{"id":11555,"date":"2024-04-09T15:20:08","date_gmt":"2024-04-09T15:20:08","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=11555"},"modified":"2024-04-09T15:20:08","modified_gmt":"2024-04-09T15:20:08","slug":"banderas-sobre-el-esequibo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/banderas-sobre-el-esequibo\/","title":{"rendered":"Banderas sobre el Esequibo"},"content":{"rendered":"\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-right\">Emilcen Rivero<\/h4>\n\n\n\n<p>Sumido en la angustia del final de la campa\u00f1a electoral de la elecci\u00f3n presidencial de 1983, el doctor Alberto Solano, se encontraba en Caracas un jueves al mediod\u00eda de un noviembre que agonizaba, tanto como sus pretensiones presidenciales. Empez\u00f3 a salir de cierta depresi\u00f3n al ver lejos la estatua ecuestre del Libertador y una euforia repentina le brot\u00f3 en la mirada. Aquel era faro de su vida; claro, al recordar que anda quebrado se preocupa por el diario condumio de su familia, la deuda en la imprenta y por los recursos para el viaje a sus convicciones, a cumplir su promesa estudiantil cuando so\u00f1aba en lo grandioso que volver\u00eda a ser Venezuela. Por eso era necesario emprender un largo viaje a lo ex\u00f3tico y lo anhelado de la selva.<\/p>\n\n\n\n<p>Entonces, le regresa el dolor que ten\u00eda incrustado en sus ideas de patria, desde que era un adolescente y entr\u00f3 a la academia Militar: All\u00ed supo que Bol\u00edvar era una l\u00e1grima, cayendo sin pa\u00f1uelo y sin dolientes, en la Venezuela que el petr\u00f3leo transform\u00f3 en derroche y corrupci\u00f3n, mientras ocurr\u00eda una impactante transformaci\u00f3n econ\u00f3mica y educativa, no obstante, desvinculadas de ideales superiores. Y eso ten\u00eda que cambiar, \u00e9l lo cambiar\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Se dispone a regresa a su hogar despu\u00e9s de reunirse con el secretario de su partido y discutir la actividad electoral y la toma del Esequibo, para ese fin de semana largo. Era el candidato presidencial de Fuerza Emancipadora, record\u00f3 que a\u00fan deb\u00eda la mitad del pago de unos afiches y unos volantes. El impresor no quer\u00eda entregarle la publicidad hasta que pagar\u00e1 y hab\u00eda que pegarlos, repartirlos, respectivamente y ya quedaba poco tiempo. Ve la carpeta y ojea el acta que hab\u00edan discutido en la reuni\u00f3n del comando presidencial y vuelve a ver las curvas matem\u00e1ticas de las intenciones de voto, las proyecciones, y se dio cuenta por datos que ten\u00eda de las encuestas, que iba muy mal, terriblemente mal, casi de \u00faltimo entre la chorrera de candidatos que se compet\u00edan y cavil\u00f3, o mejor reflexiono profundamente sobre lo que pensaba hacer, sobre el viaje que medio hab\u00edan planificado, viaje que si lo lograba tomar\u00eda un segundo aire en la carrera presidencial.<\/p>\n\n\n\n<p>Ten\u00eda temor a quedar, como otras veces, en el palabrer\u00edo, no lograr ning\u00fan avance electoral, y volvi\u00f3 a pensar que los pol\u00edticos que pierden son como h\u00e9roes desahuciados. Son seres que sufren, y no es para menos, nadie se acerca a un pol\u00edtico perdedor, a menos para burlarse o verlo con l\u00e1stima, tantas veces hab\u00eda pasado por esa y alegar que le hab\u00edan robado los votos, era una excusa de tontos. Lament\u00f3 que su propuesta electoral: mejorar la situaci\u00f3n econ\u00f3mica de los m\u00e1s necesitados, castigar la corrupci\u00f3n de los funcionarios p\u00fablicos, repotenciar los valores patrios y girar hacia la Gesta de los antiguos Libertadores; no hab\u00eda calado en los electores. Total, era casi la propuesta de todos, pero que ninguno cumplir\u00eda si llegaba al poder (la corrupci\u00f3n era la meta subterr\u00e1nea y en Venezuela la mejor opci\u00f3n para joder al pueblo es hablarle de Bol\u00edvar y enternecerlo con cuentos y batallas). Mientras tanto, andar en el hurac\u00e1n de la corrupci\u00f3n para ascender econ\u00f3micamente, y por arte de birlibirloque permutar lo bolivariano en resultados malos y a punta de muela crear borracheras como parrandas interminables de promesas.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00c9l era diferente, \u00e9l quer\u00eda fusilar o por lo menos encarcelar a los corruptos, pero los otros ten\u00edan econom\u00eda, apoyo de los gremios y sindicatos, y del sector empresarial. Much\u00edsima publicidad, (por lo menos los que encabezaban la contienda, los partidos del status quo,) se repart\u00edan los votos y los partidarios a granel, adem\u00e1s bien organizados, con dinero y palangre que es casi lo mismo en la \u00e9poca electoral. La publicidad es la clave, y un golpe de audacia publicitaria pod\u00eda variar las cosas, golpe que procurar\u00eda, sin vender sus ideas, sino m\u00e1s bien volver a las ideas que cuando era joven insuflaron su voluntad, y hasta le hicieron acaudillar un levantamiento de la polic\u00eda de Caracas contra uno de sus comandantes por pro yanqui y corrupto.