{"id":12047,"date":"2024-06-12T15:40:40","date_gmt":"2024-06-12T20:10:40","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=12047"},"modified":"2024-11-29T16:23:16","modified_gmt":"2024-11-29T20:53:16","slug":"ramon-diaz-sanchez-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/ramon-diaz-sanchez-2\/","title":{"rendered":"Ram\u00f3n D\u00edaz S\u00e1nchez"},"content":{"rendered":"\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-right\">Por: J.A. Escalona-Escalona<\/h4>\n\n\n\n<p>Desde la pen\u00faltima d\u00e9cada del siglo XVIII hasta la primera del XVIII, Puerto Cabello, la ciudad cuna de los esclarecidos Pr\u00f3ceres de la Am\u00e9rica nuestra: Bartolom\u00e9 Salom ( 1780-1863 ), a quien cupo la gloria, en 1826, de arriar en las peruanas fortalezas de El Callao la \u00faltima bandera del Imperio Espa\u00f1ol; y Juan Jos\u00e9 Flores (1800-1864), Padre de la Patria Ecuatoriana, esa ciudad repito era \u00abel mejor puerto de Tierra Firme\u00bb, seg\u00fan la describe Depons al visitarla el mismo ario en que ve la luz all\u00ed tambi\u00e9n Jos\u00e9 Antonio Mait\u00edn (1804-1874) , primero entre los grandes poetas rom\u00e1nticos de Venezuela. Casi un siglo despu\u00e9s de \u00e9ste, nace en ella, el 14 de agosto de 1903, Ram\u00f3n D\u00edaz S\u00e1nchez, el del buen origen: pues, al bautizarlo, le impusieron como segundo nombre el de Eugenio. Para exponer la verdad de tan auspicioso origen tomo al pie de la letra manuscrita el hilo conductor de sus in\u00e9ditos y m\u00e1s entra\u00f1ables testimonios: <\/p>\n\n\n\n<p><em>Ram\u00f3n C. D\u00edaz, firmaba su padre, a quien califica de bueno, generoso, valiente y noble mulato. Rosario S\u00e1nchez llam\u00e1base la madre. Era mujer blanca, rolliza, buena-moza, descendiente de isle\u00f1os canarios. Fuerte como un roble. Aqu\u00e9l era hijo natural, nacido de los fugaces amores de un blanco caraque\u00f1o y de Anita, una negra de Puerto Cabello. Yo conozco esa historia \u2014confiesa\u2014 por hab\u00e9rsela o\u00eddo a mi madre m\u00e1s de una vez: el blanco era un doctor que actu\u00f3 en posici\u00f3n relevante en la pol\u00edtica de la \u00e9poca guzmancista y postguzmancista. En el per\u00edodo de Andueza Palacios fue continuista. Durante la Presidencia de Alc\u00e1ntara (1877-78) hizo periodismo activo y desempe\u00f1\u00f3 por alg\u00fan tiempo la jefatura de redacci\u00f3n de \u00abLa Tribuna Liberal\u00bb, el peri\u00f3dico que fund\u00f3 Nicanor Bolet-Peraza para combatir a Guzm\u00e1n Blanco. All\u00ed hall\u00e9 una peque\u00f1a nota en su elogio, en la que el director de \u00abLa Tribuna\u00bb manifestaba su complacencia por tener a aquel \u00abjoven y brillante escritor\u00bb como uno de sus principales colaboradores. Confieso que sent\u00ed un estremecimiento de satisfacci\u00f3n al leer esas l\u00edneas. Uno no escoge a sus antepasados. Yo, que no puedo vanagloriarme de un linaje noble y famoso, me contento, sin embargo, de pensar que hay en mis venas un poco de la sangre que corri\u00f3 por las de un hombre de pensamiento. Deliberadamente he de silenciar el nombre de ese abuelo blanco, porque de \u00e9l no me interesa sino la inteligencia y el esp\u00edritu. Mi padre hered\u00f3 el se\u00f1or\u00edo, la finura de esp\u00edritu, la clara inteligencia del suyo. Fue un buen orador intuitivo. Cu\u00e9ntanme que en la \u00faltima gira de mi abuelo por tierras de Carabobo, lo busc\u00f3 y le dijo: \u00abPrep\u00e1rate que voy a llevarte conmigo a Caracas para ocuparme de tu educaci\u00f3n\u00bb. A los dos d\u00edas de esto vio mi padre las banderas a media asta en las oficinas p\u00fablicas. Pregunt\u00f3 a qu\u00e9 deb\u00edase aquello y oy\u00f3 con estupor la noticia de que su padre hab\u00eda muerto de una apoplej\u00eda.