{"id":11149,"date":"2021-10-10T20:11:00","date_gmt":"2021-10-10T20:11:00","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=11149"},"modified":"2024-02-13T21:00:40","modified_gmt":"2024-02-13T21:00:40","slug":"palmarote-en-apure","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/palmarote-en-apure\/","title":{"rendered":"Palmarote en Apure"},"content":{"rendered":"\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-right\">Daniel Mendoza<\/h4>\n\n\n\n<p>Vamos, se\u00f1or lector: ah, perdone usted (\u00a1buena la iba diciendo!). Vamos, ciudadano lector. Quiero probar si es usted despabilado de inte\u00adlecto. Estoy de buen humor. Decir as\u00ed un escritor de costumbres o de caracteres es como si un cantante del teatro l\u00edrico dijese: \u00abestoy en voz\u00bb, o como si dijese un poeta: \u00abme pica la vena\u00bb. Vamos: quiero reconciliarme con mi antigua afici\u00f3n literaria, y voy a escribir. Ven\u00adga la pluma, el papel, el tintero: muy bien. \u00a1Muchacho! si alguien lla\u00adma, di que no estoy.<\/p>\n\n\n\n<p>Dec\u00eda, pues, lector querido, que voy a probar si es usted un tanto aguzado de ingenio, o como dir\u00eda un&nbsp;<em>Palmarote&nbsp;<\/em>de buena raza, quie\u00adro sabe si es usted&nbsp;<em>hombre de tabaco en la vejiga<\/em>. Con permiso de usted, pues. \u00bfQu\u00e9 va a que no adivina usted el asunto de este cap\u00edtulo? \u00a1C\u00f3\u00admo!, \u00bfarruga usted el ce\u00f1o? Pues le hablo con toda formalidad. \u00bfSer\u00e1 que no esperaba usted esta introducci\u00f3n? Pero \u00bfcu\u00e1ndo me compro\u00admet\u00ed yo a presentarle otra? Conque vamos \u00bfa que no atina usted con el argumento que me propongo desenvolver, si no tan h\u00e1bilmente como usted desear\u00eda, al menos tan medianamente como mi pobre ingenio me lo permita? Muy versado ser\u00e1 usted en esto de descifrar enigmas; convenido. Atinar\u00e1 usted al vuelo un acertijo: santo y bueno. Ser\u00e1 usted muy h\u00e1bil en esto de destripar charadas, \u00bfqui\u00e9n lo niega? Pues as\u00ed y todo \u00bfqu\u00e9 va a que no acierta usted con el tema del mal hilvanado escrito con que desear\u00eda yo tener la fortuna de divertirlo?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2012Hombre (dir\u00e1 usted), pues me pone usted en un apuro. \u00a1Ah\u00ed que no es nada!, que le adivine uno los antojos a un escritor.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2012Hombre (replicar\u00eda yo): eso no es responder a mi pregunta, ni mucho menos acertar la respuesta, conque vamos: al tema.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2012\u00a1Virgen de los desamparados!, \u00a1s\u00e1came de este berenjenal!<\/p>\n\n\n\n<p>\u2012No hay v\u00edrgenes; ni berenjenas que valgan. Al tema, al tema.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2012Pues de veras que ya es&nbsp;<em>tema&nbsp;<\/em>la suya.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2012Conque as\u00ed, ciudadano m\u00edo, \u00bfpreferir\u00eda usted darse por muerto?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2012Hombre: esto de darse por muerto en medio de tanta gente viva, que vive de su viveza y de la simpleza de los otros, como que ha de ser una simpleza m\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2012Pues vea usted c\u00f3mo ha de ser, porque perdemos el tiempo y la paciencia tambi\u00e9n. Ah, espere usted, \u00a1vaya una torpeza la m\u00eda! \u00a1Que s\u00ed adivino!, usted va a escribir sobre pol\u00edtica, pero no esa pol\u00edtica abstracta, sino pol\u00ed\u00adtica actual, calientica, que es como si dij\u00e9ramos acabada de sacar del horno, la \u00fanica que cuadra a los marchantes y dem\u00e1s aficionados.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2012\u00bfSobre pol\u00edtica dijo usted? Gracias, se\u00f1or m\u00edo: no me da el nai\u00adpe para c\u00f3mico; y le prevengo a usted que me haga un poquito de m\u00e1s favor.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2012Perdone usted si lo he ofendido, que no lo dije por tanto, sino que en esta tierra de Dios (porque el diablo ya no lo quiere) parece ser que la primera afici\u00f3n de todo fiel cristiano se encamina\u2026 pues, quiero decir, al emple\u00edto, o por lo menos, a encompadrar con los empleados empingorotados, dispensadores de privilegios, contratos y otras gangas por e! estilo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2012Pues, amigo m\u00edo, repita el tiro si usted gusta, que por ahora lo ha errado.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2012Pues bien, \u00bfquerr\u00e1 usted escribir sobre ciencias exactas, sobre literatura, sobre\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>\u2012Vaya ahora la lisonja. Primero una pulla, despu\u00e9s un cumpli\u00admiento. Parece ser, ciudadano m\u00edo, que no acierta usted a andar sino de extremo a extremo, como los partidos dominantes en nuestra Rep\u00fa\u00adblica, que antes todo lo centralizaban y ahora todo se lo quieren fe\u00adderar, es decir, todo lo quieren ajustar al sistema federativo. Oiga usted, se\u00f1or m\u00edo, para escribir sobre ciencias es menester ser en ellas pro\u00adfundamente entendido; y sin la intenci\u00f3n de parecer modesto, con\u00adfieso francamente, que en punto a ciencias me sucede precisamen\u00adte como a aquel ciudadano fil\u00f3sofo de la antig\u00fcedad&nbsp;<em>que s<\/em><em>o<\/em><em>lo sab\u00eda que no sab\u00eda nada<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2012Pues yo<em>,&nbsp;<\/em>se\u00f1or escritor, que no tengo de fil\u00f3sofo ni&nbsp;<em>filo<\/em>, ni aun punta declaro que&nbsp;<em>lo que s\u00e9 es que no s\u00e9&nbsp;<\/em>que usted quiere. Y por \u00faltimo, me doy por muerto. Usted convidar\u00e1 para el entierro.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2012Dejar\u00eda usted de ser, ciudadano m\u00edo, de ciertas gentes que conoz\u00adco yo, quiero decir, venezolano. Porque tropieza usted a los princi\u00adpios con una dificultad y lejos de procurar vencerla se deja usted vencer por ella y retrocede. \u00a1Hombre! Y por \u00faltimo lo vuelve usted broma. \u00a1Hombre! \u00a1Hombre!<\/p>\n\n\n\n<p>\u2012Alto ah\u00ed, se\u00f1or articulista, que eso es ya picarme el amor pro\u00adpio, ahora precisamente que se usan los patriotas. \u00a1Caramba!, que tie\u00adne usted perge\u00f1o para comprometer a los hombres, casi como quien los tira al charco. Pues bien, que usted lo ha vuelto punto de honra ensa\u00adyemos. A ver\u2026 \u00bfquerr\u00e1 usted calcular cu\u00e1ntos centavos pagan en la Aduana una caja de zarazas, o bien cu\u00e1nta sal lleva un queso de cuatro arrobas?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2012Y no escasear\u00eda de inter\u00e9s esa materia; pero temo que a las ocho l\u00edneas tendr\u00edamos al lector bostezando. \u00bfUsted no conoce a la gente? O como dir\u00eda un&nbsp;<em>Palmarote&nbsp;<\/em>de incuestionable legitimidad, \u00bfusted&nbsp;<em>no conoce el sebo de su ganao<\/em>?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2012Pues, se\u00f1or, lo dicho, usted se arreglar\u00e1 con el cura y con el sepulturero, porque\u2026 Pero, hombre, \u00bfpor qu\u00e9 pone usted la cara as\u00ed? No, se\u00f1or escritor: si por ello hemos de rega\u00f1ar espere usted que ya creo acertar. Vamos: ser\u00e1 sobre\u2026 sobre\u2026 sobre\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>\u2012Eso es, precisamente, se\u00f1or m\u00edo. \u00a1Acab\u00e1ramos! S\u00ed se\u00f1or, sobre&nbsp;<em>caracteres nacionales<\/em>. Ese es&nbsp;<em>e<\/em><em>l&nbsp;<\/em><em>te<\/em><em>ma<\/em>, eso es ya&nbsp;<em>dar&nbsp;<\/em><em>en el clavo&nbsp;<\/em>y sea verbigracia.