{"id":1182,"date":"2021-09-09T00:18:33","date_gmt":"2021-09-09T00:18:33","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=1182"},"modified":"2021-09-14T18:39:33","modified_gmt":"2021-09-14T18:39:33","slug":"manuelote","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/manuelote\/","title":{"rendered":"Manuelote"},"content":{"rendered":"<h4 style=\"text-align: right;\">C\u00e9sar Rengifo<\/h4>\n<p>Lo fundamental, en su contenido tr\u00e1gico, del episodio que en las siguientes l\u00edneas se dramatiza, anduvo de boca en boca en la gente caraque\u00f1a en los duros d\u00edas de la lucha emancipadora. La pluma del escritor Eduardo Blanco lo recogi\u00f3 y divulg\u00f3 como cr\u00f3nica a fines del siglo XIX.<\/p>\n<p>Personajes<\/p>\n<p>MANUELOTE: Negro esclavo. 50 a\u00f1os.<\/p>\n<p>PETRONA: Mujer de Manuelote. 30 a\u00f1os.<\/p>\n<p>ROSO: Oficial insurgente, primo de don Mart\u00edn.<\/p>\n<p>DON MART\u00cdN: Un criollo insurgente.40 a\u00f1os.<\/p>\n<p>DOS HOMBRES<\/p>\n<p>BANDO<\/p>\n<p>VOCES<\/p>\n<p>Acci\u00f3n<\/p>\n<p>En Caracas, en una casa vieja de sus afueras.<\/p>\n<p>\u00c9poca<\/p>\n<p>1814<\/p>\n<p>Escenario<\/p>\n<p>Habitaci\u00f3n amplia, de paredes gruesas y sucias, dividida en dos por un muro oblicuo, de los llamados muros de contenci\u00f3n en las viejas construcciones espa\u00f1olas. En la parte derecha, al fondo, hay una ventana cerrada, la cual al abrirse deja ver un pedazo de calle; cerca de ella, hacia el rinc\u00f3n derecho, se alza un fog\u00f3n r\u00fastico sobre el cual se ven ollas de barro cocido, escudillas y otros \u00fatiles como totumas, cucharas de palo, etc. Hacia ese mismo lado, en la pared lateral derecha est\u00e1 la puerta de entrada. Hacia el proscenio, y en la misma l\u00ednea del muro que corta en dos la estancia, est\u00e1n una mesa y un taburete, ambos sucios y destartalados. Sobre la mesa hay un farol, una pimpina con agua y dos pocillos de esta\u00f1o. En el lado izquierdo de la escena, a manera de cuartuchos, est\u00e1 un camastro r\u00fastico de lona y paja; junto, a la pared lateral izquierda se ve un viejo ba\u00fal. En las paredes, algunos santos, un colgador de palo y una repisa con un candil apagado.<\/p>\n<p>El cuartucho y todo lo que hay en \u00e9l quedan fuera de visi\u00f3n de cualquier persona que se mueva cerca del fog\u00f3n y la puerta de entrada.<\/p>\n<p>Son las cinco de la ma\u00f1ana. En escena \u2013que est\u00e1 casi oscura\u2013 se encuentran Manuelote \u2013quien viste un pantal\u00f3n de lienzo y franela, ambas prendas muy sucias y ra\u00eddas, est\u00e1 descalzo\u2013 y Petrona, su mujer, ataviada con falda oscura, cota con mangas hasta medio brazo y alpargatas de cocuiza; su vestimenta tambi\u00e9n luce pobre y sucia. Manuelote se halla acostado en el camastro, mientras Petrona sopla la candela cerca del fog\u00f3n. A lo lejos canta un gallo y suena la campana de una iglesia. Petrona se mueve y enciende el farol que est\u00e1 sobre la mesa. Manuelote se incorpora perezosamente, camina hasta el taburete y se sienta. Petrona le ofrece caf\u00e9.<\/p>\n<p>PETRONA: Toma, est\u00e1 cerrero. (Da caf\u00e9 a Manuelote) \u00a1Hace fr\u00edo! (Se arregla el pa\u00f1o) Pero tendr\u00e9 que salir. (Agarra una cesta y la sacude.)<\/p>\n<p>MANUELOTE: Pod\u00edas esperar un poco m\u00e1s. (Pausa.) Apenas son las cinco y todav\u00eda hay movimiento de tropa por la ciudad. Con esa entrada de Boves toda la noche han estado pasando por aqu\u00ed gente armada y caballer\u00eda. \u00bfNo sentiste?<\/p>\n<p>PETRONA: (Negando con gesto de cabeza) \u00a1Dorm\u00ed como una piedra! (Se oyen muy lejos unos tiros.)<\/p>\n<p>MANUELOTE: \u00bfOyes? Las cosas siguen revueltas afuera.<\/p>\n<p>PETRONA: Sin embargo, debo aprovechar la ma\u00f1anita y buscar algo para comer. Aqu\u00ed no hay nada, los \u00faltimos granos de caf\u00e9 se acabaron.<\/p>\n<p>MANUELOTE: Si quieres, anda, pero dudo que encuentres. Anoche vi a los soldados de Boves requisando las pulper\u00edas y llev\u00e1ndose cuanto encontraban. Y los due\u00f1os que se opon\u00edan eran golpeados sin misericordia. \u00a1A muchos hasta los sacaron amarrados para la c\u00e1rcel!<\/p>\n<p>PETRONA: Ser\u00edan republicanos. (Arregla algo en el fog\u00f3n.)<\/p>\n<p>MANUELOTE: \u00a1Tal vez! \u00a1Los andan persiguiendo como conejos! \u00a1Parece que ayer mismo, al atardecer, empezaron los fusilamientos en la Plaza Mayor!<\/p>\n<p>PETRONA: \u00a1Dicen los espa\u00f1oles que no dejar\u00e1n ni uno vivo!<\/p>\n<p>MANUELOTE: Daba l\u00e1stima ver c\u00f3mo los sacaban de sus casas sin que valieran s\u00faplicas ni llantos.<\/p>\n<p>PETRONA: \u00a1Dios los ampare! (Pausa.) Oye, \u00bfy de los amos qu\u00e9 supiste por fin?