{"id":10931,"date":"2024-01-21T20:39:13","date_gmt":"2024-01-21T20:39:13","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=10931"},"modified":"2024-01-31T20:43:15","modified_gmt":"2024-01-31T20:43:15","slug":"la-ultima-de-las-islas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/la-ultima-de-las-islas\/","title":{"rendered":"La \u00faltima de las islas (selecci\u00f3n)"},"content":{"rendered":"\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-right\">Antonieta Madrid<\/h4>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><strong>El entierro<\/strong><\/h3>\n\n\n\n<p>Se lo dije a Lourdes, que no fu\u00e9ramos al cementerio. Era suficiente con haber ido al velorio, casi toda la noche, como hasta las tres de la madrugada, repartiendo consom\u00e9 y caf\u00e9 colado y consolando a la se\u00f1ora Elsa: que qui\u00e9n lo iba a pensar que tantos a\u00f1os de c\u00e1rcel lo hab\u00edan liquidado y lo soltaron casi muerto, porque nom\u00e1s hace un a\u00f1o que sali\u00f3 y, puro enfermo, todo el tiempo que no volvi\u00f3 a levantar la cabeza y ahora vienen, y lo matan en plena calle, como a un perro; que si era un bachaco , era un bachaco trayendo comida para la casa y el flaco, d\u00e1ndome codazos, dici\u00e9ndome que s\u00ed, que era un bachaco cargando para la casa la comida que hab\u00eda que mandar para arriba y que as\u00ed, qui\u00e9n no iba a ser bachaco, y yo: c\u00e1llate, que se van a dar cuenta, y el Flaco que si cuando a Emilio le tocaba lo de la comida era peor, aunque no la llevaba para la casa, porque no ten\u00eda familia, fue y puso una pulper\u00eda en la carretera y para la monta\u00f1a lo que mandaba era sobrantes, y siempre es as\u00ed con la gente, y yo que te calles, no me hagas re\u00edr. La casa llena de gente, muchos m\u00e1s que la noche anterior. Fueron llegando carros y carros que la gente ya no cab\u00eda dentro de la casa, ni en el porche, ni en el patiecito, ni en el jard\u00edn\u2026 se fueron saliendo para la acera\u2026 Ya hab\u00eda como media cuadra de gente, y aquel solazo, y fueron llegando m\u00e1s carros, unos hombres muy distintos que no parec\u00edan camaradas y como que all\u00ed nadie los conoc\u00eda porque no saludaban, puro haciendo venias con la cabeza, se lo dije a Lourdes: \u00e9sos no son de los nuestros, yo los huelo a polic\u00edas y a \u00e9stos los capt\u00e9 al vuelo, y Lourdes que me callara que si iba a empezar con la paranoia y que a lo mejor eran amigos de los amigos, o de la familia. Lleg\u00f3 el momento de sacar la urna y la se\u00f1ora Elsa: No me lo lleven, no me lo lleven, no me lo lleven todav\u00eda y los camaradas m\u00e1s cercanos a la familia: Trate de tranquilizarse do\u00f1a. Las hijas llorando dur\u00edsimo, una de ellas que era del Ferm\u00edn Toro con toda la delegaci\u00f3n del liceo que pasaba en fila india dando el p\u00e9same y viendo el cad\u00e1ver por el vidrio. Llegaron y le pusieron la tapa y dijeron que ya era hora de sacar el caj\u00f3n y que se llevaran a la se\u00f1ora Elsa para el cuarto que ahora s\u00ed que ya no pod\u00edan esperar m\u00e1s que ya eran como las cuatro y media y de aqu\u00ed a que llegaran al cementerio se iba a hacer muy tarde, que era mejor apagar las velas el\u00e9ctricas porque a la hora de sacar al cad\u00e1ver iba a haber mucho calor y ya el calor era irresistible, no se aguantaba. Me sal\u00ed para el patiecito y all\u00ed lo mismo, aquel gent\u00edo aglomerado que no hab\u00eda por d\u00f3nde caminar y un calor\u00f3n insoportable. Empezaron a moverlo todo, la se\u00f1ora Elsa ya estaba m\u00e1s tranquila, ser\u00eda por las pastillas que le dieron para calmarla. Lo sacaron y lo llevaron hasta el carro de la funeraria y lo metieron y lo llenaron de coronas y empezaron a movilizarse los carros y los hombres medios raros que hab\u00edan llegado tambi\u00e9n se fueron, todos iguales. Parec\u00eda una comparsa, todos de anteojos, se fueron yendo en distintos carros y Lourdes: vamos, y