{"id":11567,"date":"2024-04-11T19:33:02","date_gmt":"2024-04-11T19:33:02","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=11567"},"modified":"2024-04-11T20:03:41","modified_gmt":"2024-04-11T20:03:41","slug":"el-show-de-willy","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/el-show-de-willy\/","title":{"rendered":"El show de Willy (fragmentos)"},"content":{"rendered":"\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-right\">Eloi Yag\u00fce<\/h4>\n\n\n\n<p><strong>EPISODIO 1 Un malabarista en el sem\u00e1foro<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><em>En donde se introduce a Willy, un ni\u00f1o de la calle que hace malabarismos con limones en las esquinas, y a Antonio Herreros, quien, movido por la simpat\u00eda, tomar\u00e1 una decisi\u00f3n que le cambiar\u00e1 la vida al muchacho <\/em><\/p>\n\n\n\n<p>La ciudad es grande y terrible, con altos edificios que parecen rascar el vientre del cielo. S\u00f3lo la monta\u00f1a, al fondo, es m\u00e1s alta que las moles de cemento y concreto con ventanas acristaladas donde se estrellan los p\u00e1jaros. El sol se refleja en las fachadas de las torres de oficinas y encandila, hiere la mirada. Gris el pavimento, caliente el asfalto que quema los pies, ya callosos de tanto andar descalzos. La ciudad en hora pico es el pandem\u00f3nium habitual. Miles de carros en las calles, miles de personas en las aceras caminando aprisa, pugnando por hallar un puesto en el atestado metro. Corneteo y humo brotando de los tubos de escape. Oficinistas, obreros, trabajadores diversos que quieren llegar a sus casas, con la mochila al hombro donde llevan sus herramientas, en la cabeza la gorra de los Yankees de Nueva York; secretarias portando bolsas de tiendas de moda donde esconden la comida para que no parezca una vianda proletaria; estudiantes chateando en el tel\u00e9fono celular; bur\u00f3cratas con el <em>pen drive<\/em> colgando del cuello cual si de un escapulario se tratase; toda una fauna humana compuesta por diversas tribus urbanas que habitan en ese conglomerado feo, ruidoso y sucio llamado Caracas. <\/p>\n\n\n\n<p>Para otros comienza la jornada laboral. En las anchas autopistas y altos viaductos, convertidos por el exceso de veh\u00edculos en grandes estacionamientos, buhoneros caminan entre las filas de carros ofreciendo deved\u00e9s pornogr\u00e1ficos o humor\u00edsticos, raquetas para electrocutar mosquitos, libros de Paulo Coelho, cargadores de tel\u00e9fonos celulares, agua, refrescos, cerveza, galletas y bolsas de snacks, cualquier cosa que sea vendible. <\/p>\n\n\n\n<p>En las principales intersecciones de la ciudad, en las esquinas de las avenidas, se agolpan personas que esperan su turno para pedir. Hay ciegos, tullidos, lisiados, adolescentes pre\u00f1adas, ancianas temblorosas. Se mueven peligrosamente entre las filas de carros detenidos esquivando a los motorizados que ruedan a velocidad asombrosa en el estrecho canal. La mayor\u00eda de los carros van con los vidrios ahumados y cerrados: los conductores no quieren saber nada del exterior, prefieren hundirse en su micromundo de aire acondicionado, m\u00fasica a todo volumen y llamadas telef\u00f3nicas con aparatos de manos libres. <\/p>\n\n\n\n<p>Un lujoso veh\u00edculo, manejado por chofer con gorra y uniforme, se detuvo en el sem\u00e1foro de la intersecci\u00f3n de dos importantes avenidas de la ciudad. No se sabe de d\u00f3nde apareci\u00f3 un ni\u00f1o, se par\u00f3 frente al carro, solicit\u00f3 una venia y comenz\u00f3 a hacer malabarismos con dos limones. Tendr\u00eda alrededor de diez u once a\u00f1os. Estaba descalzo y s\u00f3lo lo cabria un atenaza\u00bb. Su cuerpo era flaco, moreno y flexible. Mov\u00eda los limones con destreza Concentrado en su espect\u00e1culo hac\u00eda graciosas muecas. Ya la luz iba a cambiar pero, al parecer, el tiempo de su show lo ten\u00eda perfectamente calculado. Entonces se le acerc\u00f3 desde atr\u00e1s un vendedor de loter\u00edas y lo empuj\u00f3. Se le cayeron los limones y rodaron debajo del soberbio carro. El muchacho los busc\u00f3 r\u00e1pidamente, los encontr\u00f3 y volvi\u00f3 a su posici\u00f3n para concluir el show con otra inclinaci\u00f3n de cabeza. Sin embargo, ya el sem\u00e1foro hab\u00eda cambiado y los carros comenzaron a acelerar y a pasarle por el lado. Los cristales traseros del lujoso veh\u00edculo bajaron y asom\u00f3 la cabeza un se\u00f1or de barba y cabello canosos quien llam\u00f3 al ni\u00f1o. Este se acerc\u00f3 con la mano extendida, en actitud de pedig\u00fce\u00f1o, pero el viejo le habl\u00f3: <\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Muchacho, \u00bfd\u00f3nde aprendiste a hacer