<\/p>\n<p>MANUELOTE: Lo mismo&#8230; Que las do\u00f1as y los chicos emigraron a oriente, y si son los hombres, parece que a\u00fan andan con las tropas insurgentes. Eso, si no los mataron en la fulana batalla que hubo hace d\u00edas no s\u00e9 d\u00f3nde. \u00a1Dicen que fue espantosa; el tal Boves no hizo sino pasar cuchillos por los pescuezos!<\/p>\n<p>PETRONA: \u00bfEntonces eso quiere decir que tendremos que permanecer aqu\u00ed cuidando esta vieja casa y pasando penurias?<\/p>\n<p>MANUELOTE: As\u00ed ser\u00e1 hasta que Dios quiera&#8230; Pues, con esa guerra prendida y los amos huyendo o muertos, \u00bfqu\u00e9 vamos a hacer? Hasta es mejor no volver ni a<\/p>\n<p>mirar siquiera la casa grande.<\/p>\n<p>PETRONA: \u00a1Tienes raz\u00f3n! (Abre la ventana) Ya est\u00e1 claro del todo, ahora s\u00ed. &#8230;Saldr\u00e9. Ojal\u00e1 encuentre aunque sea un poco de yuca o una cuartilla de ma\u00edz. (Apaga el farol.)<\/p>\n<p>MANUELOTE: \u00a1Ojal\u00e1! Pero no vayas muy lejos. (Se pone de pie) D\u00e9jame ver afuera por si acaso. (Abre la puerta de la calle y echa un vistazo) \u00a1No hay ni un alma por esas calles!<\/p>\n<p>PETRONA: Cuida de que no se apague la candela, pues no hay yesca. (Sale con cierto sigilo.)<\/p>\n<p>MANUELOTE: \u00a1No te preocupes, mujer!<\/p>\n<p>(Manuelote cierra la puerta, toma unos le\u00f1os del suelo y comienza a partirlos con el machete, luego empleando el cuchillo, saca algunos y los coloca convenientemente. Con sumo cuidado sopla y atiza, cuando hace eso se oyen unos toques leves en la ventana como si alguien rasgu\u00f1ara la madera. Manuelote se inquieta y detiene sus manipulaciones con las astillas. Los toques se repiten, esta vez con m\u00e1s apuro, receloso, Manuelote va y abre la ventana. Afuera aparece un hombre con sombrero negro y embozado en una capa oscura, apenas deja ver algo de su rostro.)<\/p>\n<p>MANUELOTE: (Sorprendido) \u00a1Teniente Roso! \u00bfQu\u00e9 hace por aqu\u00ed?<\/p>\n<p>ROSO: \u00a1\u00c1breme r\u00e1pido! \u00a1Necesito hablarte!<\/p>\n<p>MANUELOTE: \u00a1S\u00ed! \u00a1C\u00f3mo no!<\/p>\n<p>(Abre la puerta, entra Roso, viste pantal\u00f3n claro, botas a media pierna, blusa azul cerrada, sombrero y capa, en la mano lleva una pistola la cual guarda al entrar.)<\/p>\n<p>ROSO: \u00bfHay alguien m\u00e1s aqu\u00ed?<\/p>\n<p>MANUELOTE: No, se\u00f1or.<\/p>\n<p>ROSO: \u00a1Mejor as\u00ed! (Se quita la capa.)<\/p>\n<p>MANUELOTE: \u00bfQu\u00e9 ocurre? \u00a1Lo hac\u00eda a usted lejos! Me dijeron que andaba con su primo don Mart\u00edn en los ej\u00e9rcitos insurgentes.<\/p>\n<p>ROSO: S\u00ed, pero&#8230; \u00bfno sabes lo del combate de La Puerta el 15 de junio?<\/p>\n<p>MANUELOTE: \u00a1Algo he o\u00eddo!<\/p>\n<p>ROSO: \u00a1Nos derrotaron! Estamos fugitivos. \u00a1A\u00fan ni s\u00e9 c\u00f3mo pudimos regresar a Caracas sin ser interceptados por los asesinos de Boves! A duras penas hemos cruzado campos y monta\u00f1as andando de d\u00eda y de noche&#8230;<\/p>\n<p>MANUELOTE: \u00bfY don Mart\u00edn?<\/p>\n<p>ROSO: \u00a1Est\u00e1 herido de gravedad!<\/p>\n<p>MANUELOTE: \u00a1V\u00e1lgame Dios! \u00a1C\u00f3mo va a ser! (Se santigua.)<\/p>\n<p>ROSO: \u00a1S\u00ed, un lanzazo en el pecho! De eso quiero hablarte&#8230;<\/p>\n<p>MANUELOTE: \u00a1Diga usted!<\/p>\n<p>ROSO: Don Mart\u00edn siempre te ha tenido por un esclavo de confianza.<\/p>\n<p>MANUELOTE: \u00a1As\u00ed ha sido!<\/p>\n<p>ROSO: Dice que eres un negro fiel. Hasta te ha dado a cuidar esta casa junto con tu mujer, considerando que sufriste una grave enfermedad.<\/p>\n<p>MANUELOTE: \u00a1As\u00ed es como usted dice!<\/p>\n<p>(Afuera, a lo lejos, se oyen tiros.)<\/p>\n<p>ROSO: \u00bfPuede don Mart\u00edn seguir confiando en ti?<\/p>\n<p>MANUELOTE: \u00bfConfiar en m\u00ed el amo? Pues, \u00bfpor qu\u00e9 no?<\/p>\n<p>ROSO: Ahora est\u00e1 perseguido. Si Boves lo encuentra lo fusilar\u00e1, como a tantos. \u00bfNo oyes los disparos?<\/p>\n<p>MANUELOTE: S\u00ed, suena en varios sitios. \u00a1Desde anoche no han cesado!<\/p>\n<p>ROSO: \u00a1Son los fusilamientos! \u00a1Y todav\u00eda hay m\u00e1s de cien de los nuestros en el banquillo, les va a faltar p\u00f3lvora!<\/p>\n<p>MANUELOTE: (Persign\u00e1ndose) \u00a1Que Dios los ampare con su santo poder!<\/p>\n<p>ROSO: \u00a1Quieren acabarnos! Pero todo no est\u00e1 perdido, a\u00fan hay esperanzas, por eso debemos seguir viviendo&#8230; \u00a1Y luchando!<\/p>\n<p>MANUELOTE: \u00a1As\u00ed debe ser como usted dice!<\/p>\n<p>ROSO: Alg\u00fan d\u00eda venceremos. (Pausa.) Pero, tenemos que evitar caer en manos del enemigo.<\/p>\n<p>MANUELOTE: Naturalmente. \u00a1Hay que esperar de Dios!<\/p>\n<p>ROSO: \u00a1Manuelote! \u00bfPodemos confiar en ti? \u00bfNos ayudar\u00edas?<\/p>\n<p>MANUELOTE: \u00bfAyudarlos? \u00bfYo? \u00a1Qu\u00e9 cosas dice usted!