{"id":1075,"date":"2021-09-02T23:38:01","date_gmt":"2021-09-02T23:38:01","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=1075"},"modified":"2023-11-24T15:29:00","modified_gmt":"2023-11-24T15:29:00","slug":"silvia-y-otros-poemas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/silvia-y-otros-poemas\/","title":{"rendered":"Silvia y otros poemas"},"content":{"rendered":"<h4 style=\"text-align: right;\">Hesnor Rivera<\/h4>\n<h3 data-adtags-visited=\"true\">Silvia<\/h3>\n<p data-adtags-visited=\"true\">Las mujeres que me amaron<br \/>\nde seguro han muerto.<br \/>\nEllas pertenec\u00edan a una raza distinta.<br \/>\nLa atm\u00f3sfera de llama necesaria a sus cuerpos<br \/>\ndesapareci\u00f3 una noche con los astros.<span id=\"more-3851\"><\/span><br \/>\nY s\u00f3lo pueden ahora reposar sus cabelleras<br \/>\nsobre la ilusi\u00f3n del resplandor sagrado<br \/>\nque es la lejan\u00eda.<\/p>\n<p data-adtags-visited=\"true\">En el tiempo del sol<br \/>\nyo pod\u00eda reconocerlas<br \/>\npor el solo movimiento de sus sombras.<br \/>\nEntonces me invad\u00eda el \u00edmpetu<br \/>\nde correr descalzo sobre el agua transparente.<\/p>\n<p data-adtags-visited=\"true\">Y eras t\u00fa Silvia<br \/>\n\u2014nada m\u00e1s que tu mirada m\u00e1gica<br \/>\nquien lograba abrillantar la arena<br \/>\ndonde me tend\u00eda para huir de la noche.<br \/>\nEras t\u00fa quien al pasar hac\u00eda<br \/>\nrecobrar su juventud llameante a cada parque.<br \/>\nY al abandonarnos al embrujo de las calles m\u00e1s altas<br \/>\nfrente a las ventanas oscuras<br \/>\neras t\u00fa quien invocaba y pon\u00eda a nuestros pies<br \/>\nlos habitantes de la sombra.<\/p>\n<p data-adtags-visited=\"true\">Una noche enterraste en el c\u00e9sped una perla.<br \/>\nFue en homenaje a los hermosos d\u00edas de diciembre.<br \/>\nY cuando percibiste la presencia<br \/>\nde los vagabundos que espiaban nuestra ofrenda<br \/>\npostergaste el nacimiento del \u00e1rbol que nos unir\u00eda.<br \/>\nDesvaneciste la posible rosa<br \/>\ncuyo aroma igualar\u00eda en peso<br \/>\ny consistencia nuestra sangre.<\/p>\n<p data-adtags-visited=\"true\">Porque a partir de entonces<br \/>\n\u2014a partir de aquel gesto\u2014<br \/>\nt\u00fa me hubieras ayudado a salvar<br \/>\nesta doble apariencia que nos aprisiona.<br \/>\nEste doble llamado que nos requiere a un tiempo<br \/>\ny nos deja inm\u00f3viles en el mundo<br \/>\nvac\u00edo de sus diferencias.<\/p>\n<p data-adtags-visited=\"true\">Despu\u00e9s vi en tu rostro por primera vez el llanto.<br \/>\nVi en tus manos las piedras que arrojaste a la noche:<br \/>\n\u00a1El mundo estaba solo!<br \/>\nMe hablaste de los seres desaparecidos.<br \/>\nDe los mares desaparecidos.<br \/>\nDe cierta estrella como \u00fanica mansi\u00f3n<br \/>\nen donde muerte vida amor odio<br \/>\neran hechos que lograban apenas<br \/>\namenizar la ca\u00edda de una tarde.<br \/>\nY fuimos desde entonces fantasmas<br \/>\n\u2014nada m\u00e1s que fantasmas.