<\/p>\n\n\n\n<p>En la universidad, estudi\u00f3 Derecho, postulaba unas ideas nacionalistas que quedaban ahogadas en el internacionalismo proletario de casi todos los estudiantes, todos eran de izquierda, una izquierda exquisita y rochelera pero m\u00e1s atractiva que sus ideales nacionalistas y bolivarianos. Record\u00f3 los comentarios de Emilcen sobre su libro AS\u00cd SE TOMA EL PODER, y los volvi\u00f3 a disfrutar, pens\u00f3 lo acertado de ellos. En la dedicatoria del libro de pu\u00f1o y letra le ofreci\u00f3 un Ministerio a Emilcen, record\u00f3 con dolor cuando Emilcen ley\u00f3 la dedicatoria al poeta Gil y entre risas dijo: Esta promesa es como un fantasma a pleno d\u00eda, sin conjuro ni impeler.<\/p>\n\n\n\n<p>Se acord\u00f3 de los a\u00f1os y noches en los que ley\u00f3 la epopeya de Bol\u00edvar. Ley\u00f3 tanto y se convenci\u00f3 que si hab\u00eda un camino era el del Libertador y su fuerza emancipadora, sigui\u00f3 caminando, entr\u00f3 a una cafeter\u00eda y se comi\u00f3 una arepa con queso y caf\u00e9 y le vino a la mente la imagen de Guaicaipuro entregando cara la vida cuando fue atacado en su choza por muchos conquistadores, mando a varios al infierno antes de caer muerto. Eso era la vida, luchar o morir y pelear por la tierra hasta que haya r\u00edos de sangre o de alegr\u00eda, record\u00f3 a Jorge Eliecer Gait\u00e1n y su asesinato en el Bogotazo y sus libros que tanto hab\u00eda le\u00eddo, y se afirm\u00f3 que los hombres que mueren por ideales son los que tienen un cielo en su mirada y pens\u00f3 que luchar y perder puede ser la raz\u00f3n de los valientes de siempre. Vivir era menos importante que los ideales y su combate y en la coherencia est\u00e1 el diapas\u00f3n que afina nuestra felicidad.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00c9l apenas contaba con algunos partidarios aventureros, rom\u00e1nticos y atrevidos. Foquitas de vanguardia, solitarios que quiz\u00e1s por ser izquierdistas que no llegaron a tiempo a la aventura. Ahora lo segu\u00edan, aunque a hurtadillas lo mentaban como el l\u00edder del desierto, lo que lo arrechaba, tambi\u00e9n ten\u00eda muchos partidarios en los tres barrios y en el parcelamiento agr\u00edcola del Jabillar que hab\u00eda fundado en invasiones amparadas en interdictos agr\u00edcolas, que \u00e9l presentaba en los tribunales en invasiones memorables por la pobreza y la necesidad, la aventura y el dolor, aunque tambi\u00e9n las fiestas y el aguardiente no faltan en esos parajes, y \u00e9l siempre se opon\u00eda a esas francachelas, porque pensaba que un pueblo borracho siempre es de lo peor.<\/p>\n\n\n\n<p>Mientras caminaba hacia el estacionamiento pens\u00f3 que Emilcen como manejaba ser\u00eda muy necesario en el largo viaje de m\u00e1s de 1600 km, ir\u00eda de segundo en la caravana con las banderas y los panfletos, con tristeza supo m\u00e1s adelante que los que se arriesgan siempre son pocos, solo los idealista o aventureros que viven con esperanzas el l\u00edmite de su hast\u00edo y los que est\u00e1n claros en sus ideas arriesgan algo cuando la lucha es sin el pago del vil metal.<\/p>\n\n\n\n<p>Era como un hombre antiguo de la \u00e9poca de La Independencia, envuelto en unos valores desesperados, hablando de una patria y una honradez que ten\u00eda m\u00e1s de quijotismo y fantas\u00eda y en su memoria arribaron como una ribaz\u00f3n los despojos y cenizas de la patria arrodillada y tambi\u00e9n las luces como un arco\u00edris del otro lugar que quer\u00eda rescatar: El Esequibo. Ya hab\u00eda participado en otras elecciones presidenciales obteniendo tan pocos votos que ni una diputaci\u00f3n hab\u00eda ganado, no obstante imponi\u00e9ndose sobre la realidad su voluntad era una flecha en sus vac\u00edos, en sus cuitas contra la realidad, un hombre cuya victoria era no darse cuenta de su derrota. Y sab\u00eda que ten\u00eda que inventar algo que pegar\u00e1 y a la vez coincidiera con sus convicciones nacionalistas y cualquier riesgo es poco cuando por ideas se va el combate. Era rom\u00e1ntico con sue\u00f1os atrevidos, ilusiones perdidas y tambi\u00e9n en su desesperanza hab\u00edan creado una partitura cuya m\u00fasica en clave de sol sonar\u00eda en el Esequibo.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando el doctor Solano lleg\u00f3 a su casa en el Concejo solo encontr\u00f3 desolaci\u00f3n y nada organizado.