{"id":10922,"date":"2024-01-21T18:57:09","date_gmt":"2024-01-21T18:57:09","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=10922"},"modified":"2024-01-21T20:57:06","modified_gmt":"2024-01-21T20:57:06","slug":"abordaje-a-la-novela-historica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/abordaje-a-la-novela-historica\/","title":{"rendered":"Abordaje a la novela hist\u00f3rica"},"content":{"rendered":"\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-right\">Judit Gerendas<\/h4>\n\n\n\n<p>Vamos a abordar esta nave, o esta modalidad de novela, de una manera poco convencional: neg\u00e1ndola. Para atreverme a semejante irregularidad voy a apoyarme en la voz autorizada del maestro Jos\u00e9 Saramago, quien, en el discurso pronunciado en la Universidad de Salamanca con motivo de su investidura como doctor <em>Honoris Causa<\/em>, al cual tuve la satisfacci\u00f3n de asistir, dijo estas sabias palabras, entre muchas otras que ahora no vienen al caso:<\/p>\n\n\n\n<p><em>He rechazado, a veces con impaciencia que no consigo disimular, la clasificaci\u00f3n de novelas hist\u00f3ricas, que cierta cr\u00edtica, m\u00e1s expedita que atenta, viene dando a algunos de mis libros. En mi opini\u00f3n de pr\u00e1ctico, que m\u00e1s de eso no presumo, se trata de un r\u00f3tulo que deber\u00eda ser retirado del instrumental anal\u00edtico en nombre de la evidencia de que toda ficci\u00f3n literaria (y, en sentido amplio, toda obra de arte) no es s\u00f3lo hist\u00f3rica, como tampoco puede dejar de serlo. Y una novela que pretendiese presentarse como \u201clectura\u201d de este preciso momento en que estamos no tendr\u00eda otro remedio que utilizar materiales hist\u00f3ricos de todo tipo (l\u00e9xicos, sem\u00e1nticos, ideol\u00f3gicos, etc.) pr\u00f3ximos y remotos.<br>(\u2026)<br>\u00bfEs hist\u00f3rica una novela porque en ella se trata del siglo XVIII, o de la \u00e9poca de Jes\u00fas? Admit\u00e1moslo. Y una novela en la que se describen hechos sucedidos en 1936, \u00bfser\u00e1 igualmente hist\u00f3rica? Y si fueran hist\u00f3ricos una y los otros, \u00bflo ser\u00e1n de la misma manera y por las mismas razones? \u00bfEn qu\u00e9 fecha ha comenzado entonces la actualidad?<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Pues, entonces, tenemos aqu\u00ed un problema. Para abordarlo, fiel admiradora y seguidora de Saramago, me apoyar\u00e9 de nuevo en \u00e9l. Recordemos c\u00f3mo se balancea su prosa, c\u00f3mo su escritura oscila en un vaiv\u00e9n, en un oleaje que sacude nuestra hist\u00f3rica nave, en correspondencia con la caracter\u00edstica central del pensamiento saramaguiano: cuestionar todo lo dicho, ponerlo entre interrogantes, decir y desdecir, situar la duda en medio de las seguridades, abordar el tema del que se trate desde todos los \u00e1ngulos posibles, para as\u00ed conocerlo desde adentro, sin preconceptos, explor\u00e1ndolo, analiz\u00e1ndolo, volvi\u00e9ndolo del rev\u00e9s y del derecho, accediendo al latir de su coraz\u00f3n a partir del latir de la escritura, de la palabra, de la historia que se narra y de la historia real que se representa, elusiva e inasible, que se nos resbala de entre las manos, pero que, a la final, logramos sujetar, buscando una verdad que nunca ser\u00e1 tal, pero s\u00ed veros\u00edmil, si el escritor ha sido capaz de hac\u00e9rnoslo presente de tal forma, que establecemos con \u00e9l el pacto referencial y aceptamos lo que nos cuenta, sostenido por su l\u00f3gica interna y por lo que conocemos fuera de lo que est\u00e1 entre las dos tapas del libro (o la pantalla, o el I-Pad, o lo que sea), es decir, en el contexto, que en general tampoco conocemos directamente, sino por lo que nos transmiten el sistema educativo, los medios de comunicaci\u00f3n de masas, los otros textos que hemos le\u00eddo, las pel\u00edculas que hemos visto y lo que nos han ido contando, desde nuestra infancia m\u00e1s temprana, nuestros padres y otras muchas personas. Es lo que llamamos la cultura (constituida por otros elementos tambi\u00e9n, por supuesto), la cual tampoco es algo fijo, todo lo contrario, se encuentra en permanente transformaci\u00f3n y movimiento, sostenida por el sustrato hist\u00f3rico del cual se alimenta y a la cual, a su vez, ella aporta sus nutrientes.<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora bien, m\u00e1s all\u00e1 de que todos estamos situados dentro de la historia y participamos de ella consciente o inconscientemente, su presencia en las novelas es un hecho evidente: est\u00e1 ah\u00ed, en mayor o menor grado, a trav\u00e9s de distintas modalidades: realistas, metaf\u00f3ricas, ir\u00f3nicas, par\u00f3dicas o de alguna otra \u00edndole. Pero, en mi opini\u00f3n, s\u00f3lo podemos hablar de novela hist\u00f3rica \u2013y pienso, alej\u00e1ndome en un vaiv\u00e9n de la opini\u00f3n de Saramago, que s\u00ed podemos\u2013 cuando la historia no es un simple escenario sobre el cual transcurre la acci\u00f3n narrativa, o un tel\u00f3n de fondo que le da una dimensi\u00f3n temporal a los personajes y a su quehacer novelesco, sino que forma parte activa del argumento, participa de la din\u00e1mica de ese quehacer, es parte sustantiva del tema y, b\u00e1sicamente, de lo que se trata en la novela es de la representaci\u00f3n ficcional, a trav\u00e9s de personajes inventados y personajes reales recreados, de hechos que efectivamente sucedieron en la realidad pero que son objeto del proceso de ficcionalizaci\u00f3n al que los somete el escritor. En este sentido, se asemeja al discurso historiogr\u00e1fico, el cual aspira a dar cuenta de esos hechos de una forma documental y fidedigna, objetiva y ci\u00f1\u00e9ndose a la realidad \u2013aspiraci\u00f3n por cierto imposible de cumplir, por razones ideol\u00f3gicas, subjetivas y de punto de vista. Tambi\u00e9n el narrativo tiende a ello, pero no se halla obligado a ce\u00f1irse a lo que supuestamente fue la realidad, ni debe dar cuenta de sus fuentes ni ofrecer citas textuales. El discurso de la novela hist\u00f3rica puede reformular los hechos, convertirlos en un imaginario y ficcionalizarlos, no por capricho ni por juego \u2013aunque lo l\u00fadico tambi\u00e9n puede estar presente, sin lugar a dudas\u2013 sino para dar cuenta de todos esos sucesos, a partir de la inventiva, de una forma m\u00e1s cabal, m\u00e1s profunda, acerc\u00e1ndose m\u00e1s a la esencia de los factores que se movilizaron. El propio Engels lleg\u00f3 a afirmar que para comprender el ascenso de la burgues\u00eda en el siglo XIX europeo eran una fuente mucho m\u00e1s significativa y explicativa las novelas que conforman la Comedia humana de Balzac, que los textos de cualquier soci\u00f3logo o historiador de la \u00e9poca. Aunque no se deben considerar las obras de Balzac novelas hist\u00f3ricas, sino realistas, no puedo dejar de valerme de esta afirmaci\u00f3n para subrayar hasta qu\u00e9 punto la literatura es capaz de expresar la vital din\u00e1mica hist\u00f3rica y social de una \u00e9poca, de un espacio o de un tiempo.