{"id":10690,"date":"2024-01-09T19:41:45","date_gmt":"2024-01-09T19:41:45","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=10690"},"modified":"2024-01-09T19:42:52","modified_gmt":"2024-01-09T19:42:52","slug":"agua-en-la-piel","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/agua-en-la-piel\/","title":{"rendered":"Con agua en la piel (selecci\u00f3n)"},"content":{"rendered":"\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-right\">Francisco Massiani<\/h4>\n\n\n\n<p><strong>Grace<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><em>A Ilse Castillo<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Todo comenz\u00f3 porque Daniel me mostr\u00f3 las fotos que hab\u00eda tomado en Perugia. Confieso que me gustan, puedo imaginar (con esa \u00fanica prueba, inm\u00f3vil, fija, que ha recortado del tiempo un instante para testimoniar sobre un juego de f\u00fatbol, una reuni\u00f3n familiar, alg\u00fan enredo amoroso), me gusta imaginar la vida que han podido llevar esas personas desconocidas que se nos muestran sonre\u00eddas, qui\u00e9n sabe con qu\u00e9 condici\u00f3n de alma. A Daniel le preguntaba por el chino de sombrero mexicano, por la rubia que ten\u00eda la botella en la mano, el barbudo que estaba sentado y que a fuerza de parecer feliz dejaba ver no s\u00e9 qu\u00e9 desenga\u00f1o sobre los ojos. Fue cuando me dijo que la rubia se llamaba Grace, que ten\u00eda l\u00edos con el chino del sombrero, que se dedicaba a estudiar catedrales de Europa. Eso lo olvid\u00e9, pero no por mucho tiempo. Ver\u00e1n: supe por Daniel que la vez que el Chino cumpl\u00eda a\u00f1os, Grace se emborrach\u00f3 con vino y comenz\u00f3 a contar que ella era la mujer m\u00e1s solitaria y absurda del mundo. Me dijo Daniel (hab\u00eda un fr\u00edo horrible, hab\u00eda nevado) que la rubia se sac\u00f3 todo lo que necesitaba para pescar una pulmon\u00eda y el Chino se enfureci\u00f3 y los culp\u00f3 de la locura de Grace; desde entonces el Chino frecuent\u00f3 menos la guarida de Daniel, a Grace se le ve\u00eda algo temerosa del grupo y dijo que hab\u00eda roto con su novio (con el Chino) y con su amante (con el barbudo sentado que dejaba ver esa rara tristeza por los ojos, o por la boca), que pensaba largarse de Italia con un pintor ingl\u00e9s que ten\u00eda una chambre en Par\u00eds. De eso, \u00bfcu\u00e1nto tiempo hab\u00eda transcurrido? Cuando Daniel parti\u00f3 para Italia (hab\u00eda fracasado en el segundo a\u00f1o de sus estudios de Arquitectura) pensaba yo en Isabel, era la \u00e9poca del twist, y cuando regres\u00f3 el Chuby Checker resultaba tan antiguo como las pajillas y el charlest\u00f3n. (Se hab\u00edan juntado cinco a\u00f1os de un golpe, cinco a\u00f1os sumados en una charla sobre la mesa, en el cuarto de trabajo, mientras se preguntaba si por fin iba a darme una vuelta por Par\u00eds. Cinco a\u00f1os donde saltaban nombres de personas que ya no eran las mismas encantadoras personas de antes porque sencillamente se hab\u00edan casado o se hab\u00edan marchado del pa\u00eds; cinco a\u00f1os donde de un pueblo de la costa italiana se pasaba a un pueblo de la costa nuestra, escenario de alguna travesura con alguna de las muchachas del grupo.) Y fue ah\u00ed, en aquel baile donde se respetaba la l\u00f3gica y respetuosa coherencia con que el tiempo nos va brindando pruebas de vida, que apareci\u00f3 por primera vez Grace. Curioso que yo haya hablado de Par\u00eds y de Isabel y \u00e9l de Grace y de Perugia, y es as\u00ed, hasta que uno se mueve un poco del lugar para sospechar que hay un extra\u00f1o tejido que va uniendo sue\u00f1os y prop\u00f3sitos, vidas y personas donde antes se cre\u00eda todo aislado y seguro y firmemente, pero sobre todo firmemente aislado y seguro de no pertenecer m\u00e1s que al ladrillo de uno, al aire que uno respira, al caf\u00e9 donde se quejaba del fastidio, los libros y aquella novia y aquella otra mujer que cantaba muy bien en alem\u00e1n. De ah\u00ed, Daniel pas\u00f3 a sus estudios forzados de Qu\u00edmica y yo a Par\u00eds, qui\u00e9n sabe para qu\u00e9 o por qu\u00e9. El caso es que yo miraba esta tarde de calor el anuncio de la pel\u00edcula del cine Ode\u00f3n, esperando en la estatua de Dant\u00f3n a Natalia, cuando me pareci\u00f3 reconocer entre las tres muchachas que se hab\u00edan acercado a la entrada del cine un rostro familiar. Era rubia y yo conoc\u00eda a muchas rubias, pero esa rubia no ten\u00eda nada que ver con Par\u00eds \u00bfo s\u00ed? Ella se dio vuelta (lo sabemos, las miradas tocan la espalda) y me vio. Entonces me turb\u00e9 (sobre todo porque la familiaridad pas\u00f3 a ser exagerada como tambi\u00e9n el desconocimiento, el olvido total del lugar, del mundo donde la hab\u00eda llegado a conocer tanto) y mir\u00e9 a otra parte, digamos que hacia la Escuela de Medicina. Las sent\u00ed re\u00edr, las o\u00ed conversar (en franc\u00e9s ella, esa rubia que no ten\u00eda nada que ver con Par\u00eds, de eso estaba seguro) y por \u00faltimo me atrev\u00ed a verla, encontrarla otra vez frente a m\u00ed, mir\u00e1ndome descaradamente. Me pareci\u00f3 que se me acercaba y me par\u00e9. Hice como si fuera a entrar al Metro, pero despu\u00e9s me dirig\u00ed al caf\u00e9 (el Dant\u00f3n) y me acod\u00e9 en la barra pidiendo un vino ordinario. Mientras el mozo lo buscaba, la vi entrar. Se me acerc\u00f3. \u00abYo creo conocerlo\u00bb, dijo. \u00abEs raro\u00bb, dije yo, \u00aba m\u00ed me ocurre lo mismo, yo sent\u00ed lo mismo, pero me parece que la conozco de otro pa\u00eds, de otra ciudad, no aqu\u00ed en Francia.\u00bb Fue cuando la record\u00e9: en Perugia (ella sonre\u00edda con la botella en la mano), en un peque\u00f1o estudio, al lado del Chino del sombrero, junto al tipo sentado (su amante). Record\u00e9 a Daniel en su mesa, cont\u00e1ndome su vida en Italia, vi playas de Europa, arena de mi pa\u00eds, bailes de adolescencia, su cuerpo desnudo caminando bajo la nieve y los gritos desesperados del Chino que corr\u00eda atr\u00e1s amenaz\u00e1ndola, advirti\u00e9ndola de una pulmon\u00eda. Pero no se lo dije.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014No fue en Par\u00eds \u2014le dije\u2014. Creo que fue en Italia.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfItalia?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Daniel \u2014dije yo\u2014. \u00bfSe recuerda de Daniel?<\/p>\n\n\n\n<p>Ah, ahora entend\u00eda todo. Claro, y \u00bfc\u00f3mo estaba Sandra? \u00bfY Philip? \u00bfY Juan? (Pens\u00e9 que Juan era el Chino) \u00bfY todos por all\u00e1? Ella los recordaba a todos muy bien. Seguramente yo la hab\u00eda conocido en casa de Juan, \u00bfverdad? \u00bfNo era yo mexicano? Chino imposible, pero tal vez era el griego aquel que se la pasaba encerrado en sus esculturas.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014No \u2014le dije\u2014. Soy venezolano. \u00bfNo se acuerda? Soy amigo de Daniel.<\/p>\n\n\n\n<p>Por supuesto que se acordaba, pero sobre todo de Juan, era una maravilla aquel muchacho. \u00bfPodr\u00eda acompa\u00f1arme a tomar el vino? Sent\u00eda sed y no ten\u00eda deseos de ir al cine. Total la pel\u00edcula era muy mala y era mucho mejor hablar con un amigo de los amigos de viejos tiempos. As\u00ed que nos sentamos (inc\u00f3moda la mesita) con Jean o Richard mir\u00e1ndolo a uno como si le fuera a robar las rodillas o la muchacha sentada est\u00fapidamente a su lado y la Grace cont\u00e1ndome (aunque, la verdad, estaba seguro de que deb\u00eda ser Grace, pero y \u00bfsi no lo era?) la vez que Daniel se hab\u00eda disfrazado de \u00e1rabe para enga\u00f1ar a la conserje y escapar de la pensi\u00f3n sin pagar, y la vez que Juan se hab\u00eda emborrachado en el tren y la vez que Sandra dijo que ella (que Grace) estaba enamorada de Daniel.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Claro\u2014dije\u2014. Los buenos tiempos.