yo: Mejor vamos a la casa primero a llevarle las medicinas a Veruskita que est\u00e1 tan mal de la bronquitis, mam\u00e1 est\u00e1 esperando por las medicinas que es urgente y Lourdes c\u00f3mo crees que voy a hacer eso, tenemos que cumplir hasta lo \u00faltimo, y yo: Ahora volvemos, pero vamos primero a llevarle la medicina a Veruskita y qui\u00e9n se va a dar cuenta, entre tanta gente que nosotros no estamos y Lourdes: Ahora, cuando salgamos del cementerio, le llevamos la medicina\u2026 de aqu\u00ed a Los Chaguaramos nos queda m\u00e1s cerca el cementerio y V\u00e1monos ya, nos dice el flaco y Lourdes que si que c\u00f3mo no. En lo que vamos saliendo viene una se\u00f1ora toda de negro, llorando, los ojos hinchados, colorad\u00edsimo: \u00a1Ll\u00e9vense estas coronas, j\u00f3venes! Para que no se pierdan, y el Flaco, Lourdes y yo nos cargamos de coronas y vamos a salir y la vieja que vuelve con dos jovencitos, sus sobrinos, que tambi\u00e9n eran sobrinos del finado, y nos dice: Ll\u00e9venlos ustedes que ellos no tienen carro. Al fin salimos a la calle\u2026 ya la cuadra estaba despejada de carros. Nos montamos en el vauxhall, Lourdes manejando, el flaco y yo adelante, los camaraditas atr\u00e1s parapetados entre las coronas, todo el vidrio de atr\u00e1s tapado de flores. Nos fuimos siguiendo la gran cola del entierro, junto con la cola de Las tres gracias, que a esa hora era insoportable. La cola casi no caminaba, nosotros sudando dentro del carro, lo \u00fanico bueno era el olor de las flores. &nbsp;Poquito a poquito fuimos saliendo, agarramos la rusbel, poco a poco, hasta el Cementerio General del Sur. Ya estaban todos all\u00ed cuando llegamos nosotros, hab\u00eda un gent\u00edo y ese agite alrededor del hueco porque en ese momento estaban dejando caer la urna y el delegado de la UCV daba el discurso de homenaje p\u00f3stumo a Nuestro Camarada Muerto en la Lucha y en lo que termina el discurso comienzan los de m\u00e1s atr\u00e1s a cantar el belachao. Ah\u00ed fue cuando se arm\u00f3 el zaperoco, y empezaron a llegar las patrullas, y las jaulas y se bajaron los polic\u00edas que ven\u00edan dentro de las patrullas y las jaulas y otros sal\u00edan de entre la misma gente del entierro. Eran los mismos que estaban en la casa. Empezaron a agarrar gente para meter entre las jaulas, y plan con todo el mundo, y esa corredera. En eso veo que agarran al flaco y le dan tremendo planazo que lo doblan, lo empujan y se lo llevan. Aparece Lourdes que se hab\u00eda perdido con el agite y me dice: Corramos, y arrancamos a correr, pero uno de los hombres de la comparsa nos puso el ojo, y sali\u00f3 a perseguirnos, y Lourdes: Corre, y yo: No puedo, se me zaf\u00f3 el tac\u00f3n, estaba paralizada del susto, le doy a Lourdes la cartera: Toma para que le lleves la medicina a Veruskita. Lourdes se perdi\u00f3 con dos carteras, y el dige que me alcanza y me lanza un planazo que me cimbra y casi no puedo caminar del dolor en la cintura como si me hubieran echado agua caliente, las caderas dormidas, como un hormiguero por la piel y el dige que me agarra por un brazo, me arrastra a la patrulla, casi no pod\u00eda caminar por lo&nbsp; del tac\u00f3n y ah\u00ed me meten con otras mujeres, que estaban cantando todav\u00eda el belachao, y el dige les dice: Ahora es que van a cantar sabroso, cuando est\u00e9n encerradas. Una de las muchachas era del Ferm\u00edn Toro y arranca la patrulla y las mujeres: belachao, belachao, belachao, y nos traen hacia Los Chaguaramos, hasta Las Brisas. Nos meten por un pasillo angosto, hasta una sala, nos ponen en fila junto con los que iban llegando, unos cincuenta en total, y uno de los diges nos dice: identif\u00edquese. Era uno de los hombres que estaban en la casa y yo: s\u00ed, ya veo que eran digepoles, y no est\u00e1 Lourdes aqu\u00ed para que vea que s\u00ed era verdad lo que yo le dec\u00eda y que no era que estaba paranoica como ella me dijo, sino que los tipos eran sospechosos de