<\/p>\n\n\n\n<p>Esto no implica, evidentemente, que se puedan relativizar los hechos a extremos inveros\u00edmiles, ni mucho menos tergiversar la historia a capricho. Se trata de que hay un sujeto de la enunciaci\u00f3n, de modo que, por ejemplo, la historia narrada por los cronistas espa\u00f1oles que llegaron a lo que luego se llam\u00f3 Am\u00e9rica, no puede ser la misma que ha sido conservada en los textos de los ind\u00edgenas, ni tampoco lo que se ve desde las ventanas enrejadas de la cocina \u2013el lugar de enunciaci\u00f3n de muchos textos de la llamada narrativa femenina\u2013 es igual a lo que se ve desde los espacios del poder en el que se mueven los hombres, siempre matizando la expresi\u00f3n, por supuesto, porque cualquier esquematismo en blanco y negro ser\u00eda s\u00f3lo una caricatura de situaciones extremadamente complejas. Evidentemente, en ning\u00fan caso se trata de una m\u00edmesis, de una representaci\u00f3n que pretenda el imposible proceso de copiar fielmente una realidad unidimensional, inamovible y fija en el tiempo y en el espacio.<\/p>\n\n\n\n<p>Aparte del papel activo y din\u00e1mico de la historia en las novelas que estamos intentando abordar, otro elemento significativo es un aporte te\u00f3rico de Luz Marina Rivas, estudiosa venezolana que ha profundizado exhaustivamente este tema, quien se\u00f1ala que lo que caracteriza a la novela hist\u00f3rica es una cierta intencionalidad, a la que ella denomina, de un modo muy pertinente, en mi opini\u00f3n, conciencia de la historia (Rivas, 2004), t\u00e9rmino doblemente \u00fatil, porque permite desligarse de los hechos tal como han sido historizados por lo que podr\u00edamos llamar la historia oficial, y esto es algo que agrego yo a lo que ha dicho Rivas. En todo caso, es bueno recordar que la novela hist\u00f3rica es un discurso sobre otro discurso, el historiogr\u00e1fico, y que abre la alternativa para una interpretaci\u00f3n de los sucesos, un internalizarlos para reelaborarlos, reorganizar el material y, a partir de ah\u00ed, crear un argumento, una atm\u00f3sfera y unos personajes que generan esa conciencia dentro del texto y, a partir de ah\u00ed, contribuyen a que el lector mismo vaya produciendo dentro de s\u00ed  la conciencia de que esos hechos ficticios est\u00e1n \u00edntimamente imbricados y ficcionalizan y\/o simbolizan hechos hist\u00f3ricos espec\u00edficos, a partir de un punto de vista que generalmente no coincide con el de la historia oficial.<\/p>\n\n\n\n<p>Esto lo podemos ver a lo largo de la novela <em>Abrapalabra<\/em>, de Luis Britto Garc\u00eda, una vasta y dram\u00e1tica representaci\u00f3n de toda la historia de la Am\u00e9rica Latina, con especial \u00e9nfasis en la venezolana, en lo cual no me puedo detener en este momento, aunque s\u00ed en la primera p\u00e1gina, y las dos siguientes, p\u00e1ginas que nos sit\u00faan de una vez dentro de la ficci\u00f3n, creaci\u00f3n del autor, y dentro de la conciencia hist\u00f3rica, porque reconocemos los elementos de la historia y de la mitolog\u00eda precolombinas de la zona del Caribe, con los cuales ha creado el argumento narrativo de esta secci\u00f3n el autor:<\/p>\n\n\n\n<p><em>Nosotros, los hijos de Urak\u00e1n, desafiamos para buena y leal guerra a nuestros hermanos los hijos del mar, y sobre las aguas les dimos muerte a todos, y nos dieron ellos muerte a todos, salvo a m\u00ed, que por no haber muerto de las heridas, tomando el canalete en las manos ensangrentadas dirig\u00ed la piragua hacia el seno de las olas en busca del latir del coraz\u00f3n de Urak\u00e1n para rendir en \u00e9l la \u00faltima batalla. (\u2026) Tres lunas navegu\u00e9 en la piragua aliment\u00e1ndome de los peces que alanceaba hasta que las olas me arrojaron a una bah\u00eda llena de chozas que flotaban. Un poblado de boh\u00edos de piedra vomit\u00f3 una tribu de hombres repugnantes y p\u00e1lidos. Con gran esc\u00e1ndalo de homenaje o asombro se\u00f1alaron mis heridas del costado, de los pies y las manos. Cayeron al suelo cuando aferr\u00e9 en una mano un pez, que tra\u00eda para alimento, y en la otra la macana, donde se cruzaban el asta de madera y la maza de pedernal (2003: 1).<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>El p\u00e1rrafo \u00fanico, que abarca algo m\u00e1s de tres p\u00e1ginas, culmina, luego de una riqu\u00edsima metaforizaci\u00f3n cultural e hist\u00f3rica, en el encuentro final con su dios: \u201cEn el horizonte encendido de fuego por fin se o\u00eda el latido del coraz\u00f3n de Urak\u00e1n, que me llamaba\u201d (p. 4). Urak\u00e1n, coraz\u00f3n del cielo, era uno de los grandes dioses de la mitolog\u00eda maya y estaba relacionado con las tormentas. En el espacio textual revisado encontramos cantidad de referentes hist\u00f3ricos y culturales, narrados como si el trozo fuera un poema en prosa, lleno de im\u00e1genes, escrito con el particular ritmo de Britto Garc\u00eda, el cual adquiere su m\u00e1s alto nivel precisamente en esta grandiosa novela. El lector, aunque no conozca nada de esta mitolog\u00eda ind\u00edgena, gracias a la enunciaci\u00f3n de este subtexto, y a los enunciados concretos que abundan en \u00e9l, de entrada ingresa en el pacto  referencial y asume una conciencia hist\u00f3rica, aquella de la que hablaba<br>Luz Marina Rivas. Todo ello gracias a la capacidad de persuasi\u00f3n del texto, que se convierte en un llamado al lector para que lo reconozca como novela hist\u00f3rica. Al mismo tiempo, es bueno se\u00f1alar que, como la mayor\u00eda de las novelas hist\u00f3ricas del siglo XX y de lo que va del XXI, no puede considerarse solamente hist\u00f3rica, sino tambi\u00e9n social, cultural y pol\u00edtica, a la vez que gran literatura. Con lo cual, en nuestro vaiv\u00e9n de abordaje, tenemos que darle la raz\u00f3n, en este aspecto, a Saramago.