{"id":10352,"date":"2023-12-23T21:26:48","date_gmt":"2023-12-23T21:26:48","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=10352"},"modified":"2023-12-23T21:27:23","modified_gmt":"2023-12-23T21:27:23","slug":"la-mujer-y-la-revolucion-de-su-tiempo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/la-mujer-y-la-revolucion-de-su-tiempo\/","title":{"rendered":"La mujer y la revoluci\u00f3n de su tiempo"},"content":{"rendered":"\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-right\">Vanessa M\u00e1rquez Vargas<\/h4>\n\n\n\n<p><em>No es tiempo para rosas rojas <\/em>(Caracas, 1975), primera novela de la escritora venezolana Antonieta Madrid (Caracas, 1939), es el ejemplo de una escritura que se nutre de nuevas propuestas y corrientes est\u00e9ticas, al mismo tiempo que acerca al lector a la realidad social y al tiempo hist\u00f3rico del que pretende dar cuenta como obra literaria, a trav\u00e9s de la ficci\u00f3n narrativa. Teniendo en cuenta que la reconstrucci\u00f3n de realidades hist\u00f3ricas dentro de un texto literario apunta, entre otras cosas, a la descripci\u00f3n particular de sucesos desde la mirada de los personajes de ficci\u00f3n. La novela se presenta como testimonio de un punzante malestar sociopol\u00edtico mostrando adem\u00e1s, la peculiar condici\u00f3n de la mujer venezolana en un contexto de revuelta y frustraci\u00f3n nacional; lo cual explica que la narraci\u00f3n no atienda \u00fanicamente al problema pol\u00edtico-guerrillero, sino que tambi\u00e9n haga \u00e9nfasis en el problema sociomoral, con sus puntos a favor y en contra desde la perspectiva femenina.<\/p>\n\n\n\n<p><em>No es tiempo para rosas rojas<\/em> proyecta un doble discurso, amoroso y pol\u00edtico, a partir del recuerdo de los acontecimientos vividos por el personaje femenino durante la d\u00e9cada de los sesenta en Venezuela. La historia se construye a partir de fragmentos, de recuerdos que aparecen en la memoria de la narradora-protagonista, sobre su relaci\u00f3n amorosa con un joven guerrillero, llamado Daniel, y su militancia pol\u00edtica dentro de la universidad.<\/p>\n\n\n\n<p>En cada n\u00famero \u2013o cap\u00edtulo, es cuesti\u00f3n de preferencias- se cuenta la experimentaci\u00f3n del personaje femenino en el campo social, en busca de ser un sujeto participativo en la construcci\u00f3n de un \u201cuniverso\u201d distinto para la mujer de la \u00e9poca. Es precisamente el intento, por parte de la mujer moderna, de posicionarse en la estructura social como un individuo pensante, haciendo de la narraci\u00f3n un planteamiento novedoso de la escritura hecha por mujeres, en la \u00e9poca de su aparici\u00f3n 1975 y un elemento detonante de la construcci\u00f3n narrativa postmoderna desde la mirada de nuestros d\u00edas.<\/p>\n\n\n\n<p>A prop\u00f3sito de la novela, es bueno recordar aquel ensayo de Gustavo Luis Carrera, sobre la revoluci\u00f3n literaria y la literatura revolucionaria (Carrera, citado por Chac\u00f3n, 1970: 296-305) con el fin de delimitar la propuesta narrativa que Madrid nos presenta en la novela, puesto que podr\u00eda ser mal interpretada si se atiende \u00fanicamente a la funci\u00f3n del escritor que vive y escribe en un proceso de revoluci\u00f3n social, al que tambi\u00e9n se refiere Carrera en su ensayo cuando apunta:<\/p>\n\n\n\n<p><em>Hay una fina red de relaciones obligadas entre el creador y el proceso social donde est\u00e1 inmerso (\u2026). La revoluci\u00f3n literaria consiste en un cambio tan marcado en alguno de los ingredientes literarios habituales que sea suficiente como para transformar el producto de la tarea creadora. La literatura revolucionaria es la resultante de un nuevo estado de las cosas, derivada de una transformaci\u00f3n sustancial y adecuada a ella (p. 38)<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Partiendo de esto se puede decir que <em>No es tiempo para rosas rojas <\/em>es parte de esa \u201cliteratura revolucionaria\u201d que nace despu\u00e9s de 1960 como testimonio de los acontecimientos de la \u00e9poca \u2013entendiendo la revoluci\u00f3n desde el punto de vista de estructura discursiva y manejo del lenguaje y no como manifestaci\u00f3n \u00fanicamente pol\u00edtica-, a partir de un nueva conciencia sobre el estado de las cosas y sobre todo de la funci\u00f3n que cumple el texto narrativo como expresi\u00f3n de una postura cr\u00edtica ante los hechos que componen la historia y la cultura, sin dejar de lado la producci\u00f3n de placer est\u00e9tico.<\/p>\n\n\n\n<p>Literatura y sociedad confluyen en una obra como respuesta a un proceso de transici\u00f3n social que se reconstruye desde el recuerdo y el testimonio de una mujer. De un nuevo personaje que se convierte en actante, a pesar de su condici\u00f3n subalterna en las escalas sociales y dentro de su grupo rebelde.