verdad. Me llega el turno a m\u00ed, y el hombre: Su c\u00e9dula, y yo: No tengo c\u00e9dula. Con que indocumentada, me dice \u00e9l, y yo: Los Chaguaramos, avenida Las tres gracias, y el hombre: \u00c9sta lo que est\u00e1 es vacilando, Y ya nos vas a decir todo lo que sabes, y Ll\u00e9vense a \u00e9sta a Rese\u00f1a y me llevan a rese\u00f1a, me sientan en una silla, me ponen en frente las m\u00e1quinas fotogr\u00e1ficas, los flashes me encandilan; me retratan de frente, de perfil. Ahora las huellas, como si fuera a sacar la c\u00e9dula de identidad. C\u00f3mo se llama, me dice, y yo: Mariana Mariana qu\u00e9, me dice el hombre y yo: N\u00fa\u00f1ez. No s\u00e9 c\u00f3mo se me ocurri\u00f3 este nombre, y el tipo que si la direcci\u00f3n y vuelvo a dar la direcci\u00f3n del muerto y les pido permiso para usar el tel\u00e9fono, para llamar a un familiar y ellos: No, que no se puede, y aqu\u00ed me tienen hace m\u00e1s de cuatro horas, en una banqueta de palo, sentada sin poder dormir, dizque en observaci\u00f3n. A los dem\u00e1s ya los pasaron a las celdas, o los soltaron porque ya no hay nadie aqu\u00ed, sino dos muchachas que acaban de traer del Sim\u00f3n Rodr\u00edguez. Estas son titiriteras, dijo el que las trajo, y las mand\u00f3 a sentar en la misma banqueta en que estoy sentada. Una de ellas me sonr\u00ede, yo me quedo seria y la miro queri\u00e9ndole decir con los ojos que no es por nada, sino que no conviene que aqu\u00ed sepan que nos conocemos de la universidad, y el dige, con cada ojo como una parapara vigil\u00e1ndonos y ellas como que entienden y me ofrecen cigarros, yo les acepto, el dige nos enciende los cigarros, el muy desgraciado. Ya son las cinco de la madrugada y nosotras sentadas, mejor clavadas, en esta banqueta tan dura, yo sin poder dormir del dolor tan grande de la hinchaz\u00f3n que se me va extendiendo por toda la espalda, hacia abajo, por las piernas y todo por Lourdes, por no hacerme caso cuando le dec\u00eda que le fu\u00e9ramos a llevar la medicina a Veruskita.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><strong>Aleluya<\/strong><\/h3>\n\n\n\n<p>Era una ma\u00f1ana brumosa. Un vientecillo fresco. oloroso a monte, se colaba por las celos\u00edas de la ventana, Era el piso seis de un edificio beige despanzurrado sobre la avenida arbolada frente al cerro. Era Caracas una ciudad en emergencia. Era la habitaci\u00f3n alfombrada verde musgo y el hilv\u00e1n de la cortina de gual blanco, batiendo suavemente contra el cristal ahumado de la puerta-ventana que da a la terraza. Era un d\u00eda como para quedarse en cama, desperezarse y no levantarse, a no ser por un impulso espont\u00e1neo.<\/p>\n\n\n\n<p>Se hab\u00eda prometido a si misma no hacer nada aquella ma\u00f1ana de s\u00e1bado. Le har\u00eda un regalo al cuerpo, Esa caja de resonancia tan abandonada a su propia suerte, \u00faltimamente, \u00bfQu\u00e9 vestido ponerse? Ninguno, Se quedar\u00e1 desnuda esa ma\u00f1ana. Caminar\u00e1 por toda la casa con los pies descalzos y alados, se posar\u00e1 sobre los muebles como tina lib\u00e9lula, bailar\u00e1 una danza en honor a Venus, se mirar\u00e1 en el espejo de tres lunas, en el sal\u00f3n y podr\u00e1 comprobar si algo estorba a la silueta.<\/p>\n\n\n\n<p>Tomar\u00e1 las medidas pertinentes para que nada interrumpa el soliloquio: descuelga el tel\u00e9fono, prepara el ba\u00f1o en la tina color lim\u00f3n; sales y espumas de un rosado muy tenue, Desde la luna de miel no hab\u00eda realizado un ritual como \u00e9ste, Todo es ritual. \u00a1Ah! aquella miniluna de miel con Ariel en una isla desierta\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>La luna de miel para los primitivos, es la \u00e9poca de mayor comuni\u00f3n con la naturaleza: dicen que hay en la Am\u00e9rica meridional, unas abejas salvajes que producen, durante la sequ\u00eda, una miel riqu\u00edsima, de color oscuro, con la que se alimentan. los nativos, en el per\u00edodo anual m\u00e1s dif\u00edcil. A