eso? <\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfVa a darme plata o no? <\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Voy a hacer algo mejor: te voy a invitar a cenar a mi casa. \u00bfQu\u00e9 te parece? <\/p>\n\n\n\n<p>El ni\u00f1o desconfiado dio un paso atr\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014No temas, s\u00f3lo quiero charlar contigo un rato. <\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfY usted d\u00f3nde vive? <\/p>\n\n\n\n<p>\u2014En el Country Club. Ven conmigo, podr\u00e1s comer todo lo que quieras. <\/p>\n\n\n\n<p>El muchacho tuvo una breve vacilaci\u00f3n pero finalmente acept\u00f3, abri\u00f3 la puerta y entr\u00f3. Se mantuvo callado durante el viaje, a pesar de que el amable se\u00f1or insist\u00eda en hablarle y hacerle preguntas. La calle lo hab\u00eda vuelto desconfiado, no le gustaba revelar detalles de su vida a nadie, por eso contestaba con mentiras, evasivas o simplemente callaba ante las muchas preguntas que el se\u00f1or le formulaba. Sin embargo, la promesa de una comida caliente era m\u00e1s fuerte que su reticencia. No pudo reprimir un gesto de asombro cuando el carro se detuvo ante una mansi\u00f3n y la reja del estacionamiento se abri\u00f3 sola, como en las pel\u00edculas. Estacionaron, ingresaron a la casa y, tras unas breves presentaciones, pasaron al comedor principal de la residencia, donde se sentaron. La mesa, vestida con un mantel de blanco lino, ten\u00eda en el centro un candelabro de plata Rabia platos y cubiertos para dos personas. <\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Muy bien, empecemos con las presentaciones. Mi nombre es Antonio Herreros. Y t\u00fa, \u00bfc\u00f3mo te llamas?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Willy\u2014dijo el ni\u00f1o. <\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfWilly? \u00bfPor William? \u00bfY tu apellido? <\/p>\n\n\n\n<p>El ni\u00f1o se mantuvo en silencio. A don Antonio lo conmov\u00eda esa mirada dura, al frente, esa dificultad para mirar a los ojos a otra persona, como aquellos animales que han sido lastimados y esquivan la mirada de los humanos. Eso le pareci\u00f3 en ese instante aquel muchachito callado, cuyo intento de mantener a toda costa una afectada dignidad, tal vez en otras circunstancias habr\u00eda parecido risible. Pero ah\u00ed estaba, descalzo, mugriento, sentado derecho como una vara frente a unos cubiertos que seguramente no sabr\u00eda usar atento, a la vez, para salir corriendo en caso de que intuyera que alguien quer\u00eda perjudicarlo. Este era Willy, ten\u00eda la historia escrita en sus ojos y en su piel curtida de cicatrices e intemperie, la misma historia de tantos ni\u00f1os abandonados, que vi-ven en la calle y rara vez llegan a viejos pues se mueren en el camino por la droga, la violencia, el olvido. La diferencia entre Willy y otros ni\u00f1os de la calle estaba en que pocos sab\u00edan hacer malabarismos como \u00e9l, con esa gracia innata para el espect\u00e1culo que Herreros hab\u00eda aprendido a reconocer. <\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Magaly, ponga un cubierto adicional para nuestro invitado y, por favor, busque alguna ropita y calzado de Pedro que le pueda servir al ni\u00f1o. Ah, y acomp\u00e1\u00f1elo al ba\u00f1o, a que se lave las manos. Mejor a\u00fan: que se ba\u00f1e. <\/p>\n\n\n\n<p>\u2014S\u00ed se\u00f1or\u2014respondi\u00f3 la mucama.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Por cierto, \u00bfd\u00f3nde est\u00e1 Pedrito? <\/p>\n\n\n\n<p>\u2014En el club, en su clase de tenis. Ya Juvencio fue a buscarlo. <\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Est\u00e1 bien. Cenaremos cuando \u00e9l llegue. <\/p>\n\n\n\n<p>Magaly tuvo trabajo porque el ni\u00f1o al principio no quer\u00eda ba\u00f1arse. <\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00a1No me gusta el agua fr\u00eda! \u2014protestaba. <\/p>\n\n\n\n<p>Pero ella lo convenci\u00f3 dici\u00e9ndole que no se preocupara, que hab\u00eda agua caliente, y le mostr\u00f3 la ba\u00f1era, la cual motiv\u00f3 la curiosidad del ni\u00f1o porque era la primera vez que ve\u00eda una. Para que la creyera, lo invit\u00f3 a meter el brazo y a sentir el agua tibia Entusias-mado, el ni\u00f1o se dispuso a ba\u00f1arse pero antes de hacerlo a\u00fan ten\u00eda otra prevenci\u00f3n: no quer\u00eda que Magaly lo viera desnudo. Finalmente accedi\u00f3 a ba\u00f1arse en interiores y a la buena mujer le cost\u00f3 sacarlo de la tina, pues jugaba con el agua y puso el suelo hecho un desastre.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando lleg\u00f3 Pedro, el hijo \u00fanico de Herreros, descubri\u00f3 que su padre ten\u00eda un invitado a cenar. Pero se sorprendi\u00f3 al ver que ese invitado era m\u00e1s o menos de su misma edad y llevaba su ropa.