{"id":1107,"date":"2021-09-05T21:41:48","date_gmt":"2021-09-05T21:41:48","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=1107"},"modified":"2023-11-24T15:21:40","modified_gmt":"2023-11-24T15:21:40","slug":"el-diente-roto-y-la-mordida-certera-de-pedro-emilio-coll","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/el-diente-roto-y-la-mordida-certera-de-pedro-emilio-coll\/","title":{"rendered":"El diente roto y la mordida certera de Pedro Emilio Coll"},"content":{"rendered":"<h4 style=\"text-align: right;\"><strong>Mar\u00eda Narea<\/strong><\/h4>\n<p>Los estudios cr\u00edticos sobre la obra de Pedro Emilio Coll son desiguales, tanto en extensi\u00f3n como en profundidad de contenido. A grandes rasgos <strong>puede<\/strong> decirse que la cr\u00edtica fluct\u00faa entre los calificativos de \u201cprecursor del modernismo\u201d, \u201cestilista delicado\u201d, \u201cgran prosista nacional\u201d; pasando por quienes plantean asuntos como la responsabilidad del escritor, la existencia de una filosof\u00eda en la narrativa de Coll, la nueva conciencia cr\u00edtica, el pesimismo, la tolerancia y la existencia de un proyecto de reformas sociales (muchos de estos juicios se repiten de un cr\u00edtico a otro); hasta llegar a otros comentarios que insertan la obra de Coll en el contexto socio-cultural de su \u00e9poca y abordan el an\u00e1lisis de su discurso desde un punto de vista polis\u00e9mico.<\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em>En cuanto al an\u00e1lisis de la obra de Pedro Emilio Coll nos interesa abordar dos problemas centrales:\u00a0 sus reflexiones sobre el proceso de modernizaci\u00f3n y su postura frente a la situaci\u00f3n del intelectual.\u00a0 Fundamentamos nuestras razones en lo siguiente:<\/p>\n<ul>\n<li>Primero, Pedro Emilio Coll es partidario del proceso de modernizaci\u00f3n literaria pues ten\u00eda absoluta claridad de la trascendencia del modernismo, tanto por las posibilidades de renovaci\u00f3n que abri\u00f3 para nuestras letras, como por la conciencia que tuvo respecto al advenimiento de esta est\u00e9tica, la cual le permiti\u00f3 ir m\u00e1s all\u00e1 de la preocupaci\u00f3n \u201cnacional\u201d y acceder a un sentido m\u00e1s universal en su experiencia como intelectual.<\/li>\n<li>Y segundo, la postura de Coll frente a la situaci\u00f3n del intelectual parte de la ironizaci\u00f3n de s\u00ed mismo, a trav\u00e9s del distanciamiento de sus personajes, para concluir en una metaforizaci\u00f3n de la clase intelectual venezolana -el <em>Hamlet Club<\/em> de su cuento <em>Viejas Ep\u00edstolas<\/em>&#8211; lo cual le permiti\u00f3 mostrar cr\u00edticamente la actitud de los escritores, tanto en\u00a0 el espacio privado como en el p\u00fablico.<\/li>\n<\/ul>\n<p>En este ensayo, comentaremos tres cuentos de Pedro Emilio Coll que aparecen en <em>Figuras<\/em>, del libro <strong>El Castillo de Elsinor<\/strong>.\u00a0 Estos cuentos son:\u00a0 <em>Opoponax, El diente roto <\/em>y<em> Viejas Ep\u00edstolas<\/em>, aunque para interpretar bien a Coll habr\u00eda que aludir a la totalidad de su obra.<em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p><strong><em>Opoponax:<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Este cuento plantea el problema del intelectual, desprestigi\u00e1ndolo. Los personajes configuran una galer\u00eda de \u201cirrealizados\u201d: desde el propio Andr\u00e9s, que no ha hecho nada en Par\u00eds, salvo sucumbir a los encantos de Mari\u00f3n; pasando por Ferreiro, que \u201c&#8230; aprobaba todas las opiniones con la cabeza, por contradictorias que fuesen, pues aspiraba \u00e1 saberlo y comprenderlo todo, \u00e1 ser un Leonardo de Vinci, mientras penosamente terminaba su tercer a\u00f1o de medicina en la Universidad<span style=\"color: #333333;\">.