{"id":1244,"date":"2021-09-11T19:33:09","date_gmt":"2021-09-11T19:33:09","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=1244"},"modified":"2024-04-03T14:00:03","modified_gmt":"2024-04-03T14:00:03","slug":"ros-de-olano-una-ruptura","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/ros-de-olano-una-ruptura\/","title":{"rendered":"Antonio Ros de Olano: una ruptura en la tradici\u00f3n realista de las letras hispanas"},"content":{"rendered":"<h4 style=\"text-align: right;\">Rafael Victorino Mu\u00f1oz<\/h4>\n<p>Sobre Ros de Olano circulan varias versiones, dispares y hasta contradictorias. Una oscura leyenda lo pinta hu\u00e9rfano desde muy ni\u00f1o, adoptado por quienes se consideran sus padres verdaderos: el militar catal\u00e1n Lorenzo Ros y su esposa do\u00f1a Manuela de Olano. En lo \u00fanico que parecen coincidir todas las versiones es en el lugar de nacimiento del autor: Caracas. El a\u00f1o es, seg\u00fan algunas fuentes, 1802 y, seg\u00fan otras, 1808. Cassany (1968) precisa la fecha: nueve de noviembre.<\/p>\n<p>De los primeros a\u00f1os de Ros de Olano nada sabemos, nada hasta que emprende el viaje a Espa\u00f1a, para no volver nunca m\u00e1s a estas tierras. Aqu\u00ed hay otra coincidencia parcial en las distintas biograf\u00edas: la fecha aproximada, la compa\u00f1\u00eda con quien emprende el viaje y la causa. A ra\u00edz de la muerte de sus padres, un t\u00edo suyo \u2013 de nombre Lorenzo (nombre que coincide con el del padre, o que los bi\u00f3grafos confunden)- lo lleva consigo a Espa\u00f1a cuando sonaban los primeros ca\u00f1onazos de la guerra de independencia en Venezuela. Por supuesto, para mantener la verosimilitud, quienes dicen que naci\u00f3 en 1802- como D\u00edaz (1966)- aseguran que tal hecho acaeci\u00f3 \u201cen los albores de su adolescencia\u201d y los que dan como fecha de nacimiento 1808 sit\u00faan la partida cuando el autor cumpli\u00f3 los cinco a\u00f1os.<\/p>\n<p>La vida adulta de Ros de Olano s\u00ed es m\u00e1s conocida, y se reparte entre la pol\u00edtica, la milicia y la literatura. Pol\u00edticamente parece haberse inclinado al lado de los liberales, aunque de una manera moderada. Se le presenta como un sujeto oportunista y de una trayectoria sinuosa, lo cual lo llev\u00f3 a estar siempre en primera plana. Fue gobernador de Murcia y diputado independiente ante las cortes. Como militar goz\u00f3 de cierto prestigio, sobre todo por una virtud que vali\u00f3 su apodo entre amigos y enemigos: \u201cgeneral prudencia\u201d. Estuvo involucrado activamente en todos los acontecimientos militares relevantes para la historia de la Espa\u00f1a de la \u00e9poca. Particip\u00f3, sucesivamente, en la primera guerra carlista (1833-1840), sirviendo en Arag\u00f3n y en el Norte; durante la guerra de \u00c1frica (1859-1860), estuvo al mando del tercer cuerpo del ej\u00e9rcito. En 1843 apoy\u00f3 la sublevaci\u00f3n y, de igual modo, lo hizo en la Revoluci\u00f3n de Septiembre, la \u201cgloriosa\u201d. Obtuvo el t\u00edtulo de duque de Guad-al-jel\u00fa en batalla del mismo nombre, en Marruecos.<\/p>\n<p>Tan dispersa como su misma vida fue su obra: abarc\u00f3 casi todos los g\u00e9neros, desde el teatro hasta la novela, pasando por los libros de viaje, la poes\u00eda, el ensayo, la cr\u00edtica. Y no s\u00f3lo es dispersa su obra por los g\u00e9neros sino que lo es tambi\u00e9n por la pluralidad de temas, por los estilos (puesto que ostenta m\u00e1s de uno y casi podr\u00eda decirse que no tiene ninguno propio). No obstante ello, su obra no es tan vasta como podr\u00eda pensarse; apenas unos cuantos t\u00edtulos: <em>El diablo las carga, Leyendas de \u00c1frica, El Doctor La\u00f1uela, Episodios Militares, La Gallomaquia, Poes\u00edas, Ni el t\u00edo ni el sobrino <\/em>(en colaboraci\u00f3n con Espronceda). Lo dem\u00e1s son art\u00edculos y relatos, repartidos en algunos peri\u00f3dicos y revistas (principalmente <em>El Pensamiento <\/em>y la<em> Revista<\/em><em> de Espa\u00f1a<\/em>); estos textos, que aparecieron entre 1840 y 1872.