<\/p>\n\n\n\n<p>Grace ten\u00eda las manos rojas, la nariz chinga y los ojos celestes. Era inglesa (Daniel dijo que escocesa), estaba en Par\u00eds de paso (Daniel hab\u00eda dicho que hab\u00eda ido a vivir a Par\u00eds) y viv\u00eda con una amiga (Daniel hab\u00eda hablado de un escultor o un pintor). \u00bfY qu\u00e9 hac\u00eda yo? \u2014Dibujo \u2014le dije\u2014. Y sobre todo pierdo el tiempo. Me gusta perder el tiempo en un mundo donde todo el mundo cree que se puede ganar el tiempo \u2014le dije\u2014. Es maravilloso ser un inmenso vago y vagabundear por las calles cuando todo el mundo corre a prisa para ver su televisi\u00f3n, para ir a su trabajo, para no perder su famosa cita (\u00a1cita!) \u2014dije, y record\u00e9 claro, a Natalia. \u00abUn momento\u00bb, dije. Me par\u00e9 como pude (la mirada est\u00fapida de Richard o de Gerard o como qui\u00e9n diablos se llamase). Y sal\u00ed a la calle. No, no hab\u00eda llegado. Ella sab\u00eda que si no estaba ah\u00ed, la esperaba dentro, en la barra del caf\u00e9. Al regresar not\u00e9 que Grace parec\u00eda haberse cambiado de pa\u00eds. S\u00ed, yo sab\u00eda que ahora sus ojos h\u00famedos no mojaban la pana beige de alg\u00fan Richard, tampoco sus u\u00f1as algo rotas, ni siquiera el vidrio, o los reflejos del Boulevard Saint Germain, estaba en otro pa\u00eds y se me ocurri\u00f3 (porque la mirada era muy franca y abierta y libre) que deb\u00eda encontrarse frente al Mediterr\u00e1neo, o sobre los tejados (Daniel hab\u00eda hablado de una buhardilla). \u00a1C\u00f3mo lamentaba ahora no haberle escuchado bien su relato de su peque\u00f1o estudio, los p\u00e1jaros que sol\u00eda ver desde su ventana, los techos y no s\u00e9 si un peque\u00f1o parque abajo, la ciudad acostumbrada a la belleza!<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Entonces \u00bfusted estuvo en alguna de nuestras fiestas? \u2014pregunt\u00f3. No le respond\u00ed enseguida. Me tom\u00e9 el tiempo de llamar al mozo para a\u00f1adir a la peligros\u00edsima cuenta una cerveza que pidi\u00f3 la Grace. Luego encend\u00ed el Gauloise (ella fumaba Gitane). Lo sabore\u00e9 tratando de recordar bien las fotos, de decidir sobre la suerte de aquella peque\u00f1a reuni\u00f3n de extranjeros en Perugia, de aceptarme dentro del peque\u00f1o club (porque debi\u00f3 ser peque\u00f1o el club donde Juan o el Chino o el propio Daniel eran los maestros de ceremonia, los capitanes de equipo, \u00bfy yo qu\u00e9 posici\u00f3n jugaba? En aquella fiesta, \u00bfacaso pod\u00eda haber estado yo, sin ella notarme?). Por fin le dije que s\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfUsted estuvo la vez que Daniel se puso a llorar porque Sandra le dijo que se deb\u00eda<br>casar con un pariente?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014No, seguro que no \u2014le dije.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Quiz\u00e1 estuvo en la despedida de Juan.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfDe Juan?\u2014pregunt\u00e9. Pens\u00e9 en el Gitane. De paso por Par\u00eds y fumaba tan acostumbrada ya a ese bendito tabaco negro.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014La verdad \u2014le dije\u2014 es que iba poco a las fiestas. Usted sabe, ten\u00eda mucho trabajo. Poco dinero. Una gran timidez de hombre pobre y un gran orgullo de bicho solitario.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014No veo qu\u00e9 tiene que hacer el orgullo aqu\u00ed \u2014dijo ella.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014En fin \u2014dije\u2014. \u00bfSe acuerda de la tarde de las botellas de vino?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Exacto. Pero usted no estaba con nosotros, \u00bfverdad?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014S\u00ed \u2014dije un poco molesto conmigo por verme obligado a seguir la farsa\u2014\u2014. Claro que s\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Imposible \u2014dijo ella\u2014\u2014. Recuerdo que \u00e9ramos (cont\u00f3 las personas mirando cada dedo que tocaba con el \u00edndice de la otra mano) Daniel, Juan, Sandra, Philip\u2026 Sandra no, Philip, Juan, bueno, no recuerdo, pero usted no estaba con nosotros. A menos que haya llegado ya tarde. Usted sabe; yo entonces beb\u00eda mucho. Quiz\u00e1 lleg\u00f3\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Llegu\u00e9 cuando todo el mundo estaba en su mayor elevaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Comprendo. Es una l\u00e1stima que no me acuerde de usted: cr\u00e9ame que lo siento. Ya le digo. Seguramente me encontr\u00f3 usted siempre algo borracha. Cuando una persona est\u00e1 tan malamente borracha no puede recordar nada. Me hace sentirme apenada.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Por favor.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014No, de verdad, no porque me recuerde mis borracheras (algunas fueron hermosas, verdad) sino porque no puedo, por no poder recordarle; me hubiera gustado recordar, saber que hab\u00edamos compartido algo juntos.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a1Carajo! Quer\u00eda decirle que todo era un juego, un bendito y complicado juego y una gran mentira, o una gran verdad que se hab\u00eda transformado en una gran mentira, que en todo caso yo la hab\u00eda conocido pero no por Juan, ni por Daniel sino por unas fotos, pero ella ya estaba apenada, se sent\u00eda mal porque no pod\u00eda recordarme, seguro que pensaba que trataba yo de disculparla cuando de verdad \u00bfa qui\u00e9n diablos pod\u00eda uno pedirle disculpas en ese momento? \u00bfC\u00f3mo llamar a Daniel y decirle que lo aclarara todo, que hab\u00eda sido su m\u00e1quina o la de Juan o Philip, quiz\u00e1 una Pentax (porque las fotos eran excelentes), que todo se deb\u00eda a una confusi\u00f3n nacida en un encuentro donde se hab\u00edan echado sobre la mesa desperdigados y desordenados cinco a\u00f1os de vida, pero \u00bfc\u00f3mo? Quiero decir \u00bfc\u00f3mo diablos se pod\u00eda explicar todo eso? La Grace cada vez m\u00e1s triste, m\u00e1s apagada, se contaba sus dedos de u\u00f1as rotas, sus manos rojas y se sent\u00eda cada vez (lo repiti\u00f3) m\u00e1s apenada de ser tan est\u00fapidamente borracha en Perugia, y dijo que tambi\u00e9n en Londres y Creta, y Lisboa y Nueva York y sent\u00eda que hab\u00eda pasado toda su vida como una son\u00e1mbula de alcohol, ese est\u00fapido enemigo que falsamente la hab\u00eda ayudado a pararse de los desechos del amor.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Grace \u2014dije\u2014, de verdad no debe usted apenarse por nada. Yo nunca la conoc\u00ed. La verdad es que lo que me llam\u00f3 la atenci\u00f3n fue verla a usted acercarse a m\u00ed cuando he debido ser yo, porque fui yo quien la conoci\u00f3 sin usted saberlo.<\/p>\n\n\n\n<p>Me call\u00e9. Toda explicaci\u00f3n era una inmensa locura. \u00abEs tarde\u00bb, dijo ella. \u00abQuiz\u00e1 nos\u2026 Le ped\u00ed que me acompa\u00f1ara un minuto, que oyera la historia. \u00ab\u00bfQu\u00e9 historia?\u00bb, dijo. \u00abEstoy cansada de las historias donde he sido una est\u00fapida y rid\u00edcula borracha, la m\u00e1s maravillosa y hermosa borracha del mundo, donde todo el mundo ha gozado de mis disparates, historias que conocen de m\u00ed, sin saber yo cu\u00e1ndo comenz\u00f3 o termin\u00f3 todo, c\u00f3mo fue que me par\u00e9 de cabeza y grit\u00e9 el himno de Francia. Ya basta\u00bb, dijo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Grace.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Quiz\u00e1 ma\u00f1ana nos encontremos \u2014dijo.<\/p>\n\n\n\n<p>No hubo modo. Cuando la sujet\u00e9 por el brazo (el imb\u00e9cil de Richard o Gerard o Jean Paul, mir\u00e1ndome a trav\u00e9s de su doble Johnny Holliday y sus zapatos de tac\u00f3n con herradura de hierro, su chaqueta ajustada al cuerpo y su cabello Alain Delon), cuando le ped\u00ed nuevamente que por favor, que se lo rogaba, que todo era un gran malentendido (y el tal Gerard o Maurice con su rodilla de pana entorpeci\u00e9ndolo todo, como si fuera tan simple o sencillo como para meter una rodilla, como si siempre una foto de una historia en una mesa de la calle Lincoln, o de la avenida La Salle, en plena ciudad de Caracas, pudiera uno imaginar que en Par\u00eds la pobre Grace y el miserable del Mauricio o Richard y su putita linda de Feline), que deb\u00eda escucharme un segundo, s\u00f3lo un segundo y verla irse (y el mozo, monsieur, \u00ab<em>il faut payer<\/em>\u00ab) hacia el Metro, mientras buscaba los pocos centavos, los pocos francos y pagarle y correr por la escalera del Metro y ver luego el vag\u00f3n partiendo con Grace, con Perugia, con su botella de vino en la mano, la pobre y hermosa y desdichada Grace con su mundo de desechos de amor. Si Daniel lo hubiera sabido, carajo, si al menos me hubiera dado chance el tiempo, una peque\u00f1a oportunidad para prepararme para esos encuentros. Al menos saber que la vida pod\u00eda ser m\u00e1s extraordinaria, mucho m\u00e1s extraordinaria que todas las historias que sol\u00eda leer para consumir las horas que necesitaba perder para ganarme una hora de cine o una hora con otra Grace a quien, por conservar buenas maneras y sus buenas costumbres, s\u00f3lo le hab\u00edan permitido una hora apenas para estar con un tipo que so\u00f1aba con encontrar una desdichada y hermosa mujer rubia con una botella de vino italiano en la mano.