{"id":12572,"date":"2024-08-01T22:08:20","date_gmt":"2024-08-01T22:08:20","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=12572"},"modified":"2024-08-01T22:11:46","modified_gmt":"2024-08-01T22:11:46","slug":"la-noche-es-una-estacion-de-sael-ibanez","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/la-noche-es-una-estacion-de-sael-ibanez\/","title":{"rendered":"\u00abLa noche es una estaci\u00f3n\u00bb de Sael Ib\u00e1\u00f1ez"},"content":{"rendered":"\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-right\">Por: Jos\u00e9 Ygnacio Ochoa<\/h4>\n\n\n\n<p>Los encuentros del escritor con la naturaleza est\u00e1n localizados con el ejercicio del lenguaje. Cada oraci\u00f3n contiene un enunciado originado por los deseos enmarcados en una relaci\u00f3n de sensualidad para decir lo que se siente: <em>naturaleza+Hombre=instante\/incandescencia<strong>.<\/strong> <\/em>Es un amasijo de contemplaciones. Todos en uno. Los une la palabra en su proyecci\u00f3n con la disposici\u00f3n narrativa. Es el artificio del que se vale el escritor. Es su recurso por excelencia. Cada \u00abregistro-signo\u00bb alterna con los t\u00e9rminos contrapuestos entre las ideas y los sentidos. Si en la realidad el hombre observa, pues el escritor-poeta contempla una realidad, luego la desentra\u00f1a porque m\u00e1s all\u00e1 de la imagen est\u00e1 un compendio de dimensiones que subsisten para atribuirle una significaci\u00f3n. El narrador por v\u00eda del personaje-actante unifica con las clases de palabras los acontecimientos, los concibe como suyo, luego el acontecimiento vuelve convertido en un mundo \u00fanico. Se crea una estructura significativa, la de la ficci\u00f3n. Con todo esto, quiero expresar que, el relato se cuenta, se mueve y se visualiza. \u00c9l se dice y existe en tanto el lector lo encuentra.<\/p>\n\n\n\n<p>Narrador y personaje se desvanecen en el <em>efecto deseado<\/em>, los convoca la contemplaci\u00f3n, los fusiona el lenguaje, es decir el relato perdurar\u00e1 en el tiempo. Se transparenta en el espejo de la otredad. El relato vendr\u00e1 siendo el <em>uno<\/em> de aquel todo en el <em>otro<\/em>. La palabra persuade en tanto&nbsp; transforma. El efecto de la voz que cuenta&nbsp; un estado an\u00edmico. Entonces, como ejemplo, vemos-leemos: el agua cae, oscurece, llueve y produce una sensaci\u00f3n que, como lector nos cambia a un estado de contemplaci\u00f3n registrado o no pero surge una sensaci\u00f3n. El relato va desplazando al&nbsp; lector por una variante de secuencias, es el carrusel de la conciencia e inconsciencia con la simultaneidad del signo. Como lector el relato nos incorpora con la sutileza de la las clases de palabras (verbo, sustantivo, adjetivo o adverbio), el relato nos instala en \u00e9l, existe, por lo tanto, por s\u00ed mismo, es directo y sin intermediarios. Nos une la palabra.<\/p>\n\n\n\n<p>En el libro de Sael Ib\u00e1\u00f1ez <em>La noche es una estaci\u00f3n<\/em> (Monte \u00c1vila Editores, Caracas, 1990) se presentan ocho relatos que proponen un universo alterno a lo establecido en la realidad. Cada relato cuenta con una consonancia, las informaciones vistas y padecidas pero encuentran en la palabra un asidero para transfigurarse en \u00ablo significado\u00bb. Las combinaciones de palabras devienen en una expresi\u00f3n particular que el autor une en el relato <em>La l\u00ednea y el dolor<\/em> lo que aparenta ser cotidiano a los ojos del lector entre un hombre y dos mujeres con sus encuentros\/desencuentros. El hombre se transforma con un vocabulario que se convierte en otro reconocimiento porque la palabra contiene la esencia de los personajes.