{"id":12394,"date":"2024-07-17T21:23:15","date_gmt":"2024-07-17T21:23:15","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=12394"},"modified":"2024-07-17T21:23:15","modified_gmt":"2024-07-17T21:23:15","slug":"la-fuga-del-siglo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/la-fuga-del-siglo\/","title":{"rendered":"La fuga del siglo"},"content":{"rendered":"\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-right\">Carlos Contreras<\/h4>\n\n\n\n<p><strong>CAPITULO PRIMERO: CIUDAD DE M\u00c9XICO<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El avi\u00f3n devoraba los kil\u00f3metros en aquella tarde nublada de 1965. En el bar, ante un vaso de whisky, meditaba sobre mi vida. Vida aventurera como la que m\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p>Ven\u00eda de la sombra y esperaba encontrar la luz en el pa\u00eds al que me acercaba. Atr\u00e1s, quedaban mi mujer y mi hijo, esperando&#8230; deseando recibir cuanto antes mi llamada. En Ciudad de M\u00e9xico pensaba resolver mi porvenir. Bull\u00edan en mi cabeza mil proyectos, cien negocios que, seg\u00fan mis c\u00e1lculos, dejar\u00edan las utilidades necesarias para lograr la tranquilidad para mi familia. Ten\u00eda la absoluta seguridad de triunfar y la suficiente fe en m\u00ed mismo, como para descartar cualquier posibilidad de fracaso. Ped\u00ed otro trago, brindando por anticipado por el \u00e9xito que me aguardaba. Euf\u00f3rico, encend\u00ed un puro de mi marca preferida.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014 Disculpe&#8230; pero usted \u00bfno es el Capit\u00e1n Contreras?<\/p>\n\n\n\n<p>Sumergido en mis pensamientos no lo hab\u00eda visto. Un hombre como de unos cincuenta a\u00f1os, con el cabello entrecano, alto y enjuto, me contemplaba sonriendo. A trav\u00e9s del humo del cigarro lo mir\u00e9. Al subir al avi\u00f3n no hab\u00eda reconocido ninguna cara, pero este hombre me conoc\u00eda&#8230; sab\u00eda mi nombre. Como regresando del pasado, su imagen desdibujada se fue aclarando; tuve que hacer un esfuerzo para agregar al rostro que tantas veces hab\u00eda mirado las arrugas que ahora surcaban su cara, las hebras plateadas que sin consideraci\u00f3n hab\u00edan invadido su cabellera oscura.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014 \u00a1Richard\u2026!<\/p>\n\n\n\n<p>Nos confundimos en un abrazo apretado lleno de evocaciones, pleno de una amistad de a\u00f1os. De peligros compartidos, de metas alcanzadas frustraciones sufridas. \u00a1Richard Ancarone\u2026! Un hombre que conoc\u00eda el Caribe como la palma de sus manos. Que entraba y sal\u00eda de casi todos los pa\u00edses antillanos, como si fuera de su propia casa. Se dedicaba al contrabando de armas y sus clientes estaban diseminados por las costas c\u00e1lidas de Centroam\u00e9rica.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014 \u00a1Carlos, tantos a\u00f1os\u2026! \u00bfDe d\u00f3nde vienes?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014 De Guatemala \u00bfy t\u00fa?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014 De muchas partes, querido amigo. Sub\u00ed al avi\u00f3n en Miami. Voy a Canad\u00e1. \u00bfY t\u00fa a M\u00e9xico supongo?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014 S\u00ed&#8230; pienso establecerme all\u00ed. Luego de la muerte del General Trujillo, anduve dando vueltas para sentar cabeza y eleg\u00ed M\u00e9xico.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014 \u00bfY por qu\u00e9 no Venezuela\u2026?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014 Tengo problemas all\u00ed. Pol\u00edticamente no estoy bien. Me he ganado muchos enemigos que buscar\u00edan la vuelta para hacerme la vida imposible. Pero cu\u00e9ntame de tu vida, \u00bfqu\u00e9 has hecho\u2026? \u00bfA qu\u00e9 te dedicas?