{"id":11731,"date":"2024-04-30T22:00:51","date_gmt":"2024-04-30T22:00:51","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=11731"},"modified":"2024-04-30T22:01:30","modified_gmt":"2024-04-30T22:01:30","slug":"el-jardin-de-los-inventos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/el-jardin-de-los-inventos\/","title":{"rendered":"El jard\u00edn de los inventos (selecci\u00f3n)"},"content":{"rendered":"\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-right\">Jaime Ballestas<\/h4>\n\n\n\n<p><strong>EL OFENDIDO<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Reconozco que hice mal, pero no pude contener las ganas. Era algo que me hab\u00eda propuesto desde hac\u00eda mucho tiempo, hasta que me despoj\u00e9 de ciertos resquemores y decid\u00ed llevar a cabo el sanguinario plan.<\/p>\n\n\n\n<p>Debo aclarar antes que soy una persona de impecable cuidado por su presencia, elegantes modales y una dicci\u00f3n perfecta; igualmente poseo una enorme experiencia sobre los m\u00e1s variados aspectos de la vida, producto de innumerables viajes por todo el mundo, cuidadosas lecturas y dos carreras universitarias que me han permitido el ejercicio con \u00e9xito en distintas profesiones por m\u00e1s de veinte a\u00f1os. Con ello he tenido oportunidad de conocer muy bien el car\u00e1cter de las personas y resolver problemas de la m\u00e1s variada \u00edndole. Como agravante imperdonable de mi acci\u00f3n, soy sumamente cuidadoso y detallista, amante de las artes y la filosof\u00eda y curioso de las ciencias, que conozco bastante bien, al igual que varias lenguas en las que puedo mantener antenas conversaciones sazonadas de un ingenio y un humor dif\u00edcilmente superable. <\/p>\n\n\n\n<p>Con este handicap, propio de un alto dignatario destina-do a desempe\u00f1ar tareas de suma importancia y responsabilidad, aquella ma\u00f1ana tom\u00e9 la decisi\u00f3n de jugar una broma a un ricach\u00f3n y su familia. Despu\u00e9s de buscar en los avisos clasificados del peri\u00f3dico y haber encontrado lo que quer\u00eda, me vest\u00ed con<br>una modesta y ra\u00edda ropa que guardaba especialmente para la ocasi\u00f3n; y con el diario bajo el brazo me traslad\u00e9 al lugar seleccionado. <\/p>\n\n\n\n<p>Era una enorme mansi\u00f3n disfrazada de chalet suizo en el Country Club. Me abri\u00f3 la puerta la elegante se\u00f1ora de la casa a la que le comuniqu\u00e9 la raz\u00f3n de mi presencia: estaba interesado en el trabajo que ofrec\u00edan como chofer y mayordomo, para lo cual llevaba amplias recomendaciones de lo mejor que se pod\u00eda presentar en estos c\u00edrculos. <\/p>\n\n\n\n<p>La se\u00f1ora me observ\u00f3 cuidadosamente y en el acto me hizo pasar. Despu\u00e9s de haber revisado los documentos, pero m\u00e1s impresionada por mis modales y la amabilidad con que le hablaba, me cont\u00f3 su tragedia por la falta de gente competente para los trabajos de servicio. Yo le garantic\u00e9 que conmigo no tendr\u00eda ese problema y de inmediato me contrat\u00f3 para desempe\u00f1ar el cargo. El sueldo era de dos mil bol\u00edvares mensuales, y mis obligaciones: atender los asuntos de la casa, hacerles las diligencias y manejar los carros. <\/p>\n\n\n\n<p>En la continuaci\u00f3n de mi vergonzosa conducta, acept\u00e9 y empec\u00e9 con el programa. Una vez instalado y familiarizado con los detalles de la casa, de inmediato propuse varios cambios, que en base a mi experiencia y a la ventaja de ver las cosas desde afuera, resultaron m\u00e1s provechosos para el mantenimiento general y el confort de los patronos. Inicialmente el se\u00f1or los acept\u00f3 a rega\u00f1adientes, pero pronto los encontr\u00f3 perfectos. A medida que me fue conociendo mientras lo llevaba a la oficina o de un lugar a otro, obtuvo de mi parte informaciones y consejos de los cuales unos les salvaron miles de bol\u00edvares y otros le proporcionaron ping\u00fces ganancias; ya que entre otras cosas le di datos de caballos, subidas de precios de acciones y remates de terrenos por los que hab\u00eda pagado secretamente a gente muy bien relacionada.