{"id":10541,"date":"2022-12-31T19:20:00","date_gmt":"2022-12-31T19:20:00","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=10541"},"modified":"2024-01-05T19:42:21","modified_gmt":"2024-01-05T19:42:21","slug":"novela-acosta","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/novela-acosta\/","title":{"rendered":"La novela"},"content":{"rendered":"\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-right\">Cecilio Acosta <\/h4>\n\n\n\n<p>Respecto a la novela, lo que se ha hecho es dar los pasos primeros, entre otras causas, por no haber esa sobreabundancia de vida que sirve a dar a esta expresi\u00f3n del pensamiento. Como este g\u00e9nero abraza la pintura de las costumbres, usos, creencias, virtudes y vicios, y de cuanto constituye la fisonom\u00eda de un pueblo, de que viene a trato sea fiel, sino que haya en el algo de romanesco o de extra\u00f1o, y siempre de original y artificioso, a fin de que ser aquel espejo o trasunto, no solo es preciso que venga a despertar el inter\u00e9s, que ser\u00e1 tanto m\u00e1s vivo, cuanto mayor el movimiento y m\u00e1s animado el drama social. Fuera de la jurisdicci\u00f3n a que alcanzan la comedia y la tragedia, aficionadas de suyo a lo que es elevado por el car\u00e1cter, o fuerte por el colorido, hay una multitud de medias tintas, que son como medias verdades; o de matices, que son como transiciones; o de sombras, que ayudan a ocultar el tejido; todo lo cual sirve a la sociedad para hacer completo el cuadro. Esta clase de composici\u00f3n esta llamada a tener de la historia el fondo, del cuento la sencillez, de la imaginaci\u00f3n las galas, sin que por eso desde\u00f1e la filosof\u00eda, si no es obscura, ni las gracias del estilo, si son naturales; a entrar a la casa de los reyes para ver su orgullo; a los salones de la nobleza para admirar su fausto; a los comicios populares, para o\u00edr el derecho brav\u00edo; y a las sociedades clandestinas, para sorprender la rebeli\u00f3n; a seguir los pasos del esp\u00edritu, que ora encarna en el tipo de imprenta, ora viaja en la hoja peri\u00f3dica, ora derrama desde la tribuna o el liceo la luz que va siempre delante para dejar detr\u00e1s la cifra de la verdad limpia y la causa del progreso asegurada; y por \u00faltimo, a penetrar en un confuso laberinto donde las pasiones hierven, las ideas se agitan, los principios se acendran, las instituciones se levantan; y todo ello a fin de producir un libro moral, que sirva de pasatiempo a los ancianos, de ense\u00f1anza a los j\u00f3venes, de divertimiento a los ni\u00f1os, y que este tan bien colocado en el estante como en el bufete, el velador y el sof\u00e1.<\/p>\n\n\n\n<p>Es cierto que los tiempos antiguos han sido, con harta frecuencia, asunto privilegiado de la novela, como si se buscase llenar de este modo el vac\u00edo de la historia con ciertos pormenores interesantes, y suplir lo que le falta de vida, con el calor de la an\u00e9cdota, el chiste, la especie autorizada y el libelo; y hasta con la relaci\u00f3n de los trajes y gustos de la gente de alta guisa, y de las malas artes, resabios, confabulaciones y hablillas que prevalecen en el vulgo y en las compa\u00f1\u00edas del hampa. Madama de Stael retrata a Roma antigua; Walter Scott las costumbres caballerescas y heroicas, y muchos novelistas modernos no han hecho otra cosa que galer\u00edas nuevas con cuadros retocados, lo cual revela, puesto que todo est\u00e1 bien hecho, que se echaba menos este colorido en la integridad de la verdad. Pero aparte de que es com\u00fan que haya alusiones a la \u00e9poca presente, para cuya ense\u00f1anza siempre se escribe, y cuyo car\u00e1cter y tendencias casi nunca se pierden de vista, tiene esta \u00faltima tal influencia sobre el escritor, que de ordinario ella es la que viene a decidir del buen o mal desempe\u00f1o de la otra. Aunque se quisiera prescindir, para la comprobaci\u00f3n de lo que digo, de que un estado social cuando es glorioso, rico o floreciente, es el que de ordinario sirve de despertador y musa al numen, no cabe hacer lo mismo respecto del idioma, que de un modo o de otro debe tener las condiciones precisas para ese linaje de trabajos. No basta para la novela que una lengua sea