<\/p>\n<p>ROSO: \u00a1S\u00ed! \u00a1T\u00fa! \u00bfCuidar\u00edas aqu\u00ed a don Mart\u00edn? \u00bfTe atrever\u00edas?<\/p>\n<p>MANUELOTE: \u00bfA don Mart\u00edn? \u00bfD\u00f3nde est\u00e1?<\/p>\n<p>ROSO: Afuera, en la quebrada, junto a los cuj\u00edes&#8230;<\/p>\n<p>MANUELOTE: \u00a1Santo Dios! \u00a1El amo all\u00ed!<\/p>\n<p>ROSO: Su herida lo tiene postrado&#8230; No podemos avanzar m\u00e1s con \u00e9l as\u00ed&#8230; \u00a1Y necesitamos llegar hasta La Guaira!<\/p>\n<p>MANUELOTE: \u00a1Hasta La Guaira! \u00a1Todo est\u00e1 invadido de soldados de Boves!<\/p>\n<p>ROSO: \u00a1A pesar de eso debemos seguir! Nos aguarda all\u00ed una goleta que ha de conducirnos a Curazao. Una vez curado don Mart\u00edn volveremos a reunirnos con la gente de Bol\u00edvar. (Pausa.) Pero si no llegamos esta noche al puerto ya no habr\u00e1 esperanzas, \u00a1y don Mart\u00edn puede ser muerto! Sabemos que lo buscan incansablemente, \u00a1Boves lo cuenta como una presa codiciada!<\/p>\n<p>MANUELOTE: \u00a1Pobre amo. Hay que traerlo pronto! Aqu\u00ed estar\u00e1 bien escondido, yo lo cuidar\u00e9&#8230; Si \u00e9l confi\u00f3 en m\u00ed, \u00a1lo cuidar\u00e9!<\/p>\n<p>ROSO: \u00a1Eso esperaba de ti! Ser\u00e1 por poco tiempo, mientras consigo unas mulas y medicamentos.<\/p>\n<p>MANUELOTE: Vamos a buscarlo&#8230; (Hace un gesto de ir.)<\/p>\n<p>ROSO: (Lo detiene por un brazo) \u00a1No salgas t\u00fa! Espera aqu\u00ed, ya lo traeremos. (Sale r\u00e1pido.)<\/p>\n<p>MANUELOTE: \u00a1Qu\u00e9 guerra \u00e9sta! \u00a1Qu\u00e9 guerra!<\/p>\n<p>(Entrejunta la puerta de la calle que Roso dej\u00f3 abierta. Luego va al cuartucho y arregla un poco el camastro. La puerta se abre y entra Roso seguido por dos hombres quienes traen a don Mart\u00edn sobre una hamaca y cubierto con una cobija azul.)<\/p>\n<p>ROSO: Aqu\u00ed est\u00e1, \u00bfd\u00f3nde lo acostamos?<\/p>\n<p>MANUELOTE: \u00a1Por aqu\u00ed, por aqu\u00ed!<\/p>\n<p>(Los gu\u00eda hasta el camastro, los hombres colocan en \u00e9l a don Mart\u00edn quien est\u00e1 inconsciente. Don Mart\u00edn viste un traje parecido al de Roso, pero carga presillas de alta graduaci\u00f3n y jub\u00f3n rojo. Lleva la cabeza y el pecho vendados.)<\/p>\n<p>ROSO: (A Manuelote) \u00a1Mucho cuidado! Te lo conf\u00edo, que nadie lo vea&#8230; yo voy hacia Tacagua a buscar las mulas, en cuanto las consiga, vuelvo por \u00e9l&#8230;! \u00a1Cierra bien la puerta!<\/p>\n<p>(Despu\u00e9s de palpar a don Mart\u00edn y arroparlo hasta el pecho con la cobija, Roso sale seguido por los dos hombres. Manuelote cierra la puerta tras ellos y vuelve hasta don Mart\u00edn, lo mira con mucho cuidado, luego va y llena un pocillo de agua y trata de hacer que tome. Pero don Mart\u00edn permanece inm\u00f3vil. Manuelote se encamina al fog\u00f3n y atiza el fuego, cuando hace eso, tocan a la puerta.)<\/p>\n<p>MANUELOTE: (Receloso) \u00bfQui\u00e9n es?<\/p>\n<p>PETRONA: (Desde afuera) \u00a1Yo, Petrona! (Grita) \u00a1Vengo cansada!<\/p>\n<p>MANUELOTE: (Abriendo la puerta) \u00a1No hables recio!<\/p>\n<p>PETRONA: \u00bfPor qu\u00e9?<\/p>\n<p>MANUELOTE: \u00a1Por nada!<\/p>\n<p>PETRONA: (Yendo hacia el fog\u00f3n) \u00a1Si vieras la cantidad de gente hambrienta que hay por esas calles buscando lo que sea! \u00a1Parece el fin del mundo! Y los soldados de Boves sacando presos para matarlos&#8230; \u00a1Andan muchos bandos! (Pone la cesta en el fog\u00f3n y comienza a quitarse el pa\u00f1uelo de la cabeza) Se ven papeles en las paredes con los nombres de los que buscan. Dicen que hay anotados muchos y que quien se atreva a esconder a alguno tambi\u00e9n lo&#8230; (Se pasa la mano por el cuello.)<\/p>\n<p>MANUELOTE: \u00a1Ah! Pero deben ser cosas de la gente&#8230;<\/p>\n<p>PETRONA: \u00a1Qui\u00e9n sabe! A\u00fan vengo con miedo&#8230; (Nerviosa, bebe agua. A lo lejos se oyen tambores y cornetas, luego ruido de gente que habla y grita.) \u00bfNo oyes? \u00a1Es uno de los bandos! (R\u00e1pido abre la ventana, se ve pasar gente y soldados, a lo lejos, luego de un redoble de tambor, una voz grita:)<\/p>\n<p>VOZ: \u00a1Al pregonero! \u00a1Al pregonero! \u00a1Jos\u00e9 Tom\u00e1s Boves, Jefe Supremo de los Ej\u00e9rcitos del Rey avisa a todos los habitantes de esta ciudad de Caracas que ser\u00e1 recompensado con cinco mil pesos todo aquel que entregue vivos o muertos a los cabecillas facciosos que, alz\u00e1ndose en armas contra la gran naci\u00f3n espa\u00f1ola y su leg\u00edtimo soberano, han sumido a esta Provincia en terribles calamidades&#8230;!<\/p>\n<p>(Pausa. Redobla el tambor.)<\/p>\n<p>MANUELOTE: \u00a1Cierra la ventana!<\/p>\n<p>PETRONA: D\u00e9jame escuchar m\u00e1s&#8230;<\/p>\n<p>VOZ: \u00a1Al pregonero! \u00a1Al pregonero! \u00a1Atenci\u00f3n: cinco mil pesos para quien entregue vivos o muertos a los siguientes facciosos que pueden estar ocultos en esta ciudad y llamados Antonio Alvoces, Valent\u00edn Cienfuegos, Nicol\u00e1s Jaramillo, Domingo Torres, Francisco Granados, Mart\u00edn Tovar&#8230;!