{"id":12234,"date":"2024-06-29T15:59:02","date_gmt":"2024-06-29T15:59:02","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=12234"},"modified":"2024-06-29T18:43:22","modified_gmt":"2024-06-29T18:43:22","slug":"dos-ensayos-de-ludovico-silva","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/dos-ensayos-de-ludovico-silva\/","title":{"rendered":"Dos ensayos de Ludovico Silva"},"content":{"rendered":"\n<h3 class=\"wp-block-heading\">A&nbsp;prop\u00f3sito de \u00abSaloma\u00bb de Alfredo Chac\u00f3n<\/h3>\n\n\n\n<p>A finales de 1961 surgi\u00f3 de las prensas de Cromotip una graciosa figura llamada <em>Saloma. <\/em>Era un libro de poes\u00eda escrito por Alfredo Chac\u00f3n, un poeta joven que reparte su vida entre la antropolog\u00eda y el arte. Ser\u00eda in\u00fatil preguntarle qu\u00e9 le interesa m\u00e1s, porque la poe\u00ads\u00eda es una de esas cosas femeninas absorbentes, tir\u00e1nicas, que no ad\u00admiten comparaciones. La edici\u00f3n de Cromotip es un modelo de exquisitez editorial. Gerd Leufert hizo la diagramaci\u00f3n, y Gego los dos dibujos que aparecen en cada una de las partes del libro. Las p\u00e1gi\u00adnas, el papel, los tipos grandes y finos, la desde\u00f1osa ausencia de numeraci\u00f3n, la portada seca y cl\u00e1sica, todo, en fin, es producto acaba\u00addo de una selecci\u00f3n casi lit\u00fargica. Me placen los dibujos de Gego, por su simplicidad, por su orgullosa humildad. Para un libro barro\u00adco \u2013m\u00e1s espa\u00f1ol por tanto, de lo que pudiera pensarse\u2013 nada me\u00adjor que esa simplicidad: silvestre, pastoril de las l\u00edneas de Gego; ya que lo sencillo, seg\u00fan Wilde, es el \u00faltimo refugio de lo complejo. Me parece un buen s\u00edntoma que est\u00e9n apareciendo \u00faltimamente libros venezolanos de gran belleza editorial. <\/p>\n\n\n\n<p><em>Saloma <\/em>consta de diez \u00abPre\u00adludios\u00bb y un poema en tres partes que da t\u00edtulo al libro. Es un libro escrito entre los a\u00f1os 1956 y 1960, lo cual, dada su brevedad, indica necesariamente una larga elaboraci\u00f3n, un constante <em>m\u00e9tier.<\/em> Toda poe\u00ads\u00eda necesita elaboraci\u00f3n, pero \u00e9sta m\u00e1s que ninguna otra. Desde el primer poema \u2013de tan s\u00f3lo seis versos\u2013 sabe uno cu\u00e1les son las intenciones est\u00e9ticas del autor. Porque aqu\u00ed hay que hablar, m\u00e1s que nunca, de intenciones est\u00e9ticas. Chac\u00f3n est\u00e1, a mi entender, clara\u00admente situado en una l\u00ednea de la poes\u00eda neo-latina que une al barro\u00adco espa\u00f1ol (especialmente G\u00f3ngora) con el simbolismo franc\u00e9s y tiene su culminaci\u00f3n en Val\u00e9ry. El car\u00e1cter de esa poes\u00eda es el formalismo, esto es, el infinito cuidado en la textura material \u2013sonido, color, ritmo\u2013 de los vocablos. As\u00ed, Chac\u00f3n elige con pinzas de oro, sus palabras; las detecta, las mide, las sopesa con paciencia de hormiga. No otra cosa hac\u00eda Mallarm\u00e9. <\/p>\n\n\n\n<p>En este tipo de poes\u00eda es frecuente ver por completo sacrificado el sentido, en aras del sonido y del color. Aunque, en realidad no existe un verdadero sacrificio, puesto que a esta especie po\u00e9tica no le interesa fundamentalmente la significaci\u00f3n de las palabras esto es, que no busca suscitar ideas, sino sembrar de sugerencias y asociaciones el esp\u00edritu del lector. Es una poes\u00eda compuesta de alusiones. Pero&nbsp;no es una poes\u00eda ca\u00f3tica; est\u00e1 ordenada seg\u00fan lo extraordinario (aqu\u00ed reclamo el derecho a la con\u00adtradicci\u00f3n), o dicho de otro modo, pone a cantar sus vocablos en zonas de significaci\u00f3n anormales, lo m\u00e1s distantes posibles del te\u00adrreno del diccionario, ese cementerio de desechos. Mallarm\u00e9 dec\u00eda que el <em>sentido po\u00e9tico <\/em>de una palabra le viene dado por su coloca\u00adci\u00f3n dentro del \u00e1rea del poema y va a comp\u00e1s con su respiraci\u00f3n to\u00ad tal. Baudelaire hablaba de \u00abcorrespondencias\u00bb, en el mismo senti\u00addo. De esta manera, si un vocablo de apariencia racional es puesto con astucia po\u00e9tica en una zona de significaci\u00f3n irracional, donde todo queda en manos de la intuici\u00f3n, su \u00abfondo\u00bb, su \u00absignificaci\u00f3n\u00bb no ser\u00e1 otra cosa que una pura sugerencia, a veces tan s\u00f3lo musical, como ocurre en casi todas las paginas de <em>Saloma.