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfQui\u00e9n es? \u2014interrog\u00f3 el ni\u00f1a.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Se llama Willy y es nuestro invitado a cenar. Willy, te presento a Pedro, mi hijo. <\/p>\n\n\n\n<p>Ambos se dedicaron una breve mirada exenta de inter\u00e9s. <\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfPor qu\u00e9 lleva mi ropa? <\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Pues porque Willy necesita ropa.Y esa ropa tuya la \u00edbamos a regalar a las monjas porque ya no la usas. A Willy le queda perfectamente, \u00bfverdad? <\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfDe d\u00f3nde sacaste a este ni\u00f1o? <\/p>\n\n\n\n<p>\u2014A Willy lo consegu\u00ed en un sem\u00e1foro haciendo malabares con dos limones. \u00bfQuieres mostrarnos lo que sabes hacer? <\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Tengo hambre \u2014dijo Willy. <\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Es verdad, vamos a cenar primero. A ver, Pedro, si\u00e9ntate a la mesa. <\/p>\n\n\n\n<p>\u2014No tengo apetito. Me voy a mi cuarto \u2014dijo, y se retir\u00f3. <\/p>\n\n\n\n<p>\u2014No le hagas mucho caso \u2014explic\u00f3 don Antonio\u2014. Se puso bravo porque no est\u00e1 acostumbrado a compartir con nadie. Mira, aqu\u00ed est\u00e1 la merienda. <\/p>\n\n\n\n<p>La mucama trajo una bandeja llena de pasteles, jugo de guayaba, leche y caf\u00e9, que coloc\u00f3 en la mesa Sin pensarlo, Willy se abalanz\u00f3 sobre los dulces y comi\u00f3 con ganas. Ni bien probaba un pastel cuando mordisqueaba otro, como si estuviera en un men\u00fa de degustaci\u00f3n. Obviamente tenia hambre atrasada. El viejo lo miraba divertido mientras se tomaba un caf\u00e9. Ese ni\u00f1o le inspiraba ternura, le recordaba su propia infancia.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Vaya, parece que no hubieras comido en un mes. \u00bfTe gustan los pasteles? Toma, prueba este que es de manzana.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Hum, est\u00e1 rico \u2014dijo Willy con los carrillos hinchados. <\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Toma leche. No te vayas a atragantar. Dime algo, \u00bfqui\u00e9nes son tus padres? <\/p>\n\n\n\n<p>\u2014No s\u00e9. No los conozco. <\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfY d\u00f3nde vives? <\/p>\n\n\n\n<p>\u2014En la calle \u2014dijo con toda naturalidad, como si esa fuera la \u00fanica respuesta posible. <\/p>\n\n\n\n<p>De pronto Antonio se sinti\u00f3 abrumado ante la obviedad de sus preguntas: Willy, evidentemente, era un ni\u00f1o abandonado que viv\u00eda en la calle. Tal vez hubiera escapado de un orfanato, pero eso no se lo preguntar\u00eda porque parecer\u00eda un interrogatorio policial y lo que m\u00e1s deseaba en ese momento era ganarse la confianza del muchacho. Algo irresistible lo impulsaba hacia \u00e9l, a quererlo, a ayudarlo, a adoptarlo. <\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfY usted por qu\u00e9 tiene un carrote y una casota? \u2014 pregunt\u00f3 de pronto Willy. <\/p>\n\n\n\n<p>A Antonio le hizo gracia la pregunta pero entendi\u00f3 que ten\u00eda l\u00f3gica.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Bueno, ver\u00e1s, es que soy empresario y gano mucho dinero. <\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfEmprequ\u00e9? \u2014pregunt\u00f3 Willy, abriendo una boca en cuyo interior bailaban trozos de torta.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Empresario. Bueno, vamos a decirlo as\u00ed: soy el due\u00f1o del Canal 500. <\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfEl Canal 500? \u00bfEl de televisi\u00f3n? \u00bfDonde pasan Desventurada? \u2014pregunt\u00f3 Willy entusiasmado. <\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Ese mismo\u2014contest\u00f3 Herreros gratamente sorprendido\u2014. \u00bfTe gusta la novela? <\/p>\n\n\n\n<p>\u2014S\u00ed, no me la pierdo. Ese Alfredo es un bicho, le quiere quitar la novia a Enrique. <\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfY d\u00f3nde la ves? <\/p>\n\n\n\n<p>\u2014En una pizzer\u00eda, tienen un televisor y ah\u00ed la vemos. <\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfTienes amigos, Willy? <\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Unos panas. Viven en el bulevar de Sabana Grande. <\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Dime algo, \u00bfte gustar\u00eda conocer la televisora donde trabajo? <\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfEl Canal 500? \u2014dijo abriendo desmesuradamente los ojos\u2014. \u00a1De bolas que s\u00ed! <\/p>\n\n\n\n<p>Antonio no pudo aguantar la carcajada Estaba claro: Willy se quedar\u00eda a dormir en su casa y al d\u00eda siguiente se lo llevar\u00eda al canal. \u00abDespu\u00e9s, ya veremos\u00bb, pens\u00f3 el empresario. <\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfEst\u00e1s satisfecho? \u2014pregunt\u00f3, al ver que Willy ya no com\u00eda y hab\u00eda dejado un reguero de migas sobre la mesa.