<\/p>\n\n\n\n<p>Sonri\u00f3 con cierta amargura. Por las comisuras de sus labios pas\u00f3 algo as\u00ed como una mueca de renunciamiento. Se sirvi\u00f3 un trago que bebi\u00f3 de un sorbo. Encendi\u00f3 un cigarrillo y como mirando al vac\u00edo me dijo:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014 Acabo de salir de la c\u00e1rcel. Hace apenas tres d\u00edas que estoy en libertad. Ignoro en realidad cu\u00e1l ser\u00e1 mi verdadero destino. Perd\u00ed mi esposa hace tres a\u00f1os. T\u00fa sabes que tengo un hijo, pero se cas\u00f3 y vive lejos. Voy a un sitio donde nadie me espera, ni desea verme.<\/p>\n\n\n\n<p>Se qued\u00f3 callado. No quise romper el silencio que sigui\u00f3 a sus palabras. Cuando un hombre fuerte que ha conocido la rudeza de la vida sufre, es digno de respeto. Mir\u00e9 distra\u00eddamente por la ventanilla. Las nubes amenazadoras pasaban como b\u00f3lidos por debajo del fuselaje.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014 Se sufre tanto en la c\u00e1rcel \u2014agreg\u00f3 en voz baja\u2014. \u00a1Tanto! Se deja de tener un nombre para convenirse en un n\u00famero&#8230; en una ficha que quedar\u00e1 para siempre en los archivos.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014 \u00bfCu\u00e1nto estuviste en prisi\u00f3n? \u2014pregunt\u00e9.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014 \u00a1Nueve largos a\u00f1os! Pero para m\u00ed, fue toda una vida&#8230; Sin embargo, tuve suerte, Carlos. Pude pagar un buen abogado&#8230; de lo contrario&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p>Por momentos le ve\u00eda envejecer. Sus ojos claros clavados en el espacio. Los hombros se encorvaron, las arrugas de su frente parecieron ahondarse, pero de pronto se reh\u00edzo y hasta sonri\u00f3 para decirme:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014 Capit\u00e1n, \u00bfsabes qu\u00e9 he aprendido en estos a\u00f1os?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014 \u00bfQu\u00e9, Ancarone? Que el dinero es el gran eje que mueve al mundo&#8230; es el verdadero Dios. Silencia las voces y es cura milagrosa para todos los males&#8230; Con dinero hasta la Justicia tambalea y&#8230; y se pasa al bando contrario. Es tan importante, que con \u00e9l se puede comprar todo: tranquilidad, amor, felicidad y&#8230; hasta la propia libertad.<\/p>\n\n\n\n<p>Sonre\u00ed incr\u00e9dulo, como si no supiera que lo que estaba diciendo era verdad. Crey\u00f3 que desconfiaba y por eso agreg\u00f3:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014 Por favor, cr\u00e9eme, Carlos, yo soy tu amigo, por eso te hablo as\u00ed. Mientras se tienen d\u00f3lares, todo va bien&#8230; si no&#8230; puedes pudrirte en la c\u00e1rcel. Las prisiones est\u00e1n llenas de gente inocente, pero \u00bfqu\u00e9 pueden hacer? No consiguen un centavo y por eso no tienen quien los defienda. El dinero manda, mi querido amigo, hace poderosos a los hombres y esclavos y pordioseros a los que no lo tienen. \u00bfComprendes?<\/p>\n\n\n\n<p>Pens\u00e9 que este hombre, a pesar de conocerme bien, imaginaba que yo ignoraba lo que es la vida. Lo atribu\u00ed a lo mucho que hab\u00eda sufrido. Era evidente adem\u00e1s cierto desequilibrio, l\u00f3gico en quien acababa de salir en libertad.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014 Richard, sabes que conozco lo que es la existencia de un hombre. S\u00e9 lo que es amanecer sin un d\u00f3lar y tener que salir a buscarlo donde sea&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p>En ese momento pasaron por mi mente mil cosas del pasado&#8230; Horas de amargura, de desesperaci\u00f3n&#8230; esos que jam\u00e1s se olvidan. \u00bfLos buenos? Bah&#8230; vienen y como vienen se van&#8230; Los olvidamos como olvidamos los brazos lujuriosos de una linda mujer que nos brind\u00f3 una noche de amor&#8230; los favores recibidos&#8230; los