esa comuni\u00f3n \u00edntima entre aquellos seres primigenios y, el producto de las abejas, se le llama luna \u00abde miel. Quisiera probar esa miel\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>Ajeno a las lucubraciones de J\u00e9sica, Ariel duerme. La cara tostada por el sol, descansa enterrada a medias en la almohada de plumillas de cisne\u2026 El cuerpo laxo sobre el paisaje marino de la s\u00e1bana: barquitos, \u00e1ncoras, gorras marinas y olas de todos los azules, las crestas blancas. La expresi\u00f3n sonriente como en la muerte. Qu\u00e9 cerca de la muerte se est\u00e1 durante el sue\u00f1o, cuando el \u00fanico l\u00edmite es ese instante del despertar y entonces, es como enchufar de nuevo el tomacorriente y ya la memoria se encargar\u00e1 del resto y, tu cuerpo, tu cuerpo ya s\u00f3lo tendr\u00e1 que moverse de acuerdo\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>El ronroneo de Ariel entre las s\u00e1banas y el chapoteo de J\u00e9sica en la ba\u00f1era forman un di\u00e1logo como de selva. Entretenida en el ritual, se olvid\u00f3 de cerrar la puerta del ba\u00f1o y el sonido del timbre le recuerda que es s\u00e1bado, d\u00eda de revisiones, recolecciones, compras, tintorer\u00eda, Har\u00e1 caso omiso a todas las rutinas, no atender\u00e1 al timbre insistente: que el tintorero se lleve de vuelta la chaqueta. que la conserje guarde el botell\u00f3n hasta que ella lo requiera. Por nada del mundo regresar\u00e1 al orden habitual, Prefiere la secuencia natural. de acuerdo a las circunstancias. Se entregar\u00e1 a sus visiones. Dejar\u00e1 sus fantas\u00edas germinar. Convocar\u00e1 a todos los duendes y que el timbre contin\u00fae con su persistente ring\u2026 ring\u2026 ring\u2026 No durar\u00e1 mucho, s\u00f3lo hasta que se percate de que no hay nadie en la casa.<\/p>\n\n\n\n<p>Contin\u00faa chapoteando en la ba\u00f1era mientras entona una Canci\u00f3n evocadora de tiempos remotos: cuando era una estudiante de la Facultad y se entreten\u00eda por los cafetines y discotecas, bailando hasta el amanecer. Recuerda esa canci\u00f3n que le gustaba tanto: Yesterday\u2026 yesterday\u2026 all my troubles\u2026 Esa canci\u00f3n, como una oraci\u00f3n de amor: \u2026 there is a shadow hanging over me\u2026 la m\u00fasica mezclada con el ruido del aqua\u2026 yesterday\u2026 las burbujas formando las palabras\u2026 all my troubles seen so far away\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>Un ruido que, ya no es el del timbre, intercepta el recuerdo y se agrega a la canci\u00f3n para estropearla. Es un ruido sordo esta vez, un ruido inubicable que la obliga a salir de la ba\u00f1era, como imantada por una flauta m\u00e1gica. El ruido contin\u00faa atorment\u00e1ndola mientras se seca las piernas con una toalla marinera. El mismo paisaje, los mismos colores de las s\u00e1banas donde Ariel contin\u00faa sus alegor\u00edas on\u00edricas\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>El ruido persiste, pero no logra sacarla de quimeras. Es un ruido inubicable, impreciso, que la remonta a otros recuerdos, por la onda de Lovecraft\u2026 Edgar Allan Poe\u2026 Un ruido negro que la transporta a las colinas boscosas y enmara\u00f1adas de Billington, a los ruidos alternados de la Gran Torre y al C\u00edrculo de Piedras del viejo Alijah. El ruido contin\u00faa mon\u00f3tono y s\u00f3lo es de extra\u00f1ar el croar de las ranas y el resplandor de las luci\u00e9rnagas del bosque encantado\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>Termina de secarse y, atra\u00edda por el ruido, deambula por el apartamento: todo en orden. bueno, no del todo. ese desorden elegante, preconcebido, cuando todos los objetos son tan bonitos y finos que, por s\u00ed mismos, a\u00fan en el peor de los casos, combinan, decoran\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>Coloca un disco en el fon\u00f3grafo: Halleluja, halleluja\u2026 a todo volumen\u2026 las notas del Gloria retumban contra