<\/p>\n\n\n\n<p>Pues, como iba diciendo, lector querido, era una ma\u00f1ana de abril pero \u00a1qu\u00e9 bella ma\u00f1ana! Si Chateaubriand, ese habil\u00edsimo pintor de la naturaleza en Am\u00e9rica prestase a mi pincel su gracia y sus colo\u00adres \u00a1qu\u00e9 interesante descripci\u00f3n&nbsp;<em>espontanear\u00eda&nbsp;<\/em>yo en este momen\u00adto! Desgraciadamente para usted, lector car\u00edsimo, tengo que renunciar a la peligrosa tentaci\u00f3n de hacerla, por lo tosco del pincel y la pali\u00addez del colorido. Pero \u00a1qu\u00e9 linda ma\u00f1ana! Todav\u00eda me parece ver aquel sol radiante despuntando por un horizonte risue\u00f1o y despe\u00adjado, y rielando en las rizadas aguas del Apure. A una y otra margen del r\u00edo acud\u00edan gentes, cuyos semblantes se me antojaban alegres y satisfechos. La sencilla, pero animada perspectiva de la ciudad, present\u00e1ndose repentinamente al viajero que llega del Gu\u00e1rico, des\u00adpej\u00f3 mi imaginaci\u00f3n recargada de tristes impresiones, al acabar de recorrer extensas pampas, yermos y desiertos hoy, si ayer cubiertos de ganados inn\u00fameros. A la vista de un pueblo libre, porque no obe\u00addece hoy a un hombre, sino a la ley, y tranquilo por el hecho de ser libre; a la vista de un pueblo laborioso y feliz, cuando cabe, sent\u00ed en\u00adsancharse mi esp\u00edritu y abrirse mi coraz\u00f3n a la esperanza. Fij\u00e9 la mi\u00adrada escrutadora para examinar la fisonom\u00eda de aquel pueblo excepcio\u00adnal entre tantos que a la saz\u00f3n despreciaban su tiempo, su sangre y su riqueza, y puse atento el o\u00eddo para escuchar su palabra. No vi justifica\u00adda, desde luego, esta trist\u00edsima divisi\u00f3n de individuos en productores y consumidores&nbsp;<em>i<\/em><em>mproductivos<\/em>, c\u00e1ncer de las sociedades y origen casi siempre de sus sangrientas querellas. Todos profesaban la religi\u00f3n del&nbsp;<em>trabajo<\/em>. No distingu\u00ed all\u00ed&nbsp;<em>g<\/em><em>odos<\/em>&nbsp;ni&nbsp;<em>p<\/em><em>atriotas<\/em>, que eran todos los ve\u00adnezolanos apure\u00f1os, hermanos de la&nbsp;<em>p<\/em><em>atria<\/em>, e id\u00f3latras del orden, no menos que de la&nbsp;<em>l<\/em><em>ibertad<\/em>. No vi gallardearse insignias militares como insultando a la&nbsp;<em>p<\/em><em>az<\/em>&nbsp;por haber desalojado a la&nbsp;<em>g<\/em><em>uerra<\/em>. No vi semblantes escu\u00e1lidos por la insolencia de los&nbsp;<em>e<\/em><em>mpr\u00e9stitos&nbsp;<\/em><em>f<\/em><em>orzosos<\/em>, ni frentes palideciendo al amago de los&nbsp;<em>e<\/em><em>ncarcelamientos&nbsp;<\/em><em>a<\/em><em>rbitrarios<\/em>. Un rayo de esperanza reanim\u00f3 mi abatido coraz\u00f3n y sent\u00ed revivir mi fe moribunda. Y en tan feliz disposici\u00f3n de esp\u00edritu salt\u00e9 con pie re\u00adsuelto en una peque\u00f1a embarcaci\u00f3n, merced a la cual atraves\u00e9 en breve al anchuroso r\u00edo.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero no bien acababa yo de saltar en tierra, cuando vi venir ha\u00adcia m\u00ed con los brazos abiertos, risue\u00f1o el semblante, y el paso m\u00e1s que medianamente apresurado \u00bfa qui\u00e9n se figurar\u00e1 usted, lector ben\u00e9volo? Estoy seguro de que tampoco dar\u00eda usted ahora en el clavo, si yo no lo ayudase. Pues para servir a usted, era el ciudadano Palmarote en Apure.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2012\u00a1Hombre! \u00bfPalmarote? S\u00ed se\u00f1or, \u00e9l mismo, no con&nbsp;<em>su pelo&nbsp;<\/em>(porque ya es calvo) pero s\u00ed con su lana: el mismo que viste aunque&nbsp;<em>no calza<\/em>: en una palabra: \u00abEl llanero en la capital\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2012Pero dotor, \u00a1manito del alma!, \u00bfqu\u00e9 viento lo ha tra\u00eddo a usted por aqu\u00ed? Gua, dotor, gua no juegue, \u00a1Jes\u00fas y qu\u00e9 flaco! Lo que le digo es que si lo matan no doy un g\u00fcevo por la manteca. P\u00e1rese ay, dotor; venga ac\u00e1, que voy a hablarle. En su tierra \u00bfc\u00f3mo que no comen carne ajena, dotor?<\/p>\n\n\n\n<p>Y a todas estas me ten\u00eda abrazado por el cuello tan cari\u00f1osamen\u00adte, que pens\u00e9 que me quer\u00eda estrangular.<\/p>\n\n\n\n<p>No s\u00e9 si sea contar demasiado con la simpat\u00edas de mis lectores, o si sea obra y aun gracia de esta flaqueza del coraz\u00f3n que llama\u00admos vanidad, el suponer que al entrar en escena el ciudadano Pal\u00admarote mis lectores componen el semblante y se sonr\u00eden, encienden un cigarro (los que fuman), limpian sus anteojos (los que han con\u00adtado ya sus cuarenta carnavales) y se arrellanan c\u00f3modamente en el asiento, como quien se prepara a gustar de la sabrosa pl\u00e1tica de un interlocutor tan campechano a veces, y tan bellaco casi siempre, tan naturalote cuando se piensa en Dios, y tan socarr\u00f3n cuando lo tienda el diablo que suele ser a cada instante; de un tertuliano, final\u00admente, en quien no est\u00e1 a\u00fan averiguado qu\u00e9 condici\u00f3n se ve m\u00e1s en relieve, si la sencillez o la bellaquer\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2012\u00bfQu\u00e9 quiere usted amigo m\u00edo?, contest\u00e9, procurando desacirme de aquel c\u00edrculo de hierro que me ce\u00f1\u00eda el cuello. \u00bfQu\u00e9 quiere usted?, hoy hemos vivido un poco m\u00e1s que ayer, as\u00ed como ma\u00f1ana habremos vivido un poco m\u00e1s que hoy.<\/p>\n\n\n\n<p>Palmarote ten\u00eda raz\u00f3n de sorprenderse. El tiempo y m\u00e1s todav\u00eda que el tiempo, la serie de vicisitudes porque ha pasado, no ha mu\u00adcho, nuestro pa\u00eds, alterando sustancialmente lo que llamamos el pro\u00adgrama de la vida: burlando c\u00e1lculos aqu\u00ed, defraudando all\u00ed esperan\u00adzas, y violando por aqu\u00ed y por all\u00ed derechos adquiridos, han producido, si no en todos, al menos en muchos de los venezolanos, en quienes los reveses dejan estampadas profundas huellas exteriores, que por desgracia no pueden disimularse, como se disimula una mala in\u00adtenci\u00f3n, han producido, digo, una cuasitransformaci\u00f3n f\u00edsica pare\u00adcida al deterioro. Palmarote ten\u00eda raz\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2012Pues agora, dotor, soy yo el vaquiano aqu\u00ed conque d\u00e9jese ca\u00adbresti\u00e1 y vamos pa casa, que no hay trampa que se pague en este mundo y rodando las piedras se encuentran;&nbsp;y no me jaga pucheros, ni morisquetas, que yo no entiendo de yeso, porque no soy santero.<\/p>\n\n\n\n<p>M\u00e1s que conducir, dej\u00e9me arrastrar de Palmarote en fuerza de su poderoso l\u00f3gica, que fue llevarme del brazo sin esperar mi consenti\u00admiento; pero caminaba ya en ese estado de penosa incertidumbre en que nos deja un suceso que sobreviene, y que no estaba escrito en nuestro libro de memorias. As\u00ed, no sab\u00eda a\u00fan si deb\u00eda alegrarme o afligirme por la aparici\u00f3n de Palmarote en tal coyuntura, pues co\u00admo ya dijo \u00e9l, hab\u00eda entre los dos lo que se llama en el comercio&nbsp;<em>cuentas pendientes<\/em>. \u00bfC\u00f3mo me ir\u00e1 en el saldo?, me pregunt\u00e9 yo men\u00adtalmente, encomend\u00e1ndome de paso a Santa Rita, por si fuera ver\u00addad que ella asiste en las dificultades e imposibles.<\/p>\n\n\n\n<p>No hab\u00edamos a\u00fan andado gran cosa hacia la casa de Palmarote cuando de repente se detiene \u00e9ste para interrogarme por la lentitud con que yo andaba.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2012D\u00edgame la purita verd\u00e1, dotor, \u00bfusted t\u00e1 bravo colmigo, o es que viene espiao de las patas de atr\u00e1s? Con esta tro\u00adchita esgons\u00e1, que ni mi caballo baquero, no aumenta usted tanaina. Suelte la trocha, dotor, que ai mesmito queda el rancho viejo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2012Es verdad, Palmarote, me siento alg\u00fan tanto molestado de la jornada de ayer. Pero no importa: sigamos.<\/p>\n\n\n\n<p>Palmarote no acertaba con la verdadera causa de esa lentitud que lo contrariaba, y probablemente mis lectores tampoco.<\/p>\n\n\n\n<p>Hab\u00edame yo preparado a visitar un pueblo en ruina. Tal me lo figuraba al traer a la memoria el incendio de que fue v\u00edctima en la triste jornada de junio del 59.