{"id":11397,"date":"2024-03-26T00:24:11","date_gmt":"2024-03-26T00:24:11","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=11397"},"modified":"2024-03-26T14:52:35","modified_gmt":"2024-03-26T14:52:35","slug":"pedir-demasiado","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/pedir-demasiado\/","title":{"rendered":"Pedir demasiado"},"content":{"rendered":"\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-right\">Victoria de Stefano<\/h4>\n\n\n\n<p>Estaba metido de lleno en sus ejercicios de gimnasia sueca cuando oy\u00f3 repicar el tel\u00e9fono con una intensidad que parec\u00eda transformarse en sordo tronido de impaciencia: entre las cuatro paredes de su apartamento no hab\u00eda sonado nunca a esas horas sino para traerle grandes molestias o para venir a golpearlo con alguna desgracia, como en aquella ocasi\u00f3n, cinco, seis meses atr\u00e1s, prefer\u00eda no llevar la cuenta, timbrando, timbrando estremeci\u00e9ndose de regreso. A no ser que, y en la mejor de las hip\u00f3tesis, se tratara de alguien que se hab\u00eda equivocado de n\u00famero. Levemente a destiempo y enfrentando su propio miedo, s\u00f3lo por evitar que la irrupci\u00f3n del ruido despertara a Denise, atraves\u00f3 a tientas el vest\u00edbulo oscuro mientras los dedos de sus pies se encog\u00edan al pasar de la alfombra velluda al contacto mucho m\u00e1s fr\u00edo del piso.<\/p>\n\n\n\n<p>En contra de todo lo que esperaba era su hermana Marcia, quien desde hac\u00eda tiempo daba se\u00f1ales de vida en ocasiones muy contadas ya intervalos cada vez m\u00e1s largos de desapego y olvido. Era su voz nasal, fr\u00eda, aguda, que a su inconfundible manera de suprimirlos pre\u00e1mbulos y sin dejar el m\u00e1s m\u00ednimo hueco para los saludos le informaba que volar\u00eda en unas horas a San Francisco, que le hab\u00eda dado instrucciones a su chofer para que al d\u00eda siguiente en la tarde le entregara a Denise una carpeta. Su regalo de cumplea\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014A\u00fan no cumple.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Cumplir\u00e1&#8230; cumplir\u00e1.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin duda, pero dentro de un mes. No en mayo sino en junio, el 11 de junio. Por si no lo recordaba hab\u00eda nacido el mismo d\u00eda y una hora y veinte minutos m\u00e1s tarde de que a la abuela la ingresaran en la cl\u00ednica con fractura del f\u00e9mur y un segundo infarto.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Cuando te avisamos estabas por ir a un baile. Dime si me equivoco, \u00bften\u00edas o no un traje con muchos frunces y unos volantes en los hombros?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00a1C\u00f3mo voy a acordarme de lo que llevaba puesto esa noche, ella entr\u00f3 y sali\u00f3 del hospital tantas veces!<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Pero \u00e9sa fue la \u00faltima.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00a1V\u00e1lgame Dios, Manuel, eso ocurri\u00f3 hace un siglo!<\/p>\n\n\n\n<p>Hace un siglo no, hace veintitr\u00e9s a\u00f1os, los que en su opini\u00f3n no eran tantos como para olvidar hasta ese punto, menos a\u00fan trat\u00e1ndose de un d\u00eda cuyas efem\u00e9rides registraban un desahucio y un nacimiento en la familia.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00a1Manuel!<\/p>\n\n\n\n<p>Cerr\u00f3 los ojos y escuch\u00f3 el bombeo de su sangre en los temporales.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfQu\u00e9 hay? \u00bfQu\u00e9 sucede?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Olv\u00eddate de eso. Quiero que me prestes atenci\u00f3n ahora. \u00d3yeme bien, pues se trata de un asunto muy importante.<\/p>\n\n\n\n<p>Sinti\u00f3 un repentino coraje. <em>\u00a1Vamos, vamos, dime una buena vez lo que tengas que decirme!<\/em> Se precisaban buenas razones para sentirse con derecho a telefonear cuando se supon\u00eda que las personas deb\u00edan de estar durmiendo.<\/p>\n\n\n\n<p>Cumplea\u00f1os o no, le estaba hablando de una buena suma de dinero en fideicomiso. De un legado que no representaba una fortuna, pero s\u00ed una c\u00f3moda renta. En la carpeta estaban las instrucciones, las planillas, el nombre de la persona encargada de los tr\u00e1mites. Denise deb\u00eda ir al banco a terminar de formalizar la operaci\u00f3n, Despu\u00e9s de la firma le entregar\u00edan el certificado de propiedad, el talonario de cheques, los balances. Tendr\u00eda que haberlo hecho antes. Pero&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p>Fue un pero muy largo despu\u00e9s del cual se levant\u00f3 destacad\u00edsimo el silencio. Hac\u00eda a\u00f1os que hab\u00eda dejado atr\u00e1s el climaterio, su marido hab\u00eda muerto, ella se estaba haciendo vieja, no ten\u00eda hijos&#8230; Degust\u00f3, palade\u00f3 la cifra dilat\u00e1ndola s\u00edlaba a s\u00edlaba bajo la magnitud de su propio peso. Desconfiando de la voz que desde el fondo negro de la l\u00ednea hac\u00eda eco en el canal auditivo de su oreja izquierda, Manuel alej\u00f3 la bocina y movi\u00f3 el aparato tante\u00e1ndose el cr\u00e1neo en busca de alguna prueba de realidad, tanto en el asiento de transmisi\u00f3n del sonido como en la sede del cerebro. \u00bfA qu\u00e9 ven\u00eda eso ahora? \u00bfSe estaba haciendo cargo de resarcirlos de injusticias y agravios? \u00bfEscr\u00fapulos tard\u00edos? \u00bfEstar\u00eda loca o enferma? \u00bfO se trataba de alguna conjura cuyos meandros le resultaban incomprensibles?