<br>Su mujer le inform\u00f3 que apenas en el mediod\u00eda hab\u00eda visto a Emilcen Rivero y Gilberto Gil y hab\u00edan ido a visitar el viejo Chucho, y este le dijo que estaba muy viejo para esas cosas, \u00abque \u00e9l apoyaba moralmente &#8211; les dio 30 bol\u00edvares- \u00e9l no ir\u00eda, que las aventuras de Solano siempre terminan mal\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Eran como las ocho de la noche cuando nos vimos con Solano en su casa. Fue duro decirle que las personas del Jabillar que estaban comprometidas y que la semana pasada hab\u00edan jurado que marchar\u00edan al Esequibo los encontraron bebiendo, bailando y jodiendo, muchos paloteados. Celebraban el cumplea\u00f1os de uno de ellos qui\u00e9n hab\u00eda matado un cochino y lo hab\u00edan asado y al lado cruj\u00edan en un enorme caldero los chicharrones. Com\u00edan, beb\u00edan y bailaban como s\u00ed el mundo floreciese como una fiesta interminable. Le repet\u00ed con cierta arrechera que estaban bien rascados y bailando y que dijeron que dej\u00e1ramos eso para despu\u00e9s, nos vinimos cuando el due\u00f1o de la parcela donde celebraba la rumba le ofreci\u00f3 una cerveza a Emilcen y este volado como siempre se la echo encima y lo llamo traidor y co\u00f1o de madre miserable. Estaban tan felices y borracho que yo prefer\u00ed dejar todo eso y jal\u00e9 a Emilcen y nos vinimos, luego llegamos al otro barrio y visitamos las casas de las siete personas que estaban comprometidas y solo me queda la imagen de un Guardia Nacional ( hab\u00eda recibido de Solano una bella parcela con un jaguey y viv\u00eda all\u00ed, con una mulata de cuerpo torneado y acaramelado, hermosa), que siempre saludaba par\u00e1ndose firme y le dec\u00eda a Solano que estaba con \u00e9l, que ten\u00edamos que asaltar a plomo el Esequibo y hab\u00eda ofreci\u00f3 un fusil y un revolver para el viaje.<\/p>\n\n\n\n<p>Hablamos con la mam\u00e1 y le preguntamos por su hijo, de parte del doctor Solano, pero la se\u00f1ora dijo que no hab\u00eda llegado a la casa, ya era oscuro y solo estaba prendida la luz de la sala, Emilcen me dijo a sotto voce, que buscar\u00eda por toda la casa y lo encontr\u00f3 metido y temblando bajo la cama. Nos fuimos desilusionados y dispuestos a contarle todo a Solano. Ya manejando hacia la casa de Solano, le dije a Emilcen que con esa gente no se pod\u00eda, que le hac\u00edan la caranto\u00f1a a Solano, porque \u00e9ste con los fulanos interdictos judiciales los defend\u00eda y les regalaba las parcelas donde viv\u00edan, y a muchos les ayudaba a construir los ranchos \u00a1qu\u00e9 eran unos descarados! El agradecimiento que comienza en el esplendor del alba en los malagradecidos nunca pasa del atardecer, a menos que se refuerce con otros regalos y Solano no andaba para regalos ni dichas, sino para sus luchas, luchas que parec\u00edan aventuras indomables. La mayor\u00eda de los militantes de su partido eran habitante de los cuatro barrios que hab\u00eda fundado sobre terrenos de bald\u00edos que de repente les sal\u00eda un due\u00f1o y la lucha terminaba en tribunales, donde \u00e9l a veces ganaba. Pero los querellantes al obtener sus tierras por las gestiones del doctor Solano y construir sus ranchos, se ablandaban y ya solo les interesaba culiar y tomar aguardiente. Y esperar alguna d\u00e1diva del gobierno de turno.<\/p>\n\n\n\n<p>Esa noche del jueves 24 de noviembre surcada con una brisa agradable que giraba lentamente mientras uno ve\u00eda inquieto el titilar de la luz de una que otra estrella, estrellas que desaparec\u00edan al danzar entre nubarrones grises, aunque desde la desilusi\u00f3n de Solano siembre le brotaba un optimismo contagioso. Se notaba muy preocupado, porque la supuesta invasi\u00f3n del Esequibo, se la hab\u00eda llevado la borrachera y la chanza de sus militantes, irresponsabilidad; o m\u00e1s bien, la fiesta interminable que se vive en Venezuela cuando toca cualquier hecho que puede ser trascendental. Recuerdo que cuando Milagro la esposa de Solano, viendo jugar a su hijo Albertico con las banderas, pregunt\u00f3: \u00ab\u00bfy ahora que har\u00e1n, han quedado solos?\u00bb Casi al un\u00edsono los tres dijimos: \u00abIrnos a la invasi\u00f3n y toma del Esequibo\u00bb<\/p>\n\n\n\n<p>Colocamos las dos banderas en el Lebaron azul. Por cierto no ten\u00eda caucho de repuesto y el repuesto del carro de Emilcen no le serv\u00eda. Decidimos irnos y nos fuimos hablando de lo que har\u00edamos y que pasar\u00edamos por Valle La Pascua a retirar m\u00e1s banderas y donde se incorporar\u00edan miembros del partido que habitaban el Barrio Alberto Solano de esa ciudad. Nos fuimos sin cenar y sin agua para beber. Anduvimos como cinco horas, al final ya cansados y durmi\u00e9ndonos, preferimos aguantando en una bomba de gasolina que queda por la entrada hacia Cabruta, quedamos rendidos y durmiendo en el mismo carro como hasta las seis o seis y media de la ma\u00f1ana. A m\u00ed me parec\u00eda que realiz\u00e1bamos algo grande y no me importaba cualquier sacrificio. Y le echamos gasolina al carro y seguimos por los llanos inmensos, en una carretera solitaria donde los espejismos corr\u00edan hacia nosotros desde los primeros rayos del sol y fuimos directamente hasta el barrio Alberto Solano, donde se incorporar\u00eda m\u00e1s gente y m\u00e1s banderas. Las banderas nos la dieron y las metimos dentro de la maleta, eran como quince, pero solo nos esper\u00f3 la se\u00f1ora que dirig\u00eda la junta de vecinos, muy amiga y agradecida con Solano.