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Aqu\u00ed residen a un tiempo la justificaci\u00f3n y el peligro de esta poe\u00ads\u00eda. Como arte universal est\u00e1 absolutamente justificada: \u00bfNo consi\u00adgue la m\u00fasica, sea cl\u00e1sica o electr\u00f3nica, suscitar en nosotros un mundo viviente de intuiciones? La m\u00fasica pura, no oper\u00e1tica, donde no entra el teatro, desde\u00f1a los \u00abtemas\u00bb. El tema de la Sinfon\u00eda Pastoral es un plagio. La poes\u00eda de <em>Saloma, <\/em>aunque no desde\u00f1a totalmente los \u00abtemas\u00bb, los reh\u00faye, los asesina, dando as\u00ed a entender su verda\u00addera intenci\u00f3n, que est\u00e1 m\u00e1s all\u00e1 de los temas. Pero el peligro est\u00e1 en lo siguiente: esas v\u00edas, \u00bfno son las propias de la m\u00fasica? Quiero decir: esta poes\u00eda, \u00bfes realmente poes\u00eda, o es m\u00fasica? <\/p>\n\n\n\n<p>Por otra parte, Chacon se detiene morosamente en el color de las palabras. Solo en las tres primeras<br>p\u00e1ginas del libro hay unos ocho adjetivos de terminaci\u00f3n oso- osa, lo que sin duda demuestra una intenci\u00f3n crom\u00e1tica, colorante, a veces obsesiva. Entonces: \u00bfes esto poes\u00eda o es pintura. Yo no&nbsp;digo que a la&nbsp;poes\u00eda&nbsp;le sean ajenos recursos t\u00edpicos de las otras artes; pero si digo que, al lado de esos recursos, debe l\u00f3gicamente emplear los propios de la poes\u00eda. Por m\u00e1s vueltas que se le d\u00e9, la poes\u00eda est\u00e1 hecha de palabras, y las palabras s\u00f3lo son tales si est\u00e1n pre\u00f1adas de sentido. A menudo me ha ocurrido, leyendo <em>Saloma, <\/em>perderme en un oleaje de vocablos que a pesar de su evi\u00addente plasticidad y sonoridad no me conducen a nada. \u00bfQuer\u00eda yo quiz\u00e1 que me condujesen a un concepto, a unos <em>loculamenta <\/em>o ana\u00adqueles del cerebro para emplear el delicioso vocablo que Goethe em\u00adpleaba? De ninguna manera. La poes\u00eda est\u00e1 hecha de sinraz\u00f3n. Pero eso no significa que la poes\u00eda no diga nada a nuestra raz\u00f3n. La vida misma, que es irracional, dice mucho a la raz\u00f3n. Sin duda alguna, la poes\u00eda es la compensaci\u00f3n universal (como lo es la religi\u00f3n) de esa raz\u00f3n geom\u00e9trica que heredamos de los griegos antiguos. La poe\u00ads\u00eda compensa a la raz\u00f3n, pero cuenta con ella para poder ser. Quiero decir que, al fin y al cabo, los temas de la poes\u00eda y los temas de la filosof\u00eda son los mismos. Y por tanto, la poes\u00eda no debe desenten\u00adderse de los temas de la filosof\u00eda. La poes\u00eda debe tener eso que rid\u00ed\u00adculamente se llama \u00abmensaje\u00bb y debe hacer todo lo posible por fe\u00adcundar el alma de los hombres. Podr\u00edamos decir, por aquello de que \u00e1ngel significa mensajero, que la verdadera misi\u00f3n de la poes\u00eda es ser ang\u00e9lica.<\/p>\n\n\n\n<p>De otra manera, \u00bfcu\u00e1l ser\u00eda la funci\u00f3n de la poes\u00eda dentro de la sociedad? \u00bfSer\u00e1 acaso la de proporcionarle un entretenimiento mu\u00adsical? Yo creo que la funci\u00f3n de la poes\u00eda es de mayor envergadura. El poeta debe ense\u00f1ar a su sociedad a sentir, as\u00ed como el pintor debe ense\u00f1arla a mirar; y junto a la belleza pura de l\u00edneas, junto a la per\u00adfecci\u00f3n, debe entregarle un caudal de sentimientos humanos, lo m\u00e1s universales y vivos posibles. Juan Ram\u00f3n Jim\u00e9nez dec\u00eda: \u00abLo cl\u00e1si\u00adco es la perfecci\u00f3n viva\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero entend\u00e1monos. Yo no quiero quitarle en modo alguno al ar\u00ad te el derecho que es esencial de