<\/p>\n<p>Bajo dos l\u00edneas generales es posible unificar la producci\u00f3n de Antonio Ros de Olano (esta divisi\u00f3n es arbitraria por cuanto \u00e9l trabaj\u00f3 tanto en una como en otra tendencia, de manera simult\u00e1nea y a\u00fan en un mismo libro): por un lado, una tem\u00e1tica que podr\u00edamos llamar realista o, m\u00e1s bien, como prefiere Cassany (1968), de observaci\u00f3n de la realidad; definici\u00f3n muy acertada, si se considera que los libros de Ros Olano que se orientan hacia esta l\u00ednea se alejan bastante de alguna pretensi\u00f3n de <em>retratismo<\/em>. La tendencia a lo grotesco, a desdibujar caricaturescamente las situaciones y personas, es una constante en la obra de este autor. M\u00e1s que realista es impresionista.<\/p>\n<p>En la otra l\u00ednea trabaja con temas que, a falta de mejor t\u00e9rmino, podr\u00edamos llamar imaginativos puros, en la medida en que se alejan de toda realidad observada u observable. En este sentido, Ros Olano se acerca bastante a los postulados de la escuela rom\u00e1ntica, a\u00fan vigente para la fecha en que desarrolla su obra. Hay que destacar que el autor estuvo vinculado a las dos principales figuras del romanticismo espa\u00f1ol \u2013 Larra y Espronceda- y frecuent\u00f3 a otros <em>rom\u00e1nticos<\/em>, como el mismo duque de Rivas. Ahora bien, esta veta imaginativa en su obra no necesariamente conlleva a clasificar a Ros de Olano como rom\u00e1ntico. Se sabe que no todos los rom\u00e1nticos cultivaron el gusto por lo fant\u00e1stico, y viceversa: no todo autor que cultiva lo fant\u00e1stico debe ser tenido por rom\u00e1ntico.<\/p>\n<p>Continuando con la comparaci\u00f3n de las dos tendencias en su producci\u00f3n, sus libros y relatos orientados hacia que eso llamamos la visi\u00f3n u observaci\u00f3n objetiva de la realidad, hay una mayor atenci\u00f3n a lo anecd\u00f3tico, al narrar puro y simple. En tanto que, en los relatos que \u00e9l mismo denomin\u00f3 estramb\u00f3ticos y fant\u00e1sticos, as\u00ed como en sus novelas (<em>El doctor la\u00f1uela<\/em> y Las <em>jornadas de retorno<\/em>&#8230;), el lenguaje cobra mayor valor ante la an\u00e9cdota; hay, en estos, una cierta intenci\u00f3n l\u00fadica, de experimentar, de manipular el lenguaje, de trabajarlo.<\/p>\n<p>Este manierismo del lenguaje -llam\u00e9moslo as\u00ed- aparentemente choca con la negligencia y el descuido que Ros de Olano evidencia en una buena parte de su obra. La mayor\u00eda de los autores que se han ocupado de la obra de Ros resaltan este aspecto, algunos para detractarlo \u2013como el mismo Marcelino Men\u00e9ndez y Pelayo (citado por Garc\u00eda, 1971) &#8211; y otros para ensalzarlo \u2013como lo hace Fern\u00e1n Caballero (en Becker, 1974). Y es que en Ros de Olano confluyen muchos elementos dispares: dice Blanco G. (citado por Paz Castillo, 1992) \u201c&#8230; en su prosa narrativa, m\u00e1s a\u00fan que en sus versos, se amalgama lo estramb\u00f3tico con lo nuevo, y lo disparatado con lo profundo, construyendo el total un logogrifo indescifrable<em>\u201d. <\/em>Este aglutinamiento de tantas cosas, esa mezcla de Quevedo con Hoffman (como dijo Men\u00e9ndez y Pelayo), crea tal vez una impresi\u00f3n de caos, de confusi\u00f3n.