las paredes color arena: Aleluya, aleluya\u2026 se expanden por el recinto\u2026 Aleluya\u2026 rebotan y penetran sus o\u00eddos, sus sentidos todos. su cuerpo entero: Aleluya, aleluya, aleluya\u2026 El otro ruido impertinente, ha sido apagado\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>J\u00e9sica recorre la habitaci\u00f3n pausadamente, como en una danza que sugiere cautela: repasa su colecci\u00f3n de animales de cristal. Inofensiva menagerie. Uno a uno los acaricia suavemente, los toma entre las manos, los mira de cerca, los coloca nuevamente en su lugar de origen. Ninguna de las representaciones inanimadas de los habitantes de la selva podr\u00eda, nunca, ser la autora de un ruido semejante. No. Seguir\u00e1 buscando, por todas partes\u2026 revisar\u00e1 una a una las habitaciones hasta encarar el esp\u00edritu del viejo Billington o el del infortunado John Druven\u2026 Aleluya, aleluya, aleluya\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>Revisa las tres habitaciones minuciosamente. Lo registra todo. Hasta dentro de los closets busca al intruso. Ariel contin\u00faa su ronroneo impert\u00e9rrito, suave, uniforme\u2026 J\u00e9sica entra en la biblioteca, acaricia sus libros, All\u00ed reposan los esp\u00edritus de Lovecraft Derleth. Poe, Baudelaire, Rimbaud, Blake\u2026 Aleluya, aleluya, aleluya, aleluya\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>Entra en la cocina: los restos de la juerga de la noche anterior a\u00fan sin recoger: la vajilla finlandesa, amarilla: los cubiertos daneses. de un dise\u00f1o moderno y los implementos para la fondue. Qu\u00e9 rico estaba con esos vinos secos. Abre la nevera y toma un cart\u00f3n de jugo\u2026 Se sirve un vaso de jugo de pi\u00f1a\u2026 muy dulce. Prepara un sandwich: jam\u00f3n, queso, pepinillos, perejil catchup, mostaza\u2026 Lo muerde antes de depositarlo en el hornillo microondas.<\/p>\n\n\n\n<p>El ruido ha cesado. S\u00f3lo se escucha el Aleluya que la hipnotiza\u2026 Aleluya, aleluya, aleluya\u2026 Por la espalda, presiente una pre- sencia: un suave soplido, un aliento tibio. una sombra espesa, el vaho de un cuerpo que nunca ha imaginado, Percibe despu\u00e9s el olor a sudor de quien ha estado afan\u00e1ndose en un trabajo f\u00edsico. S\u00ed. Ahora puede verlos. Son ellos\u2026 las sombras\u2026 ahora son dos, entrecruzadas, fantasmales\u2026 Han estado trajinando hasta romper la reja\u2026 han violentado la cerradura de la puerta\u2026 ahora se explica el ruido absurdo\u2026 el sistem\u00e1tico tac-tac-tac-tac\u2026 y luego las variantes\u2026 frrr, trrr, grrr\u2026 crrr\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>Piensa en la puerta echada abajo\u2026 De un solo envionazo y\u2026 ella ni se percat\u00f3\u2026 Aleluya, aleluya Piensa en su apartamento nuevo y arreglado con tanto amor\u2026 En el piso seis de aquel edificio tan moderno y a prueba de robos\u2026 Aleluya\u2026 un apartamento por piso\u2026 Aleluya\u2026 todas las comodidades\u2026 Aleluya\u2026 ascensor directo\u2026 Aleluya\u2026 puerta aparte para el servicio .. Aleluya\u2026 con acceso a la escalera y al otro ascensor\u2026 Aleluya\u2026 y sobre todo\u2026 Aleluya\u2026 sistemas de seguridad Multilock\u2026 Aleluya, aleluya\u2026 a prueba de ganz\u00faas\u2026 Aleluya, aleluya, aleluya. .. llaves maestras\u2026 Aleluya, aleluya, aleluya, aleluya\u2026 martillos\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>Pero si todo era electr\u00f3nico. No. No pod\u00eda ser, pero\u2026 S\u00ed, Obviamente all\u00ed estaban aquellos dos personajes escapados de las p\u00e1ginas de Ambrose Bierce o de Thomas de Quincey\u2026 En carne y hueso\u2026 encarnando las palabras latinas \u201cmurdratus est\u201d en el dialecto m\u00e1s sublime de los tipos g\u00f3ticos.<\/p>\n\n\n\n<p>Eran dos los hombres, sudorosos, sedientos, all\u00ed, de pie junto a ella, ineludibles\u2026 Aleluya, aleluya. \u00bfQu\u00e9 les ofrezco?