ser un <em>fin en s\u00ed. <\/em>Sobre este asunto ha habido largas y complicadas pol\u00e9micas en todas partes del mun\u00addo, especialmente en Francia y en Rusia. A mi entender, esas pol\u00e9\u00admicas deber\u00edan acabarse de una vez. \u00bfPor qu\u00e9 un objeto art\u00edstico, un poema, digamos, no puede tener a un mismo tiempo un fin en s\u00ed y un fin para los otros? Tal escisi\u00f3n tiene tan s\u00f3lo lugar en las ca\u00adbezas de los te\u00f3ricos del arte, pero de ning\u00fan modo existe en las gran\u00addes obras art\u00edsticas. Si un poeta quiere expresarle algo que \u00e9l consi\u00addera elevado al mundo de los dem\u00e1s hombres, nada de raro tiene -ni lo ha tenido jam\u00e1s- que se esfuerce denodadamente en expre\u00adsarlo lo mejor posible. <\/p>\n\n\n\n<p>La cosa empez\u00f3 oficialmente con la famosa frase de Gautier: <em>l&#8217;art<\/em> <em>pour<\/em> <em>l\u00b4art<\/em>. Al demonio con todos los sentimientos y con el lagrimeo de Lamartine: \u00abSufrir es un esc\u00e1ndalo\u00bb, dir\u00eda m\u00e1s tarde Jorge Guill\u00e9n. El maestro Mallarm\u00e9, cuando una cierta se\u00f1ora le pregunta que si ese tono rojo de un poema suyo significa el crep\u00fasculo, responde: \u00abNo, se\u00f1ora; \u00e9se es el rojo de mi chaleco\u00bb. Y despu\u00e9s, cuando le pre\u00adguntan si \u00e9l &nbsp;o llora en sus versos, arguye: \u00abNo, ni tampoco me sue\u00adno la nariz\u00bb. M\u00e1s tarde, V\u00e1lery, inspirado por Mallarm\u00e9 (siempre lo estuvo) hablar\u00e1 de la poes\u00eda como \u00abcharme\u00bb, en el sentido etimo\u00adl\u00f3gico de hechizo, brujer\u00eda o encantamiento irracional. Y Baudelai\u00adre hab\u00eda ya precisado: \u00ab<em>Manier savamment une langue, c&#8217;est prati\u00adquer une espece de sorcellerie evocatoire<\/em>\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Todo eso tiene un sentido claro de reacci\u00f3n contra el romanticis\u00admo. Es un movimiento antiburgu\u00e9s, que se burla de la chapucer\u00eda sentimental en que hab\u00eda ca\u00eddo el arte, al tiempo que se bamboleaba tambi\u00e9n en un glacial neoclasicismo. Se trata de poner el acento y la intenci\u00f3n del lado contrario. \u00bfQue los rom\u00e1nticos eran demasia\u00addo sentimentales? Entonces, echemos el sentimiento a la hoguera. Hagamos \u00abesmaltes y camafeos\u00bb, hagamos arte en s\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero la reacci\u00f3n de Gautier tambi\u00e9n fue rom\u00e1ntica . <em>Porque el ro\u00admanticismo no es una cuesti\u00f3n de sentimiento, sino exceso en cual\u00ad quier sentido. <\/em>El rom\u00e1ntico es desmesurado. Gran desmesura es, por cierto, vaciar el arte de sentimiento y emoci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>El libro que comento padece, a ratos, de esta. desmesura. Pero es ya una gran cosa que sea s\u00f3lo a ratos. Yo no s\u00e9 bien cu\u00e1les ser\u00e1n los ideales de Chac\u00f3n; ignoro si llevar\u00e1 a su poes\u00eda hacia un mundo cada vez m\u00e1s abstracto y deshumanizado, o si, por el contrario, em\u00adplear\u00e1 sus magn\u00edficas dotes po\u00e9ticas en la construcci\u00f3n de versos que hablen no s\u00f3lo al gratuito amor de la belleza sino tambi\u00e9n a la em\u00adpe\u00f1ada humanidad. Un poema suyo que le\u00ed en el cat\u00e1logo de la \u00faltima exposici\u00f3n de Gabriel Morera me hace temer que va por la primera de las dos vertientes.<\/p>\n\n\n\n<p>Me hace temer, digo. Son pensamientos muy personales los que nutren esa expresi\u00f3n. Desde hace varios a\u00f1os pienso que es este eI tiempo m\u00e1s indicado para una revoluci\u00f3n del arte; una revoluci\u00f3n que tiene que Ir a parar en un&nbsp;arte cl\u00e1sico. Y enti\u00e9ndase por&nbsp;cl\u00e1sico una manera determinada de ser artista y no una vuelta a formas pret\u00e9ritas. Para m\u00ed, ser cl\u00e1sico es una manera de ser grande. Me atre\u00advo a hacer aqu\u00ed juicios de valor, ,porque creo preferible el equilibrio a la desmesura. Mientras Chac\u00f3n se empe\u00f1e en hacer un arte por el arte, sera