{"id":11702,"date":"2024-04-25T21:50:46","date_gmt":"2024-04-25T21:50:46","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=11702"},"modified":"2024-04-25T21:50:46","modified_gmt":"2024-04-25T21:50:46","slug":"estetica-rebelion-manifiestos-literarios","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/estetica-rebelion-manifiestos-literarios\/","title":{"rendered":"Est\u00e9tica de la rebeli\u00f3n: los manifiestos literarios"},"content":{"rendered":"\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-right\">\u00c1ngel Gustavo Infante<\/h4>\n\n\n\n<p><strong>PRECEPTIVA, PROSPECTIVA Y MANIFIESTO<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Uno de los aportes principales de la vanguardia reside en la autonom\u00eda otorgada a las comunicaciones que circulan en Europa poco antes de la Primera Guerra Mundial, Estos textos, entonces novedosos, tienen la particularidad, la importancia, de proponer la intervenci\u00f3n de la realidad desde un \u00e1ngulo est\u00e9tico y de erigirse en artes po\u00e9ticas colectivas que, a la vez de mostrar la concepci\u00f3n del hecho art\u00edstico, intentan persuadir al p\u00fablico de la validez de las nuevas verdades pol\u00edticas.<\/p>\n\n\n\n<p>El manifiesto art\u00edstico-literario como se le conoce, por lo menos desde el futurismo italiano, acusa deudas originales con la vieja preceptiva; aunque necesariamente exceda las reglas de la composici\u00f3n y el programa m\u00ednimo de interacci\u00f3n social formulados desde la antig\u00fcedad. Los procesos culturales conducen a los manifestantes a ir m\u00e1s all\u00e1 del concepto <em>utile-dulce<\/em> -tan caro a Horacio y Quintiliano- que reduce la funci\u00f3n del texto a instruir y agradar, versi\u00f3n latina de la combinaci\u00f3n entre doctrina y deleite planteada por Arist\u00f3teles; no obstante, aprovechan los recursos ret\u00f3ricos para proyectarse y calar en la sociedad al modo de los pol\u00edgrafos hispanoamericanos que vendieron sus programas rom\u00e1nticos por suscripci\u00f3n a lo largo del siglo XIX.<\/p>\n\n\n\n<p>Los editoriales de las primeras publicaciones peri\u00f3dicas de la \u00e9poca conforman una prospectiva literaria que, por una parte, muestra la asimilaci\u00f3n de los preceptos y, por otra, constituyen el germen de los manifiestos. Estos \u00abprospectos\u00bb ofrecen una manera de entender las incipientes producciones estrechamente ligadas a la fundaci\u00f3n de las nacionalidades: la literatura debe explicar la realidad y poner en marcha la inaplazable formaci\u00f3n c\u00edvica.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde las revistas literarias que inaugura Jos\u00e9 Luis Ramos en la primera d\u00e9cada republicana, hasta <em>Cosm\u00f3polis<\/em> (1894), los publicistas venezolanos revelan en sus portales de papel la concepci\u00f3n, analizan el estado y prev\u00e9n el futuro de lo que se denomin\u00f3 la \u00abliteratura patria\u00bb. En La <em>Oliva<\/em> (1836) se impone el rigor del preceptista espa\u00f1ol Francisco Mart\u00ednez de la Rosa (1787-1862), quien en su <em>Po\u00e9tica <\/em>(1827) rescata las teor\u00edas aristot\u00e9licas copiadas de Nicol\u00e1s Boileau, el te\u00f3rico del neoclasicismo por excelencia. Los seis cantos que componen dicha po\u00e9tica se ofrecen como modelos del buen gusto y sus reglas se aplican en la composici\u00f3n, la locuci\u00f3n po\u00e9tica, la versificaci\u00f3n, la tragedia, la comedia y la epopeya. Luego, en <em>La Guirnalda<\/em> (1839) se defiende el eclecticismo ante la bipolaridad que ejercen cl\u00e1sicos y rom\u00e1nticos, quienes tienen el deber de suministrar a la poblaci\u00f3n \u00abdulce contentamiento\u00bb en sus composiciones.