armoniosa, llena y varia en construcciones: es menester adem\u00e1s que tenga ciertas frases crepusculares, ciertas expresiones indecisas, cierta delicadeza indefinida y ciertos modos de decir caracter\u00edsticos y autorizados por un trato social extenso y una civilizaci\u00f3n que sea del d\u00eda. De no ser as\u00ed, las lenguas quedan para los besamanos, o para otros actos serios; pero no sirven, o sirven mal, para las tertulias del gran mundo: novelar es conversar; y as\u00ed como est\u00e1 bien que Cervantes represente en Rinconete y Cortadillo, en tiempos que el alcanz\u00f3 el humor alegre y la vida suelta de la gente apicarada, no se comprende como posible escribir en el mismo idioma en que esta la s\u00e1tira de Horacio contra Rupilio y Dam\u00e1s\u00edpo, la <em>Gitanilla de Madrid, <\/em>o cualquiera de las novelas de Jorge Sand.<\/p>\n\n\n\n<p>No hay por qu\u00e9 ocultarlo: Espa\u00f1a no ha sido fecunda en este g\u00e9nero, salvo el <em>Quijote, <\/em>que forma colecci\u00f3n con lo m\u00e1s alto de&#8217; ingenio humano; y las <em>Novelas Ejemplares <\/em>del propio autor, notables solo por la correcci\u00f3n del lenguaje, la pintura de caracteres y el donaire del estilo \u2014 que es como una epidermis de las costumbres retratadas \u2014 no hay que ir a buscar gran cosa, ni en <em>La Picara Justina, <\/em>cansada y silenciosa; ni en <em>El Patra\u00f1uelo, <\/em>insulsa y fr\u00eda; si no es que hagamos excepci\u00f3n de la <em>Celestina <\/em>(caso de calificarse de novela) por la pureza del lenguaje, y del <em>Lazarillo de Tormes, <\/em>por ser tesoro de chistes, y hasta de las <em>Guerras civiles de Granada, <\/em>por el fondo romanesco. Lope de Vega escribi\u00f3 en esto mucho para poco; Quevedo para la sal, que era su comez\u00f3n; y Montalb\u00e1n, Mar\u00eda de Sayas y Luis V\u00e9lez de Guevara, para cuentos que tan pronto como se leen se olvidan.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfDe que nace esta pobreza? \u00bfC\u00f3mo ha podido ser que una naci\u00f3n tan abundante en otros g\u00e9neros, en este est\u00e9 necesitada? \u00bfPor qu\u00e9 Walter Scott es el segundo de los novelistas, Bulwer encanta por su estilo, Disraeli es popular, y aun la novela francesa, que se derrama como un rio, no obstante que es peligrosa por inmoral, e incompleta porque solo retrata al hombre fisiol\u00f3gico, llena las bibliotecas y da la vuelta al mundo? Dir\u00e9 mi juicio en esta cuesti\u00f3n dif\u00edcil, tantas veces propuesta. No es por la gravedad espa\u00f1ola, que tambi\u00e9n la tienen los ingleses; ni porque haya falta de lengua, que all\u00ed est\u00e1 la de Calder\u00f3n y Lope; ni por falta de galanter\u00eda, que caballeros como los espa\u00f1oles no ha habido nunca, ni m\u00e1s de pro ni m\u00e1s de fama. La causa de esto ha sido que la vida de esta naci\u00f3n estaba en la corte y no en la sociedad; y la novela, como el calor vital de ella, debe salir de los salones, que dan siempre, o la materia prima de la obra, o el art\u00edfice que la labra. Y sea dicho de paso, ya que cada tiempo trae sus necesidades, que la novela es en las letras, as\u00ed como el peri\u00f3dico en los negocios, la forma m\u00e1s sencilla y veloz del pensamiento.<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora es explicable por qu\u00e9 Espa\u00f1a, a pesar de haber progresado tanto en la presente centuria en los estudios de las letras, n0 ha logrado lo mismo en los de la especie que vengo mencionando, rezagada como se ha visto en el movimiento general del progreso: la educaci\u00f3n popular no crece, la industria no florece, ni pueblan sus bah\u00edas las naves portadoras del comercio; y bien se ve que los frutos en este sentido han tenido que afectarse, as\u00ed de lo erial como de lo est\u00e9ril donde se ha puesto la semilla.