{"id":10595,"date":"2024-01-04T19:42:41","date_gmt":"2024-01-04T19:42:41","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=10595"},"modified":"2024-01-04T19:50:15","modified_gmt":"2024-01-04T19:50:15","slug":"cronica-cabrujas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/cronica-cabrujas\/","title":{"rendered":"Dos cr\u00f3nicas de Jos\u00e9 Ignacio Cabrujas"},"content":{"rendered":"\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Testimonio y homenaje<\/h3>\n\n\n\n<p>Esta noche tengo regocijo en la memoria, tal vez porque recordar es un estupendo placer de la inteligencia. Sobre todo recordar a quien ha sido buen compa\u00f1ero de vida, gente de trecho en trecho, como deber\u00eda ser la gente. Treinta a\u00f1os me separan hoy de una noche en la Plaza Carabobo. Rom\u00e1n Chalbaud y yo, saliendo de un fracasado ensayo en un fracasado teatro, elucubrando una fracasada pel\u00edcula. Y all\u00ed, frente a la Polic\u00eda T\u00e9cnica Judicial, como se ver\u00e1, un p\u00e9simo sitio, estaba Rolando Pe\u00f1a a golpe de una de la ma\u00f1ana, recitando a todo lo que le daba la memoria un deprimente mon\u00f3logo de Ant\u00f3n Ch\u00e9jov que para nada le iba a quien en ese momento me pareci\u00f3 apenas un mocet\u00f3n atarantado. Era \u201cEl canto del cisne\u201d, no el de Rolando, sino el de un viejo actor ruso harto precisamente de su fracaso.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed lo vi, tenso y, sobre todo, intenso, pronunciando a manera de conjuro, invocando el anhelo de Stanislavsky, unas palabras a mitad de escena y totalmente absurdas en la aspereza de la Plaza Carabobo: \u201cEste hueco, negro, ay Misha, se ha tragado los mejores a\u00f1os de mi vida, mi juventud, mis ilusiones\u201d. Se refer\u00eda Ch\u00e9jov a la oscura platea de un gran teatro, sin espectadores ni testigos. Pero dicho por Rolando, frente a la Petejota, no pude menos que renovar en mi vida el sentido de ese hueco que en ese instante sonaba a pa\u00eds agujero, a Caracas agujero y, sobre todo, a lo que nos aguardaba pero que a\u00fan no \u00e9ramos capaces de medir en barriles, sino en vulgares hoyos.<\/p>\n\n\n\n<p>De todas maneras era un mal augurio y una blasfemia contemplar a un joven, declamando sobre el fracaso de un anciano. Ese d\u00eda, Rolando estuvo a punto de ofrecerme unos cuantos carajazos al intuir que yo pon\u00eda en duda su talento histri\u00f3nico. Pero la cosa no pas\u00f3 a mayores tal vez por la cercana presencia del Poder Judicial.<\/p>\n\n\n\n<p>Rom\u00e1n lo conoc\u00eda. Tanto, que hab\u00eda sido actor en una de sus primeras pel\u00edculas: me refiero a Cuentos para mayores, donde Pe\u00f1a aparec\u00eda de muchach\u00f3n moderno y despreocupado caminando por las calles de un Petare colonial medianamente ex\u00f3tico. Entonces usaba franelita y exhib\u00eda los b\u00edceps a lo West Side Story. Pero nada de Leonard Berstein. Puro Chelique Sarabia y sobre todo puro H\u00e9ctor Cabrera, puro \u201cRosario\u201d, luz del d\u00eda o del cielo y el impudor de Rom\u00e1n transformando todo aquello en serenata de postigo y calle empedrada, como Guanajuato o San Miguel Allende.<\/p>\n\n\n\n<p>Entonaba Cabrera, \u201cRosario\u201d, dispuesto a cortejar a una chica casadera, y Rolando hac\u00eda de bulto en segundo plano, de acompa\u00f1ante del gal\u00e1n como en las viejas pel\u00edculas mexicanas cuando Negrete, acompa\u00f1ado de unos cuantos Pe\u00f1as sindicalizados, proclamaba su amor por la sin par Gloria Mar\u00edn. Ins\u00f3lito comienzo para quien esta noche se nos presenta como leg\u00edtimo artista de vanguardia. \u00bfQu\u00e9 otro artista pl\u00e1stico del mundo o de este agobiado continente debut\u00f3 de sombra, de relleno de imagen, de miembro an\u00f3nimo de un combo tel\u00farico?