<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora bien, volviendo al otro \u00e1ngulo de abordaje, considero que es importante subrayar que la recuperaci\u00f3n de la historia y del pasado a trav\u00e9s de la creaci\u00f3n de imaginarios narrativos ha sido una constante fundamental de una significativa l\u00ednea de indagaci\u00f3n de la novela latinoamericana desde pr\u00e1cticamente sus comienzos, y que a mediados del siglo XX culmin\u00f3 con las vastas propuestas totalizantes del boom. Responde a la necesidad perentoria de recuperar la historia y la memoria por otros medios, desde otras perspectivas y a partir de otros puntos de vista, ya que la historiograf\u00eda tradicional, en un gran n\u00famero de casos, ha dejado de cumplir con su funci\u00f3n de dar cuenta cr\u00edtica de los hechos y de interpretarlos, dejando un vac\u00edo que la literatura se ha sentido obligada a ocluir, motivada a hacerlo, con pasi\u00f3n y creatividad, dando a ver lo que estaba oculto y ofreciendo un espacio a las voces que no hab\u00edan podido ser o\u00eddas. Eso que llamamos historia oficial ha borrado numerosos acontecimientos y\/o tergiversado su esp\u00edritu, su significado, sacando fuera de contexto hechos que, por lo tanto, dejan de entenderse, o se interpretan de una manera tendenciosa, con abundante uso de adjetivos calificativos de \u00edndole negativa para todo aquello que la ideolog\u00eda dominante no est\u00e1 dispuesta a aceptar. La novela hist\u00f3rica latinoamericana ha tomado sobre s\u00ed la tarea de recuperar lo borrado, de restituir los hechos aislados a su contexto y, b\u00e1sicamente, de darle otro sentido a aquello que ha sido descalificado.<\/p>\n\n\n\n<p>M\u00e1s recientemente, surge lo que se ha dado en llamar nueva novela hist\u00f3rica, la cual se caracteriza por ser irreverente, par\u00f3dica, muchas veces grotesca, con una fuerte presencia de la intertextualidad y por ser frecuentemente un hipertexto que reelabora numerosos hipotextos. Esta tendencia se caracteriza por la desestabilizaci\u00f3n de los aspectos hist\u00f3ricos y la utilizaci\u00f3n del pastiche en la producci\u00f3n de una reescritura, entre par\u00f3dica y recuperadora, de los acontecimientos hist\u00f3ricos ficcionalizados. En esta nueva novela hist\u00f3rica se manifiesta con fuerza una tensi\u00f3n dram\u00e1tica (que utiliza el humor, en numerosas ocasiones, para manera ha resultado in\u00fatil y que ha conducido a m\u00faltiples v\u00edas que terminaron siendo callejones sin salida, y la intensa necesidad de reencontrarse con ese pasado, ocluir los vac\u00edos que van dejando la desmemoria y el olvido, tender puentes y recuperar la historia propia con otros recursos, entre los cuales se destaca el de renunciar voluntariamente a apoyarse en el devenir hist\u00f3rico, de cualquier fuente que sea y entremezclar, deliberadamente, aconteceres muy distanciados en el tiempo, creando as\u00ed historias aparentemente disparatadas, pero que, en \u00faltima instancia, logran brillantemente la funci\u00f3n que los cultores de esta modalidad, entre los cuales se destaca Abel Posse, se han propuesto: mostrar unas constantes, una continuidad hist\u00f3rica que se oculta detr\u00e1s de situaciones aparentemente muy distintas entre s\u00ed. Mostrar los v\u00ednculos ocultos, por ejemplo, entre la explotaci\u00f3n iniciada en los tiempos de la colonia y la que se segu\u00eda produciendo en el siglo XX. Tal como subraya Ingrid Galster, con esta modalidad se abandona la aspiraci\u00f3n totalizante de la novela hist\u00f3rica latinoamericana, la cual dej\u00f3, indudablemente, un vasto conjunto de obras valiosas y fundamentales.<\/p>\n\n\n\n<p>Seg\u00fan Ingrid Galster:<\/p>\n\n\n\n<p><em>[Las] t\u00e9cnicas narrativas puestas de moda por los autores de la nueva novela: en la macro-estructura predomina lo heterog\u00e9neo. En el texto narrativo se insertan otros g\u00e9neros. En el nivel de la microestructura, la narraci\u00f3n se caracteriza por el multiperspectivismo y la fragmentaci\u00f3n. Hay alternancia constante de discursos en primera, segunda y tercera persona. A veces, no se puede identificar al narrador que se sit\u00faa ora dentro ora fuera de la acci\u00f3n. El discurso auctorial se funde con los discursos directos o indirectos de los personajes (1997: 199).<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Se considera que la novela hist\u00f3rica fue inventada por el escritor escoc\u00e9s Walter Scott, a comienzos del siglo XIX, quien escribi\u00f3 m\u00e1s de veinte novelas, entre ellas algunas tan populares como Ivanhoe y Rob Roy. Lo han dicho autoridades en la materia, tales como los h\u00fangaros Gy\u00f6rgy Luk\u00e1cs y Arnold Hauser. Walter Scott desarroll\u00f3 una forma \u00e9pica cerrada y un m\u00e9todo descriptivo y anal\u00edtico. Tal como dice Hauser, populariz\u00f3 la descripci\u00f3n del pasado feudal que hasta entonces constitu\u00eda lectura exclusiva de las \u00e9lites ilustradas.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde el comienzo los personajes individuales tienen un papel protag\u00f3nico dentro de la novela hist\u00f3rica, como es el caso del caballero Wilfredo de Ivanhoe o de Rob Roy, en las dos novelas m\u00e1s conocidas de Walter Scott. Al mismo tiempo, ninguna de estas dos obras, como en general ninguna novela hist\u00f3rica, gira fundamentalmente en torno a estos personajes, por m\u00e1s importancia que tengan dentro de cada texto: alrededor de ellos hay toda una colectividad a la que pertenecen y a la que representan, as\u00ed como otro colectivo y otros personajes que son los antagonistas que tratan de impedir que el h\u00e9roe y su gente puedan cumplir con sus objetivos, con sus ideales. De aqu\u00ed nace la tensi\u00f3n que lleva la acci\u00f3n narrativa hacia adelante.