{"id":11057,"date":"2024-02-02T23:51:13","date_gmt":"2024-02-02T23:51:13","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=11057"},"modified":"2024-02-02T23:51:13","modified_gmt":"2024-02-02T23:51:13","slug":"boda-macabra","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/boda-macabra\/","title":{"rendered":"Boda macabra"},"content":{"rendered":"\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-right\">Ugo Ulive<\/h4>\n\n\n\n<p><strong>I<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><em>M\u00fasica sacra y solemne. Una iglesia. Quiz\u00e1s se ve proyectado un crucifijo un vitral de tema religioso. Una luz con \u00ednfulas de halo descubre a Carlos de rodillas, ensotanado, rezando con aire de absoluta unci\u00f3n.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Por el fondo penumbroso surgen en fila varias monjas j\u00f3venes. Al descubrir a Carlos una de ellas se detiene y lo se\u00f1ala. Comentan algo en voz baja, apenas visibles. Una de las novicias se separa del grupo y pasa muy cerca del rezador. Pese al h\u00e1bito y a la semioscuridad, se adivina una mujer hermosa. Llega a un extremo del escenario y, de rodillas, parece entregarse tambi\u00e9n a la oraci\u00f3n. Se oye, amplificada, la voz de Carlos:<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Voz de Carlos<\/em>: <\/p>\n\n\n\n<p>Ante la imagen de Jes\u00fas rezaba<br>con m\u00edstico fervor mi devoci\u00f3n,<br>cuando cerca de mi pas\u00f3 una hermana,<br>casi rozando con mi coraz\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Carlos ha interrumpido su plegaria y mira a la monjita. Se pone de pie, llega hasta ella y la besa apasionadamente. De manera simult\u00e1nea sigue escuch\u00e1ndose su voz:<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>El demonio b\u00edblico y maldito<br>me hizo, Dios m\u00edo, profanar mi rezo;<br>corr\u00ed tras ella, la alcanc\u00e9 y la vida,<br>la vida toda se la di en un beso.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Carlos vuelve adonde estaba. Las novicias siguen mirando.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Cuando a mi puesto me volv\u00ed cual Judas,<br>con la cabeza baja, avergonzado,<br>el buen Jes\u00fas me dijo con ternura:<\/p>\n\n\n\n<p><em>Voz de Jes\u00fas (bondadosa y resonante):<\/em> Dale otro beso\u2026 que eso no es pecado\u2026<\/p>\n\n\n\n<p><em>Regresa a la noyicia que intenta retirarse y ejecuta las acciones dictadas por el poema:<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Voz de Carlos:<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Obedeciendo yo a Jes\u00fas prolijo,<br>corr\u00ed tras ella, la volv\u00ed a alcanzar,<br>val agarrarla me grit\u00f3:<\/p>\n\n\n\n<p><em>Todas las monjas (al unisono):<\/em> \u00a1Bandido!<\/p>\n\n\n\n<p><em>Voz de Carlos:<\/em> Pero m\u00e1s dulce la volv\u00ed a besar\u2026<\/p>\n\n\n\n<p><em>Durante el beso las novicias salen corriendo en desorden. Tambi\u00e9n lo hace la que ha sido besada. Carlos, a solas, se persigna. Una pausa. Desde el fondo avanza el Superior.<\/em> <\/p>\n\n\n\n<p><em>Superior: <\/em> \u00a1Ay, padre, padre! Me pregunto qu\u00e9 haremos con usted\u2026 No es que dude de su vocaci\u00f3n, lo s\u00e9 hombre religioso y sincero, me consta que ha sentido realmente el llamado de la fe.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Carlos: <\/em>Lo he sentido, Monse\u00f1or, lo he sentido.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Superior:<\/em> Pero el llamado de la fe no basta. El Se\u00f1or es quien nos convoca, pero es responsabilidad del sacerdote responder a su incentivo plenamente.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Carlos: <\/em>Eso tambi\u00e9n lo s\u00e9. Me lo repito a diario.