{"id":10990,"date":"2024-01-26T00:32:27","date_gmt":"2024-01-26T00:32:27","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=10990"},"modified":"2024-01-26T00:34:05","modified_gmt":"2024-01-26T00:34:05","slug":"poemas-de-ricardo-ramirez-requena","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/poemas-de-ricardo-ramirez-requena\/","title":{"rendered":"Poemas de Ricardo Ram\u00edrez Requena"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>Trinchera<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Uno se levanta arreando sus plateas,<br>sus pocas victorias. Trae de la noche coletazos<br>de sue\u00f1o, im\u00e1genes recurrentes y cansadas,<br>memorias de almohada y espalda tensa.<br>Me acerco al clarear del d\u00eda, celoso de mi oscuridad.<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora lo s\u00e9. Los dioses golpean donde duele, dicen.<br>Las Furias me miraban desde lejos, jug\u00e1ndome<br>a los dados, me dijeron.<\/p>\n\n\n\n<p>Y mientras me quebraban los dientes,<br>las Furias se mofaron.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La ceguera<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Hay una serenidad que otorga la amargura.<\/p>\n\n\n\n<p>Dura hasta que se cenizan las palabras y dejan<br>de ser aliento. Y todo queda como lo callado<br>del monte cuando hay peligro. Hay un canto<br>de cigarra y luego el cesar y el templarse<br>en la espera.<\/p>\n\n\n\n<p>Todos amolan sus cuchillos: se apertrechan,<br>pues seremos invadidos por la turba.<br>Conservamos la calma.<\/p>\n\n\n\n<p>Sabemos que el que suelte su amargura pierde.<\/p>\n\n\n\n<p>Solo el silencio la resguarda.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La lentitud<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Va lenta la semana. Nos gusta dejarnos para m\u00e1s<br>tarde, la lucidez a la mano con el p\u00e1nico.<\/p>\n\n\n\n<p>No somos la historia de nadie: un andar doliente<br>de promesas por los espacios del herraje, mientras<br>nos gritan, nos gritan y nos lamen las orejas con<br>susurros destrozados un disfraz de alegor\u00edas,<br>un refr\u00e1n de majaderos.<\/p>\n\n\n\n<p>La providencia de Dios est\u00e1 llena de azares<br>de m\u00faltiples rostros.<\/p>\n\n\n\n<p>De murmullos de espanto en los umbrales.<\/p>\n\n\n\n<p>Momentos de ocio, de fotograf\u00eda: la mujer desnuda<br>en la autopista, las torres del silencio, la noche<br>devoradora de ma\u00f1anas.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La vigilia<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Uno es de los espacios impregnados por el afecto,<br>desde el mueble al lavamanos. Solo eso ayuda a<br>soportarlo. Al dolor, la inutilidad, los pocos pasos<br>y voz, la falta de apetito, los espasmos.<\/p>\n\n\n\n<p>Poco ense\u00f1a tanto como el viaje y la enfermedad.<br>Cada uno es tr\u00e1nsito, tiempo hecho movimiento<br>que se queda. Son el padecer del solo. Te mueves<br>y eso sigue ah\u00ed, aunque te marches a otro lado.<\/p>\n\n\n\n<p>Es una vigilia por el oro. Andamos y andamos,<br>transitamos con el demonio azul adentro que nos<br>viaja, nos manda postales, se emborracha pensando<br>en nosotros. Nos padece tanto como lo padecemos.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfSoy el demonio de qui\u00e9n? \u00bfMi cuerpo, jaula de qu\u00e9?<\/p>\n\n\n\n<p>Somos un espejo que refleja ense\u00f1anzas.<br>Que muestra claves, logros, desaciertos.<br>Estoy volviendo a mi propia danza.<\/p>\n\n\n\n<p>Traer\u00e9 de este viaje el tedio, todo lo que de mi cuerpo<br>se llevaron. Comenzar\u00e9 otro: las ausencias de mi<br>cuerpo me recorrer\u00e1n, ser\u00e1n vigilia de m\u00ed mismo.<\/p>\n\n\n\n<p>La misma calle que recorro cada tarde,<br>el mismo demonio que me embriaga.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Cuerpo de mujer <\/strong>(fragmentos)<\/p>\n\n\n\n<p>1<br>Cuando el cuerpo habla, las palabras que lo nombren<br>se deben ante \u00e9l: debe darnos aquello que enuncia en<br>sus olores, el sabor del lugar del que procede.<\/p>\n\n\n\n<p>Cada cuerpo habla a otros como a s\u00ed mismo:<br>despierta rechazos y acercamientos, dudas y certezas,<br>epifan\u00eda y desconcierto.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed la palabra con el cuerpo: le habla desde su doblez<br>y su carencia, su dulzura y sus aciertos. Cada palabra<br>se levanta, se lava, suda, se perfuma desde el espejo<br>del otro.<\/p>\n\n\n\n<p>Lleva un ritmo dictado por el cuerpo, que se abre<br>sincero.<\/p>\n\n\n\n<p>2<br>Me miras cuando ya no miro. Llevas tus talentos<br>de hembra: calculas, haces pron\u00f3sticos, observas<br>mis h\u00e1bitos, me juzgas, reconoces lo que te agrada.<\/p>\n\n\n\n<p>Imaginas cu\u00e1nto costar\u00eda hacerme a tu cuerpo.<\/p>\n\n\n\n<p>Uno voltea y te sabe observando, con ese<br>calidoscopio que es tu mirada de mujer. Uno habla<br>y volteas t\u00fa ahora, oteando ese punto infinito que<br>ustedes miran cuando decantan lo que decimos,<br>la cara de bolsa con que uno se suelta.<\/p>\n\n\n\n<p>Incluso observas a quien me mira, ves la expresi\u00f3n<br>de ella, ves de arriba abajo si podr\u00eda ser o no tu<br>competencia.<\/p>\n\n\n\n<p>Llevas una balanza en donde me pesas.<\/p>\n\n\n\n<p>Revisas tus bolsillos, tus monedas.<\/p>\n\n\n\n<p>Como ves, uno tambi\u00e9n se sabe presa.<\/p>\n\n\n\n<p>4<br>Mejor no hacer nada. El demonio est\u00e1 aqu\u00ed pero<br>duerme. Los labios no est\u00e1n prestos y se secan.<\/p>\n\n\n\n<p>Mejor recojo tu humedad, acerco el fuego y respiro<br>sus vapores arcada tras arcada.<\/p>\n\n\n\n<p>Mejor no hacer nada, solo eso.<\/p>\n\n\n\n<p>Los labios se prestan solos y humedecen. El demonio<br>duerme siempre tibio.<\/p>\n\n\n\n<p>Vivo animal en su reposo.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-right\"><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/ricardo-ramirez-requena\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Sobre el autor<\/a><\/h4>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Trinchera Uno se levanta arreando sus plateas,sus pocas victorias. Trae de la noche coletazosde sue\u00f1o, im\u00e1genes recurrentes y cansadas,memorias de almohada y espalda tensa.Me acerco al clarear del d\u00eda, celoso de mi oscuridad. Ahora lo s\u00e9. Los dioses golpean donde duele, dicen.Las Furias me miraban desde lejos, jug\u00e1ndomea los dados, me dijeron. 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