rom\u00e1ntico. El mismo Mallarm\u00e9 sab\u00eda ya eso contra los que creyeron -y siguen a\u00fan creyendo- que la exquisitez de su forma po\u00e9tica significaba un desprecio del contenido. La poes\u00eda del autor de <em>Herodiade <\/em>est\u00e1 repleta de sentido, de una manera de pen\u00adsar y de unas ideas t\u00edpicas del siglo XIX. Otra cosa es que Mallarm\u00e9 quisiera despistar al p\u00fablico, diciendo que su obra no era sino un puro atletismo formal. Tambi\u00e9n hizo eso Baudelaire al salir impresa su obra fundamental. Dijo que se trataba de una obra \u00abfr\u00edvola\u00bb, un puro \u00ababurrimiento\u00bb; pero al mismo tiempo escrib\u00eda a su madre di\u00adci\u00e9ndole que hab\u00eda hecho un libro de poes\u00eda universal \u00absuperior a Byron\u00bb, lo cual revela su verdadero pensamiento. La caterva de dis\u00adc\u00edpulos simbolistas entendi\u00f3 mal esta cuesti\u00f3n; resbalaron sobre bur\u00adlas. S\u00f3lo tres o cuatro personajes se salvaron, merced a su genio, de aquellas autoiron\u00edas de los maestros, y por eso se convirtieron tam\u00adbi\u00e9n en maestros. Sin autoiron\u00eda no hay maestro ni sabio que valga. Autoiron\u00eda significa: tener la suficiente seriedad como para burlarse de s\u00ed mismo. No existe lo negro sin lo blanco.<\/p>\n\n\n\n<p>Tomando un f\u00fanebre aire de consejero, yo le recomendar\u00eda a Al\u00adfredo Chac\u00f3n no olvidarse jam\u00e1s de <em>Saloma, <\/em>porque en ese libro hay numerosos fragmentos que guardan el equilibrio de que he hablado antes. No olvidar el equilibrio. Ese es el tema principal de la revolu\u00adci\u00f3n venezolana.<\/p>\n\n\n\n<p>Hay que aclarar algo. Chac\u00f3n sabe perfectamente d\u00f3nde est\u00e1 me\u00adtido. No soy yo quien lo ha venido a decir. \u00c9l sabe perfectamente qu\u00e9 es lo que busca. Por tanto, es respetable su b\u00fasqueda. Lo que yo le digo es que esa especie de b\u00fasqueda ya la conocemos; sabemos a qu\u00e9 atenernos con respecto a ese tipo de poes\u00eda. Hemos ya le\u00eddo en Mallarm\u00e9 y Val\u00e9ry que en el entretenimiento moroso en a urdim\u00adbre de los vocablos, es decir, la liturgia material de la poes\u00eda, reside todo el encanto del verso. \u00a1Sin duda! La poes\u00eda siempre ha sido <em>sor\u00adcellerie \u00e9vocatoire. <\/em>Pero tambi\u00e9n la poes\u00eda ha sido el motor de in\u00adnumerables generaciones de hombres, y eso lo ha conseguido por\u00adque aquella liturgia, aquella magia, ten\u00eda tambi\u00e9n un significado racional. La poes\u00eda es el reino de lo irracional; pero su resultad es profundamente racional. y no quiero decir precisamente paradojas.<\/p>\n\n\n\n<p>Yo veo en el \u00abPreludio\u00bb s\u00e9ptimo la manera m\u00e1s impersonal de expresar algo \u00edntimo, un problema 1ntenor&nbsp; &nbsp;e &nbsp;poeta. \u00a1Es la manera m\u00e1s impersonal posible de expresar algo personal! \u00a1Bravo! \u00a1Eso es el arte! Pero lo que no apruebo, lo que no trago, es la impersonalidad como sistema. Ah\u00ed est\u00e1 Miguel Hern\u00e1ndez para demostrar lo contrario.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero tal vez me equivoque. La poes\u00eda que yo reclamo no tiene por qu\u00e9 ser la poes\u00eda universal. Ninguna poes\u00eda es universal si no es efec\u00adtivamente poes\u00eda. Puede ser que esa infinita b\u00fasqueda de Chac\u00f3n lo conduzca a algo superior. Puede ser que no. Lo que s\u00ed s\u00e9 es que debe acercarse m\u00e1s a la humanidad de sus lectores, y no alejarse. No hay que olvidar el consejo: &nbsp;la perfecci\u00f3n, &nbsp;desde luego, pero viva. S\u00f3lo as\u00ed se hace duradera &nbsp;la belleza.