<\/p>\n\n\n\n<p>Esto no lo logra plenamente todav\u00eda Scott, sino Stendhal, un par de a\u00f1os despu\u00e9s, con sus dos brillantes novelas, Rojo y negro y La cartuja de Parma, en las cuales los respectivos protagonistas, Julien Sorel en la primera y Fabrizio del Dongo en la segunda, resultan personajes mucho m\u00e1s tortuosos y complejos psicol\u00f3gicamente que los de Walter Scott, a la vez que su v\u00ednculo con la historia es menos \u201cdesde afuera\u201d que en las obras del escritor escoc\u00e9s, est\u00e1n en el propio centro de los acontecimientos, aunque, quiz\u00e1s por ello mismo, no perciben realmente lo que est\u00e1 sucediendo (esto se refiere sobre todo a Fabrizio), los textos no son tan did\u00e1cticos como los de Scott, los personajes est\u00e1n en medio del vendaval hist\u00f3rico sin comprender claramente la magnitud de los sucesos.<\/p>\n\n\n\n<p>Seg\u00fan Luz Marina Rivas,<\/p>\n\n\n\n<p><em>entenderemos como hist\u00f3ricos, (\u2026) aquellos elementos del pasado cuya trascendencia ha sido o es visualizada por los discursos historiogr\u00e1ficos conocidos, todos ellos, pues se trata de discursos con grandes variaciones de una \u00e9poca a otra, que abarcan m\u00faltiples formas discursivas y m\u00faltiples interpretaciones de lo que es la historia o lo que afecta la vida colectiva. Con ellos dialogan, de una u otra manera, los textos que ficcionalizan lo hist\u00f3rico. (\u2026) todos [estos textos ficcionales] suponen un conocimiento intertextual por parte del lector ideal (2004: 34).<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>En una videoconferencia realizada el 14 de marzo de 2012, en el \u00e1mbito de la 8\u00aa Feria Internacional del Libro de Venezuela, desde Montevideo, el escritor uruguayo Napole\u00f3n Baccino Ponce de Le\u00f3n estuvo de acuerdo con la afirmaci\u00f3n de que la nueva novela hist\u00f3rica latinoamericana es desmitificadora, aunque subray\u00f3 tambi\u00e9n que toda literatura es contestataria e interroga a la historia. Aport\u00f3 sugestivos y originales comentarios en relaci\u00f3n a su novela, Maluco, la novela de los descubridores, de 1989, la cual, como en general toda la llamada nueva novela hist\u00f3rica, reinterpreta el pasado en un registro irreverente y par\u00f3dico, no totalizante, diferente a la corriente denominada boom latinoamericano. La obra es narrada por su protagonista, el buf\u00f3n Juanillo Ponce, que ha participado de la expedici\u00f3n de Magallanes y Sebasti\u00e1n Elcano. En la videoconferencia mencionada el autor calific\u00f3, con agudo humor y original ingenio, a los bufones como obreros del absurdo, as\u00ed como de psicoanalistas avant-garde.<\/p>\n\n\n\n<p>El buf\u00f3n le est\u00e1 hablando a un narratario, el personaje que escucha sin intervenir en la acci\u00f3n. En el caso de Maluco se trata, nada menos, que del rey de Espa\u00f1a, Carlos V, el cual lee la relaci\u00f3n que le hace Juanillo. Este hecho es otra importante diferencia con la novela hist\u00f3rica tradicional, en la cual los h\u00e9roes eran los grandes se\u00f1ores y los personajes populares s\u00f3lo jugaban un papel secundario. Aqu\u00ed el protagonista es un ser marginal, de la periferia m\u00e1s externa del entramado social, pero es \u00e9l el que posee la voz, es \u00e9l el que cuenta la historia y es \u00e9l el que le reclama al rey, que permanece callado, la pensi\u00f3n que le corresponde. Se trata, como dice Luz Marina Rivas, en relaci\u00f3n a otro grupo de textos, de \u201cuna visi\u00f3n de lo hist\u00f3rico desde una perspectiva ajena al poder, es decir, desde la subalternidad social\u201d (2004: 63).<\/p>\n\n\n\n<p>En mi opini\u00f3n, las mejores novelas hist\u00f3ricas, sean de la corriente que sean, son aquellas que logran captar el devenir de los procesos econ\u00f3micos, sociales, pol\u00edticos y culturales en el pasado y ponerlos a dialogar con el presente. No est\u00e1 entre sus objetivos proyectarse al futuro, puesto que esa no es su tarea. No son un ejercicio de ciencia ficci\u00f3n ni el trazado de una utop\u00eda o de una antiutop\u00eda, son una puesta en escena del pasado, en un v\u00ednculo dial\u00e9ctico con el presente.<\/p>\n\n\n\n<p>Manuel V\u00e1zquez Montalb\u00e1n, entrevistado por Ingrid Galster en 1996, a una pregunta acerca de la posible ventaja de la literatura con contenido hist\u00f3rico frente a la historiograf\u00eda, contest\u00f3:<\/p>\n\n\n\n<p><em>Creo que tiene una ventaja \u00e9tica evidente. El historiador ha de disimular su parcialidad, pero la tiene, y a poco que investigues, la descubres. Y en el caso del novelista, no tiene por qu\u00e9 hacerlo, el novelista puede intervenir. (\u2026) Yo creo que a trav\u00e9s de la novela se puede dar un marco general de c\u00f3mo se han producido los hechos y al mismo tiempo los elementos subjetivos que han intervenido en la interacci\u00f3n de los personajes. Pero eso es tan viejo como la novela hist\u00f3rica (1996: 78).<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>En todo caso, se trata de la ficcionalizaci\u00f3n de la historia, la cual en general se construye a partir de la voz autorial (la novela hist\u00f3rica tradicional), la voz de uno de los personajes, casi siempre la del protagonista (que suele ser la del boom latinoamericano), ya sea la de alg\u00fan personaje marginal o subalterno, situado en la periferia del acontecer narrativo (que ser\u00eda el caso de la nueva novela latinoamericana, la cual ya realmente no es tan nueva). En la narrativa la historia se reinventa, para darla a ver de una manera m\u00e1s veros\u00edmil que si la narraci\u00f3n se ci\u00f1era estrictamente a los hechos documentales, a lo real que se encuentra disperso y que s\u00f3lo adquiere vida coherente si el escritor les otorga voz a los datos mudos que por s\u00ed mismos no pueden hablar.