<\/p>\n\n\n\n<p>Esa noche, superada la antipat\u00eda, Rolando nos llev\u00f3 a una de sus casas que eran m\u00faltiples y dependientes de las compa\u00f1\u00edas femeninas. En esa oportunidad se trataba de la residencia de una ciudadana argentina, vestida de sat\u00e9n, y dispuesta a ofrecernos, cosa que hizo, lo juro, una infusi\u00f3n de yerba mate servida en su correspondiente cazuelita. Yo estaba asombrado, no solo porque era la primera vez que consum\u00eda yerba alguna, sino por la conducta estrafalaria de este a quien despu\u00e9s se le conoci\u00f3 como El Pr\u00edncipe Negro, pase\u00e1ndose por aquel apartamento convertido en estancia pampera, donde de un momento a otro pod\u00eda irrumpir alg\u00fan gaucho de boleadoras, sin mayor asombro.<\/p>\n\n\n\n<p>Siempre he tenido por norma que conocer a una persona es preguntarle qu\u00e9 hace, puesto que en Latinoam\u00e9rica no existe ninguna otra posibilidad de definir a un ser humano. Rolando me asegur\u00f3 que era actor accidental, pero sobre todo bailar\u00edn contempor\u00e1neo y cuando trat\u00e9 de imaginarlo alado, pr\u00edncipe de Giselle, consorte del Hada de Az\u00facar o Espectro de la Rosa, procedi\u00f3 a decirme que lo suyo era la vanguardia y que por esa raz\u00f3n pertenec\u00eda al pol\u00e9mico grupo de Grishka Holguin, bailarines de pies sucios, enemigos de cualquier zapatilla y de esos que ensayan en mono y se arrastran por el piso elevando el torso cada vez que se refieren al infinito, o a la soledad, o a la bomba de hidr\u00f3geno o a la poluci\u00f3n o a la mala vida.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed lo conoc\u00ed y a\u00f1os m\u00e1s tarde o tal vez meses m\u00e1s tarde, puesto que soy incapaz de recordar fechas, volv\u00ed a top\u00e1rmelo, esta vez en la Universidad Central de Venezuela, ahora de malla y toalla atravesada. Ese d\u00eda me propuso un espect\u00e1culo llamado Testimonio. Seg\u00fan su propia ocurrencia, \u00edbamos a compartir el formidable escenario de la Facultad de Arquitectura, \u00e9l con una coreograf\u00eda sobre muerte, violencia y guerrilla, obligaci\u00f3n de los sesenta, y yo, con un mon\u00f3logo a\u00fan in\u00e9dito denominado \u201cTerrible situaci\u00f3n de un necr\u00f3fago\u201d. Y as\u00ed se hizo, m\u00e1s por su pasi\u00f3n, que por mi escepticismo. As\u00ed me oblig\u00f3 al punto de amenazarme con unos cuantos co\u00f1azos de fallar yo en mi escritura o en mi capacidad de memoria.<\/p>\n\n\n\n<p>La coreograf\u00eda de Rolando seg\u00fan pude enterarme en el \u00faltimo ensayo, consist\u00eda en unos pasos y revolcones febriles, aunque, dicho en su honor, casi siempre verticales y en la proyecci\u00f3n Kodak de unas diapositivas con manchas y explosiones de sangre y muertos, reflejadas en su pecho, en su espalda, su cabeza y hasta en su culo, como si todo \u00e9l fuese un dep\u00f3sito de violencia, de Fidel Castro, de Sierra Maestra y hasta la victoria siempre. Aquello fue un delirio consagrante a los ojos del cen\u00e1culo vanguardista de la Facultad de Arquitectura, Vaticano de las audacias. A punto estuvimos de salir en hombros de fan\u00e1ticos que ese d\u00eda nos proclamaron como aut\u00e9nticos reyes de un sonido nunca escuchado, de un cuerpo nunca visto, de una palabra nunca dicha. Guardo en mi memoria la noche de Testimonio como el mejor regalo que he recibido de este artista.