{"id":11963,"date":"2024-06-01T14:25:41","date_gmt":"2024-06-01T14:25:41","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=11963"},"modified":"2024-06-01T14:26:06","modified_gmt":"2024-06-01T14:26:06","slug":"el-espia-que-vino-del-cielo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/el-espia-que-vino-del-cielo\/","title":{"rendered":"El esp\u00eda que vino del cielo (fragmentos)"},"content":{"rendered":"\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-right\">Pedro Berroeta<\/h4>\n\n\n\n<p><strong>INTRODUCCI\u00d3N<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La compilaci\u00f3n y edici\u00f3n de estos informes ha sido emprendida con el objeto de abrir a los estudiosos un nuevo campo de investigaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Tenaz paciencia ha sido necesaria al compilador, as\u00ed como el aliento de personas entusiastas y devotas para ir rastreando, poniendo en claro y aun traduciendo en numerosas ocasiones, los archivos secretos que contienen las comunicaciones hechas por un agente especial.<\/p>\n\n\n\n<p>Tarea irrealizable hubiera sido \u00e9sta para el compilador, de no haber contado con el generoso apoyo del Superior del Convento de las Tres Personas, quien puso a disposici\u00f3n de aqu\u00e9l no solamente el vasto material allegado en d\u00e9cadas de paciente b\u00fasqueda, sino tambi\u00e9n y sobre todo, un conocimiento profundo del lenguaje, modismos y formas particulares de expresi\u00f3n de los agentes secretos de la Superioridad.<\/p>\n\n\n\n<p>Al mismo tiempo, es necesario mencionar aqu\u00ed, para manifestar gratitud, a la decidida y permanente intervenci\u00f3n del Rector de la Universidad de Santa Clara, quien escud\u00f3 con su fuerza y su influencia al compilador, protegi\u00e9ndolo de cualquier reacci\u00f3n adversa \u2014y aun peligrosa para su vida que hubiese provocado la curiosidad de un estudioso, ajeno a la jerarqu\u00eda oficialmente aceptada.<\/p>\n\n\n\n<p>Con harta frecuencia, en efecto, s\u00f3lo su amistosa intercesi\u00f3n permiti\u00f3 continuar un trabajo que her\u00eda, sin duda alguna, intereses y posiciones establecidos desde mucho tiempo atr\u00e1s. Al dar a la luz p\u00fablica gestiones consideradas como altamente confidenciales, se corr\u00eda igualmente el peligro de revelar procedimientos sumamente secretos y ponerlos en manos de un p\u00fablico ignorante.<\/p>\n\n\n\n<p>Menci\u00f3n expresa debo hacer, tambi\u00e9n, del concurso de los expertos del Instituto de Investiga, adscrito al Centro de Estudios Superiores del Estado, cuyo ingenio y conocimientos t\u00e9cnicos, permitieron la reconstrucci\u00f3n de numerosos documentos que parec\u00edan irremediablemente perdidos.<\/p>\n\n\n\n<p>A la entra\u00f1able amistad de E. von der Br\u00fccke y su esposa debo el constante respaldo de sus conocimientos, de su larga experiencia y de los estrechos contactos con ciertas ramas de la Jerarqu\u00eda Especial, Divisi\u00f3n de Investigaciones. Gran parte de los pasajes m\u00e1s claros de los documentos que aqu\u00ed publicamos, se debe a la brillante interpretaci\u00f3n de estos amigos, a quienes debo eterna gratitud.<\/p>\n\n\n\n<p>Se estila, por \u00faltimo, dar las gracias a la lealtad y competencia de la secretaria, quien con paciencia y dedicaci\u00f3n, hubo de trabajar incontables horas en pasar en limpio los borradores, sobrellevando con dulzura las infinitas correcciones que un trabajo de esta naturaleza impone. En este caso, y para cumplir con la costumbre, el compilador deber\u00eda darse a s\u00ed mismo las gracias, lo cual hace con sumo placer y acepta discretamente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\"><em>El compilador<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><strong>INFORME NO. 1<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Tengo a honra informar a usted que el se\u00f1or Juan Catal\u00e1 lleg\u00f3 a este pueblo el diez de junio. Trajo consigo una maleta, no muy grande, de cuero negro. Dentro hab\u00eda ropa y nada m\u00e1s, salvo los enseres para el cuidado y limpieza del cuerpo. Lleg\u00f3 a eso de las doce del d\u00eda, cuando Carduccio y su mujer, Mar\u00eda, estaban almorzando.