{"id":12135,"date":"2024-06-20T12:47:46","date_gmt":"2024-06-20T12:47:46","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=12135"},"modified":"2024-06-20T12:47:46","modified_gmt":"2024-06-20T12:47:46","slug":"cronicas-de-miguel-eduardo-pardo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/cronicas-de-miguel-eduardo-pardo\/","title":{"rendered":"Cr\u00f3nicas de Miguel Eduardo Pardo"},"content":{"rendered":"\n<h3 class=\"wp-block-heading\">En la Academia&#8230;<\/h3>\n\n\n\n<p>\u2013\u00a1Si me dejaran caer de un golpe sobre un sill\u00f3n! \u2013dec\u00eda yo, cuando la inauguraci\u00f3n del Palacio que se construyeron los inmortales \u2013me vendr\u00eda de perlas. Y hasta una de las muchas viviendas que amueblaron para ujieres y otros empleados me daban envidia, porque \u00a1cuidado que hay all\u00ed lujo! Ya quisiera para s\u00ed la nuestra, la correspondiente, un pedazo de lo que sobra a la Real.<\/p>\n\n\n\n<p>Aqu\u00ed, como all\u00e1, a la Academia se la hace blanco de chistes m\u00e1s o menos sangrientos, no precisamente porque los acad\u00e9micos sean unos tarugos \u2013que hay honros\u00edsimas excepciones\u2013, s\u00ed por el predominio, por la restricci\u00f3n severa, por esa especie de tiran\u00eda que ejerce todo cuerpo conservador y absolutista, sobre la masa independiente. No de otra suerte, de ni\u00f1os hemos llamado verdugo al primer maestro, y ya crecidos, organizado huelgas atronadoras a las puertas de la Universidad. Y \u00bfqui\u00e9n duda, sin embargo, que fueron bien empleadas por los catedr\u00e1ticos aquellas severidades contra la rebeld\u00eda estudiantil, como han sido, son y ser\u00e1n just\u00edsimas las de la Academia de la Lengua? Nadie. Ella cumple con su deber, a tuertas o derechas, pero cumple; ella fija, limpia y da esplendor al idioma (divisa que opt\u00f3 desde su fundaci\u00f3n), ella nos da su Diccionario, su Gram\u00e1tica, sus Compendios y sus Ep\u00edtomes, y \u00faltimamente la Analog\u00eda, donde figuran los principales poetas americanos. La sa\u00f1a, valga la verdad, que tenemos a esta emperifollada corporaci\u00f3n es algo as\u00ed como una monoman\u00eda; el esp\u00edritu revolucionario de las masas no bien halladas con la autoridad. Est\u00e1 en la sangre: de tal suerte que \u201ccon lo que han dicho de los acad\u00e9micos y de la Academia, muchos de los que hoy est\u00e1n dentro habr\u00eda para formar algunos procesos por injuria\u201d. De aqu\u00ed que todav\u00eda tenga yo esperanza de vestir la casaca verde\u2026 en Espa\u00f1a, se entiende, porque en Venezuela no me dejar\u00edan.<\/p>\n\n\n\n<p>Y cuando esto ocurra escribir\u00e1 de fijo, alg\u00fan distinguido cronista: \u201cAyer a las tres de la tarde se verific\u00f3 el ya esperado ingreso en la Real Academia Espa\u00f1ola del se\u00f1or D. Miguel Eduardo Pardo, cuyo discurso se limit\u00f3 a probarnos que los acad\u00e9micos de ac\u00e1 como los de all\u00e1, excepci\u00f3n hecha de unos cuantos, son unos adoquines mayormente\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Volviendo a formalizarme, dir\u00e9 que el Palacio de la Real Academia inaugurado ha poco es hermos\u00edsimo. La fachada arrogante; la escalera principal toda de m\u00e1rmol blanco como el pavimento; la Biblioteca ocupa el ala derecha; la izquierda pertenece \u00edntegra a la sala llamada del Diccionario. Amplio, extenso y decorado con arte es el gran sal\u00f3n de actos, flanqueado por las tribunas arriba, y orillado, abajo, por los sillones verdaderamente regios, como las alfombras. Hay otra gran sala con destino al archivo y un segundo piso para despachos, viviendas de dependientes, etc.<\/p>\n\n\n\n<p>A la inauguraci\u00f3n asistieron muy pocos literatos, de esos que no pertenecen a la docta madre (ya<br>voy aprendiendo a escribir como Viso). Cuando entr\u00e9 al gran sal\u00f3n estaba todo ocupado; pero alcanc\u00e9 a ver el asiento de un acad\u00e9mico vac\u00edo (no el acad\u00e9mico, el sill\u00f3n) y me sent\u00e9 tan tranquilo\u2026 El inmortal del lado \u2013que por cierto se parec\u00eda mucho a Julio Calca\u00f1o, en la calva\u2013 me pregunt\u00f3 si yo era de la Academia.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013No, se\u00f1or \u2013respond\u00ed\u2013 soy Corresponsal.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013\u00bfDe d\u00f3nde?