{"id":10829,"date":"2024-01-16T19:29:07","date_gmt":"2024-01-16T19:29:07","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=10829"},"modified":"2024-01-16T21:13:06","modified_gmt":"2024-01-16T21:13:06","slug":"el-indeseable","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/el-indeseable\/","title":{"rendered":"El indeseable"},"content":{"rendered":"\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-right\">Edinson Mart\u00ednez<\/h4>\n\n\n\n<p>En pa\u00edses como el nuestro, donde el verano est\u00e1 separado del invierno por un aguacero, y no por un oto\u00f1o, como inspiradamente escribiera Regis Debray en su novela <em>El indeseable, <\/em>la ex\u00f3tica comparecencia de sucesos y contextos queda singularmente expresada, casi con asombro, por el autor, cuando act\u00faa en ejercicio omnisciente, como tambi\u00e9n para varios de los personajes de la trama. Por eso, en alg\u00fan instante fugaz, a medida que avanzaba en la lectura de la apenas conocida obra del fil\u00f3sofo franc\u00e9s, se me ocurri\u00f3 pensar \u2013ubic\u00e1ndome un poco en la labor narrativa del escritor al momento de plasmar sus ideas\u2013 en la confrontaci\u00f3n a la que hubo de avenirse para, con una realidad tan extra\u00f1a a \u00e9l, absolutamente <em>bizarre,<\/em> poder entregarnos el texto que nos present\u00f3 hace m\u00e1s de cuarenta a\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p>El libro ha estado rodando en mi biblioteca por mucho tiempo, resistiendo incluso varias mudanzas y cambios en mi vida, desde mis tiempos de estudiante universitario, fecha en la cual creo haberlo comprado a un librero de la facultad, hasta el presente.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando lo le\u00ed la primera vez, en seguida coment\u00e9 su contenido entre varios amigos, destacando la similitud de uno de los personajes con alguien a quien todos conoc\u00edamos. Pas\u00f3 el tiempo, y vi\u00e9ndolo de vez en cuando entre mis otros libros, con su portada ya p\u00e1lida, y su enorme equis escarlata atraves\u00e1ndola como dise\u00f1o, hace unos d\u00edas volvi\u00f3 a llamarme la atenci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>De pronto llegu\u00e9 a pensar, como en un centellazo precipitado, en las verdaderas proporciones del <em>realismo m\u00e1gico<\/em>, ya no como expresi\u00f3n literaria vern\u00e1cula, sino en la presencia cotidiana, en el dom\u00e9stico transcurrir de la vida como materialidad permanente en nuestro modo de ser, cuyas resultas, para otras regiones del planeta, es una suerte de revelaci\u00f3n fant\u00e1stica imposible de asumir como una verdad plena.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed, en la obra citada, el personaje principal descubre dicha sustantividad en medio de una conflagraci\u00f3n civil intentando derrocar al gobierno de un pa\u00eds. Esta naci\u00f3n no se menciona expresamente, pero, por todas las referencias a lugares, sucesos, incluso, las menciones a las fuerzas en pugnas, representadas en este caso, por el gobierno y quienes pretenden su derrocamiento, nos retrata claramente a la Venezuela de la d\u00e9cada del sesenta, y a ese experimento pol\u00edtico tan genuinamente latinoamericano, como fue la guerrilla urbana de aquel entonces.