{"id":11615,"date":"2024-04-18T19:46:19","date_gmt":"2024-04-18T19:46:19","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=11615"},"modified":"2024-04-18T20:10:51","modified_gmt":"2024-04-18T20:10:51","slug":"poemas-de-francisco-perez-perdomo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/poemas-de-francisco-perez-perdomo\/","title":{"rendered":"Poemas de Francisco P\u00e9rez Perdomo"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>Por las bruscas tinieblas<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Desde lo m\u00e1s alto<br>de la soledad<br>descend\u00eda el silencio.<br>Gravitaban las constelaciones.<br>M\u00e1s bella que la noche,<br>la muchacha ojizarca<br>a esa hora pasaba por mi lado.<br>Era la se\u00f1alada<br>hora planetaria.<br>Ondulaba la tierra<br>en su cintura.<br>Ella me miraba a los ojos,<br>de paso, y un sacudimiento<br>interior mi cuerpo estremec\u00eda.<br>Sesgado, el viento se inclinaba<br>a mi o\u00eddo<br>y en susurros,<br>tal una m\u00fasica so\u00f1ada,<br>me confesaba secretos<br>del pasado. Imprecisa,<br>yo la ve\u00eda perderse<br>en aquellas lejanas comarcas<br>barridas por auras invisibles.<br>Bajo la luna radiante,<br>p\u00e1lidas y esplendorosas figuras<br>pasaban danzando y se esfumaban<br>de una pradera imaginaria.<br>Yo reclinaba la cabeza,<br>miraba al suelo,<br>profundo, y otra vez m\u00e1s<br>desde abajo era arrebatado<br>por las bruscas tinieblas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">***<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-left\"><strong>Danzaban las sombras de la muerte<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Agoreros, trizaban<br>los vencejos en aquel<br>atardecer inm\u00f3vil y en tropel,<br>como una tromba, entraban<br>las legiones de la noche.<br>Por un conjuro, el cielo<br>se suspend\u00eda y s\u00f3lo a lo lejos<br>gravitaba el vac\u00edo<br>de los astros. Desde lo profundo,<br>el hombre miraba el firmamento<br>y anegaba sus ojos<br>en el sortilegio de aquellas aguas<br>eternas. El tiempo lo atormentaba.<br>Sonaba como un grito<br>entre sus sue\u00f1os. Nada m\u00e1s<br>escuchaba. Estaba solo. El espacio<br>en torno de su cuerpo<br>daba vueltas y m\u00e1s vueltas<br>y lo aprisionaba entre sus barrotes<br>negros. Inexorable,<br>se le iba la vida. De pie<br>se derrumbaba sobre s\u00ed mismo.<br>Alguien le secreteaba palabras<br>al o\u00eddo. Ca\u00eda en un hondo letargo.<br>De pronto una puerta<br>indescifrable con un golpe brusco<br>ante \u00e9l se cerraba. Atrapado,<br>quedaba al otro lado. El alma<br>como un soplo ya aleteaba<br>en la punta de sus dedos. Afuera,<br>al son de una m\u00fasica espectral<br>danzaban las sombras de la muerte.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">***<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Para escapar<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Para escapar al p\u00e1nico de las noches<br>y la incriminaci\u00f3n de los vocablos<br>me acuesto<br>me levanto<br>mis pasos resuenan como una fiebre<br>minuciosamente ordenada en el laberinto de las calles<br>me extrav\u00edo en los barrios apartados<\/p>\n\n\n\n<p>Pero el acoso de las voces<br>me sigue como una balada fatal<\/p>\n\n\n\n<p>De nada han servido mis arrodillamientos<br>mis silbidos y mis brazos en jarras<br>y estos ojos tan tristes y escamados<br>desliz\u00e1ndose bajo la luna y las bombillas el\u00e9ctricas<br>hasta una hora tan impropiamente avanzada<\/p>\n\n\n\n<p>Sobresale en particular una voz enconada<br>voz anonadante<br>una voz muy estridente que repta como una c\u00e1ncer<br>por las capas cerebrales<\/p>\n\n\n\n<p>En las aceras<br>y sobre las basuras que levanta el viento<br>me rindo a mis fantasmas<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">***<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Ruinas<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Un muro fr\u00edo, flegelado y lamido<br>sin descanso por la lengua del tiempo<br>tambalea y se desploma de pronto entre yerbajos,<br>con gran estr\u00e9pito<br>cae sobre la tierra est\u00e9ril,<br>cruz\u00e1ndose con sus toscas y<br>cordiales esgrimas<br>por los corredores del mercado, todo,<br>todo vuelve otra vez encendido<br>por rayos de tempestad o se prolonga<br>o gira en su c\u00edrculo infinito.