\u201d<a style=\"color: #333333;\" href=\"#_edn1\" name=\"_ednref1\">[i]<\/a><\/span>; hasta llegar a Valenzuela, personaje equivalente al G\u00f3mez de <em>Viejas Ep\u00edstolas<\/em>:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 60px;\"><em>Frente \u00e1 Andr\u00e9s, Pepe Valenzuela lo acariciaba amistosamente con la mirada; el pobre no hab\u00eda podido realizar su ilusi\u00f3n de vivir en el Barrio Latino, pero quer\u00eda con una sinceridad rayana en sacrificio, al \u00faltimo reci\u00e9n venido de Par\u00eds; consol\u00e1base con la amistad de los que m\u00e1s afortunados que \u00e9l, hab\u00edan tomado el ajenjo con G\u00f3mez Carrillo y otros escritores americanos que viven en la gran ciudad.\u00a0 El simple anuncio de un hotel extranjero, lo llenaba de ternura y ansias de viajar, y en su vaga nostalgia, con s\u00f3lo contemplar un sombrero de casa de Delion, imagin\u00e1base el boulevard tumultuoso y pimpante, seg\u00fan se lo hab\u00edan descrito, y en el boulevard, entre la multitud, ve\u00eda siempre las caras de los literatos y de las actrices c\u00e9lebres cuyos retratos conoc\u00eda<\/em><a href=\"#_edn2\" name=\"_ednref2\"><strong><span style=\"color: #333333;\">[ii]<\/span><\/strong><\/a><\/p>\n<p>Los personajes Chucho D\u00edaz y Marcelo Cazal plasman a los artistas que nunca terminan \u201cla obra\u201d pues siempre encuentran un pretexto dilatorio:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 60px;\"><em>Chucho hab\u00eda ido tambi\u00e9n \u00e1 Par\u00eds \u00e1 estudiar escultura, pero de all\u00e1 volvi\u00f3 convertido en mediocre fot\u00f3grafo, y sinembargo con cien proyectos de grupos colosales, que deb\u00edan adornar, seg\u00fan \u00e9l, parques y edificios; llevaba siempre en el bolsillo paletas para trabajar el barro, y llegaba tarde y jadeante \u00e1 las citas, disculp\u00e1ndose con que ven\u00eda de concluir en el taller una de sus obras.<\/em><span style=\"color: #333333;\"><a style=\"color: #333333;\" href=\"#_edn3\" name=\"_ednref3\"><strong>[iii]<\/strong><\/a><\/span><\/p>\n<p style=\"padding-left: 60px;\"><em>Andr\u00e9s rehus\u00f3 acompa\u00f1ar \u00e1 Marcelo Cazal \u00e1 un baile en los barrios bajos, \u00e1 donde diz iba \u00e1 tomar notas para su libro sobre la vida licenciosa en\u00a0 Caracas.<\/em><span style=\"color: #333333;\"><a style=\"color: #333333;\" href=\"#_edn4\" name=\"_ednref4\"><strong>[iv]<\/strong><\/a><\/span><\/p>\n<p>Por cierto que en este cuento tambi\u00e9n se critica la afectaci\u00f3n de los escritores en las ep\u00edstolas, cuando Kraun lee la carta de Sergio:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 60px;\"><span style=\"color: #333333;\"><em>Quisiera hablarte con entera sencillez, pero a\u00fan no me he libertado de la atroz man\u00eda de hacer frases.\u00a0 Desde que se ha puesto en moda la publicaci\u00f3n p\u00f3stuma de las cartas \u00edntimas, ha deca\u00eddo la ingenuidad epistolar, pues all\u00e1 en el fondo nos escribimos como si un d\u00eda nuestras cartas debieran ser conocidas por el p\u00fablico.\u00a0 Hasta en la lista del lavado somos artificiales.<a style=\"color: #333333;\" href=\"#_edn5\" name=\"_ednref5\"><strong>[v]<\/strong><\/a> <\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #333333;\">Con estas \u00faltimas palabras -en las que encontramos un tono e iron\u00eda premonitoriamente cortazarianos- Coll desmonta la actitud de ciertos intelectuales, desde lo m\u00e1s \u00edntimo hasta lo que es su actuaci\u00f3n p\u00fablica.