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00c9ste se volvi\u00f3 a lamentar y dijo: \u00abTenemos que seguir, ayer en la ma\u00f1ana en Caracas, le di unas declaraciones a un periodista del Mundo, de que este fin de semana tomar\u00edamos El Esequibo y no puedo regresarme y quedar como un pazguato o un embustero, adem\u00e1s cuando el clar\u00edn de la patria suena hay que luchar aunque sea solo, yo por lo menos voy con ustedes. Con esta gente sin conciencia y que se emborrachan no se puede contar, hoy ni uno solo tuvo el valor de incorporarse al viaje. Uno se cansa de vivir de derrota en derrota, porque la soledad no buscada duele, vamos\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Emilcen ayudo a manejar hasta la chalana para pasar el Caron\u00ed en el paso del Carruachi, all\u00ed nos tomamos fotos, y Emilcen y yo jodimos un poco, para bajar la tensi\u00f3n. Recuerdo y veo las fotos de Solano y Emilcen, Solano muy serio y circunspecto y Emilcen viendo el agua del r\u00edo y pensando en el acontecimiento que le deparaba la vida. Ese d\u00eda comimos poco, porque casi no llev\u00e1bamos dinero y ya en la tardecita terminamos en un hotelito en Tumeremos, donde averiguamos mucho sobre la v\u00eda al Cuyun\u00ed, sin hablar nada de nuestros prop\u00f3sitos, m\u00e1s bien dec\u00edamos para disimular que and\u00e1bamos en campa\u00f1a electoral, y ense\u00f1ando el tarjet\u00f3n de las elecciones del domingo 4 de diciembre. Not\u00e9 que ya Solano no le interesaba lo de las elecciones, solo hablaba de Bol\u00edvar y recuperar el Territorio en disputa. Hablaba de guerra y esperanzas, del renacer de la patria. Un renacido. Misericordia.<\/p>\n\n\n\n<p>Nos tomamos unas sopas y mucha agua y volvimos a echarle gasolina el carro. Dormimos en el hotel m\u00e1s barato del pueblo, en tres camas en una misma habitaci\u00f3n, Solano dio un largo discurso, recuerdo cuando viendo por la ventana hacia una oscuridad de un cielo encapotado dijo que la patria era su dolor m\u00e1s grande. En la ma\u00f1ana ya se ve\u00eda en lontananza el sol venezolano naciendo en el Esequibo, cole\u00e1ndose entre nubes y esperanzas, surgiendo delicado y seguro sobre una selva intrincada, inh\u00f3spita que nosotros ten\u00edamos que cruzar y la batalla al final ser\u00e1 bajo esas nubes, prefigur\u00e1bamos misterios e inc\u00f3gnitas, cuando ve\u00edamos el rostro de Solano nos sentimos alegres, pero algo preocupados porque ninguno de nosotros sab\u00edamos qu\u00e9 encontrar\u00edamos en la frontera del r\u00edo Cuyun\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>Vi al doctor Solano anotar algo en su agenda, extra\u00eddo de un libro sobre la gesta fracasada de Valerie Paul Hart, una audaz l\u00edder ind\u00edgena (enamorada de la rebeli\u00f3n de Guaicaipuro) que comand\u00f3 un grupo de amerindios en Guyana en enero de 1969, la llamada Insurrecci\u00f3n de Rupununi, movimiento que tom\u00f3 la zona en reclamaci\u00f3n del Esequibo y la declar\u00f3 venezolana. Mantuvieron libre el territorio durante tres d\u00edas, y al no recibir ayuda de Venezuela, fueron derrotados y como cien de ellos murieron en combate o por la tortura, y por la combinaci\u00f3n del ejercito guyan\u00e9s, con militares ingleses y brasile\u00f1os. Al final, Valerie lleg\u00f3 piloteando una avioneta al territorio venezolano, le expropiaron todo su patrimonio en Guyana. Ella muri\u00f3 abandonada y solitaria en Estados Unidos.<\/p>\n\n\n\n<p>El doctor Solano nos dijo que, la revindicar\u00eda y su gesta patri\u00f3tica, en el acta que escribir\u00eda al tomar el Esequibo, la nombrar\u00eda en may\u00fasculas, que esa hero\u00edna ten\u00eda la belleza y valor de los que crean memoria con dignidad y coraje. Lament\u00f3 su final e hicimos un minuto de silencio. Sigui\u00f3 viendo la intrincada selva, ya no hablaba de votos ni le dijo a Emilcen que el viaje serv\u00eda para darle fuerza a la campa\u00f1a electoral, eso ya no era importante, era bagatela, que debemos jugarnos algo grande al rescatar nuestro territorio, que los venezolanos deber\u00edan repetir la gesta de Valerie Paul Hart, eso s\u00ed era vibrar con el coraz\u00f3n de la patria, y no un poco de votos de gente c\u00f3moda o muertos de hambre que vende su voto por cualquier nimiedad.