<br \/>\nT\u00fa me amaste Silvia. Yo am\u00e9 en t\u00ed el desaf\u00edo<br \/>\na la sombra que se antepone al bosque.<br \/>\nEl desaf\u00edo al bosque que se antepone al cielo.<br \/>\nNos amamos y era all\u00ed en el amor donde comenzar\u00eda<br \/>\nesta desaparici\u00f3n que nos anula.<\/p>\n<p>El amor en mis manos es una fuerza<br \/>\nque distancia las cosas que acaricia.<\/p>\n<p>T\u00fa habr\u00e1s desaparecido. Estar\u00e1s en tu raza<br \/>\n\u2014en tu astro donde sopla la llama.<br \/>\nSin embargo s\u00e9 que existes a\u00fan. S\u00e9 que existes.<br \/>\nHe vuelto a contemplar los \u00e1rboles.<br \/>\nA palpar las flores.<br \/>\nHe caminado mucho porque un d\u00eda<br \/>\nlo s\u00e9 bien \u2014en un mar que no conozco<br \/>\nen la gran lejan\u00eda hecha como est\u00e1 de arena azul<br \/>\nde peque\u00f1as piedras y frutos que han ca\u00eddo<br \/>\n\u2014en un amanecer fuera de tiempo he de verte<br \/>\nhe de o\u00edrte cantar desde tu vida.<\/p>\n<p>S\u00e9 que existes. Y un d\u00eda ser\u00e1s t\u00fa Silvia<br \/>\n\u2014nada m\u00e1s que tu mirada m\u00e1gica<br \/>\nquien logre abrillantar la arena<br \/>\ndolorosa que me hago.<br \/>\nQuien haga recobrar su juventud llameante<br \/>\nal parque m\u00e1s antiguo del mundo que ahora soy.<\/p>\n<p>De lo contrario sabr\u00e1s que soy del mundo<br \/>\ny habr\u00e9 de maldecirte y estar\u00e9 llorando<br \/>\nporque el odio me entregar\u00e1 a la noche que me llama<br \/>\npara nutrir conmigo sus t\u00faneles hambrientos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Para ser m\u00e1s humanos<\/strong><\/p>\n<p>La poes\u00eda siempre<br \/>\nes otra cosa.<\/p>\n<p>Es la ventana \u2013por lo menos<br \/>\nlo fue hasta hace poco\u2013<br \/>\nque se derrama desde el frente<br \/>\nde mi casa hasta el lago.<br \/>\nY enseguida deja de ser<br \/>\nlas diez mil torres petroleras<br \/>\ny el brillo de los peces<br \/>\nque dan saltos mortales<br \/>\ncuando el viento casi inm\u00f3vil<br \/>\nsale de la alcoba donde el sol<br \/>\nduerme a\u00fan junto al alba.<\/p>\n<p>La poes\u00eda sigue de largo<br \/>\nporque ya la poes\u00eda es otra cosa.<\/p>\n<p>Por eso la belleza<br \/>\n\u2013la del porvenir sobre todo\u2013<br \/>\nser\u00e1 huella pasada. Ser\u00e1<br \/>\neternamente pret\u00e9rito<br \/>\nque se renueva libremente<br \/>\nsin pausas de este lado o del otro<br \/>\nde la superficie del tiempo<br \/>\nperdido entre las altas briznas<br \/>\nazules de sus propias lluvias.<\/p>\n<p>La poes\u00eda baja ahora<br \/>\nde los \u00e1rboles de oro<br \/>\nque alimentan las ruinas<br \/>\ny las humaredas muy vivas<br \/>\ndel gran reino de anta\u00f1o.<br \/>\nPasa ahora por encima<br \/>\nde la transparencia del cielo<br \/>\ny se vuelve para alborotar<br \/>\nde nuevo con sus manos de duende<br \/>\nla cabellera de acertijos<br \/>\nde los milagros y la magia.<\/p>\n<p>Vuela y entra de inmediato<br \/>\npor la misma ventana<br \/>\nque cae de espaldas.