<\/p>\n\n\n\n<p><em>El Liceo Venezolano<\/em> (1842), como portavoz de la asociaci\u00f3n del mismo nombre que reuni\u00f3 a Ferm\u00edn Toro con Olegario Meneses y Jos\u00e9 Mar\u00eda de Rojas, entre otros, se propone \u00abdifundir en el pa\u00eds el gusto literario y art\u00edstico y los conocimientos \u00fatiles en general\u00bb. Un traductor de nombre Juan Pi\u00f1ango Ord\u00f3\u00f1ez advierte en el prospecto de <em>Mi Tertulia<\/em> (1873) la validez de la literatura como carrera alejada ya del mero pasatiempo, en armon\u00eda con el esp\u00edritu de la \u00e9poca que separa al literato del letrado, como se identifica en <em>El Semanario<\/em> (1877) de Julio Calca\u00f1o, quien se da a la tarea de trabajar \u00abcon seriedad por el progreso de la literatura, las ciencias y las artes\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Individual o colectiva, la visi\u00f3n de los intelectuales coincide en lo edificante del discurso hasta bien entrado el siglo XX, cuando el proceso modernizador comienza a desdibujarse. Este rasgo distingue al prospecto y lo aleja del manifiesto propiamente dicho. Si bien se prolonga en la praxis criollista, el \u00e1nimo pedag\u00f3gico tiende a desaparecer en la propuesta grupal y en su lugar surge a la luz del d\u00eda la postura pol\u00edtica, impl\u00edcita en textos distintos y distantes en el tiempo, ineludibles al momento de establecer los antecedentes: la \u00abAlocuci\u00f3n a la poes\u00eda\u00bb (1823) de Andr\u00e9s Bello y \u00abSobre literatura nacional\u00bb de Luis Manuel Urbaneja Achelpohl.<\/p>\n\n\n\n<p>El primero constituye una especie de protomanifiesto versificado, cuyo objeto no es otro que lograr la independencia intelectual. Se sientan aqu\u00ed las bases del americanismo, se exige residencia propia para la poes\u00eda en este lado del mundo, puesto que la culta Europa desama su nativa rustiquez. El discurso ensay\u00edstico del segundo enfrenta a los contenidos nacionales con los cosmopolitas del modernismo. Setenta y dos a\u00f1os despu\u00e9s, cuando los referentes patrios se vienen expresando con propiedad en el ciclo abierto por <em>Peon\u00eda<\/em> (1890), Urbaneja reclama la \u00abgrande escena\u00bb solicitada por Bello, en estos t\u00e9rminos: \u00abNada m\u00e1s hermoso que el objeto del americanismo: ser la representaci\u00f3n sincera de nuestros usos, costumbres, modos de pensar y sentir, sujetos al medio en que crecemos, nos desarrollamos y debemos fructificar\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>El autor de <em>\u00a1En este pa\u00eds!<\/em> retoma la propuesta sobre el regionalismo, la patria y la literatura nacional defendida en el \u00abCharloteo\u00bb, suerte de prospecto con estructura de di\u00e1logo, compartido con los otros dos j\u00f3venes redactores de <em>Cosm\u00f3polis<\/em>: Pedro C\u00e9sar Dom\u00ednici y Pedro Emilio Coll, quienes defienden posiciones muy distintas, identificadas con el decadentismo y el cosmopolitismo, respectivamente, sin resonancia pol\u00edtica.<\/p>\n\n\n\n<p>Nuestros primeros manifiestos responden a otras circunstancias, se distancian del af\u00e1n por la originalidad, la representatividad y la independencia que marc\u00f3 el proceso cultural decimonono y, aunque signados por el golpe y lo discontinuo, su plataforma te\u00f3rica pone en evidencia un m\u00ednimo de unidad en los acuerdos.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>EST\u00c9TICA DE LA REBELI\u00d3N<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En calidad de descendiente directo de la ruptura y de la confrontaci\u00f3n ideol\u00f3gica en el seno de la vanguardia, el manifiesto despoja del pudor pol\u00edtico a sus autores y ensaya una rebeli\u00f3n de la est\u00e9tica estrechamente ligada a su contexto que deriva m\u00e1s bien en una est\u00e9tica de la rebeli\u00f3n. Esto se observa en el macrotexto levantado por los distintos grupos de escritores emtre 1909 y 1981.