{"id":12030,"date":"2022-09-11T19:54:00","date_gmt":"2022-09-11T19:54:00","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=12030"},"modified":"2024-06-11T20:03:40","modified_gmt":"2024-06-11T20:03:40","slug":"puntos-de-sutura","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/puntos-de-sutura\/","title":{"rendered":"Puntos de sutura"},"content":{"rendered":"\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-right\">Oscar Marcano<\/h4>\n\n\n\n<p>Para m\u00ed nunca hubo h\u00e9roe m\u00e1s grande que \u00c1yax.<\/p>\n\n\n\n<p>Ni Alejandro, que subyug\u00f3 el mundo, ni Gilgamesh, que rechaz\u00f3 a Ishtar y parti\u00f3 con Enkidu a buscar la inmortalidad, fueron tan importantes para m\u00ed como \u00c1yax. Por supuesto, Aquiles era el primero. Pero luego de \u00e9l, \u00c1yax. Si alguno lleg\u00f3 a compar\u00e1rsele en valor y nobleza, s\u00f3lo ser\u00eda Diomedes que, en plena batalla, fue capaz de desafiar a los dioses, hiriendo el mismo d\u00eda a Ares y Afrodita con la hoja de su lanza.<\/p>\n\n\n\n<p>Aquiles ser\u00eda Aquiles, pero \u00c1yax era \u00c1yax. Aquiles naci\u00f3 de una deidad. \u00c1yax no correr\u00eda con la misma suerte. Mas cuando era una criatura, Heracles lo envuelve en su piel de le\u00f3n y ruega a Zeus que lo haga invulnerable. El que amontona nubes consiente y lo vuelve inmune al da\u00f1o, con excepci\u00f3n del hombro, la axila y la cadera, puntos que, en el cuerpo de Heracles, sujetaban la aljaba.<\/p>\n\n\n\n<p>Su orgullo era ciego. A diferencia de Ulises, que se finge loco y siembra sal para eximirse de cumplir su deber, el pr\u00edncipe de Salamina no vacila en ponerse al frente de sus doce naves para unirse a los argivos cuando se le llama a combatir a Troya. Pese a la nader\u00eda del motivo, es el primero en llegar a la concentraci\u00f3n en Argos, donde se le designa jefe de la flota junto a Aquiles y F\u00e9nix.<\/p>\n\n\n\n<p>Antes de hacerse a la mar, su padre lo exhorta a encomendarse a Atenea. \u00c1yax se niega, argumentando que un h\u00e9roe verdadero debe la victoria al m\u00e9rito propio y que s\u00f3lo los blandengues se sienten obligados a recurrir al auxilio de los inmortales. \u00abIncluso un cobarde puede vencer con la ayuda de los dioses\u00bb, afirma. Fiel a su credo, borra de su escudo de siete capas de piel de buey y una de bronce, la imagen de Atenea. Hasta en eso es c\u00e1ndido, desprevenido, como suele proceder ante las maquinaciones de los dioses.<\/p>\n\n\n\n<p>Encontr\u00e1ndose en plena batalla, \u00c1yax protege un flanco. Los ol\u00edmpicos participan activamente en las hostilidades. Atenea se le aproxima y le ofrece sus favores. Desapacible, \u00c1yax rechaza su ayuda y le exige que se aleje. Con altivez le advierte que no precisa de su auxilio y la impulsa a dar amparo a los badulaques que, como Ulises, esquivan la batalla o calculan para correr el menor riesgo posible. En resumidas cuentas, reh\u00fasa su apoyo y le enrostra que no requiere de su concurso ni de sus artima\u00f1as para impedir que los troyanos se hagan de la posici\u00f3n que defiende.