<\/p>\n\n\n\n<p>El autor, no se ahorr\u00f3 pormenores extra\u00eddos de la realidad insurreccional de aquellos a\u00f1os, trastocando parcialmente, eso s\u00ed, los hechos y sus protagonistas con un ejercicio ficcional v\u00e1lido que, ciertamente, desde el punto de vista literario sirve para eludir el oficio testimonial, pero que, en este caso, sin embargo, no alcanza a generar un cosmos aut\u00e9nticamente imaginativo. Los acontecimientos, o, mejor dicho, el contexto hist\u00f3rico con los personajes que inspiran la trama, resultan perfectamente identificables \u2013grotescamente reconocibles, dir\u00eda yo\u2013. Por lo que, en ocasiones, el proceso narrativo se vuelve un poco cans\u00f3n, lento y un calco ordinario de la realidad que, por cierto, \u00e9l mismo, conociera de primera mano durante su permanencia en Suram\u00e9rica, al menos en 1963, como bien lo se\u00f1ala Teodoro Petkoff en una entrevista concedida a Norman Gall entre junio y diciembre de 1971, y publicada bajo el t\u00edtulo <em>La crisis de un revolucionario profesional. <\/em>&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cLa huelga general que convocamos, el 19 de noviembre de 1963, diez d\u00edas antes de las elecciones, fue el canto de cisne de las FALN. Anunciamos una huelga para bloquear las elecciones generales y fuimos capaces de paralizar la ciudad. Paralizamos la ciudad de una manera absurda, con balas. Ese d\u00eda nadie se movi\u00f3 en Caracas. Regis Debray estaba en Venezuela en ese momento y dijo que ni siquiera en Argelia hab\u00eda visto algo as\u00ed.\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>El escritor y fil\u00f3sofo ten\u00eda entonces 23 a\u00f1os de edad, era como, en ocasiones se refer\u00edan a \u00e9l, una especie de<em> l\u00b4<\/em>e<em>nfant terrible<\/em> incursionando en pol\u00edtica en un continente absolutamente extra\u00f1o para \u00e9l. Su propia hija, Laurence Debray, en una conversaci\u00f3n con Alberto Barrera Tyszka, durante la Feria Internacional del Libro de Guadalajara en 2018, donde presentaba su libro <em>Hija de revolucionarios, <\/em>afirma:<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cMira mi padre, que fue a hacer la revoluci\u00f3n en Am\u00e9rica Latina, pero no cogi\u00f3 las armas en Francia contra De Gaulle. Se va a meter en Venezuela donde hab\u00eda una democracia.\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>La entrevista fue publicada por el diario El PAIS el 28 de noviembre de 2018.<\/p>\n\n\n\n<p><em>El indeseable<\/em>, se imprimi\u00f3 originalmente en franc\u00e9s bajo la denominaci\u00f3n de <em>L&#8217;ind\u00e9sirable,<\/em> as\u00ed la traducci\u00f3n de su t\u00edtulo al espa\u00f1ol, corresponde estrictamente a su contraparte francesa. La edici\u00f3n, primera y, entiendo, como la \u00fanica, al menos en espa\u00f1ol, se hizo en 1977, por cuenta de Monte \u00c1vila Editores, mientras que en su idioma original se public\u00f3 en 1975.<\/p>\n\n\n\n<p>La novela, de muy limitada repercusi\u00f3n en el \u00e1mbito literario, dir\u00edamos nula, en tributo a la honestidad, est\u00e1 llena de apreciaciones del autor, en ese desdoblamiento personal de quien escribe y la voz que narra. Estas subjetividades, expresadas naturalmente en su condici\u00f3n omnisciente, revelan una evidente impronta autobiogr\u00e1fica. Por lo que hemos de apuntar, a modo recordatorio, que Regis Debray tuvo una larga estad\u00eda en Latinoam\u00e9rica, involucrado en sus procesos pol\u00edticos, abarcando, cuando menos, una d\u00e9cada entre idas y venidas de Europa a nuestro continente.<\/p>\n\n\n\n<p>El escritor, como se sabe, fue detenido en Bolivia unos meses antes de la captura y muerte del Che Guevara. Ya, entonces, como se\u00f1alamos al principio, hab\u00eda estado en Venezuela, adem\u00e1s sus publicaciones y escritos, todos de orden pol\u00edtico, eran c\u00e9lebres por su esmero en plantear una suerte de teor\u00eda revolucionaria, conocida en aquellos a\u00f1os como <em>foquismo<\/em>, cuya idea se resume en la conformaci\u00f3n de una vanguardia armada \u2013un foco guerrillero, de ah\u00ed su nombre\u2013 para estimular la combatividad de los pueblos latinoamericanos y conducirlos a la toma del poder. <em>Revoluci\u00f3n en la revoluci\u00f3n<\/em>, es el t\u00edtulo de su publicaci\u00f3n en 1967 sobre el tema. &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Regis Debray alcanza notoriedad internacional cuando es apresado en Bolivia, donde estuvo acompa\u00f1ando al Che Guevara, gest\u00e1ndose todo un movimiento de intelectuales que solicita su liberaci\u00f3n, hecho ocurrido en 1970. A prop\u00f3sito de esta incursi\u00f3n del franc\u00e9s en Bolivia vale la pena mencionar el comentario de Pablo Neruda en su libro <em>Confieso que he vivido. Memorias.