<\/p>\n\n\n\n<p>De los trece manifiestos presentados por Santaella (1992), se han seleccionado diez por obedecer, en medio de la desobediencia sostenida, en esp\u00edritu y obra, a los c\u00e1nones que rigen este tipo de producci\u00f3n. Ellos son: La Alborada, V\u00e1lvula, Viernes, Contrapunto, Cantaclaro, Sardio, El Techo de la Ballena, Tr\u00f3pico Uno, Guillo y Tr\u00e1fico. Convocados por la necesidad de responder a las crisis c\u00edclicas del poder, estos grupos aglutinan a intelectuales de avanzada que observan conductas similares: se mueven por v\u00edas alternas de la comunicaci\u00f3n, a contracorriente del discurso oficial, fundan revistas de circulaci\u00f3n restringida y, por fortuna, exceden (o niegan) en la pr\u00e1ctica escritural el programa inicialmente ofrecido.<\/p>\n\n\n\n<p>Cierta ingenuidad de los miembros de La Alborada da inicio al proceso: Enrique Soublette, Julio Planchart, R\u00f3mulo Gallegos, Julio Rosales y Salustio Gonz\u00e1lez Rincones suponen el fin de la tiran\u00eda cuando \u00e9sta apenas comienza. Es el a\u00f1o de la transici\u00f3n entre Cipriano Castro y Juan Vicente G\u00f3mez y se observan algunos rasgos del denominado pos-modernismo hist\u00f3rico en la oposici\u00f3n que representan, entre otros, el Rufino Blanco Fombona de <em>El hombre de hierro <\/em>(1907) y el P\u00edo Gil de <em>El cabito <\/em>(1909). La vanguardia espera la ca\u00edda de la modernizaci\u00f3n y \u00ablos alborados\u00bb, como tambi\u00e9n se les conoce, cuestionan el pasado en los turbios manejos de la palabra y el poder, dan un voto de confianza al nuevo gobierno y emprenden la faena del proyecto \u2014que, por cierto, no super\u00f3 el a\u00f1o 1909\u2014: \u00ab&#8230; bajo la clara luz de la Alborada, resumiendo todo [el] programa en la noble frase del poeta argentino: Sustituir la noche por la aurora\u00bb (s\/a, 1909:11). <\/p>\n\n\n\n<p>Cuando una nueva sensibilidad se expande por Occidente, afectada por los estremecimientos de la Primera Guerra Mundial, otra generaci\u00f3n compuesta por estudiantes, intelectuales y escritores se rebela contra los excesos de la dictadura gomecista. El \u00fanico n\u00famero de V\u00e1lvula circula con dificultad en enero de 1928, editado por \u00abun pu\u00f1ado de hombres j\u00f3venes con fe, con esperanza y sin caridad\u00bb que responde a los nombres de Arturo Lisiar Pietri, Carlos Eduardo Fr\u00edas, Antonio Arr\u00e1iz, Miguel Otero Silva y Fernando Paz Cas-tillo, entre otros inconformes que, m\u00e1s all\u00e1 del papel, realizan acciones hasta lograr la c\u00e1r-cel o el exilio. <\/p>\n\n\n\n<p>Entre la valent\u00eda y la sutileza, estos autores que cambian el destino del cuento y del poema defienden la sugerencia, la confrontaci\u00f3n y los extremos: <\/p>\n\n\n\n<p><em>Abominamos todos los medios tonos, todas las discreciones, s\u00f3lo creemos en la eficacia del silencio o del grito. V\u00e1lvula es la espita de la m\u00e1quina por donde escapar\u00e1 el gas de las explosiones del arte futuro. Para comenzar: creemos, ya es una fuer-za; esperemos, ya es una virtud, y estamos dispuestos a torturar las semillas, a fatigar el tiempo, porque la cosecha es nuestra y tenemos el derecho de exigirla cuan-do queramos.