<\/p>\n\n\n\n<p>Al poco tiempo el hombre no cab\u00eda de gozo cuando despu\u00e9s de una amena conversaci\u00f3n conmigo sobre las \u00faltimas tendencias de pl\u00e1stica o la m\u00fasica, al dejarlo en el club le abr\u00eda la puerta como a uno de esos magnates de pel\u00edcula, y dese\u00e1ndole que se divirtiera le pasaba el cepillo por el saco para quitarle unas moticas; no sin antes recordarle de tres compromisos que ten\u00eda asentados en su agenda. El jefe impresionado de vez en cuando se asomaba por la ventana del sal\u00f3n para cerciorarse de que a\u00fan yo lo esperaba, y me ve\u00eda ligeramente recostado del carro con mi uniforme y mi gorro muy bien puesto, los cuales yo mismo hab\u00eda pedido para mejorar mi apariencia en el trabajo. Al salir con alguno de sus amigos extranjeros yo les atend\u00eda en su propia lengua, contestando a sus preguntas con tea profundidad, para lo cual debo admitir que no estaban preparados.<\/p>\n\n\n\n<p>En la casa era lo mismo. Apenas llegaba de la calle me pon\u00eda mi uniforme de mayordomo que hab\u00eda hecho confeccionar a la medida y cuidaba de todo con una diligencia complaciente y efectiva, al igual que reparaba artefactos rotos y los detalles del jard\u00edn. Ea el atardecer me pon\u00eda espont\u00e1neamente un smoking de servido, y cada noche personalmente les servia la mesa de una forma en que pocas veces hab\u00edan disfrutado en esa casa; como soy aficionado a la cocina, seleccionaba con esmero el vino y las comidas y cuidaba de que siempre hubiera flores. Una vez terminada la cena sub\u00eda al cuarto de mis amos y les pon\u00eda en la cama las pijamas limpias, las pantuflas y alg\u00fan libro que hab\u00eda escogido meticulosamente para cada uno de sus gustos. A \u00e9l le daba un ligero masaje para revitalizarlo del traj\u00edn del d\u00eda, y la se\u00f1ora viendo c\u00f3mo le quedaba el marido tambi\u00e9n empezaba a desearlo para ella; lo mismo que las dos hijas, a las cuales siempre \u2014guardando las distancias y con respeto a toda prueba\u2014 les ayudaba en sus estudios, aclar\u00e1ndoles problemas que para m\u00ed eran juegos infantiles. <\/p>\n\n\n\n<p>Acostumbraba a levantarme a las cinco de la ma\u00f1ana y acostarme a las doce de la noche. Trabajaba sin parar los s\u00e1bados y domingos, y mi \u00fanica diversi\u00f3n en ver un poco de televisi\u00f3n cuando ellos no necesitaban nada. El patrono encantado de mi competencia, a los veinte d\u00edas espont\u00e1neamente decidi\u00f3 aumentarme trescientos bol\u00edvares de sueldo; yo, en prueba de agradecimiento aument\u00e9 el ritmo del trabajo. Qu\u00e9 feliz se puso. <\/p>\n\n\n\n<p>Pero a los dos meses de aquella incre\u00edble gesta de servicio, una noche, mientras le daba el masaje, le manifest\u00e9 que ten\u00eda que dejar el cargo porque alguien en la casa me hab\u00eda ofendido injustamente y yo no quer\u00eda causar problemas. <\/p>\n\n\n\n<p>El hombre peg\u00f3 un brinco. Me agarr\u00f3 el brazo y me pidi\u00f3 que no dijera eso, que fuera lo que fuera \u00e9l lo resolv\u00eda. Me negu\u00e9. Le dije que a no ten\u00eda la culpa y yo no me iba a aprovechar de su confianza. Insisti\u00f3, ofreci\u00f3 aumentarme mil bol\u00edvares. Le dije que no era cosa de dinero sino de dignidad. Entonces ofreci\u00f3 subirem a cinco mil. Al verlo as\u00ed me dio l\u00e1stima y le dije que lo pensar\u00eda. As\u00ed termin\u00f3 aquella noche en la que no durmieron. <\/p>\n\n\n\n<p>A la