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero lo que es en los otros g\u00e9neros, ya queda dicho cuanto ha progresado aquella naci\u00f3n. Adem\u00e1s, la alta ense\u00f1anza se ha promovido, los estudios sociales cultivado, y los cuerpos cient\u00edficos o literarios, establecidos de antiguo, no han deca\u00eddo de su primitivo esplendor. Hombres notables en muchos ramos, ingenios, escritores, oradores nunca han faltado, y hoy son ornamento de esos mismos institutos, as\u00ed como de la prensa, de la tribuna y del foro. Ocupa lugar de preferencia la Real Academia de la Lengua, no solo por el celo con que ha sabido conservar el dep\u00f3sito de ella, enriqueci\u00e9ndola cada vez que ha encontrado joyas que no desdigan de las suyas, sino porque en todas ocasiones ha contado en su seno, y hoy como siempre, varones eminentes, de que da buen testimonio la fama.<\/p>\n\n\n\n<p>La rese\u00f1a que he hecho hasta aqu\u00ed, venia reclamada por la necesidad de probar que el cultivo de las letras, en lo vencido de la presente centuria, ha sido esmerado; que la cosecha ha correspondido; que un estado as\u00ed es el mejor campo y el mayor est\u00edmulo para los ingenios; y que en efecto han florecido grandemente as\u00ed la comedia como la tragedia: la primera, limpia de resabios, y la segunda de declamaci\u00f3n y pompa vana.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta es la oportunidad de hacer una reflexi\u00f3n que para m\u00ed tiene importancia. Hay todo eso en Espa\u00f1a, y es mucho. \u00bfPor qu\u00e9 no suena en el mundo, y se queda dentro de cuatro paredes, y, como si dij\u00e9ramos, para la familia no m\u00e1s?<\/p>\n\n\n\n<p>Obran en esto, a mi ver, dos causas, engendrada la una de la otra, y tan solidarias entre s\u00ed, que la responsabilidad les es com\u00fan, a saber: el estado social y la lengua. Bien merece la importancia del asunto la pena de decir algo sobre \u00e9l, aunque sea no m\u00e1s que de paso.<\/p>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s que los intereses se han proclamado patrimonio, y puesto al alcance de los diversos gremios del cuerpo social, el movimiento del progreso consiste en que ellos circulen por las varias venas de \u00e9l, y para esto, que haya un estado de justicia que los afiance, y condiciones de fomento que les den calor y vida. De esta manera el pensamiento toma todas sus manifestaciones, la industria todas las suyas, los recursos acuden a las necesidades, el capital al trabajo, y florece este a la sombra de la libertad que lo protege al mismo tiempo que fecunda. Paso el tiempo en que el poder\u00edo nacional se cifraba en la fuerza bruta y la conquista: hoy <em>ser <\/em>para los pueblos es <em>crear; <\/em>y aquel de entre ellos es grande, que tiene mercados repletos, costas visitadas, talleres en acci\u00f3n, bolsas que ajustan, diplomacia que arregla y periodismo que difunda una atmosfera de luz. En naciones as\u00ed constituidas, donde el vapor vuela y el tel\u00e9grafo el\u00e9ctrico devora espacios inmensos, es donde el reloj del tiempo suena para la historia, y que esta recoge y graba cuanto pasa en sus varios monumentos, el primero de los cuales es la lengua hablada o escrita. Una lengua con tales dotes, y enriquecida, adem\u00e1s, con el desenvolvimiento de cuanto se produce, que ella bautiza, con el caudal de cuanto se aprende, que ella atesora, y con el influjo del esp\u00edritu, de que ella se impregna, tiene el recurso de la riqueza en las voces, la trasparencia de la verdad en las ideas y es una verdadera credencial, porque da entrada, y un verdadero \u00f3rgano, porque trasmite.<\/p>\n\n\n\n<p>Rep\u00e1rese, en prueba de esto, lo que va de naci\u00f3n a naci\u00f3n, aun en la parte m\u00e1s culta del antiguo continente. La Rusia es una m\u00e1s de granito, temible solo por su peso; el Austria, una formaci\u00f3n feudal, que la ahoga a ella y a las partes; la Turqu\u00eda una ataracea del As\u00eda, que tiene el sue\u00f1o de su origen; la Italia un conjunto de escombros de grandeza, unidos, diversificados apenas por la d\u00e9bil yedra y el <em>amarillo jaramago; <\/em>no habiendo en ninguna de esas regiones m\u00e1s que quietismo perfecto, o movimientos convulsivos, o fuerza en desequilibrio, o formas vanas: la corte como regla, la servidumbre como estado, o la guerra algunas veces como la \u00fanica voz autorizada del derecho. Dan lastima esas sociedades, cuando no dan grima: porque no hay en ellas, o hay escaso, lo que son signos de progreso en las naciones que lo tienen: la escuela, el taller, el banco y la hoja suelta.