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #333333;\"><em><strong>El diente roto<\/strong>:<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #333333;\"><a style=\"color: #333333;\" href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/el-diente-roto-cuento\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><em>El diente roto <\/em><\/a>-el cuento m\u00e1s difundido de Coll- plantea la caricatura de un pol\u00edtico y constituye una met\u00e1fora de la mediocridad y de los falsos h\u00e9roes.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #333333;\">Juan Pe\u00f1a, quien a los doce a\u00f1os \u201crecibi\u00f3 un guijarro sobre un diente\u201d<a style=\"color: #333333;\" href=\"#_edn6\" name=\"_ednref6\">[vi]<\/a> es el protagonista que, <em><u>sin pensar<\/u><\/em>, es elevado por su entorno a la m\u00e1s alta reputaci\u00f3n,\u00a0 a partir del diagn\u00f3stico de un m\u00e9dico que viene a representar el diagn\u00f3stico de una sociedad equivocada, que necesita desesperadamente de l\u00edderes:<a style=\"color: #333333;\" href=\"#_edn7\" name=\"_ednref7\">[vii]<\/a><\/span><\/p>\n<p style=\"padding-left: 60px;\"><span style=\"color: #333333;\"><em>&#8211; Que su hijo est\u00e1 mejor que una manzana.\u00a0 Lo que s\u00ed es indiscutible, continu\u00f3 con voz misteriosa, es que estamos en presencia de un caso fenomenal: su hijo de usted, mi estimable se\u00f1ora, sufre de lo que hoy llamamos el mal de pensar; en una palabra, su hijo es un fil\u00f3sofo precoz, un genio tal vez.<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #333333;\">La mentira se propaga y todos se someten al juicio del facultativo:<\/span><\/p>\n<p style=\"padding-left: 60px;\"><span style=\"color: #333333;\"><em>Creci\u00f3 Juan Pe\u00f1a en medio de libros abiertos ante sus ojos, pero que no le\u00eda, distra\u00eddo por la tarea de su lengua ocupada en tocar la peque\u00f1a sierra del diente roto &#8211; sin pensar.<\/em><\/span><\/p>\n<p style=\"padding-left: 60px;\"><span style=\"color: #333333;\"><em>Y con su cuerpo crec\u00eda su reputaci\u00f3n de hombre juicioso, sabio y \u201cprofundo\u201d, y nadie se cansaba de alabar el talento maravilloso de Juan.<\/em><a style=\"color: #333333;\" href=\"#_edn8\" name=\"_ednref8\"><strong>[viii]<\/strong><\/a><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #333333;\">Cuento magistral a nuestro juicio, esbozado en apenas ocho p\u00e1rrafos, donde la recurrencia a una frase lapidaria y sufija: <em>\u201csin pensar\u201d<\/em>, define una clase social y pol\u00edtica propagada extensamente en nuestro imaginario cultural. Este cuento nos recuerda (si no en el tema, por lo menos en el planteamiento) el cuento <em>Viendo pasar sus nubes<\/em><a style=\"color: #333333;\" href=\"#_edn9\" name=\"_ednref9\"><strong>[ix]<\/strong><\/a>, del alborado Julio Rosales, donde el silencio de la traviesa Enriqueta (esta vez porque est\u00e1 enamorada) es premiado con una medalla de honor, s\u00f3lo que este \u00faltimo personaje s\u00ed est\u00e1 consciente de la mentira pero no la confiesa.<\/span><\/p>\n<p><strong><em>Viejas Ep\u00edstolas<\/em><\/strong><em>:<\/em><\/p>\n<p><span style=\"color: #333333;\">En el cuento <em>Viejas ep\u00edstolas<\/em><a style=\"color: #333333;\" href=\"#_edn10\" name=\"_ednref10\"><strong>[x]<\/strong><\/a>plantea Coll una de sus preocupaciones fundamentales:\u00a0 el problema del intelectual.