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfTienes algo con qu\u00e9 escribir?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00a1Qu\u00e9 dices?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Que si tienes papel y l\u00e1piz.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014No hace falta.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00a1Por favor, no hables tan bajo!<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Que no es necesario.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00a1No te escucho!<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Que no hace falta.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfSeguro? \u00bfY Denise, est\u00e1 ah\u00ed contigo?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014No, se ha ido a Par\u00eds.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfA Par\u00eds?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00a1S\u00ed. se ha ido a Par\u00eds en el r\u00e1pido de las veintitr\u00e9s y quince!<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00a1No seas tonto, Manuel! \u00a1D\u00e9jate de payasadas!<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfD\u00f3nde quieres que est\u00e9, sino durmiendo?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Bien, cuando despierte se lo dices.<\/p>\n\n\n\n<p>Estar\u00eda de vuelta en un mes. M\u00e1s adelante tomar\u00eda otras disposiciones testamentarias&#8230; No ten\u00eda intenci\u00f3n de dejar cabos sueltos para que su fortuna se la llevara el fisco. Hab\u00eda tiempo, no se iba a morir ma\u00f1ana, gozaba de buena salud, y con un tono y una cadencia m\u00e1s suaves de los que hab\u00eda empleado nunca cuando a\u00fan eran ni\u00f1os, y todav\u00eda no lo hab\u00eda convertido en juguete de su sarcasmo, dijo que no ten\u00eda por qu\u00e9 darle las gracias.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00c9l no ten\u00eda conciencia de hab\u00e9rselas dado. Quiz\u00e1s lo hubiera hecho. Sol\u00eda suceder que entre personas educadas la cortes\u00eda actuara autom\u00e1ticamente. <em>Hola, qu\u00e9 tal, buenos d\u00edas, \u00bfc\u00f3mo est\u00e1 usted? Bien, muy bien, gracias<\/em>, por m\u00e1s que se estuviera cargando con uno de esos pesos que destrozan el alma. Pero darle las gracias a una masa compacta de roca y c\u00e1lculo, habr\u00eda sido de su parte un gesto de una delicadeza sin precedentes.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfManuel, me est\u00e1s oyendo?<\/p>\n\n\n\n<p>Se qued\u00f3 atascado un segundo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014S\u00ed, Marcia, claro que te estoy oyendo.<\/p>\n\n\n\n<p>Su voz se volvi\u00f3 quejumbrosa.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Pobre, pobre muchacha&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p>No, no era una muchacha, era una mujer, y nada le faltaba.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014No quiero desampararla. Sea como sea, es mi sobrina.<\/p>\n\n\n\n<p>Hubo un breve silencio.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Nosotros siempre hemos chocado, Manuel.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Casi siempre.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014T\u00fa saliste a pap\u00e1 y yo a mam\u00e1. Ellos no ten\u00edan nada en com\u00fan.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Salvo a nosotros \u2014dijo y pens\u00f3 que de haber funcionado con ella la iron\u00eda se habr\u00eda anotado un triunfo\u2014 \u00bfAlg\u00fan motivo especial para ir a San Francisco?<\/p>\n\n\n\n<p>Lo de siempre, turismo, negocios, compras, de todo un poco\u2026 Despu\u00e9s a Tokio, a Tokyo, a Nagasaki. El barrio de los templos, el monte Fuji al fondo, bosques de cedros, cerezos silvestres, jardines zen, volcanes, cumbres nevadas, ostras de Hiroshima, carne de Kobe, salones de t\u00e9, hoteles suntuosos y muy modernos, el tren bala\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>Pero ya no quiso seguir escuchando la inflamaci\u00f3n de su optimismo pasando de una cosa maravillosa a otra. Manteniendo el auricular en el hombro, encendi\u00f3 la radio. Sintoniz\u00f3 el dial en la frecuencia de las noticias. <em>Cuatro ballenas y ciento treinta y seis delfines en avanzado estado de descomposici\u00f3n fueron encontrados en las costas de Sinaloa.<\/em> \u00a1Que hablara, que hablara, sus palabras atiborradas de sucia felicidad ya no pod\u00edan perturbarlo! <em>75.000 refugiados ruandeses desaparecidos sin dejar rastros al este de Zaire. Se propaga el c\u00f3lera entre los ni\u00f1os picapedreros del Per\u00fa. Incendio de vastas proporciones en Yakarta. 