<\/p>\n\n\n\n<p>No sucede lo mismo con pueblos como Inglaterra, Francia, los Estados Unidos de Norte Am\u00e9rica y el Imperio Alem\u00e1n, donde no hay pl\u00e9tora social, sino fuerzas igualmente repartidas. En ellos se hace todo lo que se quiere, y se sabe cuanto se hace: son como arterias del gran mundo, como teatros donde se representa el drama universal; y la materia prima, el artefacto, el invento, la obra de arte, la obra de pensamiento o imaginaci\u00f3n, y las dem\u00e1s conquistas del esp\u00edritu, no se producen, no nacen all\u00ed sino para dar la vuelta al mundo. He aqu\u00ed por que lo que se escribe en franc\u00e9s, ingles o alem\u00e1n, es como si se dijera al o\u00eddo, a la conciencia del orbe, o como si se estampara en las crestas de las m\u00e1s altas monta\u00f1as.<\/p>\n\n\n\n<p>Igual cosa no pasa con lo que se escribe en castellano: por profundo que sea en filosof\u00eda, o ejemplar por el ingenio, ha menester, puede decirse, dar de gritos a la puerta de la civilizaci\u00f3n, para que se traduzca la obra, y logre al fin entrada; de manera, seg\u00fan esto, que Espa\u00f1a tiene hoy mucha riqueza propia acumulada, pero que no circula porque no tiene el sello corriente. Paso el tiempo en que el castellano se estudiaba por necesidad o conveniencia en casa ajena; y aun en la propia, despu\u00e9s de su grande \u00e9poca, no es el \u00f3rgano de todas las manifestaciones del esp\u00edritu: con lo cual, no por bueno se busca, ni buscado mismo aprovecha; y las obras escritas en el \u2014- con raras excepciones \u2014 no pasan de ser joyas guardadas. Resulta de aqu\u00ed que desfallece todo anhelo; que se entibia el amor de la gloria; que se trabaja solo en familia, y que se va cubriendo de polvo el oro acendrado de la lengua. Las lenguas son siempre efecto y nunca causa del progreso. Como esta al presente el mundo, ellas nada son, si no representan de la industria sus conquistas, de las artes sus bellezas, de las ciencias sus tesoros y del estado social sus varios, modos, reuniendo hasta donde se pueda el tecnicismo que se\u00f1ala, con la gracia que cautiva. Paso el tiempo de los idiomas de hip\u00e9rbaton: hoy se va al vapor; y lo que queda de aquellos se admira como la talla antigua de algunos artesones, o como los adornos mudos de alg\u00fan soberbio mausoleo. El franc\u00e9s se distingue por su manera melindrosa y blanda, eso si art\u00edstica y bella; el ingl\u00e9s por su en\u00e9rgica concisi\u00f3n; el alem\u00e1n por su exactitud filos\u00f3fica, su variedad y el caudal casi inagotable de sus palabras compuestas; pero n\u00f3tese que todos estos son instrumentos que tienen los tonos que dan todas las variaciones del progreso.<\/p>\n\n\n\n<p>No hace diferencia lo f\u00e1cil o dif\u00edcil de una lengua, para ser o dejar de ser \u00f3rgano principal del pensamiento, con tal que lo sea de la civilizaci\u00f3n contempor\u00e1nea. Grecia fue un pueblo eminente y casi puede decirse \u00fanico por las artes de la imaginaci\u00f3n y del buen gusto: cre\u00f3 cielos con la fantas\u00eda e idealiz\u00f3 la materia hasta el punto de encontrar, puede decirse, las huellas de Dios en sus formas puras y castas; y aunque se comprende lo delicado que ten\u00eda que ser un idioma que tal expresase, lo cierto es que llego a ser tan popular en el mundo la teogon\u00eda de Hesiodo, como los dioses de Homero, la historia de Tucidides como los versos de Anacreonte. El lat\u00edn no puede ser m\u00e1s hermoso y vario, tan correcto en Horacio, abundante en Ovidio, profundo en T\u00e1cito; no obstante lo cual, pudo hablarse de la Hibernia al mar Bermejo, del Ponto Kuxino al monte Atlas; pero es porque Roma llego a extender su asiento a donde llegaron sus \u00e1guilas, a tener un Foro que era el or\u00e1culo del mundo, y a escribir en granito cifras de gloria, que a\u00fan no ha podido borrar el or\u00edn del tiempo.