<\/em> (s\/a, 1928: 1)\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>Un bar ubicado entre las caraque\u00f1\u00edsimas esquinas de La Bolsa y La Pedrera hosped\u00f3 a la pe\u00f1a Viernes, compuesta por Pablo Rojas Guardia, Rafael Olivares Figueroa, Vicente Gerbasi, Pascual Venegas Filardo, Luis Fernando \u00c1lvarez, Jos\u00e9 Ram\u00f3n Heredia, Oscar Rojas Jim\u00e9nez, Fernando Cabrices, \u00c1ngel Miguel Queremel y Otto De Sola. Estos poetas, reunidos entre 1938 y 1941, resumen las propuestas vanguardistas y se proyectan en la cultura nacional con la licencia permitida por la transici\u00f3n hacia el orden democr\u00e1tico que, en principio, le correspondi\u00f3 conducir al general Eleazar L\u00f3pez Contreras. <\/p>\n\n\n\n<p>El manifiesto, redactado por Rojas Guardia, advierte sutilmente el riesgo de tomar el espacio p\u00fablico y defiende la amplitud conceptual en torno al fen\u00f3meno literario: <\/p>\n\n\n\n<p><em>Viernes es un grupo sin limitaciones. Y es esta \u2014Viernes\u2014 una revista que expone Poes\u00eda; y que se expone. Aqu\u00ed se encuentran y se reencuentran las excelencias de dos generaciones. Porque cuando otros pa\u00edses insisten, todav\u00eda, en plantear el pleito de las generaciones, nosotros, que tenemos prisa por salir del atolladero, resolvemos el\u00a0problema as\u00ed: de una \u00abpe\u00f1a\u00bb -Viernes- cordial pero intrascendente, hicimos un \u00abgrupo\u00bb &#8211; Viernes- interventor de la cultura. Que se identifica con la ro-sa-de-los-vien-tos. Todas las direcciones. Todos los vuelos. Todas las formas.<\/em> (s\/a, 1938: 1).<\/p>\n\n\n\n<p>En la d\u00e9cada de los cuarenta se preparan los distintos escenarios culturales conocidos en la actualidad: Caracas administra las ganancias petroleras y se deforma con la inmigraci\u00f3n, es la \u00absucursal del cielo\u00bb ante el desabastecimiento interno y una posibilidad, un salvavidas, para el extranjero devastado por la Segunda Guerra Mundial. El general Isa\u00edas Medina Angarita, como los integrantes del extinto Viernes, acepta \u00abtodos los vuelos\u00bb que conduzcan a la apertura pol\u00edtica: se fundan entonces Acci\u00f3n Democr\u00e1tica y el Partido Comunista de Venezuela (PCV).<\/p>\n\n\n\n<p>El discurso est\u00e9tico cuestiona cierta artificialidad en los cambios y combina en su cr\u00edtica las potencias y miserias regionales: brilla la tierra prometida en <em>Mi padre el inmigrante <\/em>de Gerbasi, enormes mulatas talladas en piedra por Narv\u00e1ez ofrecen con generosidad los frutos tropicales, los \u00f3leos de Rengifo y Bracho re\u00fanen campesinos descalzos, el cine da cuenta de la identidad y la pobreza en <em>Juan de la calle<\/em>, <em>Barlovento <\/em>o <em>Do\u00f1a B\u00e1rbara<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>En este contexto surge <em>Contrapunto<\/em>, integrado por Andr\u00e9s Mari\u00f1o Palacio, H\u00e9ctor Mujica, Jos\u00e9 Ram\u00f3n Medina, Eddie Morales Crespo, Pedro D\u00edaz Seijas, Antonio M\u00e1rquez Salas, Al\u00ed Lameda, Ernesto Mayz Vallenilla, Jos\u00e9 Melich Orsini y Luz Machado, para proponer \u00abuna discusi\u00f3n generosa entre las m\u00e1s variadas concepciones ideol\u00f3gicas y est\u00e9ticas\u00bb, en un intento por despedir de una buena vez al pasado y sus limitadas afinidades.<\/p>\n\n\n\n<p>Es marzo de 1948, el presidente Medina ha sido derrocado y R\u00f3mulo Gallegos ensaya el dif\u00edcil arte de la democracia por breve lapso. La primera p\u00e1gina de <em>Contrapunto <\/em>manifiesta el rechazo:<\/p>\n\n\n\n<p><em>De ese v\u00e9rtigo espiritual que da el asomarse a esos vac\u00edos dejados por tantas generaciones venezolanas que no quisieron o no pudieron expresarse, de ese terror que causa escuchar tanto silencio acumulado en la historia cultural del pa\u00eds, de ese desasosiego que trae no conocer las intenciones de esos m\u00faltiples llamados que una cultura en crisis hace a