&nbsp;Y reci\u00e9n apagada, puede decirse, la chispa incendiaria, apenas si hab\u00eda \u00e9l tenido tiempo de reponerse de tan rudo quebranto, cuanto menos de adelantar en la v\u00eda de la mejora y el progreso. Pero \u00bfcu\u00e1l fue mi sorpresa el encontrarme con una ciudad, no solo reedificada, sino mejorada y considerablemente au\u00admentada? \u00a1C\u00f3mo!, dec\u00eda yo: la mano del hombre, siempre m\u00e1s r\u00e1pi\u00adda y segura para destruir \u00bflo ha sido tanto para reedificar? \u00a1C\u00f3mo! Cuando tantos pueblos padecen todav\u00eda los estragos de la guerra, San Fernando renace de sus cenizas, como el F\u00e9nix de la f\u00e1bula, \u00a1y mejor apercibido a pruebas ulteriores! Pues hay en ello una causa que el viajero o el fil\u00f3sofo no deben dejar pasar inadvertida. S\u00ed, dos son esas causas: not\u00e9moslas, o mejor, subray\u00e9moslas para consuelo&nbsp;<em>y&nbsp;<\/em>en\u00adse\u00f1anza de otros pueblos. \u00abUn gobierno, que sin criminal pretensi\u00f3n de gobernar para medrar, ejerce con conciencia su influencia repa\u00adradora devolvi\u00e9ndole a la propiedad sus fueros de&nbsp;<em>i<\/em><em>nviolable<\/em>, al comercio su libre y seguro&nbsp;<em>movimiento<\/em>&nbsp;y a la&nbsp;<em>l<\/em><em>ibertad<\/em>&nbsp;su impunidad, siempre que no extralimite su esfera de acci\u00f3n hasta rozarse con las ga\u00adrant\u00edas individuales&nbsp;<em>y&nbsp;<\/em>con la seguridad social o la&nbsp;<em>c<\/em><em>onveniencia<\/em>&nbsp;p\u00fa\u00adblica bien entendida, que son, a juicio de los m\u00e1s profundos publicis\u00adtas, la justa&nbsp;<em>y&nbsp;<\/em>racional barrera de&nbsp;<em>la&nbsp;<\/em><em>v<\/em><em>erdadera&nbsp;<\/em><em>l<\/em><em>ibertad<\/em>, barrera que nadie, ni la autoridad, ni el pueblo mismo reasumiendo su tremenda aunque limitada soberan\u00eda, pueden traspasar sin atropellar la raz\u00f3n p\u00fablica, que la sociedad: sin desconocer el criterio de la humanidad, que es la Historia: sin sublevarse contra la justicia eterna que es Dios\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Y despu\u00e9s de esta digresi\u00f3n, que las circunstancias han hecho tal vez necesaria, continuemos apuntando las causas de las mejoras actuales de Apure, si es que usted, se\u00f1or lector, no lo da por enojo.<\/p>\n\n\n\n<p>Dec\u00eda yo despu\u00e9s: que son las causas que tan eficazmente contribuyen al progreso efectivo de este pueblo. De un lado el Gobierno, haci\u00e9ndose centinela avanzado de las&nbsp;<em>g<\/em><em>arant\u00edas individuales<\/em>: haciendo con pocas, pero necesarias medidas, que todos los intereses, lejos de excluirse o combatirse, se ayu\u00adden y sostengan: que todas las industrias se den la mano como amigas, lejos de aislarse y da\u00f1arse como rivales: que se reani\u00admen el Trabajo, previa la convicci\u00f3n de que se aprovechar\u00e1 exclusi\u00advamente al que lo emplee y no a&nbsp;<em>p<\/em><em>roc\u00f3nsules<\/em>, que llegan \u00e1vidos de enriquecerse en pocas horas con ajenos sudores acumulados en muchos a\u00f1os; que queden arrinconadas estas odiosas denominacio\u00adnes de partido (que reaccionan en elementos disolventes, en vez de traerlos en r\u00edgida convergencia al provecho de la comunidad): que pretende estrechar cada vez m\u00e1s los lazos de benevolencia entre pueblos y pueblos, entre individuos estimulando, al paso, con garant\u00edas efectivas el amor al trabajo, y probando, no con mentidas propuestas, sino con experiencias al alcance de todos, la necesidad del&nbsp;<em>Orden<\/em>, este aliado obligado de la verdadera&nbsp;<em>Libertad<\/em>. Y por otra parte, un pue\u00adblo, si manso de \u00edndole y hasta indolente por h\u00e1bito, libre e indepen\u00addiente por temperamento, hasta el caso de sacudir heroicamente, y siempre con buen \u00e9xito, el yugo extra\u00f1o que se le ha querido impo\u00adner. Tambi\u00e9n aqu\u00ed impera la doctrina de Monroe, salva la diferencia de teatro. \u00a1En Apure los apure\u00f1os! Pueblo d\u00f3cil a la ley, pero rebel\u00adde a la tiran\u00eda. \u00a1Y por \u00faltimo!, pueblo hospitalario y generoso, cuali\u00addades estas dos que aceleran su ya fijo rumbo hacia pr\u00f3speros des\u00adtinos.<\/p>\n\n\n\n<p>Muy a pesar m\u00edo tuve que cortar el hilo de mis observaciones, aumentadas a ratos con las que en el camino pon\u00eda Palmarote, como si dij\u00e9ramos, de su bolsillo, haci\u00e9ndome notar algunos adelantos ya realizados y otros en proyectos, cuando llegamos a la casa. Pero la casa de Palmarote necesita p\u00e1rrafo aparte.<\/p>\n\n\n\n<p>Era \u00e9sta, en verdad, de apariencia; pero ni ella ni su due\u00f1o se da\u00adban trazas de disimularlo, a diferencia de ciertos individuos que co\u00adnozco yo, que todo se vuelve exterioridades, y por dentro\u2026 \u00a1nada en dos platos! Fig\u00farese el lector una de tantas casas que el impulso civilizador se apresura a hacer desaparecer para sustituirlas con otras de m\u00e1s comodidad y lucido aspecto. Ten\u00eda, a lo que pude ave\u00adriguar, una sola pieza que hac\u00eda de sala, de dormitorio, de comedor y de despensa, seg\u00fan los casos. Por cierto que esta aglomeraci\u00f3n de papeles&nbsp;<em>en un solo individuo&nbsp;<\/em>me hizo recordar estos&nbsp;<em>hombres m\u00fal\u00adtiples<\/em>&nbsp;que suele haber en algunos de nuestros pueblos m\u00e1s atrasados, los cuales hacen de juez, de m\u00e9dico, de abogado y hasta de cura seg\u00fan la necesidad. He aqu\u00ed el mobiliario: una butaca de los tiempos del Corregidor, una mesa que supongo de la misma fecha, seg\u00fan lo tem\u00adblorosa y chillona que se hab\u00eda puesto, la cual mesa era una c\u00f3mica consumada, pues a las diez de la ma\u00f1ana y a las cuatro de la tarde hac\u00eda de&nbsp;<em>mesa de comer<\/em>: si apuraba mucho el caso hac\u00eda de&nbsp;<em>escritorio<\/em>: de noche era un ropero muy regular, pero muy mal tinajero, por cuan\u00adto el gato se daba sus artes de beber agua a medias con el amo, y por temporadas serv\u00eda de&nbsp;<em>urna mortuoria&nbsp;<\/em>a alg\u00fan marrano que se matara en la casa de lo cual daban fe las reliquias de sangre y grasa que iba dejando en ella esa especie de sacrificios cruentos.<\/p>\n\n\n\n<p>Al frente de la puerta se ve\u00eda una especie de ventana, que proba\u00adblemente abrir\u00edan all\u00ed por&nbsp;<em>p\u00fablica honestidad<\/em>, como dicen los cano\u00adnistas, pues para dar luz a la pieza era demasiado chica, y para dar vista a la calle era demasiado alta. En las paredes laterales hab\u00eda va\u00adrias estacas enclavadas a guisa de roperos. De una pend\u00eda una espada en actual servicio, con su banda colorada, por m\u00e1s se\u00f1as: de otra un fuste viejo, dado de baja, de aquella un par de sueltas, utensi\u00adlio indispensable para todo llanero graduando en la facultad: de esta un&nbsp;<em>h<\/em><em>ierro<\/em>&nbsp;para marcar ganado: de la de m\u00e1s all\u00e1 pend\u00eda una cruce\u00adcita de palma, probablemente del domingo de ramos \u00faltimo y con la cual cre\u00eda Palmarote estar seguro contra rayos y aun contra el diablo, si este se descuidaba: de la de m\u00e1s ac\u00e1 colgaba una especie de cartera de piel de venado, en donde ten\u00eda Palmarote resumido su botiqu\u00edn de campa\u00f1a, a saber:&nbsp;<em>ra\u00edz de mato<\/em>,&nbsp;<em>fruta de burro<\/em>, ra\u00edz de escorsonera y corteza de naranja. Esto lo aseguraba, dec\u00eda \u00e9l, contra la&nbsp;<em>punt\u00e1&nbsp;<\/em>y el tabardillo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2012\u00bfY d\u00f3nde me deja usted, dotor (me pregunt\u00f3 al observar\u00ad que yo recorr\u00eda con la vista su mobiliario), esta&nbsp;<em>recomiendita&nbsp;<\/em>que ten\u00adgo siempre aqu\u00ed desde el fulano c\u00f3lero? Y me ense\u00f1\u00f3 un peque\u00f1o ga\u00adrraf\u00f3n que estaba en uno de los \u00e1ngulos de la pieza. Este es el im\u00adprosulto para el pasmo (agreg\u00f3 tom\u00e1ndola por el cuello y vaciando un poco de su contenido en un vaso que le serv\u00eda como de tapa). Esto sirve para quit\u00e1 el fr\u00edo y hasta los pesares, dotor, \u00bfusted no quedr\u00e1 echarse un lote?