\u2026 Tal vez trat\u00e1ndolos con dulzura\u2026 apelando a su escasa humanidad\u2026 tal vez se amansen, Les ofrece jugo del cart\u00f3n Carabobo, gustosamente aceptado por los inesperados visitantes. Recomienza el disco\u2026 Aleluya\u2026 que ella ha colocado para que se repitan incesantemente las Aleluyas en alternancias con un gran silencio. Un silencio que crece y se expande y toma cuerpo e invade todos los espacios.<\/p>\n\n\n\n<p>Ha quedado bien claro que eran ellos dos a la puerta. Ellos y aquel ruido mon\u00f3tono e inexplicable, Hubo tiempo para llamar a la conserje, para avisar a la polic\u00eda, a familiares y amigos. Hubo tiempo para que Ariel fuese sacudido. Hubo tiempo para todo, pero qu\u00e9 importaba todo aquello si all\u00ed estaba ella, en aquella situaci\u00f3n, sin saber a qu\u00e9 atenerse, sin saber cu\u00e1l ir\u00eda a ser el desenlace y, sobre todo, all\u00ed estaban los esp\u00edritus malignos, si, all\u00ed estaban, encarnados en aquellos dos\u2026 las gotas de sudor mezcl\u00e1ndose con el jugo de pi\u00f1a\u2026 Aleluya, aleluya, aleluya\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>Uno de los hombres sac\u00f3 un cuchillo, el otro mostraba un rev\u00f3lver\u2026 objeto oscuro, met\u00e1lica y siniestro\u2026 un objeto que ella nunca hubiera concebido en su h\u00e1bitat\u2026 un objeto del cual ella hab\u00eda olvidado hasta su verdadera forma\u2026 el color\u2026 la temperatura\u2026 fr\u00eda\u2026 y su dureza\u2026 Uno de esos objetos que ella nunca hubiera aceptado como decoraci\u00f3n. Recuerda que su padre tenia uno en su casa de El Para\u00edso pero nunca le hab\u00eda llamado la atenci\u00f3n. S\u00f3lo recordamos y reconocemos lo que nos ha interesado desde el primer momento. No. Ella siempre hab\u00eda amado las cosas bellas y hab\u00eda sabido rodearse de ellas.<\/p>\n\n\n\n<p>Aleluya, aleluya, aleluya\u2026 se repiten las notas de Haendel. Esa m\u00fasica le presta energ\u00eda, como si le inyectaran sangre\u2026 vida\u2026 Aleluya, aleluya\u2026 Mira a los dos hombres, Son j\u00f3venes, lo bastante como para que sus pieles brillen por s\u00ed solas. Tienen los ojos enrojecidos, inyectados por la droga\u2026 Coca\u2026 hero\u00edna\u2026 piensa\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>Se decidi\u00f3 a hablarles, trat\u00f3 de dominar la angustia, controlar la respiraci\u00f3n. Trat\u00f3 de instalarse en el momento preciso, pera le resultaba dif\u00edcil, imposible. Por m\u00e1s esfuerzos, no lograba entender aquella situaci\u00f3n\u2026 Inconcebible, esto no era para ella, a ella le correspond\u00edan otras cosas, los libros, la m\u00fasica, los bellos colores, sus clases de literatura, la quietud, las dulces melod\u00edas, las sedas chinas, los cojines bordados en piedras y espejos, el jazz. el hot rock, las s\u00e1banas con bellos paisajes para hacernos so\u00f1ar. .. Aleluya, aleluya, aleluya\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>Ariel duerme\u2026 Aleluya\u2026 si lo despierto\u2026 Aleluya\u2026 despertar\u00eda m\u00e1s violencia\u2026 Aleluya\u2026 mejor los entretetiene\u2026 Aleluya\u2026 si se fueran\u2026 Aleluya\u2026 cuanto antes mejor&#8230; Ariel\u2026 su \u00faltima carta en el juego\u2026 Aleluya\u2026 Volver\u00e1 a su mundo\u2026 Aleluya\u2026 despu\u00e9s, reparar\u00e1 los da\u00f1os\u2026 Aleluya\u2026 mandar\u00e1 a componer la puerta\u2026 Aleluya\u2026 cambiar\u00e1 la cerradura&#8230; Aleluya\u2026 y todo volver\u00e1 a ser como antes\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>Si. Todo ser\u00e1 reparado. Tomar\u00e1 unas vacaciones. Se las merece. Unas vacaciones para olvidar. En una bella isla del Egeo: ella y Ariel en un crucero por las islas griegas, Y si el trauma resulta muy severo, entonces, por qu\u00e9 no, una cura de sue\u00f1o, en una buena cl\u00ednica, con todas las comodidades. Dormir\u00e1 veinte horas diarias y olvidar\u00e1, s\u00ed, olvidar\u00e1. Olvidar\u00e1 porque todo puede ser olvidado\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>En un \u00faltimo y desesperado esfuerzo logra hablar\u2026 pero su voz ya no es su voz. Esa voz c\u00e1lida y un tanto grave a la que ella est\u00e1 acostumbrada, la voz de la literatura y de las cosas gratas. Ahora su voz es una voz ajena, Desconoce aquellos sonidos, aquellas palabras y hasta sus propios gestos le resultan extra\u00f1os. Son unos ruidos imprecisos, desarticulados lo que sale de su garganta.