{"id":10966,"date":"2024-01-23T21:47:18","date_gmt":"2024-01-23T21:47:18","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=10966"},"modified":"2024-01-23T21:53:01","modified_gmt":"2024-01-23T21:53:01","slug":"vision-memorable","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/vision-memorable\/","title":{"rendered":"Visi\u00f3n memorable (selecci\u00f3n)"},"content":{"rendered":"\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-right\">Miguel Gomes<\/h4>\n\n\n\n<p><strong>ENXIEMPLO.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El agua en el ba\u00f1o. Hab\u00eda olvidado cerrar la llave. Entr\u00e9 y en la confusi\u00f3n del vapor detuve la ducha. Mi imagen apenas pude sospecharla en el espejo empa\u00f1ado. Era mejor as\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>Un olor a almizcle. Comprend\u00ed que hab\u00eda dejado la cafetera conectada. Estuvo a punto de fundirse. Ya no quer\u00eda caf\u00e9.<\/p>\n\n\n\n<p>La cama a\u00fan revuelta y vac\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde el \u00faltimo rinc\u00f3n del apartamento era f\u00e1cil percibir el ajetreo de una rata. A veces, durante la noche,<br>pod\u00eda o\u00edrla merodeando en el cuarto. Las campanadas del reloj de la sala debieron acallarla.<\/p>\n\n\n\n<p>Corr\u00ed, como de costumbre, para vestirme. En pocos minutos la gente empezar\u00eda a despertar y saldr\u00eda irremediablemente a la calle.<\/p>\n\n\n\n<p>Ya a punto de cerrar la puerta supe que dejaba dentro el malet\u00edn. Regres\u00e9 por \u00e9l a toda prisa y esta vez nada pudo impedir que saliera.<\/p>\n\n\n\n<p>No hab\u00eda nadie en la calle. De todas maneras, permanec\u00ed al acecho tras algunos arbustos, hasta divisar el<br>autob\u00fas.<\/p>\n\n\n\n<p>Sub\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>Por suerte estaba vac\u00edo.<\/p>\n\n\n\n<p>Haciendo equilibrios para no irme de bruces en medio del estremecimiento de los asientos, llegu\u00e9 a la cola y me dej\u00e9 caer, aliviado.<\/p>\n\n\n\n<p>Al volante, el conductor sonre\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">***<\/p>\n\n\n\n<p><strong>SEPTIEMBRE.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Es el m\u00e1s irreal de los meses.La brisa, como los presentimientos, recorre inquieta cada callej\u00f3n, cada avenida, arrastra consigo peri\u00f3dicos viejos \u2014 cometas a la deriva, sin ni\u00f1os y sin tiempo.<\/p>\n\n\n\n<p>Septiembre, inm\u00f3vil, yace al lado de la Muerte. El calor, la lluvia fr\u00e1gil, los gritos en la lejan\u00eda, anuncian su llegada. Con \u00e9l todo concluye y todo comienza. <\/p>\n\n\n\n<p>Las calles, imperceptiblemente, se abandonan a s\u00ed mismas. Los peatones desaparecen sin dejar rastro. El peso de la ciudad, monstruoso, cae sobre m\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>Los relojes se detienen. Algunos dan a capricho la hora que m\u00e1s le conviene a la soledad.<\/p>\n\n\n\n<p>El silencio se apodera de los parques. Los \u00e1rboles enmudecen. A fuerza de tristeza, los p\u00e1jaros se desploman desde lo m\u00e1s alto. Las mujeres y los viejos, sin motivo aparente, rompen a llorar.<\/p>\n\n\n\n<p>Nada ha sucedido ni suceder\u00e1. Nada tiene vida propia. Las cosas ya no pueden ser conmovidas por la vigilia;apenas por la memoria.<\/p>\n\n\n\n<p>No s\u00e9 d\u00f3nde oculta septiembre sus secretos, pero permanece all\u00ed, a medio camino entre la ciudad y el sue\u00f1o.<\/p>\n\n\n\n<p>Septiembre y todos los fantasmas.<\/p>\n\n\n\n<p>Septiembre y todos los remordimientos.<\/p>\n\n\n\n<p>Septiembre est\u00e1 por llegar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">***<\/p>\n\n\n\n<p><strong>LASCIATE OGNI SPERANZA.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En el ascensor hay una veintena de personas, a pesar de que su capacidad es apenas para seis.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero de cualquier manera, decido hacerlo.<\/p>\n\n\n\n<p>Tomo impulso desde mi oficina, corro con los ojos cerrados, las carnes crispadas, y de un solo envi\u00f3n me sumerjo en la confusi\u00f3n. Puedo introducir mi malet\u00edn justo antes de que las puertas lo atrapen.<\/p>\n\n\n\n<p>El ascensorista hab\u00eda ya perecido. Creo ver una silla despedazada. Como los dem\u00e1s, cierro mis ojos y empiezo a golpear a ciegas. Las paredes se estremecen por la presi\u00f3n. El ascensor se ha movido imperceptiblemente y las luces se apagan.<\/p>\n\n\n\n<p>Un gemido recorre el laberinto de los cuerpos enzarzados. Puedo darme cuenta de que alguien pretende abrir mi malet\u00edn. A cambio de un buen n\u00famero de hojas en blanco, el intruso deja sus dedos.<\/p>\n\n\n\n<p>La anciana que hab\u00eda estado pidiendo ayuda todo este tiempo, fue a parar dentro de la camisa de un hombre. Muri\u00f3 sofocada.<\/p>\n\n\n\n<p>Alguien tuvo la ocurrencia de ponerse a cantar. Los gritos y los insultos no dejaron o\u00edr nada.<\/p>\n\n\n\n<p>De pronto, el ascensor comienza a descender vertiginosamente y todos esperamos en suspenso el golpe que terminar\u00e1 con aquello. No obstante, el tiempo transcurre y seguimos bajando sin percatarnos de ning\u00fan final aparente.