<\/p>\n<p>PETRONA: (Cerrando la ventana con miedo y persign\u00e1ndose) \u00a1\u00bfO\u00edste? Nombraron a don Mart\u00edn!<\/p>\n<p>(Afuera redobla el tambor y el murmullo se aleja.)<\/p>\n<p>MANUELOTE: S\u00ed&#8230; \u00a1Lo nombraron! (Bajando la voz) \u00a1Boves lo busca!<\/p>\n<p>PETRONA: \u00bfTe fijaste cu\u00e1nto ofrecen por su cabeza? \u00a1Cinco mil pesos!<\/p>\n<p>MANUELOTE: \u00a1Parece mentira! \u00a1Tanto dinero! (Pausa.) \u00a1Pero no lo encontrar\u00e1n!<\/p>\n<p>PETRONA: \u00a1Ojal\u00e1 que no! (Pausa.) Pero&#8230; el que lo encuentre&#8230;<\/p>\n<p>MANUELOTE: \u00bfQu\u00e9?<\/p>\n<p>PETRONA: \u00a1Se har\u00e1 rico!<\/p>\n<p>MANUELOTE: No pagan nada&#8230; \u00a1Son embustes!<\/p>\n<p>PETRONA: \u00a1S\u00ed pagan! Yo s\u00e9 de una vieja que cuando Monteverde ocup\u00f3 a Caracas, entreg\u00f3 a uno y le pagaron&#8230; \u00a1Est\u00e1 rica no s\u00e9 d\u00f3nde!<\/p>\n<p>MANUELOTE: \u00a1Siempre crees en cuentos! (Pausa.) Ah, pero&#8230; \u00bfQu\u00e9 trajiste? (Le muestra la cesta.)<\/p>\n<p>PETRONA: \u00a1S\u00f3lo ma\u00edz y un poco de sal\u00f3n de chivo! M\u00e1s nada hab\u00eda&#8230; \u00a1Umm! y si vieras cu\u00e1nto tuve que caminar&#8230; (Se oye nuevamente el tambor y pasos de soldados y gente.) (Nerviosa) \u00a1Parece que buscan por aqu\u00ed! \u00a1Dicen que Boves no quiere dejar ni un s\u00f3lo insurgente vivo! \u00a1Ni uno solo!<\/p>\n<p>MANUELOTE: \u00a1No podr\u00e1 matarlos a todos!<\/p>\n<p>PETRONA: \u00a1Qui\u00e9n sabe&#8230;! Eso de ir contra nuestro se\u00f1or el Rey es muy serio&#8230; \u00bfNo escuchaste en la misa del domingo?<\/p>\n<p>MANUELOTE: \u00a1No!<\/p>\n<p>PETRONA: Dijo el se\u00f1or cura que todos se condenar\u00e1n&#8230; Hasta a don Mart\u00edn lo espera el infierno, \u00a1Qu\u00e9 horror!<\/p>\n<p>MANUELOTE: (Asom\u00e1ndose a la ventana) \u00a1Qued\u00f3 sola otra vez la calle! (Pausa sostenida.) (Cierra la ventana.)<\/p>\n<p>PETRONA: \u00a1Gracias a Dios!<\/p>\n<p>MANUELOTE: (Luego de una pausa) \u00a1Petrona!<\/p>\n<p>PETRONA: \u00a1\u00bfQu\u00e9?! (Saca de la cesta el chivo y el ma\u00edz.)<\/p>\n<p>MANUELOTE: Prepara un caldo con el chivo&#8230;<\/p>\n<p>PETRONA: \u00bfCaldo? \u00bfPara qu\u00e9? (Termina de quitarse el pa\u00f1uelo de la cabeza.)<\/p>\n<p>MANUELOTE: \u00a1Pues, porque s\u00ed!<\/p>\n<p>PETRONA: Lo que son las cosas, \u00a1nunca te ha gustado el caldo de chivo!<\/p>\n<p>MANUELOTE: Pero ahora va a hacer falta&#8230;<\/p>\n<p>PETRONA: \u00bfTienes tanta, hambre? (Camina hacia el cuartucho con el pa\u00f1o en la mano) Caldo de chivo sin verduras no sabe a nada&#8230; (Al avanzar ve a don Mart\u00edn). \u00a1Ah! \u00a1Qu\u00e9 susto! \u00a1\u00bfDon Mart\u00edn aqu\u00ed?! (A Manuelote) \u00bfPor qu\u00e9 est\u00e1 ah\u00ed? \u00bfC\u00f3mo vino?<\/p>\n<p>MANUELOTE: \u00a1El teniente Roso lo trajo!<\/p>\n<p>PETRONA: \u00a1Dios m\u00edo!<\/p>\n<p>MANUELOTE: (Acerc\u00e1ndose a Petrona) \u00a1Nadie debe saber que est\u00e1 aqu\u00ed! \u00a1\u00bfOyes?! \u00a1Nadie!<\/p>\n<p>PETRONA: \u00a1Ah, si lo encuentran pueden matarnos tambi\u00e9n! (Pausa. Petrona se muestra muy nerviosa) \u00bfPor qu\u00e9 lo dejaste traer? No has debido&#8230;<\/p>\n<p>MANUELOTE: (Interrumpi\u00e9ndola y alzando los hombros) \u00bfEsta no es su casa? \u00a1Soy su servidor!, \u00a1su esclavo! Adem\u00e1s&#8230;<\/p>\n<p>PETRONA: \u00a1Tengo miedo! \u00a1Nos matar\u00e1n! \u00a1Vi en la plaza la horca, los fusiles, las lanzas! O\u00ed las s\u00faplicas de los condenados, los llantos de sus hijos y sus mujeres&#8230; Boves no perdona&#8230; \u00bfPor qu\u00e9 no se te ocurri\u00f3 algo para negarte a recibirlo?<\/p>\n<p>MANUELOTE: \u00bfQu\u00e9 pod\u00eda decir?<\/p>\n<p>PETRONA: \u00a1Cualquier cosa! \u00a1Que hay soldados rondando&#8230;! En fin&#8230; Algo&#8230;<\/p>\n<p>MANUELOTE: \u00a1No se me ocurri\u00f3! Pero no tengas miedo, nada suceder\u00e1&#8230;<\/p>\n<p>PETRONA: \u00a1Qui\u00e9n sabe! (Pausa.) \u00a1No veo por qu\u00e9 vamos a exponernos nosotros! \u00a1Por qu\u00e9 correr ese peligro!<\/p>\n<p>MANUELOTE: \u00a1Qu\u00e9date tranquila y cocina el caldo! (Le tiende una olla de barro.)<\/p>\n<p>PETRONA: \u00a1No sabes lo que haces! (Airada) \u00a1Por qu\u00e9 raz\u00f3n lo trajeron!<\/p>\n<p>MANUELOTE: \u00a1Tuvieron confianza en m\u00ed! \u00a1Confianza en el esclavo Manuelote&#8230;! \u00bfTe das cuenta?<\/p>\n<p>PETRONA: \u00a1Tonter\u00edas! \u00a1Cuando pase todo ni te lo agradecer\u00e1n! \u00a1Ya ver\u00e1s!<\/p>\n<p>MANUELOTE: \u00a1Puede ser! Pero no lo hice por eso. (Pausa prolongada.)<\/p>\n<p>PETRONA: \u00bfEst\u00e1 muy herido?