<\/em> <\/p>\n\n\n\n<p>Ya que el destino priv\u00f3 a Ram\u00f3n C. de la oportunidad de que su padre lo educase, trata de que su hijo reciba la mejor educaci\u00f3n. Pero esto no pasa de un deseo, a causa de la pobreza que padeci\u00f3 durante toda su vida de obrero tabaquero. Era un buen vitolista reconoce el hijo pero, por grande que fuese su capacidad, nunca hubiese podido ganar m\u00e1s de Bs. 15 por d\u00eda. Con esto dice deb\u00eda subvenir a la manutenci\u00f3n de una familia de cinco personas: mi abuela, mi madre, \u00e9l mismo, yo y mi hermana. Hubo \u00e9pocas en las que conocimos la miseria m\u00e1s completa en nuestra casa: d\u00edas de no comer, noches sin luz, horas de amargura profunda. En cierta oportunidad tuvo que fabricarme \u00e9l mismo los zapatos para que fuese a la escuela. S\u00f3lo dispon\u00eda de un traje, hecho lo recuerdo cual si estuviera vi\u00e9ndolo de una tela ordinaria, de color salm\u00f3n, casi transparente. Mientras mi madre me lo lavaba y aplanchaba, yo permanec\u00eda desnudo, encerrado en la \u00fanica alcoba de la casa. No obstante, logr\u00f3 aprender las primeras letras en una escuelita mixta que regentaba su madrina de bautizo, una solterona beata y bondadosa, que se llamaba Amalia Lugo. Ella, adem\u00e1s, lo hizo monaguillo de la iglesia de La Caridad, situada en el popular barrio donde \u00e9l vino al mundo, conocido como Puente Afuera. El padre de su madrina, Don Evaristo Lugo, pose\u00eda una vaquera en los suburbios de Puerto Cabello. A veces, por las tardes, la mam\u00e1 Rosario o la abuela Pr\u00e9 sol\u00edan llevarlo a tomar leche reci\u00e9n orde\u00f1ada, y el ni\u00f1o se extasiaba viendo orde\u00f1ar y al orde\u00f1ador cantando dulces coplas&#8230; <\/p>\n\n\n\n<p>A los 8 a\u00f1os ingresa a una escuela particular donde no hab\u00eda una clara delimitaci\u00f3n de grados. Regent\u00e1bala su propietario, el maestro Pancho Kepper, hombre de no muy largos conocimientos pero de extraordinaria severidad. Todos los alumnos estaban agrupados en la misma sala estrecha y pobre, sentados en largos esca\u00f1os de madera, detr\u00e1s de unos pupitres corridos y negros, en rampas, semejantes a ata\u00fades. De aquella escuelita humilde pasa poco m\u00e1s tarde a otra no mucho mejor. Regentaba \u00e9sta el maestro Jos\u00e9 Ram\u00f3n Pelayo, un buen hombre que abandon\u00f3 la alba\u00f1iler\u00eda para convertirse en desasnador de muchachos. Tampoco all\u00ed hab\u00eda graduaci\u00f3n. Todos se aglomeraban en la sala, frente al preceptor que, encaramado en una tarima de madera, presentaba un aspecto de Buda reflexivo.