{"id":12651,"date":"2024-08-07T00:34:56","date_gmt":"2024-08-07T00:34:56","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=12651"},"modified":"2024-08-07T00:35:50","modified_gmt":"2024-08-07T00:35:50","slug":"picon-salas-narrador-ensayista-historia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/picon-salas-narrador-ensayista-historia\/","title":{"rendered":"Mariano Pic\u00f3n Salas: el narrador, el ensayista y los caminos de la Historia"},"content":{"rendered":"\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-right\">Gregory Zambrano<\/h4>\n\n\n\n<p>La formaci\u00f3n intelectual de Mariano Pic\u00f3n-Salas (1901-1965) transit\u00f3 fundamentalmente por dos caminos que se entrecruzaban y desde distintas perspectivas se complementaban. Ambos son el anverso y el reverso de una misma moneda. Por un lado el ensayista y por otro el narrador. Entre esas dos formas de asumir la expresi\u00f3n creativa media la preocupaci\u00f3n por el conocimiento, la sistematizaci\u00f3n y sobre todo la comprensi\u00f3n del hecho hist\u00f3rico. A su formaci\u00f3n como pedagogo en Chile va unida, como campo de indagaci\u00f3n y b\u00fasquedas, la historia: la de su pa\u00eds, la del continente, la de la cultura occidental. Y a esa preocupaci\u00f3n obedecen algunos de sus primeros libros:&nbsp;<em>Hispano-Am\u00e9rica, posici\u00f3n cr\u00edtica<\/em>&nbsp;(1931),&nbsp;<em>Intuici\u00f3n de Chile y otros ensayos en busca de una conciencia hist\u00f3rica<\/em>&nbsp;(1935),&nbsp;<em>Preguntas a Europa<\/em>&nbsp;(1937); esta indagaci\u00f3n alcanza sus mejores niveles en&nbsp;<em>De la conquista a la independencia<\/em>&nbsp;(1944),&nbsp;<em>Comprensi\u00f3n de Venezuela<\/em>&nbsp;(1949) y&nbsp;<em>Dependencia e independencia en la historia hispanoamericana<\/em>&nbsp;(1952). Pero tambi\u00e9n en la narrativa esa orientaci\u00f3n por los caminos de la historia, con distintos lenguajes y nuevos signos, se percibe como un referente constante en casi todos sus relatos y novelas, desde&nbsp;<em>Buscando el camino<\/em>&nbsp;(1920) hasta&nbsp;<em>Los tratos de la noche<\/em>&nbsp;(1955), pasando por&nbsp;<em>Odisea de Tierra Firme<\/em>&nbsp;(1931),&nbsp;<em>Registro de hu\u00e9spedes<\/em>&nbsp;(1934), y&nbsp;<em>Viaje al amanecer<\/em>&nbsp;(1943).<a><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Entre esas preocupaciones de Pic\u00f3n-Salas expresadas en su narrativa est\u00e1 principalmente la Historia de Venezuela asumida como una especie de proyecci\u00f3n, desde el pasado hacia el presente. En su recorrido no pierde de vista la singularidad de un proceso que no era \u00fanico con respecto a muchos otros pa\u00edses en constantes crisis. En el pr\u00f3logo que escribi\u00f3 para su&nbsp;<em>Comprensi\u00f3n de Venezuela<\/em>, se\u00f1al\u00f3:<a><\/a><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-table\"><table><tbody><tr><td><a><\/a>Los pa\u00edses como las personas s\u00f3lo prueban su valor y significaci\u00f3n en contacto, contraste y analog\u00eda con los dem\u00e1s. Por ese anhelo de que lo \u00abvenezolano\u00bb se entienda y se defina dentro de las corrientes y las formas hist\u00f3ricas universales; por esa responsabilidad que a veces insurge contra tantos mitos y prejuicios, ya recog\u00ed bastantes molestias en mi carrera de escritor<sup><a href=\"javascript:void(null);\">1<\/a><\/sup><a href=\"e88b4bfc-5dec-4b26-8244-765267280b71_1.html#N_1_\"><\/a>.<\/td><\/tr><\/tbody><\/table><\/figure>\n\n\n\n<p><a><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Entre las constantes de su escritura, la asunci\u00f3n de lo hist\u00f3rico se convierte en un juego ambiguo que el narrador introduce en la literatura; es decir, no existe una intenci\u00f3n de hacer historia como relato veraz de los hechos pasados, sino convertir a \u00e9sta en un correlato de la ficci\u00f3n. Pero, partiendo desde una perspectiva amplia y abarcante, nos preguntamos, con Mar\u00eda Fernanda Palacios, \u00ab\u00bfQu\u00e9 entend\u00eda Mariano Pic\u00f3n Salas por historia? Si algo caracteriza sus trabajos es el haber buscado elaborar una&nbsp;<em>visi\u00f3n<\/em>&nbsp;en lugar de contentarse con acumular y ordenar informaciones; no se limit\u00f3 a describir bidimensionalmente los hechos sino que introdujo una perspectiva donde \u00e9stos adquieren un relieve, una resonancia y unas conexiones actuales. Separ\u00e1ndose as\u00ed de cierta posici\u00f3n positivista, Pic\u00f3n Salas ofrece una historia que ha perdido la inmovilidad del documento para alcanzar la movilidad y la intensidad de un cuerpo que nos mira\u00bb<sup><a href=\"javascript:void(null);\">2<\/a><\/sup><a href=\"e88b4bfc-5dec-4b26-8244-765267280b71_1.html#N_2_\"><\/a>.<a><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>En relaci\u00f3n con su narrativa, la visi\u00f3n de la Historia que tiene el escritor y que transparenta en la perspectiva de algunos de sus personajes o en la atm\u00f3sfera de reflexi\u00f3n que construyen sus narradores, est\u00e1 marcada siempre por una visi\u00f3n hacia el pasado y una confrontaci\u00f3n de su presente. El futuro es anhelado pero, a veces, sin demasiadas esperanzas. Es en mucho esc\u00e9ptico, pero no por ello se le podr\u00eda poner la etiqueta, que ser\u00eda injusta por dem\u00e1s, de reaccionario como algunas tendencias reduccionistas lo afirman. Ejemplo de esas lecturas que utilizan la parte por el todo para hacer conclusiones ligeras es el de Sylvia Molloy quien interpreta la perspectiva hist\u00f3rica de&nbsp;<em>Viaje al amanecer<\/em>&nbsp;solamente como un apego est\u00e1tico al pasado -y lo asocia con Miguel Can\u00e9- para decir de ambos: \u00abAtaviados con las seductoras vestiduras de lo singular, de lo pasado de moda, protegidos de las intromisiones de la historia y desafiando todo cambio, los relatos de infancia de Can\u00e9 y Pic\u00f3n Salas pueden leerse como credos ideol\u00f3gicos\u00bb<sup><a href=\"javascript:void(null);\">3<\/a><\/sup><a href=\"e88b4bfc-5dec-4b26-8244-765267280b71_1.html#N_3_\"><\/a>. Intentemos un repaso. En&nbsp;<em>Regreso de tres mundos<\/em>, escribi\u00f3: \u00abLa Historia no es sino el incalculable impacto de las circunstancias sobre las utop\u00edas y los sue\u00f1os\u00bb<sup><a href=\"javascript:void(null);\">4<\/a><\/sup><a href=\"e88b4bfc-5dec-4b26-8244-765267280b71_1.html#N_4_\"><\/a>. Y eso tiene que ver con su concepci\u00f3n procesual de la Historia, le\u00edda no s\u00f3lo en lo f\u00e1ctico&nbsp;per se&nbsp;sino en las relaciones de causa-efecto, sobre todo el impacto que esos hechos han producido en el hombre y su cultura. La lectura de la historia se produce como un proceso de develamiento de signos que yacen en el pasado.