\u00a0 A trav\u00e9s de la correspondencia entre Luis Heredia y Ernesto G\u00f3mez, el escritor retrata lo que podr\u00eda ser la \u201cdial\u00e9ctica vital\u201d que mencionaba Insausti<a style=\"color: #333333;\" href=\"#_edn11\" name=\"_ednref11\">[xi]<\/a> y que recuerda a los redactores de <strong>Cosm\u00f3polis:<\/strong>\u00a0 Los dos personajes que se cartean muestran, respectivamente, al que puede viajar a Par\u00eds y tener \u201cvisi\u00f3n de mundo\u201d, pero a\u00f1ora el terru\u00f1o, y al frustrado, que se queda en Caracas, a\u00f1orando viajar.\u00a0 A mitad del cuento aparece otro personaje: Di\u00f3genes Benovento, que arremete contra todo y sobre todo contra los paseos por Europa, pero que no cesa de viajar.\u00a0 En una de las cartas, Heredia le dice a G\u00f3mez:\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"padding-left: 60px;\"><span style=\"color: #333333;\"><em>\u00a0<\/em><\/span><span style=\"color: #333333;\"><em>Benovento me ha escrito de Londres.\u00a0 Su carta es una serie de impresiones que no hacen honor al equilibrio mental de nuestro amigo; la literatura y la man\u00eda de ser original le han creado una segunda naturaleza.\u00a0 Dice que Londres es el pa\u00eds del\u00a0 flirt y que es incre\u00edble el n\u00famero de muchachas que ha besado de noche, en los parques adrede obscuros, lo que le parece la m\u00e1s sabia disposici\u00f3n de la ley inglesa.\u00a0 Me habla de un club de cerebrales, especie de convento laico que se llama el Hamlet Club (para m\u00ed este club no ha existido sino en su imaginaci\u00f3n).\u00a0 La regla del club, seg\u00fan escribe, es que sus miembros tienen que confesarse mutuamente y aplicarse rec\u00edprocas autopsias morales; hay celdas para la meditaci\u00f3n y los ex\u00e1menes de conciencia, y un bar muy bien servido por bellezas vestidas de Ofelias; en el jard\u00edn del convento, un enorme jard\u00edn, hay capillas y templos de todas las religiones, en donde los miembros pueden entrar, seg\u00fan su capricho; los ejercicios gimn\u00e1sticos consisten en luchar contra las aspas de un molino de viento, como don Quijote.<\/em><a style=\"color: #333333;\" href=\"#_edn12\" name=\"_ednref12\"><strong>[xii]<\/strong><\/a><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #333333;\"><em>\u00a0<\/em><\/span><span style=\"color: #333333;\">Este <em>Hamlet Club<\/em> puede ser tomado como una ironizaci\u00f3n de s\u00ed mismo, por parte de Coll, ya que en muchos de sus cuentos demuestra su preferencia por el personaje ep\u00f3nimo de Shakespeare, pero a su vez hay un distanciamiento cuando -tambi\u00e9n ir\u00f3nicamente- el personaje Heredia afirma:<\/span><\/p>\n<p style=\"padding-left: 60px;\"><span style=\"color: #333333;\"><em>&#8230; esa comez\u00f3n de abandonar el terru\u00f1o nativo es en mi opini\u00f3n un mal s\u00edntoma.\u00a0 Los empleos en los consulados y en las legaciones, tan solicitados por nosotros los j\u00f3venes, son una disimulada manera de emigrar de la patria, la cual necesita precisamente de los talentos lozanos y de las energ\u00edas juveniles.\u00a0 Por fortuna, muchos de los que desempe\u00f1an empleos en los consulados y en las legaciones no sirven para otra cosa sino para firmar facturas y sonreir diplom\u00e1ticamente.<\/em><a style=\"color: #333333;\" href=\"#_edn13\" name=\"_ednref13\"><strong>[xiii]<\/strong><\/a><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #333333;\"><em>\u00a0<\/em><\/span><span style=\"color: #333333;\">A esto G\u00f3mez le responde:<\/span><\/p>\n<p style=\"padding-left: 60px;\"><span style=\"color: #333333;\"><em>T\u00fa embarcas \u00e1 los dem\u00e1s y te quedas en tierra, \u00f3 mejor dicho, t\u00fa te embarcas y dejas \u00e1 los otros en tierra.