<\/p>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s fue escucharle sus coreograf\u00edas te\u00f3ricas en el rebelde Cafet\u00edn de la Facultad de Ingenier\u00eda. Como por ejemplo aquel d\u00eda que el Pr\u00edncipe me relat\u00f3 una idea para ser realizada en el Aula Magna con la m\u00fasica de El lago de los cisnes. Quer\u00eda Rolando inspirarse en los movimientos de Petipa y reproducir nada menos que los cuatro o cinco actos de tan singular partitura, solo que danzada, en lugar de balletistas, nada menos que por Adriano Gonz\u00e1lez Le\u00f3n en el rol de El Pr\u00edncipe, por Elisa Lerner caracterizada de El Cisne Negro y por Salvador Garmendia resolviendo los complicados fuetes del Embajador de China. Deseaba all\u00ed, Rolando, traer al Aula Magna una buena parte de los mendigos y locos de la ciudad, encabezados por el hermos\u00edsimo y rubicundo Luis Lucsick, interpretando el papel de Brujo Malvado que tanto da\u00f1o le hace al amor.<\/p>\n\n\n\n<p>Pretend\u00eda mi amigo que yo me desempe\u00f1ase en el rol de El Buf\u00f3n y que el actual ministro de Relaciones Interiores, Jes\u00fas Carmona, hiciese el papel de El Chambel\u00e1n. Como es natural, el espect\u00e1culo no encontr\u00f3 ni acogida ni mucho menos financiamiento, pero a los pocos d\u00edas, este hermoso amigo a quien siempre consegu\u00ed con un proyecto, me propuso algo m\u00e1s cercano. Era el tiempo de Henry Miller y esas horribles traducciones argentinas donde el \u00f3rgano sexual masculino suele llamarse \u201cpicha\u201d, miseria cultural de aquel momento. As\u00ed, en la Sala de Conciertos de la UCV, presentamos el aguerrido Pe\u00f1a y este servidor, un espect\u00e1culo de danza y palabra denominado Homenaje a Henry Miller, donde Rolando, torso desnudo, mallas negras y este servidor, vestido de lo que era, es decir, de intelectual resentido, interpret\u00e1bamos las infinitas y jactanciosas sexualidades parisinas del gringo renegado.<\/p>\n\n\n\n<p>No hab\u00eda m\u00fasica. Rolando bailaba y yo le\u00eda. Rolando bailaba al filo de la palabra, bailaba lo que decid\u00eda, sin proyecto, sin idea, a lo que diera, pero sobre todo, a lo que sucediera. Treinta y tantos solidarios, casi siempre arquitectos, nos saludaron con v\u00edtores en un espect\u00e1culo que jam\u00e1s logr\u00f3 llenar las butacas de la Sala de Conciertos, pero que fue calificado de intransigente y osado.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde all\u00ed fue la vida. Cada vez que Rolando ha tenido a bien decirme que es pintor o artista pl\u00e1stico o como se le quiera llamar, tiendo a no creer del todo en esa c\u00e9dula. Me cuesta trabajo reducirlo. Rolando es artista, simplemente. Ni pl\u00e1stico, ni de goma, ni de madera, sino de temperamento, por no decir de rabia. Sin \u00e9l, no podr\u00edamos explicarnos o, lo que es peor, no podr\u00edamos relatarnos. Rolando es un provocador en el m\u00e1s riguroso sentido de la palabra, es decir, aquel que estimula, aquel que molesta. Aquel que no se resigna. Rolando supo mantenerse como atractivo de una aldea frente a la cual se convirti\u00f3 en disonancia. Verlo, o mejor dicho, presenciarlo, es creer en un espect\u00e1culo, no s\u00e9 si de arte, no me importa, pero s\u00ed del ser humano, que s\u00ed me importa.<\/p>\n\n\n\n<p>Est\u00e1n aqu\u00ed, ahora cuando lo celebramos, los barriles que somos, la simple y sensata reducci\u00f3n que alguien ha hecho de nuestra vida. Barril que es tosco como somos y dorados como se nos dice. Barril adorno, y barril cuenta. No habr\u00e1 p\u00e1jaros ni \u00e1rboles ni mares en el arte de este excepcional ciudadano. Nadie los busque. Solo el relato, casi fr\u00edo, casi austero de lo que nos permite existir a pesar de nosotros mismos. La historia de un pa\u00eds que desde 1922 se cuenta por barriles, es decir, por recipientes.