<\/em>&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cMe halag\u00f3 lo que me dijo de mi libro [Neruda se refiere al Che Guevara] <em>Canto General. <\/em>Acostumbraba leerlo por la noche a sus guerrilleros, en la Sierra Maestra. Ahora, ya pasados los a\u00f1os, me estremezco al pensar que mis versos tambi\u00e9n le acompa\u00f1aron en su muerte. Por Regis Debray supe que en las monta\u00f1as de Bolivia guard\u00f3 hasta el \u00faltimo momento en su mochila dos libros: un texto de aritm\u00e9tica y mi <em>Canto General.<\/em>\u201d&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Su paso por Venezuela, durante los violentos momentos de la insurrecci\u00f3n armada, y del conocimiento que de ella pudo tener posteriormente, a la distancia, a trav\u00e9s de sus m\u00faltiples vinculaciones con varios de sus protagonistas, le permiti\u00f3 armar la historia de <em>El Indeseable<\/em> como su primera novela. La obra, a mi juicio, no es de un gran valor narrativo, como antes se\u00f1al\u00e9, porque la percibo como un calco poco imaginativo del contexto pol\u00edtico que viv\u00eda el pa\u00eds en ese periodo, pareciendo a veces una trama testimonial, en cuyo caso, como se comprender\u00e1, el halo ficcional de toda novela pierde fuerza.<\/p>\n\n\n\n<p>En realidad, s\u00f3lo son dos aspectos los que motivan el presente texto. Digamos que, como en cierta ocasi\u00f3n insinuara Fernando Savater, creo que la falta de memoria s\u00f3lo engendra ignorantes, aqu\u00ed su comentario:<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cMe dicen que los j\u00f3venes ya no conocen a Ava Gardner y acaban de enterarse de qui\u00e9n fue Franco gracias a la agitaci\u00f3n publicitaria de sus desenterradores. De modo que Herbert Marcuse o Rudi Dutschke seguramente pertenecen al secreto del sumario. Y no digamos R\u00e9gis Debray, cuya peripecia latinoamericana algunos veintea\u00f1eros seguimos con preocupada atenci\u00f3n en los a\u00f1os sesenta del siglo XX.\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed pues, no ser\u00eda de extra\u00f1ar, como bien apunta la cita, que, a vuelta de muy poco tiempo, el autor de <em>El Indeseable, <\/em>y peor a\u00fan, los sucesos que lo inspiraron, terminen sepultados en el m\u00e1s hiriente olvido. &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>De tal manera, que el primero de los motivos animando esta publicaci\u00f3n, se remite a la forma particular en c\u00f3mo el autor manifiesta su perplejidad a la revelaci\u00f3n tel\u00farica que lo confronta; una genuina exposici\u00f3n ret\u00f3rica cargada de im\u00e1genes comparativas de un encanto excepcional.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201c\u00bfC\u00f3mo inventar la melod\u00eda de un tiempo c\u00f3mplice en una regi\u00f3n que no tiene estaciones? \u00bfC\u00f3mo componer una partitura para dos voces y un violoncelo donde hace m\u00e1s de treinta grados a la sombra desde la ma\u00f1ana a la noche y nunca menos de veinte desde el atardecer a la ma\u00f1ana? \u00bfD\u00f3nde el verano est\u00e1 separado del invierno por un aguacero y no por un oto\u00f1o? \u00bfD\u00f3nde los verdes son verdes lo mismo en julio que en enero y las corolas de los tulipanes escarlatas durante todo el a\u00f1o\u2026? El a\u00f1o de Europa es una monta\u00f1a rusa, un follet\u00edn de episodios\u2026\u201d&nbsp; &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Buena parte de la novela