<br>A los 13 a\u00f1os lo separa su padre, muy a pesar de ambos, de la escuelita de Pelayo para colocarlo como muchacho de oficina en la Casa Comercial Otto Reddler Sucesores, empresa alemana que traficaba en frutos del pa\u00eds e importaba ferreter\u00eda. La persona que le proporcion\u00f3 el empleo \u2014veinte bol\u00edvares al mes\u2014 le dio la noticia en la pulper\u00eda cercana a su casa, llamada \u00abEl Arca de No\u00e9\u00bb, y sobre el mostrador sucio de carb\u00f3n, de harina, de queso, le pidi\u00f3 que escribiera su nombre. Lo escrib\u00ed temblando: Ram\u00f3n E. D\u00edaz. \u00a1C\u00f3mo recuerdo aquel momento! La \u00abE\u00bb significa Eugenio. Mi madre sol\u00eda llamarme a gritos desde la puerta de nuestra casita: \u00bb \u00a1Ram\u00f3n Eugenio! \u00a1Ram\u00f3n Eugenio!\u00bb \u00ab\u00bfD\u00f3nde est\u00e1s?\u00bb<\/p>\n\n\n\n<p>En la navidad de 1914, precisamente, estrena sus pantalones largos. Dos fluxes de dril. Recuerda las dos corbatas que compr\u00f3 para ese acontecimiento: la una color verde perico, restallante, de lacito; la otra, azul, larga. Pase\u00f3 la ciudad lleno de euforia, envanecido. Bebi\u00f3 ron como un hombre. <\/p>\n\n\n\n<p>Durante ese cr\u00edtico per\u00edodo de la adolescencia se ve en la necesidad de desempe\u00f1ar otros oficios: ayudante en un taller mec\u00e1nico, aprendiz en la f\u00e1brica de tabacos \u00abEl Presidente\u00bb, donde trabaja su padre, y pintor de carteles de cine. Un t\u00edo paterno, Ernesto, que era pintor de anuncios, lo ense\u00f1a a manejar las brochas. Sin embargo, sigue siendo un muchacho melanc\u00f3lico y amante de la soledad, que sue\u00f1a con llegar a ser alg\u00fan d\u00eda un Escritor (As\u00ed con may\u00fascula). <em>Contaba apenas diez y siete a\u00f1os \u2014confiesa de nuevo cuando, en el estrecho pasadizo de nuestra casita solariega, me entregu\u00e9 con verdadera pasi\u00f3n a escribir una novela, \u00bfsu titulo? No lo recuerdo. En mis correteos por las calles de la peque\u00f1a ciudad, iba recogiendo y acumulando cuanto programa de teatro o volante impreso cayese en mis manos. Aqu\u00e9llas eran mis cuartillas. Con ellas en las manos volv\u00eda a casa muy ufano y me entregaba febrilmente a la escritura. En el pasadizo hab\u00eda instalada una mesita de caoba, y era all\u00ed donde escrib\u00eda, mientras mi madre aplanchaba, en la sala, la ropa blanca de unos comerciantes alemanes y mi hermana cos\u00eda pantalones de dril para un sastre de tercera categor\u00eda<\/em>. <\/p>\n\n\n\n<p>A los 19 a\u00f1os puede, por fin, abrirse un primer camino hacia el campo de su aut\u00e9ntica y heroica vocaci\u00f3n literaria: se inicia como reportero del peri\u00f3dico \u00abBolet\u00edn de Noticias\u00bb. Luego asciende a Jefe de Redacci\u00f3n de \u00abEl Estandarte\u00bb. Por entonces se atreve a publicar tambi\u00e9n sus primeros versos. Curiosa muestra de ellos es la composici\u00f3n que intitula <em>Las Violetas<\/em>, en homenaje al primer aniversario, mayo de 1921, del peri\u00f3dico del mismo nombre, que en Puerto Cabello dirige Trina Garc\u00eda Celis. A los 20 a\u00f1os ofrece una p\u00fablica primicia de su genial condici\u00f3n de narrador con su cuento \u00abLos Impecables\u00bb (Puerto Cabello, 1923). <\/p>\n\n\n\n<p>En 1924  \u2014el a\u00f1o en que llega a la mayor\u00eda de edad \u2014 oye hablar del petr\u00f3leo del Zulia e intuye como ninguno lo que ha de significar tama\u00f1o descubrimiento, calificado por \u00e9l como de espasmo brutal que sacude las entra\u00f1as de Venezuela y constituye, despu\u00e9s de la gesta bolivariana, el hecho de mayor trascendencia en nuestra historia. A mediados de ese a\u00f1o se traslada a Maracaibo. Comienza a ganarse la vida en aquella ciudad, que le parece una