<\/p>\n\n\n\n<p>Vi\u00e9ndolos aqu\u00ed, apilonados, vuelvo a repetirme la misma pregunta: \u00bfqu\u00e9 hay adentro ahora que Rolando los ha convertido en fachada? \u00bfQu\u00e9 es ese l\u00edquido all\u00ed guardado? Testimonio y homenaje: all\u00ed vivimos, all\u00ed nos hierven, nos procesan, nos refinan, nos exportan. Pero Rolando ha tenido el decoro de no mostrar el contenido. Tan solo la fachada.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">El poste<\/h3>\n\n\n\n<p>El martes se me fue la luz. Estuvo parpadeando unos minutos, indecisa, y de repente, se ausent\u00f3, sartreana, como una sensaci\u00f3n de posguerra. Se va la luz y uno de inmediato adquiere eso que Heidegger denominaba \u00abla conciencia de s\u00ed\u00bb o el \u00abacto de la espera\u00bb que consiste en dar vuelticas por la casa y mirar hacia el techo y no saber qu\u00e9 hacer con la vida puesto que el exceso de \u00abyo\u00bb suele desconcertarnos hasta el punto de tornarse en una sensaci\u00f3n de vac\u00edo existencial de esas que t\u00fa te preguntas: \u00bfSer\u00e9 yo tan bolsa como me siento? para que el ser te conteste: \u00a1Hijo!, \u00a1y peorcito!<\/p>\n\n\n\n<p>Durante dos horas, estuve por ah\u00ed merode\u00e1ndome, convencido de que en julio cumplo cincuenta y cuatro a\u00f1os y no he hecho nada que valga la pena. Cuando estaba a punto de irme a almorzar solitario y perro, reconfortado a medias con el pensamiento de unos calamares, la energ\u00eda el\u00e9ctrica regres\u00f3 a la casa tras siete t\u00edmidos intentos. No s\u00e9 por qu\u00e9, pero pens\u00e9 una vez m\u00e1s en la presidencia de R\u00f3mulo Gallegos. \u00daltimamente me ha dado por pensar en la presidencia de R\u00f3mulo Gallegos cada vez que tengo un contratiempo. Y me descubro a m\u00ed mismo dici\u00e9ndome: \u00ab\u00a1Qu\u00e9 bonita era la presidencia de R\u00f3mulo Gallegos, cuando R\u00f3mulo Gallegos hablaba de cuando en cuando y dec\u00eda Tantant\u00e1n, tantant\u00e1n, tantant\u00e1n&#8230; tat\u00e1n&#8230; Tacan, tacan&#8230; tantant\u00e1n. \u00a1Qu\u00e9 diferente a P\u00e9rez Jim\u00e9nez, que lo \u00fanico que dec\u00eda era: Ruquiruqui, ruqui, ruqui, ruqui, ruqui, plam, plam\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Estaba pues en esa pendejada, cuando decid\u00ed regalarme unos vermicelli con albahaca y ralladura de tomate. Record\u00e9 que en la nevera hab\u00eda guardado un pedacito de parmesano duty-free, adquirido en Margarita y sin m\u00e1s abr\u00ed la portezuela del freezer. Silencio. La vida me ha ense\u00f1ado a reconocer un freezer apagado y \u00e9ste era un freezer inerte, ausente, con esa peculiar manera que tienen los freezers de irse y generar angustia, porque t\u00fa dices: de aqu\u00ed a la seis&#8230; \u00bfqu\u00e9 ser\u00e1 de estas sardinitas?<\/p>\n\n\n\n<p>No hab\u00eda corriente.<\/p>\n\n\n\n<p>Ni en la nevera, ni en la cocina, ni en el Picatodo Moulinex, ni en la lavadora, ni en el televisor del dormitorio. Inexplicablemente todos los bombillos de la casa donde vivo, encend\u00edan si uno le daba al tuturito. Es decir: hab\u00eda corriente, pero corriente selectiva, corriente goda. Aqu\u00ed s\u00ed y all\u00e1 no, acull\u00e1 funciona, pero en denantico ni de vaina, m\u00e1s aca\u00edta s\u00ed hay, pero detrasito no hay, un enchufe s\u00ed y otro no, aqu\u00ed prende, pero enfrentico se apaga. La plancha s\u00ed, pero el sart\u00e9n el\u00e9ctrico, no. El tocadiscos s\u00ed, pero la lamparita no.