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Par\u00eds, buenos d\u00edas<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><em>A Enrique Hern\u00e1ndez D&#8217;Jes\u00fas y Clara Lambea<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Era el a\u00f1o de mil novecientos sesenta y nueve, yo viv\u00eda solo, recib\u00eda una mala beca del Instituto de Bellas Artes y hac\u00eda la vida que casi todo el mundo pod\u00eda hacer por entonces: vagabundear por Par\u00eds, pasar un poco de hambre, sablear a veces a un amigo con cinco o diez o veinte francos, y despilfarrarlos en vino. Por esos d\u00edas era abril y hac\u00eda un buen tiempo de fr\u00edo y sol. Ya estaban abiertas las canchas de tenis del Luxemburgo y ya yo hab\u00eda probado la raqueta unas tres veces. Confieso que muy mal. Pero no era eso lo que me preocupaba ese d\u00eda. Era comer algo lo que me ten\u00eda preocupado. Porque con hambre no se puede disfrutar nada. Y de nada sirve la juventud y tener libertad para vagabundear por una hermosa y gran ciudad como es Par\u00eds. Ni siquiera se puede ver. No se puede ver sino en un buen bistec. Es lo \u00fanico que provoca. Cuando vi a Patricio sentado en el Morovan, trat\u00e9 de hacerme el loco y seguir por la Monsieur le Prince, pero \u00e9l me vio, me salud\u00f3 y me invit\u00f3 a compartir un vino con \u00e9l. Yo no quer\u00eda hablar con Patricio pero en cambio sent\u00eda deseos de beber vino. De tragar cualquier cosa. Y el vino alimenta. Y calienta al cuerpo. As\u00ed que me sent\u00e9.<\/p>\n\n\n\n<p>Patricio ya no pod\u00eda escribir. Hab\u00eda escrito mucho. Hab\u00eda escrito durante diez a\u00f1os m\u00e1s de dos horas por d\u00eda, pero ya no pod\u00eda escribir. No ten\u00eda nada que contar, no deseaba contar nada. Hubiera deseado contar una vida distinta a la que llevaba, pero m\u00e1s que contarla le hubiera gustado tener esa vida, poder creer en ella, en esa vida y narrarla luego. Pero no amaba su vida. No estaba enamorado de su vida. Le parec\u00eda una vida simple, mon\u00f3tona, est\u00fapida, in\u00fatil. Era un buen hombre, bastante elegante y, a veces, muy cordial que gozaba del \u00e9xito que hab\u00eda alcanzado con su segundo libro. Las mujeres lo buscaban y \u00e9l las besaba y a veces se las llevaba a la cama, pero no estaba enamorado de su vida. No amaba su vida. Porque era una vida falsa. Ya no pod\u00eda escribir como antes y eso lo hac\u00eda sentirse acabado. Ahora, despu\u00e9s de diez a\u00f1os en el oficio, hab\u00eda aprendido algunos trucos y se hab\u00eda quedado con el oficio y ya no pod\u00eda hacer otra cosa que juegos de palabras porque las palabras no le serv\u00edan para nada. Antes contaba algo. Contaba algo que sent\u00eda, so\u00f1aba con novelas enteras y so\u00f1aba con una vida distinta y mejor. Ahora la vida la ten\u00eda, las mujeres lo buscaban y no ten\u00eda nada que decir. Viv\u00eda en Par\u00eds con una mujer madura que le permit\u00eda perderse tres veces por semana, pero no estaba contento.<\/p>\n\n\n\n<p>Hab\u00eda perdido cinco a\u00f1os con esa mujer que tampoco amaba porque la mujer lo manten\u00eda. Le permit\u00eda escribir y viajar. Viajaba y beb\u00eda, pero no ten\u00eda nada que decir. El pobre Patricio beb\u00eda como un desgraciado, culpaba a la mujer, y detestaba Par\u00eds. Yo lo conoc\u00ed un d\u00eda que odiaba a Par\u00eds, a su mujer y a todo el mundo, en el caf\u00e9 M\u00f3naco. Ten\u00eda bigotes y me hablaba de un relato que estaba escribiendo al rev\u00e9s. Las frases al rev\u00e9s. La trama al rev\u00e9s. Todo al rev\u00e9s. Le importaba un g\u00fcevo el relato y que yo lo escuchara y me di cuenta que estaba interesado en una mujer que yo conoc\u00eda. La llam\u00e9, \u00e9l se alegr\u00f3, y a los quince minutos prefer\u00eda hablar del esqu\u00ed en nieve con la mujer, que de sus relatos conmigo. Poco despu\u00e9s comenz\u00f3 a hablar de sexo. Yo beb\u00eda el vino que me hab\u00eda servido y cuando el vino no me distra\u00eda mucho aprovechaba de verle los ojos a la mujer. Ten\u00eda ojos verdes, y muy vivos. Ten\u00eda buenas piernas.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfSabe lo que conduce a la depravaci\u00f3n? \u2014pregunt\u00f3 Patricio.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014No s\u00e9 \u2014dijo ella.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014La falta de amor \u2014dijo \u00e9l. <\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfLa falta de amor?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014La falta de amor. Cuando uno va a la cama con una mujer que no ama, necesita hacer depravaciones con ella para sentir placer.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfY qu\u00e9 entiende usted como depravaci\u00f3n?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfDepravaci\u00f3n? <\/p>\n\n\n\n<p>\u2014S\u00ed, exacto. <\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Ah, bueno. Eso es largo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Yo he ido m\u00e1s de una vez a la cama con un hombre que me gusta, pero al que no amo, y no he sido una depravada \u2014dijo ella.<\/p>\n\n\n\n<p>Patricio se entusiasm\u00f3. Yo le miraba los ojos a la muchacha. Era hermosa y sent\u00ed rabia de no tener dinero y de no poder llev\u00e1rmela de esa mesa, de ese caf\u00e9 y de Patricio que se volv\u00eda cada vez m\u00e1s fastidioso con su tema. Entonces, cuando la vi a los ojos, ella se me qued\u00f3 mirando. Pasamos un rato mir\u00e1ndonos hasta que Patricio dej\u00f3 de hablar.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Ustedes se aman \u2014dijo \u00e9l.<\/p>\n\n\n\n<p>Ella sonri\u00f3, Patricio se fue.<\/p>\n\n\n\n<p>Entonces me qued\u00e9 con ella. Y luego fuimos al hotel y nos amamos. Y no fue con amor. Sino con deseo y ternura y \u00e9ramos felices. Y no \u00e9ramos depravados.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfQu\u00e9 quiere decir tu amigo con depravaci\u00f3n? \u2014pregunt\u00f3 ella. Estaba a mi lado, en la cama y o\u00edamos un peque\u00f1o radio.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014No s\u00e9 \u2014dije.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfNo crees t\u00fa que todo lo que un hombre y una mujer hagan con deseo y ternura en una cama es hermoso?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Lo es \u2014dije\u2014. Y es maravilloso cuando se hace con amor.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Ah, s\u00ed \u2014dijo ella\u2014. Pero eso ocurre muy de vez en cuando.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfQu\u00e9 cosa?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Sentir amor. <\/p>\n\n\n\n<p>\u2014S\u00ed \u2014dije\u2014. Uno puede vivir una vida sin llegar a sentir el amor, pero no por eso la ternura y el placer dejan de ser cosas maravillosas, \u00bfverdad?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014S\u00ed \u2014dijo.<\/p>\n\n\n\n<p>A Patricio lo volv\u00ed a ver en el Cluny. Yo pocas veces me sentaba en el Cluny. Pero \u00e9l estaba ah\u00ed y me llam\u00f3 y me invit\u00f3 a beber. Patricio le\u00eda un libro de Blaise Cendrars. Se volv\u00eda a poner de moda, as\u00ed como Lawrence y el Che y la m\u00fasica latinoamericana y la Revoluci\u00f3n Cubana y Mayo todav\u00eda ard\u00eda, la revoluci\u00f3n de Mayo, en las cabezas de los estudiantes. Hab\u00eda gran cordialidad entre los estudiantes. Todos se sent\u00edan camaradas. Para ellos fue una gran experiencia poder compartir sentimientos y prop\u00f3sitos en un mundo donde la gente suele pensar \u00fanicamente en ellos mismos.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfTe la cogiste? \u2014pregunt\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfA qui\u00e9n?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014A la muchacha del otro d\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014No \u2014ment\u00ed\u2014. Conversamos y ella se fue.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Pareces pendejo \u2014dijo\u2014. Quer\u00eda cogerte.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014No me di cuenta \u2014dije.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Pareces pendejo. De veras que lo eres. Yo te dej\u00e9 para que te la cogieras y vienes y la dejas ir. La pr\u00f3xima vez me dejas a m\u00ed con ella. Co\u00f1o.