{"id":10591,"date":"2023-09-03T17:13:00","date_gmt":"2023-09-03T17:13:00","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=10591"},"modified":"2024-01-06T13:22:24","modified_gmt":"2024-01-06T13:22:24","slug":"cronicas-de-pedro-calzadilla","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/cronicas-de-pedro-calzadilla\/","title":{"rendered":"Cr\u00f3nicas de Pedro Calzadilla"},"content":{"rendered":"\n<h3 class=\"wp-block-heading\">El d\u00eda en que un cometa chocar\u00eda con la Tierra y se acabar\u00eda el mundo<\/h3>\n\n\n\n<p>\u201cUn cometa se acerca peligrosamente a la Tierra\u201d era la noticia de los peri\u00f3dicos en sus primeras p\u00e1ginas, y el comentario obligado de las radios. Desde el primer d\u00eda del anuncio, la pregunta que nos hac\u00edamos mis hermanos y yo era:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Y si la cola del cometa choca con la Tierra, \u00bfqu\u00e9 pasar\u00e1, ser\u00e1 el fin del mundo?<\/p>\n\n\n\n<p>El cometa y su cercan\u00eda era el tema obligado de conversaci\u00f3n de muchos de los habitantes del pueblo y, sobre todo, de los alumnos de la escuela \u00c1ngel Moreno. Desde entonces, algunas personas en el pueblo comenzaron a vivir con el temor de la aproximaci\u00f3n, d\u00eda a d\u00eda, del err\u00e1tico astro que, en su irregular \u00f3rbita, nos amenazar\u00eda a todos con su larga y brillante cola.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Si el cometa choca con la Tierra todos vamos a morir \u2014 le dije a Rafael en el recreo\u2014. Nadie podr\u00e1 salvarse, porque habr\u00e1 terremotos y el mar invadir\u00e1 la tierra, y no habr\u00e1 d\u00f3nde refugiarse.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Y, \u00bfc\u00f3mo lo sabes t\u00fa? \u2014me pregunt\u00f3 intrigado el compa\u00f1ero.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Porque lo le\u00ed en el Tesoro de la Juventud \u2014le respond\u00ed, con la seguridad que me brindaba el respaldo de una fuente considerada por m\u00ed incuestionable.<\/p>\n\n\n\n<p>Casi todas las conversaciones de los alumnos de la escuela giraban en torno al extraordinario evento que amenazaba a nuestro planeta. Tambi\u00e9n en los hogares, en el r\u00edo, en las pulper\u00edas, en el cine, en todos lados los comentarios de los muchachos eran los mismos: el cometa va a chocar con la tierra y nadie podr\u00e1 salvarse.<\/p>\n\n\n\n<p>Ante el temor de escenas de p\u00e1nico, a los maestros se les orden\u00f3 dedicar algunos minutos de las horas de clase para esclarecer el fen\u00f3meno a sus alumnos, y tratar de contener el estado de angustia que estaba invadiendo las aulas.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Finalmente \u2014dijo Heriberto Saldivia, mi maestro de segundo grado\u2014, quiero decirles lo siguiente: pueden estar absolutamente seguros de que el cometa no rozar\u00e1 la Tierra, ni siquiera se acercar\u00e1. De acuerdo con la \u00f3rbita, en donde actualmente se encuentra, pasar\u00e1 muy lejos. Entonces, no hay raz\u00f3n para estar asustados.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Maestro \u2014pregunt\u00f3 un alumno con la duda reflejada en el rostro\u2014, y si la Tierra atrae al cometa, \u00bfqu\u00e9 pasar\u00eda?<\/p>\n\n\n\n<p>\u00c9sta y otras preguntas en el mismo sentido nos las formul\u00e1bamos sin descanso. Est\u00e1bamos completamente atemorizados ante la inminente llegada del cometa y, ni los maestros ni nuestros padres, ni nadie pod\u00eda quitarnos esa idea: corr\u00edamos un gran peligro.<\/p>\n\n\n\n<p>Lleg\u00f3 el d\u00eda, seg\u00fan anunciaban los expertos, en que el fen\u00f3meno celeste se har\u00eda visible por primera vez en direcci\u00f3n sureste. Ese d\u00eda, antes del ocaso, un grupo de compa\u00f1eros nos reunimos en la plaza Bol\u00edvar y ocupamos el sitio m\u00e1s alto, es decir la redoma o tarima de concreto donde se colocaba la banda<br>Padre Sojo para tocar las retretas dominicales.