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Corriente a medias, maestro\u2014, fue el diagn\u00f3stico de Orlando, el electricista que se la pasa en la esquina, junto a la bodeguita. Felizmente no hay nada en la brekera, as\u00ed que qu\u00e9dese tranquilo, porque el problema no es suyo, sino de la compa\u00f1\u00eda de la luz el\u00e9ctrica. Eso debe ser que est\u00e1n trabajando en la avenida, y vaya usted a saber el reguero que habr\u00e1n hecho.<\/p>\n\n\n\n<p>Dijo eso con una autoridad que ni el ingeniero jefe de la Mitsubishi a la hora de explicar una ca\u00edda de voltaje en la ensambladura de motocicletas.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Pero el problema es m\u00edo, Orlando, porque yo me iba a hacer mi pastica. \u00bfC\u00f3mo no va a ser m\u00edo el problema, Orlando?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Siempre hay pollo en la esquina de abajo\u2014, fue su respuesta, propia de un hombre acostumbrado a vivir en la posguerra, porque aqu\u00ed, despu\u00e9s de la Batalla de Carabobo, todo ha sido, en realidad, posguerra.<\/p>\n\n\n\n<p>En mi larga experiencia como suscriptor de la Compa\u00f1\u00eda de luz el\u00e9ctrica, he sufrido avatares diversos: interrupciones del flujo, sobrecargas del flujo, disminuciones del flujo, amaneramientos del flujo, inconstancias del flujo y hasta traiciones del flujo. Pero esto del flujo parcial, realmente nunca me hab\u00eda sucedido.<\/p>\n\n\n\n<p>Fue as\u00ed como se me ocurri\u00f3 llamar al 662-22-22, que es el tel\u00e9fono de la secci\u00f3n de Reclamos de la Compa\u00f1\u00eda An\u00f3nima La Electricidad de Caracas, tambi\u00e9n conocida como SAICA-SACA, siglas que jam\u00e1s he logrado entender, pero que figuran en la parte superior del recibito. All\u00ed, la mayor parte de las veces, atiende Belkys Chac\u00edn, con quien suelo sostener conversaciones de esta \u00edndole:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Buenos d\u00edas, Belkys.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Buenos d\u00edas, se\u00f1or Cabrujas. \u00bfProblemitas con el servicio?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Desde hace media hora, Belkys.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfY qu\u00e9 ser\u00eda lo que pas\u00f3, se\u00f1or Cabrujas?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Que primero hubo tres apagoncitos, mi amor. Y despu\u00e9s, como un chisporroteo en el bombillo de la l\u00e1mpara.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfQu\u00e9 tipo de chisporroteo?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Tipo abejorro, Belkys&#8230; como si un abejorro se estuviera achicharrando dentro del bombillo. Una cosa como cruuuu.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00a1Ah! Eso es t\u00edpico del ramal 6, se\u00f1or Cabrujas, que anda echando broma desde antier. Pero la cuadrilla sali\u00f3 a las nueve, as\u00ed que c\u00f3jase el d\u00eda libre porque el servicio le va a regresar como a las ocho y se le va a volver a ir sobre las once, para que se acueste temprano. Por cierto que hay un ofert\u00f3n de velas en la Central Madeirense, no vaya a ser que se le hayan acabado.<\/p>\n\n\n\n<p>Y dicho y hecho, porque la palabra de Belkys es or\u00e1culo.