107 muertos 83 heridos.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Pas\u00f3 a una nueva estaci\u00f3n. <em>Desastre ferroviario en la India. Se declara el estado de sitio en Kuala Lumpur. Washington y Mosc\u00fa&#8230;<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Volvi\u00f3 a llevarse el auricular a la oreja.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Tengo que cortar ahora.<\/p>\n\n\n\n<p>Sobre el trasfondo sonoro de puertas que se abr\u00edan y se cerraban se oy\u00f3 la voz de la criada.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Se me est\u00e1 haciendo tarde. Te llamar\u00e9 apenas llegue a San Francisco.<\/p>\n\n\n\n<p>Apag\u00f3 la radio. El silencio volvi\u00f3 a refluir en la sala con un zumbido inquietante. \u00a1Todo ese viejo asunto de la hipotecad\u00edsima herencia de su abuela que ella y su marido hab\u00edan administrado con tan buen tino y perspicacia hasta avanzado el tiempo duplicarla, triplicarla, repotenciarla, quintuplicarla como para transmutar al sapo feo en pr\u00edncipe y a su consorte en archiduquesa! En su inocencia se lo hab\u00eda cre\u00eddo todo: las tierras bald\u00edas, los cambalaches, las pujas, las transacciones varias, las joyas que no val\u00edan nada, los golpes de suerte, adem\u00e1s de sus portentosas capacidades para oler por d\u00f3nde soplaban los rendimientos.<\/p>\n\n\n\n<p>De eso hab\u00edan transcurrido m\u00e1s de tres d\u00e9cadas, pero ahora, a sus casi sesenta a\u00f1os, hab\u00eda aprendido muchas cosas <em>en y del<\/em> camino. Se hab\u00eda acabado definitivamente la \u00e9poca en que se tragaba toda clase de historias tan oscuras como absurdas. Una sola cosa era cierta. Se lo ten\u00eda merecido por su escasa aptitud para las cosas pr\u00e1cticas, por su congenial inclinaci\u00f3n a permanecer tranquilo, por el placer que le proporcionaba estar a la airosa altura de su indiferencia, por cada una de las oportunidades desperdiciadas en lo que hab\u00eda visto pasar de sus en\u00e9simos y atolondrados a\u00f1os. Se lo ten\u00eda merecido por su empedernido, por su incorregible pecado de orgullo. Esa era la pura verdad. No ten\u00eda una dificultad en admitirlo, la culpa era toda suya. Era un est\u00fapido de la punta de los pies a la ra\u00edz delos cabellos. El orgullo y la estupidez eran como dos mitades, como dos gemelos que siempre iban juntos.<\/p>\n\n\n\n<p>Alz\u00f3 los brazos, cinco veces arriba, cruz\u00e1ndolos por encima de la cabeza. Dobl\u00f3 la cintura, los llev\u00f3 hasta m\u00e1s abajo de las rodillas, volvi\u00f3 a subirlos, pero tras respirar hondo y expulsar el aire, los dej\u00f3 caer como un par de alas in\u00fatiles. Ya no se acordaba en qu\u00e9 punto de la serie de las flexiones hab\u00eda quedado interrumpido, ya hab\u00eda perdido el vigor y la tensi\u00f3n de los m\u00fasculos.<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u00a1Se\u00f1or, haz algo!<\/em>, se hab\u00eda estado repitiendo durante los \u00faltimos meses. Abr\u00eda la ventana y con sus ojos puestos en la blanca distancia dec\u00eda: <em>\u00a1Se\u00f1or, haz algo!<\/em> Ve\u00eda a su hija afligida y con la mirada borrosa. como un grito de auxilio detr\u00e1s de la niebla y murmuraba: <em>\u00a1Se\u00f1or, haz algo, cualquier cosa, pero hazlo!<\/em> Y las primeras noches despu\u00e9s del accidente, cuando ella despertaba, ba\u00f1ada en sudor, el pelo revuelto y la cara desencajada por miedo de volver a dormirse, le dec\u00eda bajito: <em>No te asustes, aqu\u00ed estoy. Soy yo, tu padre<\/em>. Mientras, elev\u00e1ndolo a grito por dentro, clamaba al cielo por un poco de indulgencia. La manten\u00eda un rato con la cabeza recostada del hombro, le acariciaba el cabello, la mano abandonada, inerte, y le segu\u00eda implorando al Hijo de Dios, no prodigios ni milagros que avalaran su verdad a trav\u00e9s de lo extraordinario, s\u00f3lo una gota, una m\u00ednima gota del infinito mar de su misericordia. \u00a1Que no so\u00f1ara con el ausente! \u00a1Que su pena tan honda no lo buscara en ese sordo yermo donde los muertos s\u00f3lo contaban respecto a alguien! Por fin el Hijo de Dios hab\u00eda venido a hacer alguna cosa en favor de ambos. Hab\u00eda venido a hacer posible lo que parec\u00eda imposible.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Se\u00f1or, Se\u00f1or, del fondo del abismo te he llamado<\/em>&#8230; Sus ruegos hab\u00edan sido atendidos, hab\u00eda logrado clavar en alguna fibra de su coraz\u00f3n el aguij\u00f3n de la plegaria, pero jam\u00e1s le hab\u00eda pasado por la mente que la divina providencia decidiera actuar por la intercesi\u00f3n de su sol\u00edcita e inevitable hermana Marcia. Si ese era el derrotero, porque las cosas vienen siempre de donde menos se lo espera, que hab\u00eda elegido para enfilar sus designios, ten\u00eda que aceptarlo. No era de suponer que el Hijo de Dios tomara sus decisiones de un modo indeliberado. Con todo, hubiera preferido que ella, la inspirada del Se\u00f1or, hallara una manera menos cortante e impermeablemente fr\u00eda de enviar el mensaje. Alguna muestra de afecto, alguna vibraci\u00f3n, alguna resquebradura en el tono, alg\u00fan efecto de teatro. A falta del calor y de la espontaneidad de un aut\u00e9ntico sentimiento, no le pareci\u00f3 mucho lo que estaba pidiendo.