<\/p>\n\n\n\n<p>Aldo Carduccio procedi\u00f3 en la forma siguiente: Fue a abrir la puerta cuando son\u00f3 el timbre, y dej\u00f3 entrar a un hombre, m\u00e1s bien alto, vestido de claro, quien pregunt\u00f3 si hab\u00eda cuartos disponibles.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014S\u00ed, se\u00f1or \u2014respondi\u00f3 el italiano\u2014. Tengo uno, uno solo. Da la casualidad que est\u00e1 libre actualmente. \u00bfCu\u00e1nto tiempo se quedar\u00e1?<\/p>\n\n\n\n<p>A esta pregunta del hotelero, respondi\u00f3 el reci\u00e9n llegado que no sab\u00eda. Luego inquiri\u00f3 el precio del cuarto.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Por eso le preguntaba \u2014aclar\u00f3 Aldo\u2014. El precio depende del tiempo que se quede y si come aqu\u00ed o no.<\/p>\n\n\n\n<p>Entonces\u2014 dijo el viajero\u2014, hablaremos m\u00e1s tarde. \u00bfD\u00f3nde es?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Arriba, se\u00f1or. El italiano se acerc\u00f3 para llevar la maleta, como es costumbre y deber de su oficio, pero el hombre no lo dej\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00a1No! \u00a1Yo la llevo!<\/p>\n\n\n\n<p>Esto despert\u00f3 la atenci\u00f3n de Carduccio. Algo hay \u2014pens\u00f3\u2014. Ver\u00e9 m\u00e1s tarde qu\u00e9 es lo que contiene.<\/p>\n\n\n\n<p>Llam\u00f3 a su mujer para que le diera los \u00faltimos toques al cuarto, el cual no hab\u00eda sido ocupado desde hac\u00eda unos quince d\u00edas. Mar\u00eda Carduccio vino del comedor sonriente, no s\u00f3lo porque as\u00ed conven\u00eda, sino porque hab\u00eda visto al hombre desde lejos y le hab\u00eda recordado sus tiempos de N\u00e1poles, cuando llegaban invitados a casa de su padre, durante las vacaciones.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Ya el cuarto est\u00e1 listo, se\u00f1or \u2014parece que dijo\u2014, sigue almorzando, Aldo: yo conducir\u00e9 al se\u00f1or.<\/p>\n\n\n\n<p>Como usted sabe, la escalera de cemento desemboca en un corredor con baranda, haciendo balc\u00f3n largo, que da al patio. Arriba no hay sino el cuarto de hu\u00e9spedes y un ba\u00f1o, al lado. Los dos italianos reciben pensionistas y viajeros no s\u00f3lo por necesidad, sino tambi\u00e9n por introducir elementos de distracci\u00f3n en su vida. A Carduccio le gusta hablar con ellos, jugar baraja y registrar sus maletas mientras est\u00e1n ausentes. Su mujer es, en cambio, reservada, aun cuando amable y bien educada. Ambos son gente buena, por lo dem\u00e1s. Las inquietudes mostradas por ellos hasta el presente, como es de conocimiento de usted, no pasan de las normales en todo ser humano. Ser\u00eda conveniente, sin embargo, no descuidar a Mar\u00eda Carduccio, por las razones que me permit\u00ed exponer en su oportunidad y que pueden resumirse en el hecho de que es una mujer de temperamento influenciable y de mayor cultura de la que convendr\u00eda para su nacimiento y fortaleza de alma. Sin prejuzgar acontecimientos que puedan desarrollarse ulteriormente, me atrevo a insinuar que la italiana podr\u00eda caer bajo el dominio de Juan Catal\u00e1, lo que cumplo en advertir.<\/p>\n\n\n\n<p>El cuarto en que se alberga el se\u00f1or Catal\u00e1 es muy limpio. Las paredes, blancas. Una ventana, pintada de azul, da hacia la calle. Desde el corredor abalconado, que mencion\u00e9 anteriormente, puede verse la columna de monta\u00f1as, en marcha hacia el Noreste. Precedido por Mar\u00eda, Catal\u00e1 lleg\u00f3 al cuarto y de maleta con sumo cuidado, al pie de la cama.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014 \u00bfQuiere que le cuelgue su ropa en el escaparate? \u2014le pregunt\u00f3 la Carduccio.