{"id":11979,"date":"2024-06-06T15:38:54","date_gmt":"2024-06-06T15:38:54","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=11979"},"modified":"2024-06-24T22:23:18","modified_gmt":"2024-06-24T22:23:18","slug":"poemas-de-cristina-galvez","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/poemas-de-cristina-galvez\/","title":{"rendered":"Poemas de Cristina G\u00e1lvez Martos"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>Cinco de la tarde<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Esta silla es una isla<br>roja\u2026.grande\u2026.c\u00f3moda<br>quepo toda en el verdor de la tarde<\/p>\n\n\n\n<p>me gusta ver los gatos carey<br>merodear buscando lagartijas<br>extender las patas de algod\u00f3n<br>alzar los bigotes<\/p>\n\n\n\n<p>mi pensamiento se ha hecho uniforme<br>como las l\u00edneas del libro<br>alrededor las voces cascadean, gelatinan<br>en el caf\u00e9 se concentra la maravilla del l\u00edquido<\/p>\n\n\n\n<p>este lugar se le esconde a la ciudad<br>recuerda a un paisaje de porcelana:<br>seres delicados<br>sobre la curva de las cinco<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">***<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Miedo<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El miedo yac\u00eda negro en los ri\u00f1ones<br>era yo misma<br>llamando a la oscuridad<br>alto, por los puntos cardinales<br>alto, batiendo una campana<br>la noche se beb\u00eda mi garganta<\/p>\n\n\n\n<p>Lo que no me gustaba era el laberinto<br>un lodo pegajoso en los tres dedos<br>                             de mis patas de ave<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando los recodos se hicieron vegetales<br>fui bailando por la cuadr\u00edcula<br>me invent\u00e9 algunas f\u00f3rmulas<br>dije: har\u00e9 de esta negrura<br>perfectas obsidianas<br>para mi jard\u00edn de helechos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">***<\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u00c1rbol junto a mi ventana<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Se ha hecho dif\u00edcil creer en cualquier cosa.<br>No obstante, cuando me siento en silencio<br>junto a la ventana de la habitaci\u00f3n<br>me descubro fiel a los sonidos del \u00e1rbol:<br>el zumbido del picaflor<br>que irrumpe como una tempestad m\u00ednima<br>el golpeteo insistente del carpintero<br>sacudiendo su penacho color vino<br>las ramitas que se rompen bajo el peso de la t\u00f3rtola<br>el crujir de la hojarasca cuando brinca el sapo.<br>Resolver\u00e9 esta crisis de fe sin argumentos:<br>cierro los ojos<br>para ver m\u00e1s all\u00e1 de m\u00ed misma.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">***<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Golondrina<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Escapaste de una caja de dulces, con alas sombr\u00edas y coraz\u00f3n de guinda: relleno de<br>alm\u00edbar p\u00farpura, composici\u00f3n geom\u00e9trica de lo l\u00f3brego y lo puro.<br>Surcaste como una estrella e invocaste la lluvia.<br>Ave de la tormenta, se acerca la nube bestia tras de ti, con la boca abierta.<br>En m\u00ed tienes guarida. Interna tu vuelo en la oscuridad de mi pecho.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">***<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Cabras<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Parec\u00eda que los \u00e1rboles daban cabras. Porque todas se sub\u00edan a las ramas y balaban.<br>Eran \u00e1rboles musicales de cabras, como los hay de p\u00e1jaros, de gallinas, de murci\u00e9lagos.<br>Estos eran \u00e1rboles de cabras. Algunas tan blancas como un pueblo nevado.<br>De pupilas rectangulares, cabras que ca\u00edan tiesas del susto, cabras que re\u00edan con las<br>ni\u00f1as locas y saltaban de alegr\u00eda.<br>Desafiaban la gravedad, ascendiendo por pendientes verticales.<br>Chagall las pint\u00f3 volando, sobre fondos azules de sue\u00f1o.<br>Cabras desobedientes, magas de su danza. Les dec\u00edan tercas, locas, les dec\u00edan malas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">***<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Homenaje<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Cuando re\u00edas, ca\u00edan levemente los \u00e1ngeles;<br>por cada carcajada, un \u00e1ngel como un algod\u00f3n<br>bajaba oscilando hasta el mes\u00f3n de la cocina.<br>Cuando serv\u00edas caf\u00e9<br>se posaba sobre mis hombros<br>el manto de la oscuridad de tu voz.