<\/p>\n\n\n\n<p>La carpeta que traer\u00eda el chofer le sonaba a limosna. Una d\u00e1diva. Eso, una d\u00e1diva, pens\u00f3 recordando la palabra que hab\u00eda utilizado su amigo el escritor para referirse a la mesada que su padrino, como para humillar y martirizar su candor de ni\u00f1o, le daba con un brazo r\u00edgido, cuyo \u00e1ngulo rectil\u00edneo apenas se separaba del tronco, a fin de que \u00e9l extendiera el suyo obediente. <em>\u00a1Para la merienda, para la ropa, paral os zapatos, para el cine!<\/em> \u00a1Ese detestable ser humano del que nunca le hab\u00edan faltado los bien fundados indicios de que estuviera unido a \u00e9l por una paternidad m\u00e1s estrecha que la del agua bendita derram\u00e1ndose por tres veces sobre la fontanela!<\/p>\n\n\n\n<p>Por fortuna, de su desventurada infancia y adolescencia, le hab\u00eda dicho su amigo el escritor, s\u00f3lo guardaba d\u00e9biles, p\u00e1lidos recuerdos. Con el correr de los a\u00f1os se hab\u00eda vuelto del todo inmune a amarguras y resentimientos. La larga y tenaz batalla por la forja de mundos m\u00e1s soberanos, las s\u00fabitas iluminaciones y todo lo que lograba a partir de ellas, hab\u00edan terminado por suavizarlo todo su car\u00e1cter, su pasado. Como sus amigos pod\u00edan verlo, se hac\u00eda cada vez m\u00e1s sabio y tolerante, dec\u00eda siempre que hubiera alguien dispuesto a escucharlo.<\/p>\n\n\n\n<p>Justamente, noches atr\u00e1s, hab\u00eda preguntado: <em>\u00bfMiento, acaso me enga\u00f1o?<\/em>, con una ruda elevaci\u00f3n del hombro izquierdo y la maza del pu\u00f1o sobre la mesa acompa\u00f1\u00e1ndose de las restallantes carcajadas que hab\u00eda dado en aclamar como de su placer m\u00e1s completo. <em>\u00bfEra o no era la personificaci\u00f3n del hombre que juzgaba el mundo con la calma y sosiego de quien lo ha visto, lo ha vivido y comprendido todo y ya no pod\u00eda sorprenderse ni alterarse con nada? \u00bfCon nada?<\/em> Risas del auditorio. Bueno, con casi nada.<\/p>\n\n\n\n<p>En cuanto a \u00e9l, no estaba en posici\u00f3n de despreciar ni de hacerle ascos a nada, a los huesos podridos, a las sobras que se le lanzaban a los perros. A todo estaba dispuesto, a infamarse, a ponerse de rodillas y bajar la frente, a eso y tanto m\u00e1s, por el bien de su tesorito. Y en cuanto a sus resentimientos, se hallaba demasiado desconcertado para ocuparse de ellos. Fuera como fuese, si alguna vez hab\u00eda odiado a Marcia, de alguna extra\u00f1a manera su viejo rencor se hab\u00eda apagado y apenas algo de rabia, una rabia crujiente y desamparada le hab\u00eda quedado atravesada.<\/p>\n\n\n\n<p>Rabia por su avidez, rabia por su rapacidad y ego\u00edsmo extremo. Jam\u00e1s un atisbo de dudas, jam\u00e1s un titubeo, jam\u00e1s el fulgor de un fuego fatuo vulnerando la oscuridad de su conciencia. Siempre satisfecha de ser as\u00ed como era, siempre resuelta a sacar de en medio lo que le molestaba. \u00a1Y ahora ese rapto de generosidad por el cual se exoneraba de culpas! \u00a1Ese regalo por el cual tendr\u00eda que estarle eternamente agradecido! Al final todo seguir\u00eda siendo ganancia para ella. Lo que quitaba y lo que daba, lo que adeudaba y lo que obten\u00eda a cambio.<\/p>\n\n\n\n<p>Recordar pod\u00eda ser malo, pero olvidar, olvidar tampoco pod\u00eda ser bueno. Se pregunt\u00f3 c\u00f3mo hac\u00edan los mortales, los felices mortales, para discernir el justo medio entre lo que deb\u00eda o no deb\u00eda ser recordado, c\u00f3mo se las arreglaban para tener corta memoria y arrogarse la gracia del perd\u00f3n y el olvido. Saberlo, no lo sab\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Estaba entrando aunque muy tenue la luz del d\u00eda, mientras a \u00e9l le parec\u00eda estar ingresando en el reino del estupor eterno. Un acontecimiento de excepci\u00f3n hab\u00eda venido a cambiar sus vidas. Ellos no ser\u00edan los mismos de ahora en adelante. Pero a\u00fan no sab\u00eda cu\u00e1nto y c\u00f3mo, s\u00f3lo ten\u00eda el presentimiento de transformaciones radicales y profundas. Pens\u00f3 en la arrolladora omnipresencia de la fuerza de atracci\u00f3n del dinero, del dinero que arrastraba destinos y destinos tras de s\u00ed. \u00bfAyudar\u00eda a la recuperaci\u00f3n de Denise el estar en condiciones de darse una mejor vida? \u00bfLe servir\u00eda de ant\u00eddoto a su tristeza el verse liberada de cuidados materiales y con un porvenir asegurado? Eso siempre deb\u00eda de ser posible, aun si no ignoraba el bajo concepto que a su edad se ten\u00eda de los bienes materiales en compensaci\u00f3n de un amor perdido, lo que sin duda no dejaba de ser cierto, pues nunca la p\u00e9rdida de algo como eso podr\u00eda ser reparada con creces.