<\/p>\n\n\n\n<p>No he de pasar de este lugar, ya que la ocasi\u00f3n es propicia, sin decir dos palabras siquiera sobre la suerte actual del castellano, as\u00ed como el g\u00e9nero de cultivo que debiera d\u00e1rsele en el uso. Cualquiera comprende f\u00e1cilmente que una lengua en que ha podido escribirse el <em>Quijote, <\/em>bajo cuyo estilo, no el m\u00e1s perfecto, pero si el m\u00e1s vario conocido, se oculta el pensamiento m\u00e1s ingenioso del entendimiento humano; la <em>Gu\u00eda de Pecadores, <\/em>en cuya frase, entretejida de encantos m\u00edsticos toda, casi <em>ve uno a Dios <\/em>(seg\u00fan la frase de Linneo), <em>de paso y por la espalda, <\/em>y que sirvi\u00f3 de cauce a Lope y Calder\u00f3n, debe ser una lengua ennoblecida con muchas dotes; y cierto, que a ser la Espa\u00f1a de hoy la que ilustraron los Felipes de la rama de Austria, el espa\u00f1ol, sobre ser una lengua sabia por su organismo, fuera un instrumento expedito de la vida social contempor\u00e1nea. Est\u00e1 visto que no puede ser as\u00ed; pero en tanto que llegan las circunstancias que producen siempre de suyo el milagro de la transformaci\u00f3n en el estilo y de la abundancia en la expresi\u00f3n, es laudable todo celo que se muestre en el sentido de conservar y aumentar deposito tan rico. A la Real Academia Espa\u00f1ola se deben en esta materia servicios important\u00edsimos: por una parte pone diques a la irrupci\u00f3n del estilo <em>gacetero <\/em>que tanto cunde y pervierte; y por otra, fija los buenos usos y trasmite las buenas tradiciones, manteni\u00e9ndose en medio, como un tribunal que juzga, y como un cuerpo de sabios que da ejemplo. Es tanto m\u00e1s dif\u00edcil este encargo, cuanto que en los pa\u00edses adelantados hay muchos centros de sanci\u00f3n para las lenguas, por lo cual se observa ser el periodismo m\u00e1s o menos correcto, y las traducciones m\u00e1s o menos regulares; mientras que en una naci\u00f3n que va detr\u00e1s, el cultivo de aquella esta reducido a un corto n\u00famero de pros\u00e9litos. Fuera de que, en este \u00faltimo caso, tal culto (y sea dicho para ignominia de los profanos) o es vergonzante, porque se afea; o es tibio, porque se ignora; a tiempo que en el primero, esos estudios est\u00e1n en boga, y casi no se conoce hombre de Estado que no sea hombre de letras, como lo prueban Bacon, Colbert, Thiers, GuizOt\u226b Lord Derby, autor de la mejor traducci\u00f3n inglesa de la Iliada, y Disraely, uno de los m\u00e1s celebres novelistas de su naci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Quisiera dos cosas respecto al castellano: que se conservase la \u00edndole de la lengua, y que fuese esta atemper\u00e1ndose al esp\u00edritu, a las necesidades y a las tendencias reinantes: las lenguas tambi\u00e9n tienen despojos que dejar. Hay un tejido intimo que hace parte de la complexi\u00f3n, y que no cabe que se pierda. Cervantes, los dos Luises, Santa Teresa, Malon de Chaide, Nieremberg, Brcilla y mil otros de los grandes siglos, quedar\u00edan siendo modelos, y, o se ocurre a ellos por oro o no hay moneda; pero junto con esto, es de observarse que hay cierta escoria, es decir, ciertas formas que entraron en uso de antiguo, que, o quedan para arca\u00edsmos, o quedan mal empleadas siempre. Las frases no son piezas de encaje, para que sean los idiomas juegos chinescos. Por casta que sea la manera de San Juan de la Cruz, estar\u00eda mal para una arenga popular, y todo el afeite de Sol\u00eds no excusar\u00eda su empleo en una obra did\u00e1ctica. Hay cierto movimiento, cierto calor de situaci\u00f3n, que exige, no otro car\u00e1cter, sino otras formas: las formas de que hablo, no son el Lenguaje, que es el organismo; ni el estilo, que son las l\u00edneas del contorno, sino por decirlo as\u00ed, los trajes de moda que exigen las necesidades de la \u00e9poca. De otra suerte, se escribir\u00eda con elegancia, pero con amaneramiento; con pureza, pero con trabas; y una obra as\u00ed, seria curiosa como antigualla, pero no una obra de uso.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-right\"><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/cecilio-acosta\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Sobre el autor<\/a><\/h4>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cecilio Acosta Respecto a la novela, lo que se ha hecho es dar los pasos primeros, entre otras causas, por no haber esa sobreabundancia de vida que sirve a dar a esta expresi\u00f3n del pensamiento. 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