<\/p>\n\n\n\n<p>En Am\u00e9rica Latina, frente a un conjunto de novelas que ficcionalizaron dram\u00e1tica y magistralmente la p\u00e9rdida de la memoria, la conversi\u00f3n del pasado en ruinas, el desdibujamiento de las huellas y la imagen de un tiempo detenido o circular, surgi\u00f3 posteriormente, creo yo que con objetivos parecidos, pero con una orientaci\u00f3n inversa, la necesidad de recuperar esa memoria, de reinventarla y ponerla a interactuar en un di\u00e1logo m\u00faltiple, intentando reelaborar los hechos y los datos, para dise\u00f1ar un espacio diferente y reorganizar el tiempo, encontrar un asidero para un modo nuevo de pertenencia cultural a la historia.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta especie de combate ag\u00f3nico entre recuerdos y olvido, y dentro de ello, cual dentro de las famosas cajas chinas, el combate entre el af\u00e1n de desprenderse de los recuerdos y el anhelo de recuperarlos, as\u00ed como la lucha contra el olvido y la necesidad de olvidar los estereotipos, las mediaciones y los pesos muertos que obstaculizan el acceso a la visi\u00f3n de las realidades nuevas, todo esto ha sido ficcionalizado brillantemente por la literatura, la cual, como ya tantas otras veces en su larga historia, ha profetizado y metaforizado numerosas situaciones mucho antes de que fueran sospechadas siquiera desde otras instancias.<\/p>\n\n\n\n<p>Un elemento digno de ser se\u00f1alado es la presencia de la pol\u00edtica dentro de la novela hist\u00f3rica. De hecho est\u00e1 presente siempre, de forma impl\u00edcita, pero lo que no contribuye a sus valores es que lo est\u00e9 de forma expl\u00edcita, porque entonces corre el riesgo de ser panfletario y propagand\u00edstico, de ser una versi\u00f3n de cualquier \u00edndole del realismo socialista (realismo capitalista, realismo evang\u00e9lico o fabulaci\u00f3n directamente al servicio de cualquier programa cuya divulgaci\u00f3n se pretenda potenciar por medio de la literatura, misi\u00f3n de por s\u00ed fallida, puesto que es matar la literatura).<\/p>\n\n\n\n<p>Evidentemente, en la novela hist\u00f3rica, como en toda literatura, hay una intencionalidad (incluso en los bestsellers: lograr grandes ventas), no se trata de ignorar ni de descartar eso, todo lo contrario: se trata de expresar la necesidad de que todo ello se funda dentro de la narraci\u00f3n, est\u00e9 en funci\u00f3n de la materia narrada y forme parte org\u00e1nica del quehacer de los personajes, de los di\u00e1logos que mantengan entre s\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>En el filo del m\u00e1s reciente cambio de siglo, que es un cambio de milenio tambi\u00e9n, se produjeron nuevas circunstancias, que ven\u00edan estando presentes intensamente desde los a\u00f1os ochenta. Podemos mencionar entre ellas la globalizaci\u00f3n de la econom\u00eda mundial, la imposici\u00f3n de f\u00f3rmulas econ\u00f3micas desde grandes centros internacionales de poder y la tremenda sacudida moral y pol\u00edtica producida por la ca\u00edda de una parte significativa del mundo socialista, entre otros hechos importantes. Todo ello nos lleva a una confrontaci\u00f3n dram\u00e1tica con realidades nuevas, hasta ahora insospechadas.<\/p>\n\n\n\n<p>En Europa se han publicado en los \u00faltimos tiempos dos libros relativamente breves que, adem\u00e1s de ser un gran \u00e9xito de p\u00fablico, han sido bien valorizados por la cr\u00edtica. Se trata de la novela <em>Soldados de Salamina<\/em>, del escritor espa\u00f1ol Javier Cercas, editada en 2001 y la cual ha sido elogiada por dos Premios Nobel, Mario Vargas Llosa y J.M. Coetzee, as\u00ed como por la ya fallecida Susan Sontag, igual de prestigiosa. La novela ha sido traducida a m\u00e1s de veinte idiomas y s\u00f3lo en lengua espa\u00f1ola se han vendido de ella m\u00e1s de un mill\u00f3n de ejemplares, reeditada m\u00e1s de treinta veces. La otra es <em>Sostiene Pereira<\/em>, publicada en 1994, del gran escritor Antonio Tabucchi, recientemente fallecido, cuyas novelas y ensayos han sido traducidos a cuarenta idiomas.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Sostiene Pereira<\/em>, que transcurre en Lisboa, se construye b\u00e1sicamente en torno a dos personajes: Pereira, un viejo periodista, depresivo, que lleva la p\u00e1gina cultural de un mediocre peri\u00f3dico, y un joven graduado en filosof\u00eda, Monteiro Rossi, que se encuentra desempleado y acepta un trabajo que le ofrece Pereira en el peri\u00f3dico, para hacer necrol\u00f3gicas anticipadas de escritores, de manera de tenerlos ya listos para cuando mueran.<\/p>\n\n\n\n<p>La historia transcurre en 1938, en la misma \u00e9poca hist\u00f3rica que Sostiene Pereira, esta vez la guerra civil espa\u00f1ola, que investiga el personaje Javier Cercas (representaci\u00f3n del autor, que forma parte de la trama) en <em>Soldados de Salamina<\/em>. La situaci\u00f3n pol\u00edtica tiene fuertes puntos de contacto: en Portugal se est\u00e1 viviendo la dictadura de Salazar, en Espa\u00f1a la de Franco, y en Italia, de donde es originario el padre de Monteiro Rossi, la de Mussolini.<\/p>\n\n\n\n<p>El joven acept\u00f3 hacer necrolog\u00edas, aunque ama a la vida y ha apostado por transformarla, aunque eso no lo sabemos, ni Pereira, que es apol\u00edtico, ni nosotros, que somos lectores; y en la obra hay datos ocultos que s\u00f3lo poco a poco se nos van develando. En cierto momento Pereira le cuenta al muchacho que un t\u00edo de \u00e9l dec\u00eda siempre que \u201cLa filosof\u00eda parece ocuparse s\u00f3lo de la verdad, pero quiz\u00e1 no diga m\u00e1s que fantas\u00edas, y la literatura parece ocuparse s\u00f3lo de fantas\u00edas, pero quiz\u00e1 diga la verdad\u201d (Tabucchi, 1999: 27). Creo que esto podemos extrapolarlo al objeto de nuestro estudio, la novela hist\u00f3rica, la cual tambi\u00e9n dice verdades, ya sea formul\u00e1ndolas, ya sea con su silencio, como veremos posteriormente.