{"id":12556,"date":"2023-08-01T20:23:00","date_gmt":"2023-08-01T20:23:00","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=12556"},"modified":"2024-08-01T21:21:18","modified_gmt":"2024-08-01T21:21:18","slug":"perfiles-venezolanos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/perfiles-venezolanos\/","title":{"rendered":"Perfiles venezolanos (selecci\u00f3n)"},"content":{"rendered":"\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-right\">Felipe Tejera<\/h4>\n\n\n\n<p><strong>NICANOR BOLET PERAZA<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Caracas lo vio nacer el 4 de junio de 1838. Muy joven abandon\u00f3 las aulas para dirigir un establecimiento tipogr\u00e1fico en Barcelona, a donde se hab\u00eda trasladado su padre, el doctor Nicanor Bolet, c\u00e9lebre pr\u00e1ctico venezolano en el ramo de obstetricia. Pero al estallar la guerra civil en 1858, abri\u00f3 la causa federal, mereciendo diversos ascensos en campa\u00f1a, hasta obtener el de Coronel de Brigada, no sin pasar por las penas de algunos&nbsp; meses de prisi\u00f3n, durante aquel lustro de guerra fratricida.&nbsp; En 18o1 fund\u00f3, con su hermanito Ram\u00f3n Bolet, un peri\u00f3dico literario con grabados iluminados, y desde entonces comenz\u00f3 a darse a conocer ventajosamente como escritor festivo de costumbres.<\/p>\n\n\n\n<p>Ha sido muchos a\u00f1os diputado al Congreso Nacional, y desempe\u00f1ado varios destinos en el orden&nbsp; administrativo. Fund\u00f3 la Tribuna Literal y, en 1879, fue nombrado Ministro de lo Interior, destino que&nbsp; dej\u00f3&nbsp; para&nbsp; seguir&nbsp; con el&nbsp; General&nbsp; Jos\u00e9 Gregorio Valera&nbsp; la campa\u00f1a que termin\u00f3 con el triunfo&nbsp; de la&nbsp; revoluci\u00f3n Reivindicadora.&nbsp;&nbsp; Bolet&nbsp; se&nbsp;&nbsp; retir\u00f3&nbsp; entonces a Curazao,&nbsp;&nbsp; con&nbsp; su esposa,&nbsp; hija del&nbsp; Libertador de los esclavos en Venezuela.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Ha escrito el drama <em>Luchas del Hogar<\/em>, representado con \u00e9xito en&nbsp; el Teatro &nbsp;Caracas y numerosas piezas literarias de costumbre, de pol\u00edtica, y en&nbsp; varios otros ramos. Como polemista, Bolet es irresistible y de una facundia asombrosa, s\u00f3lo comparable a la del c\u00e9lebre Juan V. Gonz\u00e1lez; es un&nbsp; periodista de infinitos recursos, perseverante, incansable, con superiores dotes en&nbsp; tan dif\u00edcil g\u00e9nero.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Tiene mucho gusto literario,&nbsp; ingenio agudo,&nbsp; talento previsor, arranques sublimes, formas brillantes, im\u00e1genes grandiosas y facilidad para escribir incomparable Bolet sabe poco, porque no tiene tiempo para estudios, pero su gran talento lo adivina todo y as\u00ed es com\u00fan verle salir airoso y disertar como docto, en materias que le son enteramente desconocidas, que apenas ha desflorado en sus horas de vagar. Adem\u00e1s es orador parlamentario e improvisador felic\u00edsimo.&nbsp;&nbsp;Su car\u00e1cter jovial y amable, su composici\u00f3n sazonada de agudezas y cierto ing\u00e9nito desprendimiento&nbsp; y&nbsp; rumbosa&nbsp; ostentaci\u00f3n de generosidad,&nbsp;le granjea numerosos amigos y&nbsp; aura&nbsp; popular.<\/p>\n\n\n\n<p>Particulares y excelentes prendas le hacen estimad\u00edsimo en el trato \u00edntimo y quema su mejor incienso en el noble culto de la amistad. Sus amigos son para \u00e9l especie de bienaventurados, en quienes jam\u00e1s encuentra errores ni defectos y, cuando tiene alg\u00fan enemigo, le combate de frente y o le convence o le rinde o quiebra contra \u00e9l sus armas; pero, vencedor o vencido, olvida y depone toda mal querencia. Es ambicioso de fama: extremado en el elogio, desmedido en la ponderaci\u00f3n, pr\u00f3digo en la alabanza o el vituperio, como quiera que busque el engrandecimiento del amigo o la ruina del adversario. Entonces, para \u00e9l, cualquiera de los dos fines justifica los medios.