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">P\u00e9rez Perdomo maneja sus fantasmas<\/h3>\n\n\n\n<p>A mediod\u00eda pueden verse fantasmas, larvas atroces que caminan bajo un sol de hierro entre el ruido atronador de los autom\u00f3viles. El otro d\u00eda vi a Francisco P\u00e9rez Perdomo atravesar una calle de Sa\u00adbana Grande, a pleno sol. Despu\u00e9s me acerqu\u00e9 a una cierta librer\u00eda y, no m\u00e1s al entrar, advert\u00ed algo ins\u00f3lito: en medio del gran ruido de Caracas, en mitad de esta tempestad mec\u00e1nica, hay un libro si\u00adlencioso. Bajo este sol orquestal, hay un libro nocturno. Frente a es\u00adta atroz burgues\u00eda, hay un libro bohemio, ebrio de dinamita revolu\u00adcionaria. Al trav\u00e9s de tanta gente sana cuya panza repleta le impide ver fantasmas, un libro y un hombre se codean con espectros, que minan sus enfermedades y proclaman un nuevo vigor, distinto de la obesidad ambiente. Como el agua se llama agua, este libro se titula <em>Fantasmas y enfermedades; <\/em>y como el vino se llama vino, este libro fue escrito por Francisco P\u00e9rez Perdomo, un tipo verdaderamente ra\u00adro, puesto que le importa relativamente poco lo que ocurre en su al\u00adma y en el alma de los dem\u00e1s. Y sobre todo, ve fantasmas.<\/p>\n\n\n\n<p>Ve fantasmas. Y lo hace con una precisi\u00f3n admirable. Si uno se lee este libro con amor y morosidad, releyendo, apuntando, recitan\u00addo, irremediablemente queda uno acompa\u00f1ado de fantasmas y lo que es peor -para los burgueses-, lleno de enfermedades. De la misma manera como, a los quince a\u00f1os, se envidia las \u00falceras de los hom\u00adbres famosos, yo le envidio a P\u00e9rez Perdomo sus diversas enferme\u00addades. Son enfermedades que se concretan en una sola y egregia en\u00adfermedad, &nbsp;cuyo nombre por &nbsp;ahora me callo. Y los fantasmas son todos, un solo fantasma.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; . &nbsp;.<\/p>\n\n\n\n<p>Yo escribo para quien ha le\u00eddo este libro. Detesto las notas bibliogr\u00e1ficas, sobre todo porque le dan oportunidad a quien no ha le\u00eddo un libro de enterarse de \u00e9l. Es como saber los secretos de una mujer sin haberla visto jam\u00e1s . A los libros como a la vida hay que vivirlos. Escribo para quien haya vivido este libro. Para quien no lo haya le\u00eddo, quede el honor ir\u00f3nico de ser un fantasma, como lo era yo antes de leerlo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfQu\u00e9 es un fantasma? Etimol\u00f3gicamente, es algo que se aparece, una aparici\u00f3n, un fen\u00f3meno. \u00bfQu\u00e9 es un fen\u00f3meno? Si un amigo se desaparece, al aparecer, lo llamaremos fantasma. La gente del pueblo es especialmente sensible para ver fantasmas. &nbsp;Los fantasmas&nbsp;de un pa\u00eds provienen de la alucinaci\u00f3n popular. Cuando, a veces, por la noche, tengo la ventura terrible de ver a \u00abla llorona\u00bb, veo un espectro popular. En muchos de sus romances, Garc\u00eda Lorca no&nbsp;hac\u00eda otra cosa que ver fantasmas de su pueblo, fantasmas granadinos.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, al lado de esos fantasmas p\u00fablicos, hay fantasmas personales.A cualquier burgu\u00e9s le es f\u00e1cil decir que ha visto \u00abla llo\u00adrona\u00bb. Pero le ser\u00e1 muy dif\u00edcil decir que ha visto la especie de fan\u00adtasmas que vio P\u00e9rez Perdomo. As\u00ed se explica la primera mitad de este libro, que trata de fantasmas.<\/p>\n\n\n\n<p>El libro de P\u00e9rez Perdomo no ostenta divisi\u00f3n alguna num\u00e9rica; no tiene partes. Sin embargo, es f\u00e1cil dividirlo en dos pares y hasta en tres. Con quir\u00fargico entusiasmo, podemos seccionar: primera par\u00ad te, sobre fantasmas; segunda parte: sobre enfermedades; tercera parte: sobre fantasmas y enfermedades.<\/p>\n\n\n\n<p>Hablemos de fantasmas. Me da la impresi\u00f3n &nbsp;de que estos fantasmas &nbsp;son el propio P\u00e9rez Perdomo. Le har\u00eda falta leer su libro. Imagin\u00e9moslo por un momen\u00adto: despu\u00e9s de una noche turbulenta en que se ha hablado desde Goe\u00adthe hasta Lao-Ts\u00e9, llega a su casa y, al quedarse solo, advierte una presencia extra\u00f1a, algo inmaterial que se mueve; su \u00fanico refugio en\u00adtonces est\u00e1 en la hoja blanca. Pero desde esa hoja le salen tambi\u00e9n fantasmas. La \u00fanica manera de matarlos -porque, humanamente, hay que matarlos- es escribi\u00e9ndolos. La poes\u00eda debiera estar inscri\u00adta en los anales de la criminolog\u00eda, y no porque, como mucha gente cree, los poetas son unos criminales, sino porque la poes\u00eda es un cri\u00admen, esto es, un ritual donde se asesina fantasmas. Se los asesina con el mayor cari\u00f1o, de un plumazo.