<\/p>\n\n\n\n<p>Continu\u00f3 viendo hacia la selva, parec\u00eda desarrollar alguna idea y se apart\u00f3 algo de nosotros, entonces nos fuimos a comer una empanada con el dinero de don Chucho. Sent\u00ed que Solano hab\u00eda cambiado cuando nos habl\u00f3 de la hero\u00edna, se ven\u00eda m\u00e1s serio y enigm\u00e1tico, desde su rostro, ya tocado por arrugas, emergi\u00f3 su voz nacionalista, parec\u00eda otro, un soldado renacido en el clar\u00edn de los libertadores. <\/p>\n\n\n\n<p>Analic\u00e9 con Emilcen por qu\u00e9 a Solano le hab\u00eda ido mal en la pol\u00edtica venezolana, en los quince a\u00f1os que hab\u00eda participado en la pol\u00edtica no hab\u00eda llegado ni diputado ni concejal y pens\u00e9 lo estricto que era en su lucha contra la corrupci\u00f3n y los vicios. Estaba en contra que sus militantes y la gente que andaba con \u00e9l bebiera aguardiente, o si ve\u00eda que alguien dispensaba alguna basura al suelo o pasaba ri\u00e9ndose por la plaza Bol\u00edvar, lo reprim\u00eda con un discurso nacionalista, quiz\u00e1s los ve\u00eda como unos traidores, ve\u00eda al dinero y a las borracheras como lo peor; para \u00e9l, el dinero todo lo corrompe, tuerce los ideales y la pureza de esp\u00edritu, ante \u00e9l uno no pod\u00eda interesarse por el dinero, cuando a \u00e9l le pagaban por sus casos de abogado, el dinero le duraba poco, era capaz de d\u00e1rselo a cualquiera, incluso sin antes asegurarle a su familia el diario condumio, adem\u00e1s era un excelente abogado( uno que otro profesor universitario estudiaba sus casos ante la Corte Suprema, por lo refinado y precisos de sus argumentos, adem\u00e1s se le citaba en algunos libros sobre jurisprudencia y ante los estudiantes).<\/p>\n\n\n\n<p>Era un hombre de armas tomar cuando iba a litigar ante los tribunales, temido y odiado; por muchos jueces, secretarios de los tribunales y los abogados de la otra parte, porque los dejaba en rid\u00edculo y su pasi\u00f3n por la verdad y la justicia, lo hac\u00edan meterse en tantos problemas. Ganaba muchos casos, pero cobraba poco o no cobraba por defender a las personas humildes. Era un grit\u00f3n elegante cuando encaraba un caso jur\u00eddico y eso ayuda, gritar m\u00e1s que los contrarios, quienes al amilanarse pierden. No ten\u00eda ning\u00fan problema de decirles a los abogados contrarios que eran unos mentirosos e ineptos, desconocedores de las leyes o simples arribistas vendidos por la paga.<\/p>\n\n\n\n<p>Era \u00e9l mismo un caso de honradez, mezclado con unos ideales y testarudez ante la realidad. Siempre escrib\u00eda art\u00edculos para la prensa, aunque siempre andaba bloqueado en los medios de comunicaci\u00f3n, quiz\u00e1s las \u00fanicas sonrisas que se le ve\u00eda eran cuando andaba con su hijo Albertico, un ni\u00f1o precoz que con sus travesuras y su elocuencia, imitando los discursos de su padre, lo hac\u00edan sonre\u00edr cada vez que perifoneaba en la campa\u00f1a electoral y lanzaba tremendos insultos a los adecos y copeyanos que se turnaban en el poder. Ten\u00eda buena amistad con Emilcen quiz\u00e1s porque \u00e9ste viv\u00eda una vida intelectual mezclada con la aventura, los viajes y siempre buscando un no s\u00e9 qu\u00e9, dispuesto y lanzado a cualquier viaje, o lucha o lectura, aunque parec\u00eda que Emilcen solo viajaba hacia s\u00ed mismo, hac\u00eda los arcanos de su esp\u00edritu y pasar con alegr\u00eda la vida. Adem\u00e1s Emilcen le dec\u00eda: \u00abT\u00fa eres la copia en el Derecho, en los tribunales, en la ley como b\u00fasqueda de la verdad: el enanti\u00f3mero del Venerable m\u00e9dico Dr. Jos\u00e9 Gregorio Hern\u00e1ndez. Eres abogado para defender viudas, menesteroso, la gente de los barrios pobres, o a los obreros para que no le violen sus derechos, a todos de gratis; el problema es que tambi\u00e9n defiendes a gentes con recursos econ\u00f3mico que tampoco te pagan, o te pagan muy poco, he ah\u00ed el detalle; sin dinero, es cuesta arriba avanzar en la lucha pol\u00edtica\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>No s\u00e9 si Emilcen dec\u00eda eso por joder o porque lo cre\u00eda, pero lo dec\u00eda y a Solano le ca\u00edan bien esas frases.<br>La luz cuando ca\u00eda sobre Solano se polarizaba de una manera donde solo fulguraba la soledad como si fuese el l\u00edder del desierto, un hombre que estaba atrapado por el olvido, lo segu\u00eda porque mi deseo de aventura y acci\u00f3n es incontrolable, no me interesaban los resultados sino la adrenalina y ejercer mis destrezas en tiempos de violencia, de lucha, lucha que siempre se contamina con la maldad, y hay que andar con cuidado, ser feliz en el caudaloso Cuyun\u00ed y en esa selva intrincada por donde corre, oscura como un t\u00fanel sin entrada ni salida, debo avanzar al combate. \u00a1Qu\u00e9 l\u00e1stima que esta toma ser\u00e1 simb\u00f3lica, debimos traer armamento! Ni un fusil traemos porque el Guardia que lo prometi\u00f3 se escondi\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>Compensar y liberar aquella frustraci\u00f3n que tengo desde hace unos a\u00f1os cuando me incorpor\u00e9 a un movimiento revolucionario, era m\u00e1s joven y m\u00e1s rom\u00e1ntico, y cuando me seleccionaron en el grupo que secuestrar\u00eda tres aviones en Maiquet\u00eda y Barcelona y lo llevar\u00edamos para Cuba, para pedir la liberaci\u00f3n de los presos pol\u00edticos.