{"id":11537,"date":"2024-04-08T18:42:13","date_gmt":"2024-04-08T18:42:13","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=11537"},"modified":"2024-04-08T18:44:00","modified_gmt":"2024-04-08T18:44:00","slug":"dos-cuentos-de-ciencia-ficcion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/dos-cuentos-de-ciencia-ficcion\/","title":{"rendered":"Dos cuentos de ciencia ficci\u00f3n"},"content":{"rendered":"\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-right\">Jes\u00fas Puerta<\/h4>\n\n\n\n<p><strong>FELIZ A\u00d1O 1984<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>\u00c9l sab\u00eda que vendr\u00eda el momento en que la ruleta de la vida terminara su vuelta completa y le tocar\u00eda estar del otro lado, es decir, sentado, m\u00e1s bien eyectado en aquel duro banco de cemento, en ese pasillo tenebroso de tanta fama entre los prisioneros, con su pobre cuerpo como un esqueleto forrado de pellejo debido al hambre, el sue\u00f1o impedido por la luz nunca apagada del calabozo, la sed abrasadora. Un d\u00eda vendr\u00eda, lo supo siempre, en que \u00e9l ser\u00eda el torturado, y no el torturador. Le tocar\u00eda tarde o temprano, porque las purgas van y vienen, se suceden unas a otras; los que ayer mandaron ma\u00f1ana ser\u00e1n perseguidos y castigados, una y otra vez, a un ritmo vertiginoso, y los verdugos terminar\u00e1n siendo las v\u00edctimas.<\/p>\n\n\n\n<p>Y el d\u00eda lleg\u00f3, justo hoy, cuando los guardias dicen que reciben un a\u00f1o nuevo, y se dan palmaditas en los hombros dese\u00e1ndose un feliz a\u00f1o 1984; aunque \u00e9l sab\u00eda, a pesar de los dolores de los golpes y los choques el\u00e9ctricos en sus genitales, que llevaba por lo menos un a\u00f1o y medio en este papel. Sab\u00eda, y nada pod\u00eda sacarlo de esa seguridad que era su ancla de cordura, que 1984 fue hace a\u00f1os, que ahora, en todo caso, es 1988, aunque tambi\u00e9n sab\u00eda que eso era lo de menos, que tal vez era otro a\u00f1o, cualquiera: 1984 o 1936 o 1976 o 2020, no importaba. Siempre estar\u00edan all\u00ed las pantallas omnipresentes, en todas las paredes, en todos los rincones, en los ba\u00f1os, en la inmensa fachada de los edificios grises, tristes y viejos, siempre estar\u00eda la arenga interminable del \u201cGran Hermano\u201d, hablando de victorias hist\u00f3ricas, de la derrota heroica de los enemigos, de los grandes avances en la econom\u00eda; su rostro inmenso con su inmenso bigote en todas las paredes. Y tambi\u00e9n estar\u00eda all\u00ed la habitaci\u00f3n 101, el lugar donde les aguardaban los peores horrores a los detenidos.<\/p>\n\n\n\n<p>Todav\u00eda pod\u00eda recordar (y ello le reconfortaba y hasta le produc\u00eda placer) aquel prisionero de quien se encarg\u00f3 personalmente, sus alaridos hist\u00e9ricos, aterrados, cuando le pusieron junto a la cara, la jaula con la inmensa rata gris, inquieta, feroz, chillando hambrienta. \u00c9l le hab\u00eda colocado el mecanismo en la cara, ese peque\u00f1o t\u00fanel por donde la bestezuela correr\u00eda glotona para comerle los ojos, las mejillas, los tejidos blandos de la cara, con tan s\u00f3lo levantarle la puertecilla.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; \u00a1A Julia! \u00a1P\u00f3ngasela a Julia!- aull\u00f3 el desgraciado.<\/p>\n\n\n\n<p>La traici\u00f3n se hab\u00eda consumado. Desecho, el prisionero apenas ten\u00eda aliento para un ahogado sollozo. \u00c9l se sinti\u00f3 bien. Este trabajo le gustaba. Se sent\u00eda poderoso. Tanto como el Gran Hermano. En realidad, \u00e9l era el gran Hermano cuando consegu\u00eda, no tanto esas confesiones, que pod\u00edan ser una simple estratagema para evitar el sufrimiento, y no, como ahora lo estaba experimentado su prisionero, una capitulaci\u00f3n absoluta ante el Poder. Su moral, su amor propio, su vida hab\u00eda quedado quebrada despu\u00e9s de desear, para aquella tortura insoportable, que se le aplicara a su amor, a Julia.<\/p>\n\n\n\n<p>En la habitaci\u00f3n 101 se aplicaban torturas \u00fanicas, adecuadas especialmente a cada prisionero, porque cada uno ten\u00eda su horror m\u00e1s secreto, idiosincr\u00e1tico, singular.<\/p>\n\n\n\n<p>Tantos a\u00f1os torturando, le hab\u00edan despertado la curiosidad \u00bfCu\u00e1l horror le reservar\u00edan? \u00c9l las hab\u00eda aplicado todas, a tantos. Conoc\u00eda antiguas y nov\u00edsimas &nbsp;torturas. Tal vez, todas. No tardar\u00eda en saber cu\u00e1l ser\u00eda la suya, la \u00fanicamente suya.