nuestro desprevenido continente americano<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Al culminar Contrapunto en 1949 con m\u00e1s logros individuales que colectivos, verificados en la historia con los aportes narrativos de Mari\u00f1o Palacio, Mujica, M\u00e1rquez Salas y D\u00edaz Sol\u00eds, la dictadura ha retomado la direcci\u00f3n del pa\u00eds. La junta militar de gobierno conformada por el coronel Marcos P\u00e9rez Jim\u00e9nez, el comandante Carlos Delgado Chalbaud y por el teniente coronel Luis Felipe Llovera P\u00e1ez impone un silencio que, apenas alterado en 1950 por el \u00fanico n\u00famero de la revista <em>Cantaclaro<\/em>, habr\u00e1 de prolongarse hasta 1958, cuando es derrocado el general P\u00e9rez Jim\u00e9nez.<\/p>\n\n\n\n<p>Tres nombres responden por <em>Cantaclaro<\/em>: Miguel Garc\u00eda Mackle, Jes\u00fas R. Zambrano y Jos\u00e9 Francisco Sucre Figarella. Tres nombres que enarbolan la bandera del compromiso sociopol\u00edtico que viene creciendo desde la d\u00e9cada de los treinta con la Guerra Civil Espa\u00f1ola:<\/p>\n\n\n\n<p><em>Concebimos la obra de un artista, de un escritor, de un intelectual cualquiera, como la realizaci\u00f3n integral del hombre en una expresi\u00f3n total de su inteligencia y los hechos pr\u00e1cticos de sus relaciones con la sociedad, de tal suerte que el pensamiento y la acci\u00f3n son para nosotros un solo hecho continuo. Como consecuencia de lo anterior, la revista <strong>Cantaclaro <\/strong>reconoce el m\u00e9rito de aquellos intelectuales que responsables ante su obra y consecuentes con su pensamiento, tienen una trayectoria vertical como hombres de ideas y una actitud ejemplar como ciudadanos.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>El silencio se rompe con una intervenci\u00f3n menos r\u00edgida en voz de <em>Sardio<\/em>, un grupo difundido entre 1958 y 1961 por las p\u00e1ginas de una revista del mismo nombre, cuando el pa\u00eds comienza una vida civil cuestionada por la irradiaci\u00f3n ideol\u00f3gica de la revoluci\u00f3n cubana. La posibilidad de levar a la pr\u00e1ctica los principios marxistas en Am\u00e9rica Latina atent\u00f3 contra la instauraci\u00f3n de la democracia que le correspondi\u00f3 en nuestro pa\u00eds a R\u00f3mulo Betancourt.<\/p>\n\n\n\n<p>En el plano social, los miembros de <em>Sardio<\/em>, afiliados a un \u00abhumanismo pol\u00edtico de izquierda\u00bb y conscientes del \u00abadvenimiento de un nuevo estilo pol\u00edtico\u00bb, oponen independencia econ\u00f3mica y libertad al servilismo a naciones extranjeras (textual: \u00abel imperialismo del Norte\u00bb). En el plano est\u00e9tico se pronuncian por la apertura de los referentes locales \u2014iniciada por Guillermo Meneses y algunos miembros de <em>Viernes <\/em>y <em>Contrapunto <\/em>como para definir y justificar la l\u00ednea po\u00e9tica de las obras personales en proceso:<\/p>\n\n\n\n<p><em>Es imperioso elevar a perspectivas m\u00e1s universales los alucinantes temas de nuestra tierra. La an\u00e9cdota, el paisajismo, la visi\u00f3n pintoresca de la realidad, no son m\u00e1s que fraudes a los requerimientos de la \u00e9poca. Debemos alimentar una firme voluntad de estilo, una vigilante dedicaci\u00f3n al estudio y una ideolog\u00eda m\u00e1s original y moderna.