{"id":11331,"date":"2024-03-14T20:37:54","date_gmt":"2024-03-14T20:37:54","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=11331"},"modified":"2024-03-14T20:38:29","modified_gmt":"2024-03-14T20:38:29","slug":"el-exilio-de-los-nombres-de-juan-martins","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/el-exilio-de-los-nombres-de-juan-martins\/","title":{"rendered":"\u00abEl exilio de los nombres\u00bb de Juan Martins"},"content":{"rendered":"\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-right\">Alfonso Solano<\/h4>\n\n\n\n<p>En el panorama literario latinoamericano, no existe una escritura m\u00e1s abierta \u2014en todos los sentidos imaginados y posibles\u2014 que la que propugn\u00f3 el escritor argentino Julio Cort\u00e1zar. Esta escritura pugna, a trav\u00e9s de su largo periplo de recorrido en la palabra, entre dos texturas y dos textualidades: la abierta libre y propulsadora de las novelas y la cerrada o esf\u00e9rica de los cuentos. Son dos texturas literarias que seg\u00fan el cr\u00edtico y poeta argentino Sa\u00fal Yurkievich \u2014quien fue su amigo y confidente\u2014 se bifurcan en dos direcciones opuestas: una multiforme (Centr\u00edfuga), la otra uniforme (Centr\u00edpeta) las cuales simbolizan el mundo l\u00fadico y poli\u00e9drico de la escritura cortazariana. En su discurso cr\u00edtico proliferante y singular, Yurkievich se desgrana en adjetivos para definir esta doble cara o cabeza \u2014Dr. Jekyll y Mr. Hyde\u2014 del mundo y el modo de narraci\u00f3n en la escritura de Cort\u00e1zar: \u00abCon la hidra literaria, hidra por supuesto polic\u00e9fala, alternativamente prepondera la cabeza que acata y jerarquiza lo literario o la cabeza que todo lo revierte y se divierte, la cabeza que est\u00e1 en la luna o la cabeza implantada en el mundo pedestre, cabeza que se introvierte, se introyecta hacia el embrollo del fondo entra\u00f1able o cabeza que se extrovierte hacia una realidad efervescente, mudadiza, incidental, excitante, cat\u00e1str\u00f3fica; cabeza de la presencia y cabeza de la ausencia, cabeza l\u00edrica y cabeza \u00e9pica, (\u2026) cabeza de la ebriedad, del \u00e9xtasis y cabeza reflexiva, atinada, cabeza de la oscurvidencia y cabeza de la clarividencia\u2026\u00bb Mundos y modos como vemos, m\u00faltiples, variados y vastos que abruman en una dimensi\u00f3n on\u00edrica y metaf\u00edsica, como en otra realista y multidimensional. En todo caso, es una escritura que sale a lo abierto para decirlo en palabras de Yurkievich y que se transforma o metamorfosea constantemente.<\/p>\n\n\n\n<p>Intentar el acercamiento hacia esta po\u00e9tica pluriforme y mudadiza, es siempre un reto, un desaf\u00edo, una aventura. Cort\u00e1zar, desde sus primeras novelas y cuentos, intenta una escritura que desaf\u00eda todas las convenciones, todos los esquicios isom\u00e9tricos, todos los lugares comunes y exc\u00e9ntricos, toda la ret\u00f3rica decimon\u00f3nica y lineal. Instalado ya en estos espacios de la desmesura, del mundo asido a la otredad contigua y transformante, el cronopio mayor comienza su aventura en el mar insondable de la narraci\u00f3n. Su \u00e1nimo es abierto, libre, sin ataduras de ninguna naturaleza, sin nociones preconcebidas, sin man\u00edas proliferantes. Desde las lecturas precoces (le\u00eda de forma casi enfermiza desde los siete a\u00f1os) hasta las lecturas de biblioteca. Julio sinti\u00f3, no obstante, que algo estaba m\u00e1s all\u00e1 de esos libros, de esa literatura a\u00b4la carte. Al igual que su maestro Jorge Luis Borges a quien ley\u00f3 y sigui\u00f3 con pasi\u00f3n. Cort\u00e1zar se despert\u00f3 tempranamente a ese otro mundo contiguo: el de las calles, el de las veredas; al lunfardo de las calles que se expresa y se abre en los cuentos y novelas de Roberto Arlt, una de las mayores influencias en sus inicios como escritor. Cort\u00e1zar, en esa \u00e9poca primigenia, se estaba moviendo en un mundo est\u00e9tico y estetizante, como lo expres\u00f3 a los estudiantes en sus clases de la universidad de Berkeley: \u00abpero creo que ya ten\u00eda en las manos o en la imaginaci\u00f3n elementos que ven\u00edan de otros lados, y que todav\u00eda necesitar\u00edan tiempo para dar sus frutos.\u00bb No pas\u00f3 mucho tiempo para que eso-otro (lo fant\u00e1stico cotidiano) lo conformara y lo soslayara de una manera contundente y total. Cort\u00e1zar siempre expres\u00f3, a lo largo de su vida como escritor, que \u00e9l siempre escrib\u00eda movido por una suerte de azar-azaroso; por una serie de causalidades. \u00abLas cosas me llegan como un p\u00e1jaro que puede pasar por la ventana.\u00bb Esta suerte de quiniela creativa de inspiraci\u00f3n o expiraci\u00f3n, casi siempre extempor\u00e1nea y contingente, caracteriz\u00f3 de manera determinante, el mundo creativo literario del cronopio mayor.<\/p>\n\n\n\n<p>Todo esto, que no es una solitaria y aislada urdimbre sino un cosmos poli\u00e9drico totalizante, es lo que aborda (de una manera cr\u00edtica y aguda), pero de \u00e1nimo abierto el poeta, dramaturgo y ensayista Juan Martins en esta obra que comentamos y recibimos con alegr\u00eda y regocijo: \u00abEl exilio de los nombres: {Be Bop para Cort\u00e1zar}\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<h6 class=\"wp-block-heading\">*Interesados en obtener el texto, pueden contactar al poeta Juan Martins a trav\u00e9s del tel\u00e9fono: (+58) 414-3463134; s\u00f3lo se pide una colaboraci\u00f3n.<\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Alfonso Solano En el panorama literario latinoamericano, no existe una escritura m\u00e1s abierta \u2014en todos los sentidos imaginados y posibles\u2014 que la que propugn\u00f3 el escritor argentino Julio Cort\u00e1zar. Esta escritura pugna, a trav\u00e9s de su largo periplo de recorrido en la palabra, entre dos texturas y dos textualidades: la abierta libre y propulsadora de [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":11332,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[24],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/11331"}],"collection":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=11331"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/11331\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":11334,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/11331\/revisions\/11334"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/media\/11332"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=11331"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=11331"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=11331"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}