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; \u00a1Hola!- , le salud\u00f3 su verdugo-.&nbsp; Seguro te est\u00e1s preguntando cu\u00e1l tortura te aplicar\u00e9 a ti, que torturaste a tantos durante tantos a\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; S\u00ed, desde 1984 -, contest\u00f3 con las comisuras contra\u00eddas. El verdugo solt\u00f3 una carcajada.<\/p>\n\n\n\n<p>-\u00a1Caramba! Me parece excelente que tengas tan buen humor en este momento-. Otro verdugo apareci\u00f3 con una mesita de ruedas donde destacaban unas jeringas y unas botellitas con un l\u00edquido transparente-. T\u00fa conoces todo el protocolo. Sabes que cada individuo tiene uno y solo un terror singular y definitivo, el que es capaz de quebrarlo, por m\u00e1s valiente y heroico que se considere a s\u00ed mismo \u00bfVerdad? Nosotros, como sabes, estudiamos a cada uno de nuestros prisioneros. S\u00e9 que t\u00fa mismo dirigiste esos estudios en infinidad de casos \u00bfVerdad?<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Supongo que la tortura no es ponerme a esperar e imaginar qu\u00e9 podr\u00edan hacerme. Ya lo s\u00e9 todo.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; \u00a1Oh, no! \u00a1Claro que no! Eso te har\u00eda recordar e imaginar, y sabemos que disfrutas con esos recuerdos y esas figuraciones. Te hacen sentir poderoso y no hay placer m\u00e1s grande que sentirse poderoso \u00bfVerdad? No, colega, para ti tambi\u00e9n tenemos preparado algo especial \u00bfVes esta jeringa? Contiene una droga. Obvio \u00bfYa te imaginas qu\u00e9 es?<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Supongo que no ser\u00e1 esa que hace que duela todo el cuerpo. Eso es muy trillado.<\/p>\n\n\n\n<p>El verdugo no escatim\u00f3 fuerza en la bofetada.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; \u00a1Vamos! \u00a1No nos subestimes! Te hemos estudiado, colega. Y sabemos que esto s\u00ed que no lo vas a soportar. Sabes que torturar exige unas competencias espec\u00edficas. Una de ellas es la de estar completamente insensible a la empat\u00eda y la culpa. Al pasar los a\u00f1os en este empleo, colega, s\u00f3lo nos va quedando esa sensaci\u00f3n tan placentera del poder puro, el de hacer sufrir al otro, a cualquiera.<\/p>\n\n\n\n<p>El verdugo tom\u00f3 la jeringa, le dio unos golpecitos con los dedos y empuj\u00f3 el \u00e9mbolo hasta que un chorrito sali\u00f3 por la aguja. El verdugo se aproxim\u00f3 al cuerpo doliente de Smith, le subi\u00f3 la manga derecha del mono azul propio de los prisioneros pol\u00edticos y le aplic\u00f3 la aguja al brazo huesudo.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Pero, si existiera una manera, as\u00ed sea qu\u00edmica, de lograr que esos sentidos dormidos de la culpa y el remordimiento, despertaran\u2026 \u00a1Ah, qu\u00e9 terrores lograr\u00edamos! Preferir\u00e1s mil veces que mi mano fuera la rata en la jaula que le colocaste a aquel prisionero \u00bfTe acuerdas? Ya no podr\u00e1s disfrutar de ese recuerdo. Ahora tendr\u00e1s un sufrimiento mil veces peor: la culpa y el arrepentimiento.<\/p>\n\n\n\n<p>El alarido se escuch\u00f3 por todos los pasillos del gran edificio. Y no podr\u00e1s culpar a nadie m\u00e1s, porque el Gran Hermano eres t\u00fa y t\u00fa mismo te aplicar\u00e1s la peor de las torturas.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>CARAMELO DE YERBABUENA<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;Entr\u00f3 a su autom\u00f3vil como quien se lanza a un precipicio. Adentro, en el puesto del copiloto, ella lo aguardaba. Lo envolvi\u00f3 con el brillo de sus ojazos y ni siquiera el tapaboca pudo ocultar su sonrisa. Sac\u00f3 de su cartera una cajita de pl\u00e1stico. \u00c9l encendi\u00f3 la m\u00e1quina, arranc\u00f3 y pronto bajaba por la avenida que luc\u00eda sorprendentemente vac\u00eda, libre de otros veh\u00edculos y hasta de peatones. Desde afuera era dif\u00edcil ver lo que ocurr\u00eda en la cabina por los vidrios oscuros de las ventanas y el parabrisas. Incluso los drones tendr\u00edan dificultades para captar los movimientos de sus manos, el significado de esos h\u00famedos resplandores en la \u00fanica parte de los rostros expuestos.