instantes gratos pasados con los amigos. Todo eso queda borrado pronto. En cambio los malos, \u00e9sos quedan grabados a fuego para siempre y los llevamos hasta el final de nuestros d\u00edas como un lastre imposible de descargar. Quiz\u00e1s seamos masoquistas&#8230; no s\u00e9&#8230; Muchas veces me lo he preguntado y nunca he logrado responderme. Hubiera querido hablarle de algunas verdades que aprend\u00ed viviendo&#8230; decirle, por ejemplo, que hasta el hombre m\u00e1s honrado, cuando el hambre lo acosa, cuando el est\u00f3mago reclama, olvida sus principios y es capaz de convertirse en un rufi\u00e1n, en una fiera acorralada, duro e indiferente al dolor ajeno. Pero sus ojos estaban escudri\u00f1ando en m\u00ed. Esperaba una respuesta, y le dije:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014 Lo mejor es olvidar, Richard. Desgraciadamente la vida seguir\u00e1 como hasta hoy y ni t\u00fa ni yo podremos cambiar algo que es tan viejo corno el propio mundo. Ya sabemos que la fortuna es herencia de unos pocos privilegiados. Yo puedo ser un buen espejo para que te mires en \u00e9l.<\/p>\n\n\n\n<p>Los dos nos quedamos en silencio, bebiendo. Cada uno pensaba en su propio problema. Pronto comprend\u00ed que Ancarone quer\u00eda volcar toda la amargura acumulada en los nueve largos a\u00f1os que pas\u00f3 tras las rejas. Luego de aspirar una gran bocanada de humo me dijo:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014 \u00bfSabes? Ahora que he saldado mi deuda con la justicia norteamericana, puedo decir que estamos en paz, pero eso s\u00ed, no me arrepiento de lo que hice o dej\u00e9 de hacer&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014 \u00bfQu\u00e9 cargos ten\u00edan contra ti?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Falsificaci\u00f3n v contrabando de armas. Negocios de esos en los que nos metemos para tratar de mejorar nuestras vidas \u2014sonri\u00f3\u2014. Lo grave es que se hacen fuera de la ley, y cuando nos damos cuenta ya es tarde&#8230; demasiado tarde, estimado amigo, tenemos el lodo hasta las rodillas y no nos queda una salida posible. No vayas a pensar que quiero aparentar ser un santo o un m\u00e1rtir&#8230; t\u00fa me conoces y sabes que no hay nada de eso. S\u00e9 muy bien que no soy un hombre bueno, que he llevado una vida poco edificante de libertinaje y corrupci\u00f3n. Me comprendes, \u00bfverdad?<\/p>\n\n\n\n<p>Me miraba fijamente como queriendo adivinar mis pensamientos. Situaci\u00f3n extra\u00f1a la m\u00eda. Un hombre experimentado, amigo de a\u00f1os confes\u00e1ndose ante m\u00ed, como si yo fuera un cura. Mi respuesta no se hizo esperar.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014 S\u00ed, te comprendo muy bien. Todo lo que me has contado lo he vivido en mi propio pellejo. \u00bfC\u00f3mo no comprenderte? S\u00e9 que la vida es una porquer\u00eda. Ahora mismo, no s\u00e9 muy bien qu\u00e9 es lo que voy a hacer. Tengo mil proyectos que rondan en mi mente, soy ambicioso y quiero lo mejor para mi familia, pero si las cosas no salen como espero&#8230; entonces tendr\u00e9 que buscar una salida y cumplir con lo que les he prometido. Ellos esperan, est\u00e1n seguros de m\u00ed y no puedo defraudarlos&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Ojal\u00e1 todo te salga bien, Capit\u00e1n. Que se cumpla lo que deseas, pero no olvides que los hombres como nosotros, siempre estamos en peligro y debemos afrontarlo. Todo negocio es un riesgo. As\u00ed pasa frente al tapete verde. En una noche podemos ganar una fortuna y a la siguiente perderla sin remedio.