<\/p>\n\n\n\n<p>Su fin lo sella la muerte de Aquiles. Fenecido el m\u00e1s grande, sus armas deben pasar a manos del mejor entre los sobrevivientes. Tetis est\u00e1 dolida por la muerte de su hijo. Para apaciguarla, Agamen\u00f3n pretende entregarle las armas, pero Tetis las rechaza, dici\u00e9ndole: \u00abMi hijo pele\u00f3 por y para ti. Decide entonces a qui\u00e9n le vas a conferir tal responsabilidad\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Contrariado, el soberano de Argos consulta al ej\u00e9rcito. Entonces se produce la vindicta de Atenea, que siembra la duda entre los soldados y las opiniones se dividen. Justo es entreg\u00e1rselas a \u00c1yax, pero la mayor\u00eda opina que Ulises ha sido \u00fatil mediando en situaciones que han salvado la unidad de los griegos. Agamen\u00f3n manda esp\u00edas a examinar la opini\u00f3n de los troyanos. \u00bfQui\u00e9n fue aquel que despu\u00e9s de Aquiles infligi\u00f3 m\u00e1s padecimiento y muerte a Ili\u00f3n? De nuevo la diosa interfiere y Odiseo resulta vencedor. Se entrevista hasta a los prisioneros, quienes por despecho designan a Ulises en lugar de \u00c1yax.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00ab\u00bfQui\u00e9n muestra m\u00e1s valor en la b\u00fasqueda del cad\u00e1ver de Aquiles luego de que Paris le hiriese de muerte?\u00bb, preguntan los jefes. La mayor\u00eda considera que Odiseo: se abri\u00f3 paso con la espada mientras \u00c1yax se guarec\u00eda de los ataques acarreando el cuerpo ex\u00e1nime de su primo. Pero, \u00bfqui\u00e9n es m\u00e1s valeroso, el que no vacila en desarmarse para llevar a cuestas un cad\u00e1ver en medio de las cargas del enemigo o aquel que temeroso se defiende con la espada?<\/p>\n\n\n\n<p>Ulises recibe las armas y \u00c1yax experimenta el dolor del desenga\u00f1o y el ultraje. El dictamen proclama la ruina de la tradici\u00f3n y declara la muerte del h\u00e9roe antiguo. Triunfa el pol\u00edtico. Humillado, ahora s\u00f3lo le urge resarcirse. El viejo c\u00f3digo reza que un h\u00e9roe debe vengarse o morir. Pero es la hora de Atenea quien, para proteger a Odiseo, siembra la locura en \u00c1yax.<\/p>\n\n\n\n<p>Durante la noche, al salir de su tienda, la diosa sin madre, nacida de la cabeza de Zeus, le juega la \u00faltima trastada y el hijo de Telam\u00f3n confunde bueyes y ovejas con sus enemigos. Mirando en \u00e9stos a Agamen\u00f3n, Menelao y Ulises, siega cabezas, da tajos y mandobles y descuartiza los reba\u00f1os. Presa del delirio, convencido de que lleva hombres en vez de bestias, conduce dos animales a su tienda, los encadena y prosigue la degollina.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00c1yax ser\u00e1 condenado a morir sufriendo la m\u00e1xima degradaci\u00f3n: no recibir sepultura y ser pasto de los perros y las aves carro\u00f1eras. En ese momento la diosa le retorna la lucidez. Tomado por la verg\u00fcenza y negado a permitir que una mano indigna le arrebate la vida, recurre a la espada, regalo de H\u00e9ctor, con quien luch\u00f3 en dos oportunidades y en dos oportunidades entabl\u00f3, se encamina a un paraje solitario a orillas del mar, clava el arma en la arena con la punta hacia arriba, y se deja caer en ella de costado, muriendo en tierra enemiga.<\/p>\n\n\n\n<p>Esa es la historia. Y siempre estuve conforme con la misma, obnubilado por el decoro y la fuerza del que antepuso su arete a cualquier tentaci\u00f3n o flaqueza. Hasta que un d\u00eda, comparando dos traduciones del texto sofocleano, repar\u00e9 por vez primera en un pasaje tangencial de la tragedia. Ocurre en la tienda del h\u00e9roe despu\u00e9s de la carnicer\u00eda, cuando la diosa devuelve la raz\u00f3n a \u00c1yax y \u00e9ste decide quitarse la vida: su mujer le advierte sobre las consecuencias funestas que tal determinaci\u00f3n traer\u00e1 