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;Tomaron el distribuidor por una de esas rampas que desaf\u00edan la gravedad. Ya en la autopista, \u00e9l aceler\u00f3. As\u00ed ser\u00eda casi imposible descubrir que ella hab\u00eda sacado de la cajita de pl\u00e1stico, en un segundo, una diminuta esfera blanca. Ella lo captur\u00f3 de nuevo con su risue\u00f1a mirada, al tiempo que, en un instante, llev\u00f3 su mano a la boca, impulsando la peque\u00f1a pastilla adentro. Cerr\u00f3 los ojos y suspir\u00f3 con satisfacci\u00f3n.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;\u00c9l sab\u00eda con seguridad las trayectorias de los drones en el aire, pues hab\u00eda sido uno de sus programadores. Su vuelo era sinuoso. Deb\u00edan captar lo que ocurr\u00eda en las cabinas de los pocos veh\u00edculos que se desplazaban por las anchas v\u00edas que se curvaban peligrosamente a esa velocidad. Por ello, las m\u00e1quinas voladoras, equipadas con potentes c\u00e1maras, oscilaban, de derecha a izquierda, barriendo el campo de aquellas rampas. Hab\u00eda un peque\u00f1o hiato que deb\u00edan aprovechar para cometer el delito. Un grave delito.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;Con decisi\u00f3n, ella se le acerc\u00f3. Advertido por el calor de su aliento, a menos de un dedo de distancia, \u00e9l se volte\u00f3 e impuls\u00f3 su boca a la de ella. Alzaron r\u00e1pidamente el borde superior del tapaboca para ofrecer sus labios abiertos.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;El placer, cuando es prohibido, puede resultar eterno aunque dure un segundo. Ella empuj\u00f3 el caramelo con la lengua a la de \u00e9l, acarici\u00e1ndosela. Las dos prolongaciones musculares, h\u00famedas, ansiosas, se frotaron entre s\u00ed por un momento, lubricadas por la miel de su saliva, en medio del delicioso efluvio de yerbabuena.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp; Fue tan s\u00f3lo un segundo. Cuando miraron al frente, descubrieron la cabeza electr\u00f3nica, id\u00e9ntica a un insecto monstruoso, que se hab\u00eda colocado frente a su parabrisas. El motor se apag\u00f3 y \u00e9l tuvo que aparcar en la orilla para esperar la jaula rodante ya avisada por el dron.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp; Era un riesgo previsto y asumido. Aunque ahora les viniera el castigo previsto, la reclusi\u00f3n y la tortura, al tiempo que en sus o\u00eddos resonaba la justificaci\u00f3n de parte de aquel inquisidor del orden profil\u00e1ctico total: \u201cdebemos, por su propio bien, salvarlos del contagio de nuevas pandemias para siempre\u201d, no se arrepintieron de haber saboreado aquella frescura deliciosa de la yerbabuena, la caricia de sus lenguas y la tibia saliva del otro.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;Era un grave delito en el Gran Orden Profil\u00e1ctico. Millones de virus fueron de una boca a la otra. Pero aquello pod\u00eda ser el principio del fin. Los caramelos de yerbabuena ya estaban en las carteras y los bolsillos, sugiriendo nuevas trasgresiones.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-right\"><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/jesus-puerta\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Sobre el autor<\/a><\/h4>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jes\u00fas Puerta FELIZ A\u00d1O 1984 \u00c9l sab\u00eda que vendr\u00eda el momento en que la ruleta de la vida terminara su vuelta completa y le tocar\u00eda estar del otro lado, es decir, sentado, m\u00e1s bien eyectado en aquel duro banco de cemento, en ese pasillo tenebroso de tanta fama entre los prisioneros, con su pobre cuerpo [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":11538,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[16],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/11537"}],"collection":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=11537"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/11537\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":11545,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/11537\/revisions\/11545"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/media\/11538"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=11537"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=11537"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=11537"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}