<\/p>\n\n\n\n<p>Pens\u00e9 que la filosof\u00eda del amigo Ancarone era demasiado conocida, pero filosof\u00eda al fin. Verdades dif\u00edciles de comprender para aquellos que viven aferrados a un empleo, esperando pacientemente una jubilaci\u00f3n. \u00a1Bah&#8230;! Hombres de poco vuelo que jam\u00e1s se arriesgan. Para ellos la vida es lisa, sin mayores problemas, pero tambi\u00e9n sin los atractivos ni las alternativas que supone un triunfo o un fracaso. De pronto se me ocurre hacerle una pregun-ta cuya respuesta siempre me intrig\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014 Dime Ancarone: a tu criterio, \u00bfcu\u00e1l es el delito m\u00e1s espantoso?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00a1Una buena pregunta, Capit\u00e1n! Yo tambi\u00e9n me la he hecho infinidad de veces y he tenido noches muy largas para meditar sobre ella. Finalmente, he llegado a una conclusi\u00f3n: que mi delito, ha sido menos grave que el de otros&#8230; He visto autores de cr\u00edmenes espantosos, pervertidos sexuales, asesinos sin escr\u00fapulos&#8230; All\u00ed est\u00e1bamos todos juntos, padeciendo aquel infierno que s\u00f3lo los condenados conocen&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p>Se hizo un nuevo silencio. Otra vez volvieron los recuerdos. Recorr\u00ed en un segundo todos los lugares por donde tuve que arrastrarme. \u00c9l sab\u00eda una parte de mi vida en Santo Domingo, donde nos conocimos, pero \u00bfqu\u00e9 pensar\u00eda si supiera que tuve que luchar varias veces a brazo partido para conservar la existencia? \u00bfQue llegu\u00e9 a ser esp\u00eda y en m\u00e1s de una oportunidad tuve que compartir con otros una pobre raci\u00f3n de comida y fumar entre tres el mismo cigarrillo? Pienso que mi viejo amigo, no es buen observador. Los a\u00f1os de c\u00e1rcel lo han dejado blando y confiado aunque se le notan los nervios alterados. \u00a1Pobre Ancarone! No lo culpo. Despu\u00e9s de nueve a\u00f1os, no puede ser el mismo. Una mano temblorosa me sac\u00f3 de mis pensamientos.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014 Carlos, te veo pensativo. Si mi charla te disgusta, podemos cambiar el tema.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014 No, no&#8230; Perdona. Me distraje. Sigue&#8230; Sigue cont\u00e1ndome. Me interesa&#8230; Sigue.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014 Aqu\u00ed donde me ves, tengo la vida pendiente de un hilo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014 \u00bfPor qu\u00e9? \u2014pregunt\u00e9 con cierta alarma.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014 \u00abEllos\u00bb, me la tienen jurada \u2014dijo haciendo un gesto ambiguo con la mano y continu\u00f3\u2014: No ser\u00e1 hoy, ni ma\u00f1ana, pero alg\u00fan d\u00eda encontrar\u00e9 en un rinc\u00f3n oscuro a un mat\u00f3n para terminar conmigo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfQui\u00e9nes son \u00abellos\u00bb?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Los poderosos de la mafia. Son muy peligrosos.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014S\u00ed, lo s\u00e9. Conozco la mafia. Nunca trabaj\u00e9 para ellos, pero s\u00e9 c\u00f3mo proceden.<\/p>\n\n\n\n<p>Pareci\u00f3 sentir alivio al o\u00edr mis palabras y se larg\u00f3 a hablar libremente. Su historia era como la de otros tantos, pero muy importante para \u00e9l, porque era \u00absu\u00bb historia. Realmente, ser perseguido por la mafia, era como tener un pie en la sepultura. Ellos jam\u00e1s perdonan, nunca comprenden. Su ley es inexorable y no se puede discutir. No entienden de errores y la sentencia siempre es la misma: a muerte. Si mi amigo era buscado por \u00abellos\u00bb, como los llamaba, le auguraba poco tiempo de vida. Estaba m\u00e1s seguro en la c\u00e1rcel, y \u00e9l lo sab\u00eda. Por eso bajaba la voz y se encog\u00eda para contarme:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Mira, un d\u00eda me llamaron dos jefes de la mafia. Me propusieron participar en un negocio gordo, donde se arriesgaba mucho, incluso la vida. Yo