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>A diferencia de otros grupos <em>Sardio<\/em> no desaparece, se transforma. Su personal, conformado por Salvador Garmendia, Adriano Gonz\u00e1lez Le\u00f3n, Guillermo Sucre, Luis Garc\u00eda Morales, Elisa Lerner, Rodolfo Izaguirre, Edmundo Aray, Francisco P\u00e9rez Perdomo, Efra\u00edn Hurtado, H\u00e9ctor Malav\u00e9 Mata y Antonio Pasquali, pasa casi \u00edntegro a formar parte de <em>El techo de la ballena<\/em>, entre 1961 y 1963, junto a Caupolic\u00e1n Ovalles, Juan Calzadilla, Carlos Contramaestre y D\u00e1maso Ogaz, entre otros. La transformaci\u00f3n se extiende al manifiesto: se altera la forma, el ritmo, el n\u00famero. <em>Rayado sobre el techo<\/em>, el papel que los difunde, reproduce uno nuevo en cada entrega, todos tan fragmentarios y explosivos como las circunstancias pol\u00edticas. El pa\u00eds arde en guerra de guerrillas, El techo de la ballena se une a la subversi\u00f3n cultural de modo directo restaurando elementos del surrealismo, del informalismo, del arte bruto y escatol\u00f3gico, o de modo figurado solicitando en el primer manifiesto la restituci\u00f3n del magma: \u00abla materia en ebullici\u00f3n la lujuria de la lava\u00bb para \u00abdemostrar que la materia es m\u00e1s l\u00facida que el color\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>La disonancia contin\u00faa alterable. Se manifiesta en el \u00abgran germen de ruptura\u00bb contra las liturgias del lenguaje, contra el paisajismo tradicional, contra el academicismo astroso, contra el provinciano universo pl\u00e1stico, contra la oficialidad literaria, como lo afirman en mayo del 63:<\/p>\n\n\n\n<p><em>Sentirse satisfecho por un premio oficial o por lograr la concurrencia a representaciones internacionales, es un pobre alimento que aniquila la tarea del artista, cuando no la vida. Es ingresar en ese tr\u00e1gico desfile de cad\u00e1veres vivientes que ya han formado nuestros escritores, desquiciados en su mayor parte por la burocracia como en el caso de Viernes, aletargados por las relaciones p\u00fablicas como en el caso de Contrapunto, domesticados por un compromiso absurdo como en el caso de los escritores oficialistas.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Desde la \u00e9poca pre-petrolera y nacionalista, pasando bajo las primeras sombras del subdesarrollo, hasta llegar a la actualidad neoliberal, la capital es el centro donde se modulan las voces del pa\u00eds; sin embargo, dos intentos a contracorriente construyen un arco de emisi\u00f3n entre oriente y occidente en una distancia temporal de diez a\u00f1os compartidos por la socialdemocracia y la democracia cristiana en las gestiones gubernamentales de Ra\u00fal Leoni (1964-1969) y Rafael Caldera (1969-1974), respectivamente.<\/p>\n\n\n\n<p>Este fragmento de historia comunica a la d\u00e9cada violenta con la miserable e incluye en sus marcas sem\u00e1nticas el principio del fin de la utop\u00eda socialista, en un tr\u00e1nsito cuyos puntos de partida lo constituyen tanto la \u00abderrota\u00bb de la izquierda como el llamado a una pacificaci\u00f3n relativa, y el de llegada podr\u00eda ubicarse en el rumboso programa de \u00abLa Gran Venezuela\u00bb, ofrecido en el primer per\u00edodo de Carlos Andr\u00e9s P\u00e9rez (1974-1979).<\/p>\n\n\n\n<p><em>Tr\u00f3pico uno<\/em> abre en 1964 y <em>Guillo <\/em>cierra en 1974. En el estado Anzo\u00e1tegui se agolpan a las puertas del poema, Gustavo Pereira, Jos\u00e9 Lira Sosa, Eduardo Lezama y \u00c1ngel Eduardo Acevedo, y una vez \u00abdebidamente establecidos los contactos Tr\u00f3pico uno afirma su furiosa intransigencia a favor de crear la atm\u00f3sfera subversiva que, hoy por hoy, el hecho po\u00e9tico reclama en nuestro pa\u00eds\u00bb. En Maracaibo, el novelista C\u00e9sar Chirinos y los artistas pl\u00e1sticos Gonz\u00e1lez Bogen, Pe\u00f1a y Queipo funden sus lenguajes para advertir en un manifiesto controversial y burlesco:<\/p>\n\n\n\n<p><em>Que se olviden de Guillo esos irreverentes facilistas que crey\u00e9ndole rendir culto a la est\u00e9tica y a la sintaxis, lo que hacen es rendirle pleites\u00eda al Compendio de c\u00f3mo coger un c\u00f3ctel de Manuel Antonio Carre\u00f1o o un t\u00e9; obligando as\u00ed a los \u00abcerdos\u00bb que buscan su dieta en el itinerario del Relleno a subir, subir y subir hasta la plataforma de su sabidur\u00eda, y tenerlos as\u00ed paticas en manos.