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2012Gracias, amigo m\u00edo: siento rehusarlo por ahora.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2012Pues yo me alegro de usarlo ahora y siempre, porque cuando estoy m\u00e1s atropellao de la fortuna, vengo y cojo, \u00a1pa!, me echo un lo\u00adte y \u00a1adi\u00f3s pesares que yo me llamo&nbsp;<em>a<\/em><em>legr\u00eda<\/em>! Y efectivamente apu\u00adr\u00f3 el vaso, como para probar el dicho con el hecho; y enseguida volvi\u00f3 a su lugar la&nbsp;<em>recomiendita<\/em>, no sin echarle una mirada cari\u00f1osa, como quien dice:&nbsp;<em>hasta la vuelta compadre<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>He aqu\u00ed, lector querido, la sencilla descripci\u00f3n de la pieza de Palmarote. \u00a1Ah!, se me olvidaba. \u00a1Vaya una memoria la m\u00eda! Pero \u00bfc\u00f3\u00admo diablos hab\u00eda de verlo si yo estaba repantigado en \u00e9l, como un can\u00f3nigo? Y la verdad es que a esta hora no s\u00e9 si los can\u00f3nigos usan chinchorro; pero cargu\u00e9moslos a buena cuenta, por la semejanza con sus otras aficiones.<\/p>\n\n\n\n<p>Ya lo dije, pues, lector querido, que hab\u00eda adem\u00e1s en la pieza este otro mueblecito, que cuenta ya m\u00e1s devotos que el santo ni\u00f1o de Atocha. Y de veras que el fulano&nbsp;<em>chinchorro&nbsp;<\/em>no ser\u00e1 muy elegan\u00adte, por ejemplo, para un sal\u00f3n de Embajada, pero para sestear ac\u00e1, en nuestros incultos llanos, donde tercian tan a menudo los calores abrasadores de la zona t\u00f3rrida\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>Si se toma votaci\u00f3n<br>En alg\u00fan congreso o corro,<br>No hay remedio, caballero:<br>Yo voto por\u2026 el chinchorro.<\/p>\n\n\n\n<p>Que es afici\u00f3n muy&nbsp;<em>decente<br><\/em>De cualquier fiel cristiano<br>Esa que llam\u00f3 el&nbsp;<em>toscano<br><\/em>En griego, \u00abdolce far niente\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Y para dar punto al inventario de los muebles de Palmarote, bueno ser\u00eda, en gracia de la exactitud, no dejarme en el tintero (por que no cabe) un enorme perro, que no quiso hacer las paces conmi\u00adgo en todo el tiempo que fui hu\u00e9sped de su amo. Del perro se ha dicho que tiene instintos imponderables. Qui\u00e9n sabe si este animal (individuo al fin, del siglo d\u00e9cimo nono), sac\u00f3 su cuenta, al ver en casa una boca m\u00e1s, y se dijo: \u2012\u00abPues si comemos m\u00e1s, claro es que comamos menos; y quien de dos quita tres, m\u00edreme los dedales\u00bb, como dicen que dice una de nuestras entidades militares.<\/p>\n\n\n\n<p>Instalado, yo, pues, en el mueble ind\u00edgena de que dejo hecho menci\u00f3n, y Palmarote en la contempor\u00e1nea del Corregidor, y mientras llegaba la hora de yantar, como dec\u00eda Sancho, comenzamos de chin\u00adchorro a butaca, el di\u00e1logo siguiente:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2012Conque vamos a ve, dotor, usted que sabe l\u00e9 \u00bfqu\u00e9 le ha parec\u00edo la siud\u00e1?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2012La verdad, Palmarote: muy otra de la que yo me figuraba. En pocos pueblos de la Rep\u00fablica se notar\u00e1 m\u00e1s animaci\u00f3n, ni m\u00e1s mo\u00advimientos. Por de pronto echo de ver gran afluencia de forasteros.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2012Pues eso es cabalitamente lo que menos me gusta a mi, dotor; porque esos a lo que vienen es a pon\u00e9 cara la carnita y el casabito y a llevase de paso el poco gana\u00edto que queda.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2012Disparate, Palmarote: disparate m\u00e1ximo. Estos contribuyen poderosamente al progreso y mejora del Estado. En primer lugar, su afluencia aumenta la poblaci\u00f3n: en segundo\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>\u2012P\u00e1rese ai, dotor: perm\u00edtame que lo ataje. \u00bfQu\u00e9 cuento es ese de aumento de poblaci\u00f3n? \u00bfPorque haber\u00e1 m\u00e1s bautismos? \u00bfY usted piensa que nojotros solos no somos unos hombrecitos pa\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>\u2012Calle usted, hombre; que no lo dije por tanto. Fig\u00farese usted que esta poblaci\u00f3n asciende hoy a seis mil almas. Pues si afluyen, por ejemplo, quinientos extra\u00f1os ya habr\u00e1 seis mil quinientos habitantes; y ello sin contar los que vienen con su familia.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2012Y son completicas quinientas tortas menos de casabe, con su sancocho igualmente. Y usted me dir\u00e1 si la verdolaga es fresca.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2012Pero usted no ve la afluencia de extra\u00f1os sino por una sola cara.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2012Pues \u00bfy cu\u00e1ntas caras cargan ellos, dotor? \u00bfSer\u00e1n hombres de dos caras? Pior que pior, porque \u00bfqui\u00e9n quita que carguen tam\u00adbi\u00e9n dos barrigas? y entonces saldr\u00eda la chanza a dos tortas por ca marchante.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2012Dije que usted ve la cosa por un solo lado. Convengo que en mi hip\u00f3tesis se aumente el consumo: tanto mejor; esto aumentar\u00e1 la producci\u00f3n porque ser\u00e1 un nuevo est\u00edmulo al trabajo. Apunte\u00admos ahora otras ventajas. De los forasteros concurrentes unos vienen con sus empresas y capitales, otros con sus industrias, otros con sus luces, otros con\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>\u2012G\u00fcelga ac\u00e1, dotor. \u00bfCon sus luces dijo usted? \u00a1Gu\u00e1! Y se figura que aqu\u00ed no soplan candela? Y adem\u00e1s, si ca forastero trae su luz \u00bfande diablo vamos a encontr\u00e1 faroles pa tantas luces?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2012No hablo yo, hombre, de la luz material sino de los conocimien\u00adtos del individuo en artes, ciencias, industrias\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>\u2012\u00bfEn industria, dotor de mi coraz\u00f3n? \u00a1Jum!, malo, malaso que est\u00e1 eso! No me acomodan&nbsp;<em>caballeros de industria<\/em>, mejor ser\u00eda que se fueran a&nbsp;<em>industri\u00e1&nbsp;<\/em>a otra parte.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2012\u00bfUsted se ha vuelto tonto o bellaco?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2012Hombre\u2026 bellaco, \u00a1qui\u00e9n sabe! \u00bfPero tonto? \u00a1A candela! Si supiera que aqu\u00ed los tontos se mueren chiquitos\u2026 Pero, en fin, siga su historia, porque tuav\u00eda estamos muy lejos del ajuste. Por\u00adque, amigo, yo convendr\u00eda en las fulanas luces, y en lo de la&nbsp;<em>industria<\/em>, y ni aun peleamos por tortas m\u00e1s o menos de&nbsp;<em>casabe<\/em>; en lo que si me encuentro too mal enlasao es en el aumento de la poblaci\u00f3n. (Y al decir esto, Palmarote se rascaba la cabeza y se ve\u00eda de soslayo con aire de duda y socarroner\u00eda).<\/p>\n\n\n\n<p>\u2012Pues eso es todav\u00eda m\u00e1s claro, si cabe. Imagine usted, Palmarote, que antes de la afluencia de forasteros (la cual data de la capitula\u00adci\u00f3n de Coche ac\u00e1) estuvieron los sexos en proporci\u00f3n, por ejem\u00adplo, de uno a cinco: es decir, que por cada hombre se calculasen cinco mujeres; hoy, con la concurrencia extraordinaria de hombres en demanda de trabajo, de ganados, o de una vida menos azarosa y ocasionada a altibajos, merced a la paz y tranquilidad que aqu\u00ed reinan: hoy, digo, pueden considerarse los sexos equilibrados, o en una proporci\u00f3n menor. Y tal vez, si crece la corriente de la inmi\u00adgraci\u00f3n se inviertan los t\u00e9rminos de la proporci\u00f3n. As\u00ed, verbigracia, si antes por cada hombre hab\u00eda cinco mujeres, habr\u00e1, m\u00e1s tarde o m\u00e1s tem\u00adprano, cinco hombres por cada mujer\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>\u2012Pues entonces, dotor, m\u00e1s bien se nos ha enredado la cochi\u00adna; porque si, como dice usted, ca hombre ten\u00eda antes cinco mujeres, ahora con la dichosa&nbsp;<em>creciente<\/em>, ca mujer quedr\u00e1 tener cinco o m\u00e1s hom\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>\u2012Calle usted esa boca, majadero y socarr\u00f3n que es usted, \u00bfqui\u00e9n ha dicho ese disparate?