<\/p>\n\n\n\n<p>En apariencia son personajes sencillos. Muy dentro de ellos se manifiestan una combinaci\u00f3n de palabras que simboliza una imagen o un pensamiento. El significado cambia, el personaje en tanto tambi\u00e9n cambia. Es una l\u00ednea sugerida de acciones y en consecuencia el sentido perturba con nuevas informaciones desde un estado de sensaciones e intimidades con el yo y las configuraciones del ser, por qu\u00e9 no, las del alma.<\/p>\n\n\n\n<p>El lector percibe en la palabra una resonancia, insistimos en esto. Cuando mira en el relato:<em> tardes oscuras que jugaban con nuestro inconsciente eran llamados tambi\u00e9n al pesimismo<\/em>\u2026 no es cualquier tarde, no est\u00e1 nublada, no, s\u00ed es oscura y adem\u00e1s cambia el \u00e1nimo, es una relaci\u00f3n que desde el otro significado que no se consigue en el diccionario, porque no es el hecho de rese\u00f1ar solamente la tarde, sino lo que produce leer o ver esa tarde con su particularidad en el espejo del narrador-personaje. El autor hurga en la memoria del lector alguna correspondencia en su inconsciente para resaltar con el acontecimiento ling\u00fc\u00edstico los pronunciamientos del ser. Ib\u00e1\u00f1ez va hacia ese punto de encuentro con el lector. Es como armar un nuevo orden de significaciones para llegar a otro estado y conmoci\u00f3n, despertar un sonido diferente, otro sentir, en consecuencia, otro sentido.<\/p>\n\n\n\n<p>La \u00absustancia sem\u00e1ntica\u00bb sugiere una secuencia de acciones en el otro \u00e1mbito del lenguaje. Las dos mujeres o las dos esposas no dudar\u00e1n del hombre porque \u00e9l las convence con su verdad que no es otra m\u00e1s&nbsp; que&nbsp; su historia de amor\/desamor vertida con un prop\u00f3sito. No interesa si es verdad o mentira lo que cuenta, es el poder la palabra en quien aspira un convencimiento. No importa si es Y+ o Y- (mujer 1 o mujer 2) sobresale la palabra para el desarrollo de la trama. El hombre repite la f\u00f3rmula, es decir, la expresi\u00f3n tal cual: <em>seg\u00fan \u00e9l, ella le eracontinuamente infiel\u2026 <\/em>&nbsp;se repite en par de ocasiones con diferentes mujeres. Qu\u00e9 es lo resalta, m\u00e1s all\u00e1 del personaje: ellas o \u00e9l. Ahora bien, alguien cuenta esta historia, y viene otro artificio del autor, coloca en boca del narrador como que si lo que cuenta est\u00e1 siendo so\u00f1ado. Como lector olvidamos por momentos qui\u00e9n narra para luego&nbsp; inmiscuirnos en la trama, caemos en el juego del escritor-narrador. Nos convertimos en tanto lectores como c\u00f3mplices de lo que sucede.<\/p>\n\n\n\n<p>En ese mismo orden de ideas existe el punto de coincidencia entre este relato y el <em>Territorio sin sustancia<\/em> y <em>La culpa y el deseo<\/em>. Explicamos, en el primero aparece en el transcurso del relato una expresi\u00f3n que se repite exactamente al final&nbsp; del propio relato y sucede tambi\u00e9n con el segundo relato mencionado, es una frase corta y certera: <em>Afuera llueve<\/em>, no es s\u00f3lo la utilizaci\u00f3n en seis ocasiones, bien para iniciar y finalizar la historia o para iniciar cada p\u00e1rrafo, el uso de la expresi\u00f3n&nbsp; lleva al lector a una cadencia y musicalidad que sugiere un estado determinado: \u00bfacercamiento?, \u00bfaprehensi\u00f3n? La expresi\u00f3n no es ajena, en todo caso, se dice para acercar o cargar&nbsp; al lector de un sentimiento. La expresi\u00f3n en cuesti\u00f3n no se enuncia, se dice y se padece. Es un procedimiento literario que justifica una dimensi\u00f3n de significados m\u00faltiples y, repetimos, acerca al lector, lo conecta con el signo a las situaciones inherentes.