{"id":11558,"date":"2024-04-09T15:58:21","date_gmt":"2024-04-09T20:28:21","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=11558"},"modified":"2024-11-29T16:36:27","modified_gmt":"2024-11-29T21:06:27","slug":"el-simio-albino-de-edilio-pena","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/el-simio-albino-de-edilio-pena\/","title":{"rendered":"\u2018El simio albino\u2019 de Edilio\u00a0Pe\u00f1a"},"content":{"rendered":"\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-right\">Juan Martins<\/h4>\n\n\n\n<p>El tiempo en la pieza&nbsp;<em>El simio albino<\/em>(*)&nbsp;de Edilio Pe\u00f1a es una noci\u00f3n de la realidad, de su percepci\u00f3n que quiere cambiar. El mundo que se oculta en el instante. Entonces, si el tiempo se desvanece, las palabras que lo definen tambi\u00e9n lo har\u00edan. Nada de acuerdo con la verdad, tal como la entendemos, se desvanece por el s\u00f3lo hecho de nombrarlo. La realidad alterada mediante el mismo lenguaje que la recrea. Este tiempo, en esta abstracci\u00f3n estar\u00eda para crear otra alteridad del signo. Lo que sucede, es el instante que perdemos por reconocernos en \u00e9l. Al segundo las palabras reproducir\u00e1n el significado y all\u00ed es cuando el significante de la palabra se alterna. En caso de que se relacionen todo empezar\u00eda de nuevo. La zona cero vendr\u00eda sobre la mente del p\u00fablico. Todo se recrea en la significaci\u00f3n. El discurso parece fragmentado, pero funciona con otra l\u00f3gica del lenguaje: lo extra\u00f1o orden\u00e1ndose en un nuevo precepto de su sintaxis, lo que se oculta no est\u00e1 del mismo modo, sino que evade la realidad o a lo que entendemos de ella. Es tambi\u00e9n una arquitectura verbal (perm\u00edtanme la met\u00e1fora) que tendr\u00eda lugar en su \u00abcaja china\u00bb del texto dram\u00e1tico de Pe\u00f1a. La caja china llena de signos cuyo due\u00f1o \u00fanico es quien interpreta, el p\u00fablico y por supuesto la noci\u00f3n del actor para representar esta nueva l\u00f3gica que quiere aparecer, pero una vez abierto a los sentidos aquella realidad cambiar\u00e1 para este espectador: volver\u00eda a la zona de interpretaci\u00f3n, despierta a lo que se cubre. Lo que est\u00e1 detr\u00e1s es lo real, no lo aparente. De lo que se habla es de nuestro pa\u00eds. No es ambiguo, es el nuestro porque la crueldad, como sabemos, es ejercida desde el poder con el prop\u00f3sito de enajenarnos. Esta caja china de significados, como connotaci\u00f3n, desea darle vuelta a los signos para esta comprensi\u00f3n hist\u00f3rica:<\/p>\n\n\n\n<p><strong>El Brigadier<\/strong>.\u2014 [\u2026] Incre\u00edble, todo est\u00e1 igual. Aqu\u00ed no hay rastro del tiempo. El orden no ha sido alterado por el caos. Hasta el polvo que lo ensucia todo est\u00e1 ausente. Los instantes fueron abolidos. (<em>Desliza la mano por encima de una cama y encuentra una fotograf\u00eda. La observa y se dice para s\u00ed.<\/em>) No s\u00e9 por qu\u00e9 creen los ingenuos poder escapar de la muerte tom\u00e1ndose una fotograf\u00eda. Dejar estampada el alma hace m\u00e1s f\u00e1cil el fin del \u00faltimo acto. (<em>Guarda la fotograf\u00eda en un bolsillo de su pantal\u00f3n, mirando hacia la espalda del&nbsp;<\/em>Raro.&nbsp;<em>De repente, se lleva dos dedos al borde de la boca, y emite un silbido agudo, espeluznante<\/em>.) \u00a1Raro!\u2026 (Edilio Pe\u00f1a, p. 6).<\/p>\n\n\n\n<p>La forma se transparenta. Todo al mismo tiempo dispuesto, como dec\u00eda, para el lector, el actor. Luego el p\u00fablico recepta esa noci\u00f3n del mundo en el que estamos enfrentados en el pa\u00eds. Determinar las condiciones del totalitarismo. Lo expl\u00edcito aun dicho con la suficiente valent\u00eda. Todo, (en la primera estructura del texto) suele parecer extra\u00f1o, sin embargo se confirma el lado oculto, el mundo que se tergiversa y que quiere ocultarse como ejercicio del poder. Por el contrario, la mirada del autor nos desenga\u00f1a. Es decir, lo extra\u00f1o, en su giro fant\u00e1stico se posesiona para conferirle el tono de imaginaci\u00f3n al drama. Pe\u00f1a es fiel en esta teatrolog\u00eda&nbsp;<em>Hambre en el tr\u00f3pico,<\/em>&nbsp;<em>Ocaso, Las manos del escritor<\/em>&nbsp;y con esta<em>&nbsp;El simio albino<\/em>: el pa\u00eds, nuestro dolor. Denuncia como pocos autores: desenmascara, revela al pa\u00eds en su contexto po\u00e9tico. Fiel a su discurso. Hay dos zonas de esa revelaci\u00f3n, tanto en lo sugerido como lo expl\u00edcito. No quiere desilusionar, lo muestra bajo la evidencia de ese car\u00e1cter pol\u00edtico del drama.