es atravesada por afirmaciones como las precedentes. Debray se resiente ante la realidad con la que se topa, como si en el torbellino de acontecimientos, los protagonistas, y \u00e9l mismo, cuando la narrativa toma vuelo, se hallaran ante un abismo, sobrepasados por tan ex\u00f3tica sustantividad. Y, en efecto, era as\u00ed, un extravagante pi\u00e9lago de singularidades, pol\u00edticas, hist\u00f3ricas, sociol\u00f3gicas y culturales, que causar\u00edan asombro a cualquiera que por primera vez viniera a la regi\u00f3n. &nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cComo cualquier otro, Frank hab\u00eda nutrido su sue\u00f1o americano a distancia mediante la ayuda de novelas y libros de historia le\u00eddos del otro lado del Atl\u00e1ntico. Y ocurr\u00eda ahora que M\u00e1rquez y Carpentier lo hab\u00edan propulsado, diminuta pelotita de cart\u00f3n, a un continente duro y chato, a un mundo de instantes centelleantes, sin espesor, virgen de huellas y recuerdos. Todo es posible cuando uno se ha liberado de la memoria. Hasta la felicidad incluso. Todo, salvo la Historia.&nbsp; Hab\u00eda ido para preguntarse si un pueblo, lo mismo que un hombre, no obtiene el futuro de su pasado; si esa memoria anterior a la memoria \u2013esa prehistoria que no hab\u00eda pintado ning\u00fan bisonte sobre los muros de ninguna Altamira, pero que se manifiesta en la manera de manejar el tenedor, de so\u00f1ar por la noche, o de desvestir a las mujeres que uno se cruza en la calle\u2013 no crear\u00eda en el fondo un lazo m\u00e1s fuerte entre los hombres que los productos de la inteligencia o las decisiones de la voluntad; y si no ser\u00eda necesario primero estar ligado a esa prehistoria antes de pensar en hacer la Historia con los dem\u00e1s.\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>Regis Debray, no se ahorra disquisiciones de orden filos\u00f3fico durante toda la novela, naturalmente, una trama de ficci\u00f3n no suele pasearse por este campo, pero, en este caso, resulta casi inevitable para quien tiene formaci\u00f3n como fil\u00f3sofo, deslizarse rapidamente por estos \u00e1mbitos. Por otra parte, hemos de agregar que su experiencia como narrador, es esencialmente la de ensayista. Por eso comprendemos la frecuencia con las que se deja llevar al hacer conjeturas de orden existencial, a veces, en boca del personaje principal (Frank), y en otros momentos, \u00e9l mismo, como narrador, dando rienda suelta a sus convicciones ontol\u00f3gicas, eso s\u00ed, siempre motivadas por una perspectiva pol\u00edtica, pues, precisamente, esa es su naturaleza: un pol\u00edtico en ejercicio literario. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cPretender romper la corteza de una nuez con un martinete de estacas no parece responder a un buen c\u00e1lculo y sin embargo es precisamente lo que hace quien pretende amar a una americana con amor europeo. [\u2026] Querer hacer la revoluci\u00f3n en las orillas del Orinoco con los infolios de Karl Marx a manera de br\u00fajula, \u00bfno es acaso una sandez del mismo g\u00e9nero? Aqu\u00ed y all\u00e1 el espacio y el tiempo no tienen las mismas medidas. \u00a1Dos geometr\u00edas de postulados incompatibles!\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>La segunda raz\u00f3n que me ha impulsado a escribir sobre <em>El Indeseable<\/em> despu\u00e9s de tanto tiempo, es la similitud que guarda su trama \u2013como se\u00f1alaba antes\u2013 con el proceso pol\u00edtico venezolano conocido como la Lucha Armada.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando la novela se edit\u00f3 en espa\u00f1ol (1977), esta etapa de la violencia pol\u00edtica en Venezuela ya era historia. As\u00ed que, en realidad, la publicaci\u00f3n pas\u00f3 desapercibida; no gener\u00f3 ning\u00fan tipo de inter\u00e9s, ni como pieza literaria ni como documento hist\u00f3rico, si acaso se cometiese la imprudencia de elevarla a tal condici\u00f3n. Algunos de los hechos pol\u00edticos que se narran \u2013un traslado ordinario de sucesos efectivamente acaecidos\u2013, ya eran harto conocidos por el pa\u00eds.