<br>Puse a dormir aves bajo ese estado tibio<br>en sus alas brill\u00f3 un encantamiento de estrella<br>un sirio m\u00faltiple como tus intenciones.<br>En tu risa, era tierna la maldad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">***<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Foto de familia<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Los huesos son columnas calc\u00e1reas<br>portales giratorios.<br>Las hermanas<br>sentadas contiguamente en el sill\u00f3n<br>con vestidos de encaje claro<br>sobre las pieles de negra madreperla<br>no miran al lente,<br>se miran entre s\u00ed;<br>a\u00f1os despu\u00e9s dieron a luz<br>entre t\u00faneles de sangre,<br>criaron a los hijos como robles<br>guardaron heridas rub\u00edes<br>en viejas latas de galletas.<br>     \u2014 La sopa humeaba alta<br>     la masa ced\u00eda noble<br>     blancas flores carnales se abrieron sobre las bocas.<br>     Y aunque hubo dolor, hubo vida-.<\/p>\n\n\n\n<p>La familia es un racimo de frutas profundas,<br>una casa con habitaciones hasta el fondo<br>un pasillo de ida y de regreso<br>por donde no dejamos de pasar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">***<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Tambi\u00e9n hab\u00eda luz<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Inunda toda la habitaci\u00f3n<br>vibra a trav\u00e9s de mis p\u00e1rpados.<br>El canto elevado del sol viaja en una leve corriente:<br>la circulaci\u00f3n de la sangre<br>el roce de la s\u00e1bana sobre el cuerpo<br>el ronroneo de mis gatas<br>los motores incesantes de los autos en la avenida<br>el muro pintado de verde que hace eco a una conversaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>El canto del sol se posa sobre todas nuestras cosas.<\/p>\n\n\n\n<p>Vivo en una ciudad de calles silenciosas,<br>adoquines y hojas amarillas.<br>De balcones con se\u00f1oras en camis\u00f3n<br>que riegan las plantas o toman mate en silla de lona.<br>Una ciudad donde el agua siempre est\u00e1 pr\u00f3xima.<br>Caminando, siempre encuentro el mar.<\/p>\n\n\n\n<p>Las ciudades nunca se muestran del todo,<br>pero nos vamos convirtiendo en ellas.<br>Los pensamientos toman el ritmo de sus lugares.<br>Son tapices o mapas con trazos ausentes<br>peceras de espec\u00edmenes que asemejan esp\u00edritus.<\/p>\n\n\n\n<p>La cigarra canta de cara al sol,<br>mis pies pisan este suelo y me dejo brotar,<br>como una planta en un balc\u00f3n.<br>Con todo y esa anomal\u00eda, esa doble ra\u00edz,<br>esa hermana fantasma que me acompa\u00f1a.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">***<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Nena<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Fui un higo tierno u otro fruto de una planta dulce<br>en un pa\u00eds con inviernos<br>me escond\u00eda bajo la hoja y tu mano me tomaba<br>para servirme en un plato con alm\u00edbar tibio de tu olla<br>yo escuchaba, mientras, tu canci\u00f3n de cocina<br>era feliz en el bordado azul de tus cortinas<br>y me sent\u00eda amada entre tus dedos de pianista.<br>Reposaba junto a la taza de porcelana<br>sin ser descubierta<br>pero t\u00fa sab\u00edas a un peque\u00f1o esp\u00edritu oculto<br>la gema violeta de tu intuici\u00f3n conoc\u00eda<br>una feliz presencia.<br>Nena,<br>Tu casa era de luz blanca y grandes platos redondos<br>yo era feliz en la visi\u00f3n de tus ojos azules que no conoc\u00ed<br>yo era una planta que trepaba el muro, ansiosa por nacer<br>la fruta que dar\u00eda una semilla que dar\u00eda un \u00e1rbol que dar\u00eda<br>                                 una fruta.<br>Yo aparec\u00ed mucho antes de mi alumbramiento<br>blanda, entre tus dedos de pianista.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">***<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-left\"><strong>La vida secreta de las palabras<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>destejer las palabras<\/p>\n\n\n\n<p>el sarc\u00f3fago en sus bocas<br>abrirlo a ver qu\u00e9 se han tragado sus labios de caracola<br>bajar por la espiral<br>hasta el secreto&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>saber por qu\u00e9 mi nombre siempre fue tan amarillo<\/p>\n\n\n\n<p>rojo no, como la aurora<br>saber si son el nervio de las cosas<br>o el ropaje<br>aprenderlas para no flotar en la tarde oce\u00e1nica<br>para no ahogarme en el cielo de cuervos<br>no entenderlas cuando m\u00e1s debo alcanzarlas<br>dejarlas tiradas como cuerpos<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">***<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-left\"><strong>La \u00fanica despierta<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Ayer viniste a mi sue\u00f1o<br>padre, con tu calma<br>de sacerdotisa<br>leve como todo lo lejano<br>largo, callado, sonriente<br>el fantasma de aqu\u00e9l cuadro de Varo<br>con una flauta dulce que no suena<br>o ese que se pierde en corredores<br>de una casa bosque<br>y aunque grite<br>no voltea<\/p>\n\n\n\n<p>si eres ave quisiera no moverme<br>si eres lagarto, no echarte del rinc\u00f3n<br>si eres espectro mantener la puerta abierta<br>si eres \u00e1nima encender todo en colores<br>para animar tu j\u00fabilo tranquilo<br>tu marcha de agua clara, subterr\u00e1nea<br>tus ojos de la alberca del recuerdo<\/p>\n\n\n\n<p>aunque sea ven a mi sue\u00f1o<br>aunque sea a callar, ven a mi sue\u00f1o<br>para ser la \u00fanica despierta<\/p>\n\n\n\n<p>***<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">Despi\u00e9rtame cuando termine diciembre<\/h4>\n\n\n\n<p>Recuerdo<\/p>\n\n\n\n<p>ese diciembre g\u00e9lido de tus labios p\u00farpura<br>s\u00e1banas interminables<br>horizonte de s\u00e1banas<br>blancas s\u00e1banas inmaculadas<br>donde hund\u00ed la cara<\/p>\n\n\n\n<p>despejadas, en mi tr\u00e1quea<br>lisas, p\u00e1rpados lisos y paredes<br>huesos salientes,<br>rozados por la caricia de seda<\/p>\n\n\n\n<p>tela ante m\u00ed<br>ser ciega<br>saber que ser\u00eda para siempre ciega<br>desvanecerme entre las s\u00e1banas<br>de una cama, un campo tendido<br>sin querer despertar<br>ese diciembre sib\u00e9rico.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">***<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Fundaci\u00f3n de la casa<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><em>Los labios para nombrar la casa se quiebran<br>como botijas en alg\u00fan sitio que nadie sabe.<br>Yolanda Pantin<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Las historias de mi abuela eran una cinta que extravi\u00f3 el viento<br>con ellas hago la argamasa y uno pajas<br>barro que trajo un animal entre las patas.<\/p>\n\n\n\n<p>A esta casa la soplar\u00e9 con aliento blanco<br>como un avi\u00f3n de papel que a veces vuela.<\/p>\n\n\n\n<p>Yo estoy cansada de nombrar p\u00e9rdidas<br>sus cimientos ser\u00e1n p\u00e9talos ligeros<br>echar\u00e1 ra\u00edz en el cantero de la luna.<\/p>\n\n\n\n<p>La casa es un velero que cruza el Mar Caribe<br>la casa est\u00e1 en un \u00e1rbol de un sue\u00f1o en Guatemala<br>en la puerta tintinean tres plumas de Quetzal<br>la casa es m\u00e1gica<br>adentro hay una bruja<br>que encomienda tareas, due\u00f1a de la lumbre<br>La casa tiene un muro de trinitarias moradas<br>se pierden los labios tratando de nombrarla<\/p>\n\n\n\n<p>la casa es un manto de tejido fin\u00edsimo<br>un bicho amarillo<br>una vocal de luz<br>que cabe entre los dedos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">***<\/p>\n\n\n\n<p><strong>El fondo de la casa<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Para empezar<br>tuve que sentirme muy sola.<\/p>\n\n\n\n<p>La parte de atr\u00e1s de la casa se llen\u00f3 de azul,<br>y desapareciste.<br>Tuve que salir del vientre<br>pero, madre, tu tela rosa<br>se cern\u00eda sobre m\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>Qu\u00e9 har\u00e9 con las palabras<br>no hay una en este cielo<br>en estos p\u00e1jaros que corren<br>en la yema de fruta de mis dedos.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando llegue el calor, qu\u00e9 har\u00e9 con \u00e9l.<br>Comer\u00e9 hojas verdes, cuadros e im\u00e1genes<br>me comer\u00e9 a m\u00ed misma por las noches<br>me nutrir\u00e9 de aromas y especias,<br>voces subterr\u00e1neas<br>y cenizas de los que se fueron.<\/p>\n\n\n\n<p>Ya casi cae la noche<br>el jazm\u00edn dice algo a trav\u00e9s del viento<br>ya cae la noche<br>una s\u00e1bana de trigo en los p\u00e1rpados.<br>Entrar\u00e9 a casa,<br>me rindo yo primero<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-right\"><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/cristina-galvez-martos\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Sobre la autora<\/a><\/h4>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cinco de la tarde Esta silla es una islaroja\u2026.grande\u2026.c\u00f3modaquepo toda en el verdor de la tarde me gusta ver los gatos careymerodear buscando lagartijasextender las patas de algod\u00f3nalzar los bigotes mi pensamiento se ha hecho uniformecomo las l\u00edneas del libroalrededor las 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