<\/p>\n\n\n\n<p>Como cuando leo a Franz Kafka para sentir su extra\u00f1o desvanecimiento. \u00c9ste se adelant\u00f3 a la representaci\u00f3n devastadora del totalitarismo en su literatura, mucho antes de que \u00e9ste \u00faltimo se hiciera presente en el siglo XX. Lo hizo construyendo, para aqu\u00e9l entonces, una obra que no pod\u00eda ser totalmente comprendida. Es el caso, de su novela&nbsp;<em>El Proceso<\/em>.&nbsp;&nbsp; Ahora, en el caso de la dramaturgia de Pe\u00f1a, este revela el horror del totalitarismo en una representaci\u00f3n simb\u00f3lica y arquetipal, que es como la met\u00e1fora de una pesadilla de cualquier venezolano inmerso en el horror cotidiano del poder que lo sojuzga. Ahora que pensaba en Kafka, pensaba en esta pieza y la huida de mi propio cuerpo. El cuerpo, la p\u00e9rdida de la conciencia por el sujeto sometido por aquella alienaci\u00f3n. S\u00f3lo que el signo no s\u00f3lo es verbal, sino que todav\u00eda es org\u00e1nico, como lo pienso. Y, por tal raz\u00f3n, el actor y la actriz (tanto uno como otro) deben representar este sentido de lo extra\u00f1o y lo inveros\u00edmil en el espacio esc\u00e9nico. Adem\u00e1s de representar lo real debe quedar el espacio para lo extra\u00f1o, lo inidentificable y, por qu\u00e9 no, el personaje albino como exhibici\u00f3n de lo monstruoso y del poder. As\u00ed \u00abEl simio albino\u00bb representa a la estructura simb\u00f3lica del totalitarismo, \u00abEl Raro\u00bb quien lo contradice en oposici\u00f3n es la otra mirada del espectador, es la v\u00edctima con la que nos equilibramos:<\/p>\n\n\n\n<p><strong>El Raro<\/strong>.\u2014<strong>&nbsp;<\/strong>No. Fing\u00eda ser. Me odiaba tanto que ve\u00eda en mi rostro la cara de la bestia que concibi\u00f3 junto con aquella mujer que ser\u00eda mi madre, el ser que ahora soy. No soportaba mi mirada. Me llam\u00f3 aborto de la naturaleza. En un ataque de ira me sac\u00f3 el ojo izquierdo con una cucharilla de plata que hab\u00eda puesto a calentar hasta alcanzar el rojo vivo, entre las llamas de la cocina. (\u00cddem),<\/p>\n\n\n\n<p>Por su puesto el poder ejerce su modelo de violencia por m\u00e1s que se oculte de su naturaleza:&nbsp;<em>El Raro.\u2014 Quiz\u00e1 el filo del hacha lo asust\u00f3. Siempre emite el silbido de una serpiente cuando cae sobre su presa como una guillotina. No se preocupe, la guardar\u00e9 de su vista.[\u2026]<\/em>&nbsp;(p.15). Desde esta perspectiva, insisto, hablo de lo extra\u00f1o y lo inveros\u00edmil. Incluso esta violencia como expresi\u00f3n de lo terrible. El terror dispuesto en la mesa. Y si se funda el terror se descubre el miedo. Este es el lugar de la emoci\u00f3n aqu\u00ed. Ya lo dec\u00eda Fernando Pessoa: todo buen drama racionaliza la emoci\u00f3n, es intelectualiza para dar lugar a la palabra.<\/p>\n\n\n\n<p>Se dispone en el lenguaje la relaci\u00f3n siempre subjetiva, entre sensaci\u00f3n y palabra como expresi\u00f3n de la irracionalidad hasta que lo terrible asimila nuestra conciencia. La acci\u00f3n devenida tiene que ver con este lugar de lo subjetivo, de lo simb\u00f3lico, lo in\u00e9dito y las sombras. En el drama, la interioridad de su escritura posee la acci\u00f3n impl\u00edcita por su propia condici\u00f3n de este relato: el actor\/lector halla en su interior los c\u00f3digos de ese lenguaje corporal por tener la diferencia con lo que le es real. El miedo se sustenta todav\u00eda a partir de esta subjetividad Y en consecuencia la tensi\u00f3n dram\u00e1tica queda definida: temor, miedo, duda, desasosiego, angustia en el estadio emocional con el cual se nos encarna porque lo sentimos. La sensaci\u00f3n es real.