{"id":12475,"date":"2022-07-25T21:14:00","date_gmt":"2022-07-25T21:14:00","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=12475"},"modified":"2024-07-25T21:26:03","modified_gmt":"2024-07-25T21:26:03","slug":"rasgos-comunes-seleccion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/rasgos-comunes-seleccion\/","title":{"rendered":"Rasgos comunes (selecci\u00f3n)"},"content":{"rendered":"\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-right\">Juan S\u00e1nchez Pel\u00e1ez<\/h4>\n\n\n\n<p>EL C\u00cdRCULO SE ABRE<\/p>\n\n\n\n<p>El c\u00edrculo se abre, \u00bfves?, \u00bfno oyes como si hubiera gran brisa en los \u00e1rboles, no escuchas las palabras sin sentido de una mandolina? Que regrese a nosotros la dicha que tuvimos y el p\u00e1ramo. A fondo, memoria m\u00eda, para que no extrav\u00edes en la estaci\u00f3n final ni un \u00e1tomo en las cuentas de la angustiosa cosecha. No te vayas a olisquear recuerdos, prosegu\u00eda el encantado jard\u00edn; no nos abandones, reina madre, murmuraba nuestra familia de hu\u00e9rfanos; dame un punto de apoyo o una saeta exacta, continuaba la ni\u00f1ez mientras com\u00eda unas fresas. No te vayas, arduo oto\u00f1o, exclamo ahora, d\u00e9jame asirte y baila arriba t\u00edtere de mi coraz\u00f3n que tan bien sabes dilapidar la leche del gato y el c\u00e1ntaro de semillas, y que con la ayuda del tiempo me rectificas y alzas con el sonido de una pelota bajo la lluvia.<\/p>\n\n\n\n<p>(a Humberto D\u00edaz Casanueva)<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">***<\/p>\n\n\n\n<p>BELLEZA<\/p>\n\n\n\n<p>Interrumpida mi pl\u00e1tica, vuelvo a hablar contigo de la partida y el regreso. Todo sucedi\u00f3 a vuelo de p\u00e1jaro, belleza: a la vez mundo compacto, cerrado y libre. Al abrir los ojos en la llama fr\u00eda, era un lorito ufano; te busqu\u00e9 de verdad, lam\u00eda en la sombra tus huesos, santa perra. Aunque me ausentara de ti, aunque me cubriera el rid\u00edculo, aunque estuvieras m\u00e1s all\u00e1 del resplandor que me envuelve; quiz\u00e1s cercana a la bah\u00eda, en pleno mar de verano, en medio de las palmas reales.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">***<\/p>\n\n\n\n<p>PO\u00c9TICA<\/p>\n\n\n\n<p>No \u00edbamos a incursionar en el sitio que ocupa el rayo con brazos de roble: su furia despejar\u00eda nuestra pobre cabeza, llena de vino y vanas ilusiones. Usted es quien me dirige la palabra, se\u00f1or que dispone en fila las luces de bengala (repito su eco, trago su anhelo y su espina); usted es quien mancha el papel sobre la mesa, mientras la cacer\u00eda verdadera ocurre donde no hay l\u00edmites, quiz\u00e1s en esta grieta visceral al filo de la hermosa fabla y el lustre lejano.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">***<\/p>\n\n\n\n<p>UNO SE QUEDA AQU\u00cd<\/p>\n\n\n\n<p>Uno se queda aqu\u00ed, hu\u00e9rfano, en la ribera lejana o en la escollera. Luego viene la mueca que es el pensamiento resignado, y una manera de considerar que nos hallamos por cierto tiempo en buena disposici\u00f3n f\u00edsica, y que luego tambi\u00e9n nos iremos de viaje. Pero no, siempre no, bosque perdido e inasible. Si nos fatiga la cicatriz bella del pa\u00eds y la c\u00e1scara de los caminos, si nos divierten algunas ara\u00f1as en la pieza diminuta que ocupamos, si no podemos desprendernos de los amigos que sollozan con nosotros, si no disponemos para la traves\u00eda con fajas de leche y pan, si no podemos escapar, aun en puerto seguro, a los brazos de la alta y la baja marea.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">***<\/p>\n\n\n\n<p>POEMA<\/p>\n\n\n\n<p>La selva roja murmura, murmura, y de repente es toda la realidad del coraz\u00f3n mi selva roja. Y ella que es un p\u00e9ndulo que oscila en el gemido, mi selva roja, y ella que exclama con saltos leves de dicha, mi selva roja, en la ruta que conduce hacia ese hondo bosque fuera de la tierra an\u00f3nima nos deja estar en ninguna parte y olvidarnos, nos deja no resbalar en la cosa que se evapora, nos deja la medi\u00famnica voz de nuestra certidumbre, y en paz, sin magnos errores, mi selva roja.