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cFrank desliza el peri\u00f3dico bajo los ojos de su interlocutor: el d\u00eda anterior se ha encontrado, resto flotante devuelto por las olas a una playa desierta, el cad\u00e1ver hinchado de uno de los secretarios militares del Frente, exdiputado. Muerto bajo la tortura en un campamento militar. Se olvidaron de practicarle una incisi\u00f3n en el abdomen y como el cuerpo no muestra ning\u00fan impacto de bala, subi\u00f3 a la superficie a pesar de los kilos de hierro con que lo hab\u00edan lastrado\u2026\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>El caso citado en la novela, \u2013muestra de la reproducci\u00f3n narrativa de una realidad bien conocida\u2013 se refiere a un hecho registrado varios a\u00f1os antes de la edici\u00f3n de <em>El Indeseable.<\/em> Se trata de la desaparici\u00f3n y muerte del dirigente pol\u00edtico Alberto Lovera en octubre de 1965, cuyo cuerpo apareci\u00f3 sumergido en las aguas pr\u00f3ximas a la playa de Lecher\u00edas, en Puerto La Cruz, estado Anzo\u00e1tegui. &nbsp;En el libro de Jos\u00e9 Vicente Rangel, <em>Expediente negro<\/em> (1967), el hecho se denuncia con todos sus pormenores. En su momento, el abominable crimen, gener\u00f3 un intenso debate en el Congreso Nacional, teniendo a este, en su condici\u00f3n de diputado, como el principal propulsor de la investigaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>En la trama, por otra parte, aparece una especie de contrafigura de nombre <em>Joaqu\u00edn<\/em> que, a\u00fan con los ejercicios de alteraci\u00f3n literaria, de metamorfosis deliberada de la realidad para, precisamente, no perder el prop\u00f3sito del g\u00e9nero novelesco, es posible reconocerla entre los personajes pol\u00edticos m\u00e1s celebres de nuestra historia reciente. No dar\u00e9 su nombre, prefiero dejar a los lectores el trabajo de precisarlo, de identificarlo. Estoy seguro que ser\u00e1 m\u00e1s f\u00e1cil que pelar mandarinas por la similitud de lo narrado con el hecho hist\u00f3rico que lo involucra. &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>\u201c\u2026Entonces Joaqu\u00edn se retuerce sobre las baldosas, gime, lanza alaridos. Desconcierto en el pabell\u00f3n. P\u00e1nico, luego esc\u00e1ndalo, pues los compa\u00f1eros de la divisi\u00f3n pol\u00edtica \u2013y a la cabeza de ellos los miembros de la Mesa Pol\u00edtica\u2013 exigen a coro y a gritos la inmediata presencia de los enfermeros. Joaqu\u00edn se muere, Joaqu\u00edn est\u00e1 muerto. Por fin llegan los camilleros con un teniente. Al ver a este \u00faltimo, Joaqu\u00edn hace un esfuerzo sobrehumano, pero la sangre no quiere salir. Sin embargo, un vago escupitajo te\u00f1ido de rojo afianza la convicci\u00f3n. Direcci\u00f3n: Enfermer\u00eda. [\u2026] \u201cHemorragia por ruptura de ulcera g\u00e1strica\u201d. Hay que conducirlo urgentemente al Hospital Militar\u2026\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>Es que este episodio, tan id\u00e9ntico a la versi\u00f3n tantas veces contada por su protagonista verdadero, tuvo este que hab\u00e9rselo comentado con lujo de detalles en alg\u00fan momento \u2013hago la afirmaci\u00f3n sin ninguna prueba que lo confirme, claro est\u00e1\u2013. Quiz\u00e1s posteriormente a 1970, o incluso, ese mismo a\u00f1o. Insisto en recordar que <em>El Indesable<\/em> se publica por primera vez en 1975.