Babel trepidante. \u00a1Claro! Ven\u00eda de Puerto Cabello, tan apacible entonces que, hasta el mar llegaba de puntillas a la playa. Luego se emplea en la Caribbean Petroleum Despu\u00e9s se desempe\u00f1a como agente de una escuela internacional por correspondencia y corrector de pruebas en una imprenta. Pronto, su irrenunciable vocaci\u00f3n lo convierte en principal redactor de dos importantes diarios: \u00abLa Informaci\u00f3n\u00bb y \u00abExcelsior\u00bb. Un buen d\u00eda se asocia con un colega y juntos fundan un semanario con el nombre de \u00abAlfa\u00bb, que tuvo bastante \u00e9xito. <\/p>\n\n\n\n<p>Entre tanto, se relaciona con algunos escritores y poetas residentes en Maracaibo y con ellos funda el Grupo Literario Seremos. Fue entonces  \u2014bien lo recuerda  \u2014cuando se producen las famosas jornadas estudiantiles en Caracas, que tuvieron inmediata repercusi\u00f3n en el Zulia. Acusados de conspiraci\u00f3n, casi todos los del grupo Seremos fueron encarcelados y remitidos al Castillo de San Carlos, donde los mantienen por espacio de dos a\u00f1os. El primer a\u00f1o con grillos setentones. Advierte que los que le correspondieron lo torturaban mucho m\u00e1s, por quedarle ajustados en exceso. Ello se explica: esos crueles instrumentos no los hab\u00eda fabricado la tiran\u00eda gomecista para tobillos tan robustos como los de un hombre de su talla y arm\u00f3nica corpulencia. En la celda de aquella prisi\u00f3n aprovecha intensamente el tiempo. Sigue leyendo sus autores predilectos. Comienza a aprender ingl\u00e9s y franc\u00e9s. Escribe algunos cuentos y art\u00edculos de prensa. All\u00ed proyecta su primer libro \u00abCuociente\u00bb que no lleg\u00f3 a publicarse. Con anterioridad en 1926, hab\u00eda editado \u00abEl Sacrificio del Padre Renato\u00bb (cuento). <\/p>\n\n\n\n<p>En 1930, al recobrar la libertad, retorna por escaso tiempo a Puerto Cabello, donde celebra sus primeras nupcias. Vuelve al Zulia y se residencia en Cabimas. Ejerce el cargo de Juez de Instrucci\u00f3n por espacio de cuatro a\u00f1os. Al margen, entonces, de toda actuaci\u00f3n pol\u00edtica, sigue estudiando y escribiendo. Colabora en el diario \u00abPanorama\u00bb. Participa en un concurso de cuentos que promueve en Caracas la Revista \u00abElite\u00bb y obtiene una honrosa menci\u00f3n. En Cabimas establece la primera imprenta. Funda tambi\u00e9n con el muy significativo t\u00edtulo de \u00abTaladro\u00bb el primer peri\u00f3dico de Cabimas. <\/p>\n\n\n\n<p>En 1933 aparece \u00abCam\u00bb, breve ensayo que dedica \u00ab<em>a la amada memoria de un noble mulato<\/em>\u00ab. Pero lo m\u00e1s relevante de este per\u00edodo de su permanencia en tierras del Zulia y fruto de su sagaz observaci\u00f3n del fen\u00f3meno petrolero, es la creaci\u00f3n de <em>Mene <\/em>(1933), novela premiada en 1935 en un concurso del Ateneo de Caracas, y editada al a\u00f1o siguiente. <em>Mene <\/em>marca, por su especifico tema, una nueva original vertiente en la historia de la literatura narrativa en Venezuela, cual lo evidencian los estudios cr\u00edticos a que han dado lugar sus varias ediciones y su traducci\u00f3n a diversos idiomas.