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Superior: <\/em>\u00bfLo sabe, padre?<\/p>\n\n\n\n<p><em>Carlos: <\/em>\u00a1Y tanto!\u2026 Pero me ocurren cosas, cosas incontrolables en ese campo de \u00c1gramante donde fe y sensualidad luchan y se confunden \u2026<\/p>\n\n\n\n<p><em>Superior: <\/em>No deben confundirse.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Carlos: <\/em>\u00bfNo?<\/p>\n\n\n\n<p><em>Superior: <\/em>No deben confundirse jam\u00e1s,<\/p>\n\n\n\n<p><em>Carlos: <\/em>Pero se confunden desde la noche de los tiempos. El conflicto entre el alma y el cuerpo s\u00f3lo puede explicarse porque\u2026 (vacila) \u2026 porque el dogma del pecado original torci\u00f3 para siempre los instintos naturales del hombre.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Superior: <\/em>\u00bfQu\u00e9 dice usted? \u00a1Blasfemia!<\/p>\n\n\n\n<p><em>Carlos: <\/em>\u00a1Pi\u00e9nselo, Monse\u00f1or, es cierto lo que digo!<\/p>\n\n\n\n<p><em>Superior: <\/em>No vale la pena prolongar esta conversaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Carlos: <\/em>\u00a1San Pablo, asceta y virgen, lamentaba con gritos los est\u00edmulos de la carne! \u00a1Y San Francisco, para dominar la turbaci\u00f3n que le provocaba la presencia de una mujer hermosa, tenia que tenderse sobre un lecho de espinas, que lo llenaban de sufrimiento y sangre!<\/p>\n\n\n\n<p><em>Superior: <\/em>Lo exhorto a guardar silencio ahora mismo.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Carlos (que no parece haber o\u00eddo)<\/em>: \u00a1Si hasta las santas v\u00edrgenes! Santa Rosa de Lima, Santa Catalina de Siena\u2026 confesaron  que sent\u00edan carnales ardores ante la imagen del Esposo crucificado\u2026 \u00a1Y en el momento mismo de la comuni\u00f3n, con las mejillas encendidas y palpitante el seno, sol\u00edan padecer, aterradas, delicias vergonzosas e inefables!<\/p>\n\n\n\n<p><em>Superior: <\/em>\u00bfHa terminado? <\/p>\n\n\n\n<p><em>Carlos: <\/em>Le ruego me comprenda. Mi lucha es constante y siempre encuentra un solo desenlace: la derrota, \u00bfQu\u00e9 hacer, Monse\u00f1or, qu\u00e9 puedo hacer?<\/p>\n\n\n\n<p><em>El Superior se aleja. Carlos lo sigue, grita<\/em>ndo:<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a1No bastan oraci\u00f3n ni penitencia! \u00bfQu\u00e9 debo hacer, Monse\u00f1or, qu\u00e9 debo hacer?<\/p>\n\n\n\n<p><strong>II<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><em>Una taberna en Caracas. Varios parroquianos sentados a una mesa. Hay vasos y bot<\/em>ellas de vino.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Armando:<\/em> &#8230;Y entonces ella dijo: vamos a hacerlo, s\u00ed, pero poquito a poquito.<\/p>\n\n\n\n<p>Carcajadas. Vicente se pone de pie y golpea con su vaso una botella para llamar la atenci\u00f3n. Se hace silencio.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Vicente: <\/em>Compa\u00f1eros contertulios, fablistanes y nefelibatas, amigos todos, devotos fieles del dios Baco, miembros de la Sociedad Cient\u00edfico-Literaria o redactores de esa publicaci\u00f3n se\u00f1era de las letras americanas, El Cojo lustrado, creo sinceramente que hoy debemos dedicar algunos momentos de reflexi\u00f3n al infausto hecho que acaba de ocurrirle a uno de nuestros cofrades: nuestro entra\u00f1able amigo, el sacerdote, se ha visto excluido de la Iglesia.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Armando: <\/em>\u00bfAhorc\u00f3 los h\u00e1bitos?<\/p>\n\n\n\n<p><em>Ram\u00f3n:<\/em> Nada de eso.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Vicente<\/em> Nada tan grave. Sabemos de su fe.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Ram\u00f3n:<\/em> Que es muy sincera.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Vicente: <\/em>Eso iba a decir. Sabemos de su fe sincera y firme. Se ha decidido una suspensi\u00f3n eclesi\u00e1stica provisoria.