<\/p>\n\n\n\n<p>Me sent\u00ed inmenso y realizado, me sent\u00eda feliz. Pero ten\u00edamos que buscar las armas, asaltando polic\u00edas, o militares y con Miguel El Tuerto que era el jefe del comando que se encargar\u00eda del secuestro de uno de los aviones nos decidimos quitarles las armas a unos vigilantes de un centro comercial, pero tuve un percance y al tratar de desalmar a uno de los vigilantes, \u00e9ste me pico adelante y me dio un tiro y la bala me quedo alojada en una de las v\u00e9rtebras cercana a los pulmones y por eso me llaman el Poeta del Balazo. Siempre me han gustado las armas, los tiros, las manifestaciones contra el Imperio y la revoluci\u00f3n, las mujeres y el vino y fumar viendo caer la tarde mientras leo y escribo poes\u00eda, anda por all\u00ed mi poemario EL HUMO DE LA MADERA VERDE. Emilcen me lo edit\u00f3 y se arrecho much\u00edsimo cuando el d\u00eda del bautizo en la casa de la cultura de Los Teques, me dio por quemar cuatro de los ejemplares puestos en forma de cruz y el director me dijo que yo no era poeta sino un piromani\u00e1tico; me import\u00f3 poco lo que dijo el bur\u00f3crata. Disfrute ver el fuego mientras se quemaban los poemarios, es que el fuego es mi dios particular y le rindo culto.<\/p>\n\n\n\n<p>El secuestro de los aviones se hizo. No pude participar porque estaba recuperando de la herida de bala. \u00a1C\u00f3mo me doli\u00f3 por no poder participar! Por eso me encanta esta toma del territorio Esequibo, l\u00e1stima que solo llevamos banderas y no armas. Porque hay cosas que solo se pueden resolver con la violencia, el combate y correr riesgos, eso es emocionante, quiz\u00e1s al final solo escriba un verso \u00e9pico sobre este viaje. Pero me gusta andar cruzando el peligro y el combate, es una manera de ser realmente feliz y como dice Solano, amar a nuestra patria es guerrear por su grandeza, a\u00fan desalmados. Lo de desalmados no lo entiendo cuando de luchas se trata.<\/p>\n\n\n\n<p>Mejor es seguir con el relato del viaje, que estas digresiones a veces tuercen el inter\u00e9s por la cr\u00f3nica y le quitan ritmo a la narraci\u00f3n y cuando una narraci\u00f3n pierde su ritmo, tambi\u00e9n pierde sus verdades y su belleza. Todos ya sabemos, porque lo hemos descubierto los poetas oscuros, melanc\u00f3licos y profundos como fil\u00f3sofos: verdad y belleza son las dos alas de un ave que planea cantando y extendiendo su plumaje con optimismo y que termina cantando sobre un ramaje sin importarle el gavil\u00e1n ni el cazador ni la muerte ni la lluvia, aunque sea un aguacero, el vuelo es su felicidad para m\u00ed es este viaje a una regi\u00f3n donde debe darse una gran batalla en el futuro, esto es el abrebocas plet\u00f3rico de alegr\u00edas. Nos faltan armas para que los invasores griten misericordia.<\/p>\n\n\n\n<p>De repente llegando a la isla de Anacoco nos topamos con una alcabala de militares venezolanos, que no nos quer\u00eda permitir continuar. Emilcen pel\u00f3 por el tarjet\u00f3n electoral y se lo ense\u00f1\u00f3 al guardia, quien se acerc\u00f3 a Solano para ver si era el mismo de la foto y dijo que por primera vez un candidato presidencial andaba por esos lares, aunque se puso un poco remol\u00f3n porque en la foto de Solano en el tarjet\u00f3n, se ve\u00eda mucho m\u00e1s joven y \u00e9l dudaba, pero al fin acept\u00f3. Como a las nueve de la ma\u00f1ana llegamos al pueblo de San Mart\u00edn de Turumb\u00e1n, que est\u00e1 a tres kilometros de la isla, anclado en las riberas de un caudaloso r\u00edo Cuyun\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>Ya Solano no estaba para campa\u00f1a electoral y Emilcen con una lona, a hurtadilla envolvi\u00f3 las banderas venezolanas, y luego se acercaron a la margen derecha del rio de un marr\u00f3n intenso, con tonos negros y amarillos, era ancho y medio peligroso. El r\u00edo avanza hacia el lejano r\u00edo Esequibo, la verdadera frontera de nuestros adversarios, si seguimos el curso del agua que anda como solapada y tensa. All\u00ed todo se ve solitario, pero invita a cruzar el r\u00edo. Varios parroquianos nos dijeron que no se pod\u00eda cruzar hasta la mitad del r\u00edo Cuyun\u00ed, que los soldados guyaneses no permiten ir m\u00e1s lejos. Emilcen les pregunt\u00f3 a los parroquianos sobre una embarcaci\u00f3n que estaba amarrada a la orilla, y le informaron que era de Antonio da Silva, un venezolano descendiente de brasile\u00f1os que viv\u00eda como a unos trecientos metros en una calle solitaria. Y con uno de los chamos se fue a buscarlo.