{"id":1266,"date":"2021-09-15T00:34:02","date_gmt":"2021-09-15T00:34:02","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=1266"},"modified":"2025-07-30T17:13:24","modified_gmt":"2025-07-30T21:43:24","slug":"bolivar","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/bolivar\/","title":{"rendered":"Bol\u00edvar"},"content":{"rendered":"\n<h4 class=\"wp-block-heading\">Julio Planchart<\/h4>\n\n\n\n<p>Al juicio del Libertador sobre el \u201cCanto a Jun\u00edn\u201d de Jos\u00e9 Joaqu\u00edn Olmedo, si de bastante m\u00e9rito y probatorio de ilustraci\u00f3n y agudeza de ingenio, gran val\u00eda le da el inmenso renombre de su autor. Uno de los atractivos de las cartas de Bol\u00edvar a Olmedo<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">[1]<\/a> respecto al poema de \u00e9ste, reside en que el elogiado haga \u00e9l mismo el juicio del elogio: el h\u00e9roe, risue\u00f1o, juzgando el himno heroico; Aquiles y Di\u00f3medes gui\u00f1\u00e1ndose los ojos a prop\u00f3sito de la hip\u00e9rbole hom\u00e9rica de sus haza\u00f1as.<\/p>\n\n\n\n<p>Bol\u00edvar se picaba de conocimientos literarios: los ten\u00eda, y su gusto era fino, y genial en su buen sentido, y con el Canto de su amigo Olmedo hall\u00f3 una ocasi\u00f3n preciosa de manifestar que pose\u00eda le\u00f1a de buena calidad para quemar en el vivo fuego de su imaginaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>La primera de las cartas es, entre otras cosas, el aviso del recibo del poema y la expresi\u00f3n r\u00e1pida de la impresi\u00f3n que en el ag\u00edlisimo \u00e1nimo del Libertador caus\u00f3 el verse ponderado de manera tan brillante, en tono tan sublime que, como tal, lindaba con lo rid\u00edculo; impresi\u00f3n humor\u00edstica y jovial resultante del contraste de c\u00f3mo siente el que act\u00faa, a\u00fan en las acciones m\u00e1s altas, lo prosaico, lo contingente e inconsciente de la acci\u00f3n con la manera de verla y sentirla el mero espectador o el que la considera a distancia y pos sus consecuencias, y m\u00e1s si esa manera es po\u00e9tica y ditir\u00e1mbica. Y as\u00ed Bol\u00edvar dice a Olmedo: \u201cUsted nos eleva con su deidad mentirosa, como el \u00e1guila de J\u00fapiter elev\u00f3 a los cielos la tortuga para dejarla caer sobre una roca que le rompiese sus miembros rastreros: usted, pues, nos ha sublimado tanto que nos ha precipitado al abismo de la nada cubriendo con una inmensidad de luces el p\u00e1lido resplandor de nuestras opacas virtudes\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cSi yo no fuese tan bueno y usted no fuera tan poeta me avanzar\u00eda a creer que usted hab\u00eda querido hacer una parodia de la Il\u00edada con los h\u00e9roes de nuestra pobre farsa\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Bol\u00edvar ten\u00eda derecho a re\u00edrse un poco del poema de su amigo, mas, a nosotros, a quien \u00e9l nos emociona como Olmedo, el poema nos produce sentimiento de admiraci\u00f3n y de grandeza. Pero aun as\u00ed podemos pedirle prestado a Bol\u00edvar, deponiendo por instantes aquellos sentimientos, un tanto de su derecho a sonre\u00edr para sonre\u00edr a nuestra vez por el esfuerzo visible, si logrado, para sostener el tono sublime. As\u00ed como en la Il\u00edada en ocasiones podemos sonre\u00edr de Aquiles, el de los pies ligeros, o de que Ayax se mantuviera contra los troyanos como el asno testarudo que entrando en un campo no se retira de all\u00ed, a pesar de los esfuerzos de los ni\u00f1os que parten sus bastones sobre el lomo del asno, hasta que no se haya hartado a su gusto.