{"id":10559,"date":"2024-01-02T19:40:02","date_gmt":"2024-01-02T19:40:02","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=10559"},"modified":"2024-01-02T19:40:24","modified_gmt":"2024-01-02T19:40:24","slug":"bella-fiera","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/bella-fiera\/","title":{"rendered":"La bella y la fiera"},"content":{"rendered":"\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-right\">Rufino Blanco Fombona <\/h4>\n\n\n\n<p>FRENTE AL CERRO DE B\u00c1RBULA<\/p>\n\n\n\n<p>El tren corre en la ma\u00f1ana llena de sol. Por los cristales del vag\u00f3n se divisan horizontes verdes, cielos azules, las aguas argentadas de un r\u00edo. Pe\u00f1ones rompen, aqu\u00ed y all\u00e1, el r\u00edo en espumas.<\/p>\n\n\n\n<p>En el vag\u00f3n presidencial va don Tiberio Borgia, el dictador, el monstruo, con su s\u00e9quito: \u00abdoctores\u00bb, militares, seides, esbirros, esp\u00edas, algunas concubinas, algunos ministros y muchos espalderos.<\/p>\n\n\n\n<p>Vestido de pantal\u00f3n ancho, botas de montar, guerrera azul marino, se repantiga en el asiento de rejilla el viejo Tiberio iletrado, el mandar\u00edn rural de ancha cara terrosa y sonrisa de colmillo. Empieza el calor. Se abanica con el panam\u00e1, entrecerrados los capciosos ojillos de cerdo, oyendo complacido las adulaciones de los palaciegos. Su corpacho es el m\u00e1s voluminoso. Parece una torre. La torre de las pleites\u00edas, la torre del homenaje.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfQu\u00e9 hora es?\u2014pregunta, por decir cualquier cosa. <\/p>\n\n\n\n<p>\u2014La que usted quiera, mi general\u2014le responde uno de los ministros en tono ambiguo, mitad de manido chiste c\u00ednico, mitad, y aun m\u00e1s, de sincero servilismo.<\/p>\n\n\n\n<p>Ha puesto delante de los ojos al general una enorme cebolla de oro. Veinte cebollas id\u00e9nticas, encadenadas a veinte gordas leontinas, hab\u00edan salido a un tiempo de veinte chalecos de buena voluntad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">***<\/p>\n\n\n\n<p>El tren avanza. El d\u00eda avanza tambi\u00e9n. El sol se aproxima al c\u00e9nit y cae en c\u00e1lidos chorros. Aun a los que v\u00edajan a cubierto los acalora y ofusca. Las frentes se emperlan. Abajo, en la v\u00eda, cada guijarro centellea como una piedra preciosa.<\/p>\n\n\n\n<p>Las monta\u00f1as angostan el horizonte. A las llanuras de ajedrez, a los tendidos campos de ca\u00f1as de az\u00facar, han sucedido masas enormes y empinadas.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Pronto divisaremos el cerro de B\u00e1rbula\u2014exclama uno de los doctores, dirigi\u00e9ndose al \u00abgeneral\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>El viejo Borgia responde vagamente:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014S\u00ed, \u00bfeh? El cerro de B\u00e1rbula. No tengo ning\u00fan recuerdo del cerro de B\u00e1rbula.<\/p>\n\n\n\n<p>El pa\u00eds s\u00ed los ten\u00eda. All\u00ed cay\u00f3, cien a\u00f1os atr\u00e1s, en el momento de coronar la c\u00faspide y el triunfo, uno de los h\u00e9roes de la libertad: Girardot.<\/p>\n\n\n\n<p>Un corpach\u00f3n adiposo, como el del viejo Tiberio, con una ancha cara terrosa, unos ojillos de cerdo y una boca de saurio, propuso:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Vamos a remojar el ga\u00f1ote por B\u00e1rbula y por Girardot.<\/p>\n\n\n\n<p>Era el primog\u00e9nito del viejo Tiberio, Tiberio j\u00fanior, su trasunto moral y f\u00edsico. Servidos al instante por un<br>negro y fiel copero, todos bebieron, menos el general.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014A desconfiado no le gana ninguno\u2014comentaron, en un extremo del vag\u00f3n, dos espalderos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">***<\/p>\n\n\n\n<p>El tren iba aproxim\u00e1ndose a B\u00e1rbula. Las narices iban achat\u00e1ndose contra los cristales.<\/p>\n\n\n\n<p>El coche es abejeo de conversaciones y risotadas que el sorbo de co\u00f1ac ha promovido.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Negro\u2014grita el Borgia j\u00fanior\u2014, prepare los b\u00e1rtulos: la segunda copa, frente al cerro. <\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00a1Y viva Girardot!