ya hab\u00eda hecho trabajos importantes que conoc\u00eda bien y eran rutinarios, pero esto era demasiado. .. \u00a1Nada menos que un embarque de coca\u00edna! Me negu\u00e9 y no fue por miedo, te lo aseguro. \u00bfSabes por qu\u00e9? Porque con drogas no me quer\u00eda meter. Me he jugado muchas veces la vida y sal\u00ed siempre sin un rasgu\u00f1o&#8230; No le ten\u00eda miedo a nada, pero dije \u00abno\u00bb y dict\u00e9 mi sentencia de muerte,. T\u00fa sabes que \u00abellos\u00bb tienen matones a sueldo que no vacilar\u00edan en hacerme volar la cabeza, pero esta vez prefirieron vengarse de otra manera. Cuando ca\u00ed preso, contrat\u00e9 un buen abogado, pero pronto me di cuenta de que algo raro estaba pasando. Las trabas se suced\u00edan unas a otras y no tard\u00e9 en enterarme de que los jueces eran comprados&#8230; Mi expediente fue archivado por tiempo indefinido y as\u00ed pasaron los meses y los a\u00f1os&#8230; Hasta que pude lograr la libertad, \u00a1pero despu\u00e9s de nueve a\u00f1os! Si \u00abellos\u00bb hubiesen estado de mi lado, habr\u00eda salido en pocas semanas. Tienen poder y todos los recursos. Jam\u00e1s me perdonaron, porque les da\u00f1\u00e9 el negocio de los narc\u00f3ticos. Ahora en libertad, pienso que tardar\u00e1n poco en dar conmigo. Sin embargo, no me arrepiento de mi actitud. Prefiero los a\u00f1os sufridos en la c\u00e1rcel a meterme en ese sucio negocio de las drogas. Quisiera darte un consejo, amigo Carlos: a las drogas, diles siempre: \u00a1No! Jam\u00e1s te mezcles en eso, aunque te ofrezcan una fortuna.<\/p>\n\n\n\n<p>Las palabras de Ancarone me hicieron pensar en mi hijo. En el tipo de mundo que tendr\u00eda que enfrentar, rodeado de tantos j\u00f3venes inexpertos, que enceguecidos se dejan arrastrar por el falso torbellino que se les presenta. No saben el peligro que encierra. Es un veneno mortal, un t\u00f3xico que carcome los sentidos y los vuelve despojos humanos&#8230; Emocionado le respond\u00ed:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Gracias por el consejo, Ancarone, pero d\u00e9jame decirte algo: he tenido muy malas rachas y me he visto metido en miles de&#8230; bueno, no vale la pena hacer historia ahora, pero nunca he sabido lo que es la droga. Uno, no hace mucho, me pint\u00f3 un negocio fabuloso. No lo acept\u00e9. Al igual que t\u00fa, dije \u00abno\u00bb, Tengo un hijo y no quiero que le pase nada y lo que no quiero para mi hijo, tampoco lo deseo para los de los otros. Puedo hacer muchas cosas, s. no todas muy santas pero\u2026. \u00abtraficante\u00bb \u00a1nunca!<\/p>\n\n\n\n<p>Y era sincero al decirlo. Como hab\u00eda dicho Ancarone, yo tampoco soy un santo, ni un m\u00e1rtir, pero narc\u00f3ticos, \u00a1no! y en voz alta repet\u00ed:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00a1Narc\u00f3ticos no! \u00a1Nunca, jam\u00e1s!<\/p>\n\n\n\n<p>Mis palabras entusiasmaron a mi amigo, que me estrech\u00f3 la mano c\u00e1lidamente, a la vez que dec\u00eda:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00a1Bravo, Carlos! \u00a1As\u00ed se habla! Eres un hombre de verdad. A prop\u00f3sito, y perdona la pregunta, pero tus palabras han dejado traslucir algo&#8230; \u00bfCa\u00edste alguna vez en prisi\u00f3n?<\/p>\n\n\n\n<p>Sent\u00ed que un fr\u00edo me corr\u00eda por la espalda. Respond\u00ed con cierta vacilaci\u00f3n: No&#8230; no. Nunca&#8230; pero&#8230; Me interrumpi\u00f3 para decir:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfEntonces ignoras lo que es vivir all\u00ed dentro? Nadie que no haya estado preso, puede saber lo que esto significa. Los minutos son d\u00edas, los d\u00edas meses y los meses a\u00f1os&#8230; Una espera interminable, sin sentido&#8230; una agon\u00eda que nunca termina y&#8230; Te lo est\u00e1 diciendo un hombre que pudo salir, pero hay otros, los que se