<\/p>\n\n\n\n<p>La obra trata, al igual que <em>Soldados de Salamina<\/em>, del valor, del compromiso individual y de la solidaridad. Como ya dije, Pereira vive una vida mediocre y rutinaria. Su encuentro con Monteiro Rossi va a producir un giro radical en su existencia, del todo inesperado para \u00e9l. Cuando en alg\u00fan momento queda claro que el muchacho est\u00e1 en la resistencia activa en contra de Franco y que ha venido a Portugal con una misi\u00f3n pol\u00edtica, Pereira espont\u00e1neamente lo ayuda y le ofrece protecci\u00f3n en su propia casa, ya que la polic\u00eda secreta lo anda buscando. Es ah\u00ed, en el tranquilo y solitaro hogar del viejo periodista, donde nunca nada sucede, que el luminoso joven, pura vitalidad, pero tambi\u00e9n pura disciplina y valor, es asesinado por sus perseguidores.<\/p>\n\n\n\n<p>Como la intensa mirada del miliciano republicano que aparece en la portada de Soldados de Salamina, formando ya parte de la novela que vamos a leer, la intensa presencia del joven revolucionario que parec\u00eda tan bohemio y fr\u00edvolo, es un detonante dentro del devenir narrativo, en particular en la actitud existencial de Pereira, en quien nace la solidaridad, el impulso valeroso y generoso de no dejar impune el atroz crimen cometido. Escribe un art\u00edculo con los detalles de lo que ha sucedido y organiza toda una trama para que, mediante la intervenci\u00f3n de terceros, que no saben de lo que se trata, el art\u00edculo no pase por la censura, que vaya directamente a la imprenta y se publique en el peri\u00f3dico vespertino en el que \u00e9l escribe o, m\u00e1s bien escrib\u00eda, puesto que ese hombre, tan sedentario, tan hecho a una vida rutinaria y sin sobresaltos, aunque tambi\u00e9n sin momentos de felicidad ni de grandeza, se apresta a huir a Francia, de donde nunca m\u00e1s regresar\u00e1 a su pa\u00eds.<\/p>\n\n\n\n<p>Tal como lo ha se\u00f1alado Carlos Gumpert, en relaci\u00f3n a la narrativa de Antonio Tabucchi,<\/p>\n\n\n\n<p><em>muchos de sus mejores relatos (\u2026) arrancan precisamente de una muerte, (\u2026), ante la que otros personajes manifiestan su rebeli\u00f3n indagando en la vida y personalidad del difunto, afan\u00e1ndose por lograr que no se desvanezca del todo gracias a ese recuerdo<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Vemos en esta novela c\u00f3mo un suceso que conmociona a los seres humanos logra hacer salir de la neutralidad pol\u00edtica a un personaje. A este personaje que se nos ha hecho entra\u00f1able durante la lectura de este breve pero muy intenso texto, construido con inteligencia y sentimiento, haciendo que no podamos soltar el libro de la mano, como suele decirse. Dentro del lenguaje ocupa un lugar central la frase que le da t\u00edtulo a la obra, cuando a las afirmaciones que se hacen se les antepone la frase \u201csostiene Pereira\u201d, con lo cual el texto aparentemente se distancia, se sugiere que hay alguien que narra aquello que el propio Pereira le ha contado; este narrador, siempre en apariencia, pareciera no hacerse responsable de lo que se est\u00e1 diciendo, nos advierte que es Pereira quien lo sostiene, no hay seguridad en lo dicho. Pero, en mi opini\u00f3n, y d\u00e1ndole otra vuelta de tuerca a esta modalidad de la composici\u00f3n, se trata de darle un fuerte matiz po\u00e9tico al discurso, con el uso de una figura ret\u00f3rica como es la an\u00e1fora, aquello que se repite en el inicio de los versos y que en este caso estar\u00eda en funci\u00f3n de subrayar la individualidad de Pereira, su compromiso de decir, de dar a conocer la injusticia, tal como lo ha hecho en el transcurso de la narraci\u00f3n. De este modo lo que se cuenta se corresponde plenamente con la manera de contarlo, el personaje ha asumido su libertad y su compromiso y sostiene la palabra que ha dicho, lo que nos est\u00e1 diciendo.<\/p>\n\n\n\n<p>Soldados de Salamina, por su parte, es una obra original y creativa, escrita en un registro metaficcional que lleva a que el narrador en primera persona se llame Javier Cercas y est\u00e9 realizando una investigaci\u00f3n acerca de los hechos que va a contar a lo largo de su novela, en la cual aparece como periodista, aunque en realidad es profesor universitario. Es curioso leer en los comentarios por Internet c\u00f3mo muchos lectores, carentes de competencia lectora, consideran que no se trata de una novela sino de un ensayo y que el Javier Cercas de la obra es el verdadero, el que est\u00e1 fuera de las dos tapas del libro, el cual ha tenido la vanidad de referirse a su propia investigaci\u00f3n, en vez de ce\u00f1irse a los hechos hist\u00f3ricos.<\/p>\n\n\n\n<p>La obra es una lograda novela hist\u00f3rica que aborda el tema de la guerra civil espa\u00f1ola sin repetir lo que ya se ha escrito, creando un texto fascinante y capaz de suscitar eso que se llama \u201cno poder soltar el libro\u201d, tal es el inter\u00e9s que mantiene, capaz de ver y de hacer ver al otro, sin atizar odios ni remover rencores. La genialidad de la construcci\u00f3n de la obra, entre otros aspectos, se encuentra en que una especie de gozne o bisagra gira m\u00e1s o menos a mitad de la novela, y con ello gira toda la narraci\u00f3n, la cual, de estar centrada en un dirigente del franquismo en la primera parte, pasa a desarrollarse en torno a un fantasmag\u00f3rico miliciano republicano. Al mismo tiempo, en otra vuelta de tuerca, sorpresivamente, pero sin da\u00f1ar la verosimilitud, se incorpora a la ficci\u00f3n otro personaje, llamado Roberto Bola\u00f1o, que no es el escritor tan prematuramente fallecido, sino una representaci\u00f3n de \u00e9l, una figura de papel que forma parte de la trama. Tal como se dice en una p\u00e1gina sin firma de la p\u00e1gina web ClubCultura:<\/p>\n\n\n\n<p><em>No caben adjetivos huecos con este libro. Realmente conjuga de forma magistral la realidad y la ficci\u00f3n: todas las historias y todos los personajes tienen el mismo peso, desde la novia de Cercas a Miralles, el ex combatiente retirado en un asilo de Francia, pasando por el propio Cercas, o el escritor chileno Roberto Bola\u00f1o\u2026 pero, \u00bfhasta qu\u00e9 punto son los personajes reales o imaginarios? Ese es otro de los grandes m\u00e9ritos de Soldados de Salamina, uno de esos libros que congracian con la literatura<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>En este caso Javier Cercas ha desarrollado una forma novedosa de recuperar el pasado, de reescribirlo y darlo a ver a los lectores de las nuevas