<\/p>\n\n\n\n<p>Intent\u00f3 pasarle revista a toda clase de im\u00e1genes gratas y risue\u00f1as: anuncios publicitarios, prospectos, folletos de viajes. Mar verde, mar azul, la fragua de sol naranja, el embeleso del plenilunio fosforeciendo en la playa lisa e inmensa, pero pronto, esos escogidos escenarios, bajo cuyos focos, en calidad de viajera de lujo, deb\u00eda afianzarse Denise, se fueron cubriendo de unos impenetrables velos que con todo y sus esfuerzos imaginativos apenas si lograba desgarrar. Hasta tanto no tuviera conciencia plena del dinero que ella recibir\u00eda, ese dinero no exist\u00eda, pod\u00eda nombrarlo, pod\u00eda fantasearlo pero no concebirlo en la total y real certeza de su cuant\u00eda. \u00bfY si despu\u00e9s de todo aquella c\u00f3moda renta no diera para tanto?<\/p>\n\n\n\n<p>Como el envi\u00f3n de un breve y conciso aplauso, resonaron las conchas de n\u00e1car que pend\u00edan del balc\u00f3n. Una bandada de periquitos pas\u00f3 en direcci\u00f3n a la vecindad buc\u00f3lica del parque. Del parque a la monta\u00f1a, de la monta\u00f1a al parque, sobrevolando porciones de cimbreante cielo: el per\u00edmetro de la cancha de f\u00fatbol, con lo que quedaba en pie de los arcos podridos del que fuera un colegio t\u00e9cnico, los jardines apenas menos enmara\u00f1ados de la Escuela Experimental de Enfermeras, el patio astroso y resquebrajado del siqui\u00e1trico, pero que conservaba intacta, junto a la capillita en planta de cruz, la fuente, con su gruta de piedra tosca y la estatua glorificada en yeso de la Virgen de Coromoto, a la que de tanto en tanto los mismos locos repintaban de rojo fucsia y feroz blanco.<\/p>\n\n\n\n<p>Del parque a la monta\u00f1a, pericos y periquitos viniendo de a dos en fondo, entre las cinco y media y las seis y cuarto, a remover el cielo con sus apremios y su desorden. Saliendo, penetrando, rodeando los \u00e1rboles, sin nada que les ofreciera obst\u00e1culo, cualesquiera que fueran los improbables vuelos de sus volitivos rumbos. De un momento a otro se escuchar\u00eda el estr\u00e9pito mayor de las guacharacas, S\u00ed que se oy\u00f3, pero m\u00e1s bien de huida hacia un lugar lejano y, en cosa de segundos, dispers\u00e1ndose y despu\u00e9s cesando. Como si todos se hubiesen puesto de acuerdo, el cielo se estaba vaciando. \u00bfSer\u00eda verdad eso de que los p\u00e1jaros practicaban el rito de la multiplicaci\u00f3n de la vida afinc\u00e1ndose en el aire? \u00bfAlguien los hab\u00eda visto alguna vez aparearse en las alturas?<\/p>\n\n\n\n<p>Se levant\u00f3, fue a la cocina. Volvi\u00f3 con una taza rebosante de caf\u00e9 y asom\u00e1ndose al balc\u00f3n, con sus petunias y sus penachos de colas de caballo sembradas de miniaturizados brotes rojos en los v\u00e9rtices, la apoy\u00f3 del barandal.<\/p>\n\n\n\n<p>Como siempre, pens\u00f3 que de haber sido el suyo un balc\u00f3n corrido y de haber estado en un piso m\u00e1s alto, su elemental necesidad de echar una mirada al mundo por encima dela calle, habr\u00eda quedado m\u00e1s que satisfecha. No ten\u00eda por qu\u00e9 quejarse. La vista de ese medio pico de la monta\u00f1a y buena parte del plegamiento que corr\u00eda hacia el este, apenas interrumpido por los edificios m\u00e1s altos y los serpenteantes flancos de la autopista, donde el sol brillaba primero y primero se encapotaban los cerros para anunciar una ma\u00f1ana t\u00f3rrida o las implacables lluvias y el mal tiempo, le bastaban a su solaz.<\/p>\n\n\n\n<p>Arrim\u00f3 la vieja butaca de un hermoso color verde tachonado de espigas doradas. Se ech\u00f3 en el asiento palpando al tacto los cigarrillos sobre la mesita baja. Subiendo las manos hacia el rostro, encendi\u00f3 el cigarrillo y aspir\u00f3 bocanada tras bocanada, bocanadas que eran como una tregua, mientras el f\u00f3sforo se iba consumiendo en una lenta llama suave.<\/p>\n\n\n\n<p>Todos los d\u00edas, exceptuado el domingo que era su s\u00e1bado, despu\u00e9s de sus ejercicios de gimnasia sueca, se sentaba ah\u00ed a disfrutar del fr\u00edo t\u00f3nico de la ma\u00f1ana pellizc\u00e1ndole la piel de la cara, a dejarse llevar por los ruidos con que comenzaba una nueva jornada en la vida m\u00e1s bien breve del hombre, a sumergirse en la contemplaci\u00f3n del punto cardinal donde se ubicaban todos los arreboles del mundo: gris plata, gris perla, plata apacible, plata estriada, luego una rotura violeta sobre la franja de niebla que velaba el horizonte. Y enseguida, los edificios, las casas, los \u00e1rboles, las calles, los autos, que se congregaban a perfilarse, discriminando en la m\u00e1s cierta luz del nuevo d\u00eda, sus proporciones y distancias.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero no pudo prolongar ese estado de ol\u00edmpica degustaci\u00f3n de cuanto brillaba y se apagaba, de cuanto ven\u00eda y se deten\u00eda, m\u00e1s all\u00e1 de unos minutos. Arriba abr\u00edan un cl\u00f3set haciendo chocar las puertas. Como contrapartida del canto delas paraulatas, dos \u00e1speros trinos largos, asoci\u00e1ndose al primer toque de la llamada de Marcia, terminaron por sacarlo del semisue\u00f1o en que se hallaba meci\u00e9ndose.