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2012Hombre, dotor, si le he ofendio no ha sido adresmente, sino que como uno no es plumario, amigo, se le salen las voces como arpa vieja, y de ca cuerda, coje y sale un disparate.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2012Pues mala cuerda ha tocado usted por bellaco y taimado, que no por sencillo. Si lo oyeran a usted las mujeres, no ofrecer\u00eda yo gran cosa por sus orejas (de usted).<\/p>\n\n\n\n<p>\u2012Mire, dotor, venga ac\u00e1. Voy a decirle. No hay palabra mal dicha, como no sea mal tom\u00e1a. Amigo, como uno es as\u00ed\u2026 pues, quiero decir, con licencia de usted, y el m\u00e1s vocablo, as\u00ed medio brut\u00f3n y hasta medio mostrenco\u2026 Ya se ve, a nosotros los pobres siem\u00adpre nos pegan las petacas.<\/p>\n\n\n\n<p>Y hab\u00edan de verle ustedes, lectores m\u00edos, la cara de compungido que pon\u00eda el muy&nbsp;<em>inocent\u00f3n&nbsp;<\/em>procurando justificarse con su ignoran\u00adcia y sencillez. Yo fing\u00eda aceptar su exculpaci\u00f3n, y como para ayu\u00addarlo a salir del trance, dobl\u00e9 la hoja y busqu\u00e9 nuevo argumento a nuestra pl\u00e1tica. Casualmente acertaba a pasar por la calle, en tal coyuntura, una se\u00f1ora que tal nos lo pareci\u00f3 el individuo que pa\u00adsaba, a juzgar por ese ruido de sus vestidos al rozarse, entre s\u00ed y con el suelo, semejante, muchas veces, al ruido de una escoba de moriche. Quiero decir que era una ciudadana de crinolina con su ap\u00e9n\u00addice de r\u00edgidos fustansones. Y aprovechando este incidente, pre\u00adgunt\u00e9:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2012\u00bfQui\u00e9n ser\u00e1 ella, Palmarote? Y ech\u00e9 una mirada hacia la ventana.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2012Hombre, dotor, por balunvo&nbsp;y la sonaja lo \u00fanico que podemos sacar en limpio es que no son bigotes sino clinejas las que han pasao, porque, amigo, agora con la fulana elustraci\u00f3n, pa vest\u00ed y planch\u00e1 a una mujer se necesita un mes de quesera de a cuatro arrobas diarias too los d\u00edas.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2012No tanto, Palmarote. Ustedes los llaneros no acertar\u00edan a hablar sin la hip\u00e9rbole: quiero decir, sin exagerarlo todo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2012Hombre, dotor, de libros y gacetas, no digo que no saber\u00e1 us\u00adted m\u00e1s, pero \u00bfde mujeres? \u00a1Jun! Yo tengo ese librito muy estu\u00addiado, por mor de una sobrina que tuve \u00a1m\u00e1s modista y m\u00e1s moris\u00adquetera! Si hubiera usted visto toos los aperos que se echaba encima. Ca ocho d\u00edas le hac\u00eda una nueva morisqueta al camis\u00f3n, s\u00ed; fij\u00e1ndose por un maldito figur\u00edn y por unas esconfisc\u00e1s novelas que le ten\u00eda la cabeza m\u00e1s enred\u00e1 que un bejuquero. Hab\u00eda veces que pasaba el santo d\u00eda, y de cuando en cuando la noche, a\u00f1adiendo tiritas, y es\u00adponj\u00e1ndose por detr\u00e1s, rellen\u00e1ndose por delante; y luego cog\u00eda y se miraba al espejo y hac\u00eda una morisqueta: hasta que una de esas se le calienta el tarro, y se le enfr\u00edan las pesu\u00f1as, y se le pega una calentu\u00adra, y se muere, que fue la \u00faltima morisqueta que hizo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2012Por la cuenta, Palmarote, no le agradece usted a las mujeres ese af\u00e1n por agradar y tanto estudio como hacen de no cansarnos con la monoton\u00eda en la forma del vestido.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2012Hombre, dotor, si es con buena intenci\u00f3n, que Dios se lo pa\u00adgue. Pero, cristiano, \u00bfy pa eso se salen agora de traves\u00eda toas embo\u00adt\u00e1s y empantalon\u00e1s y ensombrer\u00e1s y con su perra chupa? Y p\u00e1rese ai, viejito, que tuav\u00eda falta el rabo por desoll\u00e1. Porque m\u00e1s cuento y m\u00e1s cuento y m\u00e1s enredo, nos han echao agora unas dichosas colas que la que no cae se trompiesa; y usted me dir\u00e1 si podr\u00e1 agora decir alguna que no tiene rabo que le pisen.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2012Pero \u00bfqu\u00e9 quiere usted decir, amigo m\u00edo? Todos, y las mujeres con m\u00e1s raz\u00f3n, somos esclavos de la moda. Cada \u00e9poca tiene sus usos. \u00bfQu\u00e9 les contestar\u00eda usted si le echasen ellas en cara su eterno e indivisible garras\u00ed que usan ustedes hasta el fastidio? Y hay una gran diferencia en favor de las mujeres; y es que las modas de ellas pasan; pero el garras\u00ed no pasa nunca.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2012\u00bfY cu\u00e1ndo diablos va a pasar, si el barro no pasa nunca en estos bajumbales?; y si acaso pasa es de la rodilla pa arriba.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2012Pues bien: \u00fasenlo ustedes solo para andar en los lodazales, pero no en terreno seco, sobre todo en poblado.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2012Hombre, dotor, yo con leguleyos no armo cuestiones por\u00adque antes de que el diablo se rasque un ojo le forman a uno un cap\u00edtulo, y cuando muy bien parao sale uno, le quedan las orejas lo mesmo que un gurruf\u00edo. En pelea de tigre y burro usted me dir\u00e1 qui\u00e9n costea el sancocho. Si se tratara de enguralar un toro o devorarle la pierna a un potro serrero, por toas sus gacetas y toas sus leyes no daba yo una masc\u00e1 de tabaco.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2012Ni yo tampoco, Palmarote.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2012Gracias a Dios que ya nos topamos en un mesmo camino. A leguleyos bien montaos \u00a1hombre! Si le digo a usted que es m\u00e1s f\u00e1cil coj\u00e9 un&nbsp;<em>tapis&nbsp;<\/em>que a un leguleyo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2012Y bien, Palmarote (volviendo a mis observaciones viajeras): lo que si me ha parecido extra\u00f1o es no ver aqu\u00ed gran concurrencia de extranjeros.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2012\u00bfDe esos&nbsp;<em>jurungos&nbsp;<\/em>que hablan lengua, dotor?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2012S\u00ed, verbigracia, europeos, norteamericanos, &amp;.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2012Y \u00bfpa qu\u00e9 ser\u00edan guenos?, \u00bfpa ven\u00ed con sus artificios y bru\u00adjer\u00edas a ense\u00f1arles a uno en qu\u00e9 m\u00e1s se puen gastar los riales? Si nos trujieran una m\u00e1quina de conseguirlos, eso ser\u00eda ya otro moo de cantar. Y si nos descuidamos, con sus pinturitas, y sus cobres doraos y su \u201cgu\u00ed Musi\u00fa\u201d se acaban de llevar los pocos realitos que quedan.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2012As\u00ed que \u00bfpersiste usted en el error de que nos perjudica el roce con los extranjeros?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2012\u00a1Gua!, pues si eso es como quien plancha. Viene con oro fin\u00adg\u00edo y se van con oro macizo: usted me dir\u00e1 si el cambure mancha.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2012Sobre eso, amigo m\u00edo, hay mucho que decir. Si tuvi\u00e9ramos que vagar para profundizar esa cuesti\u00f3n, doime a entender que lo dejar\u00eda a usted convencido.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2012Hombre, yo no niego que nos han traido\u2026 as\u00ed, algunas co\u00adsas; verbo y gracia, el&nbsp;<em>v<\/em><em>apor<\/em>&nbsp;\u00bfya ve?, eso es bueno, porque no es m\u00e1s que: rrrrrrrr y \u00a1zas! ya est\u00e1 usted en el cusco del mundo.