<\/p>\n\n\n\n<p>All\u00ed est\u00e1bamos concentrados, mirando el cielo, hacia el sureste, cuando de repente las campanas de la iglesia dieron sus ocho ta\u00f1idos, se\u00f1al para el regreso de todos a nuestras casas. La electricidad que enviaba La Rubile\u00f1a dentro de pocos segundos ser\u00eda interrumpida, y el pueblo quedar\u00eda en la m\u00e1s absoluta oscuridad.<\/p>\n\n\n\n<p>Regresamos al d\u00eda siguiente y nada del objeto de nuestra alarma. Un nuevo d\u00eda y el cielo encapotado no nos permiti\u00f3 ver ni siquiera la Luna. Al cuarto d\u00eda, de nuevo en la plaza, y pudimos observar las estrellas, la Luna, Marte, pero del cometa ni rastro. Y as\u00ed continuaron pasando las jornadas, y cuando ya el des\u00e1nimo invad\u00eda nuestras afiebradas mentes infantiles, y comenz\u00e1bamos a pensar que todo no era sino el producto de un gran enga\u00f1o, o\u00edmos un grito:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014All\u00e1 est\u00e1. \u00a1M\u00edrenlo! \u2014repet\u00eda el compa\u00f1ero una y otra vez.<\/p>\n\n\n\n<p>Todos nos reunimos alrededor del afortunado y, despu\u00e9s de mucho hurgar en el cielo estrellado, pudimos ver una min\u00fascula estrella con su peque\u00f1a cola.<\/p>\n\n\n\n<p>Durante varias noches sucesivas convertimos los bancos de la plaza en sitios de observaci\u00f3n espacial y discusi\u00f3n sobre temas de astronom\u00eda. Esos momentos nos sirvieron a todos para mejorar nuestros conocimientos del espacio celeste, y as\u00ed aprendimos a ubicar algunas de las constelaciones, a distinguir Marte y a adquirir otras informaciones \u00fatiles.<\/p>\n\n\n\n<p>Seguimos d\u00eda a d\u00eda la evoluci\u00f3n del astro, comprobando que era casi imperceptible el aumento de su tama\u00f1o. Sin embargo, se acercaba la fecha se\u00f1alada por los expertos como el momento en que el cometa estar\u00eda m\u00e1s pr\u00f3ximo a nuestro planeta y, por supuesto, nuestros temores crecieron al m\u00e1ximo. Hab\u00eda que<br>hacer algo, y pronto. No pod\u00edamos permanecer impasibles ante el peligro, todos est\u00e1bamos amenazados. Y en ese momento, cuando hac\u00eda falta una idea salvadora, un compa\u00f1ero se atrevi\u00f3:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Mi mam\u00e1 dice que lo \u00fanico que puede detener al cometa, y salvarnos, es golpear totumas y peroles con sapos adentro.<\/p>\n\n\n\n<p>La idea fue acogida de inmediato, sin discusi\u00f3n y por unanimidad. Quedamos de acuerdo: cada uno iba a meter un sapo dentro de una cacerola, vendr\u00edamos a la plaza y la golpear\u00edamos con una piedra cuando el cometa se hiciera visible durante el tiempo que los vecinos aguantaran el ruido, la polic\u00eda no nos correteara o llegaran las 8:00 de la noche y cortaran la electricidad. Esta creencia de golpear latas con sapos para evitar que los cometas chocaran con la tierra a\u00fan permanec\u00eda arraigada en algunas de las capas sociales m\u00e1s pobres, y ten\u00eda un componente cultural ind\u00edgena muy antiguo, seg\u00fan la opini\u00f3n de un amigo antrop\u00f3logo.<\/p>\n\n\n\n<p>Estuvimos varios d\u00edas realizando la operaci\u00f3n Sapos golpeados y recibiendo, por supuesto, las protestas y rega\u00f1os de los vecinos de la plaza, as\u00ed como amenazas de los polic\u00edas. Pasado alg\u00fan tiempo, el cometa fue reduciendo su tama\u00f1o con la misma lentitud con la que aument\u00f3, sin ocasionar da\u00f1o ni producir influencia nefasta alguna sobre la Tierra, tal y como hab\u00edan pronosticado los astr\u00f3nomos dedicados al estudio de aquel fen\u00f3meno. Pero para los muchachos de la operaci\u00f3n Sapos golpeados en la plaza Bol\u00edvar, qued\u00f3 la absoluta convicci\u00f3n de que no fueron las leyes de la f\u00edsica las que impidieron el choque fatal, sino la operaci\u00f3n salvadora que, con valent\u00eda y decisi\u00f3n, logramos desarrollar gracias al auxilio de los pobres batracios.