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Seguro.<\/p>\n\n\n\n<p>Luego habl\u00f3 de literatura. A veces me olvidaba de lo que dec\u00eda Patricio y sent\u00eda el alivio que se produce cuando nos libramos de un interlocutor fastidioso al ver hacia la calle y en la calle una hermosa muchacha y la seguimos con la vista y luego nos quedamos viendo unas ramas, un buen pedazo de ciudad que vale la pena. Recordarlo para siempre, como esas im\u00e1genes perfectas que aparecen de vez en cuando en alguna hermosa pel\u00edcula.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfSabes una cosa? \u2014me dijo\u2014. Adriano, Salvador, todos son puro mito.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014S\u00ed \u2014dije yo. Yo quer\u00eda beber gratis.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Palabra. Acabo de completar la lectura de D\u00eda de Ceniza. \u00a1Qu\u00e9 fastidio, co\u00f1o! \u00a1Y eso llaman novela! \u00a1Qu\u00e9 joder!<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Es un fastidio \u2014dije. Yo quer\u00eda beber gratis. <\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfY Adriano?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfQu\u00e9 pasa? \u2014pregunt\u00e9.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfLo has le\u00eddo, no?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Mucho.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Qu\u00e9 bolas: otra ladilla.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfAh, s\u00ed?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Pero claro, vale.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfEntonces qui\u00e9n se salva? \u2014pregunt\u00e9.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014T\u00fa \u2014dijo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Gracias \u2014dije.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Y yo y otros \u2014dijo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfAh, s\u00ed?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Claro, vale \u2014dijo\u2014. \u00bfQuieres algo?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Co\u00f1ac \u2014dije.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Bueno. P\u00eddelo pues.<\/p>\n\n\n\n<p>Sigui\u00f3 hablando de literatura. Yo mir\u00e9 las piernas de una muchacha.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfTe gusta? \u2014\u00bfQui\u00e9n?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Esa mujer.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Mucho \u2014dije.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014C\u00f3gela\u2014dijo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014No puedo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfPor qu\u00e9?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014No la conozco \u2014dije.<\/p>\n\n\n\n<p>La llam\u00f3, la invit\u00f3 a la mesa. La mujer acept\u00f3. Le dijo en franc\u00e9s que yo quer\u00eda amarla.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Imb\u00e9cil \u2014dijo la mujer.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfHablas espa\u00f1ol?, \u00bfno?<\/p>\n\n\n\n<p>La mujer se fue.<\/p>\n\n\n\n<p>El tal Patricio me ten\u00eda aburrido. \u00ab\u00bfLa cogiste?\u00bb Siempre preguntaba lo mismo. \u00ab\u00bfC\u00f3mo lo hiciste? \u00bfLa llevaste a tu hotel? \u00bfTiraba bien?\u00bb Confieso que jam\u00e1s me ha agradado compartir una mujer con nadie. Quiero decir. No me gusta que toquen lo que yo amo. No me gusta que la toquen porque tengo la impresi\u00f3n de que van a ensuciar eso que amo y eso no est\u00e1 bien. Algunos tipos que conozco se vanaglorian despu\u00e9s de haberse ido con una mujer a la cama. Y te dicen: me cog\u00ed a fulana. Siempre he sospechado de la capacidad de amar de esos tipos por no decir de su virilidad. Un tipo que ama a una mujer, la quiere, la respeta, no le gusta hablar de ella como si fuera un objeto que utiliz\u00f3, que gust\u00f3, para despu\u00e9s arrojarlo en cualquier esquina como un desperdicio. Un tipo que ama a una mujer, que realmente ha amado a una mujer, sabe y debe aprenderlo, si no lo ha conocido de su experiencia, que mientras m\u00e1s oculto permanezca aquello que se ama, m\u00e1s posibilidades tiene de sobrevivir. Ya que no todo el mundo tiene el amor. Siente el amor. Y goza de \u00e9l. Ya que todo el mundo que no tiene amor busca ensuciar lo poco bueno que encuentra, para as\u00ed sentirse m\u00e1s a gusto y m\u00e1s tranquilo con su propia podredumbre. De esa manera, se justifican ante ellos mismos. Ante su podredumbre. Y Patricio estaba podrido. Al menos en esos d\u00edas lo estaba: hab\u00eda permanecido junto a una mujer por dinero.<\/p>\n\n\n\n<p>Por poder escribir. Y sent\u00eda desprecio de s\u00ed. Y nadie que sienta desprecio de s\u00ed puede escribir con ganas. Y si no se escribe con ganas sale todo podrido. Es lo que creo. Lo m\u00e1s dif\u00edcil no est\u00e1 en sentarse frente a una m\u00e1quina de escribir. Sino sentirse digno de s\u00ed y de lo que se piensa escribir. O, al menos, no sentir desprecio de s\u00ed porque entonces no provoca escribir nada.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo digo porque una vez, hace a\u00f1os, me toc\u00f3 vivir una experiencia bastante despreciable. En un bar de putas, una muda recibi\u00f3 una tanda de golpes de un fulano. Yo agarr\u00e9 al fulano y lo ech\u00e9 del bar como a un bojote. Y el tipo rod\u00f3 por la calle. Luego vino un amigo del tipo y me invit\u00f3 a pelear. Lo hice despu\u00e9s de agarrarlo por el cogote y echarlo al suelo, le di muchos golpes al tipo. Demasiados. Luego llor\u00e9.<\/p>\n\n\n\n<p>No me gusta da\u00f1ar a nadie. Honradamente no me gusta. Soy de otra especie. Tengo otra sangre y me agrada hacer bien y me gusta rodearme de gente que sienta lo mismo. Ustedes pueden llamarlo amor a la humanidad. Como gusten, pero no me gusta hacer da\u00f1o. De verdad. Eso me impidi\u00f3 escribir por unos d\u00edas. Me sent\u00eda mal. Me sent\u00eda injusto. Sent\u00ed que hab\u00eda sido exageradamente brutal con el tipo. Y eso me imped\u00eda escribir. Patricio no pod\u00eda escribir porque llevaba seis o cinco o siete a\u00f1os traicion\u00e1ndose. Viviendo con una mujer que no amaba. Viviendo con una mujer que lo manten\u00eda. Eso lo volvi\u00f3 c\u00ednico y brib\u00f3n. El cinismo puede servir para hacer una buena carrera pol\u00edtica y la briboner\u00eda para lo mismo y tambi\u00e9n para hacer buenos negocios. Pero el cinismo y la briboner\u00eda no sirven para nada en el momento de escribir. \u00bfCon qui\u00e9n vas a ser c\u00ednico cuando llegue la hora de enfrentarte a la nada de un papel blanco? \u00bfPara qu\u00e9 te va a servir la briboner\u00eda? Creo que m\u00e1s bien la ingenuidad es mejor. Un tipo ingenuo puede llegar a ser un honesto y buen escritor. Un tipo inteligente, c\u00ednico y vivo puede escribir cosas inteligentes, c\u00ednicas y de cierta viveza. Y siempre heder\u00e1n a podredumbre. A m\u00ed me gusta el buen olor de la hierba h\u00fameda, de la lluvia, me gusta sentir el espacio repleto de luz y el mar y me agrada trotar y jugar un buen partido de tenis y amar con ternura a una mujer. Esto lo cuento porque fue lo que le dije a Patricio. Y le dije: \u00abEs tu problema. Mientras contin\u00faes con ella te sentir\u00e1s un pobre diablo\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Eres muy pendejo \u2014dijo\u2014. Tienes mucho que aprender.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Ojal\u00e1 nunca aprenda \u2014dije.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Eres pendejo. Un d\u00eda Salvador me lo dijo: es un bobo que escribe bien.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Salvador ten\u00eda raz\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfEn qu\u00e9? \u00bfEn lo primero, o en lo segundo?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014En ambas cosas \u2014dije, convencido de ambas cosas. <\/p>\n\n\n\n<p>La cosa estaba calent\u00e1ndose. El co\u00f1ac sab\u00eda mejor que nunca. Lo malo es que necesitaba de m\u00e1s co\u00f1ac y no ten\u00eda dinero y comenzaba a sentir un poco de rabia por este tipo y el bendito co\u00f1ac que me hab\u00eda brindado. Yo cuando me jodo por dentro, cuando me cabreo, no puedo hablar bien. Se me nubla la mente y lo \u00fanico que siento es una leg\u00edtima y profunda arrechera.