{"id":11116,"date":"2024-02-09T19:05:36","date_gmt":"2024-02-09T19:05:36","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=11116"},"modified":"2025-02-01T14:54:29","modified_gmt":"2025-02-01T19:24:29","slug":"las-piedras-magicas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/las-piedras-magicas\/","title":{"rendered":"Las piedras m\u00e1gicas"},"content":{"rendered":"\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-right\">Carlos Augusto Le\u00f3n<\/h4>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote\">\n<p><em>La lucha contra el tiempo y el espacio<br>\u00bfPor qu\u00e9 no tiene la tez de las hermosas<br>la tersura del lago, que escapa al raudo tiempo?<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>(Jos\u00e9 Antonio Ramos Sucre, \u00abRomanza\u00bb)<\/p>\n\n\n\n<p><em>Aquel paraje estaba fuera del Universo y yo<br>lo animaba con mi voz desesperada de confinado.&nbsp;<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>(Jos\u00e9 Antonio Ramos Sucre, \u00abRomanza\u00bb)<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>Un hombre es carne y huesos, mas tambi\u00e9n cierto n\u00famero de a\u00f1os. Es materia y proceso. Lo mismo la fruta y el ave y la piedra. La materia es espacio y tiempo; \u00e9stos existen como formas de aquella.<\/p>\n\n\n\n<p>Kant pensaba distinto, bien lo s\u00e9. Sin negar la realidad emp\u00edrica del tiempo y del espacio, negaba la posibilidad de d\u00e1rsenos \u00e9stos como objetos de nuestros sentidos. Espacio y tiempo son para \u00e9l,&nbsp;<q>dos formas puras de la intuici\u00f3n sensorial, como principios del conocimiento&nbsp;<em>a priori<\/em><\/q>&nbsp;(<em>Cr\u00edtica de la Raz\u00f3n Pura<\/em>). El tiempo&nbsp;<q>no es m\u00e1s que la forma del sentido interno, o sea, de las intuiciones del yo y de nuestro estado interior<\/q>; el espacio&nbsp;<q>no es otra cosa m\u00e1s que la forma de todos los fen\u00f3menos del sentido externo, esto es, la condici\u00f3n subjetiva de la sensibilidad, bajo la cual es posible solamente la intuici\u00f3n externa<\/q>.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero ya antes hab\u00eda afirmado Newton la existencia objetiva del tiempo y del espacio, independientes de la concepci\u00f3n humana sobre ellos. \u00c9l, sin embargo, separaba de \u00e9stos la materia. Para \u00e9l exist\u00edan, cada uno por su lado, espacio, tiempo y materia. Su concepci\u00f3n, fundamento de la F\u00edsica Cl\u00e1sica, establece adem\u00e1s espacio y tiempo absolutos y relativos. Newton hab\u00eda luchado contra los conceptos cartesianos. <\/p>\n\n\n\n<p>Descartes conceb\u00eda el espacio&nbsp;<em>material<\/em>.&nbsp;<q>El espacio o lugar interno y la substancia corp\u00f3rea en \u00e9l contenida, no son diferentes, sin embargo, m\u00e1s que en el modo como son concebidos por nosotros. Porque en realidad la misma extensi\u00f3n en longitud, anchura y profundidad, que constituyen el espacio, constituyen el cuerpo<\/q>. El tiempo, en cambio, para \u00e9l&nbsp;<q>es s\u00f3lo un modo de pensar<\/q>.<\/p>\n\n\n\n<p>La ciencia moderna, las matem\u00e1ticas y la f\u00edsica, en su desarrollo, han aportado nuevos datos a la concepci\u00f3n exacta del espacio y del tiempo. Las geometr\u00edas noeuclidianas vinieron a demostrar c\u00f3mo la de Euclides no es la \u00fanica o absoluta, y pusieron de manifiesto las inagotables cualidades del espacio real. La teor\u00eda del \u00e9ter&nbsp;<em>materializaba<\/em>&nbsp;el espacio, lo llenaba de materia y lo un\u00eda con \u00e9sta. La teor\u00eda de la relatividad une definitivamente al espacio y al tiempo, coloca el continuo espacio-tiempo en lugar del tiempo y del espacio absolutos y separados de Newton. Con admirable certeza afirma Hermann Minkowsky:&nbsp;<q>Nadie ha tenido nunca noticias de un lugar excepto en el tiempo, ni de un tiempo excepto en un lugar<\/q>.