&nbsp;<em>La&nbsp;<\/em><em>c<\/em><em>a\u00adbu<\/em><em>y<\/em><em>a<\/em>&nbsp;esa que lleva los papeles a Caracas: que se cansa usted, amigo, de aguaitar cu\u00e1ndo pasa el papel, y la tal cabulla muda, como una soga tend\u00eda: y me han asigurao que el papel va, y yo lo creo, por\u00adque contestan de all\u00e1.&nbsp;<em>El&nbsp;<\/em><em>f<\/em><em>\u00f3sforo<\/em>, \u00bfya ve?, eso tambi\u00e9n me gusta: parece una miselania, porque no es m\u00e1s que \u00a1ras! y pongan la oya. Pero ay de fuera \u00a1jun! Pa lo que sirve su fulana cerveza: toa se vuel\u00adve espuma y lo poquito que le viene usted a conseguir, all\u00e1 a las mil y quinientas, es el puro miao de cabayo. Porque aunque me han asigurao que por ay anda una tal champa\u00f1a, hombre, sambo, yo nunca me he podido ajuntar con ella. Si es veneno no reviento.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2012Pero no son esas las \u00fanicas ventajas que nos brinda el co\u00admercio y amistad con los extranjeros.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2012Ja, Ja. Ya s\u00e9 por ande usted me va a salir, \u00bfpor la elustraci\u00f3n?, \u00bfno es verdad? Tama\u00f1a potra nos tienen con esa mogiganga. Dende que lleg\u00f3 esa santa o esa diabla a esta tierra se nos ha alborotao el rancho, y toa anda patas arriba. Ya y que no se dice&nbsp;<em>g\u00f3mito&nbsp;<\/em>sino&nbsp;<em>vacas<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>(\u00bfUsted habr\u00e1se visto?).<\/p>\n\n\n\n<p>\u2012\u00bfNo ser\u00e1 bascas, Palmarote?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2012Lo mesmo vale, dotor; solo que le falta un cacho. Y no me ataje, porque se me encaloma el discurso. \u00bfLe hacen a usted un favor?, pues no vaya usted a salir con \u00abDios se lo pague\u00bb. Usted debe decir \u00abGra\u00adciassss\u00bb. Ya y que no se dice \u00abAdi\u00f3s\u00bb, sino \u00abArgusito\u00bb. Pues \u00bfno le cuento, dotor, y que ya las mujeres no se ponen aquellos nom\u00adbres del tiempo cristiano: Sinforosa, Pantaleona, Sebastiana, Timo\u00adtea? Agora lo que cargan son unas migajitas de nombres, que pa\u00adrecen unos jicaquitos forros; y cuando usted est\u00e1 m\u00e1s descuidao, por aqu\u00ed le sale Julita, por all\u00ed Tulita, all\u00e1 va Lolita, ai viene Lucita. \u00a1Misericordia de Dios!, que se nos ha llenao la iglesia de mediecitos bambinos. Los nombres de antes eran de veintis\u00e9is con seis.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2012Y que no ha de extra\u00f1ar usted eso, hombre, que ya dije que to\u00addas las \u00e9pocas tienen su gusto. Y si puede decirse, fisonom\u00eda. \u00bfQu\u00e9 papel har\u00eda hoy una mujer, por m\u00e1s hermosa y elegante que fuese, si al fin ven\u00edamos a salir con que se llama Bibiana? Hoy hay reme\u00addio, amigo Palmarote: la moda es uno de los pocos tiranos que que\u00addan en pie en el siglo d\u00e9cimo nono.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2012Pero, dotor, y no piense que es cualquier mandil, sino se\u00f1o tirano en todo y por todo. Si ya los cristianos se hacen ricos&nbsp;<em>a la moda<\/em>; se enferman&nbsp;<em>a la moda<\/em>; se mueren&nbsp;<em>a la moda<\/em>, y aun creo que hasta se los lleva el diablo&nbsp;<em>a la moda<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2012A ver hombre: expl\u00edqueme usted eso; que tanto as\u00ed no sab\u00eda yo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2012\u00bfY de qu\u00e9 diablos le sirve a usted entonces too lo que estudia y lo que lee en las gacetas? \u00a1Pero miren el hombre! Venga ac\u00e1, do\u00adtor, y coja y d\u00edgame \u00bfusted no conoci\u00f3 ayer nom\u00e1s un pu\u00f1ao de pela\u00adgatos que andaban pidiendo aguinaldos sin m\u00fasica? A pues, y hoy los tiene usted montaos en haciendas de ca\u00f1a o de caf\u00e9 o de algod\u00f3n, con riales por dentro y con riales por juera, y hasta con muj\u00e9 por dentro y por juera. Y \u00bfqu\u00e9 quiere decir cristiano? Es verd\u00e1 que toos ellos han s\u00edo concertaos, quiero decir empliaos.<\/p>\n\n\n\n<p>Quesero que vende queso<br>Sin que a su amo le aproveche,<br>Y de pobre pasa a rico,<br>\u00bfDe d\u00f3nde sale esa leche?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2012No hay como mamar, dotor. Por eso le aconsejar\u00eda yo a mis amigos que vean si se ponen en una&nbsp;<em>vaca de leche<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2012Y bien, sin que se entienda que doy ascenso a esas que se me antojan mordacidades suyas, Palmarote, \u00bfpodr\u00edamos saber c\u00f3mo es que&nbsp;<em>cristianos&nbsp;<\/em>se enferman&nbsp;<em>a la moda<\/em>?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2012Pero digo yo que este dotor quiere que yo le duerma con las&nbsp;<em>l<\/em><em>etan\u00edas mayores<\/em>&nbsp;porque \u00bfd\u00f3nde hay paciencia que aguante ese cardumen de enfermedades que han inventao agora? En el tiem\u00adpo de antes, \u00a1bendito sea Dios!, la mitad de la gente se mor\u00eda mas\u00adcando el agua. \u00a1Ah sonsos!, y no conoc\u00eda el cristiano m\u00e1s que cuatro o cinco enfermedades:&nbsp;<em>la punt\u00e1<\/em>,&nbsp;<em>el mal de ojos<\/em>,&nbsp;<em>la correncia&nbsp;<\/em>y&nbsp;<em>el ta\u00adbardillo<\/em>. Y vaya usted a ver con qu\u00e9 se curaban: con la ra\u00edz de mato, la verdolaga de cabra, manteca de vaca, y si el caso apuraba, ay\u00e1 le iba la oraci\u00f3n del&nbsp;<em>justo juez<\/em>. \u00bfVomitivo? Si alg\u00fan desalmado se atrev\u00eda a tragarlo ten\u00eda que encerrarse cuarenta d\u00edas con sus noches, como en los paritorios. Pero agora, dotor de mi alma, dende que vino la elustraci\u00f3n parece que destaparon alg\u00fan ba\u00fal viejo y sali\u00f3 pa juera toda clase de bichos. Y tiene usted la fiebre vidriosa, la fiebre penitente o impenitente, la fiebre amariya, la fiebre p\u00fatica, el g\u00f3mito prieto, el c\u00f3lero, los flatos, las liarreas (pero de \u00e9stas me han asigurao que son las mesmas&nbsp;<em>correncias&nbsp;<\/em>de antes), la ronquita o la bronquita (no estoy bien seguro, pero por ah\u00ed va), y un chorro de dolencias y iniquidades que ya yeban medio mundo pa \u201cJova\u00adlito\u201d. \u00a1Ah!, esp\u00e9rese ai, que toav\u00eda llueve. \u00bfY ande me deja usted uno fulanos \u00f1ervos, que por sonsa que sea la vieja, toa se le desmaya y se le gomita, y blanquea los ojos, y le dentra una tembladera con m\u00e1s visajes que un tuqueque en la boca de una guanota? Eso yaman agora el puro \u00f1ervo, dotor. Sobre que yo digo que las gentes del tiempo cristiano eran m\u00e1s sonsas: fig\u00farese usted que nac\u00edan sin&nbsp;<em>\u00f1ervos<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2012Y bien, Palmarote: cuando se le ocurra a usted morirse, \u00bfno piensa usted&nbsp;<em>morirse a la moda<\/em>?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2012Hombre, dotor, en el tiempo en que vivieres has lo que vieres.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2012Vamos, pues. \u00bfQu\u00e9 g\u00e9nero de muerte piensa usted escoger?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2012\u00bfYo? El&nbsp;<em>m<\/em><em>atrimonio<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2012\u00a1Hala!, \u00bfcon que el matrimonio es una especie de muerte?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2012No es&nbsp;<em>especie<\/em>, es un g\u00e9nero muy duro y abatanao. \u00a1Gua! \u00bfusted no me pregunta qu\u00e9 g\u00e9nero escojo para morirme, es decir, pa que me vistan con \u00e9l, despu\u00e9s de muerto? Pues digo que ese que llaman&nbsp;<em>matrimonio<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2012As\u00ed \u00bfhasta en asuntos serios habla de mecha?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2012Ni el&nbsp;<em>matrimonio&nbsp;<\/em>que usted piensa, ni el morirse son cosas de mecha, y si acaso lo son, cuesta la mecha m\u00e1s que el candil. Con que usted me dir\u00e1 si la verdolaga es fresca.