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014T\u00fa eres un chulo \u2014dije\u2014. Y eso no tiene nada de malo. Tiene de malo cuando se oculta. O bien cuando no se est\u00e1 a gusto con el papel. Has chuleado a todo el mundo. Hasta el gobierno. Y hablas pestes de todo el mundo. S\u00f3lo porque en el fondo, creo, tienes un mal concepto de ti. Eso es lo que te pasa. Eso te amarga y s\u00f3lo puedes ver la mierda que hay en las cosas. O mejor dicho. Buscas ver mierda y desde luego la ves y eso te regocija. Jam\u00e1s llegar\u00e1s a escribir nada bueno.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014T\u00fa te las das de Hemingway \u2014dijo\u2014. Incluso te dejas la barba igual.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014No creas: soy incapaz de matar un mosquito.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014De Salinger. Incluso lo plagiaste. Tu libro no es m\u00e1s que un gran plagio del Cazador Oculto.\u2014No es verdad. Pero puedes decirlo. Puedes decir que me gustan los libros de Salvador y de Adriano como tambi\u00e9n del viejo Hemingway y me gustan los libros del Salinger, as\u00ed como me gusta Garc\u00eda M\u00e1rquez, Fuentes, Cort\u00e1zar y Rulfo y Manuel Rojas que era un tipo que escrib\u00eda con ganas y con amor y cre\u00eda en el mundo y en la vida y en una vida mejor para los hombres.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Un tipo ingenuo \u00e9ste \u2014dijo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Seguro.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Hay que estar bien loco y ser bien pendejo para seguir creyendo en pajaritos pre\u00f1ados.<\/p>\n\n\n\n<p>Patricio me ten\u00eda cabreado. Se dio cuenta \u2014yo hab\u00eda dejado de beber su asqueroso co\u00f1ac\u2014 y me dijo:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Pero somos amigos, \u00bfno? Si quieres te invito otro co\u00f1ac.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014No, gracias \u2014dije \u2014. Me voy. <\/p>\n\n\n\n<p>Y me fui. Y se me quit\u00f3 la cabreada caminando. Par\u00eds ese d\u00eda era un buen y hermoso monumento lleno de hermosas mujeres y hab\u00eda un buen clima y la verdad es que era una estupidez no tener dinero para disfrutarlo del todo. Me sent\u00e9 en alguna escalinata y termin\u00e9 por sentirme mejor, pero con hambre. Entonces record\u00e9 que hab\u00eda guardado bajo la almohada un billete de cien francos. Me sent\u00ed m\u00e1s contento que el carajo, lo fui a buscar y me los beb\u00ed y com\u00ed y fui feliz con una hermosa muchacha que ten\u00eda los ojos color esmeralda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\">Par\u00eds, 1971<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Pasos en la madrugada<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><em>A Rafael Arr\u00e1iz Lucca<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Caracas, 2 de junio de 1975<\/p>\n\n\n\n<p>Estimado se\u00f1or Feliciano Martelli:<\/p>\n\n\n\n<p>Me dirijo a usted con el prop\u00f3sito de informarle de un incidente (no s\u00e9 realmente c\u00f3mo llamar esta experiencia) que me ha sucedido y al que de cierta manera, se me ocurre, est\u00e1 unido a usted. Quiero decir, para ser m\u00e1s directo, que en estos d\u00edas, como a las cuatro de la ma\u00f1ana, me despert\u00e9 con unos pasos que proven\u00edan de la acera de mi edificio. Yo vivo cerca de su casa y estoy seguro que el hombre que habl\u00f3 conmigo me confundi\u00f3 con usted. No es la primera vez, se\u00f1or Feliciano, mi esposa me dijo una vez, en el cafet\u00edn del Cada, mira Rodrigo, el se\u00f1or Feliciano es igualito a ti pero un poco m\u00e1s alto. Ya sabe usted c\u00f3mo es la gente: de seguro este se\u00f1or me vio entrar un d\u00eda a la casa (al departamento) y dijo: \u00e9se es el se\u00f1or Feliciano Martelli. Pero para ser m\u00e1s breve: le narrar\u00e9 lo mejor posible (ya que no s\u00f3lo no soy escritor sino que en mi oficio muy pocas veces me veo obligado a usar la palabra) lo que me ocurri\u00f3 con ese individuo y lo que temo me seguir\u00e1 sucediendo a menos que usted intervenga y resuelva el asunto. <\/p>\n\n\n\n<p>Soy de sue\u00f1o liviano por herencia de padre y madre. Ambos tienen sue\u00f1o muy liviano y con cualquier cosa se despiertan. Yo soy as\u00ed. Total que una madrugada me despierto con los pasos. El edificio donde vivo est\u00e1 justo montado sobre la ca\u00edda de la quebrada y pegado del puente y no s\u00e9 por qu\u00e9 los ruidos se vuelven m\u00e1s grandes y parecen aumentar de tama\u00f1o cuando llegan a mi casa. Eso se lo digo porque es la \u00fanica forma de explicar por qu\u00e9 me despert\u00e9 apenas con unos pasos. Le dije que era de madrugada. M\u00e1s exactamente como a las cuatro de la ma\u00f1ana. Y tampoco s\u00e9 exactamente el porqu\u00e9, pero me sent\u00ed con miedo. Es decir, no miedo sino como si por primera vez tuviera que ver con el mismo diablo. No pod\u00eda dormir. Los pasos se hab\u00edan detenido e imaginaba al tipo frente al edificio mirando hacia los apartamentos. Por fin me asom\u00e9. El tipo me vio. \u00abOiga\u00bb me grit\u00f3, \u00abBaje un momento\u00bb. No baj\u00e9. \u00bfQu\u00e9 iba a hacer bajando y para qu\u00e9? Me acost\u00e9. Sent\u00ed que el tipo no se mov\u00eda. No me dejaba dormir. Por fin o\u00ed los pasos alej\u00e1ndose por el puente. Me asom\u00e9 a la ventana y lo vi cruzar el puente Murillo en direcci\u00f3n a Los Mangos.<\/p>\n\n\n\n<p>En la ma\u00f1ana se lo coment\u00e9 a Rosa mi mujer. Ella me dijo que siempre estaba pendiente de tonter\u00edas de ese tipo. Lo dijo porque en verdad cuando hay un programa de suspenso en la televisi\u00f3n lo cambio; no puedo dormir si lo veo. Perdone. Le repito que me perdone la redacci\u00f3n de esta carta tan mal hecha pero lo que me interesa es narrarle lo mejor posible el asunto. De no ser as\u00ed usted no entender\u00e1 por qu\u00e9 estoy tan preocupado. Bueno. Al otro d\u00eda logr\u00e9 dormir completo. No s\u00e9 si el tipo pas\u00f3 o no. Pero como a los tres d\u00edas volvieron los pasos. Me sobresalt\u00e9, sent\u00ed taquicardia y todo. Me par\u00e9 de la cama y me serv\u00ed un vaso de agua. Los pasos desaparecieron. El hombre deb\u00eda estar frente al edificio mirando mi balc\u00f3n. Me asom\u00e9 por el cuarto de los muchachos y a trav\u00e9s de las coquetas de la jardinera, lo vi. Estaba parado como un poste mirando mi apartamento. Me beb\u00ed otro vaso de agua y me acost\u00e9. Esper\u00e9 que se retirara. De pronto salt\u00e9 otra vez de la cama, el tipo hizo un silbidito que me llen\u00f3 de miedo. Usted dir\u00e1 que soy un cobarde pero le juro que esos pasos resonando dentro de la casa me llenan de algo parecido a lo que debe significar vac\u00edo de vida, horror, no s\u00e9, no s\u00e9 expresarme, pero cr\u00e9ame que me produce un inmenso malestar. Me asom\u00e9 a la ventana y despu\u00e9s al balc\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abPor favor\u00bb dijo el hombre. \u00abBaje un momento\u00bb \u00bfQu\u00e9 hac\u00eda? El hombre pod\u00eda pasar toda su vida pasando por ah\u00ed a las cuatro sin dejarme dormir.<\/p>\n\n\n\n<p>No aguant\u00e9 m\u00e1s y fui al ba\u00f1o a ponerme una bata. Mi mujer se despert\u00f3. Me pregunt\u00f3 qu\u00e9 estaba haciendo con esa bata puesta a las cuatro y pico de la ma\u00f1ana. Le dije que no ten\u00eda sue\u00f1o y que quer\u00eda fumarme un cigarro en la sala. Me dijo que para eso no hac\u00eda falta ponerme una bata. Le dije que se fuera a dormir y me dejara en paz. Ella me dijo algo desagradable y yo le dije algo m\u00e1s desagradable. Eso se lo cuento para que usted vea hasta d\u00f3nde me lleva este tipo con sus pasos. Ahora el asunto era bajar sin que mi mujer se diera cuenta, porque \u00bfimag\u00ednese si ella me ve saliendo del departamento a esa hora y en bata? Lo menos que puede pensar es que estoy chiflado. Y pueda que sienta cierta inquietud con esos programas de horror y de suspenso que pasan por la televisi\u00f3n. Pero eso es otro asunto. No estoy nada loco, se\u00f1or. Pero para seguir el cuento el asunto es que esper\u00e9 a que mi mujer se durmiera. Eso no fue f\u00e1cil. Yo sab\u00eda perfectamente bien que ella estaba pendiente de m\u00ed con una oreja en la sala y otra en el cuarto. Puse m\u00fasica para que se sintiera menos mi persona caminando y despu\u00e9s que termin\u00f3 el disco me asom\u00e9 y la sent\u00ed durmiendo. El caso es que cuando la agarr\u00f3 el sue\u00f1o baj\u00e9. Por fin vi al hombre. Voy a tratar de describirlo. Es alto. Bastante alto. Un poco o quiz\u00e1 justo de su tama\u00f1o. Tiene la nariz grande. Es lo que m\u00e1s se destaca de \u00e9l. La nariz y los zapatos. Usa unos zapatos anormales. No puedo describirle c\u00f3mo son los zapatos, pero s\u00e9 que mientras me hablaba no pod\u00eda dejar de mir\u00e1rselos. Hasta pens\u00e9 que, en vez de pie, aquel hombre deb\u00eda tener patas de un animal raro y por eso ten\u00eda que usar esos zapatos. El hombre, por cierto, muy educado. Poca gente saluda inclinando la cabeza y cuando me vio inclin\u00f3 la cabeza. Me dio las buenas noches. Le respond\u00ed que no era de noche sino de madrugada. Eso me pareci\u00f3 un poco cortante con \u00e9l, puesto que hab\u00eda sido muy educado conmigo. Ahora tratar\u00e9 de reproducir lo m\u00e1s exactamente posible c\u00f3mo fue la conversaci\u00f3n usando las rayitas que ustedes los escritores usan para hacer una conversaci\u00f3n. F\u00edjese.