<a><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>La percepci\u00f3n de ese cuerpo como otredad convoca a un desciframiento que se torna tambi\u00e9n significaci\u00f3n, es decir, cuerpo vivo donde se leen los signos del pasado para reanimarlos; luego ese acto se convierte en escritura; el pasado es cuerpo le\u00eddo y escrito<sup><a href=\"javascript:void(null);\">5<\/a><\/sup><a href=\"e88b4bfc-5dec-4b26-8244-765267280b71_1.html#N_5_\"><\/a>. Esa idea vale no s\u00f3lo para el tratamiento que le da a lo hist\u00f3rico en su obra narrativa, sino a su concepci\u00f3n global y amplia, que est\u00e1 desparramada en otros de sus muchos ensayos de tema hist\u00f3rico, principalmente, de la Historia de la Am\u00e9rica Hispana como conjunto y unidad, as\u00ed como en su perspectiva procesual: \u00ablos \u00abprocesos\u00bb no existen de antemano, no est\u00e1n dados de una vez por todas en la simple relaci\u00f3n de los hechos, sino que necesitan una visi\u00f3n que los configure y una escritura que los teja\u00bb<sup><a href=\"javascript:void(null);\">6<\/a><\/sup><a href=\"e88b4bfc-5dec-4b26-8244-765267280b71_1.html#N_6_\"><\/a>. Esta preocupaci\u00f3n est\u00e1 bastante marcada por la \u00e9poca pues ocupa buena parte de la obra de otros pensadores desde segunda mitad del siglo XIX y la primera mitad del XX; es decir, desde Bello, Sarmiento y Mart\u00ed, hasta Rod\u00f3, Gonz\u00e1lez Prada, Mari\u00e1tegui, Vasconcelos, y Henr\u00edquez Ure\u00f1a, entre otros<sup><a href=\"javascript:void(null);\">7<\/a><\/sup><a href=\"e88b4bfc-5dec-4b26-8244-765267280b71_1.html#N_7_\"><\/a>.<a><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Sobre la visi\u00f3n de la Historia en Pic\u00f3n-Salas, escribi\u00f3 Arturo \u00daslar Pietri: \u00abEl pasado es el preludio que hay que o\u00edr y entender y sentir para seguir el hilo de la sinfon\u00eda de la historia. A esa historia inerte de hombres, de hechos y de fechas, a esa cronolog\u00eda plana, sin profundidad y sin perspectiva, que est\u00e1 en los tratados acad\u00e9micos, \u00e9l se esfuerza en sustituir el redescubrimiento de la sensibilidad y de los valores de esos trescientos a\u00f1os en que la Am\u00e9rica Hispana se fue haciendo en el cruce mental y carnal de espa\u00f1oles, indios y negros\u00bb<sup><a href=\"javascript:void(null);\">8<\/a><\/sup><a href=\"e88b4bfc-5dec-4b26-8244-765267280b71_1.html#N_8_\"><\/a>.<a><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Desde el punto de vista conceptual y apegado al aprovechamiento de las teor\u00edas de Hegel, Pic\u00f3n-Salas recupera algunos se\u00f1alamientos del fil\u00f3sofo alem\u00e1n, por un lado para discutir de manera impl\u00edcita el movimiento de la Historia, de tal manera que al cuestionar aspectos de ella, o negarlos, al mismo tiempo los asimila. Esto se pone de manifiesto en la propuesta expositiva, evidente m\u00e1s en su ensay\u00edstica y en su&nbsp;<em>Regreso de tres mundos<\/em>, donde, entre otras muchas correspondencias, hay la superaci\u00f3n -o anulaci\u00f3n- del insistente \u00abyo autobiogr\u00e1fico\u00bb de su obra de ficci\u00f3n para centrarse en una propuesta m\u00e1s colectiva amparada en el \u00abnosotros\u00bb de toda una generaci\u00f3n.<a><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>La percepci\u00f3n de la Historia muestra una serie de transformaciones que se reflejan en el \u00abyo\u00bb discursivo. La presencia de una primera persona insistente, reclama su lugar en el mundo y abstrae los acontecimientos como si estos fueran v\u00e1lidos tanto para \u00e9l como para el resto de la humanidad. En distintas direcciones el pensamiento hegeliano subyace; no me detendr\u00e9 en los aspectos puntuales de correspondencia sino que me limitar\u00e9 a ir se\u00f1alando algunas convergencias. Sobre este aspecto Hegel se\u00f1al\u00f3: \u00abLa sustancia del esp\u00edritu es la libertad. Su fin en el proceso hist\u00f3rico queda indicado con esto: es la libertad del sujeto; es que este tenga su conciencia moral y su moralidad, que se proponga fines universales y los haga valer; que el sujeto tenga un valor infinito y llegue a la conciencia de este extremo. Este fin sustantivo del esp\u00edritu universal se alcanza mediante la libertad de cada uno\u00bb<sup><a href=\"javascript:void(null);\">9<\/a><\/sup><a href=\"e88b4bfc-5dec-4b26-8244-765267280b71_1.html#N_9_\"><\/a>. Tal perspectiva de enunciaci\u00f3n cede la voz en primera persona, presente en textos como&nbsp;<em>Buscando el camino, Mundo imaginario<\/em>&nbsp;y&nbsp;<em>Viaje al amanecer<\/em>, hasta alcanzar una especie de amplitud envolvente que va proyectada, en el plano discursivo, hacia lo colectivo. Eso indica no s\u00f3lo una transformaci\u00f3n del sujeto que se autorrepresenta en el discurso sino un cambio de percepci\u00f3n de lo hist\u00f3rico, una especie de nueva conciencia ante la materia hist\u00f3rica. En su \u00abPeque\u00f1a confesi\u00f3n a la sordina\u00bb escribi\u00f3:<a><\/a><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-table\"><table><tbody><tr><td><a><\/a>Lo primero que tuve que suprimir en este proceso de simplificaci\u00f3n y resignada conquista de la modestia fue el abuso del \u00abyo\u00bb. Mis p\u00e1ginas de los veinte y los treinta a\u00f1os estaban casi todas escritas en primera persona. Semejante&nbsp;<em>yo\u00edsmo<\/em>&nbsp;no es sino la ilusi\u00f3n de que las cosas que a uno le acontecen son excepcionales y que solo uno puede expresarlas con su m\u00e1s entra\u00f1able autenticidad<sup><a href=\"javascript:void(null);\">10<\/a><\/sup><a href=\"e88b4bfc-5dec-4b26-8244-765267280b71_1.html#N_10_\"><\/a>.<\/td><\/tr><\/tbody><\/table><\/figure>\n\n\n\n<p><a><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Producto de esa negaci\u00f3n es tambi\u00e9n el hecho de no querer recuperar su obra anterior a 1933, ya aludida en relaci\u00f3n con sus&nbsp;<em>Obras selectas<\/em>, pero eso, si bien es cierto, est\u00e1 revelando una ruptura con un orden de expresi\u00f3n, tambi\u00e9n est\u00e1 revelando, junto con la censura, una valoraci\u00f3n. Esto, que resulta parad\u00f3jico, tiene su raz\u00f3n de ser en que en esa etapa negada est\u00e1n germinalmente representados los elementos que ser\u00e1n parte sustancial de sus obsesiones en su etapa de madurez: el recuento de la memoria, el pasado en s\u00ed; pero sin dejar de reconocer que tambi\u00e9n hay una explicitaci\u00f3n del aspecto discursivo -\u00ablo pedante\u00bb, \u00ablo verboso\u00bb- que descansa en lo personalista del yo. Esto luego se va a transformar hacia la b\u00fasqueda de un sujeto m\u00e1s abarcante, es decir, colectivo. En sus&nbsp;<em>Lecciones<\/em>&#8230; Hegel retoma y desarrolla la idea kantiana de que \u00abla historia filos\u00f3fica debe interesarse por una unidad mayor que los individuos, y siguiendo a Herder, identifica esa unidad con los diferentes pueblos o naciones\u00bb<sup><a href=\"javascript:void(null);\">11<\/a><\/sup><a href=\"e88b4bfc-5dec-4b26-8244-765267280b71_2.html#N_11_\"><\/a>. En su ensayo \u00abProfec\u00eda de la palabra\u00bb, Pic\u00f3n-Salas escribi\u00f3 una reflexi\u00f3n que se convertir\u00eda en norte de su obra de madurez: \u00abEl conjunto, m\u00e1s que el individuo aislado, ocupa el primer plano de nuestras reflexiones. No es que se renuncie a lo personal, sino m\u00e1s bien que m\u00e1s all\u00e1 de las vestiduras locales, de los disfraces de regi\u00f3n y de \u00e9poca, queremos llegar a lo antropol\u00f3gico\u00bb<sup><a href=\"javascript:void(null);\">12<\/a><\/sup><a href=\"e88b4bfc-5dec-4b26-8244-765267280b71_2.html#N_12_\"><\/a>.