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero esta vez no estaba Belkys, sino una telefonista de esas que mascan caramelitos de leche y empegostan las eses para acentuar la jerarqu\u00eda. De entrada me sent\u00ed desamparado, como Orfeo, cuando le pide permiso a Caronte para atravesar el ri\u00edto, porque la escuch\u00e9 decir: \u2014Servicio de Atenci\u00f3n al P\u00fablico, buenos d\u00edas\u2014 y no le cre\u00ed ni Servicio, ni Atenci\u00f3n, ni buenos d\u00edas. P\u00fablico, s\u00ed, y como se dice, de vaina.<\/p>\n\n\n\n<p>Con la delicadeza del caso, me atrev\u00ed a relatarle lo que estaba sucediendo, tratando de aparentar una cierta dignidad no exenta de decoro. No hab\u00eda corriente, es decir, s\u00ed hab\u00eda corriente, pero no del todo porque hab\u00eda puntos con corriente y puntos sin corriente, electrodom\u00e9sticos que encend\u00edan, electrodom\u00e9sticos que no encend\u00edan y electrodom\u00e9sticos que encend\u00edan a medias como era el caso de la cocina, donde acab\u00e1bamos de comprobar que la hornilla tres, la de atrasito a la derecha ten\u00eda cierto calorcito, lo suficiente como para ablandar los vermicellis en unas catorce o quince horas.<\/p>\n\n\n\n<p>Caramelito de leche ignor\u00f3 mi relato, como quien se sacude unas migajitas de mazap\u00e1n, y deton\u00f3, porque no encuentro mejor palabra, la siguiente pregunta:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Se\u00f1or: \u00bfpuede darme el n\u00famero del poste?<\/p>\n\n\n\n<p>Igual que si me hubiera preguntado por las Obras Completas de don Andr\u00e9s Bello, porque el vac\u00edo que estall\u00f3 en m\u00ed a partir de ese momento fue de esos abismales y dignos de ser recordados toda la vida, algo parecido, a mi novia de los 19 a\u00f1os, cuando yo le pregunt\u00e9: mi vida, \u00bfte quieres casar conmigo?, y ella me dijo: \u00abSiempre y cuando no est\u00e9 de turno la farmacia\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Sobrecogido, me atrev\u00ed a expresarle que no hab\u00eda entendido del todo la pregunta, que en todo caso yo no viv\u00eda en un poste como un gorrioncillo, sino en una casa corrientona y de lo m\u00e1s 47-B.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero Caramelito de leche insisti\u00f3 con las siguientes palabras:<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abSe\u00f1or: para procesar la informaci\u00f3n necesitamos saber el n\u00famero del poste por donde entra la corriente a su casa\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Mentalmente trat\u00e9 de ubicarme en la acera, pregunt\u00e1ndome si alguna vez hab\u00eda visto un poste con una acometida hacia la vivienda donde habito. Pero si de algo padezco en la vida, aparte de leer las declaraciones de Henry Ramos Allup, que ya es bastante padecimiento, es de cretinismo topogr\u00e1fico. De all\u00ed que tras un largo esfuerzo, donde apenas lograba representarme la calle y la casa del vecino en medio de un mont\u00f3n de manchas y colores y perros vagabundos y sacos de arena y un cami\u00f3n de pastas Capri, logr\u00e9 recordar un farolito que siempre ha estado en la esquina, pero que no alumbra desde noviembre de 1989.<\/p>\n\n\n\n<p>Y as\u00ed le dije a Caramelito de leche:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Disc\u00falpeme, se\u00f1orita, pero yo no recuerdo ning\u00fan poste. Yo recuerdo un farolito en la esquina.<\/p>\n\n\n\n<p>A lo cual contest\u00f3 Caramelito de leche, que r\u00edete de Goering:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Entonces, salga a la calle, se\u00f1or, y averig\u00fce d\u00f3nde le queda el poste y cuando sepa d\u00f3nde le queda el poste, f\u00edjese en el n\u00famero del poste, an\u00f3telo en un papelito, vuelva a llamarme y trataremos de procesar su reclamo. \u00a1Deustsche uber alles! \u00a1Achtung! \u00a1Raus!