<\/p>\n\n\n\n<p>La palabra, sintaxis del cuerpo. Y la emoci\u00f3n tanto del actor como del p\u00fablico deviene en la estructura de la pieza. Ya que la emoci\u00f3n se alimenta de esta primera sensaci\u00f3n del pensamiento (el espectador se asocia al relato, a su sintaxis y la gram\u00e1tica fluye en sus ideas). Lo racional ser\u00e1 la consecuencia posterior del p\u00fablico cuando se detiene a reflexionar el sentido de lo real. Por lo cual los referentes, apenas detallados son una claridad, la plaza Venezuela anunciada es el espacio del terror, donde el poder ejerce su represi\u00f3n, s\u00f3lo por citar un ejemplo de lo directo y denotativo. La obra (vista desde la representaci\u00f3n) nos conduce por este camino de lo subjetivo, lo que, vuelvo a decirlo, est\u00e1 por identificarse:<\/p>\n\n\n\n<p><strong>EL BRIGADIER.\u2014&nbsp;<\/strong>Me desconciertas. Hace rato cuando est\u00e1bamos en el bar, contabas chistes que me privaban de la risa\u2026 pero ahora la moneda muestra otra cara. Si padeces el calvario del encierro, \u00bfc\u00f3mo haces para salir y entrar de tu prisi\u00f3n? \u00bfDescubriste un pasadizo secreto en alguno de tus sue\u00f1os m\u00e1s persistentes? \u00bfC\u00f3mo hiciste para que tu padre resucitar\u00e1 y te internara de nuevo en la escuela militar? \u00bfPor qu\u00e9 sigues siendo un muchacho sin arrugas en la piel? Dime, escurridizo fantasma pecoso. (p,11).<\/p>\n\n\n\n<p>Cada uno de nosotros le confiere su interpretaci\u00f3n claro est\u00e1, la diferencia est\u00e1 con la emoci\u00f3n que nos acercamos. Ya que despu\u00e9s de la emoci\u00f3n racionalizamos el discurso y la palabra. Siempre anunciando el terror como relevancia del miedo:&nbsp;<strong>El Brigadier<\/strong>.\u2014[\u2026] (Mirando hacia el interior del pozo.)&nbsp;<em>Yo descend\u00eda como un gusano por la escalera colgante, la que est\u00e1 debajo de mi espalda. Dentro del pozo. Con la pala y las u\u00f1as, socavaba la pre\u00f1ez de la tierra\u2026 pero luego, m\u00e1s all\u00e1 del fango, me esperaba el coraz\u00f3n de lo impensable<\/em>. (pp. 11-12). En la instancia del poder se muestra la esperanza de liberaci\u00f3n. El cuerpo se libera del da\u00f1o y el lector (espectador) se recoge de la experiencia<\/p>\n\n\n\n<p>:<strong>(El Brigadier&nbsp;<\/strong>vuelve a sentarse al borde del pozo. De pronto, la garra de un simio albino sujeta su hombro fuertemente. El Brigadier empalidece y comienza a temblar.&nbsp;<strong>El Raro<\/strong>&nbsp;mira la situaci\u00f3n inesperada en tensa expectativa, a la espera de un desenlace. La garra del simio hala hacia el fondo del pozo al&nbsp;<strong>Brigadier Mayor<\/strong>. Este cae emitiendo un grito desgarrador que retumba con un eco.) (p.16)<\/p>\n\n\n\n<p>Esta acotaci\u00f3n final es evidente en esa intenci\u00f3n. La estructura del miedo para delimitar la realidad, la pieza es simb\u00f3lica por una parte, a\u00fan as\u00ed, denoto aqu\u00ed un trazado con lo expresionista como para definir el car\u00e1cter del hombre, su posicionamiento ante el hecho hist\u00f3rico. El poder como ejercicio alienante no tanto psicol\u00f3gica como s\u00ed real.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-right\"><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/juan-martins-2\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Sobre el autor<\/a><\/h4>\n\n\n\n<h6 class=\"wp-block-heading\">(1)Edilio Pe\u00f1a.\u00a0<em>El simio albino\u00a0<\/em>(1\u00aa ed.) [PDF, archivo del autor. M\u00e9rida: 2024. Publicado en: https:\/\/criticateatral.wordpress.com\/2024\/04\/05\/el-simio-albino-de-edilio-pena\/<\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Juan Martins El tiempo en la pieza&nbsp;El simio albino(*)&nbsp;de Edilio Pe\u00f1a es una noci\u00f3n de la realidad, de su percepci\u00f3n que quiere cambiar. El mundo que se oculta en el instante. Entonces, si el tiempo se desvanece, las palabras que lo definen tambi\u00e9n lo har\u00edan. 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