<\/p>\n<p>MANUELOTE: (Tomando por un brazo a Petrona y conduci\u00e9ndola cerca de don Mart\u00edn) Tiene un lanzazo en el pecho&#8230; Es grave&#8230; \u00a1Perdi\u00f3 el sentido!<\/p>\n<p>PETRONA: Seguramente morir\u00e1. (Se acerca a don Mart\u00edn y lo toca) \u00a1Est\u00e1 prendido en fiebre y desencajado!<\/p>\n<p>MANUELOTE: Roso volver\u00e1 a buscarlo. Lo sacar\u00e1 hacia Curazao.<\/p>\n<p>PETRONA: \u00bfAs\u00ed como est\u00e1?<\/p>\n<p>MANUELOTE: \u00a1Debe salir esta noche!<\/p>\n<p>PETRONA: \u00a1Ojal\u00e1 as\u00ed sea y se lo lleve! Estoy nerviosa. Tengo las manos fr\u00edas. (Con nerviosidad se pone a preparar algo en una olla de barro cocido.)<\/p>\n<p>MANUELOTE: Nada ocurrir\u00e1&#8230; (Pausa larga.) \u00bfTe pico m\u00e1s le\u00f1a?<\/p>\n<p>PETRONA: No hace falta&#8230; Pero agua s\u00ed. \u00bfPor qu\u00e9 no la buscas?<\/p>\n<p>MANUELOTE: (Hace la intenci\u00f3n de tomar una vasija, pero se detiene e incorpora) \u00a1No, no debo salir de aqu\u00ed hasta que venga Roso, el amo puede necesitar algo!<\/p>\n<p>PETRONA: \u00bfQu\u00e9 va a necesitar? Como no sea una vela y que le recen.<\/p>\n<p>MANUELOTE: \u00a1No piensas sino en lo malo! \u00a1C\u00e1llate y haz que quede bueno el caldo, le daremos un poco!<\/p>\n<p>PETRONA: \u00a1Caldo! \u00a1Caldo! \u00a1Umm!<\/p>\n<p>MANUELOTE: (Pausa. Camina y saca del ba\u00fal unas alpargatas, toma un tirapi\u00e9 y una aguja regresando hacia el taburete donde se sienta comenzando a coser una alpargata) \u00a1Yo ver\u00e9 si por fin coso mis alpargatas!<\/p>\n<p>PETRONA: \u00a1Las m\u00edas tampoco sirven ya! (Alza un pie) \u00a1Si esto sigue as\u00ed vamos a andar desnudos! (Con sorna) Y gracias que a\u00fan medio comemos. (Pausa. Se vuelve hacia Manuelote) \u00a1Manuelote!<\/p>\n<p>MANUELOTE: \u00bfQu\u00e9 quieres&#8230;?<\/p>\n<p>PETRONA: \u00bfPor qu\u00e9 somos as\u00ed?<\/p>\n<p>MANUELOTE: \u00bfC\u00f3mo?<\/p>\n<p>PETRONA: Pues&#8230; \u00a1Esclavos y pobres&#8230;!<\/p>\n<p>MANUELOTE: \u00a1Qui\u00e9n sabe!<\/p>\n<p>PETRONA: Si fu\u00e9ramos libres y ricos&#8230; \u00a1Ah!<\/p>\n<p>MANUELOTE: (Siempre cosiendo su alpargata) Muy bueno ser\u00eda&#8230;<\/p>\n<p>PETRONA: No nos mandar\u00eda nadie, \u00bfverdad?<\/p>\n<p>MANUELOTE: \u00a1Nadie!<\/p>\n<p>PETRONA: Y podr\u00edamos comer sabroso como los mantuanos y dormir en cama buena con s\u00e1banas y almohadas.<\/p>\n<p>(Pausa.) \u00a1Ah! \u00a1Imag\u00ednate por un momento: \u00a1yo, libre de ir por donde quiera y hacer lo que me d\u00e9 la gana! Suceder\u00eda como en esos sue\u00f1os, que seg\u00fan me has contado, ten\u00edas cuando ni\u00f1o&#8230; \u00bfTe acuerdas?<\/p>\n<p>MANUELOTE: S\u00ed. (Pausa.) Eran sue\u00f1os muy bonitos&#8230; A veces me ve\u00eda libre y sobre un caballo blanco corriendo por caminos llenos de flores y de sol; luego sub\u00eda por cerros y monta\u00f1as y segu\u00eda subiendo, subiendo y llegaba a las nubes, pero segu\u00eda y segu\u00eda hasta alcanzar a las estrellas; y la risa me brotaba sabrosa porque estaba alegre, muy alegre&#8230;<\/p>\n<p>PETRONA: \u00a1Y tan f\u00e1cil que ser\u00eda dejar de ser esclavos y que hasta tuvieras tu caballo blanco!<\/p>\n<p>MANUELOTE: \u00bfF\u00e1cil? \u00a1Jumm! \u00a1Qu\u00e9 cosas tontas hablas!<\/p>\n<p>PETRONA: No son cosas tontas. (Pausa.) Pues&#8230; Si quisi\u00e9ramos&#8230;<\/p>\n<p>MANUELOTE: Si quisi\u00e9ramos&#8230; \u00bfQu\u00e9?<\/p>\n<p>PETRONA: Podr\u00edamos ser ricos&#8230;<\/p>\n<p>MANUELOTE: \u00bfRicos? \u00a1No me hagas re\u00edr, mujer! (Sonr\u00ede. En el camastro, don Mart\u00edn abre los ojos e incorpora la cabeza.)<\/p>\n<p>PETRONA: \u00a1Siempre has sido un zoquete! \u00bfNo crees que podr\u00edamos tener dinero alg\u00fan d\u00eda?<\/p>\n<p>MANUELOTE: \u00a1No veo c\u00f3mo! Aunque dicen que despu\u00e9s de esta guerra y si ganan los de aqu\u00ed, las cosas van a cambiar.<\/p>\n<p>PETRONA: No hablo de eso, me refiero a ser ricos pronto, \u00a1sin esperar mucho!<\/p>\n<p>MANUELOTE: \u00a1Ser\u00e1s bruja, mujer!<\/p>\n<p>PETRONA: \u00bfNo te has dado cuenta?<\/p>\n<p>MANUELOTE: \u00bfDe qu\u00e9, Petrona?<\/p>\n<p>PETRONA: Pues de eso&#8230; De que si quisi\u00e9ramos&#8230;<\/p>\n<p>MANUELOTE: Hablas mucho y no te entiendo&#8230; (Cose con cuidado.)<\/p>\n<p>PETRONA: \u00a1Porque eres un negro escaso! \u00bfNo o\u00edste lo que dijo el preg\u00f3n?<\/p>\n<p>MANUELOTE: \u00bfSoy sordo, acaso?<\/p>\n<p>PETRONA: \u00a1Pues ah\u00ed lo tienes! (Pausa.) Con s\u00f3lo decir&#8230;<\/p>\n<p>MANUELOTE: (Poni\u00e9ndole atenci\u00f3n) \u00bfDecir qu\u00e9?<\/p>\n<p>PETRONA: \u00bfNo adivinas?<\/p>\n<p>MANUELOTE: A\u00fan no&#8230;<\/p>\n<p>PETRONA: Pues&#8230; pues, que don Mart\u00edn se esconde en esta casa&#8230;<\/p>\n<p>MANUELOTE: (Dejando la alpargata, el tirapi\u00e9 y la aguja sobre la mesa y poni\u00e9ndose de pie) \u00a1Petrona! (Pausa.) \u00a1\u00bfC\u00f3mo puede ocurr\u00edrsete eso?! \u00a1\u00bfC\u00f3mo?!