ma\u00f1ana siguiente cog\u00ed mis maletas, y aprovechando que les llevaba el desayuno a la cama \u2014otra de las innovaciones m\u00edas\u2014 me desped\u00ed de ellos. Aquello fue una verdadera conmoci\u00f3n. El me agarr\u00f3 del saco. Ella se puso a llorar ech\u00e1ndole la culpa al marido por hacerme algo. El se la ech\u00f3 a ella. Los dos llamaron a las hijas y a la cocinera; todos dec\u00edan que no hab\u00edan hecho nada, pero yo ah\u00ed parado con mis dos maletas insist\u00ed; les dije que estaba muy dolido por la ofensa y que no pod\u00eda decir qui\u00e9n era porque no ataba acostumbrado a chismes e intrigas de ese tipo. Y dici\u00e9ndoles adi\u00f3s me fui con la misma elegancia y el viejo traje roto con que hab\u00eda llegado. <\/p>\n\n\n\n<p>Pobre gente, desde la puerta me rogaban que no me fuera, que los perdonara; el sueldo me lo llevaron casi a ocho mil bol\u00edvares. Despu\u00e9s supe que se pelearon varias semanas entre todos acus\u00e1ndose mutuamente de ofenderme, y hasta ahora han botado como a veinte candidatos para sustituirme. La se\u00f1ora est\u00e1 desesperada y a todo el mundo Ie dice que no sirve, \u00e9l por su parte cay\u00f3 en una profunda depresi\u00f3n y no quiere hablar con nadie. <\/p>\n\n\n\n<p>He sentido compasi\u00f3n de ellos; por eso el otro d\u00eda, mientras com\u00eda en un lujoso restaurant de Roma que siempre visito en los meses de oto\u00f1o, los llam\u00e9 desde el lugar dici\u00e9ndoles que estaba trabajando de mesonero y alguien me hab\u00eda ofendido, y si todav\u00eda estaban interesados en mis servicios estaba dispuesto a regresar. <\/p>\n\n\n\n<p>Ya han Pasado tres meses, pero creo que con la esperanza que les di al menos ya est\u00e1n bastante reconfortados.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">***<\/p>\n\n\n\n<p><strong>LOS CRISTALES DEL RECUERDO<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Para ser honesto, los hechos se desarrollaron debido a uno de esas accidentes que pasan en la vida. Confieso que siempre sent\u00ed la necesidad de conservar Los viejos cristales de mis lentes obsoletos. Aunque los sab\u00eda in\u00fatiles por el avance implacable del astigmatismo, religiosamente los engavetaba despu\u00e9s de envolverlos con cuidado en un peque\u00d1o pedazo de papel. <\/p>\n\n\n\n<p>Esa noche, mientras buscaba una ara\u00f1a disecada en un caj\u00f3n lleno de cosas de poco uso, tom\u00e9 uno de los anacr\u00f3nicos vidrios levant\u00e1ndolos al trasluz por curiosidad. Cual no ser\u00eda mi sorpresa al va que en la pared de enfrente se proyectaba la imagen de una cara que hab\u00eda visto hac\u00eda mucho tiempo. Sacud\u00ed el cristal y la figura del rostro se cambi\u00f3 por la de una p\u00e1gina de libro que tambi\u00e9n hab\u00eda pasado por mis ojos; la agit\u00e9 de nuevo, y esta vez en su lugar apareci\u00f3 un paisaje. <\/p>\n\n\n\n<p>Debido a alguna causa propia de los misterios de la f\u00edsica, los viejos espejuelos conservaban intactas las representaciones que pasaron a trav\u00e9s de ellos, proyect\u00e1ndose ahora de manera inexplicable como si fueran diapositivas que rememoraban el pasado. <\/p>\n\n\n\n<p>De inmediato improvis\u00e9 una peque\u00f1a sala de cine con una cartulina y una l\u00e1mpara, y al atravesar el rayo de luz el cristal, \u00e9ste reproduc\u00eda m\u00e1s situaciones, m\u00e1s rostros, libros y lugares que yo hab\u00eda visto. Tom\u00e9 otros lentes y ocurri\u00f3 lo mismo. Prob\u00e9 con los anteojos m\u00e1s antiguos y tambi\u00e9n ellos conservaban Ias figuras. <\/p>\n\n\n\n<p>El asunto de verdad que era impresionante. Pens\u00e9 que tal vez era la f\u00f3rmula, pudo ser que en la \u00f3ptica le a\u00f1adieron alg\u00fan novedoso elemento fijador que buscaba eternizar las volubles