{"id":10400,"date":"2023-12-27T20:55:15","date_gmt":"2023-12-27T20:55:15","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=10400"},"modified":"2023-12-27T20:56:38","modified_gmt":"2023-12-27T20:56:38","slug":"escritura-como-salvacion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/escritura-como-salvacion\/","title":{"rendered":"La escritura como salvaci\u00f3n en \u00abLluvia\u00bb de Victoria de Stefano"},"content":{"rendered":"\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-right\">Gladys Mend\u00eda<\/h4>\n\n\n\n<p>La escritora Victoria De Stefano naci\u00f3 el 21 de junio de 1940 en Viserba, Italia. Llega a Venezuela en 1946. Es Licenciada en Filosof\u00eda y ha publicado: <em>El desolvido<\/em> (1971), <em>La noche llama a la noche <\/em>(1985), <em>El lugar del escritor <\/em>(1992), <em>Cabo de vida <\/em>(1993), <em>Historias de la marcha a pie <\/em>(1997), <em>Lluvia <\/em>(2002), <em>Pedir demasiado <\/em>(2004), <em>Paleograf\u00edas <\/em>(2010).<\/p>\n\n\n\n<p>En el presente ensayo sobre la novela Lluvia, se intentar\u00e1 dar cuenta de la escritura como herramienta de supervivencia; del consuelo que brinda la creaci\u00f3n literaria al ser humano de agudeza cr\u00edtica y de amplias inquietudes existenciales. Ya en el pr\u00f3logo del libro, nos dice Ednodio Quintero que Victoria De Stefano reflexiona permanente a lo largo de toda su narrativa sobre vida y escritura como un solo tema, pero es en Lluvia donde encuentran su m\u00e1s esclarecedora y equilibrada consideraci\u00f3n. Tambi\u00e9n aconseja leerla en paralelo con <em>El lugar del escritor<\/em> (1992), pues ambas son unos formidables sistemas de representaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Lluvia<\/em>, enmarcada en el estilo autoficcional, usa el metalenguaje como recurso discursivo, abunda en im\u00e1genes visuales y olfativas, bajo un lenguaje culto y ampliamente simb\u00f3lico; inicia la primera parte con la descripci\u00f3n de un cuarto, sus muebles, abundantes libros y luego pasa al clima, al paisaje, todo lo que se puede observar desde la ventana del segundo piso de una casa. El narrador en tercera persona<br>nos sit\u00faa en el espacio f\u00edsico donde habita una mujer. Las caracter\u00edsticas de esta mujer son interesantes, ella es sumamente observadora y reflexiva, compasiva y emp\u00e1tica. Gran lectora y escritora de cuentos. Su nombre es Clarice. Es inevitable asociarla con la escritora de narrativa brasilera Clarice Lispector, ya en la segunda parte de la novela, la misma escritora-narradora, explica que es en honor a Clarice Lispector que nombrar\u00e1 a su personaje as\u00ed. Todo va normal hasta que ocurre un incidente, una visita inesperada producto de la situaci\u00f3n clim\u00e1tica. Es Jos\u00e9, el jardinero, quien le pide posada a la se\u00f1ora Clarice. En la \u00faltima p\u00e1gina de la primera parte del libro, se informa que Clarice lleva un diario desde hace 4 a\u00f1os. Desde el inicio de la segunda parte, accedemos a la lectura de ese diario que inicia el 29 de mayo y termina el 9 de septiembre. Podemos preguntarnos, por qu\u00e9 el recurso del diario, por qu\u00e9 mostrar ante el lector sus m\u00e1s \u00edntimos pensamientos; es como desnudar el alma en p\u00fablico y adem\u00e1s dejar para siempre ese registro impreso. Los que escribimos literatura, sabemos que nuestro oficio es<br>solitario, pero por otro lado, cuando el escritor termina su obra, la comparte socialmente, con su comunidad, ya sea la intelectual o la ciudadana en general y hasta en algunos casos, viaja a otros pa\u00edses donde le entrevistan, agasajan, etc., y todo gira en torno a ese hecho literario, a esa obra que escribi\u00f3 en soledad, enfrent\u00e1ndose a sus m\u00e1s variados estados del ser. El creador literario, se debate entonces entre un estado \u00edntimo y otro p\u00fablico, pero en este