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013De Venezuela.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013\u00a1Ah de la Correspondiente de Venezuela!\u2026 Querido colega, \u00a1venga esa mano!\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>Yo me qued\u00e9 como viendo visiones y le estrech\u00e9 la mano al buen se\u00f1or, que torn\u00f3 a hacerme preguntas.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013Y \u00bfqu\u00e9 le gusta a usted m\u00e1s de la Academia?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013\u00bfDe la Academia? \u2013Men\u00e9ndez Pelayo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013Hablo del edificio.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013Pues del edificio, una l\u00e1pida de m\u00e1rmol que est\u00e1 ah\u00ed fuera con los nombres de los muertos ilustres entre los cuales figura el de mi eximio compatriota Don Andr\u00e9s Bello. <\/p>\n\n\n\n<p>El inmortal se me qued\u00f3 a su vez mir\u00e1ndome de pies a cabeza. Yo creo que intent\u00f3 echarme del sal\u00f3n, lo que le habr\u00eda agradecido con toda el alma porque me aburr\u00eda soberanamente.<\/p>\n\n\n\n<p>Recuerdo que sal\u00ed dando traspi\u00e9s, borracho de sue\u00f1o, de ciencia y de discursos sopor\u00edferos. Si para llegar a estos sitios se necesitan tales sacrificios, dije, ahogo las aspiraciones y desde luego renuncio al sill\u00f3n y a la casaca de hojas de laurel, o de lo que sean.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">La fiesta de las letras<\/h3>\n\n\n\n<p>\u2013Escriba usted para este n\u00famero la Revista de nuestra fiesta \u2013me dijo ayer Herrera.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013\u00bfCon qu\u00e9? \u2013le pregunt\u00e9.<\/p>\n\n\n\n<p>(Herrera asombrado).<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013\u00bfHombre, con qu\u00e9 va a ser? Con pluma, papel y tinta\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013\u00bfNo ser\u00eda mejor con pincel de seda?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013Con lo que usted quiera. Lo que yo necesito es la Revista.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013Es que\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013Es que usted est\u00e1 entregado a una pereza vituperable, hace mucho tiempo, amigo. Sac\u00fadala usted y escriba\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>Latigueado por aquellas crueles palabras sal\u00ed decidido a cumplir mi cometido para ech\u00e1rselo luego en cara al se\u00f1or Herrera.<\/p>\n\n\n\n<p>Y bien sabe Dios que con la mejor voluntad del mundo acabo de sentarme frente a mi mesa de trabajo.<\/p>\n\n\n\n<p>Tengo la pluma, el papel y la tinta antedichos.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero hoy es un d\u00eda espantoso; un d\u00eda de esos en que, a mi pesar, palidezco ante un pu\u00f1ado de cuartillas, como periodista inv\u00e1lido al fin. Me amedrenta la faena, me horroriza la cr\u00f3nica. Estoy por maldecir la hora en que me compromet\u00ed a escribirla.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013Una cosa tan f\u00e1cil, una cr\u00f3nica \u2013dir\u00e1n ustedes.<\/p>\n\n\n\n<p>Eso es: una cosa: que yo he hecho tantas veces jugando, como si dij\u00e9ramos, en cuesti\u00f3n de momentos, apremiado por el tiempo. \u00a1Ah! Por aquel entonces era yo due\u00f1o del buen humor, de la invectiva amable, de la frase flexible, de la idea nueva \u2013si no lo toman a mal los que hoy se creen con derecho a todo eso. \u2013Papel, pluma y tinta, nada m\u00e1s ped\u00eda yo. Ahora lleno de zozobra, desesperado, loco como el infeliz autor de Boule de suif pido sobre estos chirimbolos mis ideas, y pregunto:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013\u00bfD\u00f3nde est\u00e1n, d\u00f3nde est\u00e1n esas ideas m\u00edas? \u00bfAlguno de ustedes las ha visto por ah\u00ed?