<\/p>\n\n\n\n<p>En consecuci\u00f3n de su objeto o sube corno Prometeo a robar el fuego del cielo, o baja como Dante a los infiernos para rebosar la copa de sus iras y concitar a los demonios. Su pluma, como el pincel de Gustavo Dor\u00e9, pinta a veces un \u00e1ngel de Milton o una Eum\u00e9nide de Esquilo, ya la gloria de Beatriz en el Para\u00edso, ya el suplicio de Ugolino en las tinieblas eternas. Como escritor descriptivo, j\u00fazguese por los siguientes fragmentos de su descripci\u00f3n del acto que la Academia de Literatura dedic\u00f3 a la memoria de Juan V. Camacho.<\/p>\n\n\n\n<p><em>El sal\u00f3n estaba preparado con aquella sencillez que constituye hasta cierto punto el hijo del buen gasto. No hab\u00eda cortinas funerarias que decorasen los muros, ni l\u00e1grimas de plata, ni luces vacilantes, ni profusi\u00f3n de s\u00edmbolos. Y sin embargo, ten\u00eda tal majestad aquel recinto, se respiraba di tal atm\u00f3sfera de santuario, que el alma se sent\u00eda desatada de los lazos terrenales y vagaba libremente, como si aspirase las auras de la inmortalidad, que son para ella las brisas de la patria.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>La concurrencia era numerosa. Altos empleados del orden gubernativo, guerreros ilustres de nuestra magna lucha, hombres de ciencia, y una brillante juventud, formaban parte del concurso. Gran n\u00famero de damas matronas contribu\u00edan a hacer m\u00e1s solemne el acto con su presencia, ocupando dignamente el puesto que les corresponde en todas las ocasiones en que la sensibilidad haya de tributar ofrendas. Los individuos de la Academia, en n\u00famero de treinta y ocho, llevando al pecho la cinta blanca de su distintivo, estaban colocados en las dos hileras de sillones que formaban calle hasta el cenotafio.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Compon\u00edase \u00e9ste de una columna salom\u00f3nica, s\u00edmbolo de la vida, que, arrancando desde una base enlutada, simulacro de la tumba, sub\u00eda en espirales hasta rematar en un florida capitel, sobre el cual ard\u00eda en una l\u00e1mpara de pie, la llama del Ingenio. Un velo negro de gasa pend\u00eda del capitel y bajaba en descuidados pliegues, dejando ver a trechos un fest\u00f3n de rosas y laureles que abrazaba el fuste de la columna, simbolizando que as\u00ed, entre plumas y entre flores, se hab\u00eda deslizado la vida del poeta. Sobre la parte superior de la tribuna se ve\u00eda colocado su retratos al \u00f3leo, orlado por una encima. Hab\u00eda tal dulzura en la expresi\u00f3n de aquella fisonom\u00eda, desped\u00edan tanta luz aquellos ojos hermosos y rasgados, que no parec\u00eda sino que el marco de oro de aquella pintura fuese una puerta que daba a la habitaci\u00f3n de los muertos y que por ella asomase sonre\u00eddo el bardo a presenciar su propia apoteosis. De su boca parec\u00eda querer escaparse dulc\u00edsimos acentos; y sus labios, al parecer tr\u00e9mulos, temo que impon\u00edan el silencio al coraz\u00f3n, para no interrumpir la solemne tristeza de los que se reun\u00edan para llorarlo.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Resumiendo, pues, diremos: Bolet Peraza, como diarista, es fecundo; como polemista, contundente, su pluma ya no es dardo sino clava; como dramaturgo, aunque Eduardo Calca\u00f1o diga que en sus <em>Luchas del Hogar<\/em> se coloca en la categor\u00eda la de las celebridades modernas del teatro, nosotros creemos que aquella pieza es muy mediocre y no revela mayores facultades para enrostrar con buen \u00e9xito el drama social; as\u00ed como nos parece con relevantes disposiciones para el g\u00e9nero c\u00f3mico, de lo cual es se\u00f1alada muestra su gracioso sainete <em>A falta de pan buenas son tortas<\/em>, representado tambi\u00e9n con \u00e9xito en el Teatro Caracas. Como orador tribunicio, es fogoso y fulminante; como literato, en fin, escaso de ciencia, pero de ingenio luminoso y vast\u00edsimo y abundante en im\u00e1genes que parecen volar de su cabeza como \u00e1guilas; su estilo tiene a veces la ondulaci\u00f3n del oc\u00e9ano o la exuberancia en follaje de la monta\u00f1a.