<\/p>\n\n\n\n<p>Suben, suben las constelaciones<br>del ayer arrastrando sombras tristes,<br>desalojan el polvo que recubre<br>hace tiempo a las cosas, desnudan<br>los huesos y sollozan<br>al fondo de los oscuros cuartos.<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora s\u00f3lo soy memoria<br>y vivo y muero de pie<br>a la hermosa visi\u00f3n encadenado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">***<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Una soledad<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>No, no era un ser humano,<br>era algo incorp\u00f3reo, un espectro<br>sostenido por su congoja,<br>un grito m\u00e1s all\u00e1 del dolor, unos<br>ojos huecos detenidos<br>en la absorta reflexi\u00f3n de la muerte,<br>una forma olvidada<br>de otra forma, sin peso y sin edad<br>y a horcajadas sobre una tierra<br>seca y neutra, sobre una calle<br>como bestia leprosa que olfateara<br>entre los aires podredumbre,<br>no, era m\u00e1s que un quejido,<br>eso, tal vez una soledad inmune<br>a los l\u00edmites del tiempo<br>y sonando en una extra\u00f1a dimensi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">***<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Me persegu\u00edan en las sombras.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Con sus caras de perro<br>y sus brazos de serpientes<br>me persegu\u00edan en las sombras.<br>All\u00ed ululaban como un viento maligno.<br>Un ruido aciago<br>con furor penetraba en mis o\u00eddos<br>y atrozmente me torturaba.<br>Se enardec\u00edan mis terrores at\u00e1vicos.<br>La cabeza me empezaba a dar vueltas<br>perdida en el espacio,<br>giraba sin control<br>aturdida por aquellas bestias de tinieblas.<br>Dentro de m\u00ed<br>me confinaban en una tierra desolada.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">***<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Ceremonia de virilidad<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Bajaba del caballo<br>y en la esquina de la plaza,<br>hier\u00e1tico, el abuelo<br>firme se plantaba.<br>Parec\u00eda un \u00e1rbol gigante.<br>Sonaban sus polainas.<br>Para la prueba convenida<br>de antemano,<br>en la casa de enfrente<br>la encantadora Circe me esperaba.<br>Era una muchacha adorable.<br>Las candelas negras y voraces<br>que ard\u00edan en sus ojos<br>me devoraban con sus llamas.<br>El abuelo miraba al infinito,<br>inmutable y lejano.<br>Adentro, en un rinc\u00f3n del cuarto,<br>yo me iba encogiendo<br>a la manera de un Gregorio Samsa.<br>Viraban mis nervios.<br>Mis sienes martilleaban<br>sin cesar con sus enormes clavos.<br>La voluptuosa criatura,<br>en un rito lascivo<br>se iba despojando<br>una a una de sus prendas.<br>Comenzaba as\u00ed a insinuarse.<br>Yo temblaba hasta el fondo.<br>De trecho en trecho,<br>r\u00e1fagas glaciales<br>horadaban mis huesos.<br>Ca\u00eda en un profundo v\u00e9rtigo.<br>A raudales sudaba.<br>Como por encanto, las caricias<br>m\u00e1gicas salidas<br>de aquellas blancas manos<br>poco a poco me iban despertando.<br>Abr\u00eda los ojos con asombro.<br>La miraba.<br>De este modo empezaba a recobrarme.<br>La ceremonia de mi virilidad<br>se oficiaba en silencio<br>y en el resplandor penumbroso<br>de una habitaci\u00f3n sucia y desolada.<br>El miedo ya comenzaba a disiparse.<br>Con sus garras de hierro,<br>fr\u00edas, no obstante todav\u00eda,<br>aferraba mis extremidades<br>y no quer\u00eda soltarlas.<br>Pero la bella hechicera,<br>por el poder de sus conjuros<br>se encargaban al punto de librarme.<br>Luego abr\u00eda la puerta,<br>se asomaba al mundo de afuera<br>y con la cabeza hac\u00eda una se\u00f1al.<br>Por el colmillo izquierdo<br>el abuelo escup\u00eda. Me agarraba<br>duro por el brazo<br>y bajo sus paso fuertes y sonoros<br>sus espuelas sacaban chispas<br>de las piedras de la calle.<br>Perdida la mirada<br>m\u00e1s all\u00e1 de la tierra<br>como en sue\u00f1os regresaba,<br>muy triste, a mi cuerpo de antes.