<a><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo hay que advertir que el punto donde Pic\u00f3n-Salas deja a su protagonista al emprender su viaje al amanecer, simb\u00f3licamente, es el deslinde de la infancia y la adolescencia; pero muchos a\u00f1os despu\u00e9s, en&nbsp;<em>Regreso de tres mundos<\/em>, la historia contin\u00faa o parte desde la adolescencia hacia la madurez. Entre estas dos obras hay un proceso de continuidad, que es m\u00e1s remitido hacia lo cronol\u00f3gico que hacia lo ling\u00fc\u00edstico o estil\u00edstico. Porque&nbsp;<em>Viaje al amanecer<\/em>, puede ser le\u00eddo como una novela, o como una autobiograf\u00eda, pero esto no ocurre con&nbsp;<em>Regreso<\/em>&#8230;, que en ese sentido es m\u00e1s monol\u00f3gico. Obviamente el tratamiento de la situaci\u00f3n vital ha cambiado en esencia, no solamente el hombre que escribe sino el c\u00f3mo reescribe. Desde el yo nost\u00e1lgico que se refugia en la memoria para al mismo tiempo fijarla mediante la escritura, hasta la visi\u00f3n del hombre que se asume como voz colectiva de su generaci\u00f3n en&nbsp;<em>Regreso de tres mundos<\/em><sup><a href=\"javascript:void(null);\">13<\/a><\/sup><a href=\"e88b4bfc-5dec-4b26-8244-765267280b71_2.html#N_13_\"><\/a>. Este aspecto da pie para la comprensi\u00f3n del funcionamiento temporal en las obras superpuestas como continuidad, esto tiene que ver con el manejo de la temporalidad en&nbsp;<em>Viaje al amanecer<\/em>&nbsp;y en&nbsp;<em>Regreso de tres mundos<\/em>, las m\u00e1s ampliamente se\u00f1aladas como autobiogr\u00e1ficas. En la primera, el tiempo que busca hacia el pasado, se ha quedado est\u00e1tico en la memoria y, especialmente, en los objetos y las fechas -aunque son relativamente pocas, son significativas pues fijan hitos verificables- que lo hacen percibir. Por el contrario, en la segunda, la percepci\u00f3n del tiempo tiene que ver m\u00e1s con la idea de devenir, as\u00ed mismo con la idea de que lo hist\u00f3rico es una forma de apreciar el mejoramiento y la superaci\u00f3n personal<sup><a href=\"javascript:void(null);\">14<\/a><\/sup><a href=\"e88b4bfc-5dec-4b26-8244-765267280b71_2.html#N_14_\"><\/a>.<a><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Pic\u00f3n-Salas concibe un tiempo mayor, envolvente, que es el tiempo hist\u00f3rico propiamente dicho, que no pierde de vista en ning\u00fan momento, ni siquiera cuando transita el tiempo de la peque\u00f1a historia, es decir, la \u00edntima, personal; por ello es frecuente su oscilaci\u00f3n en su discurso autobiogr\u00e1fico, desde lo individual hasta lo colectivo, revelando cambios, conflictos, crisis. Por esta raz\u00f3n sus reflexiones abarcan el discurso ficcional, el autobiogr\u00e1fico y se desplazan a una cobertura mucho mayor que se concreta en estudios de tipo hist\u00f3rico sobre Venezuela, sobre Hispanoam\u00e9rica, y tambi\u00e9n sobre la historia europea<sup><a href=\"javascript:void(null);\">15<\/a><\/sup><a href=\"e88b4bfc-5dec-4b26-8244-765267280b71_2.html#N_15_\"><\/a>.<a><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Con esas aproximaciones que demuestran una cuidadosa investigaci\u00f3n y m\u00e1s a\u00fan, que revelan una toma de conciencia hist\u00f3rica, la voz que se autorrepresenta en el discurso autobiogr\u00e1fico se modifica, trasciende o se anula, es decir, pasa a redimensionar lo hist\u00f3rico mediante un distanciamiento. Eso es lo que se manifiesta como cambio discursivo principalmente entre sus dos autobiograf\u00edas,&nbsp;<em>Viaje al amanecer<\/em>&nbsp;y&nbsp;<em>Regreso de tres mundos<\/em>, donde, como advertimos, no hay una continuidad tem\u00e1tica ni estil\u00edstica, sino la puesta en escena de modos distintos de observaci\u00f3n y concepci\u00f3n del mundo, mediada de seguro por la distancia cronol\u00f3gica que otorga la madurez, la hondura y sentido cr\u00edtico al individuo. Incluso, en ese aspecto formal difiere la ubicaci\u00f3n de las pautas cronol\u00f3gicas, que en&nbsp;<em>Viaje<\/em>&nbsp;son m\u00e1s evidentes que en&nbsp;<em>Regreso de tres mundos<\/em>&nbsp;donde las etapas que se suceden m\u00e1s que cronol\u00f3gicas son psicol\u00f3gicas.<a><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>No es exagerado considerar a este libro como un documento de interpretaci\u00f3n pesimista de la historia, tamizado por la experiencia personal del autor. Cuando Pic\u00f3n-Salas escribe esta obra ya es un hombre maduro, con un buen fardo de vivencias y publicaciones a cuestas, ha visto de cerca hechos decisivos de la historia de este siglo, las dos guerras mundiales, la guerra civil espa\u00f1ola, las transformaciones sociales, espaciales y pol\u00edticas de su pa\u00eds. Lejos se encuentra la euforia con que le expresaba a R\u00f3mulo Betancourt sus planes para el futuro inmediato: \u00abEstamos en nuestros mejores a\u00f1os y nos corresponde empe\u00f1osamente plasmar el Porvenir\u00bb<sup><a href=\"javascript:void(null);\">16<\/a><\/sup><a href=\"e88b4bfc-5dec-4b26-8244-765267280b71_2.html#N_16_\"><\/a>. Su yo, conscientemente utilizado para relatar una historia personal, se ha ido modificando ya en esta etapa de su vida; su discurso pasa del individualismo testimonial a un nosotros colectivo que se sintoniza con la historia de Venezuela, de Hispanoam\u00e9rica: \u00abel cambio moral de nuestros pueblos no se logra con aislados gestos individuales. Es inmensa y tranquila obra de educaci\u00f3n para levantar sobre la crueldad, el atropello y la demas\u00eda -tan frecuentes en nuestro turbio proceso hist\u00f3rico- otros valores de convivencia y tolerancia\u00bb<sup><a href=\"javascript:void(null);\">17<\/a><\/sup><a href=\"e88b4bfc-5dec-4b26-8244-765267280b71_2.html#N_17_\"><\/a>. Ya el discurso de sus \u00faltimos a\u00f1os no aparece enmascarado ni desdoblado, ya no hay ficci\u00f3n, no hay novela despu\u00e9s de 1955. El camino que recorri\u00f3 los \u00faltimos diez a\u00f1os de su vida estuvo marcado m\u00e1s por el discurso reflexivo transmitido en sus ensayos de orientaci\u00f3n americanista.