oscurecieron sus ojos, y mirando al conde repuso con firmeza:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Disculpad, Excelencia, que os contradiga. Pero conozco bien a Nicol\u00e1s y considero que es un hombre de pro, digno de todo mi aprecio y afecto.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014C\u00f3mo se ve que eres joven y candoroso, Felipe, y que por ello no lo conoces bien. Nicol\u00e1s de Federmann, tenlo siempre presente, es un bellaco y de los peores que yo haya visto en mi larga y sufriente vida. Es un farsante en toda la regla, y de la m\u00e1s baja estofa, al que se tarda en descubrir, por haberlo dotado el demonio de habilidades de encantador. \u00a1Qu\u00e9 el Se\u00f1or te guarde de sufrirlo!<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014No creo \u2014a\u00f1adi\u00f3 Hutten deseoso de abandonar el tema\u2014 que exista posibilidad de que se junten nuestros caminos.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00a1No dig\u00e1is tal, monse\u00f1or! \u2014chirri\u00f3 una urraca desde su jaula con la voz de Fausto.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-right\"><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/francisco-herrera-luque\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Sobre el autor<\/a><\/h4>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Francisco Herrera Luque 1. Fausto \u2014De rodillas veo a un hombre \u2014dijo el doctor Fausto con voz tenebrosa\u2014, lleva las manos atadas\u2026 Un negro se acerca y danza; empu\u00f1a un yatag\u00e1n de punta curva cual cola de gallo. Brilla la luna roja sobre una tierra seca, de extra\u00f1a maleza. Una tropilla montada hace cerco al [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":12833,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[15],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/12832"}],"collection":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=12832"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/12832\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":16972,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/12832\/revisions\/16972"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/media\/12833"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=12832"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=12832"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=12832"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}