{"id":11582,"date":"2024-04-11T21:06:50","date_gmt":"2024-04-11T21:06:50","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=11582"},"modified":"2024-04-11T21:06:50","modified_gmt":"2024-04-11T21:06:50","slug":"una-mirada-al-pasado","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/una-mirada-al-pasado\/","title":{"rendered":"Una mirada al pasado"},"content":{"rendered":"\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-right\">Edinson Mart\u00ednez<\/h4>\n\n\n\n<p>Un viejo amigo y tocayo a la vez, regresando de Chile se trajo un mont\u00f3n de libros para obsequiar entre sus conocidos, en el grupo ven\u00edan t\u00edtulos nuevos y otros ya no tan recientes, a m\u00ed me correspondieron con su respectiva dedicatoria dos de estos \u00faltimos. Uno de Isabel Allende (<em>El plan infinito<\/em>), y el otro de nuestra paisana Mar\u00eda Elena Lavaud (<em>La Habana sin tacones<\/em>). Ambos me los le\u00ed con especial inter\u00e9s, de modo simult\u00e1neo mientras escribo estas notas y culmino al propio tiempo <em>Otras fabulas del agua<\/em> (2022) del poeta zuliano Alexis Fern\u00e1ndez, a quien dedicar\u00e9 un art\u00edculo especial en los pr\u00f3ximos d\u00edas.<\/p>\n\n\n\n<p>Sobre la escritora chilena es poco lo que este servidor podr\u00eda agregar en torno a su ya prolongada carrera literaria, abunda en todo el \u00e1mbito de las letras, cr\u00edtica y an\u00e1lisis de su obra, de modo que prefiero limitarme a comentar el otro de los t\u00edtulos, <em>La Habana sin tacones<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Este libro, en realidad, es una extensa cr\u00f3nica period\u00edstica realizada por la autora sobre su visita a la mencionada ciudad. La obra fue editada por Libros Marcados en 2011, de modo que a la fecha tiene ya casi trece a\u00f1os de haberse publicado. En ella recoge las impresiones que le causaron su estad\u00eda; su particular desasosiego ante una realidad que muestra tan opresivamente la desigualdad entre sus habitantes. En su relato se manifiesta, en no pocas ocasiones, a modo de reflexi\u00f3n, sus aprensiones sobre el devenir pol\u00edtico de nuestro pa\u00eds. As\u00ed, entonces, el libro viene a ser la consecuencia de una mirada escrutadora de quien escribe, indagando con perspicacia y cautela sobre aquella realidad mezcla de mito y lucubraciones. Su narrativa no tiene el desempe\u00f1o de la prosa po\u00e9tica de un escritor de novelas, ni las reflexiones con las vertientes filos\u00f3ficas que con frecuencia se escogen para justificar el proceso cubano o bien para vituperarlo. Es un trabajo period\u00edstico que re\u00fane habilidosamente testimonios, pondera lo que observa y traga grueso ante el surrealismo tr\u00e1gico de lo que sus sentidos perciben.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cA ra\u00edz del triunfo de la Revoluci\u00f3n, en 1959, la mayor\u00eda de las familias que viv\u00edan en aquellas hermosas casas de Miramar, abandonaron Cuba. Algunas de las casas fueron adjudicadas por el gobierno. Otras quedaron durante algunos a\u00f1os en manos de las mucamas y jardineros, en espera del posible regreso de sus due\u00f1os, muchos de los cuales hasta el sol de hoy no han vuelto, con lo que han pasado a las irremediables manos del gobierno.\u201d (<em>La Habana sin tacones<\/em>. Mar\u00eda Elena Lavaud, 2011).<\/p>\n\n\n\n<p>La periodista viaj\u00f3 a La Habana a mediados de agosto de 2010, treinta y dos a\u00f1os antes, casualmente durante el mismo lapso, quien les escribe este texto, camin\u00f3 con mochilas aquellas calles que tan bien describe en su cr\u00f3nica Mar\u00eda Elena Lavaud. Nada de lo que relata me es extra\u00f1o, incluido el tormentoso agobio cal\u00f3rico con su humedad atontando al m\u00e1s pintado. Aquel disco leonado sembrado en la b\u00f3veda celestial pareciendo levantado con exclusividad para esa ciudad, no daba tregua a ninguna hora del d\u00eda, sin embargo, para los j\u00f3venes que asist\u00edamos al XI Festival de la Juventud y los Estudiantes, el inter\u00e9s se enfocaba sobre los aspectos centrales de aquella convocatoria masiva de ilusos de todos los continentes. A ratos esa porci\u00f3n de la isla se transformaba en una bulliciosa presencia de j\u00f3venes por todas partes, algunos asist\u00edamos a charlas, a conferencias o foros y a intercambio