<\/p>\n\n\n\n<p>El materialismo dial\u00e9ctico&nbsp;<q>ve al espacio y al tiempo como las formas de la existencia de la materia. El universo es materia en movimiento. La materia se mueve en el [41] espacio y en el tiempo, que son condiciones necesarias para la existencia de la materia. El movimiento de todos los cuerpos materiales, todos los procesos y todos los fen\u00f3menos, se producen en el espacio y el tiempo. Es imposible imaginar algo existiendo fuera del espacio o del tiempo&#8230; El materialismo dial\u00e9ctico concibe al espacio y al tiempo como formas de la materia en movimiento, manteniendo que su fundamento es la materia misma y sus propiedades<\/q>. Fue precisamente la lectura de estos concentos en el estudio de George Kursanov \u00abEspacio y tiempo, formas de la existencia de la materia\u00bb (<em>Dial\u00e9ctica<\/em>, a\u00f1o&nbsp;III,&nbsp;vol.&nbsp;IV,&nbsp;n.\u00ba&nbsp;11, La Habana), el motivo de esta digresi\u00f3n filos\u00f3fica. Coincidi\u00f3 tal lectura con la elaboraci\u00f3n de este trabajo y despert\u00f3 en m\u00ed numerosas observaciones.<\/p>\n\n\n\n<p><q>El movimiento, signo molesto de la realidad<\/q>, perturba a Ramos Sucre,&nbsp;<q>Ni inter\u00e9s humano ni anhelo terrenal estorbar\u00e1 las alas de mi meditaci\u00f3n<\/q>&nbsp;pues la devoci\u00f3n y el estudio le ayudar\u00e1n a cultivar la austeridad como un asceta, dice el Contemplativo en su discurso. En otro escrito suyo hay estas palabras:&nbsp;<q>disparamos err\u00f3neamente sobre el ludibrio de los sentidos<\/q>&nbsp;(\u00abEl Capricornio\u00bb) y en \u00abLa Salva\u00bb, perteneciente como el antes citado a&nbsp;<em>El cielo de esmalte<\/em>, el disparo del ca\u00f1\u00f3n de proa tiene igual objetivo:&nbsp;<q>El estampido redujo a polvo la casa del esparcimiento infame<\/q>.<\/p>\n\n\n\n<p>No bastar\u00eda esto para se\u00f1alar en su obra el desprecio de la carne. Mas, s\u00ed puede observarse, a trav\u00e9s de estas citas como de tantas otras insertas en este trabajo, el odio y desprecio para la materia, en general, pues el tormento de Jos\u00e9 Antonio Ramos Sucre, al llevarlo a la evasi\u00f3n, le se\u00f1alaba un rumbo no-material, el camino del esp\u00edritu tal como \u00e9l lo conceb\u00eda en su idealismo filos\u00f3fico.<\/p>\n\n\n\n<p>Ramos Sucre se declar\u00f3 en rebeld\u00eda contra la vida material, contra&nbsp;<q>el movimiento, signo molesto de la realidad<\/q>, contra las causas exteriores de sensaciones violentas:&nbsp;<q>la luz llegar\u00e1 a m\u00ed despu\u00e9s de perder su fuego en la espesa trama de los \u00e1rboles; en la distancia acabar\u00e1 el ruido antes que invada mi apaciguado recinto<\/q>. Su hiperestesia era a manera de antena para los m\u00e1s leves signos del mundo exterior.<\/p>\n\n\n\n<p>Colocado as\u00ed en el camino del \u00abesp\u00edritu puro\u00bb, en lucha contra la materia, fue como realiz\u00f3 su obra. En su poes\u00eda -\u00bfc\u00f3mo, si no, puede llamarse su obra?- esa lucha asume una forma precisa. A semejanza de Prometeo, empe\u00f1ado en una lucha sobrehumana, se declara en guerra contra el tiempo y el espacio. Como los dioses inflexibles, la materia, de la cual tiempo y espacio son formas, le da su buitre devorador.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">* * *<\/p>\n\n\n\n<p>A partir de aquel doloroso lamento,&nbsp;<q>\u00bfpor qu\u00e9 no tiene la tez de las hermosas la tersura del lago, que escapa al raudo tiempo?