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Bajo la administraci\u00f3n de Luis Herrera Campins (1979-1984) se da a conocer el manifiesto de <em>Tr\u00e1fico<\/em>, un grupo con un pie en la tradici\u00f3n y otro en la posmodernidad devaluada de fin de siglo: Armando Rojas Guardia, hijo del poeta Pablo Rojas Guardia, autor del manifiesto de <em>Viernes<\/em>, en 1981 invoca un verso de Gerbasi \u2014otro miembro de Viernes\u2014 y lo proyecta hacia la calle de la clase media ilustrada, la \u00fanica capaz de recibir el mensaje en una sociedad como la nuestra. De este modo, Yolanda Pantin, junto con Igor Barreto, Rafael Castillo Zapata, Miguel y Alberto M\u00e1rquez, fijan su est\u00e9tica verbal en la historia de la literatura venezolana: <\/p>\n\n\n\n<p><em>Si hemos hablado de una nueva manera de entender la poes\u00eda, nos referimos tambi\u00e9n a otro tipo de poeta. Para nosotros ser poetas representa salir, en \u00e9xodo conciente, del mon\u00f3logo dentro del cual quiere encerrarse buena parte de nuestros compa\u00f1eros de generaci\u00f3n. Creemos que en poes\u00eda no es la rotaci\u00f3n de los signos en el texto lo que constituye la clave est\u00e9tica del poema, sino la forma en la que accede al o\u00eddo de los otros la voz de una experiencia humana.<\/em> (s\/a, 1981: 8)<\/p>\n\n\n\n<p>Estas y otras aspiraciones no pasaron de meter un discreto esc\u00e1ndalo en el c\u00edrculo letrado del momento. Hoy poseen el valor impl\u00edcito en el contraste que se establece entre dos tipos de textos, exponentes de discursos distintos. La diferencia reside en la proyecci\u00f3n de las obras particulares que alguna vez tuvieron como puerto un concepto.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>FIN DE LOS MANIFIESTOS<\/strong> <\/p>\n\n\n\n<p>Una vez desaparecidos con el siglo que los produjo, los manifiestos literarios revelan su propio fin, aqu\u00e9l que les permiti\u00f3 su ingreso en la historia: servir como medios publicitarios para vender la imagen corporativa de autores convocados por intereses comunes. Gracias a ese objetivo espec\u00edfico es posible observar la evoluci\u00f3n conceptual en torno al trabajo literario y sus contextos. <\/p>\n\n\n\n<p>De este modo puede apreciarse la conversi\u00f3n del \u00e1nimo did\u00e1ctico en confrontaci\u00f3n ideol\u00f3gica, bajo los impulsos pol\u00edticos, sin restar espacio a la est\u00e9tica. Aunque algunos ensayos del joven Gallegos digan lo contrario, despu\u00e9s de <em>La Alborada<\/em> los escritores no pretenden ense\u00f1ar, despu\u00e9s de <em>V\u00e1lvula<\/em> ni siquiera agradar, sino procurarse el ox\u00edgeno que los distintos reg\u00edmenes le proh\u00edben. <\/p>\n\n\n\n<p><em>Viernes<\/em> internaliza el discurso sin evadir las circunstancias y <em>Contrapunto <\/em>cuestiona la historia cultural. Se agudiza la confrontaci\u00f3n, el concepto de belleza se trueca en valent\u00eda y el espectro pedag\u00f3gico intenta reaparecer con el compromiso en la voz de <em>Cantaclaro<\/em>. Con <em>Sardio, El techo de la ballena y Guillo <\/em>se declara la revoluci\u00f3n cultural simult\u00e1neamente con la pol\u00edtica y, m\u00e1s all\u00e1 de plantearse una rebeli\u00f3n desde la est\u00e9tica verbal, desde la literatura, los manifiestos impulsan, desde su configuraci\u00f3n misma, una est\u00e9tica de la rebeli\u00f3n verificable en la forma; es decir, en el manejo de los espacios intratextuales, en el ritmo y en la cadencia verbal que reconducen la sem\u00e1ntica hacia la autonom\u00eda sin dejar de pertenecer al contexto que los provoca.