de experiencias intelectuales de diverso g\u00e9nero, mientras otros simplemente disfrutaban aquel carnaval mudado para el s\u00e9ptimo y octavo mes del a\u00f1o a causa de tantos buscando novedades en la ex\u00f3tica revoluci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Entre muchos de mi edad, dos muchachos mexicanos que todav\u00eda recuerdo, Roberto Zamarripa y Marina Stavenhagen, durante la primera semana de estad\u00eda nos hermanamos para desandar juntos los diversos rincones de aquella ciudad asediada por extranjeros imaginando cambiar el mundo desde una isla que, como en un relato de realismo m\u00e1gico, ten\u00eda por primera autoridad a una leyenda viviente, un m\u00edtico l\u00edder que nadie sab\u00eda desde d\u00f3nde despachaba y en qu\u00e9 momento, del modo m\u00e1s sorpresivo, podr\u00eda aparecerse en una esquina cualquiera conduciendo aquel jeep que us\u00f3 durante el recorrido por La Habana junto a Salvador Allende a\u00f1os antes. Fidel estaba en todas partes, en los afiches, en sus lemas escritos en las paredes como vers\u00edculos de alucinante emulaci\u00f3n; en grandes carteles, y en boca de la gente. Su apellido era una inexistencia, ya no hac\u00eda falta, bastaba su nombre de pila para verse multiplicado en cientos de miles.<\/p>\n\n\n\n<p>En la plaza de la Revoluci\u00f3n, lo vimos y escuchamos una multitud enorme de personas, hab\u00eda de todas las edades y en especial una legi\u00f3n de muchachos levitando con la cabeza alborotada por quimeras que cada vez que intentaban construirse resultaban peor que la enfermedad queri\u00e9ndose curar. En aquella plaza de convocatorias frecuentes, el Comandante, iniciaba con una arenga que, para ser una cita de j\u00f3venes por la paz; sin embargo, elevaba a t\u00e9rminos dram\u00e1ticos su verbo guerrerista. Como en la novela de George Orwell (<em>1984<\/em>), donde el Ministerio de la Paz, en verdad se dedicaba a los asuntos de la guerra, en esta oportunidad, aquella congregaci\u00f3n de encandilados bajo el lema <em>Por la solidaridad, la paz y la amistad,<\/em> aplaud\u00eda fervorosamente todo lo opuesto al sentido de la convocatoria de m\u00e1s de 18.000 j\u00f3venes creyendo ver, como alguien escribi\u00f3, la primavera con la turbidez del tr\u00f3pico. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cTodas las causas justas, las m\u00e1s nobles actividades a las que consagra hoy sus esfuerzos el g\u00e9nero humano estuvieron aqu\u00ed representadas.<\/p>\n\n\n\n<p>Brillaron especialmente los sentimientos de solidaridad y paz, que inspiraron el lema de este Festival. Solidaridad necesaria, imprescindible, ineludible entre los abanderados y combatientes del progreso humano, para darnos las manos, estrechar filas, multiplicar fuerzas, derribar obst\u00e1culos, vencer poderosos enemigos y marchar unidos por los caminos de la libertad, la dignidad, el bienestar y la felicidad del hombre. Paz que los pueblos anhelan, que los j\u00f3venes y ni\u00f1os del mundo demandan con fuerza incontrastable en esta era nuclear, para preservar su derecho a la vida y un destino mejor para todos los pueblos. Frente a los aventureros, los guerreristas, los insaciables devoradores de hombres y de pueblos.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a1Guerra a la guerra! proclaman los j\u00f3venes del mundo.\u201d (Fragmento del discurso de Fidel Castro durante la clausura del XI Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes, Agosto de 1978)<\/p>\n\n\n\n<p>Contraria a la costumbre del gobernante, su discurso fue corto, quiz\u00e1s unos veinte minutos o un poco m\u00e1s, un verdadero record por su brevedad, conocida su tradici\u00f3n por hacer alocuciones de varias horas apenas pausadas por los aplausos. Mientras hablaba, mis amigos y yo, aunque pendientes de lo que dec\u00eda, una pareja de edad madura, entusiastas como todos los que all\u00ed est\u00e1bamos, en un instante fugaz cruzamos nuestros gestos y miradas, y enseguida se nos presentaron con extrema cordialidad, con esa musicalidad en el habla tan propia de los cubanos, al poco rato ya est\u00e1bamos habl\u00e1ndonos como viejos amigos que se encontraban despu\u00e9s de mucho tiempo. Ten\u00edan dos hijos, m\u00e1s o menos de la misma edad que Roberto, Marina y yo. Ambos hab\u00edan sido enviados a Angola como parte de la avanzada militar de Cuba en \u00c1frica para combatir al lado del MPLA (Movimiento para la Liberaci\u00f3n de Angola) respaldado por la URSS contra una facci\u00f3n aupada por fuerzas prooccidentales en una prolongada guerra civil despu\u00e9s de conseguida la independencia de Portugal. Una vez que regresaran de aquella confrontaci\u00f3n que tan ajena les era, ser\u00edan condecorados y ostentar\u00edan el prestigioso t\u00edtulo de <em>Guerrilleros Internacionalistas<\/em> o algo parecido.