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Un domingo en los gallos<\/h3>\n\n\n\n<p>Los domingos en el pueblo eran d\u00edas de mucho fastidio para los ni\u00f1os. Salvo aquellos en los que ten\u00edamos un paseo que, generalmente, consist\u00eda en visitar a un amigo de la familia en el campo, invitaci\u00f3n a una ternera o un sancocho a la orilla del r\u00edo, a donde adem\u00e1s ten\u00edamos la posibilidad de ba\u00f1arnos. Lo otro que invariablemente hab\u00eda que hacer los domingos, pero que, por supuesto, no ten\u00eda nada de divertido, era ir a la misa de las 8:00 de la ma\u00f1ana. Mi madre, una aut\u00e9ntica cristiana, no nos daba autorizaci\u00f3n para ir a ning\u00fan lado si antes no asist\u00edamos a la santa misa.<\/p>\n\n\n\n<p>En Altagracia de Orituco, como en casi todos los pueblos y ciudades de Venezuela, exist\u00eda, y a\u00fan existe, a m\u00ed parecer con menor pasi\u00f3n, la antigua tradici\u00f3n de criar gallos de pelea. En los a\u00f1os de estas cr\u00f3nicas hab\u00eda muchos vecinos, de todos los sectores sociales, que con verdadera pasi\u00f3n manten\u00edan cuerdas de gallos de lidia, muchos de ellos en los patios de sus casas de habitaci\u00f3n. Esta es una afici\u00f3n que nos lleg\u00f3 con los espa\u00f1oles y se qued\u00f3 muy arraigada en el pueblo.<\/p>\n\n\n\n<p>Uno de esos domingos de fastidio, mi padre, como era su costumbre, se dispon\u00eda a salir para la gallera y le ped\u00ed, mejor dicho, le rogu\u00e9, como lo hab\u00eda hecho muchas otras veces, que me permitiera acompa\u00f1arlo. Por primera vez acept\u00f3, y ello me produjo una enorme alegr\u00eda: de ahora en adelante no tendr\u00eda que soportar las bromas de varios de mis compa\u00f1eros de escuela, que ya hab\u00edan vivido esa excitante experiencia en compa\u00f1\u00eda de sus padres.<\/p>\n\n\n\n<p>A eso de las 9:00 de la ma\u00f1ana comenzaron a congregarse en la gallera, que estaba situada en La Playera, muy cerca de donde remata la calle Ilustres Pr\u00f3ceres, los hombres que hac\u00edan posible este espect\u00e1culo-entretenimiento: criadores, expertos en la preparaci\u00f3n y entrenamiento de los animales para la ri\u00f1a, apostadores y p\u00fablico en general.<\/p>\n\n\n\n<p>Las peleas no pod\u00edan comenzar antes de que finalizara la \u00faltima misa de la ma\u00f1ana del domingo. Esta prohibici\u00f3n la hab\u00eda impuesto la Iglesia, seg\u00fan afirmaban los galleros, desde los tiempos coloniales, pero nunca hubo conflictos por esta causa. Las misas domingueras finalizaban alrededor de las 9:00 de la ma\u00f1ana, y el primer combate nunca empezaba antes de las 11:00.<\/p>\n\n\n\n<p>Los domingos, la gallera era el lugar de concentraci\u00f3n de los personajes principales del pueblo. Se pod\u00eda contar con la asistencia de representantes de sus autoridades civiles y militares, hacendados, comerciantes y, en general, hombres de negocio, pero la gran mayor\u00eda de los asistentes eran personas del com\u00fan, el pueblo humilde. Eso s\u00ed, eran eventos a los que s\u00f3lo concurr\u00edan hombres. <\/p>\n\n\n\n<p>En ese escenario, antes de comenzar el sangriento espect\u00e1culo, y mientras los galleros cazaban las peleas, se formaban amplias y prolongadas tertulias, donde los asistentes ten\u00edan la posibilidad de enterarse, con pelos y se\u00f1ales, de las \u00faltimas novedades acaecidas en el pueblo: la muerte de alg\u00fan vecino, los requiebros amorosos de alguna dama de la sociedad, y muchos otros chismes. Pero igualmente se hablaba de pol\u00edtica y, por supuesto, con la asistencia de tanta gente importante y acaudalada, las transacciones comerciales de todo tipo no pod\u00edan faltar.