<\/q>, mil veces aparece la obsesi\u00f3n de evadir el tiempo. Y desde cuando en \u00abEl familiar\u00bb, uno de los primeros poemas de&nbsp;<em>La torre de tim\u00f3n<\/em>, se acerca el poeta al mundo extraterrenal de los muertos, la obsesi\u00f3n paralela de saltar fuera del espacio se hace presente cada vez m\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p><q>Yo opondr\u00e9 al vario curso del tiempo la serenidad de la esfinge ante el mar de las arenas africanas<\/q>&nbsp;anuncia el Contemplativo.&nbsp;<q>El pasmo de la eternidad se revelaba en augusto silencio, comparable a la calma que rodea el concierto de los astros distantes. Con \u00e9l crec\u00eda el misterio de aquella regi\u00f3n indefinida, donde ning\u00fan contorno romp\u00eda la opaca vaguedad<\/q>&nbsp;(\u00abEl Retorno\u00bb,&nbsp;<em>La torre de tim\u00f3n<\/em>).<\/p>\n\n\n\n<p>Otras veces&nbsp;<q>estaba perdido en un mundo inefable<\/q>&nbsp;(\u00abLa noche\u00bb,&nbsp;<em>Las formas del fuego<\/em>), o bien&nbsp;<q>en el cabo del mundo<\/q>&nbsp;(\u00abEl viaje de Himilcon\u00bb,&nbsp;<em>La torre de tim\u00f3n<\/em>). Aparecen, de pronto,&nbsp;<q>el valle del asombro<\/q>&nbsp;o&nbsp;<q>del \u00e9xtasis<\/q>, imprecisos como en los cuentos infantiles. En \u00abEl sue\u00f1o\u00bb el salto ha sido dado:&nbsp;<q>Aquel paraje estaba fuera del universo y yo lo animaba con mi voz desesperada de confinado<\/q>&nbsp;(\u00abEl sue\u00f1o\u00bb,&nbsp;<em>La torre de tim\u00f3n<\/em>).<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abEl cruzado\u00bb dice&nbsp;<q>Perd\u00ed la cuenta del tiempo y de su paso<\/q>&nbsp;(\u00abEl cruzado\u00bb,&nbsp;<em>La torre de tim\u00f3n<\/em>).<\/p>\n\n\n\n<p>En cambio, a veces, el contar el tiempo se hace un dolor m\u00e1s. Y lo eterno tambi\u00e9n se somete a medida.&nbsp;<q>Oye en secreto los llamamientos de una voluntad omn\u00edmoda y presume el fin de su grandeza, el olvido en la cripta desnuda, salvo el tapiz de una ara\u00f1a abismada en el c\u00f3mputo de la eternidad<\/q>&nbsp;(\u00abPenitencia\u00bb,&nbsp;<em>El cielo de esmalte<\/em>). Ara\u00f1a dolorosa e inflexible, verdugo de s\u00ed misma y reloj turbio de los otros, dolor del tiempo.<\/p>\n\n\n\n<p>En detener un momento el curso de la vida, logrando un paisaje ext\u00e1tico, se expresa en anhelo antimaterial. Como en el viejo romance del Conde Arnaldos, el c\u00e1ntico de \u00abLa armada\u00bb&nbsp;<q>paralizaba el curso de la naturaleza<\/q>&nbsp;y&nbsp;<q>El sol permaneci\u00f3, horas enteras asomado sobre la raya del horizonte<\/q>. (\u00abLa armada\u00bb,&nbsp;<em>Las formas del fuego<\/em>). Hay otro poema donde&nbsp;<q>el sat\u00e9lite<\/q>&nbsp;se niega a visitar una regi\u00f3n de desventurados, quienes, en el dolor de su ausencia,&nbsp;<q>entr\u00e9ganse a morir<\/q>.<\/p>\n\n\n\n<p>He recordado su frase&nbsp;<q>el tiempo es una invenci\u00f3n de los relojeros<\/q>. A m\u00e1s de coincidir con la afirmaci\u00f3n cartesiana,&nbsp;<q>el tiempo es una manera de pensar<\/q>, tal frase adquiere ahora para m\u00ed, categor\u00eda de conjuro contra la obsesi\u00f3n. Con aquella su suave sonrisa de letrado ir\u00f3nico, \u00e9l sentir\u00eda, sin duda, al pronunciarla, la ilusi\u00f3n de dominar el tiempo. Siempre he pensado en el sentimiento de dominio sobre el mundo, alcanzado por el hombre con el simple nombrar las cosas.