<a><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Para Pic\u00f3n-Salas los hechos del pasado son un sustrato vivo al cual hay que recurrir, tal como lo conceb\u00eda Unamuno: \u00abTodo cuanto se repita que hay que buscar la tradici\u00f3n eterna en el presente, que es intrahist\u00f3rica m\u00e1s bien que hist\u00f3rica, que la historia del pasado s\u00f3lo sirve en cuanto nos llega a la revelaci\u00f3n del presente, todo ser\u00e1 poco\u00bb<sup><a href=\"javascript:void(null);\">18<\/a><\/sup><a href=\"e88b4bfc-5dec-4b26-8244-765267280b71_2.html#N_18_\"><\/a>. La tesis de su obra es en mucho la recuperaci\u00f3n de esa historia; al traerla al presente, de alguna manera, est\u00e1 trayendo a discusi\u00f3n la posibilidad de que muchos de los problemas del presente fueran resultado de los acontecimientos del pasado. En la \u00abExplicaci\u00f3n inicial\u00bb a su&nbsp;<em>Formaci\u00f3n y proceso de la literatura venezolana<\/em>&nbsp;se\u00f1al\u00f3: \u00abAl escribir una Historia literaria, el autor no puede olvidarse de los reclamos y la pasi\u00f3n de su tiempo. La Historia [&#8230;] no es sino la proyecci\u00f3n o la interrogaci\u00f3n en el pasado de los problemas que nos inquietan en el presente\u00bb<sup><a href=\"javascript:void(null);\">19<\/a><\/sup><a href=\"e88b4bfc-5dec-4b26-8244-765267280b71_2.html#N_19_\"><\/a>. Esta dial\u00e9ctica que es tesis y a veces ant\u00edtesis, llega por el camino de la confrontaci\u00f3n a ser s\u00edntesis pues proyecta su pensamiento hacia un futuro que ya est\u00e1 parcialmente incluido en ese presente. Ah\u00ed tambi\u00e9n va intercalando la dial\u00e9ctica hegeliana en su discurso y cosmovisi\u00f3n hist\u00f3rica: \u00abLa Historia no puede interpretarse s\u00f3lo como ant\u00edtesis, como alternancia de gloria y miseria, de premio o de castigo. El hecho hist\u00f3rico tiene una vibraci\u00f3n infinitamente m\u00e1s amplia que la que impone nuestro subjetivismo rom\u00e1ntico\u00bb<sup><a href=\"javascript:void(null);\">20<\/a><\/sup><a href=\"e88b4bfc-5dec-4b26-8244-765267280b71_2.html#N_20_\"><\/a>.<a><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>La historia del presente es el resultado de un largo pasado. Si vemos c\u00f3mo la historia es un correlato de su obra de ficci\u00f3n, vemos tambi\u00e9n que en ellas est\u00e1n marcados los hitos de ese tr\u00e1nsito hist\u00f3rico<sup><a href=\"javascript:void(null);\">21<\/a><\/sup><a href=\"e88b4bfc-5dec-4b26-8244-765267280b71_3.html#N_21_\"><\/a>. De all\u00ed su car\u00e1cter nacional, detallado, impl\u00edcito a veces, otras veces expl\u00edcito, pero siempre ligado a hechos que sucedieron y que pueden ser verificados.<a><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>El pasado que reconstruye Pic\u00f3n-Salas en su narrativa se nutre de tradiciones culturales diversas, de oralidad, costumbres, ideolog\u00edas que van en un mismo plano de importancia junto a lo t\u00e1ctico en s\u00ed; y todo ello es una sumatoria de identidades que definen en mucho los rasgos culturales de Venezuela. En esa s\u00edntesis hay un intento de objetivaci\u00f3n aun cuando el tono discursivo sea en mucho \u00edntimo o impl\u00edcito:<a><\/a><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-table\"><table><tbody><tr><td><a><\/a>Pic\u00f3n-Salas tuvo siempre un sentido muy claro de nuestra historicidad, que no confundi\u00f3 con el historicismo imperioso. No somos seres ad\u00e1nicos ni prepotentes o nuevos demiurgos que van a abolir la Historia; seres relativos y fr\u00e1giles, pertenecemos a una \u00e9poca y a una civilizaci\u00f3n que tambi\u00e9n son mortales o, a lo sumo, no son m\u00e1s que la continuidad de otras. Pero nunca accedi\u00f3 a reconocerle a la Historia una prepotencia sobre el individuo; mucho menos en los pa\u00edses latinoamericanos, donde la individualidad todav\u00eda no ha logrado encontrar la verdadera fuerza con que la conciencia se opone a los \u00e1rbitros infamantes del Poder; \u00bfno es lo que prueba el creciente renacimiento de nuestros militarismos? Por ello libr\u00f3 siempre su combate contra todo determinismo en la Historia, contra toda forma de opresi\u00f3n de la conciencia. Contra los viejos y los nuevos inquisidores<sup><a href=\"javascript:void(null);\">22<\/a><\/sup><a href=\"e88b4bfc-5dec-4b26-8244-765267280b71_3.html#N_22_\"><\/a>.<\/td><\/tr><\/tbody><\/table><\/figure>\n\n\n\n<p><a><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>La visi\u00f3n dial\u00e9ctica de lo hist\u00f3rico le permite privilegiar el pasado para constatar el estado de crisis permanente de su presente: \u00abFrecuentemente se olvida que el esp\u00edritu de un pa\u00eds no se forma por el simple y mec\u00e1nico traslado de ideas o de t\u00e9cnicas, sino es como una gran experiencia colectiva padecida y modificada por largas generaciones\u00bb<sup><a href=\"javascript:void(null);\">23<\/a><\/sup><a href=\"e88b4bfc-5dec-4b26-8244-765267280b71_3.html#N_23_\"><\/a>. Pic\u00f3n-Salas lee a Hegel y en la medida en que lo asimila lo cuestiona, antepone su sentido de pertenencia a uno de generalizaci\u00f3n, por ejemplo cuando afirma: \u00abContra esa frase banal dicha ya hace treinta y tantos a\u00f1os por Hegel -y los grandes fil\u00f3sofos tambi\u00e9n pueden decir frases banales- de que el mundo americano est\u00e1 a\u00fan fuera de la Historia, creo que s\u00ed tenemos un pasado que si no se cuenta por tantos milenios como el de la \u00abecumene\u00bb cl\u00e1sica, act\u00faa como est\u00edmulo, drama o impulso en todas nuestras vivencias\u00bb<sup><a href=\"javascript:void(null);\">24<\/a><\/sup><a href=\"e88b4bfc-5dec-4b26-8244-765267280b71_3.html#N_24_\"><\/a>. Todo depende del grado de asimilaci\u00f3n, o mejor, de la proximidad que se establezca con ese pasado. Lo que cuenta no es lo que haya acontecido simplemente sino la importancia que ese hecho acontecido tenga en el presente, comprendido como un proceso natural y sistem\u00e1tico<sup><a href=\"javascript:void(null);\">25<\/a><\/sup><a href=\"e88b4bfc-5dec-4b26-8244-765267280b71_3.html#N_25_\"><\/a>. H\u00e9ctor Jaimes al conceptualizar la visi\u00f3n de la historia en el discurso ensay\u00edstico del autor escribi\u00f3:<a><\/a><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-table\"><table><tbody><tr><td><a><\/a>Pic\u00f3n-Salas ve la Historia de Am\u00e9rica como algo que debe afirmarse: se llega a ser mediante la Historia; y al existir \u00e9sta, puede estudiarse; y al estudiarse, se puede comprender. La Historia funciona como una categor\u00eda cultural y conceptual en la obra del escritor venezolano; culturalmente, es el fundamento ontol\u00f3gico de Hispanoam\u00e9rica; conceptualmente, la Historia es la premisa que asocia el presente con el pasado<sup><a href=\"javascript:void(null);\">26<\/a><\/sup><a href=\"e88b4bfc-5dec-4b26-8244-765267280b71_3.html#N_26_\"><\/a>.