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Ram\u00f3n: <\/em>Por alg\u00fan tiempo.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Jes\u00fas: <\/em>\u00bfCu\u00e1nto?<\/p>\n\n\n\n<p><em>Vicente: <\/em>Nadie sabe cu\u00e1nto. Pero s\u00ed se sabe que retorna a la vida de seglar.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Jos\u00e9: <\/em>Pero es una medida\u2026<\/p>\n\n\n\n<p><em>Tito (interrumpiendo): <\/em>\u00bfPor qu\u00e9 lo hacen?<\/p>\n\n\n\n<p><em>Armando: <\/em>\u00bfPor qu\u00e9 lo hacen? Todos lo conocemos.<\/p>\n\n\n\n<p>No importa por qu\u00e9, Importa que ahora ser\u00e1 otro. Y ser\u00e1 siempre el mismo, nuestro amigo. Brindo por su amistad.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Beben. Silencio.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Ram\u00f3n: <\/em>Lo que pasa\u2026 pasa que es demasiado talentoso, humilde y magn\u00edfico a la vez.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Jes\u00fas: <\/em>Yo se lo dije cuando estaba a punto de ingresar al Seminario: Pi\u00e9nsalo bien, t\u00fa necesitas horizontes, no cadenas.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Tito: <\/em>Durante los primeros a\u00f1os se comport\u00f3 como un sacerdote ejemplar.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Armando: <\/em>\u00bfY despu\u00e9s? \u00a1Qu\u00e9 va! M\u00e1s de una vez, fuerza es reconocerlo, se le perdieron las fronteras de lo correcto y de lo permitido.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Ram\u00f3n: <\/em>Que Dios lo ayude. Brindo por eso.<\/p>\n\n\n\n<p>Se oye el golpeteo producido por un bast\u00f3n en el piso. Aparece el Ciego, guitarra a la espalda, bast\u00f3n blanco. Pausa.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Ciego (voz profunda):<\/em> Buenas noches,<\/p>\n\n\n\n<p><em>Algunos responden.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Jes\u00fas: <\/em>\u00bfY este qui\u00e9n es?<\/p>\n\n\n\n<p><em>Ram\u00f3n: <\/em>El Destino.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Tito: <\/em>O la Justicia. \u00bfNo ven que es ciego?<\/p>\n\n\n\n<p><em>Carlos (entrando, vestido de negro): <\/em>No es m\u00e1s que un hombre humilde como yo.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Todos. <\/em>\u00a1Bienvenido! \u00a1Hermano! \u00a1Si\u00e9ntate!<\/p>\n\n\n\n<p><em>Carlos (al Ciego):<\/em> Si\u00e9ntese usted tambi\u00e9n, maestro. \u00bfQui\u00e9n ser\u00e1 el Gan\u00edmedes que escancie una copa de vino al trovador?<\/p>\n\n\n\n<p><em>Jes\u00fas: <\/em>Por supuesto.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Sirven. Se sientan.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Carlos<\/em>: \u00a1Amigos! \u00a1Cu\u00e1nto gusto me da verlos reunidos! (Bebe). Me hac\u00eda falta la compa\u00f1\u00eda de ustedes, o\u00edr sus voces y sus carcajadas.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Tito: <\/em>Nosotros tambi\u00e9n quer\u00edamos verte.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Armando:<\/em> A decir verdad, nos pregunt\u00e1bamos si vendr\u00edas.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Carlos<\/em>: \u00bfC\u00f3mo no iba a venir? Hoy es jueves y yo nunca he faltado a estas tertulias, \u00a1Salud! <em>(Bebe nuevamente, se llenan otra vez las copas)<\/em>. Pero quiero pedirles un favor\u2026 no hablemos hoy de m\u00ed, de lo que me ha ocurrido. Pues ya todos lo saben, me imagino. (Varios asienten) Entonces,<br>\u00a1silenciemos el tema con un brindis! \u00a1Venga el Orinoco! <\/p>\n\n\n\n<p><em>Chocan vasos, beben, vuelven a servir, incluso al Ciego, que tiempla su guitarra un poco apartado<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Jos\u00e9: <\/em>Aunque haya pasado lo que sea, supongo que tu estro no deja de fluir\u2026<\/p>\n\n\n\n<p><em>Jes\u00fas: <\/em>S\u00ed\u2026 sin duda sigue activo tu numen soberano.