{"id":12435,"date":"2024-07-24T00:56:31","date_gmt":"2024-07-24T00:56:31","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=12435"},"modified":"2024-07-24T00:56:31","modified_gmt":"2024-07-24T00:56:31","slug":"tierra-bajo-los-pies","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/tierra-bajo-los-pies\/","title":{"rendered":"Tierra bajo los pies"},"content":{"rendered":"\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-right\">R\u00f3mulo Gallegos<\/h4>\n\n\n\n<p><strong>I. AQUEL D\u00cdA NO ERA DE RAYA<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Ignacio Orozco &#8211; Don Nacho se le dec\u00eda &#8211; abrigaba ideas muy suyas respecto a s\u00ed mismo. Aseguraba que \u00e9l era un hombre macizo por dentro y cuando se le ped\u00eda la explicaci\u00f3n la daba as\u00ed:<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Porque yo no tengo fallas de intimidad por donde se me escurran de pronto determinaciones que haya tomado.<\/p>\n\n\n\n<p>Y eso lo dec\u00eda apoy\u00e1ndose la gruesa mano velluda sobre el ancho pecho. Que cuando mencionaba su hacienda,para decir, por ejemplo:<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; En <em>El encinar<\/em> de los Orozcos no se toleran holgazaner\u00edas ni negligencias.<\/p>\n\n\n\n<p>La diestra golpeaba entonces como si \u00e9l y su finca fuesen una sola y misma cosa, macizas ambas, no obstante el alg\u00fan retumbo de cavidad tor\u00e1cica que las manotadas produc\u00edan. <\/p>\n\n\n\n<p>Porque Ignacio Orozco, m\u00e1s que un hombre com\u00fan y corriente, era un sentimiento familiar de propiedad de la tierra, de casi dos metros de estatura, con aborrascada barba, esponjados bigotes, hirsutas cejas y cabellos entrecanos ya. Una emoci\u00f3n de se\u00f1or\u00edo terrateniente que cuando \u00e9l naci\u00f3 ya estaba instalada en la Casa Grande de <em>El Encinar<\/em> hac\u00eda muchos a\u00f1os, aunque no fuesen tantos como los que \u00e9l le atribu\u00eda a su familia con su inseparable propiedad.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero no le sentaban bien los aires de <em>El Encinar<\/em>. No porque fuesen insalubres los que soplaban sobre aquella porci\u00f3n de la tierra michoacana, sino porque \u00e9l no entend\u00eda que, siendo due\u00f1o de hacienda extensa y peonada numerosa, pudiera estar sino montando en c\u00f3lera, diariamente, por cuanto fuese o hubiere de ser holgazaner\u00eda o descuido de sus servidores.<\/p>\n\n\n\n<p>No era su finca el gran latifundio que en otros lugares de M\u00e9xico les hab\u00eda permitido a sus due\u00f1os el soberano gusto de no poder recorrerlos sino en varias jornadas a paso de buen caballo, ni de Casa Grande albergadora de se\u00f1or\u00edos suntuoso; pero desde las terrazas de la suya bien pod\u00eda Don Nacho pasear miradas se\u00f1orosas por muy vasto espacio.<\/p>\n\n\n\n<p>Y sol\u00eda hacerlo al pardear de las tardes, cuando era m\u00e1s dulce la tierna hermosura del paisaje michoacano. Suavemente mecidas por soplos del fresco monte sobre el caldeado valle la serena elegancia de los pinos y la fronda apretada de los fresnos que adornaban la colina donde se alzaba la Casa Grande, con l\u00edneas de buen gusto arquitect\u00f3nico y piedra de cantera rosada. En torno las milpas compactas, juvenilmente verdes o del pardo color de la dedicaci\u00f3n de toda la savia a la robustez de la mazorca; o la alfombra de hermosa verdura de los trigales, en los entretiempos del ma\u00edz y que ya ser\u00eda de otro cuando estuviese la espiga dispuesta al sacrificio de la era bajo los cascos del caballo trillador; o los pa\u00f1os de gratuito jard\u00edn con que, por octubre, los girasoles y las santamar\u00edas adornar\u00edan el descanso de las tierras de donde ya se hubiera retirado la cosecha. A un lado, por ac\u00e1, entre cejas de monte, rom\u00e1ntica serenidad lejana de lago bru\u00f1ido, al otro el lomer\u00edo caracter\u00edstico del paisaje michoacano, anunciador del empinamiento de la sierra en cuyas laderas, entre oscuros encinos, rojos madro\u00f1os retorc\u00edan sus brazos y sobre suyas cumbres se alzaba la hermosura perenne del pinar.