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014S\u00ed \u2014respondi\u00f3. <\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Bueno, ahora el show de los limones. \u00bfRecuerdas? Me lo debes. <\/p>\n\n\n\n<p>\u2014S\u00ed va\u2014respondi\u00f3 alegremente el ni\u00f1o. <\/p>\n\n\n\n<p><strong>EPISODIO 2 El Canal 500<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><em>En este, Willy conocer\u00e1 un canal de televisi\u00f3n por dentro y se mover\u00e1 en \u00e9l como pez en el agua, interrumpir\u00e1 la grabaci\u00f3n de un cap\u00edtulo de telenovela y conocer\u00e1 a sus grandes \u00eddolos Andr\u00e9s y Matilde.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Esa noche, Willy durmi\u00f3 por primera vez en muchos meses en una cama con colch\u00f3n y cobija, en el cuartito de servicio que hab\u00eda al lado de la habitaci\u00f3n de Magaly. Ella misma, como si atendiera a un hijo, estuvo pendiente de \u00e9l y hasta le llev\u00f3 una taza de leche en la noche y lo arrop\u00f3 antes de apagar la luz. El ni\u00f1o al principio no pod\u00eda dormir, excitado por los acontecimientos del d\u00eda. Miraba la ropa arrugada en una cesta, dispuesta para el planchado, y ve\u00eda formarse caras que gesticulaban. Aquella s\u00e1bana, por ejemplo, parec\u00eda la cara de un viejo desdentado que hablaba y hablaba sin parar y frunc\u00eda el ce\u00f1o como si estuviera bravo. Willy no se explicaba ese extra\u00f1o fen\u00f3meno pero finalmente logr\u00f3 conciliar el sue\u00f1o. <\/p>\n\n\n\n<p>Al d\u00eda siguiente, Magaly lo despert\u00f3 y le pidi\u00f3 que se vistiera porque don Antonio lo iba a llevar al canal. Finalmente Willy sali\u00f3, acompa\u00f1ado por la mucama, quien lo pein\u00f3 concienzudamente a pesar de las protestas del ni\u00f1o. Don Antonio y Pedrito estaban terminando de desayunar y discut\u00edan. Enseguida Willy entendi\u00f3 que era por \u00e9l.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00a1Claro que vas a ir al colegio! \u00a1Faltar\u00eda m\u00e1s! \u2014dec\u00eda don Antonio. <\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Es que no me siento bien \u2014lloriqueaba Pedro. <\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Mire, muchachito \u2014dijo don Antonio tratando de ponerse serio\u2014, hasta ahora usted no me ha convencido de que est\u00e9 enfermo. No tiene fiebre, ni quebranto, ni dolor de barriga. Usted lo que tiene es flojera de ir al colegio. Y eso s\u00ed que no se lo voy a permitir, que para eso lo tengo en uno de los mejores colegios de Caracas. Deje el lloriqueo. Usted va hoy a clase. \u00a1Juvencio! Lleve al ni\u00f1o al colegio sin ninguna excusa. Y no se deje convencer por su llanto. Esas l\u00e1grimas son de cocodrilo. <\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00a1S\u00ed se\u00f1or! \u2014dijo Juvencio, apareciendo en el umbral de la puerta. <\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00a1Hasta la tarde! \u2014dijo don Antonio. Y Pedro ya iba a salir con la cabeza gacha cuando le agreg\u00f3\u2014: \u00bfY usted no me va a pedir la bendici\u00f3n? <\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Bendici\u00f3n, pap\u00e1 \u2014pidi\u00f3 el ni\u00f1o mirando al suelo. <\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Dios me lo bendiga y me lo favorezca y de la culebra me lo proteja \u2014dijo don Antonio trazando en el aire la se\u00f1al de la cruz. <\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Don Antonio, aqu\u00ed est\u00e1 Willy \u2014dijo Magaly. <\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Ah, qu\u00e9 bien. Buenos d\u00edas, Willy. \u00bfDormiste bien? <\/p>\n\n\n\n<p>\u2014S\u00ed, se\u00f1or To\u00f1o. <\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfTo\u00f1o? Este muchachito, ya me cambi\u00f3 el nombre. \u00bfQu\u00e9 te parece, Magaly? <\/p>\n\n\n\n<p>\u2014En mi pueblo le dicen To\u00f1o a los Antonios \u2014respondi\u00f3 la mucama.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Ah, pues, lo que me faltaba. Te sali\u00f3 defensora, Willy, no te puedes quejar. Ven para que desayunes.