<\/p>\n\n\n\n<p>Aqu\u00ed llegaba nuestro di\u00e1logo, querido lector, cuando una mu\u00adjer casi joven o casi vieja (como usted quiera), t\u00e9rmino medio entre criada y se\u00f1ora (y no digo m\u00e1s, porque ando de prisa), entr\u00f3 a ser\u00advirnos un almuerzo, no dir\u00e9 op\u00edparo, pero s\u00ed apetitoso y bastante a satisfacer la necesidad matinal de cualquiera fiel cristiano, por mal \u00adcontentadizo que fuese.<\/p>\n\n\n\n<p>De L\u00faculo, el m\u00e1s c\u00e9lebre gastr\u00f3nomo de la antig\u00fcedad, cuenta la historia que nunca era m\u00e1s decidor, ni m\u00e1s chistoso que en su espl\u00e9ndida mesa. Pero Palmarote (que probablemente no ten\u00eda ni noticia del opulento romano) al avis\u00e1rsenos que el almuerzo estaba servido, fue de opini\u00f3n que suspendi\u00e9ramos nuestra pl\u00e1tica mien\u00adtras almorz\u00e1bamos, porque al que asa dos conejos (a\u00f1adi\u00f3 \u00e9l, dono\u00adsamente) se le quema uno, y el otro le queda crudo. \u2012Con que arrime, dotor, que despu\u00e9s conversaremos.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed, pues, lectores m\u00edos, si ustedes no gustan de acompa\u00f1arnos, que un convidado convida ciento, me permitir\u00e1n suspender por al\u00adgunos instantes mi pesada narraci\u00f3n; que, despachado el trabajito gastron\u00f3mico, ofrezco a ustedes continuarla y a\u00fan darle cumplido acatamiento.<\/p>\n\n\n\n<p>Las once ser\u00edan de la ma\u00f1ana cuando nos sentamos a la mesa; y bien fuesen las varias y gratas impresiones del lugar, bien lo ya avanzado de la hora, o uno y otro juntamente, ello es cierto que no me sent\u00eda estimulado por un apetito m\u00e1s mediano, y que Pal\u00admarote hab\u00eda podido llamar&nbsp;<em>de&nbsp;<\/em>a&nbsp;<em>veintis\u00e9is con seis<\/em>. La funci\u00f3n principi\u00f3, como dir\u00eda un poeta dram\u00e1tico, con la graciosa piecesita en un acto titulada \u00abUn lotecito\u00bb, que acept\u00e9 entonces con gusto en gracia de la oportunidad, y que me pareci\u00f3&nbsp;<em>confortable&nbsp;<\/em>por m\u00e1s se\u00f1as.<\/p>\n\n\n\n<p>Mal pod\u00eda yo ajustarme, desde luego, a la condici\u00f3n de Palmarote de no hablar durante la sesi\u00f3n gastron\u00f3mica. Sabido est\u00e1 que la charla, este libre desahogo del \u00e1nimo, como no raye en indiscreci\u00f3n es la mejor salsa de la comida. Mi hu\u00e9sped, por fortuna, fue el primero en romper los tratados, pues no bien acab\u00e1bamos de sentamos a la mesa, cuando me dijo con su acostumbrada sorna:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2012Hombre, dotor, al vernos aqu\u00ed a los dos despachando este oficito cualquiera dir\u00eda que usted no es el amo de la casa o por lo menos dir\u00eda que usted me debe.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2012Y bien, le contest\u00e9, \u00bfen qu\u00e9 cree usted que lo conocer\u00eda?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2012En que como dice el&nbsp;<em>corr\u00edo<\/em>:<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando un blanco est\u00e1 comiendo\u00ad<br>con un probe en compa\u00f1\u00eda:<br>o el blanco le debe al probe,<br>o es del probre la com\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2012Pero eso no siempre es cierto, Palmarote.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2012\u00a1Jum! Ya usted va armar una cuesti\u00f3n sobre eso. Mejor ser\u00e1 que se la forme a ese platico que le arrimo.<\/p>\n\n\n\n<p>Y la verdad era que serv\u00eda efectivamente un hervido de gallina gorda, a lo que parec\u00eda mal aderezado.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2012He aqu\u00ed, Palmarote, le dec\u00eda yo, haciendo alternar mis frases con sendas cucharadas del sabroso caldo, he aqu\u00ed que si en todas las mesas de la ciudad terciara con otros este plato, habr\u00eda sido hoy un gran d\u00eda para el c\u00e9lebre Enrique IV, llamado con raz\u00f3n \u00abel rey caballero\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2012\u00bfY por qu\u00e9 ser\u00eda grande el d\u00eda para ese caballero, dotor?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2012\u00abNo ha de haber, dec\u00eda \u00e9l, ning\u00fan aldeano en mis Estados que no pueda poner una gallina en su puchero los domingos\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2012Hombre, dotor, ya me gusta el rey caballero solo por ese jal\u00f3n. Los presidentes caballeros de Venezuela deb\u00edan aprend\u00e9 esa punta. Y agora me est\u00e1 retosando, aqu\u00ed en el tarro, \u00bfporqu\u00e9 llama\u00adban a ese siudadano&nbsp;<em>el rey caballero<\/em>?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2012Por sus rasgos generosos, Palmarote, por su valor, que ya rayaba en temeridad y principalmente por su proverbial afici\u00f3n y su fina solicitud para con las damas.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2012Pero vamos \u00bfsacaba alguna anchetica con ellas?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2012Y mucho que s\u00ed, Palmarote; pero lo m\u00e1s curioso era que casi siempre andaba un tanto escaso de dinero, y adem\u00e1s no era, como si dij\u00e9ramos, un buen mozo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2012Pues se\u00f1or: el tal Enriquito tendr\u00eda el diablo en la camilla, porque tras de ser medio&nbsp;<em>fe\u00fasco,<\/em>&nbsp;andar siempre&nbsp;<em>corto<\/em>, eran dos cor\u00adtedades juntas. Y sobre esto se yo una oraci\u00f3n que dice:<\/p>\n\n\n\n<p>Hombre probe no enamore,<br>La raz\u00f3n lo va diciendo;<br>Que el que no tiene que dar<br>Mal puede llegar pidiendo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2012Y como que le hacen a usted su poquito de efecto los lotecitos, amigo m\u00edo: me parece usted un tanto flojillo de lengua.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2012Y a mala hora, dotor, se me vendr\u00eda a aflojar la sin g\u00fceso, porque en este trabajito la necesita uno con toa su fuerza. Y por lo dem\u00e1s \u00bfqui\u00e9n nos escucha?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2012\u00a1Podr\u00edamos pues, poner en la puerta aquella inscripci\u00f3n que se lee a la entrada de la clase de anatom\u00eda en cierta Universidad de Europa: \u00abLes dames n\u2019entrent pas ici\u00bb: \u00abLas se\u00f1oras no pueden en\u00adtrar aqu\u00ed\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2012No vengamos a poner aqu\u00ed esas autonom\u00edas de&nbsp;<em>Uropa<\/em>, dotor. A esos jurungos le pegan esas morisquetas, porque tienen rabo y hablan lengua. Nosotros tenemos el agua del bautismo y&nbsp;<em>quin tin paz<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2012Pero observo una cosa, Palmarote: que en los llanos como que transigen menos con los europeos que en los pueblos costane\u00adros. Y am\u00e9n hay las ventajas que nos brinda su inmigraci\u00f3n, todav\u00eda hay que tener en cuenta su preponderancia sobre nosotros. Nos conviene m\u00e1s tener por amigas las nociones extranjeras que por ene\u00admigas. Ea, Palmarote: vamos: un brindis a la salud de los ex\u00adtranjeros.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2012Pues, se\u00f1or, si eso nom\u00e1s es, p\u00e1rese ai, p\u00e1rese ai, que yo lo voy a arengui\u00e1. \u00c9cheme aqu\u00ed un lote, dotor, y \u00e9chese usted otro; y pe\u00adrros al agua.<\/p>\n\n\n\n<p>Servido Palmarote y servido tambi\u00e9n el que habla, p\u00fasose el primero de pie, tosi\u00f3 dos veces, como para despejar la garganta, vio hacia el techo, asom\u00e1ronsele a la cara los colores, y ya empezaba a sudar abundantemente, cuando dijo:<\/p>\n\n\n\n<p>Que venga la Ingalaterra<br>Y que venga la Morisma,<br>Pa que vean si les da el barro<br>M\u00e1s arriba de la crisma.<\/p>\n\n\n\n<p>Porgue s\u00f3lo Palmarote<br>Si le suelta un linternaso,<br>Les revienta el espinazo<br>Y les arranca el cogote.<\/p>\n\n\n\n<p>Dej\u00e9monos de \u00abMusi\u00fa\u00bb<br>Y dej\u00e9monos de \u00abVeso\u00bb.<br>Mientras m\u00e1s probe m\u00e1s tieso.<br>\u00bfConmigo? Ni Belceb\u00fa.<\/p>\n\n\n\n<p>Que si monto en mi alasano,<br>con mi trabuco y mi esp\u00e1,<br>\u00a1Santa Rita! eso ser\u00e1<br>otro llover en verano.