<\/td><\/tr><\/tbody><\/table><\/figure>\n\n\n\n<p><a><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>La tesis de Pic\u00f3n-Salas est\u00e1 en la b\u00fasqueda, en la valoraci\u00f3n, en la sistematizaci\u00f3n no de los hechos dados solamente como sucesi\u00f3n cronol\u00f3gica, sino m\u00e1s all\u00e1, en la organizaci\u00f3n, la selecci\u00f3n de hitos, la penetraci\u00f3n reflexiva a partir del diagn\u00f3stico, esto ser\u00eda la ant\u00edtesis, y todo se vuelca y recae en la interpretaci\u00f3n del hecho hist\u00f3rico: \u00abPorque la historia no es un puro acumular hechos hist\u00f3ricos, es tambi\u00e9n la toma de conciencia de los mismos, la b\u00fasqueda de su sentido\u00bb<sup><a href=\"javascript:void(null);\">27<\/a><\/sup><a href=\"e88b4bfc-5dec-4b26-8244-765267280b71_3.html#N_27_\"><\/a>; por ello, lo hist\u00f3rico va m\u00e1s all\u00e1 del proceso de hechos que han involucrado tanto al sujeto como a la sociedad en determinado momento, sea tanto en Venezuela como en Hispanoam\u00e9rica o el mundo, por ello su perspectiva es abarcante. En su ensayo \u00abViejos y nuevos mundos\u00bb escribi\u00f3: \u00aben contraste de la limitada especializaci\u00f3n en que se afanan la ciencias de nuestra edad, la tarea del historiador es m\u00e1s bien totalizadora. Historiar es as\u00ed mucho m\u00e1s que una t\u00e9cnica para reunir o periodizar \u00e9pocas y documentos; es esclarecer una trama de vida\u00bb<sup><a href=\"javascript:void(null);\">28<\/a><\/sup><a href=\"e88b4bfc-5dec-4b26-8244-765267280b71_3.html#N_28_\"><\/a>. Lo que m\u00e1s importa es la valoraci\u00f3n y reelaboraci\u00f3n de esos hitos a partir de las marcas de reinterpretaci\u00f3n de ese pasado<sup><a href=\"javascript:void(null);\">29<\/a><\/sup><a href=\"e88b4bfc-5dec-4b26-8244-765267280b71_3.html#N_29_\"><\/a>; por consiguiente, la obra narrativa de Pic\u00f3n-Salas es reconstrucci\u00f3n, no s\u00f3lo de lo vivido por \u00e9l sino tambi\u00e9n por los otros; es en s\u00edntesis, una dial\u00e9ctica que acoge, asimila, y reintegra para presentar un nuevo constructo que amalgama la historia personal con la colectiva, la del sujeto y la del pa\u00eds. Desde los hist\u00f3rico \u00abrepresenta\u00bb sus v\u00ednculos con lo memorial\u00edstico, pero tambi\u00e9n con el imaginario social y su propio ideario, producto de su formaci\u00f3n hist\u00f3rica y del conocimiento de su herencia cultural, de sus antecesores. Pic\u00f3n-Salas como historiador que es, va en la l\u00ednea trazada por Walsh, para el historiador de las ideas, es decir, aquel que \u00abtrata de resucitar el pensamiento del pasado; pero no s\u00f3lo se interesa por las ideas propiamente dichas, sino tambi\u00e9n por el fondo del sentimiento y emoci\u00f3n que tuvieron las ideas\u00bb<sup><a href=\"javascript:void(null);\">30<\/a><\/sup><a href=\"e88b4bfc-5dec-4b26-8244-765267280b71_3.html#N_30_\"><\/a>.<a><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>All\u00ed entra el problema de la subjetividad, del testimonio y su tradici\u00f3n intelectual. Su creaci\u00f3n art\u00edstica se compromete no s\u00f3lo con esto, sino tambi\u00e9n con lo hist\u00f3rico, siendo lo m\u00e1s fiel posible al contenido de esa Historia. El escritor venezolano invita a indagar en su interioridad y al mismo tiempo en los pliegues secretos o poco iluminados de la historia de su pa\u00eds con la cual se compromete. All\u00ed radica en parte la complejidad conceptual de su obra narrativa, que trasciende los retos que tambi\u00e9n propone desde el punto de vista formal, y tambi\u00e9n explica que sus autobiograf\u00edas no deslinden el seguimiento de un orden estrictamente cronol\u00f3gico, sencillamente porque el \u00abm\u00e9todo de adici\u00f3n de cr\u00f3nicas locales nos llevar\u00eda al repertorio erudito, pero no a la verdadera Historia\u00bb<sup><a href=\"javascript:void(null);\">31<\/a><\/sup><a href=\"e88b4bfc-5dec-4b26-8244-765267280b71_4.html#N_31_\"><\/a>.<a><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Si bien es cierto que Pic\u00f3n-Salas es un memorialista, tambi\u00e9n lo es el hecho de que est\u00e1 consciente de que no todo lo acontecido merece un registro en la Historia. Al darles prioridad a algunos hechos en particular implica el car\u00e1cter selectivo de la escritura as\u00ed como lo es el proceso de la memoria. Por eso, tambi\u00e9n podr\u00eda comprenderse no s\u00f3lo su propensi\u00f3n a la autobiograf\u00eda, sino tambi\u00e9n a la biograf\u00eda de otros<sup><a href=\"javascript:void(null);\">32<\/a><\/sup><a href=\"e88b4bfc-5dec-4b26-8244-765267280b71_4.html#N_32_\"><\/a>. Tambi\u00e9n pudiera decirse que esa concepci\u00f3n de prioridad y concreci\u00f3n se representa en su&nbsp;<em>Formaci\u00f3n y proceso de la literatura venezolana<\/em>, obra en la que recuenta hechos hist\u00f3ricos de Venezuela como una especie de marco dentro del cual establece su registro cr\u00edtico e historiogr\u00e1fico. El aspecto conjuntivo -de formaci\u00f3n- y el sist\u00e9mico de proceso, dan un car\u00e1cter din\u00e1mico, de movilidad. En el pr\u00f3logo, escrito para esta obra se\u00f1ala:<a><\/a><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-table\"><table><tbody><tr><td><a><\/a>Hacer la patria para los venezolanos de hoy es, por eso, recogerla en su dispersi\u00f3n; crear entre tantas generaciones beligerantes una posibilidad de acuerdo. [&#8230;] Al escribir una Historia literaria, el autor no puede olvidarse de los reclamos y la pasi\u00f3n de su tiempo [&#8230;] A otros, el sue\u00f1o dif\u00edcil y acad\u00e9mico de una historia objetiva, tan fr\u00eda y tan fiel que parezca una entelequia<sup><a href=\"javascript:void(null);\">33<\/a><\/sup><a href=\"e88b4bfc-5dec-4b26-8244-765267280b71_4.html#N_33_\"><\/a>.<\/td><\/tr><\/tbody><\/table><\/figure>\n\n\n\n<p><a><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Volviendo al tema, aun cuando se escapa de los l\u00edmites de este trabajo, debo decir que as\u00ed como en muchos ensayos Pic\u00f3n-Salas no s\u00f3lo lee sino m\u00e1s bien relee la Historia y discretamente -con sordina- introduce su sentido cr\u00edtico, y se muestra como el historiador que es, involucr\u00e1ndose en ella de manera did\u00e1ctica a la vez que cr\u00edtica. Ese mismo enfoque y preocupaci\u00f3n se puede encontrar en su literatura de ficci\u00f3n, donde lo hist\u00f3rico aparece constantemente revisado y reescrito. De igual forma, cuando m\u00e1s ficticio quiere ser el discurso, m\u00e1s deudor se hace del correlato hist\u00f3rico porque lo pone en evidencia cuando lo contrasta<sup><a href=\"javascript:void(null);\">34<\/a><\/sup><a href=\"e88b4bfc-5dec-4b26-8244-765267280b71_4.html#N_34_\"><\/a>. Es decir, lo que prevalece en Pic\u00f3n-Salas es, en primer lugar, la \u00abcomprensi\u00f3n\u00bb del fen\u00f3meno hist\u00f3rico y luego una \u00abreflexi\u00f3n\u00bb sobre el mismo. La Historia se genera en la literatura como su reescritura, como correlato; es un proceso de deconstrucci\u00f3n de discursos est\u00e1ticos a una reconstrucci\u00f3n de discursos din\u00e1micos que llevan impl\u00edcitos una intenci\u00f3n narrativa, y all\u00ed asumen una funci\u00f3n distinta. Esto se encuentra en la l\u00ednea filos\u00f3fica que expone Carlos M. Rama al se\u00f1alar: \u00abLa novela se ha fundido casi con la sociedad en que se difunde, que tiende a reflejar perpetu\u00e1ndola en una com\u00fan ambici\u00f3n con el documento hist\u00f3rico. Esto se explica mejor si tenemos presente que en su desarrollo y sus ideas cada novela contempor\u00e1nea lleva incrustada una interpretaci\u00f3n de la vida o sea una filosof\u00eda de la historia\u00bb<sup><a href=\"javascript:void(null);\">35<\/a><\/sup><a href=\"e88b4bfc-5dec-4b26-8244-765267280b71_4.html#N_35_\"><\/a>.