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014No, gracias: lo har\u00e9 yo mismo.<\/p>\n\n\n\n<p>Del mismo modo que su marido, Mar\u00eda pens\u00f3: Hay algo. Me gustar\u00eda saber qu\u00e9 es.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014El ba\u00f1o est\u00e1 al lado, se\u00f1or.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Gracias.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfQuiere usted comer algo?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014No. Estoy un poco cansado y voy a echarme un rato en la cama.<\/p>\n\n\n\n<p>Se sabe que a Mar\u00eda, desde el primer momento, le pareci\u00f3 extra\u00f1a la conducta y manera de hablar del hu\u00e9sped, cuyo nombre ella desconoc\u00eda hasta ese momento. Pero, al mismo tiempo, debe tomarse en cuenta que, como mujer que es, no dej\u00f3 de impresionarle agradablemente la fuerza de car\u00e1cter, la personalidad y la rudeza del hu\u00e9sped. Se apresur\u00f3, pues, en quitar la sobrecama, blanca tambi\u00e9n, con franjas azules. Sobre la cabecera del lecho hab\u00eda colgada una imagen de Nuestra Se\u00f1ora del Rosario. Al golpear la almohada para abombarla \u2014como es costumbre de hoteleros\u2014, la mujer tropez\u00f3 con el cuadro y lo hizo caer al suelo.<\/p>\n\n\n\n<p>Seg\u00fan cont\u00f3 ella a su marido, m\u00e1s tarde, al verlo ca\u00eddo, exclam\u00f3:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00a1Qu\u00e9 l\u00e1stima!<\/p>\n\n\n\n<p>Porque el vidrio se hab\u00eda roto. El hombre se inclin\u00f3 para recoger los pedazos y parece ser que, al volverse, se encontr\u00f3 con el rostro de la italiana, muy cerca del suyo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00a1Perd\u00f3n! \u2014dijo Mar\u00eda, retir\u00e1ndose vivamente.<\/p>\n\n\n\n<p>Como usted no ignora, la se\u00f1ora Carduccio es de formas algo pesadas, pero frescas y juveniles. La boca gruesa, jugosa; los ojos negros. Tiene el h\u00e1bito de llevar el pelo corto, el cual le cae sobre la frente recta y algo p\u00e1lida. Las piernas son fuertes, bien hechas, morenas, de una aparente dureza de piedra bru\u00f1ida. Las manos son grandes, bien cuidadas, de l\u00edneas sencillas. Seg\u00fan la clasificaci\u00f3n usual, son manos que saben trabajar con destreza y proteger con ternura.<\/p>\n\n\n\n<p>Los an\u00e1lisis efectuados con anterioridad, revelan que Mar\u00eda Carduccio es sumamente discreta, cuando le conviene. No insisti\u00f3 en sus amabilidades con el hu\u00e9sped, sino que dijo simplemente, al irse:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Cuando usted me necesite, all\u00ed est\u00e1 el timbre.<\/p>\n\n\n\n<p>Cerr\u00f3 la puerta con cuidado, pero antes no pudo evitar esta observaci\u00f3n, que consider\u00f3 de suma importancia:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Espero que le guste el pueblo.<\/p>\n\n\n\n<p>Inesperadamente, el viajero tendi\u00f3 el cuadro roto a Mar\u00eda y le pregunt\u00f3:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfVa usted a dejar la Virgen? Tendr\u00e1 que hacerle poner, en seguida, un vidrio nuevo.<\/p>\n\n\n\n<p>F\u00edjese usted que dijo \u201cen seguida\u201d y no, como ser\u00eda correcto en \u00e9l, \u201cuno de estos d\u00edas.<\/p>\n\n\n\n<p>Mar\u00eda, entonces, coment\u00f3 lo siguiente:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014En un cuarto debe haber, siempre, una imagen santa. Protege a los que duermen, de los malos pensamientos y de las malas acciones.<\/p>\n\n\n\n<p>Hay pruebas de que Catal\u00e1 sonri\u00f3:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Cosas suceden en los cuartos que los santos no deben ver. Ellos saben, m\u00e1s que uno, lo que es bueno y lo que es malo\u2014rectific\u00f3 Mar\u00eda un poco ruborizada y sali\u00f3, cerrando la puerta.