pudren hasta el fin. Cr\u00e9eme, los hombres m\u00e1s fuertes, los m\u00e1s duros, lloran con l\u00e1grimas de sangre. Siempre se est\u00e1 solo, triste. Ahora vas en busca de algo y lo haces porque quieres, siguiendo tus propios deseos. Puedes opinar, puedes hacer lo que te venga en gana&#8230; Pero all\u00e1, all\u00e1 no. All\u00e1 lo mandan y tienes que obedecer. All\u00e1 uno no es \u00abnadie\u00bb Apenas un n\u00famero, una porquer\u00eda sobre la que todos tienen derecho. Carlos, otro consejo: en nombre de nuestra amistad, \u00a1no te dejes apresar nunca! Acepta cualquier cosa, pero a la c\u00e1rcel jam\u00e1s. \u00bfMe entiendes? \u00a1Jam\u00e1s!<\/p>\n\n\n\n<p>Le agradec\u00ed y no dej\u00e9 de pensar que era como un aviso del destino haberlo encontrado. La vida que llevar\u00eda de ahora en adelante, ser\u00eda dentro de la ley, \u00e9se era mi deseo. Negocios limpios, noches tranquilas, sin sobresaltos, con la felicidad de un hombre honrado, que no debe esconderse y puede dar la cara. Pero aquel encuentro parec\u00eda una premonici\u00f3n y no dej\u00f3 de impresionarme.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Mira, Carlos, estarnos llegando. El viaje se hizo corto en tu compa\u00f1\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Gracias, es verdad, conversando ha pasado el tiempo.<\/p>\n\n\n\n<p>Las luces del aeropuerto se ve\u00edan debajo nuestro. La masa arquitect\u00f3nica de los edificios parec\u00eda inclinarse para darnos la bienvenida. Era como recibir el saludo cordial de mi propia tierra. Suave, casi silenciosamente, el gran aparato de Pan-American se pos\u00f3 en la pista. Una mezcla de alegr\u00eda y tristeza fue fundi\u00e9ndose dentro de m\u00ed, recordando los d\u00edas maravillosos que hab\u00eda pasado en a\u00f1os anteriores en la gran ciudad azteca.<\/p>\n\n\n\n<p>Me desped\u00ed de Ancarone, que segu\u00eda viaje.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Richard, te deseo mucha felicidad, cr\u00e9eme que ha sido un verdadero placer volverte a ver.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Lo mismo te digo, Carlos, espero que todo te salga como lo deseas.<\/p>\n\n\n\n<p>Estrechamos nuestras manos y cada cual parti\u00f3 hacia su destino.<\/p>\n\n\n\n<p>Al bajar del avi\u00f3n me envolvi\u00f3 el bullicio natural de todo aeropuerto importante. Me sent\u00ed seguro y hasta euf\u00f3rico. Pas\u00e9 inmigraci\u00f3n, presentando mis documentos. Todo en regla. Todo correcto. As\u00ed quer\u00eda que fuera mi vida de hoy en adelante&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p>Sal\u00ed y abord\u00e9 un taxi que me llev\u00f3 al centro de la ciudad. Comenzaba una nueva vida.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Carlos Contreras CAPITULO PRIMERO: CIUDAD DE M\u00c9XICO El avi\u00f3n devoraba los kil\u00f3metros en aquella tarde nublada de 1965. En el bar, ante un vaso de whisky, meditaba sobre mi vida. Vida aventurera como la que m\u00e1s. Ven\u00eda de la sombra y esperaba encontrar la luz en el pa\u00eds al que me acercaba. Atr\u00e1s, quedaban mi [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":12395,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[18],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/12394"}],"collection":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=12394"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/12394\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":12396,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/12394\/revisions\/12396"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/media\/12395"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=12394"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=12394"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=12394"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}