<\/p>\n\n\n\n<p>En suma, estuvo en continuo combate contra el tiempo y el espacio. Por eso, en ocasiones, gusta del m\u00e1rmol fr\u00edo y duradero, imagen cl\u00e1sica de lo eterno:&nbsp;<q>Un poder invisible me encaminaba a la presencia de unos sepulcros, a descubrir la serenidad y la esperanza en el semblante de unas im\u00e1genes de m\u00e1rmol<\/q>&nbsp;(\u00abEl alumno de Violante\u00bb,&nbsp;<em>El cielo de esmalte<\/em>). La blanca piedra parec\u00eda resistir los embates del tiempo y su marea. No vera \u00e9l c\u00f3mo&nbsp;<q>lo eterno es lo vivo<\/q>. La esperanza, virtud hacia el futuro -diferente por ello de la fe y la caridad, en la trilog\u00eda [cristiana, las cuales son tambi\u00e9n pasado y presente-, la m\u00e1s futurista de las virtudes teologales, surge del rostro de m\u00e1rmol, de la piedra inerte. Mas, ni aun as\u00ed escapa el hombre a su tormento. A trav\u00e9s de \u00abEl hidalgo\u00bb brota la desconsolada confesi\u00f3n:&nbsp;<q>Yo padezco sumergido en la sombra, la ceguedad de una estatua de m\u00e1rmol y su tristeza inmortal<\/q>&nbsp;(\u00abEl hidalgo\u00bb,&nbsp;<em>Las formas del fuego<\/em>).<\/p>\n\n\n\n<p>La \u00abvisi\u00f3n\u00bb es el camino de la evasi\u00f3n.&nbsp;<q>Para entrar en el reino de la muerte avanc\u00e9 por el p\u00f3rtico de bronce que interrump\u00eda las murallas siniestras<\/q>; es s\u00f3lo una cita al azar entre mil posibles. Las sombras de Dante y de William Blake atraviesan por su obra.&nbsp;<q>Yo frisaba apenas con la adolescencia y sal\u00eda a mi voluntad de los l\u00edmites del mundo real<\/q>, leemos en la \u00abAnt\u00edfona\u00bb de&nbsp;<em>El cielo de esmalte.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>El adolescente se aventuraba en el mundo irreal de sus visiones. Un escrito muy significativo es aquel de&nbsp;<em>La torre de tim\u00f3n<\/em>&nbsp;titulado \u00abEl retorno\u00bb. Luego de cruzar la puerta de la muerte y penetrar en&nbsp;<q>el pasmo de la eternidad<\/q>, en la vaguedad del m\u00e1s all\u00e1, una llamada detiene al fugitivo.&nbsp;<q>Pero al sentir tras de m\u00ed el clamor de la vida, como el de una novia abandonada y amante, volv\u00ed sobre mis pasos<\/q>. Ser\u00eda as\u00ed, en el principio. Cada vez m\u00e1s, a lo largo de sus obras, fue haci\u00e9ndose m\u00e1s plena la entrega del hombre a sus visiones, m\u00e1s torturante, en consecuencia, la lucha con la realidad, pues si tolerable ser\u00eda tal cosa para quien&nbsp;<q>puede tener la \u00fanica ocupaci\u00f3n de so\u00f1ar<\/q>&nbsp;no lo era para quien, como todos, hab\u00eda de v\u00e9rselas con la vida. Del amor a las visiones lleg\u00f3, por eso, a la sed de un sue\u00f1o vac\u00edo.&nbsp;<q>Yo me sumerg\u00eda en un sue\u00f1o libre de visiones y alcanzaba un olvido cabal<\/q>&nbsp;(\u00abEl alumno de Violante\u00bb).<\/p>\n\n\n\n<p>En la lucha contra el tiempo y el espacio ha perdido el hombre. Pues la presea del triunfo era la muerte de su tormento y nunca lleg\u00f3 a alcanzarla. En vano clav\u00f3 su iron\u00eda en el coraz\u00f3n del tiempo. En vano, a trav\u00e9s de poemas innumerables,&nbsp;<q>sali\u00f3 a su voluntad de los l\u00edmites del mundo real<\/q>. Llevaba siempre consigo su tormento y \u00e9ste se espejaba en todas las cosas, reales e irreales, hac\u00eda vivir con tristeza al propio m\u00e1rmol. En vano visitaba el mundo de las visiones: \u00e9stas reproduc\u00edan su dolor. S\u00f3lo un sue\u00f1o libre de visiones, s\u00f3lo&nbsp;<q>el olvido solemne<\/q>&nbsp;era ya esperanza. Esto nos dice su obra. Veamos c\u00f3mo en ella se yerguen, se doblegan, se entrelazan, con mil rostros distintos, las formas del tormento.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Las formas del tormento y la frustrada evasi\u00f3n<\/h3>\n\n\n\n<p>\u00bfC\u00f3mo salir fuera del tiempo y del espacio? \u00bfCon cu\u00e1les armas, con cu\u00e1l fiero l\u00e1tigo, luchar contra&nbsp;<q>el movimiento, signo molesto de la realidad<\/q>, contra las hirientes sensaciones?