<\/p>\n\n\n\n<p>Clic.<\/p>\n\n\n\n<p>Ni el mism\u00edsimo Alexander von Humboldt, camino de Caicara de Matur\u00edn, vivi\u00f3 vicisitudes, como la de este servidor, en pos del poste de SAICA-SACA. Primero fue entender la abismal diferencia que existe entre un farol y un poste, conferencia a cargo del abogado Gal\u00edndez, mi vecino de m\u00e1s arribita y que se puede resumir de la siguiente manera:<\/p>\n\n\n\n<p>Farol=luz=alumbrado=tetraedro de vidrio en la parte superior=farol de toda la vida=farol, imb\u00e9cil.<\/p>\n\n\n\n<p>Poste=elevaci\u00f3n met\u00e1lica=conexiones provenientes del ramal=cables de alta tensi\u00f3n=peligro=calavera con dos huesitos=poste, est\u00fapido.<\/p>\n\n\n\n<p>A continuaci\u00f3n, di\u00e1logo m\u00edstico a cargo de Panchita Donoso, Testigo de Jehov\u00e1 y propietaria de la quinta Los Geranios del Se\u00f1or, seg\u00fan se cruza a la izquierda:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Se\u00f1or Cabrujas, \u00bfy usted por qu\u00e9 quiere saber d\u00f3nde le queda ese poste? Se\u00f1or Cabrujas, \u00bfusted no habr\u00e1 pensado en cometer una locura?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfComo qu\u00e9, do\u00f1a Panchita?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Como colgarse de un poste, al igual que Judas despu\u00e9s de la traici\u00f3n de Getseman\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Ni de vaina, do\u00f1a Panchita.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Porque hay momentos, hermano, donde todo parece perdido y el hombre no vislumbra la esperanza. Pero es all\u00ed donde hay que leer Proverbios 3.33, en ese rolito donde dice creo que Zacar\u00edas o Ismael: no te abandonen la bondad y la fidelidad. Suj\u00e9talas a tu cuello, escr\u00edbelas en la tablilla de tu coraz\u00f3n y hallar\u00e1s favor y buena acogida ante Dios y ante los hombres. Conf\u00eda en Yahv\u00e9h con todo tu coraz\u00f3n y no te apoyes en tu entendimiento.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014S\u00ed, do\u00f1a Panchita.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014La fe salva. Isa\u00edas 64.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014As\u00ed es, do\u00f1a Panchita.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014El suicidio es una cobard\u00eda, porque nuestro cuerpo es el Altar del Se\u00f1or.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Aleluya, hermana.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Tob\u00edas 5-10.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Cha\u00edto, hermana.<\/p>\n\n\n\n<p>Seguido de una intervenci\u00f3n antropol\u00f3gica cultural, a cargo de Giuseppe Cagliaro, propietario de la pollera El Pollo Vivo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014El problema es que usted escribe mucha telenovela Cabr\u00faa, e la telenovela funde la maqquina&#8230; atroffia il cervelloporque e algoproprio de lo ignorante e de la gente bassa e marginale. Por eso, lui quiere saber quello del poste.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Yo dec\u00eda, el n\u00famero, se\u00f1or Cagliaro.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Un uomo di qualit\u00e1, di capacita, no tiene que sapere il numero di uno poste. Verdi, que ha escrito \u00abLa Forza del Destino\u00bb, \u00abII Trovatore\u00bb e quella dil negrone que uccide la donna&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Otelo, se\u00f1or Cagliaro.