<\/p>\n<p>PETRONA: \u00bfY a ti no se te ha ocurrido? \u00a1Dime!<\/p>\n<p>MANUELOTE: \u00a1No! \u00a1Qu\u00e9 va a ocurr\u00edrseme!<\/p>\n<p>PETRONA: Porque no piensas&#8230; Siempre te has conformado&#8230; \u00bfNo est\u00e1s cansado de ser un esclavo? \u00bfDe vivir como vivimos? \u00bfDe comer mendrugos y vestir harapos? (Pausa.) \u00a1Cuando el pregonero dec\u00eda lo de los cinco mil pesos no hice sino pensar en todo cuanto se pod\u00eda hacer con ellos!<\/p>\n<p>MANUELOTE: No sigas hablando de eso. \u00bfPor qu\u00e9 se te vienen esas ideas a la cabeza? \u00bfEst\u00e1s loca, acaso?<\/p>\n<p>PETRONA: \u00a1El loco eres t\u00fa! Habernos expuesto a la horca aceptando aqu\u00ed a ese&#8230; a ese insurgente, pues, por m\u00e1s que sea el amo, \u00a1es un insurgente! \u00bfTe das cuenta?<\/p>\n<p>MANUELOTE: \u00a1Est\u00e1s loca! \u00a1Y bien loca! \u00a1Eso es!<\/p>\n<p>PETRONA: Lo que digo es natural&#8230; \u00bfAcaso una no tiene derecho a mejorar? (Don Mart\u00edn vuelve a abrir los ojos, oye y mueve la cabeza con inquietud.) \u00a1Todav\u00eda soy joven!<\/p>\n<p>MANUELOTE: \u00a1Pero eso que piensas es feo! \u00a1Muy feo! Roso confi\u00f3 en m\u00ed&#8230; Adem\u00e1s, si a ver vamos, don Mart\u00edn no ha sido malo conmigo.<\/p>\n<p>PETRONA: \u00bfQu\u00e9 amo es bueno? (Con sarcasmo) \u00bfCrees que \u00e9l har\u00eda por ti lo que t\u00fa haces por \u00e9l ahora? (Pausa.) Muchos lo dicen: \u00a1Esos blancos mantuanos no quieren sino sacar de aqu\u00ed a los espa\u00f1oles para mandar y apretar m\u00e1s duro! \u00bfNo es por eso que muchos indios y negros como nosotros est\u00e1n con Boves? Eso dicen y yo lo creo. (Con sorna) \u00a1Claro que lo creo!<\/p>\n<p>MANUELOTE: Hablan muchas cosas: hasta murmuran que si gana ese Bol\u00edvar habr\u00e1 libertad para todos. Que habr\u00e1 igualdad&#8230; Que los negros&#8230; \u00a1En fin!&#8230;<\/p>\n<p>PETRONA: \u00bfCrees eso? \u00a1Zoquete! \u00a1Negro zoquete! \u00a1Si\u00e9ntate a esperarlo para que veas! \u00a1Ja, ja, ja! \u00a1Manuelote!<\/p>\n<p>MANUELOTE: \u00a1Chiss! \u00a1C\u00e1llate! (Se acerca a don Mart\u00edn y lo ve. \u00c9ste se hace el dormido.)<\/p>\n<p>PETRONA: \u00a1Bah! Est\u00e1 como muerto&#8230; \u00a1Pronto morir\u00e1 y todo ser\u00e1 in\u00fatil!&#8230; \u00bfTe das cuenta? Siempre va a morirse&#8230; A lo mejor ya se est\u00e1 muriendo&#8230; (Pausa.) A nadie aprovechar\u00e1 su muerte. En cambio&#8230; Si nosotros&#8230;<\/p>\n<p>MANUELOTE: No sigas pensando en eso&#8230; \u00a1No debes ni decirlo! (Pausa.) \u00a1Promet\u00ed cuidarlo!<\/p>\n<p>PETRONA: Siempre piensas en los dem\u00e1s y nunca en ti. \u00bfPor qu\u00e9 vamos a sacrificarnos por un rico blanco? \u00bfPor qu\u00e9? \u00bfQu\u00e9 nos han dado ellos a nosotros como no sean palos y maltratos? \u00bfTe han dado algo a ti? \u00a1Contesta!<\/p>\n<p>MANUELOTE: (Dudando) \u00a1Nada!<\/p>\n<p>PETRONA: \u00bfVes? \u00bfEntonces?<\/p>\n<p>MANUELOTE: Pero eso de entregar a don Mart\u00edn ser\u00eda un proceder malo, \u00a1muy malo! (Pausa.) Adem\u00e1s&#8230; Pienso&#8230;<\/p>\n<p>PETRONA: \u00bfEn qu\u00e9?<\/p>\n<p>MANUELOTE: Pues&#8230; Lo veo tirado all\u00ed, herido, perseguido y recuerdo lo bien que viv\u00eda con su mujer, sus hijos y su casa grande y se me ocurre que algo bueno debe haber en eso que ellos pretenden para que todo lo hubiera sacrificado as\u00ed&#8230; \u00bfNo crees?<\/p>\n<p>PETRONA: \u00a1Qu\u00e9 ideas tan raras tienes&#8230;! \u00bfImaginas que en ese pleito de ricos y espa\u00f1oles nos tocar\u00e1 algo bueno a nosotros, negro esclavo?<\/p>\n<p>MANUELOTE: Yo no entiendo de nada, soy un negro escaso, bruto&#8230; Pero, es lo que me digo, \u00bfpor qu\u00e9 va a estar don Mart\u00edn as\u00ed sin necesidad? \u00bfPor qu\u00e9 tantos como \u00e9l se han lanzado a pelear? \u00bfPor qu\u00e9? \u00a1Desde que lo trajeron me pregunto eso!<\/p>\n<p>PETRONA: Y yo me pregunto: \u00bfpor qu\u00e9 soy tan tonta discutiendo contigo? \u00a1A ti hay que hacerte las cosas como siempre! (Comienza a arreglarse el pa\u00f1uelo en la cabeza y toma el pa\u00f1o en actitud de salir) \u00a1No he debido decirte nada!<\/p>\n<p>(Manuelote viendo lo que Petrona hace y acerc\u00e1ndose:)<\/p>\n<p>MANUELOTE: \u00bfQu\u00e9 pretendes hacer?<\/p>\n<p>PETRONA: \u00a1Salir!<\/p>\n<p>MANUELOTE: \u00bfA qu\u00e9?<\/p>\n<p>PETRONA: \u00a1Ir\u00e9 a la Comandancia de Armas!<\/p>\n<p>MANUELOTE: (Con sorpresa, angustiado) \u00a1Petrona!<\/p>\n<p>PETRONA: \u00a1Y ahora mismo!<\/p>\n<p>MANUELOTE: (Interrumpi\u00e9ndole la puerta) \u00a1No saldr\u00e1s!