<a><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Los hechos hist\u00f3ricos tienen en el ensayista una perspectiva de aproximaci\u00f3n que no tiene por qu\u00e9 ser exacta con respecto al dato, la fecha o el relato pormenorizado. No hace propiamente Historia ya que: \u00abLa historia solo debe recoger puramente lo que es, lo que ha sido, los acontecimientos y actos. Es tanto m\u00e1s verdadera cuanto m\u00e1s exclusivamente se atiene a lo dado -y puesto que esto no se ofrece de un modo inmediato, sino que exige varias investigaciones, enlazadas tambi\u00e9n con el pensamiento- cu\u00e1nto m\u00e1s exclusivamente se propone como fin lo sucedido\u00bb<sup><a href=\"javascript:void(null);\">36<\/a><\/sup><a href=\"e88b4bfc-5dec-4b26-8244-765267280b71_4.html#N_36_\"><\/a>. Esto hay que tenerlo presente, aunque muchas veces su discurso ficticio se llene de lo hist\u00f3rico. En ese proceso se hacen incluyentes dos instancias que Mar\u00eda Cristina Pons ha puesto a funcionar como oposiciones, esto es \u00abficcionalizaci\u00f3n o politizaci\u00f3n de la historia\u00bb<sup><a href=\"javascript:void(null);\">37<\/a><\/sup><a href=\"e88b4bfc-5dec-4b26-8244-765267280b71_4.html#N_37_\"><\/a>. \u00c9ste es, en Pic\u00f3n-Salas, el punto de partida desde el cual elabora su propuesta ficcional. La Historia dada es utilizada de manera paralela a los acontecimientos narrativos, por ello la consideramos como uno de sus m\u00e1s importantes correlatos. Hace ficci\u00f3n sin desatender lo hist\u00f3rico en un sentido m\u00e1s o menos preciso, pero sin olvidar que tambi\u00e9n, en la simbiosis de los dos discursos -el ficcional y el hist\u00f3rico- se cuela el ensay\u00edstico que en muchos casos da la sensaci\u00f3n de lo inacabado, de que lo que se est\u00e1 expresando no tiene una conclusi\u00f3n cerrada, sino que est\u00e1 siempre&nbsp;<em>en proceso<\/em>; por ello el discurso es a la vez elusivo, o mejor, sin tendencia a lo conclusivo. Esto descarta tambi\u00e9n la posibilidad de que su narrativa sea una narrativa de tesis.<a><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Si bien es cierto que la Historia de Venezuela de los siglos XIX y XX es un correlato importante, tambi\u00e9n lo es el hecho de que la obra busca \u00abel sentido\u00bb, y lo busca a veces en la cotidianidad, y no prueba una hip\u00f3tesis, no se dedica puntualmente a la demostraci\u00f3n documental de los hechos<sup><a href=\"javascript:void(null);\">38<\/a><\/sup><a href=\"e88b4bfc-5dec-4b26-8244-765267280b71_4.html#N_38_\"><\/a>. La Historia es soporte de los acontecimientos narrados de manera general, pero en muchos casos, esa Historia se reduce a una historia personal, a la memoria limitada por lo local, pero que no pierde de vista la Historia mayor, sobre todo, la que tiene que ver con los hechos pol\u00edticos y sociales m\u00e1s importantes. La imbricaci\u00f3n de esas dos perspectivas sobre lo hist\u00f3rico hace que el punto de mediaci\u00f3n sea a veces la recuperaci\u00f3n de la Historia menuda por la escritura y en otros casos, la cr\u00edtica y la denuncia de las taras pol\u00edticas, el cuestionamiento a las formas personalistas del poder (sacerdotes, pol\u00edticos, militares, imperialistas), cuya influencia en los hechos es tratada con todo un enmascaramiento, una reelaboraci\u00f3n que construye la \u00abnoci\u00f3n de realidad\u00bb, de verdad en la ficci\u00f3n, con lo cual la escritura como producto busca reafirmar su valor en tanto literatura. Y all\u00ed lo hist\u00f3rico funciona como soporte. Paul Ricoeur hace \u00e9nfasis entre la \u00abasimetr\u00eda\u00bb que se presenta en \u00ablos modos referenciales del relato hist\u00f3rico y del de ficci\u00f3n. S\u00f3lo la historiograf\u00eda puede reivindicar una referencia que se inscribe en la&nbsp;<em>empina<\/em>&nbsp;en la medida en que la intencionalidad hist\u00f3rica se centran en acontecimientos que han tenido lugar&nbsp;<em>efectivamente<\/em>\u00bb<sup><a href=\"javascript:void(null);\">39<\/a><\/sup><a href=\"e88b4bfc-5dec-4b26-8244-765267280b71_4.html#N_39_\"><\/a>. Todo eso implica, transformaci\u00f3n y reelaboraci\u00f3n para que la masa de lo hist\u00f3rico trascienda lo est\u00e1tico y se convierta en un producto nuevo y distinto, que ser\u00eda la obra, en este caso, la literaria. Esto funcionar\u00eda como base y motivaci\u00f3n para la reelaboraci\u00f3n del material hist\u00f3rico por medio de la escritura art\u00edstica, para llevarlo a un nuevo estatuto, como se\u00f1ala Michel Foucault, \u00aben nuestros d\u00edas, la historia es lo que transforma&nbsp;<em>documentos<\/em>&nbsp;en&nbsp;<em>monumentos<\/em>, y que, all\u00ed donde se trataba de reconocer por su vaciado lo que hab\u00eda sido, despliega una masa de elementos que hay que aislar, agrupar, hacer pertinentes, disponer en relaciones, constituir en conjuntos\u00bb<sup><a href=\"javascript:void(null);\">40<\/a><\/sup><a href=\"e88b4bfc-5dec-4b26-8244-765267280b71_4.html#N_40_\"><\/a>.<a><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Al sintetizar el largo proceso de la Historia y de la literatura de su pa\u00eds est\u00e1 tambi\u00e9n estableciendo los fundamentos documentales de un tr\u00e1nsito cultural que puede entenderse en un sentido positivo como evoluci\u00f3n, lo cual no es otra cosa que conocimiento. Entonces, historia y cultura son t\u00e9rminos que se complementan y dan la dimensi\u00f3n de s\u00edntesis y dinamismo.<a><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>El pasado, de esta manera, no aparece petrificado sino que se actualiza en cada nueva lectura, se dinamiza en cuanto herencia y se reactualiza en el presente: por ello existe la palabra que no inventa desde el vac\u00edo sino que reescribe al reinterpretar lo existente, en este caso, lo hist\u00f3rico; as\u00ed el pasado es respuesta para el presente. Como escribi\u00f3 Pic\u00f3n-Salas en&nbsp;<em>Intuici\u00f3n de Chile<\/em>: \u00abEl hombre no puede ser Dios, es decir, no puede crear solamente con la palabra. La creaci\u00f3n humana no parte de la Nada, como asegura la Teolog\u00eda que la creaci\u00f3n parti\u00f3 de Dios, sino de lo que ya existe, de eso que se nos impone a pesar de nosotros mismos, y que se llama la Historia<sup><a href=\"javascript:void(null);\">41<\/a><\/sup><a href=\"e88b4bfc-5dec-4b26-8244-765267280b71_5.html#N_41_\"><\/a>. La creaci\u00f3n est\u00e1 en estrecho v\u00ednculo con lo acontecido, con ese pasado que se recupera en tanto herencia y que justifica el presente como resultante de los procesos vividos desde el pasado. El ensayista se planta frente a la Historia para extraer de ella conocimiento, y eso es lo que tambi\u00e9n asume cuando narra, sea en el sentido autobiogr\u00e1fico o no, esto es, la b\u00fasqueda permanente del conocimiento de s\u00ed mismo.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>NOTAS<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>1 Pic\u00f3n-Salas, \u00abPr\u00f3logo\u00bb a&nbsp;<em>Comprensi\u00f3n de Venezuela<\/em>, Monte \u00c1vila Editores, Caracas, 1976,&nbsp;pp.