huellas que deja la visi\u00f3n en el ser humano; tambi\u00e9n era posible que sin saberlo, al mezclar los microsc\u00f3picos granitos de arena se crearon aquellos vidrios \u00fanicos, poseedores de una memoria prodigiosa a la altura de las m\u00e1s modernas computadoras. <\/p>\n\n\n\n<p>M\u00e1s reposado de la impresi\u00f3n inicial, pude comprobar que no eran ni la luz ni las pantallas, ya que las sustitu\u00ed a las unas y a las otras. Como cosa curiosa, el fen\u00f3meno tampoco ocurr\u00eda con los actuales lentes encarcelados en la montura. Por m\u00e1s que los proyectaba ante la luz \u00e9stos no reflejaban nada. Eso me hizo especular que hab\u00eda cierta reposo, un adecuado retiro en las profundidad es de la oscura noche de la gaveta, que actuaba como factor desencadenante de la facultad de los vidrios para reactivar im\u00e1genes.<\/p>\n\n\n\n<p>Como ocurre con esos ni\u00f1os cuando llegan a tener la posesi\u00f3n de alg\u00fan juguete m\u00e1gico, estuve hasta altas horas de la madrugada con aquel espect\u00e1culo fascinante. Regres\u00e9 a situaciones que hac\u00eda mucho tiempo se hab\u00edan borrado de mi fr\u00e1gil memoria y confieso que ciertamente fue una gran velada. Me divert\u00eda hojeando aquel \u00e1lbum de fotograf\u00edas sorpresivas, que se cambiaban con el simple movimiento de mis dedos; all\u00ed estaba grabada mi vida, los objetos en que se pasaron aquellas miradas r\u00e1pidas e indiscretas, que por m\u00faltiples razones s\u00f3lo viv\u00ed fracciones de segundo; estaba el producto de las miradas profundas y anal\u00edticas; el de las indiferentes, que dejaron la huella banal de las peque\u00f1as cosas sin trascendencia; las de la furia, con el adversario enfrente, tenso y est\u00e1tico en una posici\u00f3n c\u00f3mica ya listo para dar el zarpazo decisivo. Muchas eran infinitamente agradables, corno los rostros y piernas de mujeres pasajeras que me agradaron y se fueron para siempre borr\u00e1ndose como un sue\u00f1o. No cab\u00eda de gozo. Quise llamar a alg\u00fan amigo, pero record\u00e9 que no tengo tel\u00e9fonos ni tampoco amigos; adem\u00e1s, cual-quier imprudencia pod\u00eda crearme fama de estar haciendo experimentos en \u00e1reas prohibidas, lo cual incorporaba el riesgo de desatar el odio y los fantasmas de la envidia en los que se enteraran, y debo reconocerlo, al primer impacto yo mismo dudaba que todo aquello fuera cierto. As\u00ed que me acost\u00e9 sin poder dormir en aquella corta y confusa noche llena de sortilegios y huellas luminosas. <\/p>\n\n\n\n<p>Fue a la ma\u00f1ana siguiente cuando pude reafirmar la existencia del fen\u00f3meno al ensayar de nuevo en el cuarto oscuro. Todos los lentes conservaban la misma capacidad reproductora de las figuras visualizadas durante el tiempo de su uso. De inmediato decid\u00ed ir a donde un anciano optometrista que vive retirado en las afueras del \u00c1vila, por el viejo camino de los espa\u00f1oles. Es un hombre completamente abocado a los misterios de la \u00f3ptica, que yo sab\u00eda que hac\u00eda experimentos enfrentando los rayos del sol con los reflejos de la luna, los cuales desencadenaban fant\u00e1sticas tormentas de colores; adem\u00e1s, de \u00e9l se dec\u00eda que hab\u00eda logrado producir el arco iris en la noche. Confiado en sus profundos conocimientos le ped\u00ed que examinara cuidadosamente con de los vidrios a la vez que le confesaba mi secreto. El experto en lentes los tom\u00f3 con sumo inter\u00e9s y los someti\u00f3 a la luz. Al ver la proyecci\u00f3n sonri\u00f3 evidentemente emocionado, y se limit\u00f3 a decirme con suavidad: <\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Cu\u00eddelos amigo, este es uno de los maravillosos casos que he conocido que son el producto de una mirada cautivante; s\u00f3lo