<\/p>\n\n\n\n<p>Parad\u00f3jicamente, Jos\u00e9 Antonio Ramos Sucre ech\u00f3 mano de armas arrancadas al tiempo y al espacio, en el combate contra \u00e9stos. Desde su adolescencia fue estudioso de la mitologia y de la historia.<\/p>\n\n\n\n<p>En la casa del t\u00edo, en Car\u00fapano, devoraba seguramente, junto con la Biblia, textos hist\u00f3ricos. Cuando, en Caracas, se present\u00f3 a un concurso de oposici\u00f3n para c\u00e1tedras de Historia de Venezuela y Universal, se retiraron -ya lo hemos dicho- quienes antes hab\u00edan pensado participar.&nbsp;<q>No hay jurado para \u00e9l<\/q>, dijeron algunos.<\/p>\n\n\n\n<p>El solitario, en&nbsp;<em>La torre de tim\u00f3n<\/em>&nbsp;describe su soledad como&nbsp;<q>\u00fanico refugio acaso de los que parecen de otra \u00e9poca, desconcertados con el progreso<\/q>. De otra \u00e9poca se sent\u00eda \u00e9l. Golpeado por s\u00ed mismo, por el duro ambiente, mir\u00f3 hacia los tiempos idos. Era una forma de evadirse, una forma de olvidar, el pensar en aquellos tiempos, el reconstruir sus hombres y sus cosas. La Historia es para m\u00ed, para muchos, una forma de buscar las ra\u00edces del presente, de afirmar mejor los pies en la tierra y ver m\u00e1s claro hacia el futuro. Al hablar de&nbsp;<q>la aristocracia de los humanistas<\/q>, Ramos Suere se\u00f1ala c\u00f3mo en aquellos la historia ten\u00eda mucho de divertimiento est\u00e9tico. En plan de artista busc\u00f3 \u00e9l, en la historia, una salida a su tormento.<\/p>\n\n\n\n<p><q>El cincelador italiano trabaja con el arcabuz al lado&#8230; Se cree invulnerable y desahoga en aventuras y reyertas la \u00edndole soberbia<\/q>&nbsp;mientras&nbsp;<q>El caballero alem\u00e1n posee nuevamente su alma seria y profunda. Descubre, en torno de s\u00ed y en el universo, los vestigios del mal originario y sin rescate<\/q>. La primera cita corresponde a \u00abEl rebelde\u00bb, donde se evoca el Renacimiento italiano; la segunda es de \u00abLa reforma\u00bb. Mas, estos poemas de&nbsp;<em>El cielo de esmalte<\/em>&nbsp;no son casos aislados:&nbsp;<q>Un pr\u00f3cer de la corte celeste, favorecido con el semblante y la sabidur\u00eda de un San Jer\u00f3nimo, me esperaba a breve distancia en el barco del pasaje y lo dirig\u00eda con su voz<\/q>. La aparici\u00f3n acaece en \u00abEl peregrino de la fe\u00bb, el cual tiene acento cristiano, como \u00abLa conversi\u00f3n de San Pablo\u00bb, por ejemplo, donde&nbsp;<q>reconoc\u00ed la aparici\u00f3n infausta que augura el trance supremo a los hombres de mi raza licenciosa y doliente y que les inspira el pensamiento invariable en las postrimer\u00edas que amenazan m\u00e1s all\u00e1 de la muerte<\/q>. (\u00abLa conversi\u00f3n de Pablo\u00bb,&nbsp;<em>La torre de tim\u00f3n<\/em>). En \u00abEl t\u00f3tem\u00bb, en cambio,&nbsp;<q>el gamo unicorne, signo del feliz ag\u00fcero, se dej\u00f3 ver sobre la cima de un volc\u00e1n extinguido<\/q>. En este poema de&nbsp;<em>El cielo de esmalte<\/em>&nbsp;se habla de las sociedades primitivas:&nbsp;<q>Nunca he visto igual solicitud por las criaturas simples de la naturaleza. Los ni\u00f1os demostraban un alma indulgente en su familiaridad con las cigarras y con las mariposas recogidas, durante la noche, en una jaula de mimbre<\/q>&#8230; Muy posiblemente, tal afirmaci\u00f3n, no est\u00e1 re\u00f1ida con el rigor hist\u00f3rico.<\/p>\n\n\n\n<p>En \u00abLos elementos\u00bb (<em>El cielo<\/em>&#8230;) aparece&nbsp;<q>el caso de un joven sacrificado por Ulises<\/q>&nbsp;y los pescadores de \u00abLa ensenada\u00bb donde&nbsp;<q>se hab\u00eda refugiado la inocencia del mundo primitivo<\/q>&nbsp;ten\u00edan una noble historia:&nbsp;<q>en sus brazos hab\u00eda muerto Homero<\/q>&nbsp;(\u00abLa ensenada\u00bb,&nbsp;<em>Las formas del fuego<\/em>).