<\/p>\n\n\n\n<p>Me cuesta describir esta poes\u00eda. Pero, mientras peor es una poes\u00eda, mejor se la puede describir. Ser\u00eda absurdo ponerme ahora a de\u00adcir que el libro de P\u00e9rez Perdomo est\u00e1 escrito en versos sueltos \u00abli\u00adbres\u00bb. Eso no ser\u00eda sino una informaci\u00f3n, y yo no quiero informar&nbsp;a nadie. Lo mismo dar\u00eda decir que P\u00e9rez Perdomo naci\u00f3 en el a\u00f1o tal, que su partida de nacimiento descansa como una ostra en una prefectura o, en fin, que se acaba de casar. P\u00e9rez Perdomo usa del verbo a su gusto. De pronto lo respeta, lo escande sil\u00e1bicamente; y de repente lo destruye, lo pulveriza. El colmo de la poes\u00eda occidental es terminar un verso con la conjunci\u00f3n \u00aby\u00bb. \u00bfEs esto rebeld\u00eda? De ning\u00fan modo. Ya Mallarm\u00e9 lo hizo en su soneto famoso que comien\u00adza: \u00ab<em>O si ch\u00e9re de loin et proche et blanche, et&#8230;<\/em>\u00bb Y se trataba, conste, de versos franceses, es decir, versos mucho menos libres que los cas\u00adtellanos, m\u00e1s respetuosos de la pausa final. Tales agresividades para con los versos s\u00f3lo pueden ser realizadas por quienes tienen un pro\u00ad fundo respeto a su tradici\u00f3n. \u00a1Cu\u00e1ntas s\u00edlabas no habr\u00e1 contado P\u00e9\u00adrez Perdomo antes de haberse burlado de las s\u00edlabas!<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 planteo yo esta cosa elemental a esta altura del siglo XX, cuando los poetas tienen ya d\u00e9cadas burl\u00e1ndose del metro? La plan\u00adteo, en primer lugar, porque como cosa elemental est\u00e1 siempre a la vanguardia; y en segundo lugar, porque el verso suelto o \u00ablibre\u00bb ha sido y es (no s\u00f3lo en Venezuela) el refugio de muchos advenedizos de la poes\u00eda. La poes\u00eda, hasta el siglo XIX, salvo rar\u00edsimas excepcio\u00adnes, siempre estuvo medida, m\u00e9trica o sil\u00e1bicamente. El verso sin me\u00addida de ninguna especie es un invento relativamente reciente. Hablo de aspectos puramente formales, cascaroides. Entonces, cabe pregun\u00adtarse, ya que la poes\u00eda exige siempre una medida, un metro, cu\u00e1l es la nueva medida. Si echamos una mirada a la poes\u00eda de este siglo, encontraremos, en primer lugar, poetas que se mantienen fieles a la medida tradicional y poetas cuya complacencia reside en burlarse de esa medida. Eso no es m\u00e1s que el encuentro de dos \u00e9pocas. Pero mal har\u00e1n los que crean que, por mantenerse fiel a una tradici\u00f3n, habr\u00e1 necesariamente que ser antirrevolucionario y viceversa.<\/p>\n\n\n\n<p>El libro que comento, con todos sus versos sueltos, tiene un pro\u00adfundo respeto a la tradici\u00f3n. Y no solamente en lo formal; tambi\u00e9n en lo que llamaremos contentivo. Ese amor por lo muerto, por los cad\u00e1veres, \u00bfno viene silbando desde Quevedo? \u00bfNo es terriblemente espa\u00f1ol ese conjuro de las enfermedades, esa peque\u00f1a cantidad de monstruitos goyescos, ese repentino ascetismo a lo Zurbar\u00e1n? Al con\u00adtrario de lo que dice en las solapas del libro, yo no creo que el hu\u00admor negro de este libro provenga de gente como Kafka. Ese humor es m\u00e1s espa\u00f1ol que nada. Kafka es tenebroso, sin duda, pero Kafka no r\u00ede. El humor espa\u00f1ol est\u00e1 compuesto, como el libro <em>Fantasmas<\/em> <em>y enfermedades, <\/em>de duelo y carcajadas. Es como la risotada de un hombre en una sociedad compuesta de velorios.<\/p>\n\n\n\n<p>Viene de ah\u00ed su estupendo alarde de prosa\u00edsmo. Como cosa rara, vemos a un poeta alardeando de prosaico. Esto s\u00f3lo quiere decir que usa a menudo recursos que son propios -hasta ahora- de la pro\u00adsa; sobre todo, las locuciones adverbiales. Lo cual no hace sino con\u00adtinuar la american\u00edsima tradici\u00f3n que inaugur\u00f3 C\u00e9sar Vallejo. Por\u00ad que lo americano en poes\u00eda no est\u00e1 en el Amazonas como en los adverbios.