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014L&#8217;Otello que e la piu grande e la piu profonda de tutte le sue opere, un vero capo lavoro, non andaba per le strade di Busetto o de Milano, domandandosi il numero de uno poste. Andaba, pero, imagginando, creando, ascoltandosi, sognando col si bemole o colfa sostenutto. Quelli erano, creatori, Cabr\u00faa, gente di creazione e non mestieranti di crapulezzi brutte e rognosi. Torna a la tua casa, e non ti preocuppare per questi tonter\u00ede. La vita e bella, come diceva il Manzoni.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero de repente, logr\u00e9 divisar el poste. Estaba all\u00ed, enhiesto, ciudadano, pr\u00e1cticamente c\u00edvico, oculto tras un pared\u00f3n y en feliz conjunci\u00f3n con unas trinitarias azules.<\/p>\n\n\n\n<p>Lleno de j\u00fabilo me acerqu\u00e9 y comenc\u00e9 a buscar el ansiado n\u00famero.<\/p>\n\n\n\n<p>Y estaba. Era un c\u00f3digo, como una predicci\u00f3n de SAICA-SACA.<\/p>\n\n\n\n<p>Verde el poste. Blancas las letras. Dec\u00eda, porque en ese momento me son\u00f3 a grito, a proclama.<\/p>\n\n\n\n<p>CLE.R-17.45&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p>Y a continuaci\u00f3n un desgraciado hab\u00eda escrito: Lusinchi, Presidente, encima de los n\u00fameros finales. Era imposible descifrar el resto de los signos. Era arqueol\u00f3gico, como un cuarenta y cinco trunco.<\/p>\n\n\n\n<p>La luz dej\u00f3 de ser parcial a las once.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero me com\u00ed mis vermicellis.<\/p>\n\n\n\n<p>Con ralladura de tomate y queso duty-free.<\/p>\n\n\n\n<p>SCHSHSHSHSHSHSHSHSH<\/p>\n\n\n\n<p>Antier, por no dejar, volv\u00ed a empujar el botoncito de la Radio Nacional. Sigue malita.<\/p>\n\n\n\n<p>Ya ni siquiera hace Schshshshs. Ahora suena como si estuvieran cortando tablones, pero de lejos. La pobre, hace Chiiiiiiiiiiiii. Y despu\u00e9s, Prrrr, prrrr, prrrr, antes de volver a hacer Chiiiiiiiii.<\/p>\n\n\n\n<p>Mientras tanto, el presidente P\u00e9rez le concedi\u00f3 una extensa entrevista al director de la Radio Nacional&#8230; de Espa\u00f1a.<\/p>\n\n\n\n<p>Ojal\u00e1 se haya acordado de que aqu\u00ed hab\u00eda una.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-right\"><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/jose-ignacio-cabrujas\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Sobre el autor<\/a><\/h4>\n\n\n\n<h6 class=\"wp-block-heading\">*Publicados en <em>70 a\u00f1os de cr\u00f3nicas en Venezuela <\/em>y https:\/\/leamoscuentosycronicas.blogspot.com, respectivamente<\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Testimonio y homenaje Esta noche tengo regocijo en la memoria, tal vez porque recordar es un estupendo placer de la inteligencia. Sobre todo recordar a quien ha sido buen compa\u00f1ero de vida, gente de trecho en trecho, como deber\u00eda ser la gente. Treinta a\u00f1os me separan hoy de una noche en la Plaza Carabobo. Rom\u00e1n [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":10596,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[18],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10595"}],"collection":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=10595"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10595\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":10601,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10595\/revisions\/10601"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/media\/10596"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=10595"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=10595"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=10595"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}