<\/p>\n\n\n\n<p>Willy comi\u00f3 vorazmente lo que hab\u00eda en la mesa. <\/p>\n\n\n\n<p>\u2014CalMa, muchacho, no te vayas a atragantar \u2014dijo don Antonio. <\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Este ni\u00f1o come m\u00e1s que una lima nueva \u2014coment\u00f3 Magaly. <\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Bueno, Magaly, \u00e9chale agua a la sopa, pues a partir de hoy tendremos una boca m\u00e1s que alimentar. <\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfC\u00f3mo as\u00ed, doctor? <\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Willy se queda con nosotros. <\/p>\n\n\n\n<p>Willy, con la boca llena y los carrillos a reventar no pod\u00eda hablar, pero abri\u00f3 desmesuradamente los ojos. Don Antonio y Magaly rieron por la c\u00f3mica expresi\u00f3n del ni\u00f1o. <\/p>\n\n\n\n<p>El asombro de Willy durar\u00eda todo el d\u00eda pues el se\u00f1or Herreros se lo llev\u00f3 al canal. Willy nunca hab\u00eda estado dentro de un canal de televisi\u00f3n, pero las sorpresas comenzaron afuera. En el exterior hab\u00eda un gent\u00edo, especialmente mujeres j\u00f3venes, agolpadas en actitud de expectativa. En eso lleg\u00f3 un carro a la entrada del canal y se baj\u00f3 un hombre joven con porte atl\u00e9tico. Un grupo de mujeres se abalanz\u00f3 a itentar tocarlo. Personal de seguridad del canal \u2014oficiales vestidos de negro y con cara de pocos amigos\u2014 lo rodearon para protegerlo de la fanaticada. Aun as\u00ed, muchas extend\u00edan los brazos para que les regalara un aut\u00f3grafo, as\u00ed fuera en la piel. <\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00a1Ese es Andr\u00e9s! \u2014exclam\u00f3 Willy alborozado. <\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfLo conoces? Claro, ya me hablaste que ves la novela. S\u00ed, ese es el actor Gabriel Altolar, que en la novela hace el papel de Andr\u00e9s. <\/p>\n\n\n\n<p>\u2014No, no se llama Gabriel. \u00a1Ese es Andr\u00e9s! <\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Eh, bueno. Una cosa es el actor y otra el personaje. Ya aprender\u00e1s eso con el tiempo. <\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00a1Yo quiero tocarlo y sacarme una foto con \u00e9l! <\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Calma, muchacho. Ya podr\u00e1s verlo despu\u00e9s. Iremos a su camerino. <\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfCamequ\u00e9? <\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Eh, bueno, avance, Juvencio, no vaya a ser que me confundan con un gal\u00e1n de moda \u2014dijo don Antonio risue\u00f1o. <\/p>\n\n\n\n<p>El carro ingres\u00f3 al estacionamiento, el chofer abri\u00f3 la puerta, se apearon y se acercaron a la entrada. El vigilante salud\u00f3 a don Antonio. Este le dijo: <\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Pirela, dame un pase VIP para el muchacho, que es mi invitado especial. <\/p>\n\n\n\n<p>Herreros le puso al ni\u00f1o un carn\u00e9 colgado al cuello de una cinta. <\/p>\n\n\n\n<p>\u2014No te lo quites por nada del mundo. Es tu salvoconducto. <\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfSalvoqu\u00e9? <\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Tu documento de identidad en el canal. La llave que te abre todas las puertas. <\/p>\n\n\n\n<p>Willy qued\u00f3 encantado con la explicaci\u00f3n y percibi\u00f3, con mucha fuerza, que mientras estuviera al lado del se\u00f1or Herreros no le pasar\u00eda nada; al ver el respeto con que la gente lo trataba se dio cuenta de que era como estar al lado de un rey, adorado por toda una corte de aduladores. <\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Buenos d\u00edas, don Antonio. <\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Se\u00f1or Herreros, c\u00f3mo le va\u2026 <\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Don Antonio, qu\u00e9 bien le queda ese traje\u2026 <\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Ay, se\u00f1or Herreros, qu\u00e9 lindo est\u00e1 su hijo. Cada d\u00eda m\u00e1s parecido a usted\u2026 <\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00a1Yo no soy su hijo! \u2014protest\u00f3 Willy causando la hilaridad de don Antonio y el asombro de la secretaria.