generaciones. Pone en escena formaciones hist\u00f3ricas y muestra el quehacer que en ellas se ha producido, las confrontaciones que tuvieron lugar y las fuerzas sociales que ah\u00ed se enfrentaron. Evidentemente hay ah\u00ed tambi\u00e9n una \u00e9tica, algo que va m\u00e1s all\u00e1 de lo pol\u00edtico, de los combates y del horror desatado, el cual cobr\u00f3 tres millones de vidas en Espa\u00f1a, entre 1936 y 1939. Un giro narrativo fundamental en la novela se produce en un bosque, en el cual se enfrentan dos miradas: la del dirigente franquista que ha logrado huir del fusilamiento en el momento mismo en el que ya iba a ser ejecutado, y la del miliciano republicano que lo encuentra, lo ve, no le dice ni palabra ni hace intento alguno por atraparlo, se limita a gritarle a sus compa\u00f1eros, que no est\u00e1n a la vista, que \u201caqu\u00ed no hay nadie\u201d. Vale la pena agregar que la portada del libro es una fotograf\u00eda tomada por Robert Capa, el gran fot\u00f3grafo h\u00fangaro que document\u00f3 la Guerra Civil Espa\u00f1ola, y que esta imagen nos muestra a un voluntario que fue a Espa\u00f1a a formar parte de las Brigadas Internacionales.<\/p>\n\n\n\n<p>Escribir en el a\u00f1o 2001 un texto que gira en torno a la solidaridad, a la compasi\u00f3n frente al otro, frente al enemigo, requiere de valor, es ir en contra de las modas postmodernas, que se burlan de estos conceptos, y en contra del capitalismo salvaje, el cual no es ninguna moda, es un violento y cruel proceso que est\u00e1 teniendo lugar actualmente, cuando la solidaridad se ejerce en relaci\u00f3n a los bancos, que han arruinado a familias y a pa\u00edses enteros, y frente a los individuos que caen v\u00edctimas de este vendaval econ\u00f3mico se considera que tener compasi\u00f3n es signo de debilidad y se nos machaca, insistentemente, que son los pa\u00edses y las personas que los habitan los \u00fanicos culpables de su situaci\u00f3n, por lo tanto no hay que compadecerlos ni prestarles auxilio, por m\u00e1s evidente que resulta que son gigantescas fuerzas econ\u00f3micas e hist\u00f3ricas las que han desatado los catastr\u00f3ficos hechos actuales. La mirada y el silencio solidarios del miliciano republicano, del fantasmag\u00f3rico soldado de Salamina, no caben aqu\u00ed, de acuerdo a los pol\u00edticos, a los fondos monetarios internacionales, a las uniones europeas y dem\u00e1s organismos que rigen la vida actual de pa\u00edses soberanos y de individuos que alguna vez se creyeron libres. Pero s\u00ed cabe dentro de la literatura, tal como lo demuestran el alto n\u00famero de ediciones y la gran cantidad de traducciones que ha tenido esta novela.<\/p>\n\n\n\n<p>No s\u00e9 si el autor se lo ha propuesto, ni debe resultar evidente de su obra, pero lo deseable fuera que su lectura del pasado ejerciera una influencia ben\u00e9fica sobre el presente, en el que sobreviven tantos odios y prejuicios heredados de tiempos anteriores, a los que se han agregado otros, muchos, en el mundo entero, productos del fanatismo, del racismo y, sobre todo, de la desaforada voracidad por el poder y por la propiedad, la cual no pareciera poder detenerse hasta no extraer de las entra\u00f1as de nuestro \u00fanico y devastado planeta, la \u00faltima part\u00edcula de riqueza que contiene. Quiz\u00e1s sea una inmensa ingenuidad de mi parte creer que la solidaridad pueda instaurarse en el miserable siglo XXI que con tan mal pie ha comenzado a nivel mundial. En verdad, resultar\u00eda demasiado optimista incluso pensar que la literatura ejerce alguna influencia en el mundo. Sin embargo, los que creemos en ella, y la amamos, nos permitimos estas fantas\u00edas, quiz\u00e1s del todo irrealizables.<\/p>\n\n\n\n<p>En Latinoam\u00e9rica han surgido nuevos escritores, con nuevas perspectivas, radicalmente diferentes a todo lo anterior a ellos, a todo lo que hemos estado revisando hasta ahora, como por ejemplo la denominada <em>generaci\u00f3n del Crack<\/em>, en M\u00e9xico, cuyo representante m\u00e1s conocido es Jorge Volpi, ganador del Premio Biblioteca Breve de 1999 y del Premio Planeta-Casa de Am\u00e9rica 2012, ambos de Espa\u00f1a, dos de los galardones m\u00e1s prestigiosos para novelas escritas en lengua espa\u00f1ola.<\/p>\n\n\n\n<p>La generaci\u00f3n del Crack, movimiento literario mexicano que entronca con la narrativa europea, y la corriente literaria denominada McOndo, cuyo representante principal es el escritor chileno Alberto Fuguet, han propiciado una ruptura (el ya manido e inevitable parricidio, que tanto da\u00f1o hace) en la narrativa latinoamericana, sacando de la nada la afirmaci\u00f3n de que los grandes escritores latinoamericanos del realismo m\u00e1gico (sic), entre los cuales nombran a Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez, Alejo Carpentier, Carlos Fuentes y Mario Vargas Llosa, escribieron, no por una necesidad interna, ni por un contexto cultural propio, sino, apenas, para complacer el af\u00e1n tur\u00edstico de las editoriales europeas y estadounidenses, su deseo de ver y mostrar una Am\u00e9rica Latina pintoresca y de tarjeta postal, imagen (y libros) supuestamente orientados a los lectores de esos lugares, Europa y Estados Unidos. Resulta francamente absurdo y esquem\u00e1tico englobar por medio de una etiqueta (cualquiera que sea), a cuatro autores tan diferentes entre s\u00ed como los mencionados, al igual que a otros, que han sido rechazados de igual manera. Una tendencia a negar nuestros valores, a empezar siempre desde un grado cero de la literatura, o de la historia, las cuales comenzar\u00edan con las personas que as\u00ed lo decretan, lleva a situaciones totalmente arbitrarias, en las cuales sobran adjetivos calificativos (des\/calificativos) y brillan por su ausencia los an\u00e1lisis sustantivos, porque lo de las tarjetas postales es francamente insostenible, la lectura de la obra de los cuatro autores mencionados (y de la de muchos m\u00e1s, englobados en la ambigua etiqueta) de ninguna manera lo justifica. En todo caso, la cr\u00edtica literaria especializada que se ha ocupado de la descripci\u00f3n y del estudio del llamado realismo m\u00e1gico, de entre estos escritores s\u00f3lo considera perteneciente a esa corriente a Alejo Carpentier.