<\/p>\n\n\n\n<p>En la segunda de las cartas, an\u00e1lisis del Canto y censura del elogio a la vez, Bol\u00edvar sigue ri\u00e9ndose de Olmedo, risa amable que da gracia y sutileza a la ep\u00edstola. Se r\u00ede de s\u00ed mismo el Libertador por meterse a cr\u00edtico, y por costumbre de guerrero y por buen t\u00e1ctico toma una posici\u00f3n ventajosa antes de entrar en materia: \u201cUsted se ha empe\u00f1ado en suponerme sus gustos y talentos. Ya que usted ha hecho su gasto y tomado su pena, har\u00e9 como aquel paisano a quien hicieron rey en una comedia y dec\u00eda: <em>&#8211; Ya que soy rey har\u00e9 justicia<\/em>. No se queje usted, pues, de mis fallos por imitar al rey de la comedia, que no dejaba t\u00edtere con gorra que no mandase preso\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Si toma aqu\u00ed posici\u00f3n, no s\u00f3lo es por t\u00e1ctica, sino equilibrada modestia, porque el \u00e1rbitro de la paz y de la guerra no se cre\u00eda con autoridad suficiente para disertar sobre materia que no pose\u00eda bien. Equilibrio, buen sentido, buen humor, cari\u00f1o a Olmedo y admiraci\u00f3n por el poeta, son las cualidades y condiciones que informan la cr\u00edtica de Bol\u00edvar del \u201cCanto a Jun\u00edn\u201d; las cuales, movidas por aquella inteligencia suprema, colocan las dos cartas entre las piezas m\u00e1s notables de su estupendo epistolario.<\/p>\n\n\n\n<p>Tanto es as\u00ed que, bastante a pesar suyo, porque el elogio de Bol\u00edvar es renuente en su pluma, Men\u00e9ndez y Pelayo al tratar del poema de Olmedo y de las cartas de Bol\u00edvar, habla de la sagacidad admirable con que aqu\u00e9l se\u00f1al\u00f3 los lunares del Canto y de que el buen sentido habl\u00f3 por su boca y cita p\u00e1rrafos de esas cartas, cuyo estilo, por su nervio y pureza, no desdice al involucrarse en la admirable prosa del gran ex\u00e9geta espa\u00f1ol.<\/p>\n\n\n\n<p>Bol\u00edvar en su segunda carta comenz\u00f3 censurando para lego alabar \u201cusando de una falta oratoria\u201d, pues no le gustaba \u201centrar alabando para salir mordiendo\u201d; y luego pasa de la risa a lo grave, de la censura al f\u00e9rvido elogio con decisi\u00f3n notable, con un salto limpio y preciso de su \u00e1gil y segura inteligencia. Bol\u00edvar en sus cartas a Olmedo demuestra que multiplicaba las ideas en muy pocas palabras, como \u00e9l dijo de s\u00ed mismo, y en esta ocasi\u00f3n con mucho orden y concierto.<\/p>\n\n\n\n<p>Al ir leyendo ordenadamente las cartas del Libertador y terminar la segunda y \u00faltima que trata del Canto de Olmedo y seguir con las otras, en las cuales nunca m\u00e1s se hace cr\u00edtica literaria, se siente uno tentado a exclamar, parodiando, pero ennobleciendo, la frase atribuida a Ner\u00f3n en el momento de su muerte: \u201cQu\u00e9 cr\u00edtico ha perdido el mundo!\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>NOTAS<\/p>\n\n\n\n<p><a name=\"_ftn1\" href=\"#_ftnref1\">[1]<\/a> Fueron dos: de 27 de junio y de 12 de julio de 1825.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-right\"><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/julio-planchart-loynaz\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Sobre el autor<\/a><\/h4>\n\n\n\n<h6 class=\"wp-block-heading\">Julio Planchart (1948). <strong>Temas cr\u00edticos<\/strong>. Ediciones del Ministerio de Educaci\u00f3n Nacional. Caracas.<\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Julio Planchart Al juicio del Libertador sobre el \u201cCanto a Jun\u00edn\u201d de Jos\u00e9 Joaqu\u00edn Olmedo, si de bastante m\u00e9rito y probatorio de ilustraci\u00f3n y agudeza de ingenio, gran val\u00eda le da el inmenso renombre de su autor. 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