<\/p>\n\n\n\n<p>Las ca\u00eddas s\u00f3lo se hacen reales cuando acaban, pero nadie sinti\u00f3 el menor atisbo de dolor.<\/p>\n\n\n\n<p>Del ascensor no se supo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">***<\/p>\n\n\n\n<p><strong>URBANA.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>No estoy acostumbrado a las intrigas, pero en una tarde dif\u00edcil como \u00e9sta no pudo haber sucedido otra cosa.<\/p>\n\n\n\n<p>La primera en lanzarme aquella mirada extra\u00f1a fue la cajera del supermercado. Cre\u00ed que hab\u00eda sido s\u00f3lo una casualidad, hasta que el muchacho que vend\u00eda peri\u00f3dicos me mir\u00f3 de la misma manera, con algo de hostilidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Opt\u00e9 por olvidar el asunto y tom\u00e9 un autob\u00fas. El conductor, un hombre l\u00e1nguido y maltratado por el sue\u00f1o, me observaba igual que los otros. Busqu\u00e9 asiento con paso inseguro y termin\u00e9 al lado de una mujer que en todo el viaje no apart\u00f3 la vista de m\u00ed, esperando que yo la mirara con alguna complicidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Como los dem\u00e1s, perdi\u00f3 su tiempo. No lograr\u00edan implicarme en aquel asunto.<\/p>\n\n\n\n<p>Me baj\u00e9 del autob\u00fas y decid\u00ed volver a casa. La tarde, pens\u00e9, no durar\u00eda para siempre.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">***<\/p>\n\n\n\n<p><strong>MATEO 19, 14:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Los ni\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p>Le ofrec\u00ed a uno, como prueba de aprecio, un helado. Algo malhumorado, se aproxim\u00f3 y tom\u00f3 el obsequio con recelo. El muchacho no dio muestras de agradecimiento, todo lo contrario, lanz\u00f3 contra mi mano extendida una feroz dentellada.<\/p>\n\n\n\n<p>En cuesti\u00f3n de segundos sus compa\u00f1eros, a\u00fan m\u00e1s indispuestos, se arrojaron sobre m\u00ed con toda la violencia que no cab\u00eda esperar en ellos. El dolor se hizo insoportable y tuve que apartarlos a la fuerza. En la calle desierta nadie habr\u00eda podido prestarme ayuda.<\/p>\n\n\n\n<p>El grupo, cada vez mayor, cada vez m\u00e1s incontrolable y enardecido, infundi\u00f3 en m\u00ed tal terror que acab\u00e9 emprendiendo la huida.<\/p>\n\n\n\n<p>No supe c\u00f3mo, pero en pocos minutos lograron acorralarme. Sin otra escapatoria posible, sub\u00ed apresuradamente a uno de los \u00e1rboles que encontr\u00e9 en mi camino. Demasiado enfurecidos, los ni\u00f1os no lograban alcanzarme.<\/p>\n\n\n\n<p>El silencio habr\u00eda sido total si no se dejara escuchar, persistente, hostil, el chasquido escalofriante de sus dientes. <\/p>\n\n\n\n<p>Pasaron las horas.<\/p>\n\n\n\n<p>La ropa ensangrentada no pod\u00eda protegerme del fr\u00edo. Un cansancio denso y profundo recorri\u00f3 lentamente mi cuerpo.<\/p>\n\n\n\n<p>La lluvia dispers\u00f3 la jaur\u00eda que me esperaba all\u00e1 abajo.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando anocheci\u00f3 hice el intento de llegar a tierra, pero ciertos suspiros y rumores en la oscuridad me hicieron desistir de semejante idea. No ten\u00eda valor suficiente para arriesgarme de esa manera.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">***<\/p>\n\n\n\n<p><strong>SEGISMUNDO AGONISTA.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Por alguna extra\u00f1a circunstancia que a\u00fan no acierto a comprender, aparezco desnudo en medio de la calle, apenas cubierto por una diminuta toalla de ba\u00f1o que el viento deshace f\u00e1cilmente. Soy presa del p\u00e1nico. Sujeto lo que no puede caerse y empiezo a correr.<\/p>\n\n\n\n<p>Despavorido, atravieso el tumulto de los ni\u00f1os del edificio que juegan a la Ere y echo al suelo a m\u00e1s de uno.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014 \u00a1Agarren a ese gordo!<\/p>\n\n\n\n<p>Por supuesto, soy f\u00e1cil blanco de las pedradas y los chinazos. Los dejo atr\u00e1s gracias al azar y a la desesperaci\u00f3n y alcanzo el ascensor, donde consigo al repartidor de pan. El portugu\u00e9s, un tanto nervioso, dejando un rastro de harina en el aire, decide salir en el primer piso.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando llego ante la puerta de mi apartamento des cubro, como era de esperarse, que no cargo la llave.<\/p>\n\n\n\n<p>Adentro no hay nadie.<\/p>\n\n\n\n<p>Este tipo de pesadillas concluyen cuando, a\u00fan medio dormido, despierto desnudo en las escaleras del edificio.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-right\"><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/miguel-gomes\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Sobre el autor<\/a><\/h4>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Miguel Gomes ENXIEMPLO. El agua en el ba\u00f1o. Hab\u00eda olvidado cerrar la llave. Entr\u00e9 y en la confusi\u00f3n del vapor detuve la ducha. Mi imagen apenas pude sospecharla en el espejo empa\u00f1ado. Era mejor as\u00ed. Un olor a almizcle. Comprend\u00ed que hab\u00eda dejado la cafetera conectada. Estuvo a punto de fundirse. 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