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">***<\/p>\n\n\n\n<p><strong>RAFAEL&nbsp; ARVELO<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Rafael Arvelo naci\u00f3 en la ciudad de Valencia el a\u00f1o de 1814. Elegido su padre Diputado al primer Congreso de Colombia en 1823, acompa\u00f1\u00f3le a Bogot\u00e1; y all\u00ed prosigui\u00f3 sus estudios hasta 1828 en que torn\u00f3 a Venezuela. Figur\u00f3 en la pol\u00edtica militante desde 1838 y desempe\u00f1\u00f3 en ella desde entonces, muchos puestos p\u00fablicos de importancia, tales como Diputado al Congreso, Gobernador de Provincia, Ministro de Estado y Presidente interino de la Rep\u00fablica en 18o7.<\/p>\n\n\n\n<p>Di\u00f3se a conocer como escritor en 1842, descollando desde luego por su inagotable vena epigram\u00e1tica, g\u00e9nero en que era el se\u00f1or Arvelo consumado y \u00fanico. Improvisaba con asombrosa facilidad y facundia, sazonando sus versos con chistes y donaires, iron\u00edas y s\u00e1tiras y retru\u00e9canos de extraordinario gracejo y exquisito ingenio. Y apenas sal\u00edan de su pluma o de sus labios aquellos chispeantes epigramas, cuando se popularizaban y corr\u00edan de boca en boca celebrados por todo el \u00e1mbito de la Rep\u00fablica. No era tan feliz en el g\u00e9nero serio, el cual arrostraba a veces m\u00e1s bien por compromiso que por inspiraci\u00f3n. La suya no campeaba sino en la poes\u00eda festiva, y all\u00ed con tal realce que raya en ocasiones al igual de Juvenal y de Quevedo, siempre con un tinte de originalidad y con cierto sabor local que le distingue, y caracteriza como con un sello nacional sus obras. De ah\u00ed por qu\u00e9 es tan popular la poes\u00eda de Arvelo.<\/p>\n\n\n\n<p>Sus versos era militantes, parec\u00eda que brotaban del fondo de los acontecimientos; dan en parte a conocer la \u00e9poca y califican la circunstancias que los inspiraron. M\u00e1s no por eso dejan de adolecer de los defectos y descuidos consiguientes al modo con que los trabajaba, y m\u00e1s que todo, de aquella desnudez y encendido color que tanto se ha censurado en Juvenal, Quevedo y otros escritores sat\u00edricos, que dej\u00e1ndose arrebatar por lo ingenioso del concepto, la mordacidad de la s\u00e1tira, o la intenci\u00f3n zahiriente del pensamiento, salvan los lindes naturales de la circunspecci\u00f3n y la decencia, y atropellan las reglas del arte de bien hablar que ense\u00f1an a revestir con decoro las ideas que lo ofendan.<\/p>\n\n\n\n<p>II<\/p>\n\n\n\n<p>Las poes\u00edas de Arvelo circulan en varios folletos y peri\u00f3dicos. En el primer cuaderno que se public\u00f3 (ya agotado), muestra el poeta el natural car\u00e1cter de su ingenio, y con el m\u00e1s vigoroso colorido, en la muy conocida <em>Ep\u00edstola al se\u00f1or Conde de Vel\u00e1squez<\/em> que hab\u00eda venido a nosotros en son de reclamos particulares. Esta pieza est\u00e1 llena de terribles iron\u00edas, arranques apasionados y amargas invectivas.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Vuesencia el se\u00f1or Conde de Vel\u00e1squez<br>Es el rinoceronte m\u00e1s pollino;<br>Es de todos los nobles el m\u00e1s torpe,<br>Es el conde m\u00e1s conde que yo he visto<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Refiri\u00e9ndose a las calidades del se\u00f1or Vel\u00e1squez como escritor, dice Arvelo:<\/p>\n\n\n\n<p><em>Mala letra, renglones diagonales,<br>Sucio el papel y p\u00e9simo el estilo,<br>Errores garrafales de sintaxis,<br>La prosodia tambi\u00e9n puesta en martirio;<br>Y la desventurada ortograf\u00eda<br>Llorando a cada paso del escrito.<br>\u00bfDudarse puede con indicios tales<br>Que naci\u00f3 Conde quien la carta hizo?<br>\u00bfA qui\u00e9n se esconde que de no ser conde<br>el autor debe ser duque o pollino?<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Como una muestra de la facilidad de Arvelo, copiamos en seguida la famosa improvisaci\u00f3n que en cierta comida que se dio en casa del general Diego Ibarra, hizo el poeta, excitado a tomar la palabra en los momentos en que Pinchaba el pavo. Se habla promulgado ese d\u00eda la ley de <em>espera y quita<\/em> la cual por los vicios que entra\u00f1aba, era el tema de todas las conversaciones. Qued\u00e1bale al se\u00f1or Arvelo, delante en la mesa, la se\u00f1orita Helena Echenagucia, y, dirigi\u00e9ndose a ella, se produjo en estas celebradas redondillas:<\/p>\n\n\n\n<p><em>Tus ojos, bella Helenita,<br>Crueles acreedores son:<br>Pues roban el coraz\u00f3n<br>Sin dar espera si quita<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>El que los mira una vez,<br>Su alma y quietud enajena.