<\/p>\n\n\n\n<p>[\u2026] Y all\u00ed est\u00e1 Joaqu\u00edn, recluido en el octavo piso, en la secci\u00f3n penitenciaria reservada a los inculpados que est\u00e1n sometidos a la jurisdicci\u00f3n militar, y donde no hay m\u00e1s que una cama disponible en una celda para dos personas. Bajo el colch\u00f3n de la primera cama, hay una cuerda de nylon de unos cincuenta metros de largo, una sierra para cortar metales, y un traje nuevo de tergal azul. &nbsp;[\u2026] &nbsp;Entonces atan el cord\u00f3n de nylon a una ca\u00f1er\u00eda, Joaqu\u00edn se mete en su traje azul y he aqu\u00ed que se balancea a cuarenta metros del suelo, trapecista p\u00e1lido, ebrio de aire, agarrado de esa cuerda lo bastante gruesa para no lastimarse la palma de las manos. Son las once de la noche. [\u2026] Todo es silencio, salvo en el cuarto piso, donde dos viejecitos, que contemplaban el cielo estrellado platicando tranquilamente en sus camas, se incorporan de golpe, espantados por la visi\u00f3n de dos pies, de dos piernas, y luego de un hombre entero que se desliza detr\u00e1s del vidrio, endomingado como un joven novio. &nbsp;Se disponen pues a gritar, a pedir auxilio, a llamar a la enfermera con el timbre, cuando ven que Joaqu\u00edn les dirige a trav\u00e9s del vidrio una gui\u00f1ada de connivencia y les reclama silencio con dedo que no admite r\u00e9plica. [\u2026] Unos segundos despu\u00e9s, Joaqu\u00edn toca el suelo&#8230;\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>Hay un aspecto destacable en la narrativa de esta obra que vale la pena mencionar, as\u00ed sea de pasada, al tomar en cuenta la cronolog\u00eda de los hechos que inspiraron la novela; el &nbsp;periodo de la Lucha Armada en Venezuela (1961-1967), y la fecha en que se publica (1975), es posible notar un leve cambio de postura del autor, aqu\u00ed, una mirada t\u00edmidamente cr\u00edtica de aquel periodo \u2013\u00bfm\u00e1s serena, quiz\u00e1s?\u2013 que no llega a manifestarse con el mismo ardor con el que publicara sus ensayos pol\u00edticos, se rebela casi inadvertida.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201c\u2026Vivimos en una \u00e9poca en que las grandes palabras deben escribirse con min\u00fasculas. Lo cual es muy molesto.<\/p>\n\n\n\n<p>Hoy ya no se puede ser revolucionario haciendo de la revoluci\u00f3n un valor absoluto. [\u2026] Hoy, un comunista que no abrigue dudas sobre el comunismo es un imb\u00e9cil peligroso.\u201d&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Esta reflexi\u00f3n, ya terminando <em>El Indeseable<\/em>, expresada en 1975, cuando el mundo todav\u00eda se repart\u00eda a dos, tiene un importante valor, un reconocimiento, digamos en voz baja, de las consecuencias de un experimento pol\u00edtico, visto en la distancia, tan delirante como disparatado. Basta leer <em>Revoluci\u00f3n en la revoluci\u00f3n<\/em> en el presente para admitir el tama\u00f1o de tanto infantilismo pol\u00edtico. Por ah\u00ed lo tengo, guardado como una reliquia, con un pr\u00f3logo del poeta cubano Roberto Fern\u00e1ndez Retamar, el mismo que Neruda en <em>Confieso que he vivido<\/em>. <em>Memorias, <\/em>le dedica estas breves y lapidarias l\u00edneas:<\/p>\n\n\n\n<p>\u201c\u2026A Retamar s\u00ed. En La Habana y en Paris me persigui\u00f3 asiduamente con su adulaci\u00f3n. Me dec\u00eda que hab\u00eda publicado incesantes pr\u00f3logos y art\u00edculos laudatorios sobre mis obras. La verdad es que nunca lo consider\u00e9 un valor, sino uno m\u00e1s entre los arribistas pol\u00edticos y literarios de nuestra \u00e9poca.\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>Por \u00faltimo, me gustar\u00eda a\u00f1adir la respuesta de Teodoro Petkoff ante dos preguntas de Alonso Moleiro en su libro <em>Solo los est\u00fapidos no cambian de opini\u00f3n. \u00a1La vida de Teodoro! <\/em>Que considero ilustran un poco el contexto de la rectificaci\u00f3n de aquello que Regis Debray narra como ficci\u00f3n y devota admiraci\u00f3n. &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>\u201c\u2013Los frentes guerrilleros segu\u00edan vivos, la invasi\u00f3n por Machurucuto estar\u00eda en marcha. Por esa \u00e9poca mataron al Che Guevara. \u00bfD\u00f3nde estaba usted cuando se enter\u00f3?