<\/p>\n\n\n\n<p>Yo le dije:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Bueno, no es de noche. Ya es de madrugada.<\/p>\n\n\n\n<p>Y \u00e9l me dijo:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Usted perdone que lo haya sacado de la cama a esta hora. Pero necesitaba hablar con usted.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfY por qu\u00e9 \u2014dije yo\u2014 no lo hace ma\u00f1ana temprano? Me despierto a las siete y voy al trabajo a las siete y media. Si quiere desayunamos juntos en el caf\u00e9 del Cada.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Yo trabajo de d\u00eda se\u00f1or. S\u00f3lo tengo la noche para vivir y dormir.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfUsted vive cerca? \u2014yo le pregunt\u00e9 eso porque me di cuenta que no ten\u00eda carro. Si tuviera carro no me habr\u00eda molestado con sus pasos. Tambi\u00e9n pens\u00e9 que los pasos de aquel hombre, adem\u00e1s de sonar as\u00ed por el puente y la quebrada, sonaban as\u00ed por los pies anormales que tiene.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Yo vivo cerca \u2014respondi\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Mire, usted no me deja dormir: sus pasos me despiertan todas las madrugadas. Ahora por ejemplo despert\u00e9 incluso a mi mujer. Como usted comprender\u00e1 eso es una gran molestia.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014As\u00ed es \u2014dijo el se\u00f1or\u2014. Lo s\u00e9. Y usted disculpe.<\/p>\n\n\n\n<p>Bueno, se\u00f1or Feliciano, digamos que no dijo \u00abusted disculpe\u00bb pero en todo caso algo muy parecido.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfQu\u00e9 desea de m\u00ed? \u2014le pregunt\u00e9.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Quiero que cuente mi vida \u2014me dijo.<\/p>\n\n\n\n<p>Entonces me di cuenta que \u00e9l estaba equivocado. Que \u00e9l pensaba que yo era usted.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Usted, mi amigo, est\u00e1 en un error. Yo no puedo contar su vida.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00c9l crey\u00f3 ahora que yo se lo dec\u00eda porque no pod\u00eda escrib\u00edrsela por dif\u00edcil o algo parecido, quiero decir que \u00e9l no entend\u00eda el error.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Yo creo que s\u00ed \u2014dijo \u00e9l\u2014. No es muy complicada.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Pero lo que pasa es que yo no soy el que usted cree que soy \u2014le dije.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014S\u00e9 perfectamente bien con qui\u00e9n estoy hablando \u2014dijo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Est\u00e1 hablando con alguien parecido al se\u00f1or que usted busca.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Pensar\u00e9 despu\u00e9s en lo que acaba de decir. Pero por favor, escriba mi vida.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Le repito que yo no soy el se\u00f1or Martelli.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014S\u00e9 que usted es el se\u00f1or Martelli. Por favor no trate de aparentar otra identidad.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00c9sa fue exactamente la frase que dijo. Me doy cuenta que tengo una memoria extraordinaria y perdone la pedanter\u00eda. Tal vez se deba a mi oficio. Trabajo en Personal de un banco y tengo que retener los nombres y apellidos de mucha gente y trabajar con fichas todo el d\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014El se\u00f1or Martelli vive cerca pero no soy yo. S\u00e9 que vive en nuestro Condado, pero le repito que usted est\u00e1 en un error.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfDonde vive entonces?<\/p>\n\n\n\n<p>Aqu\u00ed fue donde lament\u00e9 de verdad no saber su direcci\u00f3n. Claro, en ning\u00fan momento se la hubiera dicho a esa hora. Pero en todo caso le hubiera prometido que para dentro de tantos d\u00edas, una vez que yo tomara contacto con usted, se la daba. Una vez que usted estuviera en cuenta del problema.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014No lo s\u00e9 \u2014le dije\u2014, pero si quiere averiguo y se la doy dentro de unos d\u00edas.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Mire \u2014dijo el hombre\u2014, lo que le pido es muy poco: cuente mi vida. Eso es todo.<\/p>\n\n\n\n<p>Yo estaba harto. Aquel hombre jam\u00e1s aceptar\u00eda a esa hora que hab\u00eda una equivocaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Cu\u00e9ntemela \u2014le dije\u2014. Pero trate de que sea corta.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfMi vida? \u00bfQue sea corta?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014No. Quiero decir que abrevie los m\u00e1s posible su historia.<\/p>\n\n\n\n<p>Me la cont\u00f3. Ahora no puedo reproducir completa la historia. Primero porque debo confesarle que mientras me lo contaba me imagin\u00e9 no s\u00f3lo a mi mujer sino a todo el departamento vi\u00e9ndome a esa hora en bata con un tipo as\u00ed y hablando. Imag\u00ednese. Y segundo porque no dejaba de preguntarme por la extra\u00f1a apariencia de sus zapatos. Los zapatos de todo el mundo terminan m\u00e1s o menos iguales. Pero \u00e9stos eran como guantes de boxeo con tacones. Imag\u00ednese. Pero bueno. Lo \u00fanico que me dijo fue que hab\u00eda nacido en La Guaira. Que hab\u00eda tomado un barco a los diecisiete a\u00f1os. Que viaj\u00f3 mucho. Que se cas\u00f3 con una extranjera. Trabaj\u00f3 (se me olvid\u00f3 la ciudad, el nombre de la ciudad, pero en todo caso una ciudad perdida en el mil demonio) en tal parte hasta que regres\u00f3 a Venezuela. La mujer lo dej\u00f3 al llegar. Se puso a beber como un condenado hasta que perdi\u00f3 el empleo. Ahora trabajaba por su cuenta arreglando cosas de las casas del Condado. Cosas como por ejemplo (dijo \u00e9l) poner un enchufe en otro lado, tumbar una mata.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfPor qu\u00e9 quiere que escriba su vida? \u2014le pregunt\u00e9. A\u00f1ad\u00ed si le parec\u00eda tan interesante.<\/p>\n\n\n\n<p>Me respondi\u00f3:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014No. No lo es.<\/p>\n\n\n\n<p>Por cierto, y antes que se me olvide, se\u00f1or Martelli, hay algo raro en este hombre. Primero habla o se expresa, para decirlo m\u00e1s correctamente, muy bien. O sea que no parece un hombre vulgar. Un hombre de trabajos caseros como \u00e9l dice. Parece m\u00e1s bien un hombre muy educado. De alta educaci\u00f3n. O como se dice: de formaci\u00f3n universitaria. Esto se lo cuento porque de verdad es muy extra\u00f1o que hable tan bien y que a la vez est\u00e9, como decimos aqu\u00ed, tan limpio.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Entonces, si usted considera su vida poco interesante, \u00bfpor qu\u00e9 quiere que yo la cuente?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Quisiera leerla \u2014me dijo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014No entiendo \u2014le respond\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Lo que usted escuch\u00f3: quisiera leerla.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Pero, \u00bfpor qu\u00e9?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014No lo s\u00e9 \u2014me dijo.<\/p>\n\n\n\n<p>Imag\u00ednese qu\u00e9 tipo se\u00f1or Martelli. \u00bfAh? Un tipo que no considera su vida interesante y que de paso, adem\u00e1s de querer leer algo no interesante, no sabe por qu\u00e9 desea hacerlo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Mire \u2014le dije\u2014, yo tengo fr\u00edo. Son las cinco de la ma\u00f1ana. Estoy cansado. De verdad. Adem\u00e1s me parece todo esto un disparate. (Yo estaba molest\u00e1ndome, de verdad. Pensaba en mi trabajo. Pensaba que despu\u00e9s terminar\u00eda cansado y durmi\u00e9ndome sobre la mesa y delante de todo el mundo como cualquier borrachito.)