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Tito: <\/em>Seguramente,<\/p>\n\n\n\n<p><em>Carlos:<\/em> Es cierto, no me abandona esa loca de la casa, la poes\u00eda. Trato de acallarla y olvidarla y ella, obediente, se va desaparece\u2026<\/p>\n\n\n\n<p><em>Jos\u00e9 :<\/em>\u00bfDesaparece?<\/p>\n\n\n\n<p><em>Carlos: <\/em>Tan s\u00f3lo por un rato. <em>(Bebe). <\/em>Y de pronto, ins\u00f3lita, violenta y tempestuosa, se arroja sobre mi, pide que la posea, y despu\u00e9s me abandona, hembra traidora.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Risas.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Jes\u00fas: <\/em>\u00a1Por ella, por la poes\u00eda!<\/p>\n\n\n\n<p><em>Beben y sirven. No ha dejado de o\u00edrse muy queda la guitarra del Ciego.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Jos\u00e9<\/em>: \u00bfY cu\u00e1ndo conoceremos algo\u2026?<\/p>\n\n\n\n<p><em>Carlos: <\/em>\u00bfDe mi producci\u00f3n? Ya mismo, si quieren. Viajaba yo en tranv\u00eda rumbo a este lugar, y de pronto me comenz\u00f3 a nacer un poema.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Vicente:<\/em> L\u00e9elo, entonces.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Carlos:<\/em> No llegu\u00e9 a escribirlo, surgi\u00f3 as\u00ed, sin pensar. Pero a\u00fan lo recuerdo. \u00bfQuieren conocerlo? <em>(Asentimiento general)<\/em>. \u00a1Antes un nuevo brindis! \u00a1Por nuestro Mare Nostrum, el Caribe! <em>(Bebe. Al Ciego).<\/em> Maestro, acomp\u00e1\u00f1eme un poco, como pueda.<em> (El Ciego inicia un leve rasgueo que sirve de fondo al recitado). <\/em><\/p>\n\n\n\n<p>He ascendido a un tranv\u00eda e, instalado en mi asiento,<br>curiosean mis pupilas cual pupilas de ni\u00f1o:<br>un perfume a magnolias dentro del alma siento<br>y es que tiene una dama descotado el corpi\u00f1o.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Risas, intentos de aplauso, pedidos de silencio.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Con el alma vibrando de infinito contento,<br>acorto la distancia, un poco m\u00e1s me ci\u00f1o,<br>y la gloria es m\u00e1s gloria cuando atisbo el portento<br>que define en capullos sus dos senos de armi\u00f1o.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Nuevas risas y comentarios.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Yo, que he buscado siempre en la inquieta natura<br>el modelo perfecto de una viva escultura,<br>el motivo sincero de la galante rima,<br>yo, que he sufrido mucho porque he gozado poco<br>y que tengo de artista, de poeta y de loco,<br>\u00a1hoy siento como nunca m\u00e1s amor a la vida!<\/p>\n\n\n\n<p><em>Aplausos, gritos de aprobaci\u00f3n.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Tito<\/em>: Es magn\u00edfico!<\/p>\n\n\n\n<p><em>Jos\u00e9:<\/em> \u00a1Genial!<\/p>\n\n\n\n<p><em>Carlos:<\/em> Gracias, amigos, (Alza el vaso). \u00a1Que vengan los siete mares a inundarnos!<\/p>\n\n\n\n<p><em>Todos beben.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Ram\u00f3n<\/em>: Es un soneto extraordinario. Tienes que escribirlo.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Carlos (comienza a notarse su ebriedad):<\/em> \u00bfEscribirlo? \u00bfPara qu\u00e9? \u00bfPara qu\u00e9? El \u00e1rbol no se inclina a recoger sus flores.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Armando:<\/em> Tu alma de poeta se asfixiaba en la Iglesia.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Carlos:<\/em> Te equivocas, amigo, te equivocas. Yo no soy un ap\u00f3stata, no renegar\u00e9 nunca de mi fe. Pero a la vez me he preguntado por qu\u00e9 he de renunciar a la m\u00e1s alta expresi\u00f3n de la belleza.