<\/p>\n\n\n\n<p>Muerto Juan Vicente G\u00f3mez, nadie escapa en ning\u00fan sentido a los efectos del cambio que comienza a operarse en la Venezuela de 1936. Ese mismo a\u00f1o viene del Zulia a residenciarse en Caracas. Obtiene trabajo en el diario \u00abAhora\u00bb y en la Revista \u00abElite\u00bb. M\u00e1s adelante ha de ser co-Director del diario vespertino \u00abEl Tiempo\u00bb. Ocasionalmente usa el seud\u00f3nimo de Jacobo Dalevuelta. Pronto dice lo atrae la pol\u00edtica. Ocupa elevados cargos p\u00fablicos y una curul en el Congreso como Diputado por su nativo Estado Carabobo. La burocracia no logra desvirtuar su vocaci\u00f3n de escritor. As\u00ed lo comprueban, adem\u00e1s de sus valiosas colaboraciones en renombrados \u00f3rganos literarios, como la \u00abRevista Nacional de Cultura\u00bb, su asidua tarea de columnista fijo en diarios de tanto prestigio como \u00abEl Universal\u00bb y \u00abEl Nacional\u00bb. <\/p>\n\n\n\n<p>Esto sin mencionar la edici\u00f3n de sus libros, entre los cuales sobresalen algunos tan extraordinarios que han de conceptuarlo como maestro del ensayo, la novela, el cuento y la biograf\u00eda. Una sucesi\u00f3n de \u00e9xitos alcanza: en el ensayo, con \u00ab<em>Transici\u00f3n<\/em>\u00bb (1937 ) y \u00ab<em>Diez rostros de Venezuela<\/em>\u00bb (1964); en la novela adem\u00e1s de \u00ab<em>Mene<\/em>\u00ab, con su trilog\u00eda \u00ab<em>Cumboto<\/em>\u00bb (1954 ), \u00ab<em>Casandra<\/em>\u00bb (1957 ) y \u00ab<em>Borburata<\/em>\u00bb (1967 ); en el cuento, con \u00ab<em>Caminos del amanecer<\/em>\u00bb (1941) y \u00ab<em>La virgen no tiene cara<\/em>\u00bb (1951 ) ; y en cuanto autor de biograf\u00edas, con \u00ab<em>Guzm\u00e1n<\/em>\u00bb (1950) y \u00ab<em>El caraque\u00f1o<\/em>\u00bb (1967 ). Dos de estas obras\u2014\u00bb<em>Cumboto<\/em>\u00bb y \u00ab<em>Guzm\u00e1n<\/em>\u00ab\u2014 constituyen su consagraci\u00f3n definitiva en el \u00e1mbito de la creaci\u00f3n literaria. De ambas se han hecho sucesivas ediciones. \u00ab<em>Cumboto<\/em>\u00bb ha sido traducida al italiano, al franc\u00e9s y al ingl\u00e9s. El \u00ab<em>Guzm\u00e1n<\/em>\u00bb lo termina en Cuman\u00e1, donde hab\u00eda sido confinado despu\u00e9s de haber estado en la c\u00e1rcel Modelo, de Caracas, a la ca\u00edda del Gobierno del Presidente Isa\u00edas Medina Angarita.<\/p>\n\n\n\n<p>Es decisivo el influjo que ejerce en esta labor Isabel Jim\u00e9nez Arr\u00e1iz, mujer de letras y, adem\u00e1s, hija de escritor. Se conocen en 1939, durante el bautizo de un libro de Antonio Arr\u00e1iz en el antiguo Ateneo de Caracas, situado de Cuj\u00ed a Romualda. Ella era la madrina. Concluida la ceremonia, se le acerca Andr\u00e9s Eloy Blanco, de brazo con Ram\u00f3n D\u00edaz S\u00e1nchez, y le dice: \u00abTe presento a mi hermano negro\u00bb. Seis a\u00f1os despu\u00e9s de aquel primer encuentro, se desposan en segundas nupcias. Desde entonces y para siempre ella es su devot\u00edsima colaboradora.<\/p>\n\n\n\n<p>Paralelamente a su copiosa producci\u00f3n \u2014en gran parte dispersa todav\u00eda y de la que se han registrado unas quinientas fichas\u2014, va conquistando lauros, recibiendo condecoraciones y ocupando posiciones muy honor\u00edficas en el \u00e1mbito institucional y cultural. En tres oportunidades ejerce la Presidencia de nuestra Asociaci\u00f3n de Escritores. Elegido Individuo de N\u00famero de la Academia Venezolana de la Lengua (1956) y de la Academia Nacional de la Historia (1958), durante un lustro es Secretario de esta \u00faltima, y por espacio de tres a\u00f1os Bibliotecario de la primera. Singulares merecimientos lo conducen a entrambas Academias: artista de la palabra como escritor, posee como historiador la acuciosidad del investigador, aunada a la imaginaci\u00f3n del novelista.