<br>Y no hay usurero, Helena,<br>Que exija tanto inter\u00e9s.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Yo tengo ac\u00e1 mis razones<br>De deudor para decir<br>Que no es bueno consentir<br>Logreras de corazones.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Y si a las bellas alcanza<br>Esa ley que fue cumplida,<br>Debes quitarme la vida<br>O darme, si no, esperanza.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Por una Helena ardi\u00f3 Ili\u00f3n:<br>La Historia la pinta bella,<br>T\u00fa, Helena, m\u00e1s linda que ella,<br>Incendias mi coraz\u00f3n!<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Mas\u2026 Soy casado!\u2026 Te alabo!\u2026<br>Y \u00bfqu\u00e9 haces t\u00fa? Despreciarme\u2026<br>Soy capaz de suicidarme\u2026.<br>Con una pierna de pavo<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>En otra vez celebraba el Presidente de la Rep\u00fablica con un almuerzo el arreglo de la cuesti\u00f3n con Holanda sobre los sucesos de Coro y la propiedad de la Isla de Aves. Era el se\u00f1or Arvelo Ministro de Estado, concurri\u00f3 a la fiesta y obligado a hablar improvis\u00f3 algunas quintillas. Refiri\u00e9ndose a los arreglos celebrados, dijo entre otras cosas:<\/p>\n\n\n\n<p><em>A pesar de los pesares,<br>Siempre tuve la esperanza<br>De que acabara la danza<br>M\u00e1s con dares y tomares<br>Que con espada y con lanza<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>IV<\/p>\n\n\n\n<p>En las poes\u00edas serias, como hemos dicho, no holgaba bien el se\u00f1or Arvelo, y era m\u00e1s descuidado tanto en la versificaci\u00f3n como en la rima. Veamos algunas muestras:<\/p>\n\n\n\n<p><em>Quebranta la cabeza<br>Al Leviat\u00e1n del Asia<br>Pues para obrar ponernos<br>Llena eres de gracia.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Pues de ti vino al mundo<br>La paz, la fe, la luz,<br>Cuando naci\u00f3 a salvamos<br>De tu vientre, Jes\u00fas.<br><\/em>(&#8230;)<\/p>\n\n\n\n<p><em>Y el \u00c1vila, el Chimborazo,<br>Orinoco y Mara\u00f1\u00f3n<br>Vieron caer al Ocaso<br>Las auroras de Col\u00f3n<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Se dijera que, olvidando<br>La gloria de sus proezas,<br>Hoy la cifra en las empresas<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Hidr\u00f3fobos veloces<br>Devoren la distancia<br>Luciendo sus penachos<br>En el f\u00e9rreo carril.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Parece que el grande ingenio de Arvelo se sublevaba siempre que se ve\u00eda fuera de su \u00edndole po\u00e9tica, y perd\u00eda entonces aquella natural espontaneidad y especiales dones que le hac\u00edan insuperable en su g\u00e9nero. Era el poeta de car\u00e1cter jovial y donairoso, afable y cortesano, amigo de los placeres de la mesa, de hablar pastoso, doblado, de rostro ancho, mirada perspicaz, tardo de pies, y revelaba en su persona cierta afici\u00f3n a la molicie. Pose\u00eda vastos conocimientos en literatura y en las ciencias pol\u00edticas. Supo captarse en todo tiempo respetos y consideraciones aun de los m\u00e1s apasionados contrarios, y en Valencia ya no era sino veneraci\u00f3n la que le tributaban todas las clases sociales. Muri\u00f3 en Caracas el a\u00f1o de 1878 y fue sepultado en el Pante\u00f3n Nacional como var\u00f3n eminente de la Rep\u00fablica.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-right\"><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/felipe-tejera\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Sobre el autor<\/a><\/h4>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Felipe Tejera NICANOR BOLET PERAZA Caracas lo vio nacer el 4 de junio de 1838. 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