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>REFERENCIAS BIBLIOGR\u00c1FICAS<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>BELLO, Andr\u00e9s (1823). \u00abAlocuci\u00f3n a la poes\u00eda. Fragmentos de un poema titulado Am\u00e9rica\u00bb. Obras completas de Andr\u00e9s Bello. Poes\u00edas (1981). Caracas: La Casa de Bello.<\/p>\n\n\n\n<p>CHIRINOS, C\u00e9sar, et. al. (29 de marzo de 1974). \u00abManifiesto Guillo\u00bb. Guillo . 1:1.<\/p>\n\n\n\n<p>SANTAELLA, Juan Carlos. (Comp.) (1992). Manifiestos literarios venezolanos. Caracas: Monte \u00c1vila.<\/p>\n\n\n\n<p>SIN AUTOR (18 de julio de 1839). \u00abDos palabras\u00bb. La Guirnalda. 1:1.<\/p>\n\n\n\n<p>-. (14 de enero de 1842). \u00abEl Liceo Venezolano. Prospecto\u00bb. El Liberal.<\/p>\n\n\n\n<p>-. (6 de octubre de 1877). \u00abProspecto\u00bb. El Semanario. 1: 1. &#8211;<\/p>\n\n\n\n<p>-. (31 de enero de 1909). \u00abNuestra intenci\u00f3n\u00bb. La Alborada. 1:1-11. <\/p>\n\n\n\n<p>-. (enero de 1928). Sin t\u00edtulo. V\u00e1lvula. 1: 1.<\/p>\n\n\n\n<p>-. (1938). \u00abLiminar\u00bb. Viernes. 1:1.<\/p>\n\n\n\n<p>-. (marzo de 1948). \u00abRaz\u00f3n del contrapunto\u00bb. Contrapunto. 1: 1. <\/p>\n\n\n\n<p>-. (1950). \u00abLos tres puntos de Cantaclaro\u00bb. Cantaclaro. 1:1.<\/p>\n\n\n\n<p>-. (mayo-junio de 1958). \u00abTestimonio\u00bb. Sardio. 1: 1-3.<\/p>\n\n\n\n<p>-. (abril-mayo de 1960). \u00abTestimonio. Las constantes de nuestra generaci\u00f3n\u00bb. Sardio. 8:1-3.<\/p>\n\n\n\n<p>-. (junio de 1895). \u00abM\u00e1s sobre literatura nacional\u00bb. Cosm\u00f3polis. 11:49-57.<\/p>\n\n\n\n<p>-. (24 de marzo de 1961). \u00abPara la restituci\u00f3n del magma\u00bb. Rayado Sobre el Techo. 1: 1. <\/p>\n\n\n\n<p>-. (mayo de 1963). \u00abEl segundo manifiesto\u00bb. Rayado Sobre el Techo. 2: 1.<\/p>\n\n\n\n<p>-. (septiembre-octubre de 1964). Sin t\u00edtulo. Tr\u00f3pico Uno. 2:1.<\/p>\n\n\n\n<p>-. (julio-agosto de 1981). \u00abManifiesto\u00bb. Zona Franca. 25: 7-9.<\/p>\n\n\n\n<p>URBANEJA ACHELPOHL, Luis Manuel (mayo de 1895). \u00abSobre literatura nacional\u00bb. Cosm\u00f3polis. 10: 21-24.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-right\"><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/angel-gustavo-infante\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Sobre el autor<\/a><\/h4>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00c1ngel Gustavo Infante PRECEPTIVA, PROSPECTIVA Y MANIFIESTO Uno de los aportes principales de la vanguardia reside en la autonom\u00eda otorgada a las comunicaciones que circulan en Europa poco antes de la Primera Guerra Mundial, Estos textos, entonces novedosos, tienen la particularidad, la importancia, de proponer la intervenci\u00f3n de la realidad desde un \u00e1ngulo est\u00e9tico y [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":11705,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[14],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/11702"}],"collection":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=11702"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/11702\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":11706,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/11702\/revisions\/11706"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/media\/11705"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=11702"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=11702"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=11702"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}