hay una aut\u00e9ntica mirada de este tipo en un mill\u00f3n de ojos, tienen la visi\u00f3n tan aprehensiva que dejan una huella imborrable en el cristal. <\/p>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s de una larga explicaci\u00f3n en la que me habl\u00f3 de los ritos del cristalino, los caprichos de la retina y los colores invisibles que hab\u00eda descubierto en los cuadros de Rubens, me regres\u00e9 hacia mi casa de lo m\u00e1s contento. Qui\u00e9n iba a pensar que sin propon\u00e9rmelo ten\u00eda el m\u00e1s grande documental que se hubiera hecho de mi vida. Realmente era un caso tan extra\u00f1o como preocupante, pero me reconfortaba saber que hay mucha gente que este en las mismas condiciones<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">***<\/p>\n\n\n\n<p><strong>VOLAR\u00c9<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Fue la irresistible compulsi\u00f3n de volar la que me llev\u00f3 a ascender hasta la azotea. A\u00f1os antes lo hab\u00eda logrado levemente desde tierra, pero por no estar debidamente preparado, apenas si pude prolongar unos segundos el impulso que me dio el apresurado movimiento de los bazos. <\/p>\n\n\n\n<p>Pero esta vez hab\u00eda tomado precauciones. Al lanzarme desde una altura considerable sin intenciones de suicidio, el instinto de conservaci\u00f3n me obligar\u00eda a mantenerme en el aire para evitar el golpe. Por otra parte, ya hab\u00eda estudiado con profusi\u00f3n la mec\u00e1nica del vuelo. Me hab\u00eda ejercitado suficientemente para darle a los brazos un movimiento regular y acelerado, y sobre todo, hab\u00eda disminuido notablemente de peso para lograr que el vector de atracci\u00f3n estuviera en relaci\u00f3n inversa al \u00e1ngulo de ascensi\u00f3n dividido entre dos. Debo se\u00f1alar que psicol\u00f3gicamente mi preparaci\u00f3n era excelente. No s\u00f3lo pod\u00eda sentirme p\u00e1jaro por largas horas, sino que en la soledad de mis ejercicios hab\u00eda conseguido tal grado de transmutaci\u00f3n que durante d\u00edas s\u00f3lo dec\u00eda <em>cui-cui<\/em> por la boca que misteriosamente se me alargaba como el pico de un alcarab\u00e1n. <\/p>\n\n\n\n<p>Ya instalado desde los cuatrocientos metros de altura de la torre del Parque Central, observ\u00e9 hacia abajo el movimiento incesante de la gente que como hormigas se mov\u00edan de un lado a otro sin detenerse y el de los veh\u00edculos detenidos tratando de hacerlo sin moverse. Sent\u00ed el viento en el rostro. Este tendr\u00eda unos treinta kil\u00f3metros de velocidad y su roce refrescante me insufl\u00f3 a\u00fan m\u00e1s confianza. \u00c9l ser\u00eda mi c\u00f3mplice, mi segundo de a bordo en aquel viaje revolucionario en la historia de la aviaci\u00f3n y en sus manos dejaba la responsabilidad de los planeos. <\/p>\n\n\n\n<p>Aclaro una va m\u00e1s que esto no era una aventura. Volar de manera natural, sin ning\u00fan equipo ni instrumentos, salvo un casco protector, para m\u00ed era m\u00e1s que un reto y una necesidad, era el producto de un largo y meditado estudio y horas de investigaci\u00f3n, as\u00ed como cuidadosas pr\u00e1cticas de laboratorio basadas en las ocultas leyes de la f\u00edsica, e inspiradas en la filosof\u00eda de que el ser humano puede salirse con la suya si orienta su voluntad a la consecuci\u00f3n de un objetivo justo y noble. Por otro lado, mis brazos, que ser\u00edan la fuerza propulsora y de sustentaci\u00f3n, hab\u00edan sido adiestrados de tal manera que en las pr\u00e1cticas de tierra yo mismo me asombraba: alcanzaba la incre\u00edble velocidad de diez subidas y bajadas por segundo; y con una disciplina de yoga logr\u00e9 aspirar hasta diez veces m\u00e1s aire del que contienen los pulmones, para as\u00ed aligerar el peso de mi cuerpo, haci\u00e9ndole f\u00e1cilmente transportable por el viento.