<\/p>\n\n\n\n<p>Se levant\u00f3, fue al cuarto y, lanzando al canasto de la ropa sucia la franela, los calzoncillos mil veces usados y lavados, que le quedaban rid\u00edculamente anchos, entr\u00f3 al ba\u00f1o sin m\u00e1s prenda que la toalla sobre los hombros. Distra\u00eddo se toc\u00f3 el bulto de los genitales. Enredando el vello entre los dedos, se encontr\u00f3 bajando la vista a mirar la flacidez del miembro. Se inclin\u00f3 a examinarlo con la misma avidez y el mismo espanto con que acechaba los signos de corporalidad de los a\u00fan no viejos pero ya no precisamente del todo j\u00f3venes. Continu\u00f3 hasta las piernas, con la convicci\u00f3n de saberlas firmes, pero hacia los tobillos se hinchaba el \u00e1rbol de las venas y la piel reseca se cubr\u00eda de manchas cenizas y amarillentas, iguales a las de su padre cuando sus ri\u00f1ones, siguiendo una innegable tendencia hereditaria, hab\u00edan comenzado a producir c\u00e1lculos.<\/p>\n\n\n\n<p>Cerrando los ojos, con la ilusi\u00f3n de hacerse invisible a s\u00ed mismo, apart\u00f3 la cortina y, abriendo la llave, entr\u00f3 a la ducha de un salto. El rugido del viejo calentador aumentando violentamente de volumen le hizo recordar el fragor de las turbinas antes de recorrer la pista y tomar altura. Se imagin\u00f3 con el cintur\u00f3n abrochado mirando el sol de la ma\u00f1ana a trav\u00e9s de la ventanilla. <em>Please fasten your seatbelt!<\/em> <em>Fasten your seatbelt.<\/em> El susto repentino, el temblor agazapado en las mand\u00edbulas, ese primer signo del p\u00e1nico a sucumbir encarnado en el hueso dela nuez conteniendo por encima del cuello de la camisa el grito enmudecido.<\/p>\n\n\n\n<p>Cinco fuertes latidos, seguidos del dram\u00e1tico e impelente triunfo de la nave orbitando su embridada sombra por encima de las nubes con sus crestas se\u00f1aladas por un aura. Nubes, nubes, nubes puestas ah\u00ed, donde ya no hab\u00eda sost\u00e9n de la materia, s\u00f3lo viento y sacos de turbulencias, para asegurar su traves\u00eda en la fr\u00eda inmensidad del azul del que estaban desterrados todos aquellos que no tuviesen alas. Cerr\u00f3 la llave. Se enjabon\u00f3, se friccion\u00f3 la cabeza. Volvi\u00f3 a abrirla. Respirando de nuevo, sin resuello, sin ensanchar ni encoger el pecho, sin siquiera pensar en los nueve mil metros de altitud que separaban su Boeing 747 del relieve de atlas del planeta Tierra, tarareando una cancioncita tonta de la que no conoc\u00eda m\u00e1s que un fragmento, se vio a s\u00ed mismo con la revista en alto, abierta en las p\u00e1ginas ilustradas, nivelado con el horizonte, a la m\u00e1xima velocidad estable de crucero. Sin sacudidas, sin baches, sin conmoci\u00f3n, sin v\u00e9rtigo, en la completa cesaci\u00f3n del ruido salvo la monocorde vibraci\u00f3n de la cabina arrostrando el muro del aire. <em>Japanese Airways announces&#8230; <\/em><em>Flight numberfive-o-six&#8230; American Airlines announces.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Desnudo de la cintura para arriba, se acerc\u00f3 al espejo, cogi\u00f3 la tijera. Recort\u00f3 aqu\u00ed y all\u00e1, Con cada tijeretazo, mechones de pelo iban cayendo al lavamanos. Sin pensarlo dos veces, ajust\u00f3 la hojilla a la base de la nariz desliz\u00e1ndola en varias pasadas decididas. Una vez concluido el afeitado, frotando con la toalla la exudaci\u00f3n del vapor en el espejo, observ\u00f3 que con el rasurado de las partes grises se hab\u00eda remozado de unos cuantos a\u00f1os. Se admir\u00f3 de ver que su cabello, salvo algunas hebras blancas, siguiera siendo, adem\u00e1s de razonablemente tupido, de ese amable tono casta\u00f1o que se prestaba a disimular las canas. Ahora s\u00f3lo le tocar\u00eda reconstituir para s\u00ed mismo una fisonom\u00eda de la que hab\u00eda desaparecido su adorno de lana mate y sucio.<\/p>\n\n\n\n<p>Vestido de un todo se inspeccion\u00f3 por \u00faltima vez ante el espejo del armario, le gust\u00f3 la expresi\u00f3n de terquedad de sus labios. Hac\u00eda buen efecto. Euf\u00f3rico, hizo el signo dela V de la Victoria. Listo, viejo loco. \u00bfY ahora, a d\u00f3nde? A la calle, a trabajar.<\/p>\n\n\n\n<p>Antes de salir, se detuvo frente al cuarto de Denise. Dos golpes suaves y uno m\u00e1s recio, esper\u00f3 y no obtuvo respuesta. Empuj\u00f3 la puerta que estaba entornada, capt\u00f3 el movimiento furtivo de un pie escurri\u00e9ndose bajo la s\u00e1bana, los rizos oscuros proyect\u00e1ndose sobre la almohada. Advirti\u00f3 el espejeo del brillo de unas monedas en el piso. Pero en el mismo instante en que se dispon\u00eda a recogerlas, renunci\u00f3 a hacerlo. Se hab\u00eda vuelto siempre m\u00e1s frecuente cogerla en flagrante delito de desorden, cuando hasta hace poco tiempo aquella habitaci\u00f3n era el c\u00edrculo encantado del m\u00e1s perfecto orden. Los libros, la funda del monitor, el vaso de leche, un cuarto de tableta de chocolate\u2014que era de lo \u00fanico que siempre ten\u00eda apetito, los Levi&#8217;s, los varios pares de sandalias, estaban al pie de la cama o tirados en cualquier parte. Pero el que su prometido hubiera muerto, no hac\u00eda de ella una esposa india, como para ir a arder entre los le\u00f1os donde estaban siendo purgados los despojos mortales de su marido: exequias y esponsales despachados juntos. Quiz\u00e1s lo peor fuera eso, que fuera y no fuera viuda a un mismo tiempo. A las viudas seles hac\u00eda m\u00e1s f\u00e1cil recuperarse, qui\u00e9n sabe si porque pronto aprend\u00edan a sacarle partido al decoro de su nuevo estado. Pero ella, con esa mirada l\u00e1nguida y apocada, con ese sonambulismo y apat\u00eda que comenzaban a durar demasiado&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Denise, estoy de salida.