<\/p>\n\n\n\n<p>Al quedarse solo, Catal\u00e1 se acost\u00f3, vestido como estaba y al ver el rect\u00e1ngulo m\u00e1s claro que hab\u00eda dejado, en la pared, el cuadro de la Virgen antes mencionado, murmur\u00f3:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Los hombres har\u00edan bien en darse cuenta de que nosotros tambi\u00e9n tenemos que obedecer.<\/p>\n\n\n\n<p>Frase que ruego subrayar, porque me parece dar luz sobre ciertos aspectos ulteriores.<\/p>\n\n\n\n<p>Carduccio inform\u00f3 que, un poco m\u00e1s tarde, para cerciorarse de si el hu\u00e9sped descansaba.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Parece que se qued\u00f3 dormido \u2014dijo, al bajar, a su mujer.<\/p>\n\n\n\n<p>Hablaban, como es l\u00f3gica costumbre, en italiano, salpicando de expresiones en espa\u00f1ol.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfVino en auto? \u2014pregunt\u00f3 Mar\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014No. No hay ninguno afuera: ha debido venir en autob\u00fas.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Ning\u00fan autob\u00fas ha pasado todav\u00eda, ni tampoco ning\u00fan carro de alquiler. Si no vino en su propio auto, entonces vino a pie.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014 \u00a1Imposible! \u2014exclam\u00f3 el marido.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00a1Claro que es imposible! \u00a1Lo dije por decir! En alguna parte ha debido dejar su veh\u00edculo. \u00bfC\u00f3mo se llama?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014No le pregunt\u00e9.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014 Tienes que inscribirlo al bajar, no vayamos a meternos en l\u00edos.<\/p>\n\n\n\n<p>Carduccio se rasc\u00f3 la cabeza \u2014gesto sobre el que me permitir\u00e9 pedir explicaciones a usted, es decir, sobre sus verdaderas causas y significado.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Curioso que no me dejara subirle la maleta, \u00bfverdad?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Tampoco quiso que yo le pusiera su ropa en el escaparate.<\/p>\n\n\n\n<p>No debe tener mucha \u2014coment\u00f3 despectivamente Carduccio.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014S\u00ed \u2014admiti\u00f3 Mar\u00eda\u2014. Pero me dio la impresi\u00f3n de que era bastante pesada. \u00bfQu\u00e9 tendr\u00e1, crees t\u00fa?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00a1Ya veremos!<\/p>\n\n\n\n<p>Este di\u00e1logo sucedi\u00f3 exactamente como se transcribe, en el pasillo que conduce a la cocina, hasta donde se lleg\u00f3 la se\u00f1ora Carduccio con el objeto de ver si todo marchaba bien. Luego se fue a su cuarto.<\/p>\n\n\n\n<p>Como deseo que, de acuerdo con las instrucciones recibidas, no exista la menor posibilidad de confusi\u00f3n en estos informes, doy los detalles siguientes sobre Mar\u00eda Carduccio:<\/p>\n\n\n\n<p>Ella y su marido no dorm\u00edan juntos, aun cuando en las raras oportunidades en que as\u00ed lo deseaba \u00e9l, la Carduccio lo aceptaba resignada y hac\u00eda lo posible por complacerlo. Era un buen hombre con ella y Mar\u00eda lo quer\u00eda en cierto modo.<\/p>\n\n\n\n<p>No era Aldo torpe en cosas de amor; pero, en esos momentos la mujer no pod\u00eda con la nostalgia y se echaba a 1lorar quedamente, recordando su vida italiana.<\/p>\n\n\n\n<p>Su casa, all\u00e1 lejos, quedaba a la orilla del camino que iba al pueblo. Cuando anochec\u00eda, en el verano, se escapaba por la puerta de atr\u00e1s y se iba a esperar junto a un grupo de \u00e1lamos. All\u00ed ven\u00edan sus amigos. A Mar\u00eda le gustaban las uniones violentas y cortas, sobre la tierra dura y que le clavaba piedrecillas en la espalda, como espuelas acicate\u00e1ndola hacia el macho. La brisa soplaba entre sus piernas desnudas, mientras o\u00eda \u2014a trav\u00e9s del camis\u00f3n que le cubr\u00eda el rostro\u2014 el placentero jadeo de su compa\u00f1ero. El pelo se le llenaba de briznas y, muchas veces, cruj\u00eda en sus dientes la tierra transmitida en un beso.