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero ven\u00edan corriendo tiempos malos para el macizo sentimiento de propiedad del se\u00f1or de <em>El Encinar<\/em>, cuya finca estaba afectada por la Ley Agraria, a causa de su extensi\u00f3n muy superior a la legalmente permitida para la propiedad intelectual. Y un d\u00eda, uno de los escasos amigos que le toleraban su habitual irascibilidad se le acerc\u00f3 con la ingrata noticia:<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Se me hace, Nacho, que ya va a sobrarte mano para pon\u00e9rtela sobre tu hacienda en el pecho. La Comisi\u00f3n Agraria ha dispuesto que se proceda a la parcelaci\u00f3n del excedente de tierras de <em>El Encinar<\/em> para distribuirlo entre los peones que trabajan en ella. <\/p>\n\n\n\n<p>La diestra al pecho y el \u00edmpetu iracundo ya en la voz:<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; \u00bfSe atrever\u00e1n los de esa guardia de coyotes contra <em>El Encinar <\/em>de los Orozco?<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Esta vez parece que s\u00ed. Y cara vas a pagar tu terquedad en no seguir el consejo que tantas veces te he dado de distribuir el excedente de tus tierras en manos amigas, mediante ventas simuladas. La verdad es que son muy pocos los buenos amigos que t\u00fa has tratado de procurarte.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Ignacio Orozco sabe valerse solo.<\/p>\n\n\n\n<p>Y le retumb\u00f3 la cavidad tor\u00e1cica, a pesar de todo.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Pero todav\u00eda no te lo he dicho todo. El encargo parece que lo trae nada menos que aquel gran amigo tuyo Chano Graci\u00e1n, de hace algunos a\u00f1os. De un momento a otro te caer\u00e1 por aqu\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; \u00bfS\u00ed?<\/p>\n\n\n\n<p>Y dentro del hombre macizo algo se le desliz\u00f3, sin embargo, mezcl\u00e1ndosele con la ira. Algo que parec\u00eda contentamiento ante la perspectiva de volver a encontrarse con Chano Graci\u00e1n, \u00abel agrarista\u00bb, como se le dec\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Momentos despu\u00e9s le orden\u00f3 a su mayordomo.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Llame a la peonada a paga de jornales.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; \u00bfD\u00eda de raya hoy, se\u00f1or? &#8211; objet\u00f3 el mayordomo-. Es mi\u00e9rcoles.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Hago lo que le ordeno. Ignacio Orozco sabe lo que hace.<\/p>\n\n\n\n<p>Ya no exist\u00eda en <em>El Encinar<\/em> la \u00abtienda de raya\u00bb, prohibida por las disposiciones de la revoluci\u00f3n mexicana y con cuyas mercanc\u00edas hab\u00eda sido costumbre de hacendados hacer el pago de jornada, mediante lo cual- salario de hambre en las manos del pe\u00f3n acasillado y cosas de comer y vestir all\u00ed a muy altos precios, deudas crecientes de semana en semana y que las heredaban los hijos- se hab\u00eda establecido un modo de servidumbre de la gleba. Don Nacho hab\u00eda suprimido la de su hacienda, incluso de buena gana, porque pagando con dinero contante y sonante y aun dando anticipos a quienes se los ped\u00edan, por no ser en realidad taca\u00f1o, ejercitaba un modo dadivoso de su c\u00f3lera, prestando pero rega\u00f1ando:<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; \u00a1Hijo de la tiznada! Ya est\u00e1s endrogado y todav\u00eda pides m\u00e1s. Toma y l\u00e1rgate de aqu\u00ed si quieres. Como ustedes han descubierto que yo soy bueno hasta decir no m\u00e1s, me explotan a sus anchas.<\/p>\n\n\n\n<p>A lo que sol\u00edan responder los beneficiados sonriendo:<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Bueno. Ya el patroncito se dio su gusto llam\u00e1ndome hijo de la tiznada; vamos a ver si yo puedo darme algunito con los centavitos de este empri\u00e9stamo.<\/p>\n\n\n\n<p>Ya empezaba a meterse la noche bajo el ennegrecido techo entre las viejas paredes de la oficina y ya estaba saturado el aire del olor grasiento de pe\u00f3n sudoroso cuando Don Nacho comenz\u00f3 a pasar la raya personalmente, sentado ante una mesa sobre la cual estaba apilado el dinero destinado al pago de la semana completa.