<\/p>\n\n\n\n<p>Y las busco por los rincones del despacho, por sobre las mesas, detr\u00e1s de los tinteros, en todas partes, como si fueran cosas tangibles las ideas, aquellas que salieron siempre retozonas de mi cerebro, sedientas de luz\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a1Mis ideas! En solicitud de las muy p\u00edcaras salgo hoy a la ventana. Un sol potente, deslumbrador y brav\u00edo lanza destellos luminosos sobre la tierra regocijada y envuelve en magn\u00edficos oleajes las rojas techumbres de las casas, las blancas paredes, las estrechas calles y los \u00e1rboles del jard\u00edn vecino; donde un p\u00e1jaro despreocupado, irgui\u00e9ndose sobre la rama de un naranjo puebla el espacio de una interminable serie de atronadores, acalorad\u00edsimos gorjeos. Dij\u00e9rase que quiere echar los pulmones por la boca. Es un p\u00e1jaro sin temor al qu\u00e9 dir\u00e1n, sin pizca de verg\u00fcenza: tiene algo de mi juventud ese p\u00e1jaro, porque aturdido, osado, desenvuelto, como \u00e9l, era yo en mis buenos tiempos de cronista infatigable. Yo escrib\u00eda al modo que el p\u00e1jaro cantaba: sin arte, sin respeto a la gram\u00e1tica, pero con decidido amor a la gloria, con un caudal de ideas que ahora me hacen mucha falta para llenar estas cuartillas que destino a la Fiesta art\u00edstica-literaria celebrada por EL COJO el d\u00eda de A\u00f1o Nuevo en la Biblioteca Nacional.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">***<\/p>\n\n\n\n<p>Y ahora caigo en cuenta de que eso, precisamente fue lo que yo ofrec\u00ed a Herrera Irigoyen, cuando me brind\u00f3 pluma, papel y tinta: la Revista de su gran fiesta.<\/p>\n\n\n\n<p>Porque esa fiesta es suya, suy\u00edsima; proteste \u00e9l si le viene en gana de mi honrada afirmaci\u00f3n, pero no me borre ni una l\u00ednea de lo escrito. Ello ser\u00eda un abuso; no lo autoriza la amistad, ni lo tolera mi dignidad de periodista, se\u00f1or Herrera: as\u00ed se enoje usted y se d\u00e9 a todos los diablos. La fiesta del d\u00eda de A\u00f1o Nuevo es suya.<\/p>\n\n\n\n<p>Y por otro lado vamos a ver. \u00bfQu\u00e9 quiere el director de EL COJO ILUSTRADO que yo haga? \u00bfLa descripci\u00f3n del acto verificado de la Biblioteca?\u2026 Pues ya es pedir goller\u00edas pedir la revista de una fiesta que deb\u00eda grabarse en el peri\u00f3dico, no con letras de imprenta sino con rayos de luz. Hab\u00eda de venir a pintarla cualquiera de nuestros primeros artistas de la palabra y como no pusiera a contribuci\u00f3n, para hacerla, otra cosa que las bellas y peinadas frases de uso en estos casos, no saldr\u00eda de fijo de tan grav\u00edsimo aprieto ni con todo un empedrado de esmaltes y camafeos.<\/p>\n\n\n\n<p>Aqu\u00ed quisiera yo ver al escritor m\u00e1s calificado traduciendo en vocablos bizarros la voz angelical de la Budriesi; la ejecuci\u00f3n maravillosa de la se\u00f1orita Dom\u00ednguez Olavarr\u00eda que convierte el piano en orquesta y la no menos admirable de Mar\u00eda Iraz\u00e1bal, cuyos finos dedos de artista transforman el teclado en escala de murmullos de amor. Aqu\u00ed quisiera yo verlos poniendo en prosa los acordes del viol\u00edn soberano del se\u00f1or Hass; aqu\u00ed, diciendo c\u00f3mo ley\u00f3 D\u00edaz Rodr\u00edguez el poema de Mata y c\u00f3mo arranc\u00f3 aplausos nutridos y sinceros M\u00e9ndez y Mendoza con los frescos y delicados versos de Luz, de ese poema que tiene toda la inocencia de una virgen de quince a\u00f1os\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>Esas revistas no se hacen, o se hacen en verso. Queda uno mal por m\u00e1s que pretenda quedar bien. La prosa es una cosa excelente, lo s\u00e9, y por ende se la recomiendo con toda mi alma al se\u00f1or Herrera. Pero la prosa solo puede copiar lo que ve en prosa. Y en la Biblioteca Nacional yo no vi ni sent\u00ed m\u00e1s que poes\u00eda\u2026 Flores, m\u00fasicas, elogios, aplausos y sonrisas de mujeres bellas, arrebatadoras, de formas juveniles y gloriosas, de ojos negros, melanc\u00f3licos, desmayados, h\u00famedos de emoci\u00f3n\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a1Cuando digo que estas cosas no pueden hacerse m\u00e1s que en verso!<\/p>\n\n\n\n<p>Una sola vez mir\u00e9 hacia un grupo cuyos trajes formaban todos los colores de una paleta y tuve que volver la cabeza al sitio donde Rufino Blanco acababa de sentarse. La abundante cabellera del poeta empezaba a descender y en breve tiempo logr\u00f3 cubrirle parte del rostro. A poco rato sobre la silla del joven laureado no se distingu\u00eda sino una cascada de cabellos. Juanito estaba representado por una melena.