<\/p>\n\n\n\n<p>No se neg\u00f3 nunca, pero nadie jam\u00e1s la llam\u00f3 puta: porque era mansa y se daba con bondad, as\u00ed como el pozo deja penetrar por la sombra de las nubes, por los rayos de luna, por las piedras que lanzan los chiquillos y, a pesar d ello, siempre da agua fresca al que tiene sed.<\/p>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s de dejarse amar, Mar\u00eda se levantaba te<\/p>\n\n\n\n<p>como los potrillos inseguros sobre sus patas. Se iba callada, sin pedir ni dar un beso m\u00e1s, llena de sabor de hombre, de canciones cantadas a nivel de o\u00eddo, ah\u00edta como los campos despu\u00e9s de la lluvia. Caminaba lentamente hacia la casa, casi dormida ya, despojada del recuerdo de lo sucedido, atenta s\u00f3lo al pasar del viento que tra\u00eda \u2014desde la distante bah\u00eda\u2014 la grave voz del mar. Se tiraba en la cama medio desnuda como la hab\u00edan dejado. Dorm\u00eda entonces sin sue\u00f1os, satisfecha.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed fue hasta que pas\u00f3 Aldo por all\u00ed, empujado a buscar mujer, a causa de la edad. No pregunt\u00f3 nada. Vino varias veces de d\u00eda y una noche se encontraron bajo los \u00e1lamos. Ella fue dulce como nunca y se dej\u00f3 llevar, por descuido al matrimonio, aun cuando le repugnaba ser de uno solo. Hab\u00eda nacido para bien mostrenco. Al mes se embarcaron para Venezuela y despu\u00e9s de mucho andar por todo el pa\u00eds llegaron a este pueblo y aqu\u00ed se quedaron, no porque gustara m\u00e1s que cualquiera de los que hab\u00edan conocido antes, en su agitada vida de inmigrantes insatisfechos, sino porque, como dec\u00eda Aldo, hay curvas en el r\u00edo que atrapan a las ramas flotantes.<\/p>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s de la conversaci\u00f3n transcrita anteriormente, Mar\u00eda fue al ba\u00f1o, se lav\u00f3 manos y dientes cuidadosamente y regres\u00f3 a su cuarto. Las romanillas cerradas filtraban la luz del mediod\u00eda, que se reflejaba en el piso de mosaicos. La Carduccio se quit\u00f3 la falda y la blusa y se acost\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Es raro el hombre ese \u2014se dijo.<\/p>\n\n\n\n<p>La casa estaba silenciosa. El cuarto del viajero quedaba justamente sobre el suyo. Oy\u00f3 que se levantaba y se pon\u00eda a caminar. Abri\u00f3 la ventana que da hacia la calle, la volvi\u00f3 a cerrar. Se acost\u00f3 de nuevo. \u00bfDe d\u00f3nde era y qu\u00e9 vendr\u00eda a buscar en el pueblo?<\/p>\n\n\n\n<p>A la ca\u00edda de la tarde la despert\u00f3 Carduccio.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014 \u00a1Mar\u00eda! \u00a1Mar\u00eda! \u00a1Se llama Juan Catal\u00e1! \u00a1Se acaba de ir!<\/p>\n\n\n\n<p>La mujer se sent\u00f3 bruscamente.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfSe fue ya? \u2014pregunt\u00f3 decepcionada.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Quiero decir que sali\u00f3, pero dej\u00f3 sus cosas. \u2014No tiene nada de particular \u2014concluy\u00f3 Aldo\u2014. Ni siquiera un papel.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfPero ropa s\u00ed, por supuesto?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014S\u00ed. Ropa como cualquiera de los de aqu\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>Mar\u00eda sali\u00f3 de la cama y comenz\u00f3 a vestirse lentamente. Se acerc\u00f3 a la ventana, la entreabri\u00f3 y se sent\u00f3 luego para ponerse los zapatos.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfA d\u00f3nde fue?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014No me dijo. Parece como si conociera el pueblo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfNo pidi\u00f3 nada?