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014No, Minerva, este no es Pedrito, es un amigo nuevo que conoc\u00ed jugando con limones en un sem\u00e1foro \u2014dijo don Antonio\u2014. Minerva, ll\u00e1meme a Camarita a ver si est\u00e1 en el canal. <\/p>\n\n\n\n<p>\u2014C\u00f3mo no, doctor. <\/p>\n\n\n\n<p>Entraron en una gran oficina con amplios ventanales, alfombrada y aire acondicionado. Herreros se sent\u00f3 tras un macizo escritorio de cristal, encendi\u00f3 la computadora e invit\u00f3 a Willy a sentarse en una silla de cuero y tubos de acero. Pero el ni\u00f1o estaba asombrado por la amplitud del despacho. <\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfUsted trabaja aqu\u00ed? <\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Si, Willy, esta es mi oficina. Aqu\u00ed paso mucho tiempo. <\/p>\n\n\n\n<p>El ni\u00f1o se acerc\u00f3 a la biblioteca. <\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfUsted ha le\u00eddo todos esos libros? <\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Bueno \u2014dijo Herreros divertido\u2014, la verdad es que no todos. Pero muchos s\u00ed que he le\u00eddo. <\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfY esa mesa con tantas sillas es para comer? Herreros no pudo evitar sonre\u00edr. <\/p>\n\n\n\n<p>\u2014No, mijo, esa es la mesa de reuniones. Aunque, pens\u00e1ndolo bien, la podr\u00edamos usar para almorzar. <\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Permiso, doctor Herreros \u2014dijo Camarita asomando la cabeza\u2014. \u00bfMe mand\u00f3 llamar?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00a1Hola, mi querido amigo! Ven para que conozcas a Willy. Willy, te presento a Camarita.<\/p>\n\n\n\n<p>El hombre, moreno, bajo y regordete, con aspecto bonach\u00f3n, le tendi\u00f3 la mano a Willy y lo salud\u00f3 afablemente. <\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Willy es todo un artista de los malabares. Lo conoc\u00ed en el sem\u00e1foro de la Libertador y me lo llev\u00e9 a casa Pero resulta que le gusta mucho la televisi\u00f3n y le ofrec\u00ed conocer el canal. Willy, nadie mejor que Camarita para mostr\u00e1rtelo. Pienso que es la persona que mejor conoce la televisora en todo el mundo, la conoce mejor que yo que soy el due\u00f1o. Camarita est\u00e1 con nosotros desde que se invent\u00f3 la televisi\u00f3n. \u00bfQu\u00e9 te parece? \u00bfCu\u00e1ntos a\u00f1os son, viejo amigo? <\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Uy, muchos, don Antonio. Desde el cincuenta y ocho. Yo empec\u00e9 aqu\u00ed de muchachito, m\u00e1s o menos a tu misma edad, haciendo mandados. Luego fui recoge-cables, asistente de c\u00e1mara, iluminador, electricista, escen\u00f3grafo, director. Bueno, he sido de todo en el canal, menos maquillador. Pero lo que m\u00e1s me gusta es la c\u00e1mara. <\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Por eso lo llamamos Camarita \u00a1Si hasta parece que hubiera nacido con una c\u00e1mara en el hombro! Bueno, lleva al muchacho a dar una vuelta por la planta para que sepa c\u00f3mo es una televisora por dentro. Luego me lo traes por aqu\u00ed, pero despu\u00e9s de comer porque tengo junta y no s\u00e9 a qu\u00e9 hora saldremos.<\/p>\n\n\n\n<p>Apenas salieron de la oficina, Willy pregunt\u00f3 a Camarita.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfMe llevar\u00e1 a ver a Andr\u00e9s Barazarte? <\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfT\u00fa quieres conocer a Andr\u00e9s Barazarte? \u2014dijo Camarita sin poder evitar re\u00edrse. <\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfDe qu\u00e9 se r\u00ede? \u2014pregunt\u00f3 Willy desconcertado\u2014. Yo lo vi afuera. <\/p>\n\n\n\n<p>\u2014S\u00ed, mijo, s\u00ed; te llevar\u00e9 a conocerlo. S\u00f3lo que \u00e9l no se llama as\u00ed, Andr\u00e9s Barazarte no es su nombre sino el de su personaje. \u00c9l se llama en realidad Gabriel Altolar. <\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfC\u00f3mo es eso? <\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Mira, ser\u00e1 mejor que te lo explique \u00e9l mismo. Vamos a conocer los estudios. <\/p>\n\n\n\n<p>Aquel fue un d\u00eda de revelaciones. Como si fuera un experimentado gu\u00eda y el canal un museo lleno de maravillas, Camarita condujo a Willy por el laberinto de la televisora. En los pasillos todo el mundo saludaba al viejo, quien sin duda era una celebridad. Willy conoci\u00f3 en ese d\u00eda a m\u00e1s gente de la que hab\u00eda conocido en toda su vida: actores, periodistas, camar\u00f3grafos, iluminadores, vestuaristas, escen\u00f3grafos, electricistas, maquinadoras, y todos los saludaron con cari\u00f1o. Era un mundo totalmente nuevo para \u00e9l, la energ\u00eda se desparramaba por todos los rincones, todos parec\u00edan enfrascados en una actividad intensa, bulliciosa, complicada. Willy observaba maravillado los aparatos, las c\u00e1maras, las salas de edici\u00f3n con sus m\u00e1quinas llenas de luces y botones que parec\u00edan paneles de control de naves espaciales. <\/p>\n\n\n\n<p>Pero el asombro lleg\u00f3 a su punto m\u00e1s alto cuando Camarita lo llev\u00f3 al estudio donde estaban grabando <em>Desventurada<\/em>, la novela en la que actuaban