&nbsp;23-24.<\/p>\n\n\n\n<p>2 Mar\u00eda Fernanda Palacios, \u00abIntroducci\u00f3n\u00bb a Mariano Pic\u00f3n-Salas,&nbsp;<em>Formaci\u00f3n y proceso de la literatura venezolana<\/em>, 5.\u00aa&nbsp;ed., Monte \u00c1vila Editores, Caracas, 1984,&nbsp;p.&nbsp;II.<\/p>\n\n\n\n<p>3 Sylvia Molloy, \u00abEn busca de la utop\u00eda: el pasado como promesa en Pic\u00f3n-Salas\u00bb,&nbsp;<em>Acto de presencia. La escritura autobiogr\u00e1fica en Hispanoam\u00e9rica<\/em>, Fondo de Cultura Econ\u00f3mica-El Colegio de M\u00e9xico, M\u00e9xico, 1997,&nbsp;p.&nbsp;18.<\/p>\n\n\n\n<p>4 Pic\u00f3n-Salas,&nbsp;<em>Regreso de tres mundos<\/em>, M\u00e9xico, Fondo de Cultura Econ\u00f3mica, 1959,&nbsp;p.&nbsp;129.<\/p>\n\n\n\n<p>5 Cf.&nbsp;Michel de Certeau,&nbsp;<em>La escritura de la historia<\/em>, 2.\u00aa&nbsp;ed.,&nbsp;trad.&nbsp;Jorge L\u00f3pez Moctezuma, Universidad Iberoamericana, M\u00e9xico, 1993,&nbsp;p.&nbsp;16 [1.\u00aa&nbsp;ed.&nbsp;en franc\u00e9s, 1978].<\/p>\n\n\n\n<p>6 Palacios,&nbsp;intr.&nbsp;cit.,&nbsp;p.&nbsp;II.<\/p>\n\n\n\n<p>7 Esta observaci\u00f3n sobre las recurrencias de los ensayistas hispanoamericanos sobre la visi\u00f3n de Hispanoam\u00e9rica como una unidad, y la historia como sumatoria de procesos, v\u00e9ase Alberto Zum Felde, \u00abLa americanidad como problema de conciencia intelectual de Am\u00e9rica\u00bb en&nbsp;<em>\u00cdndice cr\u00edtico de la literatura hispanoamericana: los ensayistas<\/em>, Guaran\u00eda, M\u00e9xico, 1954,&nbsp;pp.&nbsp;73-83.<\/p>\n\n\n\n<p>8 Arturo \u00daslar Pietri, \u00abEl regreso de los mundos de Mariano Pic\u00f3n-Salas\u00bb, en su libro&nbsp;<em>En busca del nuevo mundo<\/em>, Fondo de Cultura Econ\u00f3mica, M\u00e9xico, 1969,&nbsp;p.&nbsp;164.<\/p>\n\n\n\n<p>9 G. W. F. Hegel,&nbsp;<em>Lecciones sobre la filosof\u00eda de la historia<\/em>, 2.\u00aa&nbsp;ed.,&nbsp;trad.&nbsp;Jos\u00e9 Gaos, Alianza Editorial, Madrid, 1982,&nbsp;p.&nbsp;68.<\/p>\n\n\n\n<p>10 Pic\u00f3n-Salas, \u00abPeque\u00f1a confesi\u00f3n a la sordina\u00bb, en&nbsp;<em>Obras selectas<\/em>, 2.\u00aa&nbsp;ed., Madrid, Edime, 1962,&nbsp;p.&nbsp;XIII.<\/p>\n\n\n\n<p>11 W. H., Walsh,&nbsp;<em>Introducci\u00f3n a la filosof\u00eda de la historia<\/em>,&nbsp;trad.&nbsp;Florentino M. Torner, Siglo XXI, M\u00e9xico, 1968,&nbsp;p.&nbsp;171.<\/p>\n\n\n\n<p>12 Pic\u00f3n-Salas, \u00abProfec\u00eda de la palabra\u00bb,&nbsp;<em>Cuadernos Americanos<\/em>, 1945,&nbsp;n\u00fam.&nbsp;6,&nbsp;p.&nbsp;78.<\/p>\n\n\n\n<p>13 En 1947, cuando fue incorporado a la Academia Nacional de la Historia, dijo en su discurso de recepci\u00f3n: \u00abnuestro peque\u00f1o aporte o m\u00ednima pericia personal s\u00f3lo se explica en funci\u00f3n de lo que hicieron los antecesores y de lo que har\u00e1n los descendientes; a medida que el individualismo altanero de los veinte a\u00f1os es sustituido por una conciencia m\u00e1s solidaria de comunidad, empieza a explic\u00e1rsenos esa tarea serena, de permanencia pac\u00edfica, que realizan instituciones como \u00e9sta\u00bb, \u00abRumbo y problem\u00e1tica de nuestra historia\u00bb, Pic\u00f3n-Salas,&nbsp;<em>Obras selectas<\/em>,&nbsp;p.&nbsp;129.<\/p>\n\n\n\n<p>14 Esther Azzario marca la presencia de un tiempo que ella denomina subjetivo o psicol\u00f3gico, y que \u00abno tiene materializaci\u00f3n ni est\u00e1 encerrado entre los l\u00edmites cronol\u00f3gicos del almanaque o del reloj, sino referido a una \u00abdistancia interior\u00bb y cuyo ritmo lo determinan la experiencia vital y las emociones\u00bb,&nbsp;<em>La prosa autobiogr\u00e1fica de Mariano Pic\u00f3n-Salas<\/em>, Caracas, Equinoccio-Universidad Sim\u00f3n Bol\u00edvar, 1980,&nbsp;p.&nbsp;112.<\/p>\n\n\n\n<p>15 V\u00e9ase al respecto, como ejemplo, ensayos recogidos en sus&nbsp;<em>Obras selectas<\/em>: \u00abRumbo y problem\u00e1tica de nuestra historia\u00bb (pp.&nbsp;129-144), \u00abAnt\u00edtesis y tesis de nuestra historia\u00bb (pp. 194-207), incluidos en&nbsp;<em>Comprensi\u00f3n de Venezuela<\/em>&nbsp;(1949). Asimismo \u00abViejos y nuevos mundos\u00bb (pp. 939-944); \u00abLas Am\u00e9ricas en su historia\u00bb (pp. 945-949), \u00abPara una historia de Am\u00e9rica\u00bb (pp. 981-985), \u00abUnidad y nacionalismo en la historia hispanoamericana\u00bb (pp. 1032-1054). Y sobre el tema de la historia europea, dedic\u00f3 su libro&nbsp;<em>Preguntas a Europa<\/em>&nbsp;(1937). Y un texto donde m\u00e1s expl\u00edcitamente se muestra el trasfondo hegeliano es en \u00abLas peque\u00f1as naciones\u00bb (Discurso en la Universidad de Puerto Rico), en Pic\u00f3n-Salas,&nbsp;<em>Viejos y nuevos mundos<\/em>,&nbsp;selec.,&nbsp;pr\u00f3l.&nbsp;y&nbsp;cronol., Guillermo Sucre, Biblioteca Ayacucho, Caracas, 1983, pp. 438-453.<\/p>\n\n\n\n<p>16 Carta a R\u00f3mulo Betancourt, fechada en Santiago de Chile el 4 de abril de 1932. En: J. M. Siso Mart\u00ednez y Juan Oropesa,&nbsp;<em>Mariano Pic\u00f3n Salas, correspondencia cruzada entre R\u00f3mulo Betancourt y Mariano Pic\u00f3n-Salas (1931-1965)<\/em>, Fundaci\u00f3n Diego Cisneros, Caracas, 1977,&nbsp;p.&nbsp;198.<\/p>\n\n\n\n<p>17 Pic\u00f3n-Salas,&nbsp;<em>Regreso de tres mundos<\/em>,&nbsp;p.&nbsp;65.<\/p>\n\n\n\n<p>18 Miguel de Unamuno, \u00abLa tradici\u00f3n eterna\u00bb, en su obra&nbsp;<em>En torno al casticismo. Cinco ensayos<\/em>, en&nbsp;<em>Obras selectas<\/em>, La Pl\u00e9yade, Madrid, 1946,&nbsp;p.&nbsp;11.<\/p>\n\n\n\n<p>19 Pic\u00f3n-Salas,&nbsp;<em>Formaci\u00f3n y proceso de la literatura venezolana<\/em>, Editorial Cecilio Acosta, Caracas, 1940,&nbsp;p.&nbsp;12.<\/p>\n\n\n\n<p>20 Pic\u00f3n-Salas, \u00abAnt\u00edtesis y tesis de nuestra historia\u00bb, en&nbsp;<em>Obras Selectas<\/em>,&nbsp;p.&nbsp;198.<\/p>\n\n\n\n<p>21 Michel de Certeau distingue dos \u00abespecies de historia\u00bb, que casi siempre se mezclan, la primera \u00abse interroga sobre lo pensable y sobre las condiciones de su comprensi\u00f3n\u00bb; la segunda \u00abpretende llegar a lo&nbsp;<em>vivido<\/em>, exhumado gracias al conocimiento del pasado\u00bb. En esta segunda opci\u00f3n podr\u00edamos enmarcar tanto la percepci\u00f3n de lo hist\u00f3rico como documento y lectura del pasado, y como narraci\u00f3n, que en los t\u00e9rminos de Certeau ser\u00eda \u00abla tendencia [que] favorece la relaci\u00f3n del historiador con lo vivido; es decir, la posibilidad de revivir o de \u00abresucitar\u00bb un pasado. Quiere restaurar lo olvidado y encontrar a los hombres a trav\u00e9s de las huellas que han dejado. Implica adem\u00e1s un g\u00e9nero literario propio: el relato\u00bb, M. de Certeau,&nbsp;<em>La escritura de la historia<\/em>,&nbsp;p.&nbsp;51.<\/p>\n\n\n\n<p>22 Sucre,&nbsp;pr\u00f3l.&nbsp;cit.&nbsp;a Pic\u00f3n-Salas,&nbsp;<em>Viejos y nuevos mundos<\/em>,&nbsp;p.&nbsp;XXX.<\/p>\n\n\n\n<p>23 Pic\u00f3n-Salas, \u00abPeque\u00f1o tratado de la tradici\u00f3n\u00bb,&nbsp;<em>Obras selectas<\/em>,&nbsp;p.&nbsp;953.<\/p>\n\n\n\n<p>24 <em><abbr title=\"Ibidem\">Ibid.<\/abbr><\/em>,&nbsp;p.