<\/p>\n\n\n\n<p>Ganador de tres de los que entonces eran los premios mayores de las letras venezolanas: el primero del primer concurso de cuentos promovido por el diario \u00abEl Nacional\u00bb (1946); el \u00abAr\u00edstides Rojas\u00bb, para novela (1948) creado por Do\u00f1a Anita Boulton, y el Premio Nacional de Litera-tura (Bienio 1950-1951) otorgado por el Ministerio de Educaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>En el esplendor del mediod\u00eda de su existencia, al cumplir cuarenta y tres a\u00f1os, escribe para s\u00ed mismo, con rasgos que evocan la claridad y firmeza del diamante: \u00ab<em>Si Dios me da vida y salud dejar\u00e9 una obra que perdurar\u00e1. En estos momentos me siento m\u00e1s capaz, m\u00e1s f\u00e9rtil que nunca, en plena madurez del intelecto y de la vena creadora<\/em>\u00ab.<\/p>\n\n\n\n<p>Lamentablemente, resulta deficitaria su salud y no le es concedido el don de la longevidad. A causa de ello, algunas de sus obras quedan inconclusas o en proyecto. Entre ellas, dos novelas: \u00ab<em>La Piedra Azul<\/em>\u00bb y \u00ab<em>La Sirena Emboscada<\/em>\u00ab. Lo mismo que la Biograf\u00eda de Joaqu\u00edn Crespo. Tampoco ha de alcanzarle su inc\u00f3gnito tiempo restante para escribir nuevas piezas de teatro, como \u00ab<em>La casa<\/em>\u00ab. Estrenada en Venezuela y luego en Espa\u00f1a, donde se la conoce como \u00abDebajo de estos aleros\u00bb (1956) se la representa en Alemania, traducida con el t\u00edtulo de \u00ab<em>Das haus<\/em>\u00bb (1957). Por similar circunstancia aparece p\u00f3stuma \u00ab<em>Una Historia de Hombres y de Pueblos: El L\u00edbano<\/em>\u00bb (1969).<\/p>\n\n\n\n<p>Valios\u00edsima cosecha de su incansable faena de escritor es la que permanece in\u00e9dita en los catorce libros manuscritos de su <em>Diario<\/em>. All\u00ed est\u00e1 guardado, como en una caja fuerte literaria, el \u00edntimo tesoro de sus emociones, de sus impresiones, de sus reflexiones. Es una especie de Sal\u00f3n de los Espejos del Esp\u00edritu, donde se reflejan, entre sombras y luces, personajes y paisajes que va observando a trav\u00e9s de sus viajes por la vida y por las tierras del mundo. Ilustrador \u2014travieso a veces\u2014 de sus propios escritos, no es raro encontrar en las p\u00e1ginas de esos libros, dibujos y bocetos. Pintor en potencia y ambidextro de nacimiento, puede manejar con igual soltura tanto el pincel como la pluma.<\/p>\n\n\n\n<p>Antes de firmar en Puerto Azul, el 5 de julio de 1967, las notas de Presentaci\u00f3n de sus \u00abObras selectas\u00bb, editadas ese mismo a\u00f1o, declara lo siguiente: \u00ab<em>Comienzo ahora una cuarta etapa de mi quehacer de escritor. Si se me pidiese una denominaci\u00f3n para ella, la llamar\u00eda del exorcismo de los fantasmas o de la lucha contra las m\u00e1scaras<\/em>\u00ab. Olvid\u00f3 en aquel momento que veinte a\u00f1os antes \u2014enero de 1947\u2014 su coraz\u00f3n hab\u00eda sufrido un primer infarto.