<\/p>\n<p>PETRONA: \u00bfQue no? (Pausa.) \u00a1Qu\u00edtate, estoy decidida! (Trata de apartarlo) \u00a1Lo he pensado bien! \u00a1Ya estoy cansada de ser una esclava, menos que una basura! \u00a1Hay una oportunidad y debemos aprovecharla! (Pausa.) No tengo sino que decir unas cuantas palabras y seremos ricos&#8230; \u00a1Ricos! \u00bfSabes lo que eso significa? \u00a1Anda! \u00a1Qu\u00edtate! \u00a1D\u00e9jame salir! \u00a1Estoy resuelta!<\/p>\n<p>MANUELOTE: \u00a1No lo creo! (Mueve la cabeza con rabia y pena) \u00a1No creo que seas capaz de hacer eso. (Pausa.) Piensa Petrona&#8230;<\/p>\n<p>PETRONA: \u00a1Ya lo he hecho por ti y por m\u00ed!<\/p>\n<p>MANUELOTE: \u00a1D\u00e9jalo! \u00a1Te lo suplico! No pagar\u00e1n nada. (Pausa.) Adem\u00e1s, \u00a1\u00e9l confi\u00f3 en m\u00ed!<\/p>\n<p>PETRONA: \u00a1Zoquete! \u00bfNo te das cuenta? \u00a1Son cinco mil pesos!<\/p>\n<p>MANUELOTE: (Reflexivo) Si lo prenden aqu\u00ed&#8230; F\u00edjate lo que puede suceder&#8230;<\/p>\n<p>PETRONA: \u00bfQu\u00e9? \u00a1Di!<\/p>\n<p>MANUELOTE: Pues que tambi\u00e9n me lleven a m\u00ed&#8230; \u00a1Ser\u00e9 ahorcado&#8230;!<\/p>\n<p>PETRONA: \u00a1No! \u00a1Eso no ocurrir\u00e1! (Pausa.) \u00a1Dir\u00e9 que t\u00fa me mandaste a delatarlo y nada te har\u00e1n!<\/p>\n<p>MANUELOTE: \u00a1No puedes hacer eso! (Lleva a Petrona por un brazo hasta don Mart\u00edn.)<\/p>\n<p>PETRONA: (Indiferente) Va a morir de todos modos. \u00a1Ya est\u00e1 casi muerto y va a ser una muerte in\u00fatil!<\/p>\n<p>(Vuelve con intenci\u00f3n de ganar la puerta. Manuelote, r\u00e1pido, la agarra por un brazo.)<\/p>\n<p>MANUELOTE: \u00a1Ven ac\u00e1! \u00a1No ir\u00e1s!<\/p>\n<p>PETRONA: (Debati\u00e9ndose) \u00a1Su\u00e9ltame o grito! (Alzando la voz) \u00a1Ser\u00e1 peor, peor para ti!<\/p>\n<p>MANUELOTE: (Solt\u00e1ndola con rapidez) \u00a1No debes ir! \u00a1Adem\u00e1s no van a creerte! Eres una esclava&#8230; \u00a1Dicen que los esclavos somos embusteros!<\/p>\n<p>PETRONA: \u00a1J\u00e1! Los traer\u00e9 aqu\u00ed y ver\u00e1s si no me creen&#8230; (Don Mart\u00edn en el camastro se mueve y gime. Manuelote va r\u00e1pido donde \u00e9l y lo palpa, don Mart\u00edn queda inm\u00f3vil.) \u00a1Ya ver\u00e1s, ma\u00f1ana seremos ricos! \u00a1Ricos!<\/p>\n<p>(Aprovechando que Manuelote est\u00e1 con don Mart\u00edn sale a la calle, r\u00e1pido, dando un portazo.)<\/p>\n<p>MANUELOTE: (Asombrado y confuso) \u00a1Dios m\u00edo! \u00a1Petrona, Petrona! \u00a1Devu\u00e9lvete! (Corre hacia la puerta y desde el umbral grita) \u00a1Petrona! \u00a1Espera, espera! \u00a1Te acompa\u00f1ar\u00e9&#8230; \u00a1Tienes raz\u00f3n&#8230;! \u00a1Los cinco mil pesos deben ser nuestros! (Regresa al cuartucho. Mira a don Mart\u00edn y luego con premura toma algo del ba\u00fal, lo esconde bajo la franela y sale corriendo hacia la calle, llamando.)<\/p>\n<p>MANUELOTE: \u00a1Petrona! \u00a1Petrona! \u00a1Espera, iremos juntos, oye lo que debes decir! (Su voz se pierde) \u00a1Oye! \u00a1oye!<\/p>\n<p>(Una vez ido Manuelote, don Mart\u00edn se medio incorpora presa de ansiedad, quiere ponerse de pie, pero no puede. Insiste en sus movimientos y cae del camastro. Ya en el suelo, comienza a arrastrarse con grandes esfuerzos).<\/p>\n<p>DON MART\u00cdN: \u00a1Debo huir! \u00a1Huir r\u00e1pido! Esos miserables&#8230; (Sigue arrastr\u00e1ndose hacia la puerta) \u00a1Ay&#8230;! \u00a1Ay&#8230;! \u00a1Ay&#8230;!<\/p>\n<p>(Cuando se medio incorpora sobre las piernas, tras grandes esfuerzos, la puerta se abre y entra, con la cabeza baja, silencioso y grave, Manuelote, al mirar en el suelo a don Mart\u00edn, se asombra.)<\/p>\n<p>MANUELOTE: \u00a1Ah! &#8230;\u00a1Don Mart\u00edn!<\/p>\n<p>DON MART\u00cdN: (Vi\u00e9ndolo fijamente) \u00a1Cobardes! \u00bfYa me vendieron, verdad? \u00bfYa me vendieron, verdad? \u00bfYa fue \u00e9sa a buscar a los secuaces de Boves, \u00bfno? \u00a1Pronto estar\u00e1n aqu\u00ed para matarme! \u00a1S\u00ed, negros infames&#8230;! \u00a1Y todo por unos cu\u00e1ntos pesos!<\/p>\n<p>MANUELOTE: (Con asombro y susto) \u00a1Don Mart\u00edn! \u00a1Mi amo!<\/p>\n<p>DON MART\u00cdN: \u00a1Miserables! \u00a1Pero no me coger\u00e1n vivo, no! \u00a1No! (Con gran trabajo saca una pistola y la martilla, luego con rapidez la lleva a su sien y aprieta el gatillo. El arma pitonea y no dispara, don Mart\u00edn arroja con furia la pistola.)<\/p>\n<p>MANUELOTE: (Quien ha hecho un gesto como para contener a don Mart\u00edn, pero a la vez paralizado por la violencia y rapidez del acto de aqu\u00e9l) \u00a1Don Mart\u00edn!<\/p>\n<p>DON MART\u00cdN: \u00a1Ah, todo est\u00e1 contra m\u00ed&#8230;! \u00bfPor qu\u00e9 no me matas t\u00fa? \u00bfPor qu\u00e9 no lo haces antes de que lleguen los hombres de Boves? \u00a1Tambi\u00e9n te pagar\u00e1n si me entregas muerto! \u00a1Apres\u00farate! \u00a1Coge un machete y hazlo, ya debe venir Petrona, con la gente de ese asturiano&#8230;!