<\/p>\n\n\n\n<p>La presencia cubana en Angola se inicia a finales de 1975 y de manera consistente se mantuvo por varios a\u00f1os. Se ha se\u00f1alado que el n\u00famero de efectivos cubanos entre Angola y Mozambique alcanz\u00f3 la cifra de 35.000 soldados a trav\u00e9s de la llamada Operaci\u00f3n Carlota. En 1991 concluy\u00f3 esa estramb\u00f3tica asistencia militar, que solo es comprensible en el marco de una confrontaci\u00f3n geopol\u00edtica con la que se mueven las piezas del ajedrez mundial por las grandes potencias del momento, Cuba era apenas un pe\u00f3n del tablero.<\/p>\n\n\n\n<p>Por toda la ciudad proliferaban las ventas de libros, usados en su mayor\u00eda, en muchas de ellas nos detuvimos a curiosear y comprar ejemplares de varios autores y temas, abundaban, naturalmente, los concernientes al \u00e1mbito pol\u00edtico, los discursos de Fidel, sus escritos y reflexiones, y desde luego, su imagen, como parte de esa omnipresencia sigui\u00e9ndonos a todas partes. En una de las librer\u00edas me llam\u00f3 la atenci\u00f3n un libro -que todav\u00eda conservo- en formato de esos que llaman de <em>bolsillo<\/em>, ten\u00eda una curiosa portada consistente en una especie de diosa mitol\u00f3gica levantando su brazo derecho al cielo con un ramillete de flores en la mano, como la figura aparece plasmada en tonos de gris y negro, en un contraste de sombras con fondo naranja, su cabeza, parec\u00eda tener una boina similar a las que usaba el <em>Che<\/em>. Su t\u00edtulo es <em>Circunstancias de poes\u00eda<\/em> y su autor Roberto Fern\u00e1ndez Retamar, el mismo que Pablo Neruda volvi\u00f3 trizas en sus memorias y Reynaldo Arenas lo remata con sus opiniones en <em>Antes que anochezca<\/em>. (1992). Entonces no ten\u00eda idea de qui\u00e9n era, le di una hojeada a la obra, me gust\u00f3 y la compr\u00e9, y debo confesar que a\u00fan me gusta su poes\u00eda. Y quiz\u00e1s sea un buen poeta, pese a su incondicionalidad pol\u00edtica a un modelo que no tiene nada de po\u00e9tico. Para algunos el autor cubano, quien fuera presidente de la Casa de las Am\u00e9ricas (la instituci\u00f3n cultural oficial de Cuba), y adem\u00e1s miembro del Consejo de Estado, m\u00e1ximo organismo ejecutivo del pa\u00eds, que encabezaba Fidel Castro, es una suerte de perseguidor intelectual, fervoroso defensor de esa versi\u00f3n del quehacer cultural que solo admite la que cultiva el Estado. De all\u00ed que su obra ocupa un lugar menos destacado que su gesti\u00f3n oficial al servicio de un proceso pol\u00edtico, es, en dos platos, un poeta de la Revoluci\u00f3n, y con ese cristal se lee su obra, por lo dem\u00e1s, \u00e9l mismo pareciera sentirse c\u00f3modo con esa apreciaci\u00f3n cuando refiere en una entrevista en la Revista Trilce lo siguiente:&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cDebo decir que tengo una desconfianza enorme sobre lo que un autor pueda decir de s\u00ed. Trabado entre modestias y vanidades (que pueden ser lo mismo), y sobre todo impedido insalvablemente de mirarse con los ojos con que los ven \u2014y sobre todo lo ver\u00e1n\u2014 los otros, su testimonio s\u00f3lo puede tomarse con las mayores cautelas. Desautorizadas as\u00ed la l\u00edneas que siguen, a\u00f1adir\u00e9 que quiz\u00e1s en el futuro, si alg\u00fan ocioso quiere ocuparse de mis versos, descubrir\u00e1 que, despu\u00e9s de ilusionados pastiches, a mis veintitantos a\u00f1os, voluntariamente influido por la poes\u00eda inglesa (que en general conoc\u00ed y sigo conociendo mal, pero as\u00ed son las cosas), y especialmente por Eliot (que acaso conoc\u00eda un poco menos mal), y queriendo salir de un ambiente po\u00e9tico enrarecido, di en buscar una poes\u00eda que se acercara a la conversaci\u00f3n en su idioma, a los inmediato en sus asuntos (&#8230;) pero no fue sino hasta la Revoluci\u00f3n Cubana, en 1959, que empec\u00e9 a trabajar con ese idioma que hab\u00eda intuido, necesitado.