<\/p>\n\n\n\n<p>La gran mayor\u00eda de las novelas de Garc\u00eda M\u00e1rquez, Vargas Llosa y Carlos Fuentes (as\u00ed como las de Onetti, Rulfo, Guimaraes Rosa y tantos otros) por lo que se caracterizan es por el hecho central de que respiran literatura, sean de la tendencia que sean. Algo que no podr\u00eda decirse de las obras de muchos de los autores que se han levantado, sin buenas armas en las manos, en contra de ellos. La mayor\u00eda de sus novelas resultan largos, farragosos y enciclop\u00e9dicos textos en los cuales falta el suspenso, los nudos de intriga \u2013si es que los hay\u2013 son flojos y se desatan sin que nos causen emoci\u00f3n alguna. Transcurren en cualquier lugar del mundo, tratan historias de la segunda guerra mundial o del siglo XIX europeo e  incluyen extensas parrafadas te\u00f3ricas, cient\u00edficas o filos\u00f3ficas, las cuales ya sobraban en <em>La monta\u00f1a m\u00e1gica<\/em> de Thomas Mann, escrita hace casi cien a\u00f1os, en 1924. El largo, profundo y excesivo an\u00e1lisis que ofrecen sobre la situaci\u00f3n europea de comienzos del siglo XX genera menos conocimiento al respecto que el brev\u00edsimo y dram\u00e1tico final, sin teorizaci\u00f3n de ninguna especie, cuando Hans Castorp abandona el sanatorio, luego de los largos siete a\u00f1os que ha pasado ah\u00ed como invitado, puesto que enfermo no estaba, y se alista como soldado para lanzarse a la primera guerra mundial, como lo hizo Europa toda, alegre e inconsciente, creyendo que iba a una fiesta, olvidando su pasado cultural y retornando a su pasado b\u00e9lico, lo mismo que Hans Castorp, para quien al final resultaron in\u00fatiles los siete m\u00e1gicos a\u00f1os en la monta\u00f1a, su educaci\u00f3n inici\u00e1tica que s\u00f3lo lo conduce a desaparecer para siempre en medio de la guerra, que ya lo abarcaba todo.<\/p>\n\n\n\n<p>Escribir sobre Europa y su historia, escribir sobre el siglo XIX, es una libre elecci\u00f3n de cada escritor, qui\u00e9n se puede oponer a eso. Ser\u00eda un fanatismo y un dogmatismo exigir que los novelistas se ocupen de un tema o de otro, o que dejen de ficcionalizar aquello que es su deseo. Pero cuando la creaci\u00f3n literaria va acompa\u00f1ada de entrevistas, textos te\u00f3ricos o discursos en los que se cuestiona el concepto de la identidad de Am\u00e9rica Latina, concepto que, por supuesto, no podr\u00eda esquematizarse como \u00fanico e id\u00e9ntico en medio de tantas diferencias internas (pero si se puede hablar de una Europa \u00bfpor qu\u00e9 no se podr\u00eda hablar de una Am\u00e9rica Latina?), entonces no puede dejar de asociarse esta escritura, y esta actitud de un grupo importante de intelectuales latinoamericanos del presente, con el proceso de globalizaci\u00f3n que est\u00e1 en marcha en el mundo, violento proceso que est\u00e1 avanzando incontenible. Y cuando se descarta el concepto de identidad (quiz\u00e1s creyendo que tambi\u00e9n se trata de cuestiones de tarjeta postal) es inevitable encontrar correspondencias con la agresiva transformaci\u00f3n que se est\u00e1 dando actualmente en el mundo, cuando las naciones (que apenas tienen una breve historia, comienzan a surgir a finales del siglo XVIII y se consolidan durante el XIX, antes de eso en Europa s\u00f3lo hab\u00eda ducados o principados, peque\u00f1as regiones sin fronteras claras y sin leyes comunes, en muchas de las cuales predominaba la arbitraria y feroz voluntad de los barones feudales; del inicio del surgimiento de las naciones latinoamericanas apenas estamos celebrando el bicentenario actualmente) pierden aceleradamente su soberan\u00eda, e instituciones supranacionales comienzan a gobernar el mundo, a trav\u00e9s del irracional juego financiero, de la aplicaci\u00f3n de normas arbitrarias que surgen de \u201cagencias calificadoras\u201d que nadie ha elegido, son entidades privadas que funcionan por encima de los gobiernos y de las naciones.<\/p>\n\n\n\n<p>En la narrativa m\u00e1s reciente de numerosos escritores latinoamericanos ya las novelas hist\u00f3ricas no parecieran estar orientadas a propiciar miradas diferentes a las de los historiadores; m\u00e1s bien da la impresi\u00f3n de que se han convertido en vitrinas para exhibir toda la bisuter\u00eda del capitalismo actual, de la globalizaci\u00f3n, de la desaparici\u00f3n de las naciones soberanas; se dedican a calificar a los que hablamos en estos t\u00e9rminos de seres anacr\u00f3nicos, anclados en una modernidad ya superada, mientras ellos nos miran desde sus aires de superioridad, suspendidos entre el cielo y la tierra, m\u00e1s all\u00e1 del bien y del mal, desprendidos de sus referentes hist\u00f3ricos, pase\u00e1ndose en medio de otros bosques, cual ingenuas caperucitas que nada saben de la existencia del lobo feroz. O, quiz\u00e1s, como la famosa Caperucita del cuento, lo saben muy bien, mientras, hechos los distra\u00eddos, van recogiendo flores de todo tipo y de todas partes, muy conscientes de que el lobo feroz terminar\u00e1 por llegar, m\u00e1s bien esper\u00e1ndolo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfHay en estas novelas esa conciencia de la historia, de la que nos habl\u00f3 Luz Marina Rivas? O est\u00e1 s\u00f3lo el aleteo de la mariposa, la cual, con sus largas ondas vibrando en el espacio inconmensurable y carente de l\u00edmites, quiz\u00e1s ya no sea capaz de crear su propia verosimilitud, haciendo estallar el pacto referencial con sus lectores y contribuyendo al caos que se est\u00e1 gestando.<\/p>\n\n\n\n<h6 class=\"wp-block-heading\">*Forma parte del volumen en el que se compilan las ponencias del Seminario \u201cLiteratura Latinoamericana: di\u00e1logo con la historia\u201d, que tuvo lugar en la 8a FERIA INTERNACIONAL DEL LIBRO DE VENEZUELA FILVEN, del 9 al 18 de marzo, 2012 (Instituto Aut\u00f3nomo Centro Nacional del Libro. CENAL, 2012).<\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Judit Gerendas Vamos a abordar esta nave, o esta modalidad de novela, de una manera poco convencional: neg\u00e1ndola. 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