Gabriel Altolar y Claudia Murano, la pareja rom\u00e1ntica del momento. Ingresaron a un pasillo largo, estrecho y oscuro que ol\u00eda a pintura fresca y a cart\u00f3n piedra. Al final del mismo hab\u00eda una luz roja y un letrero que rezaba <em>on air <\/em>en letras rojas. Willy y su gu\u00eda se detuvieron ante la puerta. Camarita le hizo una se\u00f1al de silencio con el dedo \u00edndice y entraron sigilosamente. La gruesa puerta se cerr\u00f3 detr\u00e1s de ellos sin hacer ruido y entonces Willy supo, por primera vez en su vida, lo que era una experiencia religiosa, pues ingresar a aquel estudio de televisi\u00f3n donde grababan una telenovela fue para \u00e9l una vivencia trascendental, aunque no se dar\u00eda cuenta de ello en aquel momento sino algunos a\u00f1os despu\u00e9s. Lo que tuvo, sin lugar a dudas, fue una sensaci\u00f3n de familiaridad, como si toda la vida hubiera estado en un estudio de televisi\u00f3n, y un ramalazo de aire fr\u00edo lo hizo estremecer y le puso la carne de gallina. Camarita se dio cuenta y le prest\u00f3 su gruesa chaqueta con el logo del canal en la espalda y le consigui\u00f3 un cubo de madera para sentarse. Nadie, al parecer, se hab\u00eda percatado de su presencia. Los camar\u00f3grafos desplazaban silenciosamente sus grandes c\u00e1maras. <\/p>\n\n\n\n<p>Al principio Willy no entend\u00eda qu\u00e9 hac\u00edan, pero empez\u00f3 a comprender cuando Camarita le susurr\u00f3 al o\u00eddo: <\/p>\n\n\n\n<p>\u2014All\u00e1 arriba est\u00e1 el director \u2014mientras le se\u00f1alaba con el dedo una amplia ventana que se encontraba en la parte superior del estudio. All\u00ed se ve\u00edan unas sombras, unas figuras que se mov\u00edan misteriosamente. Willy distingui\u00f3 la silueta de un se\u00f1or calvo con lentes y unos aud\u00edfonos en la cabeza\u2014. El director habla con los camar\u00f3grafos por una especie de tel\u00e9fono, por eso ellos llevan aud\u00edfonos, para escucharlo. As\u00ed les dice lo que tienen que hacer. El director tiene unas pantallas donde ve lo que est\u00e1 captando cada c\u00e1mara. Cada vez que se prende una lucecita roja sobre una c\u00e1mara, esa es la que est\u00e1 grabando o saliendo al aire. <\/p>\n\n\n\n<p>El set reproduc\u00eda la sala de un apartamento moderno. Willy reconoci\u00f3 enseguida esa decoraci\u00f3n, esos muebles, esos cuadros, pero tambi\u00e9n esos personajes que se mov\u00edan con soltura en el set: la bella Matilde Montele\u00f3n y Tadeo Molina, un individuo de aspecto desagradable, con una barbita en forma de candado y una mirada aviesa, que al parecer intentaba convencerla de que lo acompa\u00f1ara en un crucero por el Caribe, para lo cual le ofrec\u00eda villas y castillos. La bella Matilde se negaba diciendo \u2014con toda justicia\u2014 que su coraz\u00f3n pertenec\u00eda a otro hombre y que ese hombre era Andr\u00e9s Barazarte, y que mal pod\u00eda embarcarse en un crucero con otro se\u00f1or que no fuera su bienamado. <\/p>\n\n\n\n<p>El m\u00edsero Molina insist\u00eda en su alocada propuesta, mientras se tomaban civilizadamente un caf\u00e9, sentado \u00e9l en la butaca, ella en el sof\u00e1, vestida con una bata de raso blanco, de generoso escote, que marcaba apetitosamente sus protuberancias. El hombre la miraba con ojos de lobo hambriento, se abalanz\u00f3 sobre ella y la tumb\u00f3 en el sof\u00e1. <\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00a1Si no eres m\u00eda no ser\u00e1s de nadie! \u2014exclam\u00f3, inmoviliz\u00e1ndola mientras sus \u00e1vidas manos desaparec\u00edan entre los pliegues de la bata. Ella luchaba e intentaba resistirse pero Molina era m\u00e1s fuerte \u2014con la fuerza que s\u00f3lo tienen los malos\u2014 y no permit\u00eda que se moviera ni que gritara, pues con una mano le tapaba la boca mientras con la otra recorr\u00eda sus carnosidades bajo los pliegues de la fina tela. <\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00a1Te voy a hacer m\u00eda, por las buenas o por las malas, para que te olvides de ese hombre! \u2014insist\u00eda Molina sacando un rev\u00f3lver del interior de la chaqueta y blandi\u00e9ndolo ante la aterrorizada Matilde. <\/p>\n\n\n\n<p>Willy se remov\u00eda nervioso en el asiento. Estaba tan compenetrado con la trama que se le hab\u00eda olvidado por completo qui\u00e9n era y d\u00f3nde estaba. Camarita le tuvo que recordar por se\u00f1as que guardara silencio. Sab\u00eda que esa era una escena muy importante y que no les perdonar\u00edan si la arruinaban. Se hab\u00eda arriesgado mucho al traerlo al set, pero es que ese muchachito le inspiraba una simpat\u00eda natural. Cuando ya parec\u00eda que todo estaba perdido, que la bella Matilde