<\/p>\n\n\n\n<p>En \u00abEl mandar\u00edn\u00bb (<em>Las formas<\/em>&#8230;)&nbsp;<q>yo hab\u00eda perdido la gracia del emperador de China<\/q>. El Oriente es tambi\u00e9n escenario de \u00abLa sala de los muebles de Laca\u00bb (<em>Las formas<\/em>&#8230; ), \u00abLa fuentes del Nilo\u00bb (<em>El cielo<\/em>&#8230;) y \u00abLa sombra de la hija del Fara\u00f3n\u00bb (<em>Las formas<\/em>&#8230;) son t\u00edtulos expl\u00edcitos. Todos los tiempos, todos los climas, son recorridos por el poeta.<\/p>\n\n\n\n<p>Grecia, Cartago (\u00abEl real de los cartagineses\u00bb,\u00a0<em>Las formas<\/em>&#8230; ), el Renacimiento y la Reforma, la Antig\u00fcedad oriental, los pueblos primitivos, el siglo\u00a0XVI\u00a0(<q>Yo estudiaba anatom\u00eda bajo la autoridad de Vesalio<\/q>, \u00abEl cirujano\u00bb, (<em>El cielo<\/em>&#8230;), o el siglo\u00a0XIX\u00a0(cuando habla, a prop\u00f3sito de Leopardi, de la tristeza sembrada por las guerras napole\u00f3nicas). Numerosas citas podr\u00edan hacerse en tal sentido. Basta, por lo dem\u00e1s, con hojear el \u00edndice de cualquiera de los libros de Ramos Sucre para comprobar nuestras afirmaciones. \u00c9ste no es ning\u00fan descubrimiento, a mi modo de ver, pues suficientemente visible es su inspiraci\u00f3n en temas de otros tiempos. Observemos, s\u00ed, c\u00f3mo esos tiempos y esos pa\u00edses son, en la inmensa mayor\u00eda de los casos, lejanos de la tierra y el tiempo del poeta. La historia fue para \u00e9l escala de evasi\u00f3n. Se dio a evocar tiempo y pa\u00edses lejanos, para escapar a la tremenda realidad. \u00bfAlcanz\u00f3 tal prop\u00f3sito? Sus poemas responden negativamente. En tiempos muy diversos, hombres muy diferentes llevan una vida de dolor, de crueldad y de miedo, de violencia y de tristeza, de soledad y de espanto. De la misma manera como el agua toma la forma de los recipientes, el tormento no desaparece: vivo siempre y oscuro en su correr como r\u00edo crecido llena y desborda la copa de plata del Renacimiento, el vaso etrusco, el jarr\u00f3n de porcelana china. Presenciamos absortos las innumerables, las incre\u00edbles y desesperantes\u00a0<em>formas del tormento<\/em>, gritando a todos los vientos la verdad de la frustrada evasi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-right\"><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/carlos-augusto-leon\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Sobre el autor<\/a><\/h4>\n\n\n\n<h6 class=\"wp-block-heading\">*Texto e imagen: https:\/\/www.cervantesvirtual.com<\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Carlos Augusto Le\u00f3n La lucha contra el tiempo y el espacio\u00bfPor qu\u00e9 no tiene la tez de las hermosasla tersura del lago, que escapa al raudo tiempo? (Jos\u00e9 Antonio Ramos Sucre, \u00abRomanza\u00bb) Aquel paraje estaba fuera del Universo y yolo animaba con mi voz desesperada de confinado.&nbsp; (Jos\u00e9 Antonio Ramos Sucre, \u00abRomanza\u00bb) Un hombre es [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":11117,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[14],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/11116"}],"collection":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=11116"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/11116\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":14924,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/11116\/revisions\/14924"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/media\/11117"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=11116"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=11116"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=11116"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}