<\/p>\n\n\n\n<p>Si lo que acabo de decir es blasfemia, v\u00e1lgame Dios. Pero como Dios, al parecer, no existe, entonces v\u00e1lgame la blasfemia. El idioma espa\u00f1ol ha demostrado que cualquiera tiene derecho de blasfemar. Mi blasfemia consiste \u00fanicamente en decir que P\u00e9rez Perdomo es un poeta universalista que usa, a menudo, recursos propios del espa\u00f1ol de Am\u00e9rica, o mejor, de la poes\u00eda americana . Nada m\u00e1s l\u00f3gico, despu\u00e9s de todo. Acord\u00e9monos de aquellos \u00aben suma\u00bb, \u00abpor lo tan\u00ad to\u00bb, \u00abconsiderando&#8230;\u00bb, \u00aben fin\u00bb, y dem\u00e1s expresiones t\u00edpicas del len\u00adguaje discursivo y razonador de la prosa. C\u00e9sar Vallejo descubri\u00f3 en lengua castellana que el empleo de esas locuciones en poes\u00eda era peligroso si se hac\u00edan versos por el estilo del modernismo, pero re\u00adlumbraban entre versos revolucionarios del siglo XX. La raz\u00f3n de tal fen\u00f3meno, a mi entender, est\u00e1 en el hecho simple del contraste: la f\u00f3rmula prosaica hace brillar, como en una pantalla, la luz de las po\u00e9ticas; y as\u00ed las expresiones de la prosa entran al reino de la poe\u00ads\u00eda. Basta citar un &nbsp;ejemplo&nbsp; de Vallejo:<\/p>\n\n\n\n<p><em>Considerando tambi\u00e9n<br>que el hombre es en verdad un animal<br>y, no obstante, al voltear, me da con su tristeza en la cabeza&#8230;<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>P\u00e9rez Perdomo ha le\u00eddo muy bien a C\u00e9sar Vallejo, y de esa lectura le ha venido a su mundo po\u00e9tico una serie de detalles que lo caracte\u00adrizan. Este es un caso de influencia ben\u00e9fica y muy subterr\u00e1nea. P\u00e9\u00adrez Perdomo no se parece a Vallejo sino en la fuerza muy americana de jugar m\u00e1gicamente con unos juguetes peligrosos que pueden ser, en algunos casos, los adverbios, y en otros las desenfadadas expresiones coloquiales de nuestro continente. A los que dicen que en Ve\u00adnezuela no tenemos tradici\u00f3n po\u00e9tica yo les propongo que piensen en grande, que piensen en continentes, en oc\u00e9anos y afirmen con or\u00adgullo que tenemos una tradici\u00f3n po\u00e9tica americana, o m\u00e1s a\u00fan, de lengua castellana. Que no se rompan la cabeza los poetas buscando la manera de ser venezolanos en poes\u00eda; que sean hispanoamerica\u00adnos. La poes\u00eda no es el reino de lo pusil\u00e1nime, sino el reino de lo magn\u00e1nimo, de lo universal.<\/p>\n\n\n\n<p>Por lo dem\u00e1s, P\u00e9rez Perdomo no se parece a nadie m\u00e1s que a s\u00ed mismo. Este es el mejor elogio que se puede decir a su poes\u00eda. Lo que m\u00e1s ha cautivado mi inter\u00e9s por los versos de este libro ha sido encontrar en ellos esa piedra preciosa rar\u00edsima que se llama estilo personal. Imposible definir lo que sea ese estilo personal. Es una at\u00adm\u00f3sfera hecha de mil detalles, de mil vocablos insistentes que nos envuelven como un humo de encantamiento. Uno s\u00f3lo puede des\u00adcribir los gestos externos de esta poes\u00eda, pero su movimiento inte\u00adrior, que es lento y denso como el petr\u00f3leo, se nos escapa de las ma\u00adnos cuando queremos ense\u00f1arlo. Es un compuesto de visiones, de sarcasmos, de aletazos sat\u00edricos y de una melancol\u00eda viril. P\u00e9rez Per\u00addomo nos insin\u00faa con silencios que todos esos fantasmas que \u00e9l nos pone a danzar frente a los ojos no son sino un solo gran fantasma: la poes\u00eda. <\/p>\n\n\n\n<p>Y tambi\u00e9n nos insin\u00faa una sola gran enfermedad, que es la poes\u00eda. Todos esos catarros, tan llanos y prosaicos, todos esos es\u00adtornudos (hay una descripci\u00f3n extraordinaria de un estornudo, sin nombrarlo directamente) no son sino s\u00edmbolos, trampas po\u00e9ticas que P\u00e9rez Perdomo tiende a los malos lectores, que no saben que hacer poes\u00eda es casi siempre