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">***<\/p>\n\n\n\n<p>No representado por una cabellera de artista sino por la cabeza pensadora de un hombre eminente, del se\u00f1or doctor Rafael Villavicencio, estuvo all\u00ed el Presidente de la Rep\u00fablica.<\/p>\n\n\n\n<p>Y \u201cel se\u00f1or Presidente \u2013dijo su ilustre representante\u2013 que no ha podido concurrir a este acto como lo deseaba, por hab\u00e9rselo impedido el cumplimiento de deberes oficiales, me ha encargado presentaros, con tal motivo, sus excusas; al mismo tiempo que, al entusiasta y progresista director de El Cojo Ilustrado, se\u00f1or Herrera Irigoyen, sus calurosos parabienes porque, no contento con fomentar la cultura en Venezuela por medio de la propaganda hecha a diario en su peri\u00f3dico, ha tenido la feliz idea de promover esta lid en que han cruzado sus armas nuestros inteligentes adalides; no, empero armas destructoras, sino armas creadoras y civilizadoras, que el astro sombr\u00edo de la discordia se retira y hunde en el horizonte ante el sol radioso de la civilizaci\u00f3n que se levanta. Lucha esta, gallarda, magn\u00edficamente coronada por tan simp\u00e1tica fiesta en que todo concurre al cultivo del esp\u00edritu y al encanto del sentimiento. De m\u00ed s\u00e9 decir que es uno de los momentos m\u00e1s agradables de mi vida\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Luego se puso en pie don Marco Antonio Saluzzo y se expres\u00f3 en los siguientes t\u00e9rminos:<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cHemos presenciado, se\u00f1ores, un acto verdaderamente civilizador.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cProtegiolo el amor al Arte; lo realiz\u00f3 el ingenio; y el culto pueblo de Caracas lo ha prohijado para registrarlo, de seguro, en sus anales como hecho plausible.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201c\u00a1Loor a los Mecenas! \u00a1Gloria al numen patrio! \u00a1Aplauso al pueblo que as\u00ed sabe galardonar con laurel y encina como con mirto y rosa!<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cTras galano torneo en que gallardos caballeros de la lira se han emulado para alcanzar la prez de la victoria, conf\u00fandense fraternalmente vencedores y vencidos, pudiendo decir cada uno de ellos:<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cYo tambi\u00e9n soy poeta: yo tambi\u00e9n pulso una lira en cuyas cuerdas vibra el canto triunfal que enaltece la gloria de mis hermanos en el Arte. \u2013Yo tambi\u00e9n soy poeta; y ni jam\u00e1s los lauros de otra frente asombraron la m\u00eda, ni las tristezas de la envidia la ti\u00f1eron de mortal palidez.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cS\u00ed, se\u00f1ores: hemos presenciado un acto verdaderamente civilizador. <\/p>\n\n\n\n<p>\u201cY como el civilizar no es pasatiempo est\u00e9ril, ni mera presunci\u00f3n, ni alarde vanidoso; s\u00edguese de ah\u00ed que tal acto no se ha efectuado para que caiga sobre \u00e9l triste silencio, sino a fin de levantar los esp\u00edritus a la serena regi\u00f3n de la verdad, de donde llueve la belleza, y a donde tiende con fuerza irresistible la inspiraci\u00f3n del genio, para manifestarse luego en obras de arte, s\u00edmbolos de progreso, las \u00fanicas que perduran en el tiempo y constituyen t\u00edtulo de inmortalidad.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cLos magistrados de la antigua Roma en los buenos tiempos de la Rep\u00fablica, al despojarse de la autoridad, juraban haber respetado la majestad de las instituciones; y nosotros, los honrados para constituir este Tribunal, cumplido ya nuestro encargo, juramos no haber tenido en mira sino los fueros del arte propiamente dicho, a saber: el libre ejercicio del ingenio en el orden; la manifestaci\u00f3n de la verdad en la belleza; el vaticinio de venideras formas superiores que acerquen cada vez m\u00e1s y m\u00e1s las sociedades a la pac\u00edfica posesi\u00f3n del bien.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cDel bien, se\u00f1ores: atributos supremos de la Divinidad y testimonio de su presencia entre los hombres.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cAunque ello lastime la modestia de los propietarios de EL COJO ILUSTRADO, no parece justo prescindir de presentarles p\u00fablicas felicitaciones por haber promovido este acto, e iniciado con \u00e9l juegos literarios que acaso habr\u00e1n de connaturalizarse entre nosotros para honra y fama de nuestros ingenios nacionales.