<\/p>\n\n\n\n<p>Regres\u00e9 con Antonio Da Silva, quien se puso temeroso cuando Solano le dijo que lo llevara a conocer el r\u00edo, incluso la costa del Esequibo y Antonio le respondi\u00f3 que los soldados guyaneses no lo permiten, que lo pod\u00edan apresar como ha pasado varias veces, que nosotros solo podemos navegar y pescar hasta la mitad, que el rio es ancho y tiene parajes bonitos. Yo le dije arranca y empezamos a avanzar por el r\u00edo, era inmenso, y volte\u00e9 a ver la estela de espuma que marcaba el alejamiento de San Mart\u00edn de Turumb\u00e1n, llegamos al medio y Antonio Da Silva no quiso seguir a hacia las costas del Esequibo. Y sigui\u00f3 por el medio del r\u00edo con mucho cuidado de no alejarse de la costa, la selva ca\u00eda sobre las aguas como si fueran manglares gigantes, los \u00e1rboles eran enormes, en una degradaci\u00f3n de verdes como un calidoscopio, andando vimos al frente dos soldados guyaneses.<\/p>\n\n\n\n<p>Gilberto y yo le dijimos que avanzar\u00e1 hacia alguna playa que estuviese del lado de all\u00e1. Solano iba en la punta delantera del pe\u00f1ero, que era bastante largo, parec\u00eda un capit\u00e1n preparado para un abordaje. Entonces Gilberto con astucia y muy seguro le dijo al chamo que esto era la toma militar del Esequibo. Antonio Da Silva se puso p\u00e1lido, le regal\u00e9 un de los tarjetones, y me dijo que la foto del tarjet\u00f3n el candidato se ve\u00eda m\u00e1s joven y nosotros le dijimos que era el mismo Solano. Y le dije arranca hacia la primera playita que veas, esto est\u00e1 ganado. Solano, parec\u00eda ensimismado, taciturno, como asombrado ante la inmensidad del rio y la totalidad de verdes de hojas, en una selva intrincada, donde la vida vibra en las aves y sus diferentes cantos, era como si se encontrar\u00e1 con todo lo que en su vida hab\u00eda anhelado, a su manera se ve\u00eda feliz.<\/p>\n\n\n\n<p>Gilberto se acerc\u00f3 para hablarle del efecto propagand\u00edstico que tendr\u00eda algunas fotos de \u00e9l, izando banderas en la embarcaci\u00f3n y en la Zona en Reclamaci\u00f3n del Esequibo, no obstante Solano le dijo que ya eso no era importante, que se jugaba algo mayor, que la patria no es una elecci\u00f3n sino algo terrible cuando no se le ama, que siempre so\u00f1\u00f3 con este d\u00eda, que elecci\u00f3n era por esta liberaci\u00f3n, que la vida estaba aqu\u00ed, comenzaba en este rio en estas riveras, que el carnaval electoral de Caracas ya no le importaba.<\/p>\n\n\n\n<p>Luego Gilberto regres\u00f3 y le refiri\u00f3 a Antonio Da Silva que ya esto estaba ganado, que lamentaba no haber tra\u00eddo armamento, que con \u00e9l ya hubiese dejado fuera de combate a los soldados que hab\u00edan dejado atr\u00e1s y le minti\u00f3 al decirle que ya el ej\u00e9rcito venezolano estaba entrando y tomando El Esequibo, por m\u00faltiples zonas, desde hac\u00eda varias horas y que avanzar\u00e1 hacia la primera playita que encontrar\u00e1 del otro lado del r\u00edo, y Antonio enfilo la nave y terminamos en una peque\u00f1a playa donde izamos banderas tricolor con ocho estrellada, esta vez las vi m\u00e1s radiantes. Solano alzo la primera y dijo algo que no logr\u00e9 escuchar porque le estaba pasando banderas a Gilberto, entonces Antonio dijo que regres\u00e1ramos al pe\u00f1ero, que eso puede ser peligroso si los soldados guyaneses se enteraban pod\u00edan dispararnos y pregunt\u00f3: \u00ab\u00bfPor qu\u00e9 no suenan los tiros si el ej\u00e9rcito venezolano est\u00e1 tomando esos terrenos?\u00bb, pregunt\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>Sab\u00eda que esos soldados guyaneses son capaces de cualquier cosa, y no se entregar\u00edan as\u00ed como as\u00ed. Le dijimos que sigui\u00e9ramos avanzando hac\u00eda Anacoco y buscando claros y playitas en la orilla para seguir clavando banderas y cuando vimos una playita como a cien metros Gilberto me dice en voz baja para que escuchara Antonio Da Silva y no escuchar\u00e1 Solano: &lt;> Antonio Da Silva escuch\u00f3 con asombro y al pararse Gilberto salt\u00f3 primero y coloc\u00f3 una bandera y continuamos navegando y m\u00e1s adelante vimos una peque\u00f1a ensenada en el r\u00edo y le dije a Antonio esta playa se llamar\u00e1 Emilcen, nos paramos y junto a Solano colocamos cuatro banderas.<\/p>\n\n\n\n<p>Antonio segu\u00eda navegando, pero por la orilla del Esequibo, ya sin miedo ni precauci\u00f3n. No regresaba el pe\u00f1ero a la mitad del r\u00edo, sino que ve\u00eda todo y ten\u00eda el rostro alegre, ahora iba m\u00e1s seguro, potente. Quer\u00eda decir algo y no se atrev\u00eda y al final no se aguant\u00f3 y nos pregunt\u00f3 que s\u00ed pod\u00eda nombrar alg\u00fan<br>lugar del Esequibo como de \u00e9l, que ten\u00eda familia, y necesitaba tener alguna parcela, mejor apartar un terreno para crear una finca grande, antes de que llegaran los soldados venezolanos y que le dij\u00e9ramos al doctor que se la diera con alg\u00fan papel, que la firma de este vale (se\u00f1al\u00f3 el tarjet\u00f3n y puso el dedo \u00edndice en la foto de Solano). Seguimos navegando y Antonio estaba como ambicioso, viendo con mucho cuidado el r\u00edo y la selva intrincada.