<\/p>\n\n\n\n<p>Ella que tanto se ha esmerado en ordenar las palabras y en construir las frases adecuadas: todo tendiente a disipar la violencia, a manejar las cosas con inteligencia. Estaba segura de contar con aquella inteligencia que sustituye a la fuerza bruta y que ahora parece fallarle. Es el miedo que la inhibe y no le permite pronunciar las palabras, las bellas frases escogidas para la ocasi\u00f3n&#8230; Aleluya, aleluya&#8230;  <\/p>\n\n\n\n<p>Apenas ha logrado formar un\u2026 qu\u00e9 quieren\u2026 les dar\u00e9 todo\u2026 por favor\u2026 no me hagan da\u00f1o\u2026 Ellos no la escuchan. Ellos parecen feroces. Apenas la miran. Ya es tarde para arreglar las cosas, cualquier intento quedar\u00eda en el vac\u00edo. Ellos tienen su propio plan y en breves instantes, comenzar\u00e1n a ponerlo en pr\u00e1ctica: primero las joyas\u2026 todas\u2026 Aleluya\u2026 Les ofrece el cofre de plata maciza\u2026 de regular tama\u00f1o\u2026 con incrustaciones de jade y n\u00e1car\u2026 Si\u2026 las joyas todas\u2026 sin escatimar nada. .. Aleluya\u2026 Aleluya\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>Quiere actuar de buena fe, aunque no se lo merezcan&#8230; quiz\u00e1s contribuya a salvarla\u2026 Aleluya\u2026 que lo entregue todo\u2026 Aleluya\u2026 Aleluya\u2026 Lo que presiente es horrible\u2026 Aleluya\u2026 Tal vez el fin\u2026 Aleluya, aleluya\u2026 Les ha dado todo el dinero\u2026 no ha dejado nada para si\u2026 Aleluya\u2026 hasta los bolsillos del pantal\u00f3n de Ariel han sido ya registrados por los visitantes\u2026 Aleluya, aleluya, aleluya\u2026 Ariel, a\u00fan duerme\u2026 No ha querido despertarlo\u2026 lo hubiera estropeado todo\u2026 Aleluya, aleluya\u2026 Por esta vez ha preferido arregl\u00e1rselas sola\u2026 Ella sola\u2026 Aleluya\u2026 con sus propios recursos\u2026 Aleluya, aleluya&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p>Ha olvidado que se paseaba desnuda por sus dominios como una incauta gacela por el bosque\u2026 Aleluya\u2026 La mirada lasciva de uno de ellos la hizo percatarse de su desnudez\u2026 Aleluya, aleluya, aleluya\u2026 Y ella que hab\u00eda pensado disfrutar de aquella ma\u00f1ana de s\u00e1bado\u2026 Aleluya\u2026 desde la que parece haber transcurrido siglos\u2026 Aleluya\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>La miran con malicia\u2026 Siente las miradas. espesas, aplastantes, gelatinosas\u2026 Ahora te queremos a ti, mu\u00f1eca\u2026 Uno de ellos, el de aire m\u00e1s salvaje, la tumba sobre la alfombra persa,.. As\u00ed mismo, como est\u00e1s\u2026 con tan bellos colores\u2026 As\u00ed es m\u00e1s sabroso, nena\u2026 Sobre la alfombra\u2026 pero no grites, de nada te servir\u00e1\u2026 Uno de los hombres la agarra fuerte mientras el otro, la penetra brutalmente y le cubre la boca con labios secos y fr\u00edos\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>El hombre tiene los ojos amarillos, con puntitos sanguinolentos\u2026 Aleluya\u2026 La besa\u2026 Aleluya, aleluya\u2026 la asfixia con su aliento \u00e1cido\u2026 Aleluya, aleluya, aleluya.