\u201d (Revista Trilce. Chile.\u00a01968)<\/p>\n\n\n\n<p>El poemario <em>Circunstancias de poes\u00eda <\/em>fue editado en 1977, en La Habana. Es una compilaci\u00f3n de poemas con un acento intimista en su mayor\u00eda, ausentes de la torcedura proselitista aspirando devotos para una causa, ese hecho convierte su trabajo en una obra de calidad excepcional. Pero, ese, en definitiva, es otro Retamar, incluso no de su agrado enteramente, por lo que \u00e9l mismo expresa en su entrevista.<\/p>\n\n\n\n<p>En los sistemas totalitarios el predominio que el sesgo ideol\u00f3gico impone sobre la creaci\u00f3n art\u00edstica es la peor de las invenciones humanas, algunos lo hacen convencidos de su labor, otros para sobrevivir, y otros m\u00e1s por escasez de talento. Para el lector despreocupado de ambiciones proselitistas a trav\u00e9s de unos versos, de seguro advertir\u00e1 en este Retamar a un escritor menos confesional, qui\u00e9n sabe si m\u00e1s aut\u00e9ntico, y con una perspectiva de entra\u00f1able sensibilidad. Al admirado Pepe Mujica en cierta ocasi\u00f3n le escuch\u00e9 decir \u201cTodo hombre tiene un lado heroico y otro miserable\u201d.&nbsp; &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Los amantes tienen un poco de presente<br>Hecho de encuentros furtivos, de llamadas<br>azarosas;<br>Y hasta pueden tener una especie de pasado,<br>Intercambi\u00e1ndose a retazos nostalgias del uno<br>o del otro,<br>R\u00e1fagas de la infancia, un sitio roto, una ruina<br>que fue casa<br>Lo que apenas tienen los amantes es porvenir,<br>Y por eso la dama del perrito se irrita o solloza<br>Porque sabe que no pueden alimentarse de esa<br>sustancia impalpable<br>Sin la cual la vida es como una danza grotesca,<br>y la sacudan tempestades reales.<br><strong>Tiempo de los amantes.<\/strong><br><em>Circunstancias de poes\u00eda<\/em>. 1977<\/p>\n\n\n\n<p>De Roberto y Marina nunca m\u00e1s supe, nos despedimos intercambiando promesas que jam\u00e1s cumplimos, tampoco de la pareja con ambos hijos en Angola, abrigo la esperanza de que hayan vuelto vivos para recibir al menos sus respectivas medallas. A ellos dedico esta mirada al pasado.<\/p>\n\n\n\n<p>Pasaron los a\u00f1os y cuando parec\u00eda que soplaban vientos de cambios, despu\u00e9s del desplome de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica, y de una probable apertura econ\u00f3mica durante la presidencia de Ra\u00fal Castro, hace unos d\u00edas las noticas sobre la isla destacan un nuevo plan de ajustes que no presagia sino m\u00e1s penurias.<\/p>\n\n\n\n<p>La creaci\u00f3n literaria ayuda a las personas a elevarse sobre s\u00ed mismas, influye en quien escribe y al propio tiempo en quien las lee. Porque cada texto al mostrar una realidad, sensibiliza doblemente, as\u00ed sea una mera ficci\u00f3n, pues concita una reflexi\u00f3n y un ejercicio de la intelectualidad; el atributo m\u00e1s extraordinario de los seres humanos, el \u00fanico que posibilita la permanencia de la civilizaci\u00f3n. &nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Por eso, Mar\u00eda Elena Lavaud, en un fragmento del ep\u00edlogo de <em>La Habana sin tacones,<\/em> entre la conmoci\u00f3n y el espanto, se despide a\u00fan con optimismo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cHe escrito estas cr\u00f3nicas desde el coraz\u00f3n, en una suerte de tributo a cada uno de esos seres especiales que me mostraron su realidad con tanta franqueza. Desde aqu\u00ed los admiro, y lo har\u00e9 siempre, guardando la secreta esperanza de poderlos tener m\u00e1s cerca en futuro no muy lejano.\u201d<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-right\"><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/edinson-martinez\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Sobre el autor<\/a><\/h4>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Edinson Mart\u00ednez Un viejo amigo y tocayo a la vez, regresando de Chile se trajo un mont\u00f3n de libros para obsequiar entre sus conocidos, en el grupo ven\u00edan t\u00edtulos nuevos y otros ya no tan recientes, a m\u00ed me correspondieron con su respectiva dedicatoria dos de estos \u00faltimos. 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