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">***<\/p>\n\n\n\n<p>EL CABALLO<\/p>\n\n\n\n<p>El caballo que olisquea mi sombra a ras de suelo apoya su pata delantera entre muchas hojas y abismo. Caballo, f\u00e1bula de muerte en el viento, mientras la muerte se disipa en blancos p\u00e1ramos. Oh mientras gimo por dentro y r\u00edo por fuera, el rumor de tu noche negra en mi duermevela a trav\u00e9s de luci\u00e9rnagas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">***<\/p>\n\n\n\n<p>FORTUITO<\/p>\n\n\n\n<p>Si no estuviera suspendido en el aire, aquel sonido. Si el hombre bajo el firmamento no fuera una rota ausencia. Si no nos volcara en la nada nuestra infinita ra\u00edz que espera. Si no estuvi\u00e9ramos a la orilla de vastos r\u00edos solares, con nuestra pupila enigm\u00e1tica a alg\u00fan lado en la sugesti\u00f3n de la noche.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">***<\/p>\n\n\n\n<p>NO FUE<\/p>\n\n\n\n<p>No fue la diosa de los bosques m\u00e1s hondos, ni ella cuando bajaba el \u00faltimo pelda\u00f1o, ni \u00e9l envuelto con mi fuero \u00edntimo, ni las dos fablas de pie, hombre y mujer, ni esta arcilla o aristas bien duras, oh ma\u00f1ana, evidencia real, y c\u00f3mo nos segu\u00edas a nosotros llenos de amor y evasi\u00f3n en el occidente hura\u00f1o, y c\u00f3mo se agit\u00f3 en el lecho aquel crep\u00fasculo que segu\u00eda a nuestro tiempo, la nada, las voces, los ecos, las fuentes, las parcas, o bien una y otra cascada luminosa en la torre del viento.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">***<\/p>\n\n\n\n<p>YO NO SER\u00c9<\/p>\n\n\n\n<p>Yo no ser\u00e9 expl\u00edcito o enigm\u00e1tico o t\u00fa no ser\u00e1s la rosa<br>en fuga o la piedra dura qu\u00e9 locura<br>del hoy de mi ayer que en mi ma\u00f1ana a menudo hora tras<br>hora o sea esta noche<br>se apagan los miembros del diamante en los ojos de mi<br>amante<br>topo una gruta impenetrable<br>abro mi abecedario ovillo para que en mi adem\u00e1n se<br>filtre la luz<br>y cual nos vi\u00e9ramos mi dama y yo yendo de paseo<br>buzos reclusos qu\u00e9 ebriedad qu\u00e9 risa<br>y la arena fr\u00e1gil del coraz\u00f3n<br>la redonda manzana en el agua de nuestros labios.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">***<\/p>\n\n\n\n<p>PROFUNDAMENTE<\/p>\n\n\n\n<p>Profundamente los muertos tienen sue\u00f1o, pero \u00bfqu\u00e9 hacer? Luego se halla con ellos el \u00eddolo del vaho y el humus, el lento y fortuito reptar en medio del follaje tr\u00e9mulo o el miedo que los consume como mariposas blancas o rojas detr\u00e1s de una l\u00e1mpara. Si quieren pronunciar nuestros nombres, la noche cerrada les impone muros alt\u00edsimos de ardorosa ley. A veces agitan sin embargo una m\u00e1scara que ruega y a\u00falla en la penumbra sobre nuestro perfil y tallan por el pozo de la roca, brechas en l\u00ednea recta, con ases de oros, rumbo a atribulados, fr\u00edos arcanos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">***<\/p>\n\n\n\n<p>ANTES DE DAR FORMA<\/p>\n\n\n\n<p>Alguna vez antes de dar forma a tu visi\u00f3n, crece sin pausa el ni\u00f1o que fuiste y que quiere unirse de nuevo a ti en las monta\u00f1as altas. Alguna vez avanza nada casual hacia el centro de tu morada herm\u00e9tica, y no hay evasivas para ti, y ya no empujas inmensos bloques de hielo entre las rosas y el miedo, y hay fragancia para tu pecho cuando bajo la hierba o el cielo brilla el carruaje firme de fuego.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Juan S\u00e1nchez Pel\u00e1ez EL C\u00cdRCULO SE ABRE El c\u00edrculo se abre, \u00bfves?, \u00bfno oyes como si hubiera gran brisa en los \u00e1rboles, no escuchas las palabras sin sentido de una mandolina? Que regrese a nosotros la dicha que tuvimos y el p\u00e1ramo. 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