&nbsp;954. Las consideraciones de Hegel por su trasfondo absoluto y determinante son extremadamente pol\u00e9micas en cuanto a la valoraci\u00f3n del hombre, las costumbres, la zoolog\u00eda y el comportamiento de los habitantes del Nuevo Mundo: \u00abEste mundo no es nuevo no s\u00f3lo relativamente, sino absolutamente; lo es con respecto a todos sus caracteres propios, f\u00edsicos y pol\u00edticos\u00bb, Hegel,&nbsp;<em>Lecciones sobre la filosof\u00eda de la historia<\/em>,&nbsp;pp.&nbsp;169-177. Otras discusiones sobre este t\u00f3pico hegeliano, puede seguirse en el subcap\u00edtulo \u00abAm\u00e9rica al margen de la historia\u00bb, del libro de Leopoldo Zea,&nbsp;<em>Am\u00e9rica en la historia<\/em>, Fondo de Cultura Econ\u00f3mica, M\u00e9xico, 1957; pp. 16-23; y tambi\u00e9n su libro&nbsp;<em>Dos etapas del pensamiento en Hispanoam\u00e9rica; del romanticismo al positivismo<\/em>, El Colegio de M\u00e9xico, M\u00e9xico, 1949.<\/p>\n\n\n\n<p>25 Comentando a Hegel, Robin G. Collingwood destaca el objeto de una filosof\u00eda de la historia, que eleva la historia misma a una \u00abpotencia superior y vuelta filos\u00f3fica en cuanto distinta de la meramente emp\u00edrica, es decir, historia no simplemente&nbsp;<em>comprobada<\/em>&nbsp;como hechos sino&nbsp;<em>comprendida<\/em>&nbsp;por aprehensi\u00f3n de las razones por las cuales acontecieron los hechos como acontecieron\u00bb,&nbsp;<em>Idea de la historia<\/em>, 2.\u00aa&nbsp;ed.,&nbsp;trad.&nbsp;Edmundo O&#8217;Gorman y Jorge Hern\u00e1ndez Campos, Fondo de Cultura Econ\u00f3mica, M\u00e9xico, 1965,&nbsp;p.&nbsp;117 [1.\u00aa&nbsp;ed.&nbsp;en franc\u00e9s, 1946].<\/p>\n\n\n\n<p>26 H\u00e9ctor Jaimes,&nbsp;<em>La visi\u00f3n de la historia en el ensayo hispanoamericano contempor\u00e1neo<\/em>, Universidad de Pennsylvania, 1998,&nbsp;p.&nbsp;157. [Tesis doctoral].<\/p>\n\n\n\n<p>27 Leopoldo Zea,&nbsp;<em>Am\u00e9rica en la historia<\/em>, Fondo de Cultura Econ\u00f3mica, M\u00e9xico, 1957,&nbsp;p.&nbsp;51.<\/p>\n\n\n\n<p>28 Pic\u00f3n-Salas, \u00abViejos y nuevos mundos\u00bb, en&nbsp;<em>Viejos y nuevos mundos<\/em>,&nbsp;<em><abbr title=\"opere citato\">op. cit.<\/abbr><\/em>,&nbsp;p.&nbsp;508.<\/p>\n\n\n\n<p>29 En toda su obra narrativa est\u00e1 presente eso que Jorge Garc\u00eda Venturini, a partir de Hegel, denomina, \u00abconciencia de la historicidad\u00bb, v\u00e9ase su&nbsp;<em>Filosof\u00eda de la historia<\/em>, Gredos, Madrid, 1972,&nbsp;p.&nbsp;117.<\/p>\n\n\n\n<p>30 W. H. Walsh,&nbsp;<em>Introducci\u00f3n a la filosof\u00eda de la historia<\/em>,&nbsp;p.&nbsp;65.<\/p>\n\n\n\n<p>31 Pic\u00f3n-Salas,&nbsp;<em>Crisis, cambio, tradici\u00f3n. Ensayos sobre la forma de nuestra cultura<\/em>, Edime, Caracas, 1955,&nbsp;p.&nbsp;92.<\/p>\n\n\n\n<p>32 Las biograf\u00edas escritas por Pic\u00f3n-Salas tambi\u00e9n representan un&nbsp;<em>corpus importante: Para un retrato de Alberto Adriani<\/em>, Editorial Orbis, Praga, 1936;&nbsp;<em>Miranda<\/em>, Losada, Buenos Aires, 1946;&nbsp;<em>Pedro Claver, el santo de los esclavos<\/em>, Fondo de Cultura Econ\u00f3mica, M\u00e9xico, 1950;&nbsp;<em>Los d\u00edas de Cipriano Castro<\/em>, Ediciones Garrido, Caracas, 1953; \u00abDon Sim\u00f3n Rodr\u00edguez\u00bb, en Varios autores,&nbsp;<em>Sim\u00f3n Rodr\u00edguez (Escritos sobre su vida y obra)<\/em>, Concejo Municipal del Distrito Federal, Caracas, 1954,&nbsp;pp.&nbsp;205-207; y,&nbsp;<em>\u00bfQui\u00e9n fue Francisco de Miranda?<\/em>, Novaro, M\u00e9xico, 1958.<\/p>\n\n\n\n<p>33 Pic\u00f3n-Salas,&nbsp;<em>Formaci\u00f3n y proceso de la literatura venezolana<\/em>,&nbsp;pp.&nbsp;11-12.<\/p>\n\n\n\n<p>34 Ricoeur lo ha expresado en los siguientes t\u00e9rminos: \u00abla intencionalidad hist\u00f3rica s\u00f3lo se realiza incorporando a su objetivo los recursos de&nbsp;<em>formalizaci\u00f3n de ficci\u00f3n<\/em>&nbsp;que derivan del imaginario narrativo, mientras que la intencionalidad del relato de ficci\u00f3n produce sus efectos de detecci\u00f3n y de transformaci\u00f3n del obrar y del padecer s\u00f3lo asumiendo sim\u00e9tricamente los recursos de&nbsp;<em>formalizaci\u00f3n de la historia<\/em>&nbsp;que le ofrecen los intentos de reconstrucci\u00f3n del pasado efectivo\u00bb, Ricoeur,&nbsp;<em>Tiempo y narraci\u00f3n III. El tiempo narrado<\/em>,&nbsp;trad.&nbsp;Agust\u00edn Neira, Siglo XXI, M\u00e9xico, 1996,&nbsp;p.&nbsp;780 [1.\u00aa&nbsp;ed.&nbsp;en franc\u00e9s, 1984].<\/p>\n\n\n\n<p>35 Carlos M. Rama,&nbsp;<em>La historia y la novela<\/em>, Impresora LIGU, Montevideo, 1947,&nbsp;pp.&nbsp;17-18.<\/p>\n\n\n\n<p>36 Hegel,&nbsp;<em>Lecciones sobre la filosof\u00eda de la historia<\/em>,&nbsp;p.&nbsp;42.<\/p>\n\n\n\n<p>37 Cf.&nbsp;Mar\u00eda Cristina Pons,&nbsp;<em>Memorias del olvido. La novela hist\u00f3rica a fines del siglo XX<\/em>, Siglo XXI, M\u00e9xico, 1996,&nbsp;pp.&nbsp;254-269.<\/p>\n\n\n\n<p>38 Como lo explica Hayden White a partir de Ricoeur: \u00abUn acontecimiento espec\u00edficamente hist\u00f3rico no es un acontecimiento que pueda introducirse en un relato cuando lo desee el escritor; m\u00e1s bien es un tipo de acontecimiento que puede \u00abcontribuir\u00bb al \u00abdesarrollo de una trama\u00bb. Es como si la trama fuese una entidad en proceso de desarrollo antes del suceso de cualquier acontecimiento determinado, y cualquier acontecimiento determinado pudiera dotarse de historicidad s\u00f3lo en la medida en que pudiera demostrarse que contribuye a este proceso\u00bb, Hayden White,&nbsp;<em>El contenido de la forma. Narrativa, discurso y representaci\u00f3n hist\u00f3rica<\/em>,&nbsp;trad.&nbsp;de Jorge Vigil Rubio, Paid\u00f3s, Barcelona, 1992,&nbsp;pp.&nbsp;68-69 [1.\u00aa&nbsp;ed.&nbsp;en ingl\u00e9s, 1987].<\/p>\n\n\n\n<p>39 Paul Ricoeur,&nbsp;<em>Tiempo y narraci\u00f3n I. Configuraci\u00f3n del tiempo en el relato hist\u00f3rico<\/em>,&nbsp;trad.&nbsp;Agust\u00edn Neira, Siglo XXI, M\u00e9xico, 1995,&nbsp;pp.&nbsp;154-155 [1.\u00aa&nbsp;ed.&nbsp;en franc\u00e9s, 1985].<\/p>\n\n\n\n<p>40 Michel Foucault,&nbsp;<em>La arqueolog\u00eda del saber<\/em>, 16.\u00aa&nbsp;ed.,&nbsp;trad.&nbsp;Aurelio Garz\u00f3n del Camino, Siglo XXI, M\u00e9xico, 1995,&nbsp;p.&nbsp;11 [1.\u00aa&nbsp;ed.&nbsp;en franc\u00e9s, 1969].<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-right\"><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/gregroy-zambrano\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Sobre el autor<\/a><\/h4>\n\n\n\n<h6 class=\"wp-block-heading\">*Texto extra\u00eddo de \u00abNueva aproximaci\u00f3n a Ramos Sucre\u00bb,&nbsp;<em>Revista Oriente<\/em>, Caracas, Revista de Cultura de la Universidad de Oriente, 1981,&nbsp;pp.&nbsp;45-52.<\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Gregory Zambrano La formaci\u00f3n intelectual de Mariano Pic\u00f3n-Salas (1901-1965) transit\u00f3 fundamentalmente por dos caminos que se entrecruzaban y desde distintas perspectivas se complementaban. Ambos son el anverso y el reverso de una misma moneda. Por un lado el ensayista y por otro el narrador. 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