\u00a0 V\u00e9ngase mi se\u00f1or don Luis a ejercer de jefe civil y luego se ver\u00e1 si nos resolvemos \u00e1 seguirlo en su propaganda tolsto\u00edsta.<\/em><a style=\"color: #333333;\" href=\"#_edn14\" name=\"_ednref14\"><strong>[xiv]<\/strong><\/a><em>\u00a0 De m\u00ed s\u00e9 decirte que el campo me aburre y que no comprendo qu\u00e9 gusto pueden encontrar Urbaneja Achelpohl y Romero Garc\u00eda en andar describi\u00e9ndonos las costumbres de los labriegos y las puestas de sol en nuestras serran\u00edas y valles.<\/em><a style=\"color: #333333;\" href=\"#_edn15\" name=\"_ednref15\"><strong>[xv]<\/strong><\/a><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #333333;\">Aqu\u00ed puede inferirse una cr\u00edtica al proceso de modernizaci\u00f3n, por contradictorio que parezca, pues ya antes el personaje Heredia ha hecho una referencia a la necesidad de que los intelectuales se incorporen al campo: en el p\u00e1rrafo hay una ironizaci\u00f3n y una toma de distancia y adem\u00e1s la opini\u00f3n se pone en boca del frustrado viajero.\u00a0 En cuanto a las alusiones a Urbaneja y Romero Garc\u00eda, el autor transparenta sus convicciones en relaci\u00f3n a sus preferencias literarias.\u00a0 Por otra parte, el tema del escritor que no sale del pa\u00eds es abordado anteriormente cuando Heredia hace referencia a la opini\u00f3n de Benovento:<\/span><\/p>\n<p style=\"padding-left: 60px;\"><span style=\"color: #333333;\"><em>De acuerdo con sus nuevas teor\u00edas bastan cuatro paredes, un sof\u00e1 de damasco, cigarrillos, licor, (en peque\u00f1a cantidad) y soltarle las riendas \u00e1 la fantas\u00eda, para ir de un extremo \u00e1 otro del mundo sin darse molestias ni procurarse decepciones.\u00a0 El sistema es cuando menos econ\u00f3mico.\u00a0 Sin embargo, nuestro amigo se ha marchado hoy \u00e1 Londres&#8230;<\/em><a style=\"color: #333333;\" href=\"#_edn16\" name=\"_ednref16\"><strong>[xvi]<\/strong><\/a><strong>\u00a0<\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #333333;\">En verdad, Coll es contradictorio y no \u201ctolera\u201d encasillamientos:\u00a0 es un exc\u00e9ntrico del Hamlet Club.\u00a0 Esta \u201corganizaci\u00f3n\u201d es una alegor\u00eda de la clase intelectual venezolana, inclu\u00eddos quienes desde los textos epistolares critican y ridiculizan al amigo.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #333333;\">Este cuento, por otra parte, hace alusi\u00f3n a la Guerra de Cuba y a la \u201cfamosa cuesti\u00f3n de la raza latina\u201d, pero por boca del que est\u00e1 anclado -G\u00f3mez-, cuyas ideas ha encontrado en una revista extranjera y le sirven de recurso de erudici\u00f3n, denunciando as\u00ed la superficialidad de algunos \u2013si no de muchos- intelectuales.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #333333;\">Como afirm\u00e1ramos al comienzo, en el an\u00e1lisis efectuado por nosotros sobre la obra de Pedro Emilio Coll hemos enfatizado el planteamiento de dos problemas:\u00a0 su postura frente a la situaci\u00f3n del intelectual y su reflexi\u00f3n sobre el proceso de modernizaci\u00f3n literaria.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #333333;\">Consideramos que su postura frente a la situaci\u00f3n del intelectual es s\u00f3lida:\u00a0 plantea en sus diferentes relatos -y de manera recurrente-, el problema de la responsabilidad del escritor (El cuento <em>Examen de conciencia <\/em>es una muestra de ello, aunque no est\u00e9 analizado aqu\u00ed); la cr\u00edtica a los intelectuales en cuanto a la contradicci\u00f3n entre su conducta p\u00fablica y privada (En <em>El colibr\u00ed<\/em>); la revisi\u00f3n de su propio proceso como creador y el de sus compa\u00f1eros de generaci\u00f3n, adem\u00e1s de sus proyecciones en cuanto al futuro de las letras nacionales (<em>Cosm\u00f3polis <\/em>y <em>Decadentismo y Americanismo)<\/em>; la ridiculizaci\u00f3n de la clase pol\u00edtica (<em>El diente roto)<\/em> y de la clase intelectual venezolanas (<em>Opoponax, Viejas Ep\u00edstolas <\/em>y <em>La Delpiniada)<\/em>.