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Jos\u00e9:<\/em> \u00bfLa m\u00e1s alta expresi\u00f3n de la belleza?<\/p>\n\n\n\n<p><em>Carlos:<\/em> El cuerpo femenino. El cuerpo femenino, ra\u00edz y germen de la vida.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Jes\u00fas: <\/em>Y de la muerte.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Carlos: <\/em>Tambi\u00e9n, tambi\u00e9n. Ese cuerpo de carne perecedera, cuerpo sitiado siempre por la muerte.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Armando: <\/em>No nos pongamos l\u00fagubres.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Carlos: <\/em>\u00bfPor qu\u00e9 no? Yo s\u00ed me siento l\u00fagubre esta noche\u2026 De eso quer\u00eda hablarles. Hace a\u00f1os, leyendo al poeta alem\u00e1n Heine, se me ocurri\u00f3 la idea muy atrevida de imitarlo, y en muy largas horas de insomnio escrib\u00ed un poema bien triste que fue atribuido a un tal Julio Flores pero que es m\u00edo, muy m\u00edo. Le han puesto m\u00fasica y en m\u00e1s de una ocasi\u00f3n lo he o\u00eddo cantado por la calle o en la penumbra de l\u00f3bregos tugurios, Hace poco rato me lo volv\u00ed a encontrar en la voz de este hombre, noble artista del pueblo, y por eso le ped\u00ed que viniera conmigo\u2026 Maestro, \u00bfquiere hacerme el favor? Lo escuchamos<\/p>\n\n\n\n<p><em>El Ciego rasga una introducci\u00f3n y canta con gran melancol\u00eda. Se hace un silencio absoluto.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Ciego (cantando):<\/p>\n\n\n\n<p>Oye la historia que contome un d\u00eda<br>el viejo enterrador de la comarca:<br>era un amante a quien con sa\u00f1a imp\u00eda<br>su dulce bien le arrebat\u00f3 la Parca.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Por el fondo, inadvertida, se ve pasar a La Novia, toda vestida de blanco, el rostro cubierto por un velo. Se desplaza con extrema lentitud y termina de cruzar el escenario al finalizar la canci\u00f3n.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Todos los d\u00edas iba al cementerio<br>a visitar la tumba de la hermosa<br>y la gente murmuraba con misterio:<br>Ese es un muerto escapado de la fosa.<\/p>\n\n\n\n<p>En una horrenda noche hizo pedazos<br>el m\u00e1rmol de la tumba abandonada,<br>cav\u00f3 la tierra y se llev\u00f3 en sus brazos<br>el r\u00edgido esqueleto de su amada<\/p>\n\n\n\n<p>Y all\u00ed en su triste habitaci\u00f3n sombr\u00eda.<br>de un cirio f\u00fanebre a la lama incierta,<br>sent\u00f3 a su lado la osamenta fr\u00eda<br>y celebr\u00f3 su boda con la muerta.<\/p>\n\n\n\n<p>At\u00f3 con cintas los desnudos huesos,<br>el yerto cr\u00e1neo coron\u00f3 de flores,<br>la horrible boca la cubri\u00f3 con besos<br>y le cont\u00f3 llorando sus amores,<\/p>\n\n\n\n<p>Llev\u00f3 la novia al t\u00e1lamo aullido,<br>tendiose junto a ella enamorado<br>y para siempre se quedo dormido,<br>al r\u00edgido esqueleto abrazado\u2026<\/p>\n\n\n\n<p><em>Silencio<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Vicente: <\/em>Boda Macabra. \u00bfEntonces t\u00fa eres el autor?<\/p>\n\n\n\n<p><em>Ram\u00f3n: <\/em>\u00bfC\u00f3mo pudiste escribir algo as\u00ed?