<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Por favor \u2014me dijo\u2014, cuente lo que yo le cont\u00e9. Escr\u00edbalo, por favor. Se lo pido.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfSi usted recibe en escrito lo que me cont\u00f3 dejar\u00e1 de pasar por aqu\u00ed a esta hora?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014S\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfMe lo promete?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014S\u00ed \u2014me dijo.<\/p>\n\n\n\n<p>Se me olvidaba decirle que el hombre usaba una gorra de lana y que el hombre usaba una chaqueta muy larga. Un tipo muy raro. Y volviendo al asunto me di cuenta despu\u00e9s de prometerle yo que le escribir\u00eda su vida en el l\u00edo en que me hab\u00eda metido. Usted me perdonar\u00e1 mil veces se\u00f1or Martelli, pero, \u00bfqu\u00e9 quer\u00eda que hiciera? Trate de entender mi posici\u00f3n: soy un hombre honrado. Sin vicios. Trabajo much\u00edsimo para levantar una familia honrada y digna. Y ese se\u00f1or cada vez que pasa a las cinco o cuatro de la ma\u00f1ana no me deja dormir. As\u00ed me voy a volver loco, \u00bfno? \u00bfUsted puede entenderlo, se\u00f1or Martelli? \u00a1Lo puede entender por Dios! Imag\u00ednese usted que mi mujer sali\u00f3 al balc\u00f3n. Justo cuando yo me desped\u00eda y \u00e9l prend\u00eda su cigarro o\u00ed que me grit\u00f3 desde el balc\u00f3n. \u00a1Qu\u00e9 haces ah\u00ed! Imag\u00ednese a esa hora mi mujer grit\u00e1ndome, yo que jam\u00e1s llego tarde a casa. Bueno, sub\u00ed. Tuve una discusi\u00f3n sumamente desagradable con mi mujer y me acost\u00e9. Ten\u00eda ganas de salir de la cama y darle una trompada a aquel tipo. De verdad, hay que ver lo que es no tener consideraci\u00f3n con los dem\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p>Bueno. El caso es que pens\u00e9 tirarle un balde de agua y que se fuera a otra parte con sus caprichos y listo.<\/p>\n\n\n\n<p>En el trabajo me fue muy bien ese d\u00eda. Trabaj\u00e9 bien y no me cans\u00e9 como tem\u00eda y regres\u00e9 temprano a casa. Mi mujer me estaba esperando. Lo primero que me pregunt\u00f3 fue:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfAhora dime qui\u00e9n es \u00e9se? <\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfC\u00f3mo le iba a contar toda esa historia? \u00bfQui\u00e9n lo va a creer?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Me confunde con Martelli \u2014te dije\u2014 y quiere que yo le cuente su vida.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Que se la cuente Martelli.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Pero \u00e9l est\u00e1 convencido de que Martelli soy yo, \u00bfqu\u00e9 quieres que haga?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Bueno. Qu\u00e9 importa. Cu\u00e9ntasela t\u00fa. Total no importa \u2014me dijo ella.<\/p>\n\n\n\n<p>Mi se\u00f1ora, se\u00f1or Martelli, es una gran admiradora suya. De verdad. No estoy exagerando nada. El otro d\u00eda me di cuenta y le confieso que hasta me dio un poquito de celos el asunto. Porque cuando usted estaba con su mujer tom\u00e1ndose un caf\u00e9, ella me dijo que ella hab\u00eda so\u00f1ado toda su vida con ser esposa de un artista. Eso me fastidi\u00f3 un poco. Tiene dos libros de usted. Yo no s\u00e9 si usted ha publicado m\u00e1s, pero en caso de ser as\u00ed, voy a aprovechar de pedirle que me los firme. Para yo regal\u00e1rselos a ella. Todo esto se lo cuento porque yo s\u00e9 que en el fondo ella quer\u00eda saber si yo era capaz de escribir una historia. Bueno. Me le\u00ed todas las novelas que hay en la casa, y a veces leo una que otra cosa interesante que aparece en la prensa, pero s\u00e9 que no podr\u00eda escribir. Ya le digo: son muy pocas las oportunidades que tengo para escribir, as\u00ed que casi no uso las palabras. Esto est\u00e1 un poco de m\u00e1s pero es que tengo que confesarle que estuve leyendo <em>Pobres Gentes<\/em> del escritor ruso Dostoievski. Usted sabe que esa novela est\u00e1 escrita con cartas. Esa novela no pude terminarla, se lo confieso. Cuando iba casi por el final me doli\u00f3 tanto todo eso que dej\u00e9 el libro. Es posible que yo sea un poco sentimental, como dicen, pero no aguant\u00e9 tanto dolor. \u00bfPobre gente, verdad? Hay que ver c\u00f3mo ha sufrido ese pueblo, \u00bfno?<\/p>\n\n\n\n<p>Y uno aqu\u00ed quej\u00e1ndose porque subieron un poco el precio de la cerveza. Eso es el colmo. Pero como le dec\u00eda, antes de escribirle, como ten\u00eda que hacerlo, trat\u00e9 entonces de acordarme de las cartas del escritor ruso para que m\u00e1s o menos la carta m\u00eda saliera m\u00e1s o menos bien. No cog\u00ed el libro otra vez porque como le dije ese escritor pega demasiado. Prefiero las novelas de Gallegos. Pero sobre todo los libros que llaman Best-Seller. Se pasa bien el rato y uno despu\u00e9s duerme tranquilo.<\/p>\n\n\n\n<p>Bueno. Le estoy quitando el tiempo. El caso es que me puse a escribir lo que el hombre hab\u00eda contado. No me quit\u00f3 m\u00e1s de dos cuartillas, pero me cost\u00f3 un triunfo hacerlo. Le ped\u00ed a Sonia, una compa\u00f1era de trabajo, que me corrigiera la redacci\u00f3n y que me la pasara en limpio. No tanto por \u00e9l, por el se\u00f1or de los zapatos raros, sino por mi mujer. Yo sab\u00eda que ella esperaba con muchos deseos conocer mi historia. Cuando la ley\u00f3 me dijo que estaba muy bien escrita. Imag\u00ednese. Lleg\u00f3 el tercer d\u00eda. El d\u00eda anterior hab\u00eda escrito la historia. La ten\u00eda sobre la mesa de noche y lista para entreg\u00e1rsela al se\u00f1or. No pude dormir. Por fin sent\u00ed los pasos. Por primera vez no s\u00f3lo no me asustaron sino que me alegr\u00f3 saber que hab\u00eda llegado. Me asom\u00e9 por el balc\u00f3n, le hice una se\u00f1al y le dije bajito que ya bajaba (yo vivo en el segundo piso).<\/p>\n\n\n\n<p>Me puse la bata y baj\u00e9. Estaba como siempre con su nariz grande con su gorra de lana y sus zapatos como guantes de boxeo. Lo salud\u00e9 y me ofreci\u00f3 un cigarro.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bf\u00c9sa es mi vida? \u2014me pregunt\u00f3 mirando las dos cuartillas que yo sosten\u00eda en mi mano derecha.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014As\u00ed es \u2014le dije\u2014. \u00c9sta es su vida.<\/p>\n\n\n\n<p>Me sent\u00eda orgulloso. De verdad. Y pens\u00e9 mucho en usted. Debe ser hermoso poder entregarle un libro terminado a su esposa, \u00bfverdad? Estoy seguro que s\u00ed. Uno trabaja todo el d\u00eda, se\u00f1or Martelli, pero \u00bfqu\u00e9 queda del trabajo de uno? Es verdad: existe la satisfacci\u00f3n de que el trabajo de uno sea necesario para la empresa o donde sea que uno trabaje, y tambi\u00e9n es muy bueno cuando un compa\u00f1ero de trabajo se le acerca a uno y le dice: \u00abLo felicito, compadre. Usted trabaja como Dios manda\u00bb. Pero, \u00bfqu\u00e9 queda de ese trabajo que uno pueda llev\u00e1rselo a su mujer? S\u00f3lo el cheque del mes, se\u00f1or Martelli. Un cheque que se hace nada. \u00c9sa es la verdad. Pero bueno, no vaya a creer que yo me siento mal por eso. Eso no es verdad. Ya le dije que yo estoy contento con mi trabajo y creo que cumplo muy bien. Y gracias a Dios mis hijos est\u00e1n sanos y se educan en los mejores colegios y ma\u00f1ana dir\u00e1n de m\u00ed que con el sudor de mi frente llegaron a ser universitarios y estoy seguro que sentir\u00e1n orgullo de m\u00ed. (Le confieso que se me aguaron los ojos.) Y es que el mundo olvida, se\u00f1or Martelli, que hay mucha gente desconocida que trabajan como perros para que sus hijos lleguen m\u00e1s tarde a ser grandes personas. Y la gente siempre dice: \u00abQu\u00e9 grande es el ministro Fulano\u00bb. Pero se olvidan del viejo. Del pobre viejo que tuvo que partirse el alma para que su hijo llegara a ser ese gran ministro.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero bueno. Ahora vuelvo a mi historia. El caso es que el hombre me sorprendi\u00f3:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfMe la puede leer? \u2014me dijo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfPor qu\u00e9 no la lee usted? \u2014le pregunt\u00e9.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Porque no s\u00e9 leer \u2014me dijo.<\/p>\n\n\n\n<p>Palabra que me enfureci\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfAs\u00ed que usted me pide que le escriba su vida y ahora me dice que no sabe leer? Entonces, \u00bfpara qu\u00e9 demonios quer\u00eda tenerla escrita? \u00bfUsted est\u00e1 loco? \u00bfUsted me est\u00e1 tomando el pelo? Usted quiere sacarme de quicio, \u00bfno?