<\/p>\n<p>Ros en varias ocasiones lo dej\u00f3 explicado, en ensayos, en el pr\u00f3logo que escribiera para <em>El Diablo mundo<\/em> de Espronceda y en su <em>Credo po\u00e9tico<\/em>: tal caos es de todo, menos un descuido. En todos estos textos nuestro autor revela ser anticlasicista, en la medida que pone libertad de creaci\u00f3n por encima de cualquier canon: \u201cLa destrucci\u00f3n de las unidades, la diversidad de estilos, y la combinaci\u00f3n de elementos contrarios se defienden en nombre del sentimiento subjetivo\u201d, dice Cassany (1968) al respecto. Este juicio, sin duda, podr\u00eda ser aplicado por igual a cualquier poeta rom\u00e1ntico, y Ros era un rom\u00e1ntico para algunas cosas. S\u00f3lo que \u00e9l llev\u00f3 esta premisa hasta sus \u00faltimas consecuencias, y sin querer tendi\u00f3 a confundir o a asociar el concepto de libertad de creaci\u00f3n con la simple improvisaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Como muchos lectores y muchos escritores de la \u00e9poca, Ros tambi\u00e9n mostr\u00f3 cierto disgusto hacia los materiales con que trabajaban los rom\u00e1nticos (como la exagerada explotaci\u00f3n de la languidez sentimental), lo cual lo llev\u00f3 a buscar otros recursos; de all\u00ed la presencia del humor y la iron\u00eda (elementos ajenos al romanticismo por lo general) como constantes en sus obras. La mejor prueba de ambas cosas \u2013la iron\u00eda y el desd\u00e9n por lo rom\u00e1ntico- la encontramos en un pasaje de <em>El escribano Mart\u00edn Pel\u00e1ez<\/em>: en una tertulia, uno de los participantes ensalza el romanticismo como el \u00fanico g\u00e9nero que merece atenci\u00f3n. Para que los contertulios se convenzan, el hombre relata una historia absolutamente disparatada e ininteligible, que \u201clos dem\u00e1s se apresuran a aplaudir para no parecer b\u00e1rbaros\u201d.<\/p>\n<p>De la producci\u00f3n de Ros de Olano, destacan la novela <em>El doctor La\u00f1uela <\/em>y algunos relatos fant\u00e1sticos (que constituyen un precedente en la tradici\u00f3n literaria espa\u00f1ola, marcadamente realista). Salvo la antolog\u00eda hecha por Cassany, la obra de Ros no conoce pr\u00e1cticamente ninguna reedici\u00f3n en el siglo XX. Sus relatos se encuentran dispersos en revistas y peri\u00f3dicos de la \u00e9poca, principalmente en el <em>Pensamiento <\/em>y la <em>Revista<\/em><em> de Espa\u00f1a<\/em>, aunque \u00e9l tambi\u00e9n colabor\u00f3 con otras publicaciones, como <em>El Siglo, El Iris, La Revista Contempor\u00e1nea. <\/em><\/p>\n<p><em>El doctor La\u00f1uela<\/em> (editado originalmente en 1863) es el libro m\u00e1s conocido de Ros de Olano, y probablemente la m\u00e1s rom\u00e1ntica de cuantas obras se hayan escrito en Espa\u00f1a durante el siglo pasado (Gimferrer asegura que m\u00e1s bien es el libro m\u00e1s raro de la literatura espa\u00f1ola): inclinada hacia los planos esot\u00e9ricos, hipnosis y otras experiencias paranormales, y de indudable inspiraci\u00f3n hoffmaniana. Tan diversa y original como bizarra, algunos han querido ver en esta novela una continuaci\u00f3n de <em>El diablo mundo <\/em>de Espronceda (obra que este autor dedicara precisamente a nuestro Ros de Olano). Las similitudes existen (el sentido esperp\u00e9ntico que prefigura a Valle Incl\u00e1n, por ejemplo), pero tambi\u00e9n las diferencias: sin duda la obra de Ros es m\u00e1s atrevida, m\u00e1s disparatada y, por eso mismo, con menos frecuencia incluida en el canon de la literatura espa\u00f1ola.