<\/p>\n\n\n\n<p>Viendo el abismo a mis pies y las nubes a lo alto, reafirm\u00e9 mi fe en las posibilidades infinitas del hombre decidido. Tom\u00e9 aire, hondo, una y otra bocanada que me penetr\u00f3 por todos los \u00f3rganos internos, emit\u00ed un graznido similar al del halc\u00f3n de alas cortas, el desterrado de los bosques, y moviendo los brazos a una velocidad incre\u00edble me lanc\u00e9 al vado. <\/p>\n\n\n\n<p>Los primeros seis segundos sent\u00ed que era poco el ascenso. Casi no lograba mantenerme arriba, pero al acelerar el movimiento de los dos brazos en el acto ascend\u00ed con elegancia. Las piernas estaban juntas para no restar la l\u00ednea aerodin\u00e1mica de mi cuerpo. Pas\u00e9 por encima de dos altos edificios y luego descend\u00ed un poco planeando sobre la aguja de una iglesia sin pensar en el peligro que aquello representaba. Pegu\u00e9 los brazos al tronco dej\u00e1ndome llevar por la corriente de aire que me lanz\u00f3 en picada a casi ochenta kil\u00f3metros por hora. El viento me golpeaba la caca con un ruido estremecedor. El pelo alborotado se me por los ojos rest\u00e1ndome la visi\u00f3n de aquel espect\u00e1culo incre\u00edble. Sub\u00ed un poco acelerando los brazos de nuevo para mantener el equilibrio y deriv\u00e9 hacia arriba venciendo una vez m\u00e1s derogada ley de gravedad. <\/p>\n\n\n\n<p>Estada a unos ochocientos metros de altura cuando sent\u00ed un calambre en el brazo izquierdo. No me angusti\u00e9 y trat\u00e9 de contener la calina. Aunque sab\u00eda del peligro de aquella falla, fr\u00edamente hice un esfuerzo y segu\u00ed d\u00e1ndole para tratar de equilibrar el cuerpo. R\u00e1pidamente aprovech\u00e9 una corriente descendente y pegando otra vez los brazos al tronco tom\u00e9 aire y me dej\u00e9 llevar lanz\u00e1ndome en picarla. El cuerpo en ca\u00edda libre. Impulsado por el viento tom\u00e9 una velocidad cercana a los ciento cincuenta kil\u00f3metros por hora mientras planeaba en una fabulosa experiencia. Al descender a trescientos metros bot\u00e9 el aire de los pulmones para volverlos a llenar y trat\u00e9 de mover los brazos pero esta vez s\u00f3lo me respondi\u00f3 el derecho. No hubo forma con el otro. All\u00ed se me complic\u00f3 la cosa. Al romper el balance empec\u00e9 a girar como loco entrando en una peligrosa barrena. Tom\u00e9 m\u00e1s aire buscando altura con desespero y luego lo bot\u00e9 en trompetilla tratando de elevarme como un globo cuando se vac\u00eda. Pero no pude. Sin poderlo controlar segu\u00eda la tr\u00e1gica ruta de la manzana de Newton. <\/p>\n\n\n\n<p>El golpe fue terrible. Seis costillas, un f\u00e9mur y los dos brazos fracturados, el casco se me clav\u00f3 en la clav\u00edcula y el estern\u00f3n se me baj\u00f3 al coxis. Por suerte ca\u00ed sobre una se\u00f1ora gorda que muri\u00f3 en el acto pero me salv\u00f3 la vida. Ahora en la cl\u00ednica medito sobre la importancia de esta etapa, una etapa m\u00e1s, como todos los grandes momentos de la ciencia. La pr\u00f3xima vez debo mejorar el ejercicio de los brazos, pero ya se ha dado el primer paso serio en la verdadera conquista del aire por el hombre.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-right\"><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/jaime-ballestas-otrova-gomas\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Sobre el autor<\/a><\/h4>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jaime Ballestas EL OFENDIDO Reconozco que hice mal, pero no pude contener las ganas. Era algo que me hab\u00eda propuesto desde hac\u00eda mucho tiempo, hasta que me despoj\u00e9 de ciertos resquemores y decid\u00ed llevar a cabo el sanguinario plan. 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