<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora me toca a m\u00ed, dice el otro: Mejor la amarramos y vamos los dos. J\u00e9sica se revuelca sobre la alfombra donde ha sido multipenetrada por las dos fieras. Sus gemidos apenas se escuchan. Casi ha perdido la noci\u00f3n de s\u00ed misma. Ya no piensa en defenderse, ni en vivir siquiera\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>Se ha desprendido de todo: De Ariel, de sus objetos m\u00e1s queridos; de la alfombra persa, testigo de su agon\u00eda: de los animales de cristal, samovares. vestidos, las joyas todas y hasta de su nombre\u2026 Aleluya\u2026 Ya nada le importa\u2026 Aleluya, aleluya\u2026 Las cosas desfilan por su mente en sucesi\u00f3n retrospectiva, como en una pel\u00edcula que se devuelve en el betamax para congelar la imagen\u2026 Aleluya, aleluya, aleluya\u2026 para volver a ver ese paisaje, tal o cual secuencia: J\u00e9sica en la ba\u00f1era\u2026 Aleluya\u2026 Ariel dormido. .. Aleluya\u2026 J\u00e9sica frente al espejo, desnuda\u2026 Aleluya\u2026 J\u00e9sica y Ariel con fondo de palmeras\u2026 Ariel, cada vez m\u00e1s lejos su imagen: Ariel dormido sobre un paisaje marinero\u2026 Aleluya\u2026 Ariel en el mar Egeo\u2026 Aleluya\u2026 la isla de Mikonos\u2026 Aleluya\u2026 la playa de Superparadise\u2026 Ale- luya\u2026 una playa nudista\u2026 Aleluya\u2026 Aleluya, aleluya\u2026 Aleluya, aleluya, aleluya, aleluya&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p>Ariel duerme y no se ha percatado de nada. Cuando se despierte, ya no estar\u00e1 ella para mirarlo, para contarle aquel horrible horror&#8230; Aleluya\u2026 Una especie de lasitud invade su cuerpo y su esp\u00edritu. Es una sensaci\u00f3n divina\u2026 Aleluya\u2026 m\u00e1s dulce que el sue\u00f1o\u2026 Aleluya\u2026 Ella s\u00f3lo quiere dormir\u2026 Aleluya\u2026 Un spray letal ha ba\u00f1ado su cara.. Es el sudor de los malditos&#8230; Aleluya\u2026 algo como el \u00e9ter\u2026 Aleluya\u2026 como el Trilene. .. Aleluya\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>Recuerda cuando abort\u00f3 y la durmieron en aquella cl\u00ednica de Altamira\u2026 Aleluya\u2026 y luego, al despertar\u2026 Aleluya\u2026 Ariel a los pies de la cama\u2026 Aleluya\u2026 Si as\u00ed ocurriera esta vez\u2026 Aleluya\u2026 qu\u00e9 hermoso ser\u00eda\u2026 Aleluya\u2026 Siente que ahora s\u00ed se duerme\u2026 Aleluya, aleluya, aleluya, aleluya\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>Es rico irse yendo as\u00ed\u2026 Aleluya\u2026 de a poquito\u2026 Aleluya, aleluya\u2026 como si la desconectaran\u2026 Aleluya, aleluya, aleluya\u2026 por partes\u2026 Aleluya, aleluya, aleluya, aleluya\u2026 Primero las piernas\u2026 Aleluya\u2026 luego el vientre\u2026 Aleluya\u2026 los brazos\u2026 Alelu-ya\u2026 las manos dormidas\u2026 Ale-lu-ya\u2026 el coraz\u00f3n\u2026 Ale-luya\u2026 la memoria\u2026 A\u00fan se mueve\u2026 Los labios tratan de pronunciar una \u00faltima palabra\u2026 que resulta inaudible\u2026 S\u00f3lo alcanza a dibujarla en el aire\u2026 Aleluya\u2026<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-right\"><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/antonieta-madrid\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Sobre la autora<\/a><\/h4>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Antonieta Madrid El entierro Se lo dije a Lourdes, que no fu\u00e9ramos al cementerio. Era suficiente con haber ido al velorio, casi toda la noche, como hasta las tres de la madrugada, repartiendo consom\u00e9 y caf\u00e9 colado y consolando a la se\u00f1ora Elsa: que qui\u00e9n lo iba a pensar que tantos a\u00f1os de c\u00e1rcel lo [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":10932,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[16],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10931"}],"collection":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=10931"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10931\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":11029,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10931\/revisions\/11029"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/media\/10932"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=10931"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=10931"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=10931"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}