<\/p>\n\n\n\n<p>Le respondi\u00f3 un gru\u00f1ido so\u00f1oliento, los muelles rechinaron bajo el cuerpo que se desplazaba hacia el extremo de la cama adelantado el brazo derecho, como si necesitara abrazarse a alguien que no estaba all\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014El caf\u00e9 est\u00e1 en el termo. En la nevera hay leche, en la cesta hay frutas. Te compr\u00e9 ese pan de cereales que te gusta tanto. La mujer del conserje te trajo jalea de guayaba, no olvides agradec\u00e9rselo. No dejes de desayunar, ser\u00eda una desgracia que te enfermaras ahora, que est\u00e1s por graduarte,<\/p>\n\n\n\n<p>Por las rendijas de la persiana se filtr\u00f3 la luz del d\u00eda iluminando la portada de un librito sobre la mesa de noche, a un lado de la caja de diapositivas del herbario del Smithsonian Institute: <em>Cloroplastos y mitocondrios, <\/em>Michael Tribbe y Peter Whittaker. Lo cogi\u00f3 y ley\u00f3 al azar unas cuantas l\u00edneas de la p\u00e1gina donde hab\u00eda quedado abierto: \u201c<em>Fase fotosint\u00e9tica oscura, catabolismo glucol\u00edtico\u2026 aire desflogisticado\u2026 oxidaci\u00f3n reducci\u00f3n\u2026 oxidaci\u00f3n reducci\u00f3n\u2026 Las pautas de crecimiento y degradaci\u00f3n de un organismo son consecuencia del equilibrio entre las fuerzas opuestas del anabolismo (s\u00edntesis) y el catabolismo (destrucci\u00f3n). Ambos procesos act\u00faan durante toda la vida del organismo. Cuando anabolismo y catabolismo se igualan, la planta se estabiliza. Y cuando el catabolismo supera al anabolismo, se marchita y muere<\/em>\u201d, lo devolvi\u00f3 a su sitio y se qued\u00f3 all\u00ed parado, mir\u00e1ndola pensativo. Su respiraci\u00f3n era demasiado r\u00e1pida como para sospechar que hab\u00eda vuelto a dormirse.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00a1Van a ser las ocho! \u2014se anim\u00f3 a decir\u2014. Dentro de una hora es tu clase de danza. Lev\u00e1ntate ovas a llegar tarde.<\/p>\n\n\n\n<p>Pasaron algunos segundos hasta que gir\u00e1ndose murmur\u00f3, ya no un sonido so\u00f1oliento, sino tres palabras forzadas pero audibles.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014No puedo, pap\u00e1.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfQu\u00e9 te sucede?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Pas\u00e9 una noche infame\u2014dijo con lentitud\u2014. Con \u00e9sta son dos las noches en que no duermo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bf Por qu\u00e9 no me llamaste?<\/p>\n\n\n\n<p>Susurr\u00f3 con la cabeza inclinada hacia la pared.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfA las tres de la ma\u00f1ana?<\/p>\n\n\n\n<p>S\u00ed, a las tres y tambi\u00e9n a las cuatro de la madrugada. M\u00e1s de una vez nos hemos quedado hablando hasta tarde. Ahora te levantas, te das una ducha, te vistes, y como nueva. Un poco de ejercicio te har\u00eda bien. Tendr\u00edas que cansarte en el d\u00eda para poder dormir de noche. Si abri\u00e9ramos un poco&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00a1Por favor, no! \u2014lo ataj\u00f3, cubri\u00e9ndose la cara con las manos.<\/p>\n\n\n\n<p>Precisamente, su obligaci\u00f3n como padre era seguir insistiendo. Cit\u00f3 mentalmente Apocalipsis, cap\u00edtulo 3, vers\u00edculo&#8230; \u00abYo reprendo y corrijo a cuantos amo\u00bb. Esa era una lucha que entablaba a diario.<\/p>\n\n\n\n<p>Sent\u00e1ndose en la silla, apret\u00f3 su mano con fuerza. Percibiendo c\u00f3mo un poco del calor de su mano pasaba a la de ella, record\u00f3 su propia mano inerme cogida de la de su padre, que hab\u00eda sido grande y caliente. Not\u00f3 la longitud de las pesta\u00f1as, la sombra de las ojeras, el fino grano de la tez delas mejillas, ni una imperfecci\u00f3n, ni una venilla. Como siempre, se asust\u00f3 de verlas marcas de pertenencia con que su madre hab\u00eda sellado la medalla. Le bastaba con escrutar un rasgo, la elevaci\u00f3n de los p\u00f3mulos, la barbilla hendida, la tonalidad apagada en los puntos de resistencia donde vendr\u00eda a hacer el tiempo su faena, para reencontrar aquella otra imagen, aquel otro rostro, el de su madre, as\u00ed como se lo devolv\u00eda el recuerdo transpuesto por la nostalgia.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Tengo la menstruaci\u00f3n, pap\u00e1.