<\/p>\n<p>MANUELOTE: No tema, nadie vendr\u00e1&#8230;<\/p>\n<p>DON MART\u00cdN: \u00a1No mientas, ladino! O\u00ed lo que hablaron&#8230; \u00bfAcaso no fue ella a venderme?<\/p>\n<p>MANUELOTE: S\u00ed, fue&#8230;<\/p>\n<p>DON MART\u00cdN: \u00bfEntonces&#8230;?<\/p>\n<p>MANUELOTE: Ella fue&#8230; S\u00ed&#8230; (Pausa.) Pero&#8230; \u00a1No pudo llegar!<\/p>\n<p>DON MART\u00cdN: \u00a1Mentira! \u00a1Mentira! \u00bfPor qu\u00e9 no pudo llegar? \u00bfPor qu\u00e9?<\/p>\n<p>MANUELOTE: (Con lentitud saca un cuchillo que llevaba escondido bajo la franela y lo tira al suelo, cerca de don Mart\u00edn, grit\u00e1ndole sordamente) \u00a1Por esto!<\/p>\n<p>(Don Mart\u00edn mira a Manuelote y al cuchillo.)<\/p>\n<p>DON MART\u00cdN: (Espantado y como sin comprender) \u00a1\u00bfC\u00f3mo?! \u00a1Manuelote! \u00a1Manuelote! \u00a1\u00bfQu\u00e9 hiciste?! \u00a1\u00bfQu\u00e9 hiciste?! \u00a1\u00bfLa mataste?! (Manuelote afirma con un leve gesto de cabeza.) \u00a1Ah, Manuelote! \u00a1Manuelote!<\/p>\n<p>(Se desmaya. Afuera se oye ruido, luego tocan en la ventana, suavemente. Y Manuelote al o\u00edr rompe su estatismo y r\u00e1pidamente toma en brazos, semicargado a don Mart\u00edn y lo lleva al camastro. Recoge el cuchillo y lo guarda bajo su franela, luego va a la ventana y la abre, se asoma Roso.)<\/p>\n<p>ROSO: \u00a1Soy yo, abre!<\/p>\n<p>(Manuelote cierra la ventana y sin hablar abre la puerta. Entra Roso seguido por dos hombres.)<\/p>\n<p>ROSO: (A Manuelote) Venimos por don Mart\u00edn, ya conseguimos las mulas y los medicamentos.<\/p>\n<p>MANUELOTE: (Se\u00f1alando hacia el cuartucho) \u00a1Est\u00e1 tranquilo!<\/p>\n<p>ROSO: (A los hombres) Ll\u00e9venlo con mucho cuidado. (A Manuelote) \u00bfAlguna novedad?<\/p>\n<p>MANUELOTE: \u00a1Ninguna!<\/p>\n<p>(Los hombres ponen a don Mart\u00edn en la hamaca y caminan hacia la puerta.)<\/p>\n<p>ROSO: Bueno, Manuelote, \u00a1Adi\u00f3s! Si logramos llegar a Curazao, nos habremos salvado. \u00a1Alg\u00fan d\u00eda regresaremos para verle de nuevo la cara a Boves!<\/p>\n<p>MANUELOTE: \u00a1Ojal\u00e1!<\/p>\n<p>ROSO: Esta noche estaremos en La Guaira. (Saca una bolsa de dinero y se la tiende a Manuelote. \u00c9ste la rechaza con un gesto sobrio.) \u00a1Ah, Manuelote! \u00a1Gracias! \u00a1Gracias! \u00a1Siempre me acordar\u00e9 de ti, te has expuesto por nuestra causa! (Guarda la bolsa y sale siguiendo al grupo que lleva a don Mart\u00edn. Desde el umbral de la puerta se vuelve y dice a Manuelote) \u00a1Que Dios te acompa\u00f1e! (Sale.)<\/p>\n<p>(Manuelote lo ve irse en silencio, luego cierra la puerta y grave y apesadumbrado se deja caer en el taburete. Vuelve la cabeza y con gran pesar mira toda la estancia, fijando brevemente la vista en el fog\u00f3n . Luego se toma la cabeza entre las manos y deja escapar un profundo sollozo, hondo, prolongado. Permanece en esta actitud unos segundos. A lo lejos suena una corneta. Manuelote alza la cabeza y mira toda la habitaci\u00f3n, con lentitud se pone de pie y camina hacia el cuartucho, anda despacio y como sobrecogido por una terrible soledad. Se detiene antes de llegar al camastro y vuelve su vista por doquier. De pronto descubre, en el suelo, junto al viejo ba\u00fal, la pistola de don Mart\u00edn, sorprendido se agacha y la recoge mir\u00e1ndola con sumo cuidado.)<\/p>\n<p>(Se oye otra vez la corneta lejana.)<\/p>\n<p>(Manuelote, como presa de una resoluci\u00f3n y reteniendo en una mano la pistola, abre el ba\u00fal y saca de \u00e9l un viejo sombrero ra\u00eddo que se coloca en la cabeza, despu\u00e9s toma una cobija muy usada y se la echa en el hombro comenzando a caminar con lentitud, pero resueltamente hacia el fog\u00f3n. All\u00ed toma el machete y va hacia la puerta, antes de llegar a ella se vuelve y mira tristemente la estancia, bajando la vista a la pistola.)<\/p>\n<p>MANUELOTE: (Habla con lentitud y gravedad) \u00a1Debe haber algo por lo cual mueren y se sacrifican tantos! (Pausa.) \u00a1Debe ser algo grande! (Abre la puerta, pero siempre mirando la estancia) \u00a1Me ir\u00e9 a esa guerra! \u00a1Quiz\u00e1s haya un puesto para m\u00ed junto a esa gente que manda Bol\u00edvar!<\/p>\n<p>(Sale. La puerta queda abierta movida por el viento, a lo lejos redobla un tambor y una corneta toca atenci\u00f3n mientras cae el tel\u00f3n.)<\/p>\n<p>FIN DE LA OBRA<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>C\u00e9sar Rengifo Lo fundamental, en su contenido tr\u00e1gico, del episodio que en las siguientes l\u00edneas se dramatiza, anduvo de boca en boca en la gente caraque\u00f1a en los duros d\u00edas de la lucha emancipadora. La pluma del escritor Eduardo Blanco lo recogi\u00f3 y divulg\u00f3 como cr\u00f3nica a fines del siglo XIX. Personajes MANUELOTE: Negro esclavo. 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