para ella y Eur\u00edsaces, el hijo de ambos. Tras su muerte, explica llorosa, mujer y v\u00e1stago ser\u00e1n reclamados como esclavos por cualquiera de sus enemigos. Una escena similar ha ocurrido entre H\u00e9ctor y Andr\u00f3maca del lado troyano. Tecmesa clama, implora, le ruega que recapacite, pero sus s\u00faplicas son deso\u00eddas. \u00abCalla \u2014dice el h\u00e9roe\u2014 que el silencio en la mujer es adorno\u00bb, y le ordena traer a su presencia el ni\u00f1o, para nada. Iron\u00edas de la vida: el momento final de lucidez lo emplea en una decisi\u00f3n contraria a su sangre. En descargo propina al peque\u00f1o una monserga que no hace m\u00e1s que confirmar cu\u00e1nto se ama a s\u00ed mismo. Temeroso, negado, incapaz de pensar en otra cosa que no fuese su gloria, \u00c1yax se deshace en frivolidades con Eur\u00edsaces: \u00abTendr\u00e1s que ser digno de llevar mi nombre\u00bb. \u00abSiendo hijo de quien eres, nadie se atrever\u00e1 contra ti y el destino te deparar\u00e1 grandes haza\u00f1as\u00bb. \u00abTe convertir\u00e1s en alguien tan valiente como yo\u00bb. Burbujas. Simple parloteo de eg\u00f3latra y ni una pizca de recato por la suerte a la que abandona a los suyos.<\/p>\n\n\n\n<p>Mi h\u00e9roe se me desplomaba.<\/p>\n\n\n\n<p>Recibido el impacto, aterrado con la idea de perder la devoci\u00f3n, me sumerg\u00ed en el estudio de la tragedia. En la revisi\u00f3n concienzuda de su pr\u00f3logo, episodio y \u00e9xodo. En la disecci\u00f3n de p\u00e1rodos, est\u00e1simos, anapestos y troqueos, tratando de hallar otro sentido a la trama. Algo que pusiese en tela de juicio la abominable frialdad de un padre por el destino de su hijo. Pero no me fue posible. Hasta Aquiles hizo lo que hizo por una esclava. El mismo Ulises, que dej\u00f3 solo al anciano N\u00e9stor en batalla, que quiso matar a Diomedes por la espalda, \u00abla astuta zorra\u00bb como \u00c1yax lo llamaba, jam\u00e1s hubiese abandonado a Tel\u00e9maco.<\/p>\n\n\n\n<p>No obstante, se infiere por Esquilo que el ma\u00f1ana de Eur\u00edsaces hubo de ser afortunado. No es improbable que gracias a Teucro haya tornado a casa, obtenido el nombre de \u00c1yax y se hubiese coronado, pues m\u00e1s de un milenio m\u00e1s tarde, uno de su linaje derrota a Jerges, rey de los persas, en la batalla de Salamina. El propio Esquilo pele\u00f3 en ella. Y Eur\u00edpides naci\u00f3 ese d\u00eda. De este modo, el mezquino padre pudo haber acertado. Pero \u00c1yax no hab\u00eda le\u00eddo a Esquilo. Y me cuesta negar que el reconocimiento de esta historia me afect\u00f3. Mucho m\u00e1s, me devast\u00f3. Pero eso fue hace mucho. Ocurri\u00f3 en esos tiempos en que, como a Kafka, todos los obst\u00e1culos me romp\u00edan. <\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-right\"><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/oscar-marcano\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Sobre el autor<\/a><\/h4>\n\n\n\n<h6 class=\"wp-block-heading\">*Publicado en: https:\/\/ficcionbreve.org<\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Oscar Marcano Para m\u00ed nunca hubo h\u00e9roe m\u00e1s grande que \u00c1yax. Ni Alejandro, que subyug\u00f3 el mundo, ni Gilgamesh, que rechaz\u00f3 a Ishtar y parti\u00f3 con Enkidu a buscar la inmortalidad, fueron tan importantes para m\u00ed como \u00c1yax. Por supuesto, Aquiles era el primero. Pero luego de \u00e9l, \u00c1yax. 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