<\/p>\n\n\n\n<p>Era, pues, un lugar de encuentro, no s\u00f3lo para la diversi\u00f3n sino tambi\u00e9n para informarse, para negociar y hasta para dirimir rencillas personales. Era muy frecuente que en las galleras no s\u00f3lo pelearan los gallos sino tambi\u00e9n algunos de sus asistentes. Y no era extra\u00f1o que, aunque en contadas ocasiones, resultaran personas heridas y eventualmente hasta muertas.<\/p>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s de interminables y laboriosas discusiones entre los propietarios de los animales que se iban a enfrentar (regateos que ten\u00edan que ver, entre otros aspectos, con el peso de los animales, el tama\u00f1o y caracter\u00edsticas de las espuelas, si alguno de los contrincantes era tuerto) y, por supuesto, lo m\u00e1s importante, una vez acordado el monto de la apuesta y solventadas las diferencias, los gallos estaban listos para el combate a muerte. Los propietarios o los preparadores entran al redondel con sus ejemplares en las manos, se agachan frente a frente a corta distancia en el centro de la arena y, a una se\u00f1al del juez del combate, sueltan los animales. Es en este instante cuando comienza la sangrienta diversi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Al sentirse libres, los gallos saltan sobre su rival. Entonces, se desata la locura colectiva. Pareciera que todos los asistentes hubieran ensayado para armar una enorme algarab\u00eda. Son decenas de personas que gritan simult\u00e1neamente, sin limitaci\u00f3n alguna en cuanto al volumen de su voz ni al contenido de sus exclamaciones. Algunos lanzando nuevas apuestas:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00a1Doy doces y voy al zambo!<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00a1Cojo dieces y voy al pinto!<\/p>\n\n\n\n<p>Pero la mayor\u00eda simplemente mostrando sus simpat\u00edas por alguno de los contendientes:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00a1Al zambo voy!<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00a1Vamos mi gallo pinto!<\/p>\n\n\n\n<p>El coso es una verdadera locura, que s\u00f3lo vuelve a la normalidad relativa cuando el combate finaliza.<\/p>\n\n\n\n<p>La gallera se transformaba en un manicomio que duraba el tiempo en que uno de los gallos derrotara al contrario, mat\u00e1ndolo o hiri\u00e9ndole gravemente, o bien que el propietario suspendiera el combate, que uno de los animales abandonara cobardemente la pelea o que el juez decretara un empate por impotencia de los rivales.<\/p>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s del combate ven\u00eda el momento m\u00e1s cr\u00edtico: los ganadores tratando de cobrar el monto de las apuestas acordadas en medio de la pelea. Tarea nada f\u00e1cil, dado el laberinto en que se encontraba el coso al momento de esas transacciones. Las dificultades que se presentaban para el cobro de las apuestas ocasionaban frecuentes discusiones, enfrentamientos y hasta ri\u00f1as. Los apostadores estaban conscientes de esos peque\u00f1os inconvenientes, pero, eso s\u00ed, ganaran o perdieran, todos estaban prestos para volver a la locura el domingo siguiente.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-right\"><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/pedro-calzadilla\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Sobre el autor<\/a><\/h4>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El d\u00eda en que un cometa chocar\u00eda con la Tierra y se acabar\u00eda el mundo \u201cUn cometa se acerca peligrosamente a la Tierra\u201d era la noticia de los peri\u00f3dicos en sus primeras p\u00e1ginas, y el comentario obligado de las radios. 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