<\/p>\n\n\n\n<p>El viernes 8 de noviembre de 1968, al mediod\u00eda, y a la entrada de su Quinta \u00abLa Milagrosa\u00bb, Avenida \u00abH\u00bb de la Urbanizaci\u00f3n El Pinar, en El Para\u00edso, su combatiente coraz\u00f3n, que hab\u00eda resistido con hero\u00edsmo tenaz a la muerte, recibe el golpe definitivo. Trunca en forma tan repentina la cuarta etapa de su experiencia vital y de su actividad de escritor, ya no hay m\u00e1s exorcismo de fantasmas ni lucha contra las m\u00e1scaras. Ahora es perpetuo hu\u00e9sped del eterno Para\u00edso. La noticia de su fallecimiento conmueve a Venezuela. El luto de las letras es un\u00e1nime. Sincer\u00edsimas las manifestaciones de duelo p\u00fablico. Muy sentidos los homenajes de todas las instituciones nacionales.<\/p>\n\n\n\n<p>Si se me pidiera una opini\u00f3n acerca de su persona en el orden estrictamente humano, responder\u00eda con Augusto Mijares: <em>Hay hombres cuya bondad y elevaci\u00f3n de esp\u00edritu nos contagian saludablemente. Tal fue Ram\u00f3n D\u00edaz S\u00e1nchez<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">Cuento<\/h4>\n\n\n\n<p><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/triptico-del-amanecer\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Tr\u00edptico del amanecer<\/a><\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/fuga-de-paisajes\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Fuga de paisajes<\/a><\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/la-virgen-no-tiene-cara\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">La virgen no tiene cara<\/a><\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">Novela<\/h4>\n\n\n\n<p><a rel=\"noreferrer noopener\" href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/cumboto-fragmentos\/\" target=\"_blank\">Cumboto (fragmentos)<\/a><\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/borburata-fragmentos\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Borburata (fragmentos)<\/a><\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">Teatro<\/h4>\n\n\n\n<p><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/victoria-contra-las-nubes\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Victoria contra las nubes<\/a><\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">En Biblioteca<\/h4>\n\n\n\n<p><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/mene-cumboto\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Mene\/Cumboto<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: J.A. Escalona-Escalona Desde la pen\u00faltima d\u00e9cada del siglo XVIII hasta la primera del XVIII, Puerto Cabello, la ciudad cuna de los esclarecidos Pr\u00f3ceres de la Am\u00e9rica nuestra: Bartolom\u00e9 Salom ( 1780-1863 ), a quien cupo la gloria, en 1826, de arriar en las peruanas fortalezas de El Callao la \u00faltima bandera del Imperio Espa\u00f1ol; [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":12049,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[7],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/12047"}],"collection":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=12047"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/12047\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":12064,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/12047\/revisions\/12064"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/media\/12049"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=12047"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=12047"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=12047"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}