<\/p>\n\n\n\n<p><em>Carlos: <\/em>Devaneos juveniles. Durante una \u00e9poca de mi vida, casi tan l\u00fagubre como \u00e9sta, me deleit\u00e9 en cantar serenatas a las tumbas bajo los cipreses melanc\u00f3licos. As\u00ed surgi\u00f3 este poema, esta canci\u00f3n. La canta el pueblo y eso me complace <em>(Al ciego)<\/em>. Mil gracias, maestro. Ser\u00e1 hasta pronto <em>(Le da dinero y<br>lo ayuda a irse. Se queda mirando el sitio por donde sali\u00f3)<\/em>. Yo soy tambi\u00e9n como ese ciego, he vivido sin ver, sin darme cuenta <em>(Bebe, no se ha sentado)<\/em>. \u00bfPor qu\u00e9 ustedes se dicen mis amigos? <em>(Protestas)<\/em> \u00a1Yo soy la hez de la escoria humana! <em>(Tambalea, tratan de ayudarlo a sentarse, los rechaza, bebe un largo trago a pico de botella)<\/em>. \u00bfPor qu\u00e9 negar la verdad? No soy m\u00e1s que un fantoche l\u00fagubre y rijoso <em>(Se\u00f1ala la botella)<\/em>. \u00a1Aqu\u00ed est\u00e1 la verdad, in vino veritas! Adi\u00f3s, amigos, no, no me acompa\u00f1en. A mi s\u00f3lo me queda el triste desenfreno.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Sale vacilante de la taberna y avanza hacia proscenio, botella en mano. Vuelve a beber, suspira. Decide sentarse en el bordillo de la acera, ante un muro gris descascarado. Canta un gallo a lo lejos. Aparece el Basurero. Carga un saco al hombro y tiene un aire levemente siniestro. Recoge algo del piso, lo guarda, descubre a Carlos y se le acerca. Carlos bebe otra vez. El Basurero se sienta a su lado. Carlos lo ve.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Carlos: <\/em>Hermano lobo, hermano\u2026<\/p>\n\n\n\n<p><em>Basurero (voz ronca):<\/em> Hay sed. Comparte la botella.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Carlos: <\/em>Con gusto. Toma. Bebe <em>(El Basurero bebe largamente)<\/em>. Pensar que t\u00fa vives de recoger residuos, desperdicios. No me vayas a meter en tu saco. Porque yo tambi\u00e9n, aqu\u00ed donde me ves, no soy m\u00e1s que una misera basura \u2026 un desecho de Dios\u2026<\/p>\n\n\n\n<p><em>Basurero<\/em>: No cabes en mi saco, hermano. Y menos a\u00fan caben tus pecados. <\/p>\n\n\n\n<p><em>Carlos<\/em> (<em>frot\u00e1ndose las manos<\/em>): Siento frio de pronto.<\/p>\n\n\n\n<p><em><em>Basurero<\/em>:<\/em> Bebe otro trago.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Carlos: <\/em>No queda casi nada en la botella,<\/p>\n\n\n\n<p><em>Basurero:<\/em> \u00bfEst\u00e1s seguro? Prueba.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Carlos (la examina sorprendido):<\/em> \u00a1Est\u00e1 llena! <em>(Bebe con avidez)<\/em>. \u00bfC\u00f3mo ocurri\u00f3 esto?<\/p>\n\n\n\n<p><em>Basurero: <\/em>Un milagro vulgar y repetido. Carece de importancia.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Carlos: <\/em>\u00bfQui\u00e9n eres t\u00fa? <\/p>\n\n\n\n<p><em>Basurero: <\/em>Ya lo dijiste, soy un basurero, colecciono bazofias. Pero hoy estoy aqu\u00ed para ayudarte.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Carlos: <\/em>\u00bfAyudarme? Ya nadie puede hacerlo.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Basurero: <\/em>Yo s\u00ed puedo. Puedo porque s\u00e9 que te equivocas. Puedo porque s\u00e9 que no has pecado.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Carlos: <\/em>No he pecado, \u00bfverdad? Soy un santo var\u00f3n, tal vez me canonicen alg\u00fan d\u00eda, comprendan mi poes\u00eda sacrosanta. Me convertir\u00e9 en m\u00e1rtir, el santo protector de la lujuria.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Basurero: <\/em>\u00bfQu\u00e9 pecado es el tuyo? Reflexiona. Todo empez\u00f3 con la expulsi\u00f3n de Ad\u00e1n. \u00bfPor qu\u00e9 cargar con una culpa ajena? El placer de procrear sin procrear es tambi\u00e9n atributo de tu Dios.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Carlos: <\/em>Me alejan de \u00c9l los nefandos encantos de la carne.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Basurero: <\/em>\u00bfY por que resistirlos?<\/p>\n\n\n\n<p><em>Carlos: <\/em>El fragor del orgasmo mancilla el resplandor del intelecto.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Basurero: <\/em>Ni t\u00fa mismo lo crees. Jes\u00fas tenia semen, pudo haber procreado. <em>(Se para grandilocuente frente al muro)<\/em>. El celibato no es m\u00e1s que una patra\u00f1a, invento de unos papas resentidos.