caso, la novela permite el acceso directo a esa intimidad. Usar el recurso del diario es una invitaci\u00f3n de la escritora a su mundo interno, tal vez, para no sentirse sola, tal vez para que entendamos un poco m\u00e1s el oficio de la fil\u00f3sofa, de la escritora latinoamericana hoy d\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>En la segunda parte de la novela, el lenguaje, al mismo tiempo que se vuelve m\u00e1s intelectual, filos\u00f3fico, m\u00e1s te\u00f3rico con respecto al ejercicio de la escritura, tambi\u00e9n lo es en cuanto a su expresi\u00f3n emotiva y confesional. Nos es revelada la t\u00e9cnica: el arte de escribir una novela y todo aquello imprevisible que experimenta la escritora en el proceso.<\/p>\n\n\n\n<p>La narradora nos muestra su b\u00fasqueda como ser creador a lo largo del diario. Es abundante en cultura literaria, citas de diarios de escritores, historia universal, reflexiones filos\u00f3ficas. Adem\u00e1s de experiencias muy \u00edntimas y personales: describe su tercer parto. Comenta que su abuela escrib\u00eda poemas. Habla de su amigo escritor llamado P., su vecina de arriba Wanda, el amigo de su amigo llamado Jacinto, quien era jockey y m\u00e9dium. Ella escribe todo: sus encuentros con la gente, sus observaciones y reflexiones, angustias, sue\u00f1os y pesadillas, insomnios, paseos por el vecindario, viajes. Todo es materia para la creaci\u00f3n y su diario es el recept\u00e1culo perfecto al igual que para otros escritores de la literatura universal. Hay reflexiones sobre los conceptos de Belleza, Verdad, Arte, Vida, Poes\u00eda, Felicidad, entre otros. Ahora bien, tambi\u00e9n podemos preguntar, por qu\u00e9 se nos muestras citas de los diarios de otros escritores, tal vez sea para no sentirse sola en este oficio, para encontrar lugares comunes con los dem\u00e1s escritores que ayuden a esclarecer el camino propio. Los diarios de estos grandes escritores como grandes amigos con los que establecer di\u00e1logos en el mundo de las ideas.<\/p>\n\n\n\n<p>Si revisamos las caracter\u00edsticas de la novela l\u00edrica nombradas en el libro <em>Las voces de la novela<\/em>, de Oscar Tacca, observamos que muchas de ellas est\u00e1n en <em>Lluvia<\/em>. Est\u00e1 presente a lo largo de la obra el mon\u00f3logo interior, la confidencia, el desplazamiento de la acci\u00f3n a la reflexi\u00f3n, la acumulaci\u00f3n de experiencias sensoriales, la corriente de la consciencia, la intensidad de la expresi\u00f3n y si nos preguntamos acerca de la fragmentaci\u00f3n o la ruptura de la continuidad, podemos afirmar que este aspecto se encuentra plasmado en la estructura de la obra, no en su eje tem\u00e1tico.<\/p>\n\n\n\n<p>En la segunda parte, con fecha 4 de julio, la narradora reflexiona en su diario:<\/p>\n\n\n\n<p><em>Encuentro fascinante la posibilidad de ir creando armazones cada vez m\u00e1s amplios, la posibilidad de sincronizar a trav\u00e9s de un hecho \u00fanico hombres de tradiciones, culturas y geograf\u00edas diferentes, de urdir historias con las que poder ensartar una mayor porci\u00f3n de hilos a fin de extraerle jugo y sustancia incluso a las vidas m\u00e1s corrientes. Las vidas pueden ser cortas pero en la desenfrenada libertad del g\u00e9nero est\u00e1 la posibilidad de estirarlas.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>En la narrativa venezolana actual , hemos le\u00eddo varias novelas que guardan un elemento com\u00fan o hilo conductor, y es la reflexi\u00f3n sobre la creaci\u00f3n literaria, dando cuenta de sus procedimientos. En <em>Historia de una segunda vez<\/em>, de Federico Vegas, el protagonista se pregunta: <em>\u00bfC\u00f3mo definir la fortaleza de un arte que se ocupa de preservar nuestra fragilidad? Escribir es tomar la decisi\u00f3n de presentarnos sin estar presentes<\/em>. En <em>Corrector de estilo<\/em>, de Milton Quero Ar\u00e9valo, una novela humor\u00edstica, donde se describen las aventuras del \u201cC\u00edrculo de la Testosterona Literaria\u201d y c\u00f3mo el protagonista asume la correcci\u00f3n y re escritura de un texto ajeno. En <em>La expulsi\u00f3n del para\u00edso<\/em>, de Ricardo Azuaje, se muestra la escritura desde la otredad, y en <em>Cad\u00e1ver exquisito<\/em> de Norberto Jos\u00e9 Olivar, se narra la vida de un escritor surrealista venezolano: Hesnor Rivera.