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">***<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Vuelve a pasar la realidad<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Nada perdura.<br>Todo cambia, eso es todo.<br>En este cuarto oscuro,<br>en la soledad<br>y entre las sombras,<br>irremisiblemente sufrimos<br>por los a\u00f1os que pasan.<br>El presente es s\u00f3lo un celaje,<br>nada m\u00e1s.<br>En el vac\u00edo de esta tierra,<br>hoy somos apenas los antiguos<br>y desaparecidos visitantes.<br>Recorrer uno a uno los lugares<br>que en \u00e9pocas tan lejanas<br>nos fueron entra\u00f1ables y aqu\u00ed<br>de nuevo volvemos a encontrar,<br>es mirarnos a nosotros mismos<br>y a\u00f1orar con nostalgia nuestro<br>propio pasado. Todo pierde<br>su sentido si no resuena adentro<br>de nosotros. Somos recurrentes.<br>Revocamos el tiempo<br>y regresamos. Con pasos callados<br>vuelve el otro<br>que \u00e9ramos entonces,<br>un extra\u00f1o de s\u00ed mismo<br>y se pone a repetir<br>las viejas calles. En una<br>de ellas, la radiante mujer<br>rodeada por los sue\u00f1os,<br>se desespereza lentamente<br>por escasos momentos<br>bajo el dintel<br>de la puerta de su casa.<br>Detenernos y mirarla sin fin,<br>permanecer all\u00ed absortos<br>y a la vez alelados<br>hasta m\u00e1s all\u00e1 de la muerte,<br>eso hubi\u00e9ramos querido ahora,<br>aqu\u00ed y para siempre.<br>Pero ya no somos los mismos.<br>Somos ese espectro lacerado<br>que camina de un extremo<br>al otro y cuyos pasos<br>arrastran las corrientes<br>del polvo y de la sangre.<br>Grave y ciega, de espaldas<br>a nosotros y sin detenerse,<br>vuelve a pasar la realidad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">***<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Un desasosiego<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Un desasosiego, una vertiginosa<br>inquietud all\u00ed comenz\u00f3<br>a tomarlo por asalto.<br>En varias direcciones,<br>febriles iban y ven\u00edan sus miradas.<br>Sub\u00eda y bajaba a la cabeza, expectante.<br>Era como si esperara alguna cosa<br>que iba a aparecer entre los aires.<br>No se sabe.<br>Un algo fatal e inevitable.<br>Una cosa obstinada y obsesiva.<br>All\u00ed esperaba. Fuera de s\u00ed esperaba.<br>La atm\u00f3sfera se hac\u00eda sofocante.<br>Desvariaba.<br>Delante de sus ojos<br>desfilaban rostros sin nombre,<br>figuradas torturadas.<br>Se estrechaban las paredes de su cuarto.<br>Se cerraban contra \u00e9l.<br>Los reduc\u00edan hasta casi desaparecerlo.<br>Los techos tambi\u00e9n comenzaban a bajar.<br>Amenazantes.<br>Bajaban hasta el centro del suelo.<br>Lo aplanaban.<br>Ya nada quedaba de su vida.<br>Era su propia nada.<br>En su grieta irrisoria,<br>ovillado dorm\u00eda su cad\u00e1ver invisible.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-right\"><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/francisco-perez-perdomo\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Sobre el autor<\/a><\/h4>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por las bruscas tinieblas Desde lo m\u00e1s altode la soledaddescend\u00eda el silencio.Gravitaban las constelaciones.M\u00e1s bella que la noche,la muchacha ojizarcaa esa hora pasaba por mi lado.Era la se\u00f1aladahora planetaria.Ondulaba la tierraen su cintura.Ella me miraba a los ojos,de paso, y un sacudimientointerior mi cuerpo estremec\u00eda.Sesgado, el viento se inclinabaa mi o\u00eddoy en susurros,tal una m\u00fasica [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":11617,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[13],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/11615"}],"collection":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=11615"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/11615\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":11628,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/11615\/revisions\/11628"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/media\/11617"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=11615"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=11615"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=11615"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}