\u00a0 <\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #333333;\">En cuanto a su reflexi\u00f3n sobre el proceso de modernizaci\u00f3n literaria encontramos algunas contradicciones y una cierta dosis de dogmatismo.\u00a0 Contradicciones por cuanto a veces Coll parece refrenar su entusiasmo por la est\u00e9tica modernista y se aferra a signos de conservadurismo (<em>Las razones del bucare)<\/em> y tambi\u00e9n porque, en la medida en que apoya la modernizaci\u00f3n literaria, clama por una cr\u00edtica tolerante y comprensiva (<em>Decadentismo y Americanismo<\/em>), cuando m\u00e1s bien el crecimiento literario debe partir de la disciplina y una cr\u00edtica rigurosa.\u00a0 Dogmatismo, porque en algunos momentos pareciera que para \u00e9l no hay m\u00e1s est\u00e9tica que la modernista, en una coyuntura donde la literatura nacional est\u00e1 asumiendo diversos derroteros en la b\u00fasqueda de su propia definici\u00f3n.\u00a0 <\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #333333;\">Sin embargo, estas contradicciones tambi\u00e9n pueden ser vistas como una manera de lograr el equilibrio ya que, para decirlo con sus propias palabras, su obra est\u00e1 cargada de pasi\u00f3n y sinceridad.<\/span><\/p>\n<p style=\"padding-left: 60px;\"><span style=\"color: #333333;\"><em>&#8230; a m\u00ed s\u00f3lo me toca ser sincero y expresar lo que siento, deform\u00e1ndolo lo menos posible al transmitirlo con la pluma.\u00a0 Como escritor , mi divisa no puede ser otra que la del gran loco Verlaine:\u00a0 \u201cSinceridad y seguir al pi\u00e9 de la letra la impresi\u00f3n del momento\u201d<\/em>.<a style=\"color: #333333;\" href=\"#_edn17\" name=\"_ednref17\">[xvii]<\/a><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #333333;\"><a style=\"color: #333333;\" href=\"#_ednref1\" name=\"_edn1\">[i]<\/a> \u00a0<strong>COLL, Pedro Emilio<\/strong>.\u00a0 Caracas: Colecci\u00f3n Cl\u00e1sicos Venezolanos de la Academia Venezolana de la Lengua. 1966. P. 138.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #333333;\"><a style=\"color: #333333;\" href=\"#_ednref2\" name=\"_edn2\">[ii]<\/a> \u00a0pp. 138-139.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #333333;\"><a style=\"color: #333333;\" href=\"#_ednref3\" name=\"_edn3\">[iii]<\/a> \u00a0p. 138.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #333333;\"><a style=\"color: #333333;\" href=\"#_ednref4\" name=\"_edn4\">[iv]<\/a> \u00a0p. 140.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #333333;\"><a style=\"color: #333333;\" href=\"#_ednref5\" name=\"_edn5\">[v]<\/a> \u00a0p. 139.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #333333;\"><a style=\"color: #333333;\" href=\"#_ednref6\" name=\"_edn6\">[vi]<\/a> \u00a0p. 145.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #333333;\"><a style=\"color: #333333;\" href=\"#_ednref7\" name=\"_edn7\">[vii]<\/a> \u00a0p. 146.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #333333;\"><a style=\"color: #333333;\" href=\"#_ednref8\" name=\"_edn8\">[viii]<\/a> \u00a0p. 146.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #333333;\"><a style=\"color: #333333;\" href=\"#_ednref9\" name=\"_edn9\">[ix]<\/a> \u00a0ROSALES, Julio.