<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;\u2013Estaba en Paris en esta diligencia, explicando la necesidad del repliegue. Pens\u00e9 que quiz\u00e1s estar\u00eda bien conversar con algunos periodistas franceses interesados en Am\u00e9rica Latina. Estuve en Le Monde, ped\u00ed hablar con Marcel Niedergang que era el gran especialista en los temas latinoamericanos. Comienzo a explicarle las condiciones pol\u00edticas existentes en el pa\u00eds y la necesidad del repliegue y de pronto el tipo me interrumpe y me dice: \u201c\u00bfde qu\u00e9 pol\u00edtica me hablas. No te entiendo?\u201d Entonces le digo: \u201c\u00bfde qu\u00e9 quieres que te hable? \u00bfde arcos y flechas, t\u00fa no crees posible que all\u00e1 se hable de pol\u00edtica?\u201d Sinti\u00f3 el trancazo y cambi\u00f3 el talante. &nbsp;[\u2026] Fui a Le Nouvel Observateur: me recibe un periodista displicente, cuyo nombre no puedo recordar, que ni siquiera se molest\u00f3 en tomar nota de lo que le dec\u00eda. Cuando me estoy yendo, me ense\u00f1a la portada de esa semana: era una imitaci\u00f3n del dibujo de Picasso del Quijote, pero con una imagen del Che. Estaba escribiendo un reportaje ditir\u00e1mbico sobre el foquismo: Guevara el guerrillero heroico, tu sabes la t\u00edpica vaina de los Ramonet de todos los tiempos. Me pregunta \u00bfqu\u00e9 te parece? Yo le digo: pues mira, el reportaje est\u00e1 muy bien escrito, pero te puedo vaticinar una cosa: en Am\u00e9rica Latina esto va a terminar en una tragedia.&nbsp; Ese es un error colosal lo que est\u00e1 cometiendo esa guerrilla en Bolivia. Lo que no me imaginaba entonces era que parte de la tragedia iba a consistir en que el Che iba a morir tambi\u00e9n. [\u2026]<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013\u00bfRegis Debray no convers\u00f3 con usted entonces?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013Claro, era un gran amigo. Regis tambi\u00e9n venia entonces de regreso. Me regal\u00f3 un libro con una enorme dedicatoria:<\/p>\n\n\n\n<p><em>A Teodoro, el primero de nosotros que entendi\u00f3<\/em>.\u201d<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-right\"><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/edinson-martinez\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Sobre el autor<\/a><\/h4>\n\n\n\n<h6 class=\"wp-block-heading\">*Foto: Regis Debray (publicad en https:\/\/historiahoy.com.ar).<\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Edinson Mart\u00ednez En pa\u00edses como el nuestro, donde el verano est\u00e1 separado del invierno por un aguacero, y no por un oto\u00f1o, como inspiradamente escribiera Regis Debray en su novela El indeseable, la ex\u00f3tica comparecencia de sucesos y contextos queda singularmente expresada, casi con asombro, por el autor, cuando act\u00faa en ejercicio omnisciente, como tambi\u00e9n [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":10830,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[14],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10829"}],"collection":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=10829"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10829\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":10846,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10829\/revisions\/10846"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/media\/10830"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=10829"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=10829"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=10829"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}