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Carlos: <\/em>\u00a1Est\u00e1s loco! \u00a1No viertas m\u00e1s sal sobre mi herida!<\/p>\n\n\n\n<p><em>Basurero: <\/em>El amor es la herida delicada, \u201cel misterioso y dulce amor de las mujeres\u201d, t\u00fa mismo lo dijiste.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Carlos: <\/em>Me confundes y me desconciertas, ya no s\u00e9 qu\u00e9 pensar.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Basurero: <\/em>\u00a1Rompe con tu Iglesia! \u00a1S\u00e9 un hombre entero, ahora y para siempre!<\/p>\n\n\n\n<p><em>Carlos (se pone de pie de un salto)<\/em>: \u00a1Ya s\u00e9 quien eres t\u00fa! \u00a1No des m\u00e1s coces contra el aguij\u00f3n de Dios! \u00a1Al\u00e9jate de m\u00ed, no quiero o\u00edrte! <em>(Le arroja la botella de vino, que se estrella contra el muro. Recoge la bolsa de basura abandonada y lanza su contenido hac\u00eda el sitio donde estaba el Basurero, que ha desaparecido)<\/em>. \u00a1Vete y no regreses nunca! \u00a1No quiero verte ni o\u00edrte nunca m\u00e1s!<\/p>\n\n\n\n<p><em>Ha perdido totalmente el control, parece pelear contra un rival invisible, grita y solloza. Se oyen silbatos estridentes. Aparecen dos uniformados. Al verlos, Carlos contiene su frenes\u00ed. Los dos hombres lo ponen de rodillas y luego, a rastras, lo llevan a otro lugar del escenario donde hay una silla recta ante una peque\u00f1a pared blanca. Lo sientan. Ahora lo ilumina una luz muy potente. No se ve al Interrogador, s\u00f3lo se oye su voz. El Basurero ha regresado al sitio donde ocurri\u00f3 la escena anterior, recoge los residuos y va guard\u00e1ndolos en el saco mientras escucha con aire divertido<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Interrogador: <\/em>Ciudadano, usted est\u00e1 acusado de alterar el orden p\u00fablico en estado de ebriedad.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Carlos: <\/em>Patra\u00f1as. Nada de eso es cierto.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Interrogador: <\/em>No negar\u00e1 que peleaba con un hombre.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Carlos: <\/em>Discutia. <\/p>\n\n\n\n<p><em>Interrogador: <\/em>\u00bfCon qui\u00e9n?<\/p>\n\n\n\n<p><em>Carlos: <\/em>Un basurero.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Interrogador: <\/em>\u00bfUn basurero?<\/p>\n\n\n\n<p><em>Carlos: <\/em>Si, un basurero muy especial.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Interrogador<\/em>: \u00bfUstedes venezolano?<\/p>\n\n\n\n<p><em>Carlos:<\/em> Caraque\u00f1o de pura cepa, nac\u00ed en la parroquia de La Candelaria. El Anauco me vio de ni\u00f1o como a Bello cazar mariposas en sus m\u00e1rgenes. La m\u00fasica doliente del apacible Guaire inspir\u00f3 mis primeros cantos. Y el \u00c1vila augusto, padre tutelar, fue la primera visi\u00f3n de grandeza que contempl\u00f3 mi esp\u00edritu.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Interrogador<\/em>: \u00a1Qu\u00e9 manera tan extra\u00f1a de hablar tiene usted! \u00bfCu\u00e1l es su oficio?<\/p>\n\n\n\n<p><em>Carlos<\/em>: Presb\u00edtero \u2026 S\u00ed, soy un sacerdote, hijo, un cura. Yo soy el padre Carlos Borges.<\/p>\n\n\n\n<h6 class=\"wp-block-heading\">*Foto: http:\/\/elespectadorvenezolano.blogspot.com.<\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ugo Ulive I M\u00fasica sacra y solemne. Una iglesia. Quiz\u00e1s se ve proyectado un crucifijo un vitral de tema religioso. Una luz con \u00ednfulas de halo descubre a Carlos de rodillas, ensotanado, rezando con aire de absoluta unci\u00f3n. Por el fondo penumbroso surgen en fila varias monjas j\u00f3venes. 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