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Ni un vaso de agua.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Has debido ofrecerle algo \u2014coment\u00f3 la mujer con reproche\u2014. Tengo la impresi\u00f3n de que es t\u00edmido. \u00bfNo dijo cu\u00e1ndo volver\u00eda?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014No.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Esta noche le ofreceremos una botella de vino. \u00bfNo te parece?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00a1Si t\u00fa quieres!<\/p>\n\n\n\n<p>A Aldo no le gustaba mucho la idea de gastar su vino de esa forma: el precio hab\u00eda subido mucho y ya no era f\u00e1cil procurarse del que a \u00e9l le gustaba.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Supongo que tendr\u00e1 con qu\u00e9 pagar \u2014coment\u00f3 disgustado.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014El vino lo ofrecemos nosotros \u2014afirm\u00f3 Mar\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014No hablo de eso: hablo del cuarto y la comida.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Desde luego \u2014asegur\u00f3 la mujer\u2014. Se ve que es una persona decente.<\/p>\n\n\n\n<p>Aldo se encogi\u00f3 de hombros:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00a1Extra\u00f1a persona decente una que ni siquiera tiene cartas!<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfPero tiene c\u00e9dula?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014S\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00a1Ah, bueno! \u00a1Con eso es suficiente!<\/p>\n\n\n\n<p>Termin\u00f3 de vestirse Mar\u00eda y ambos salieron del cuarto. Como sucede en las monta\u00f1as, la temperatura hab\u00eda refrescado bruscamente con la ca\u00edda del sol. Se o\u00edan gritos y risas de ni\u00f1os, mezclados, con el murmullo del r\u00edo que bajaba de la monta\u00f1a. Los p\u00e1jaros se desafiaban de \u00e1rbol a \u00e1rbol y, de vez en cuando, libraban cortos combates en el aire. Algunos murci\u00e9lagos comenzaban a cruzar la tarde con su vuelo aparentemente torpe y vacilante.<\/p>\n\n\n\n<p>Mar\u00eda detuvo s\u00fabitamente a su marido por el brazo:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfY si regres\u00e1ramos a Italia, Aldo?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00a1T\u00fa sabes que no podemos todav\u00eda!<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00a1Ay, Aldo! Si vendemos todo lo que tenemos, podremos pagar el pasaje.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfY all\u00e1, qu\u00e9 haremos? \u2014pregunt\u00f3 el marido\u2014.Se reir\u00edan de nosotros por regresar tan pobres como nos fuimos.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfQu\u00e9 importa lo que la gente diga, Aldo?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014La vida para los que regresan es m\u00e1s dura, Mar\u00eda. Muchos no pueden acostumbrarse y tienen que volverse a ir.<\/p>\n\n\n\n<p>La mujer se le acerc\u00f3 aun mas y le apret6 el hombro.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00a1Ay, Aldo! \u00a1Ahora es verano en Italia!<\/p>\n\n\n\n<p>Pensaba en los d\u00edas que se alargan cada vez m\u00e1s, como si no quisieran abandonar una tierra tan hermosa, pensaba en el mar, revolc\u00e1ndose en la arena y tratando, por sorpresa, de mojar los pies a los que caminaban por la playa; pensaba en las cerezas, rojas, de carne de besos; sent\u00eda en la boca el dulce vello de los duraznos, la miel de los albaricoques, el penetrante olor de los melones de piel amarilla. O\u00eda los cantos de los alegres j\u00f3venes que pasaban, orgullosos de sus voces, mientras del lejano horizonte mar\u00edtimo, sub\u00eda lentamente la noche, inundando la tierra y lanzando sobre ella pu\u00f1ados de estrellas.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00a1Ay, Aldo! \u00bfVerdad que es lindo el verano?