esconder unas palabras universales, como <em>poe\u00ads\u00eda, <\/em>dentro de otras muy particulares, como <em>catarro. <\/em>Cuando Dante quiere hablar del remordimiento como una universal sensaci\u00f3n no escribe un tratado de las sensaciones, sino que dibuja a un hombre con una enorme pena sobre la nuca. Cuando quiere hablar del rid\u00ed\u00adculo en los infiernos pone a un condenado a soplar por el trasero como una trompeta: <em>\u00abEd egli avea del culfatto trombetta&#8230;\u00bb<\/em> <\/p>\n\n\n\n<p>\u00a1Sentir la poes\u00eda como una enfermedad, como un mal! \u00a1Ya me parece estar oyendo a los cuatro se\u00f1orones de la poes\u00eda venezolana -y entre ellos a dos o tres j\u00f3venes viejos que merecen nuestro desprecio- diciendo con aire de matronas: \u00abEstos j\u00f3venes de ahora quieren ha\u00adcerse los interesantes diciendo que sienten la poes\u00eda como un mal, como una enfermedad . Yo, a su edad&#8230;\u00bb  Esos se\u00f1ores, que ganan muchos premios y visitan las casas oficiales de la poes\u00eda (y no s\u00f3lo las de la poes\u00eda) no saben que uno no tiene m\u00e1s remedio en este pa\u00eds, en la hora actual que sentir, no s\u00f3lo la poes\u00eda, sino el arte entero, como una enfermedad, como un mal que nos hace sufrir. Porque \u00e9sa es la pura verdad: aqu\u00ed no tiene uno otra salida que sentirse co\u00admo una podredumbre social; los artistas son animales enfermos con\u00addenados al silencio o a la expresi\u00f3n ambigua. <\/p>\n\n\n\n<p>Una vez, hace meses, escrib\u00ed un largo art\u00edculo donde dec\u00eda que es \u00e9ste el principal proble\u00adma de la poes\u00eda venezolana. Sin embargo, ya que es as\u00ed, la nueva poes\u00eda venezolana se hace cargo de la situaci\u00f3n. Lo que no sabe mu\u00adcha gente es que la poes\u00eda es el retrato m\u00e1s fiel de un pa\u00eds. Si aqu\u00ed, como en Dinamarca, hay algo podrido, la poes\u00eda se encargar\u00e1 de de\u00adnunciarlo. Si quieren enterarse de algunos detalles de esa podrici\u00f3n, lean las burlas y s\u00e1tiras deslizadas por P\u00e9rez Perdomo en algunos de sus versos. Ese P\u00e9rez Perdomo que tiene que quedarse solo con sus fantasmas y arrastrarlos por ah\u00ed, en medio de la noche, es el s\u00edm\u00adbolo del joven artista venezolano que no se quiere rendir ante la pes\u00adtilencia del ambiente y que lucha para salvarse de la horrible esterili\u00addad y el horrible silencio a que est\u00e1 aqu\u00ed sometido. Pero no quiero repetir lo que una vez dije (y que me consta les sent\u00f3 como un plo\u00admo a los se\u00f1orones aludidos). Por ahora, como Sancho Panza: \u00abme callo y no digo m\u00e1s\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-right\"><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/ludovico-silva\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Sobre el autor<\/a><\/h4>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A&nbsp;prop\u00f3sito de \u00abSaloma\u00bb de Alfredo Chac\u00f3n A finales de 1961 surgi\u00f3 de las prensas de Cromotip una graciosa figura llamada Saloma. Era un libro de poes\u00eda escrito por Alfredo Chac\u00f3n, un poeta joven que reparte su vida entre la antropolog\u00eda y el arte. Ser\u00eda in\u00fatil preguntarle qu\u00e9 le interesa m\u00e1s, porque la poe\u00ads\u00eda es una [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":12235,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[14],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/12234"}],"collection":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=12234"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/12234\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":12241,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/12234\/revisions\/12241"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/media\/12235"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=12234"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=12234"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=12234"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}