<\/p>\n\n\n\n<p>Veamos en <em>Un sue\u00f1o, otra muerte para Carol<\/em> c\u00f3mo un pueblo traslada al lector a un compendio de juegos de palabras: <em>sue\u00f1os + historias + ni\u00f1ez = espejos<\/em><strong>,<\/strong> visto en el r\u00edo como elemento determinante en la historia de este relato. Es m\u00e1s, se comporta como un personaje que orquesta los opuestos: <em>lluvia\/verano<strong>, <\/strong>vida\/muerte, sue\u00f1o\/realidad<\/em>. El r\u00edo lanza una fortaleza que deviene en desenlaces, prolongaciones en continuidad como la corriente misma: <em>Parece que ella hizo apenas lo necesario para ser salvada. Esto hac\u00eda penosa la tarea, porque el r\u00edo estaba embravecido. Ustedes saben c\u00f3mo se pone cuando llueve. Dicen que no parec\u00eda desesperada. Carolina siempre fue extra\u00f1a<\/em>. El r\u00edo marca la certeza y lo intangible de la vida, al punto que se acepta sin culpas, sin resistencia alguna. El r\u00edo es como el espejo en donde llegamos todos y nos reflejamos con lo que verdaderamente somos. Existe una necesidad de manifestaci\u00f3n y se logra con el encantamiento en el uso de las palabras.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Valoramos no el concepto propiamente dicho de la palabra <em>significado<\/em>, en todo caso resaltamos c\u00f3mo el escritor nos acerca con la palabra a los sentidos, a la experiencia de cada uno de los personajes, a sus limitaciones y a sus resoluciones con el comportamiento. Son espacios creados para que el lector juegue a urdir otras historias desde este encuentro con la palabra. No interesa la precisi\u00f3n, en este caso, es m\u00e1s relevante el car\u00e1cter imaginativo. Se orienta hacia la existencia m\u00faltiple de la comunicaci\u00f3n emotiva. Los especialistas de la sem\u00e1ntica y la ciencia del significado plantean una clasificaci\u00f3n de las tonalidades emotivas, desarrollan los factores fon\u00e9ticos que propician una armon\u00eda en cuanto a sonido y sentido.<\/p>\n\n\n\n<p>Ib\u00e1\u00f1ez al incorporar el r\u00edo en buena medida sugiere una manera particular de sonidos e igualmente apunta hacia significaciones propias de un rango de la naturaleza y todo lo que ello implica: <em>Camagu\u00e1n, lluvia, mayo, llueve, barro, orillas, lecho, chalana, charco, verdor<\/em>. Todo mueve a que el lector ubique un contexto pero no f\u00edsico, ni tel\u00farico, sino hacia situaciones que derivan en lo emotivo, el contexto viene dado desde adentro, desde lo intangible del personaje, por eso lo extra\u00f1o en algunos de ellos. Est\u00e1 redimensionado el sentido de naturaleza en tanto como condici\u00f3n perteneciente a un espacio determinado. El asunto va m\u00e1s ac\u00e1 del simple reconocimiento de lo geogr\u00e1fico y su apego. Los relatos de Sael Ib\u00e1\u00f1ez acceden una valoraci\u00f3n desde lo inusitado de su ingenio.<\/p>\n\n\n\n<h6 class=\"wp-block-heading\">*Este texto forma parte del volumen <em>La fragilidad de los espejos<\/em> (ediciones Estival, 2021) <\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Jos\u00e9 Ygnacio Ochoa Los encuentros del escritor con la naturaleza est\u00e1n localizados con el ejercicio del lenguaje. Cada oraci\u00f3n contiene un enunciado originado por los deseos enmarcados en una relaci\u00f3n de sensualidad para decir lo que se siente: naturaleza+Hombre=instante\/incandescencia. Es un amasijo de contemplaciones. Todos en uno. 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