\u00a0 <strong>Panal de cuentos.\u00a0 <\/strong>Caracas:\u00a0 Universidad Central de Venezuela.\u00a0 Direcci\u00f3n de Cultura.\u00a0 1964.\u00a0 pp. 65-72.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #333333;\"><a style=\"color: #333333;\" href=\"#_ednref10\" name=\"_edn10\">[x]<\/a> COLL, Pedro Emilio.\u00a0 <strong>Op. cit.<\/strong>\u00a0 pp.147-157.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #333333;\"><a style=\"color: #333333;\" href=\"#_ednref11\" name=\"_edn11\">[xi]<\/a> INSAUSTI, Rafael Angel.\u00a0 <em>El modernismo literario en Venezuela en sus or\u00edgenes<\/em>.\u00a0 En: <strong>Pedro Emilio Coll<\/strong>.\u00a0 Caracas: Colecci\u00f3n Cl\u00e0sicos Venezolanos de la Academia de la Lengua.\u00a0 1966. pp. XXXIII &#8211; XXXIV.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #333333;\"><a style=\"color: #333333;\" href=\"#_ednref12\" name=\"_edn12\">[xii]<\/a> \u00a0COLL, Pedro Emilio.\u00a0 <strong>Op. cit.<\/strong>\u00a0 pp. 155-156.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #333333;\"><a style=\"color: #333333;\" href=\"#_ednref13\" name=\"_edn13\">[xiii]<\/a> \u00a0p. 152.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #333333;\"><a style=\"color: #333333;\" href=\"#_ednref14\" name=\"_edn14\">[xiv]<\/a> En la edici\u00f3n de <strong>El paso errante. <\/strong>Caracas: Ediciones del Ministerio de Educaci\u00f3n.\u00a0 Direcci\u00f3n de Cultura.\u00a0 1948. p. 87, aparece \u201cen su propaganda ruralista\u201d en lugar de \u201cen su propaganda tolstoista\u201d;\u00a0 igualmente en otros cuentos aparecen algunas modificaciones, bien sea al omitir o agregar frases nuevas a los textos.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #333333;\"><a style=\"color: #333333;\" href=\"#_ednref15\" name=\"_edn15\">[xv]<\/a> \u00a0<strong>\u00cdbid. <\/strong>\u00a0p. 154.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #333333;\"><a style=\"color: #333333;\" href=\"#_ednref16\" name=\"_edn16\">[xvi]<\/a> \u00a0p. 148.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #333333;\"><a style=\"color: #333333;\" href=\"#_ednref17\" name=\"_edn17\">[xvii]<\/a>\u00a0 p. 7.<\/span><\/p>\n<h4 style=\"text-align: right;\"><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/maria-narea\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Sobre la autora<\/a><\/h4>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Mar\u00eda Narea Los estudios cr\u00edticos sobre la obra de Pedro Emilio Coll son desiguales, tanto en extensi\u00f3n como en profundidad de contenido. A grandes rasgos puede decirse que la cr\u00edtica fluct\u00faa entre los calificativos de \u201cprecursor del modernismo\u201d, \u201cestilista delicado\u201d, \u201cgran prosista nacional\u201d; pasando por quienes plantean asuntos como la responsabilidad del escritor, la existencia [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":1109,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[14],"tags":[44,3],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1107"}],"collection":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1107"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1107\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":8532,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1107\/revisions\/8532"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/media\/1109"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1107"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1107"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1107"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}