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014S\u00ed, claro.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero \u00e9l, en secreto, lloraba por el invierno, por las ma\u00f1anas grises en que uno se daba cuenta de que hab\u00eda nevado a causa del silencio de las calles; lloraba por las casta\u00f1as asadas, por las columnas de vaho que se escapan de las narices de los caballos cuando pace mucho fr\u00edo; por el vino caliente, que extiende nueva vida por el cuerpo aterido.<\/p>\n\n\n\n<p>Verdad que era linda la vida en Italia. Pero, \u00bfno lo hab\u00eda sido siempre? \u00bfPor qu\u00e9, ahora, s\u00fabitamente, se hab\u00eda despertado en ellos esa aguda nostalgia? Era como una fiera que duerme agotada y alguien, al pasar, la despierta con el pie: una fiera que a\u00edlla dolorosamente y hiere sin querer.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00a1Ay, Aldo, qui\u00e9n pudiera irse!<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Pero, \u00bfqu\u00e9 te pasa, Mar\u00eda, que tan de repente te quieres marchar?<\/p>\n\n\n\n<p>Y \u00e9l mismo se preguntaba: \u00bfQu\u00e9 ser\u00e1 lo que me pasa que me quiero ir?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014No s\u00e9, Aldo: al ver al nuevo hu\u00e9sped, me dieron ganas de regresar.<\/p>\n\n\n\n<p>Salieron juntos a dar un paseo y aun cuando la gente los saludaba como siempre, ellos respond\u00edan como viajeros que est\u00e1n a punto de seguir su ruta: hacia Italia o hacia la muerte.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando regresaron, vieron luz en el cuarto de arriba<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Ya est\u00e1 de vuelta el se\u00f1or Catal\u00e1 \u2014dijo Aldo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Voy a preguntarle si quiere comer.<\/p>\n\n\n\n<p>No tuvo necesidad de tocar, porque el hu\u00e9sped estaba en el corredor, contemplando las monta\u00f1as. Ten\u00eda en la mano una flor.<\/p>\n\n\n\n<p>Al ver a Mar\u00eda que se acercaba, dijo:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Tome, se\u00f1ora. Le he tra\u00eddo esta flor para usted. La gente dice que, puesta debajo de la almohada, borra los deseos inaccesibles y lo hace a uno feliz con lo que tiene.<\/p>\n\n\n\n<p>Mar\u00eda se sorprendi\u00f3 al ver la flor: era una que crece s\u00f3lo en las altas cumbres, a muchas horas de camino del. \u00bfC\u00f3mo era posible que el hu\u00e9sped tuviera una y reci\u00e9n arrancada, a juzgar por el zumo que del tallo corr\u00eda?<\/p>\n\n\n\n<p>No se atrevi\u00f3 a preguntar, pero la acept\u00f3 con manos un tanto temblorosas y se fue, olvidando lo que hab\u00eda venido a hacer. Al llegar a la escalera se acord\u00f3 y regres\u00f3 avergonzada,<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Perd\u00f3n, se\u00f1or Catal\u00e1 \u2014dijo balbuceando\u2014, quiere usted cenar?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Cuando ustedes lo hagan, con mucho gusto.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Entonces, dentro de media hora podr\u00e1 bajar,<\/p>\n\n\n\n<p>Se fue, sintiendo la mirada del hombre clavada en el medio de la columna vertebral. Sigui\u00f3 hacia su cuarto y puso la flor, en un florero de cristal que ten\u00eda sobre peinadora. La estuvo viendo un rato, en la creciente obscuridad: la flor parec\u00eda brillar con luz propia, como una gota de sol titilante. <\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-right\"><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/pedro-berroeta\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Sobre el autor<\/a><\/h4>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Pedro Berroeta INTRODUCCI\u00d3N La compilaci\u00f3n y edici\u00f3n de estos informes ha sido emprendida con el objeto de abrir a los estudiosos un nuevo campo de investigaci\u00f3n. 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