<br \/>\nLa poes\u00eda deja de ser la casa<br \/>\npara ser la casa por eso.<br \/>\nY desaparece y cobra<br \/>\nsin moverse la velocidad<br \/>\nperfumada del fuego<br \/>\nque destruye sus propias formas.<br \/>\nY se bebe y sopla las palabras<br \/>\nprevias al comienzo<br \/>\nde los resplandores in\u00fatiles.<br \/>\nLa poes\u00eda siempre<br \/>\nes otra cosa.<\/p>\n<p>Y es ordenada a cada paso<br \/>\nsin ton ni son por el azar<br \/>\nm\u00e1s \u00edntimo y por tanto certero<br \/>\n\u2013o por las circunstancias comunes<br \/>\npara que las im\u00e1genes<br \/>\nsean a todas horas libres\u2013<br \/>\nsean en cualquier parte<br \/>\nla oscuridad y la duda<br \/>\nque nos apasionan hasta el v\u00e9rtigo<br \/>\ny nos hacen por p\u00e1lpitos o a ciegas<br \/>\ncada vez m\u00e1s humanos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>La casa de Machiques<\/strong><\/p>\n<p>La soledad que nace ahora<br \/>\n\u2013y por eso da vueltas<br \/>\nde animal peque\u00f1o<br \/>\nalrededor de mi sombra\u2013<br \/>\nsabr\u00e1 discernir<br \/>\ntodas las cosas<br \/>\nrelativas al tiempo<br \/>\nincluidos los cambios<br \/>\nde su piel y sus m\u00e1scaras.<\/p>\n<p>Desde ese alucinante dominio<br \/>\npuedo ver y palpar<br \/>\ny hasta oler los aromas<br \/>\ndel cielo siempre rojo<br \/>\npero bastante bajo<br \/>\nque remueve sin descanso<br \/>\nla atm\u00f3sfera de la casa<br \/>\nde Dulvie \u2013la adivina<br \/>\nm\u00e1s joven de las que fabrican<br \/>\nlas flores y la miel del \u00e1rbol<br \/>\ndonde el sol come en la noche.<\/p>\n<p>\u00bfEs alguna monta\u00f1a? preguntan<br \/>\nlos suspicaces profesores<br \/>\nde las secas teor\u00edas<br \/>\nsobre el fin de este mundo<br \/>\nque ha logrado mantener intacto<br \/>\nel misterio de su bello desorden.<\/p>\n<p>Ahora mismo Dulvie levanta<br \/>\nun pu\u00f1ado de agua<br \/>\ntomado de la cabellera<br \/>\nde un arroyo muy viejo<br \/>\n\u2013perdi\u00f3 la transparencia<br \/>\nde tanto que lo han visto a fondo.<br \/>\nDe ese modo la joven<br \/>\nadivina traza el curso<br \/>\nde los laberintos org\u00e1nicos.<br \/>\nDe los cataclismos dom\u00e9sticos<br \/>\ny el amor y las puertas<br \/>\ny las paredes y el patio<br \/>\ndesde donde la ciudad<br \/>\nech\u00f3 a volar los p\u00e1jaros.<br \/>\nLos caimanes de plumaje dorado.<br \/>\nLas piedras de mineral en llamas<br \/>\naptas para construir volcanes.<\/p>\n<p>Ech\u00f3 a volar los sonidos<br \/>\nde la madera con que se arman<br \/>\nnav\u00edos para que nazcan islas<br \/>\nalrededor de todos los oc\u00e9anos.<\/p>\n<p>La casa de Dulvie<br \/>\nen Machiques tiene<br \/>\nnaturalmente ventanas.<br \/>\nAll\u00ed las soledades nuevas<br \/>\nreclaman sus melenas solares<br \/>\ny entran al cuarto de los sue\u00f1os<br \/>\ndonde no hay m\u00e1s soledades.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hesnor Rivera Silvia Las mujeres que me amaron de seguro han muerto. 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