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2012Bravo, Palmarote, exclam\u00e9 yo como aplaudiendo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2012\u00a1Gua! pero si es verdad, dotor, contest\u00f3 entre moh\u00edno y sa\u00adtisfecho, despu\u00e9s de haber apurado hasta al fondo el vaso que en la mano ten\u00eda. \u00bfQui\u00e9n no se va a pon\u00e9 bravo con las esodom\u00edas de esos jurungos? \u00bfPues usted no ve la otra, la fulana Isabel Segunda? \u00a1Y que mandaba quemar el Para\u00edso! \u00bfUsted habr\u00e1se visto una esodo\u00adm\u00eda como esa? \u00a1Ah \u00f1a Isabelita Segundita! \u00a1Jum! Si cogi\u00e9ramos esos quemadores de&nbsp;<em>para\u00edso<\/em>, entre Apure y Capanaparo, quiz\u00e1 si les se\u00adgundar\u00edamos unos buenos masos de pil\u00f3n, pa que no fueran sa\u00adfricos. \u00a1Cristianos! ca uno en su casa y Dios en la de todos,&nbsp;<em>qui<\/em>&nbsp;<em>tin paz<\/em>. \u00bfUstedes quieren saber m\u00e1s que Dios, el que puso la mar por el medio? Cojan ustedes de las barrancas de all\u00e1 hacia esos quilombos, y d\u00e9jenos a nosotros las barrancas de ac\u00e1, y Cristo con todos.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2012Usted tiene raz\u00f3n, Palmarote. Ha hablado usted como verdadero americano. Ha hablado usted y salva las distancias y salva tambi\u00e9n una que otra palabrilla no muy de recibo, que digamos, como ya hablaron algunos de nuestros c\u00e9lebres ministros y escritores. Porque ha de saber usted, Palmarote, que a m\u00e1s de un acendrado patriotismo, tiene tambi\u00e9n algunos de nuestros prohombres contempor\u00e1neos la pala\u00adbra tan f\u00e1cil y la pluma tan diestra y tan correcta que a algunos los llaman \u00ab<em>pico de oro<\/em>\u00bb y a otros \u00ab<em>pluma de oro<\/em>\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2012Hombre, dotor: en cuanto al pico y a la pluma de esos p\u00e1ja\u00adros no tengo na que decir. Pero dec\u00eda yo \u00bfy no habr\u00e1 entre ellos algunos pajarracos que apliquen las u\u00f1as? Porque si a conforme menean el pico y las plumas, menean tambi\u00e9n las u\u00f1as\u2026 \u00a1a candela bien brava!<\/p>\n\n\n\n<p>\u2012Hombre, Palmarote, \u00a1qu\u00e9 bueno est\u00e1 este pescado! \u00bfEs abun\u00addante aqu\u00ed la pesca? Perm\u00edtame usted servirle un poquito. \u00a1Oh riqu\u00ed\u00adsimo est\u00e1!<\/p>\n\n\n\n<p>\u2012Voy a decirle, dotor, s\u00ed abunda un poco, solo que hay algunos que no tragan el ansuelo. \u00a1Hombre! \u00a1A aleguleyos bellacos!<\/p>\n\n\n\n<p>\u2012Vamos, Palmarote: sepamos qu\u00e9 puntos calza usted en asuntos filos\u00f3ficos-morales. \u00bfD\u00f3nde cree usted que hay mayor suma de felici\u00addad en la alta sociedad o en las masas populares?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2012No me suspenda muy alto, dotor, que se me marea la metra ni \u00bfqu\u00e9 quiere usted que calce yo sino cotizas? Y no de&nbsp;<em>masas&nbsp;<\/em>sino de cuero cr\u00fao.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2012Vamos, hombre, \u00bfqui\u00e9nes ser\u00e1n m\u00e1s felices, las gentes cultas y en general mejor acomodadas, quiero decir m\u00e1s ricas o la generalidad del pueblo?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2012Hombre, dotor, por regla de naipes, el que tiene m\u00e1s morocotas tiene la totora mas fresca, porque los que somos del pipiolaje too los m\u00e1s se nos va en sacar cuentas con granos de ma\u00eds, y en fin de cuentas no nos queda m\u00e1s que \u00a1el vea usted! Con que a las morocotas me atengo. Y d\u00edgame usted agora, si es cosa que se puee, \u00bfd\u00f3nde haber\u00e1 mas pillos, entre la gente de curbata o entre los pr\u00f3jimos de cotiza?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2012\u00a1Hala! se\u00f1or cr\u00edtico \u00bfcon que tambi\u00e9n quiere usted darse a filosofar?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2012S\u00e1queme de esa dudita, dotor (me dec\u00eda el muy taimado con cierto aire burl\u00f3n, como aquel que pone a otro en apuro, para gozarse en su embarazo).<\/p>\n\n\n\n<p>\u2012Probablemente, Palmarote, all\u00ed donde campea mayor n\u00famero de individuos, all\u00ed campear\u00e1 tambi\u00e9n mayor suma de debilidades humanas. El sabio dijo:&nbsp;<em>Infinitus est numerus stultorum<\/em>, lo cual quiere decir: \u00abLa mayor\u00eda de los hombres son necios\u00bb. Con que si el pillo al fin no es m\u00e1s que un necio, y el hombre de bien un prudente, usted aplicar\u00e1 el cuento,&nbsp;<em>si es&nbsp;<\/em><em>cosa<\/em><em>&nbsp;que puede<\/em><em>.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\u2012Ya me lo tem\u00eda yo, dotor, que con aleguleyos no hay tut\u00eda. Pero bien me s\u00e9 yo lo que debo creer, m\u00e1s que venga el sabio con todos sus&nbsp;<em>escultores<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero suspendiendo aqu\u00ed, lectores m\u00edos, por temor de fastidiar a ustedes, la exacta relaci\u00f3n del di\u00e1logo sostenido con Palmarote durante el almuerzo, les dir\u00e9 que una vez satisfecha la corporal necesi\u00addad, nos levantamos de la mesa, no sin acompa\u00f1ar yo a Palmarote en la oraci\u00f3n de alabar a Dios por aquel favor m\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2012Porque Dios lo libra a usted, dotor (a\u00f1adi\u00f3 \u00e9l), de gente que acaba de comer\u00ad&nbsp;<em>y no alaba a Dios<\/em>. Hasta eso se ha llevao&nbsp;<em>de aqu\u00ed la fulana elustraci<\/em><em>\u00f3<\/em><em>n<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Tres d\u00edas despu\u00e9s, arreglado el negocio que me trajo a San Fer\u00adnando, me desped\u00ed cordialmente de mi bondadoso hu\u00e9sped, quien tuvo la bondad de acompa\u00f1arme hasta el r\u00edo, y con un afectuoso abrazo d\u00edjele adi\u00f3s por aquella vez, no sin protestarle de nuevo mi amistad. Iba yo a poner el pie a bordo cuando me detuvo Palmarote, con semblante medio serio y medio burl\u00f3n, me dijo:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2012Hombre, dotor: \u00bfusted y que me sac\u00f3 por hay en una gaceta la otra vez que nos vimos en Caracas? Sobre que le digo que por andequiera que iba se me pegaba esa muchach\u00e1 atr\u00e1s. \u00ab\u00a1Ay viene Palmarote!\u00bb. \u00ab\u00a1All\u00e1 va Palmarote!\u00bb. \u00abHombre \u00a1qu\u00e9 parec\u00edo!\u00bb. Conque, cuidao, dotor. No me vaya a sacar en la gaceta.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2012No pase usted cuidado por eso, amigo m\u00edo: palabra de honor que no lo har\u00e9. Adi\u00f3s.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-right\"><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/daniel-mendoza\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Sobre el autor<\/a><\/h4>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Daniel Mendoza Vamos, se\u00f1or lector: ah, perdone usted (\u00a1buena la iba diciendo!). Vamos, ciudadano lector. Quiero probar si es usted despabilado de inte\u00adlecto. Estoy de buen humor. Decir as\u00ed un escritor de costumbres o de caracteres es como si un cantante del teatro l\u00edrico dijese: \u00abestoy en voz\u00bb, o como si dijese un poeta: \u00abme [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":11150,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[16],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/11149"}],"collection":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=11149"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/11149\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":11158,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/11149\/revisions\/11158"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/media\/11150"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=11149"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=11149"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=11149"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}