<\/p>\n\n\n\n<p>Volviendo a <em>Lluvia<\/em>, en la construcci\u00f3n de su texto, la protagonista es v\u00edctima de la frustraci\u00f3n al no conseguir imprimir en sus p\u00e1ginas <em>aquel contrastado equilibrio, aquel estilo traspuesto en consonancia con la libre movilidad de la vida<\/em>, corrige y corrige, pero no logra alcanzar su meta, en la primera parte se narra este momento:<\/p>\n\n\n\n<p><em>Algo andaba mal, y ese algo eran ella y sus fr\u00e1giles descompensadas cuartillas finales, con apenas dos, a lo sumo tres, elocuciones de verdad y eufon\u00eda. Siempre estaba cambiando de parecer respecto a lo que escrib\u00eda.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>La escritura como el intento de poner en orden el caos interno, todo lo observado, sentido, le\u00eddo, analizado, recordado, so\u00f1ado. Colocar en papel el discurso interior es un acto de orden consolador y salvador. En la segunda parte de la novela, el d\u00eda 30 de junio, a prop\u00f3sito de la lectura de <em>Fedro <\/em>de Plat\u00f3n, la escritora reflexiona:<\/p>\n\n\n\n<p><em>El proceso del lenguaje escrito es m\u00e1s reflexivo y amplio, las palabras hay que rumiarlas, decantarlas, suplantarlas, alisarlas, ubicarlas e intencionarlas adecuadamente en beneficio de la progresi\u00f3n del periodo en el que se gesta el pensamiento. El lenguaje escrito tiene que ver m\u00e1s con las profundas modificaciones que derivan de la necesidad de poner a punto la realizaci\u00f3n de una meta que de la necesidad de expresarse. Para expresarse basta el grito.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>En el diario, de fecha 4 de agosto, luego de leer una carta de Flaubert a Turgu\u00e9niev, anota: <em>El escritor como el santo aislado y asilado quiere ganar la torre que lo conducir\u00e1 al cielo antes de que esta se derrumbe bajo una avalancha de mierda.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>La escritura como la b\u00fasqueda de ascensi\u00f3n, de sublimaci\u00f3n de todo lo mundano que se gasta, descompone y perece; en cambio, la torre que es el oficio literario, mantiene al escritor vinculado a lo elevado. Es as\u00ed como la narradora-protagonista hace hincapi\u00e9 en esta dualidad plat\u00f3nica de arriba\/abajo;<br>el piso de arriba de su casa es el lugar de las ideas y el piso de abajo, es donde ella desarrolla lo necesario para la supervivencia del cuerpo, est\u00e1n la cocina y las \u00e1reas comunes con los dem\u00e1s personajes. El piso de arriba como el lugar de la introspecci\u00f3n y el silencio necesario para la creaci\u00f3n filos\u00f3fica y narrativa. Maravilloso e inagotable mundo de la creaci\u00f3n art\u00edstica, la luz que brinda el pensamiento nos muestra el camino en la indagaci\u00f3n de lo que somos. Lluvia, extraordinariamente escrita por Victoria De Stefano, nos devela su oficio literario y filos\u00f3fico y es un regalo \u00fanico e inspirador para todos aquellos que vivimos y amamos la literatura.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-right\"><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/gladys-mendia\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Sobre la autora<\/a><\/h4>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Gladys Mend\u00eda La escritora Victoria De Stefano naci\u00f3 el 21 de junio de 1940 en Viserba, Italia. Llega a Venezuela en 1946. 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