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo inund\u00f3 una desesperada sensaci\u00f3n de piedad. Piedad por ella, piedad por su terso y redondeado semblante de ni\u00f1a que, como el de su madre y el de todo el mundo, tendr\u00eda que estropearse y afearse alg\u00fan d\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Dejemos la clase de danza.<\/p>\n\n\n\n<p>Aproximando a\u00fan m\u00e1s la silla, se inclin\u00f3 sobre ella.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Por hoy, s\u00f3lo por hoy.<\/p>\n\n\n\n<p>Todo su amor paciente por las criaturas se hab\u00eda trasladado a su hija y toda la compasi\u00f3n con que ese amor lo abrumaba hac\u00eda de \u00e9l un hombre que claudicaba continuamente. Por temor a hacerle da\u00f1o, por temor a lo que pudiera sucederle el d\u00eda de ma\u00f1ana, por no tener que expiar con la comez\u00f3n de los remordimientos el yerro de haber actuado dura e insensiblemente.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 a su hija, por qu\u00e9 precisamente a ella, tan inocente y limpia de culpa? \u00a1Con lo bien que hab\u00eda estado marchando todo, sus estudios, su noviazgo, su felicidad programada para ma\u00f1ana, para la eternidad, para siempre! Todo tan perfecto, tan redondo, como servido en bandeja.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Esta noche quiero que cenemos juntos. Yo me encargo de todo. Si sales, no vayas a volver tarde. \u00a1Mira que me voy a esmerar cocinando!<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Parece que hoy te levantaste contento, pap\u00e1.<\/p>\n\n\n\n<p>No, no estaba triste ni contento, s\u00f3lo m\u00e1s esperanzado. Le pregunt\u00f3 si sent\u00eda fr\u00edo. Ella hizo un gesto vago. La abrig\u00f3 con el edred\u00f3n que hab\u00eda rodado al pie de la cama. A la vez que acomodaba las almohadas bajo su cabeza, una sonrisa comenz\u00f3 a invadir su cara.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00a1\u00bfTe acuerdas c\u00f3mo te costaba despertaren las ma\u00f1anas? \u00bfC\u00f3mo te hac\u00edas la enferma para no ir a la escuela? A m\u00ed se me part\u00eda el coraz\u00f3n, pero no pod\u00eda sino obligarte.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfTe di mucho trabajo, pap\u00e1?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014No, lo normal \u2014respondi\u00f3\u2014. \u00a1Qu\u00e9 ni\u00f1o en su sano juicio querr\u00eda ir a la escuela! A m\u00ed no me gustaba ni un poco. Despu\u00e9s te convertiste en un remanso de apacibilidad y buenas costumbres. Te levantabas solita, te ba\u00f1abas, te vest\u00edas, te preparabas tu desayuno v te ibas sin hacer el menor ruido.<\/p>\n\n\n\n<p>Ella sac\u00f3 una mano de debajo del edred\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Gracias, pap\u00e1\u2014dijo con un susurro entrecortado.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfGracias de qu\u00e9, hija?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Gracias por tenerme paciencia.<\/p>\n\n\n\n<p>La bes\u00f3 en la frente.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Trata de descansar ahora.<\/p>\n\n\n\n<p>Ya estaba con la mano en el picaporte cuando se detuvo vacilante, la dej\u00f3 all\u00ed posada unos instantes. Le hab\u00eda venido brusco el presentimiento de que hubiera tomado alguna pastilla. Retirando la mano, se volvi\u00f3 a mirarla mesita de noche, en el gran revoltijo ni rastros del frasco,<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfNo has tomado somn\u00edferos?<\/p>\n\n\n\n<p>Ella mene\u00f3 la cabeza de un lado a otro, denegando.<\/p>\n\n\n\n<p>Luego, cerrando la puerta tras de s\u00ed, sali\u00f3 a toda prisa. Por ese lado, pod\u00eda estar tranquilo. \u00bfPor qu\u00e9 habr\u00eda de mentirle?<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-right\"><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/victoria-de-stefano\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Sobre la autora<\/a><\/h4>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Victoria de Stefano Estaba metido de lleno en sus ejercicios de gimnasia sueca cuando oy\u00f3 repicar el tel\u00e9fono con una intensidad que parec\u00eda transformarse en sordo tronido de impaciencia: entre las cuatro paredes de su apartamento no hab\u00eda sonado nunca a esas horas sino para traerle grandes molestias o para venir a golpearlo con alguna [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":11398,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[15],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/11397"}],"collection":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=11397"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/11397\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":11411,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/11397\/revisions\/11411"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/media\/11398"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=11397"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=11397"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=11397"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}