ser\u00eda del p\u00e9rfido Molina, en ese preciso instante se abri\u00f3 la puerta del apartamento y apareci\u00f3, grande, musculoso, bien plantado, Andr\u00e9s Barazarte. <\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfQu\u00e9 est\u00e1 pasando aqu\u00ed? \u2014exclam\u00f3 con voz varonil sin reparar en la obviedad de la pregunta. Y sin esperar que nadie le respondiera dio varios pasos hasta acercarse al sof\u00e1. <\/p>\n\n\n\n<p>Entonces Molina lo enca\u00f1on\u00f3 con el rev\u00f3lver. <\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfQu\u00e9 haces aqu\u00ed, piojoso? \u2014vocifer\u00f3 Molina. De un manotazo, Andr\u00e9s le tumb\u00f3 el arma y se abalanz\u00f3 sobre \u00e9l. Los hombres se enzarzaron en una pelea a pu\u00f1etazo limpio que termin\u00f3 con ambos rodando por el suelo. Sin embargo, la superioridad f\u00edsica de Andr\u00e9s permit\u00eda presagiar qui\u00e9n ser\u00eda el vencedor del <em>round<\/em>. <\/p>\n\n\n\n<p>En ese instante los actores quedaron como congelados al escuchar una voz infantil que gritaba: <\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00a1M\u00e1talo, Andr\u00e9s, t\u00fa puedes! <\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00a1Corten! \u2014se oy\u00f3 otra voz, esta grave y poderosa, bramando desde las alturas. <\/p>\n\n\n\n<p>Como por arte de magia, todo hab\u00eda concluido. Los reflectores se apagaron, los actores descansaron, los t\u00e9cnicos se movieron; en otras palabras: la sesi\u00f3n de grabaci\u00f3n hab\u00eda finalizado. <\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfQui\u00e9n trajo a ese carajito? \u00bfMe quieren sabotear la grabaci\u00f3n? \u2014gritaba el director. <\/p>\n\n\n\n<p>Camarita sali\u00f3 a defender al ni\u00f1o. <\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00a1Disculpa, Manero! Es Willy, un invitado especial del se\u00f1or Herreros.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Pues dile a tu invitado especial que la pr\u00f3xima vez que me arruine la grabaci\u00f3n se ganar\u00e1 una patada en el culo. <\/p>\n\n\n\n<p>\u2014No seas grosero, es s\u00f3lo un ni\u00f1o \u2014dijo la actriz que interpretaba a Matilde\u2014. Adem\u00e1s, no arruin\u00f3 nada. Era la \u00faltima escena. Ya est\u00e1bamos congelados. <\/p>\n\n\n\n<p>Willy asist\u00eda consternado al di\u00e1logo que giraba en torno a su persona. De pronto le dieron ganas de llorar justo cuando estaba frente a Claudia Murano, la actriz que encarnaba a Matilde.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfViste? Hiciste llorar al ni\u00f1o\u2014dijo ella, abrazando a Willy\u2014. Ven ac\u00e1, mi amor, no le hagas caso a ese energ\u00fameno.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Humj\u00fa, te va a gustar cuando seas mayor\u2014 dijo Molina, y el odio de Willy hacia \u00e9l arreci\u00f3. <\/p>\n\n\n\n<p>El muchacho sali\u00f3 del set con los brazos autografiados por los actores\u2014 salvo el que hac\u00eda de Molina, a quien no acept\u00f3 ni dar la mano\u2014, los t\u00e9cnicos y hasta el director. No se quiso lavar las manos para almorzar. \u00abOjal\u00e1 que Karla estuviera aqu\u00ed\u00bb, fue el \u00faltimo pensamiento que tuvo antes de salir del g\u00e9lido estudio donde hab\u00eda aprendido la primera lecci\u00f3n televisiva: en este mundo nada era lo que parec\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-right\"><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/eloi-yague\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Sobre el autor<\/a><\/h4>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Eloi Yag\u00fce EPISODIO 1 Un malabarista en el sem\u00e1foro En donde se introduce a Willy, un ni\u00f1o de la calle que hace malabarismos con limones en las esquinas, y a Antonio Herreros, quien, movido por la simpat\u00eda, tomar\u00e1 una decisi\u00f3n que le cambiar\u00e1 la vida al muchacho La ciudad es grande y terrible, con altos [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":11569,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[15],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/11567"}],"collection":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=11567"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/11567\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":11575,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/11567\/revisions\/11575"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/media\/11569"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=11567"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=11567"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=11567"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}