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cEn nombre del JURADO que me ha tocado presidir y en el m\u00edo propio, saludo y felicito a los poetas y a los escritores laureados, y les deseo nuevos y nuevos triunfos para prez del Arte y gloria de la Patria.\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>Y tiene raz\u00f3n el Presidente del Jurado exigiendo a esos j\u00f3venes nuevos triunfos; porque en Venezuela, como en casi todos los pueblos latinos, se padece de una enfermedad nativa que Sell\u00e9s con su gran talento ha calificado admirablemente de Meridionalismo espiritual, una enfermedad que no se cura.<\/p>\n\n\n\n<p>Y el meridionalismo \u2013seg\u00fan \u00e9l\u2013 es \u201cel entusiasmo pronto y el cansancio f\u00e1cil: el pasar r\u00e1pido del holocausto al olvido\u201d\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>Que no se figure esa juventud que lo ha conseguido todo y que es due\u00f1a del mundo porque ha alcanzado una pluma de oro en buena lid y en buena lid ha conquistado una medalla que disputaron muchos.<\/p>\n\n\n\n<p>Quiera Dios que a ninguno de esos j\u00f3venes se le suba la medalla o la pluma a la cabeza, porque entonces estamos perdidos: tendr\u00edamos que declararlos genios y los genios en estos tiempos no se usan, no est\u00e1n de moda, o por lo menos no se dan como las cosechas de caf\u00e9, ni entran muchos en libra.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">***<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-left\">Para concluir.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-left\">Me autorizo los presentes consejos por dos razones, a saber: porque estoy en vena de darlos \u2013lo cual es una raz\u00f3n concluyente\u2013 y porque s\u00e9 que no lo echar\u00e1n a mala parte ni Mata ni Blanco Fombona, a quienes resueltamente los enderezo a t\u00edtulo de amigo y compa\u00f1ero\u2026 Juntos toda la vida, marchando en una misma peregrinaci\u00f3n, alentados por id\u00e9nticas creencias, con iguales o muy parecidas ambiciones, derrotados o victoriosos en un mismo campo de batalla, apenas si en las rabiosas faenas de la vida se ha visto interrumpida la comunidad entre nosotros. Mis repentinas excursiones al extranjero me distanciaron de ellos en varias ocasiones; a ratos la pol\u00edtica da un estir\u00f3n y nos separan: \u00a1la literatura nunca!<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-left\">Por eso el d\u00eda de la fiesta organizada en honor de estos muchachos, al pasar yo revista al mundo literario all\u00ed reunido y ver que faltaban muchos de nuestros sabios, muchos de nuestros poetas egregios, much\u00edsimos de nuestros cr\u00edticos insignes, estuve a punto de echarme a llorar.<\/p>\n\n\n\n<p>Afortunadamente las antedichas eminencias fueron ventajosamente sustituidas por lo mejor y m\u00e1s bello de nuestro mundo femenino. Entonces comprend\u00ed que no hac\u00edan falta y que no todos nuestros sabios son ilustres, ni todos nuestros poetas insignes. Hay algunos que la opini\u00f3n p\u00fablico se\u00f1ala como tales, pero ya saben ustedes que la maledicencia en Caracas no respeta nada. No hubo all\u00ed egregios, es verdad, pero hubo, seg\u00fan dije antes y me complazco en repetir ahora, mucha poes\u00eda, muchas flores, m\u00fasica, aplausos de manos menudas, canto de \u00e1ngeles y ojos negros, desmayados, brillantes, h\u00famedos de emoci\u00f3n\u2026<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-right\"><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/miguel-eduardo-pardo\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Sobre el autor<\/a><\/h4>\n\n\n\n<h6 class=\"wp-block-heading\">*Dibujos de A. Pons: Tipograf\u00eda El Cojo, 1895. pp. 145-150.<\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En la Academia&#8230; \u2013\u00a1Si me dejaran caer de un golpe sobre un sill\u00f3n! \u2013dec\u00eda yo, cuando la inauguraci\u00f3n del Palacio que se construyeron los inmortales \u2013me vendr\u00eda de perlas. Y hasta una de las muchas viviendas que amueblaron para ujieres y otros empleados me daban envidia, porque \u00a1cuidado que hay all\u00ed lujo! 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