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014No se\u00f1or. Y perdone. Pero quer\u00eda tener mi vida escrita por usted.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfPero usted no se da cuenta que entonces yo podr\u00eda mentirle? \u00bfQue todo el mundo podr\u00eda mentirle? \u00bfQue todo el mundo al leer esta tonter\u00eda podr\u00eda enga\u00f1arle con cualquierhistoria inventada?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Usted no. Usted no me enga\u00f1ar\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfPor qu\u00e9? D\u00edgame.<\/p>\n\n\n\n<p>El hombre no respondi\u00f3. Sent\u00ed la luz del balc\u00f3n y me di cuenta que mi mujer estaba arriba oy\u00e9ndonos y presenciando nuestro encuentro.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Usted teme que yo vuelva. Que yo quede defraudado.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfSeguro?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014S\u00ed\u2014dijo \u00e9l.<\/p>\n\n\n\n<p>Entonces le dije:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Bueno. Muy bien. Oiga muy bien lo que dice su vida.<\/p>\n\n\n\n<p>Entre par\u00e9ntesis, se\u00f1or Martelli, le cuento \u00edntegra la historia para que cuando \u00e9l vaya a verlo ya usted lo conozca. As\u00ed le ser\u00e1 m\u00e1s f\u00e1cil salir de este asunto. La historia es la siguiente. (La paso directamente de las dos cuartillas que corrigi\u00f3 mi compa\u00f1era de trabajo, Sonia.)<\/p>\n\n\n\n<p>Nac\u00ed en La Guaira. Mis padres eran venezolanos. Estuve acompa\u00f1ando al viejo en su trabajo. Mi padre ten\u00eda una botica. Yo lo acompa\u00f1aba a vender y lo ayudaba. Cuando cumpl\u00ed diecisiete a\u00f1os me aceptaron como ayudante de cocina en un barco de carga que iba hacia Nueva York. Trabaj\u00e9 en Nueva York en distintos oficios. Luego viaj\u00e9 a Europa. Me cas\u00e9 all\u00ed con una muchacha espa\u00f1ola. Viv\u00ed en diferentes ciudades de Europa ejerciendo toda clase de oficios. Llegu\u00e9 a ser cantante. Una ma\u00f1ana mi mujer me dej\u00f3 y volv\u00ed a Venezuela. Me dediqu\u00e9 a emborracharme y a vivir de la miseria que me daban en los bares por una canci\u00f3n de amor. Yo las cantaba y beb\u00eda. Despu\u00e9s dorm\u00eda en la calle. Un d\u00eda me dije que mi vida deb\u00eda tener un sentido. Dej\u00e9 el alcohol y busqu\u00e9 a un viejo amigo del Condado. \u00c9l me ofreci\u00f3 trabajo: le acompa\u00f1aba a arreglar todo tipo de desperfectos que aparec\u00edan en las casas del Condado. De ese modo me cur\u00e9. Hoy en d\u00eda bebo poco. Trabajo bastante. A veces hago un viajecito al interior donde tengo una amiga. Cuando pienso en mi esposa espa\u00f1ola, siento tristeza. No podr\u00eda casarme. Pero soy bastante feliz.<\/p>\n\n\n\n<p>El hombre de los zapatos como guantes de boxeo se qued\u00f3 mir\u00e1ndome.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfQu\u00e9 le pareci\u00f3? \u2014le pregunt\u00e9.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Est\u00e1 bien \u2014me dijo\u2014. Pero falta algo, se\u00f1or Martelli.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfQu\u00e9 cosa? Aqu\u00ed est\u00e1 todo lo que usted me cont\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014No estoy seguro. Pero de todas formas, aun as\u00ed falta algo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Le repito \u2014le dije\u2014 que si falta algo es por culpa suya. Lo olvid\u00f3 cuando cont\u00f3 su historia. \u00bfQu\u00e9 quiere que haga?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Falta algo m\u00e1s importante que todo lo que escuch\u00e9 hasta ahora \u2014me dijo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014D\u00edgamelo y yo se lo a\u00f1ado enseguida \u2014dije.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Yo no podr\u00eda dec\u00edrselo. Nunca podr\u00eda dec\u00edrselo. Usted tiene que descubrirlo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Mire \u2014le dije\u2014. Yo estoy cansado. De paso no soy el se\u00f1or Martelli. Estoy cansado de usted, de su bendita historia.<\/p>\n\n\n\n<p>Le entregu\u00e9 el papel y me desped\u00ed. Mi mujer me esperaba en la sala.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014O\u00ed todo \u2014me dijo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Est\u00e1 loco \u2014le dije.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Tal vez \u00e9l tiene raz\u00f3n. Tal vez deb\u00edas fijarte m\u00e1s en \u00e9l.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfPero de qu\u00e9 me voy a fijar?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014No lo s\u00e9 \u2014dijo ella.<\/p>\n\n\n\n<p>Yo estaba cansado del hombre de los pies como guantes de boxeo. Estaba cansado de hacer el papel de imb\u00e9cil escribiendo vidas ajenas. As\u00ed que le dije a mi mujer que si volv\u00eda, si aquel tipo volv\u00eda, le tiraba todos los porrones del balc\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Y el hombre volvi\u00f3. Le juro se\u00f1or Martelli que me tiene loco. No me deja dormir. De paso mi mujer se despierta con el ruido del picop y de la cocina cuando preparo el caf\u00e9. Porque para distraerme preparo caf\u00e9. Despu\u00e9s no puedo dormir. Estoy desesperado. \u00bfQu\u00e9 pod\u00eda hacer si no era ir en su ayuda? Una semana despu\u00e9s de aquel encuentro y de haber pasado todos los d\u00edas despert\u00e1ndome a las cinco de la ma\u00f1ana, fui a ver el rector de la Universidad del Condado. Usted lo conoce. Don Manuel Alfredo me recibi\u00f3 amablemente y me pidi\u00f3 que me sentara. En su casa hay dos perros enormes, se\u00f1or Martelli, y cr\u00e9ame que estuve a punto de correr de ah\u00ed, porque as\u00ed no se puede hablar. \u00c9l se dio cuenta, espant\u00f3 a los perros, y me ofreci\u00f3 caf\u00e9. Tomamos caf\u00e9 y le ped\u00ed que me perdonara que s\u00f3lo deseaba la direcci\u00f3n suya, se\u00f1or Martelli, que necesitaba hablar con usted. El rector me la entreg\u00f3 escrita de pu\u00f1o y letra. Yo le agradezco que me perdone, se\u00f1or Martelli, pero por favor ay\u00fadenos a resolver este problema.<\/p>\n\n\n\n<p>De usted agradecido para siempre.<\/p>\n\n\n\n<p>Mi mujer, su admiradora, y yo, otro humilde admirador.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\">Pedro Mart\u00ednez Mart\u00ednez<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\">Caracas, 1975, en mes de febrero<\/p>\n\n\n\n<p>P.D. Acabo de sentir sus pasos, se\u00f1or Martelli. Lo estoy oyendo llegar. He pasado la noche \u00edntegra escribi\u00e9ndole esta carta. Ahora llega. No s\u00e9, jam\u00e1s podr\u00e9 explic\u00e1rselo, pero siento miedo, se\u00f1or Martelli. De verdad siento miedo, un miedo muy raro. Ahora se detiene. Dios m\u00edo. Se acaba de detener frente al edificio. Seguro que mira nuestro balc\u00f3n. S\u00e9 que jam\u00e1s podr\u00e9 tirarle ning\u00fan porr\u00f3n ni nada. Est\u00e1 ah\u00ed y se mover\u00e1, pero ser\u00e1 despu\u00e9s de qui\u00e9n sabe qu\u00e9 eternidad de horas. Por favor, se\u00f1or Martelli, ay\u00fadenos. Imag\u00ednese que la semana pasada fui a la playa, \u00bfsabe?, y me le qued\u00e9 mirando a los pies, a los pies de mi mujer. No s\u00e9. Me sent\u00ed mal. No me gustaron nada. Esa noche no pude dormir, no por esperarlo, al hombre de los pies de plomo, sino por eso, porque me di cuenta que no hice otra cosa que mirar pies. Estuve todo el tiempo en la playa mir\u00e1ndole los pies a todo el mundo. Qu\u00e9 raro, \u00bfno? Nunca me hab\u00eda fijado mucho en ellos. Son muy raros. Los de mi mujer por ejemplo parecen como demasiado gordos para ella. No entiendo muy bien lo que pasa pero no aguanto v\u00e9rselos desnudos. Le pido que se ponga cualquier cosa encima. Eso nunca me hab\u00eda pasado. \u00bfSer\u00e1 que ese tipo con los pies de plomo y ese insomnio me han da\u00f1ado un poco los nervios? Ahora, por ejemplo, cuando dejo de escribir para descansar, para que mis ideas se aclaren, veo mis pies. Los veo una y otra vez: los he tenido siempre conmigo y ahora que los veo ah\u00ed, en el piso, no los entiendo. Perdone tanta tonter\u00eda. Le ruego que me ayude, su amigo. P. M. M.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Francisco Massiani Grace A Ilse Castillo Todo comenz\u00f3 porque Daniel me mostr\u00f3 las fotos que hab\u00eda tomado en Perugia. 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