<\/p>\n\n\n\n<p>Hab\u00eda la humildad de siempre, la viejo humildad del hombre obligado a labrar riqueza ajena; pero adem\u00e1s cierta angustia. \u00bfPor qu\u00e9 estar\u00eda Don Nacho pagando la semana completa, siendo mi\u00e9rcoles y sin quitar nada por lo anticipado ya? \u00bfY por qu\u00e9 no estar\u00eda, como de costumbre, a punto de estallido de c\u00f3lera?<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Se me hace que&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p>Pero ah\u00ed se quedaba la murmuraci\u00f3n mental; de ah\u00ed no la dejaba pasar la apretada angustia. \u00bfDespido en masa? \u00bfY por qu\u00e9..? \u00bfRegalos&#8230;? \u00bfHum&#8230;! \u00bfRegalos en <em>El Encinar<\/em> de los Orozco&#8230;?<\/p>\n\n\n\n<p>Ya no hay dinero sobre la mesa; todo est\u00e1 en las encallecidas manos. El doble de lo correspondiente a las jornadas trabajadas; pero, como siempre, exigua cantidad ante el reclamo de las necesidades vitales de quienes nac\u00edan heredando deudas y mor\u00edan sin dejarles a sus hijos herencia diferente.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; \u00bfLe daremos las gracias al patr\u00f3n?- murmura uno.<\/p>\n\n\n\n<p>Y Don Nacho, como lo oye, dice:<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; No es necesario. Les he pagado m\u00e1s de lo debido (como de costumbre, por cierto, pues siempre lo cobrado sobrepasa lo trabajado, porque este ser\u00e1, quiz\u00e1s, el \u00faltimo d\u00eda de raya en esta hacienda. La Comisi\u00f3n Nacional Agraria  (guarida de coyotes la llamo yo) ha dispuesto arrebatarme la propiedad de <em>El Encinar<\/em> de los Orozcos para parcelar sus tierras y repartirlas entre quienes sean osados a adue\u00f1arse de ellas. Llega, pues, para ustedes la oportunidad de invertir sus ahorros en el cuidado y cultiva de sus respectivas propiedades: barbechar, arar, sembrar y esperar a que las milpas y las espigas sean cosechables.<\/p>\n\n\n\n<p>Hubo uno a quien se le ocurri\u00f3 sonre\u00edr y murmurar:<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Se me hizo que ya el patroncito estaba de buen humor.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero predomin\u00f3 un murmullo como de protesta, con esta interrogaci\u00f3n:<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; \u00bfNuestros ahorro, ha dicho el se\u00f1or?<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Por supuesto, respondi\u00f3 Don Nacho, sonriendo como nunca se le hab\u00eda visto en d\u00edas de raya-. Ser terrateniente supone tener dinero para poseer tierras que sean riqueza.<\/p>\n\n\n\n<p>Se levant\u00f3 de la silla y, disponi\u00e9ndose a retirarse, agreg\u00f3:<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Lo dem\u00e1s se los dir\u00e1 el capell\u00e1n, que ya est\u00e1 esper\u00e1ndolos en la capilla para darle comienzo a los acostumbrados ejercicios de retiro espiritual, que tanta falta les hace a ustedes siempre para la limpieza de la conciencia. Si es que realmente de eso tienen.<\/p>\n\n\n\n<p>Y los peones de <em>El Encinar<\/em>, acasillados todos ellos, vieja gente labradora de aquella tierra, que a\u00fan ten\u00edan en las manos los cobres de la paga, se miraron entre s\u00ed sin saber qu\u00e9 estar\u00edan pregunt\u00e1ndose mutuamente. Toda la vieja humildad mantenedora del sometimiento se les hab\u00eda convertido de pronto en algo que parec\u00eda rencor.<\/p>\n\n\n\n<p>Mientras el se\u00f1or de <em>El Encinar<\/em> se dirig\u00eda a su casa, saboreando su ocurrencia y murmurando: <\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Ahora que venga el Agrarista.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-right\"><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/gallegos-romulo\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Sobre el autor<\/a><\/h4>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>R\u00f3mulo Gallegos I. AQUEL D\u00cdA NO ERA DE RAYA Ignacio Orozco &#8211; Don Nacho se le dec\u00eda &#8211; abrigaba ideas muy suyas respecto a s\u00ed mismo. 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