<\/p>\n\n\n\n<p>Al final lleg\u00f3 a una ensenada y playa muy grande y bastante despejada, con un terrero plano sobre rocas altas y arrim\u00f3 el pe\u00f1ero a la orilla y fue a clavar las cinco banderas que quedaban, Solano tomaba notas o escrib\u00eda algo en una agenda, Antonio se nos acerc\u00f3 y nos dijo que esta parte del r\u00edo ten\u00eda buena pesca y que ser\u00eda la de \u00e9l y su familia, que \u00e9l y su mujer estaban viviendo con la suegra y era hora de tener algo propio y siempre le gust\u00f3 esta zona del r\u00edo, adem\u00e1s est\u00e1 cerca de la Isla de Anacoco y continu\u00f3 navegando hacia el lado derecho donde nos paramos un rato y tomamos fotos, Antonio Da Silva iba contento cuando regresamos por el r\u00edo hacia San Mart\u00edn de Turumb\u00e1n.<\/p>\n\n\n\n<p>All\u00ed Solano se puso a redactar el acta de la toma del Esequibo, la fecha que la encabezaba era 26 de noviembre de 1983 y en ella decret\u00f3 el nuevo estado Piar, escribi\u00f3 contra los ingleses, que los llamo La P\u00e9rfida Albi\u00f3n aclar\u00f3 todo lo que hab\u00eda que aclarar sobre el territorio que acabamos de pisar e izar banderas, era venezolano. Mientras Solano redactaba el documento, Gilberto se alej\u00f3 hacia el puesto de mando de unos soldados venezolanos, estaban hablando amigablemente hasta que les propuso que le prestaran un fusil, les dijo que lo mejor era dispararles a los soldados guyaneses que estaban de la otra margen del r\u00edo y estos le dijeron que lo mejor era que se retirara. Sin embargo, el hizo el aguaje de dispararle colocando las manos como si tuviese un fusil.<\/p>\n\n\n\n<p>Era un acta de dos folios en papel sellado y varios lo firmamos, Antonio Da Silva, lo ley\u00f3 detenidamente y despu\u00e9s de firmar me llam\u00f3 aparte y me dijo que en ese papel no aparec\u00eda lo de su terreno y que era una tierra y una costa muy bella y grande y all\u00ed se trasladar\u00eda con su familia, pero que ten\u00eda que tener la propiedad registrada. <\/p>\n\n\n\n<p>Entonces nos comimos unas arepas de pescado y jugo de papel\u00f3n con lim\u00f3n y nos dispusimos regresar como a las cuatro de la tarde, nos despedimos y Gilberto le dijo a Antonio que lo de \u00e9l estaba seguro, que le mandar\u00eda los papeles de propiedad a la isla de Anacoco. Y partimos de regreso pero como a la media hora se espicho un caucho y Solano se para en plena selva y de repente una camioneta cargada de mercanc\u00eda iba rumbo al pueblo de San Mart\u00edn de Turumb\u00e1n y le hicimos se\u00f1as para que se parar\u00e1. Y le comentamos nuestro problema y el propuso vendernos un caucho con ring, pero no ten\u00edamos dinero y Solano se acerc\u00f3 y le habl\u00f3 de la patria y la solidaridad y que nos prestar\u00e1 ese caucho que nosotros se lo dejar\u00edamos en la cauchera que est\u00e1 en la bomba de gasolina de la salida del pueblo. El hombre no quiso y hasta discuti\u00f3 con Solano, luego se fue.<\/p>\n\n\n\n<p>Entonces, empez\u00f3 a caer la noche, donde se confund\u00edan el sonido de los grillos, las hojas que temblaban y la lobreguez que cada vez era m\u00e1s intensa, esper\u00e1bamos que alguien pasara para auxiliarnos, pero el reloj y nuestra angustia avanzaban en la noche, sin comida, solo un litro de agua y la noche cada vez se tornaba m\u00e1s negra, trancada, empez\u00f3 una gar\u00faa y ceso y levanto m\u00e1s calor. Pens\u00e9 en los animales salvajes ese sitio era un paso de jaguares hacia el Roraima y las culebras hacen ola, creo que pasaron guacharos y murci\u00e9lagos, la oscuridad aumentaba.<\/p>\n\n\n\n<p>Nos metimos en el Lebar\u00f3n, pero el calor era insoportable, y al abrir la puerta llegaban los fastidiosos mosquitos. Entonces Gilberto y yo, nos dijimos que deb\u00edamos trancar la calle con ramas y palos porque en la oscuridad nadie se parar\u00eda; s\u00ed es que pasaba alguien y s\u00ed regresaba el viajante, esta vez no le pedir\u00edamos el caucho sino se lo quitar\u00edamos. Ese carajo solo pensaba en dinero y nosotros no lo ten\u00edamos. Gilberto cort\u00f3 chamizas y ramas peque\u00f1as, m\u00e1s unos le\u00f1os que encontramos y tapamos la calle al lado del Lebar\u00f3n. Vinos dos luces en el horizonte combinadas con muchas luces de las luci\u00e9rnagas. Ya cerca nos metimos en el medio de la calle y se detuvo la camioneta del mismo viajante, quien al ver a Gilberto con el cuchillo, seguramente pens\u00f3 que esto ya no ser\u00eda por las buenas y dijo bueno les presto el caucho hasta Tumeremos, as\u00ed fue y nosotros regresamos emocionados..<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Emilcen Rivero Sumido en la angustia del final de la campa\u00f1a electoral de la elecci\u00f3n presidencial de 1983, el doctor Alberto Solano, se encontraba en Caracas un jueves al mediod\u00eda de un noviembre que agonizaba, tanto como sus pretensiones presidenciales. 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