<\/p>\n<p>Por otra parte, la mayor\u00eda de los relatos de Ros de Olano se insertan en una l\u00ednea fant\u00e1stica, si tomamos una definici\u00f3n como la de Caillois (1966), en la medida que todos presentan la condici\u00f3n que \u00e9ste prescrib\u00eda para lo fant\u00e1stico: \u201cuna ruptura del orden conocido, una irrupci\u00f3n de lo inaceptable en el seno de la inalterable normalidad cotidiana\u201d. Sobre este particular, Cassany (1968) cita un pr\u00f3logo que Montesinos escribe para unas narraciones de Walter Scott; en dicho pr\u00f3logo se habla del g\u00e9nero fant\u00e1stico en los siguientes t\u00e9rminos:<\/p>\n<p><em>&#8230; la imaginaci\u00f3n se abandona a toda irregularidad de sus caprichos, y a todas las combinaciones&#8230; las transformaciones m\u00e1s imprevistas y las m\u00e1s extravagantes se hacen por los medios m\u00e1s inveros\u00edmiles&#8230; Es preciso que el lector se contente con mirar el juego de palabras y sutilezas del autor como mirar\u00eda los saltos peligrosos de arlequ\u00edn, sin buscar ning\u00fan sentido, ni otro\u00a0 objeto que la sorpresa del momento.<\/em><\/p>\n<p>Al considerar que Ros de Olano concibe el relato como juego, de manera l\u00fadica, al considerar que utiliza los elementos sobrenaturales como veh\u00edculos del humor, Cassany (1968) afirma que esta definici\u00f3n de lo fant\u00e1stico parece haber sido pensada para los textos de Ros de Olano. Creo que no le falta raz\u00f3n.<\/p>\n<p>Ahora bien, despu\u00e9s de todo lo dicho, queremos resaltar la particularidad que nos ha llevado a hacer todas estas consideraciones sobre la obra de Ros de Olano: el hecho de haber incursionado, primero que nadie, en el cuento fant\u00e1stico dentro de un contexto de tradici\u00f3n marcadamente realista, como lo es la literatura espa\u00f1ola de todos los tiempos. S\u00f3lo hasta B\u00e9cquer, y antes, con Ros de Olano, es cuando encontramos en las letras espa\u00f1olas, los elementos fant\u00e1sticos puros. Sin dejar de mencionar <em>El diablo mundo<\/em>, de V\u00e9lez de Guevara, que es novela.<\/p>\n<p>Pero no s\u00f3lo es \u00e9ste el detalle que nos lleva a resaltar la vida y obra de Ros, no s\u00f3lo es el lugar preeminente que ocup\u00f3 (como pocos venezolanos) en las letras, en la pol\u00edtica y en el ej\u00e9rcito. Su obra bien vale, independientemente de todo esto. Ros de Olano constituye, pues, un caso particular\u00edsimo, a\u00fan dejando los l\u00edmites de las tradiciones literarias venezolanas, latinoamericanas e hispanas y situ\u00e1ndose en un \u00e1mbito universal. Su gusto por lo grotesco, esa mezcla de varios g\u00e9neros, temas y estilos, lo convierten en un escritor extra\u00f1o, exc\u00e9ntrico, inclasificable desde cualquier punto de vista. El \u00fanico grupo donde podr\u00eda ser incluido es el de los <em>rara avis<\/em>, los raros de Rub\u00e9n Dar\u00edo.<\/p>\n<h4 style=\"text-align: right;\"><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/rafael-victorino-munoz\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Sobre el autor<\/a><\/h4>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Rafael Victorino Mu\u00f1oz Sobre Ros de Olano circulan varias versiones, dispares y hasta contradictorias. Una oscura leyenda lo pinta hu\u00e9rfano desde muy ni\u00f1o, adoptado por quienes se consideran sus padres verdaderos: el militar catal\u00e1n Lorenzo Ros y su esposa do\u00f1a Manuela de Olano. En lo \u00fanico que parecen coincidir todas las versiones es en el [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":1245,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[14],"tags":[44,3],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1244"}],"collection":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1244"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1244\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":11489,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1244\/revisions\/11489"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/media\/1245"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1244"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1244"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1244"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}