\u2014dijo, aprobando, uno de los \u00abdoctores\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>El negro Ganimedes abri\u00f3 la boca:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Ya tengo la\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>No pudo concluir.<\/p>\n\n\n\n<p>Se produjo un estampido tremendo. Se detuvo el tren. Se levant\u00f3 un sonar de tornillos, de clavos sacudidos; un ruido de ferreter\u00eda que sucedi\u00f3 al estampido seco. A todos los envolvi\u00f3 espesa niebla de polvo, de humo. Corri\u00f3 el negro Ganimedes; corri\u00f3 Borgia j\u00fanior; corrieron los doctores, los militares, los seides, los esbirros, los esp\u00edas, las concubinas, los ministros, los espalderos. El vag\u00f3n qued\u00f3 solo.<\/p>\n\n\n\n<p>Se empezaron a escuchar imprecaciones, quejidos, s\u00faplicas de socorro. Las concubinas del general lloraban jurando en su interior consagrarse a vida cartuja y honesta. Algunas voces y algunas piernas sal\u00edan de debajo de los vagones.<\/p>\n\n\n\n<p>Nadie sab\u00eda la causa de lo ocurrido: \u00bfCasual siniestro? \u00bfHorrible atentado? El barullo ensordec\u00eda. Todos hab\u00edan perdido la cabeza. Algunos hab\u00edan perdido tambi\u00e9n el portamonedas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">***<\/p>\n\n\n\n<p>En medio de la algarab\u00eda y la desbandada, inquieren algunas voces con angustia:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00a1El general! \u00bfD\u00f3nde est\u00e1 \u00abel general\u00bb?<\/p>\n\n\n\n<p>En efecto, \u00bfen d\u00f3nde est\u00e1? \u00bfSe lo ha tragado la tierra? \u00bfYace en medio de los escombros? \u00bfFrente al cerro de B\u00e1rbula, en homenaje a la libertad, queda el monstruo tendido? \u00bfSe ha hundido en los infiernos?<\/p>\n\n\n\n<p>El vag\u00f3n presidencial permanece intacto. Los ministros, los espalderos y las concubinas, en busca de don<br>Tiberio, miran por las ventanillas. Tiberio Borgia permanece all\u00ed, tranquilo, impert\u00e9rrito. No se ha movido.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014General, por Dios\u2014le gritan\u2014. No haga locuras; salga de ah\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>El \u00abgeneral\u00bb no responde.<\/p>\n\n\n\n<p>Uno de los ministros sacude la cabeza, at\u00f3nito, como significando: \u00abEste hombre es m\u00e1s que un h\u00e9roe.\u00bb<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014General, general\u2014gimotean las concubinas.<\/p>\n\n\n\n<p>Como Tiberio Borgia no se moviese, uno de los espalderos grit\u00f3:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00a1Cuidado! Pudiera estar herido.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00a1Quiz\u00e1s muerto!\u2014mascull\u00f3 otro.<\/p>\n\n\n\n<p>Y penetraron en el coche, cautelosos. Don Tiberio no estaba muerto\u2026 Es decir, s\u00ed estaba muerto, pero s\u00f3lo muerto de miedo. R\u00edgido, p\u00e1lido, sincopado, \u00bfc\u00f3mo volverlo en s\u00ed? <\/p>\n\n\n\n<p>Le rociaron el rostro con agua fr\u00eda. Una de las concubinas le dio a respirar un frasquito de sales. <\/p>\n\n\n\n<p>\u00abEl general\u00bb abri\u00f3 los ojos, el gesto amarrido. Estaba inc\u00f3lume. Aprovech\u00f3 el negro Gan\u00edmedes para ofrecerle una copita de co\u00f1ac. El monstruo agradeci\u00f3 la obsequiosidad con la mirada, pero no quiso beber. Para pasar aquella verg\u00fcenza necesitaba otra cosa: beber sangre.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a1Cu\u00e1nta gente iba a verse complicada en aquel asunto! \u00a1Cu\u00e1ntas l\u00e1grimas costar\u00eda aquel susto del \u00abgeneral\u00bb!<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-right\"><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/rufino-blanco-fombona\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Sobre el autor<\/a><\/h4>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Rufino Blanco Fombona FRENTE AL CERRO DE B\u00c1RBULA El tren corre en la ma\u00f1ana llena de sol. Por los cristales del vag\u00f3n se divisan horizontes verdes, cielos azules, las aguas argentadas de un r\u00edo. Pe\u00f1ones rompen, aqu\u00ed y all\u00e1, el r\u00edo en espumas. 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