<\/p>\n\n\n\n<p>Seg\u00fan Lancelot Cowie (2000) los novelistas no escatiman esfuerzos para representar a la mujer como un personaje de acci\u00f3n secundaria que atiende m\u00e1s a sus debilidades amorosas, que a los roles que le son asignados durante la contienda pol\u00edtica. Sin embargo, en <em>No es tiempo para rosas rojas <\/em>es necesario penetrar en la psicolog\u00eda femenina para darse cuenta que la mujer es un personaje de acci\u00f3n que se debate entre una lucha interna por la condici\u00f3n de mujer sumisa, condici\u00f3n atribuida por la sociedad de entonces y, externa al momento que decide estar \u201ca la orden\u201d de la c\u00e9lula aunque no desaparezca del todo el complejo de inferioridad femenina:<\/p>\n\n\n\n<p><em>Calladamente los miraba mientras ustedes hablaban de la revoluci\u00f3n con gran propiedad y pensaba que yo tambi\u00e9n pod\u00eda hablar de todo eso, pero prefer\u00eda callar y me pon\u00eda a pensar que yo tambi\u00e9n militaba en el partido, en la base del partido (\u2026) por eso era que m\u00e1s bien yo estaba como resignada a mi posici\u00f3n, de por vida en la base de la pir\u00e1mide. Yo estoy a la orden para lo que sea (\u2026) quer\u00eda hacer cosas grandes, bien grandes y peligrosas y todo me parec\u00eda poco (Madrid, 2004, p. 107)<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Las im\u00e1genes narradas en la novela surgen de la memoria de una mujer que, a pesar de no mencionar su propio nombre es la representaci\u00f3n del sujeto femenino vulnerable al cambio, cumplidora de una funci\u00f3n social con poder de decisi\u00f3n y derecho sobre la palabra. Derechos que le permiten construir un discurso representativo del sentimiento femenino en un estado ambiguo de realizaciones y hast\u00edo.<\/p>\n\n\n\n<p>La narraci\u00f3n es, como dir\u00eda Joel Dor (1994), la configuraci\u00f3n de la <em>puesta en escena del sujeto en su enunciado <\/em>(p. 131), un conjunto de im\u00e1genes hechas discurso como resultado de la fluctuaci\u00f3n entre el inconsciente del \u201cYo\u201d enunciador, sujeto hablante, y el deseo. El inconsciente act\u00faa en el personaje en la medida en que \u00e9ste narra los acontecimientos de su vida, desde el recuerdo, sin que se lleve una continuidad l\u00f3gica en cada cap\u00edtulo pues, es evidente la dispersi\u00f3n en la an\u00e9cdota con la mezcla de episodios imaginarios. Sin embargo, la diversidad de elementos ir\u00e1 -a lo largo de la narraci\u00f3n estableciendo conexiones que revelar\u00e1n el deseo del sujeto femenino por decir su verdad y de ser escuchada.<\/p>\n\n\n\n<p>La perspectiva de la mirada femenina no est\u00e1 orientada solamente a las maravillas del enamoramiento y la seducci\u00f3n, a la desarticulaci\u00f3n del n\u00facleo familiar como consecuencia de que la mujer comenzara a ejercer nuevos roles sociales y a tener presencia en los espacios pol\u00edticos nacionales. Tambi\u00e9n lo estar\u00e1 a las frustraciones producto de las actividades realizadas durante su participaci\u00f3n en la c\u00e9lula guerrillera que adem\u00e1s, la conducir\u00e1n al suicidio.<\/p>\n\n\n\n<p>La novela, en su est\u00e9tica narrativa, puede estudiarse como un concepto mixto, por la mezcla intencional de sentimentalismo y rudeza presentes, en una tem\u00e1tica textual que gira alrededor de la perspectiva testimonial del personaje femenino que se enamora y simult\u00e1neamente intenta definir su identidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Partiendo de la reconstrucci\u00f3n de ciertos acontecimientos e im\u00e1genes que comienzan a proyectarse como un <em>gui\u00f3n cinematogr\u00e1fico <\/em>(Rivas, 2004, p. XI) \u2212concebido para dar cuenta de la mujer protagonista que vive en el desasosiego, v\u00edctima de la profunda soledad que la rodea y la transforma en un ser desarraigado, desde la partida del amante\u2212, la memoria se transforma en escenario, desde donde fluye la consciencia interior del personaje y se da paso al enfrentamiento de la mujer con su \u201crealidad\u201d de un amor no consumado y su desequilibrio emocional, \u201c<em>el recuerdo fue como un rel\u00e1mpago que estall\u00f3 de un s\u00f3lo golpe en mi memoria, y pude verlo todo como si estuviera vivi\u00e9ndolo otra vez<\/em>\u201d (Madrid, 2004, p. 2).<\/p>\n\n\n\n<p>En <em>No es tiempo para rosas rojas<\/em>, la palabra es un \u00f3rgano m\u00e1s en el cuerpo vivo de la novela. El poder de la palabra sobre la imagen permite que el escritor-creador logre demostrar que el personaje revive el recuerdo y sus significados, lo que, siguiendo a Lacan (Citado por Juan D. Nasio, 1994, p. 163), ser\u00eda el advenimiento del sujeto y su transformaci\u00f3n por medio del lenguaje.<\/p>\n\n\n\n<p>El sujeto est\u00e1 representado en el discurso de forma tal, que lo enunciado se muestra como un reflejo de s\u00ed mismo, de su interioridad y de su intencionalidad. Para Gadamer (2004), en el tipo de escritura de la novela, el lenguaje que en s\u00ed <em>es, vivo, evolutivo y cambiante<\/em> (p.181) pretende transmitir al lector las mismas sensaciones de deseo que describe la narradora en cada cap\u00edtulo.<\/p>\n\n\n\n<p>Se establece un juego con las estructuras sint\u00e1cticas para darle cierta personalidad a la narraci\u00f3n sin perder el sentido coherente de lo dicho. Se incluyen formas de habla, caracter\u00edsticas de la zona capitalina del pa\u00eds que se muestra como rasgo generacional que contextualizan la narraci\u00f3n adem\u00e1s, aparecen con frecuencia palabras del lenguaje coloquial juvenil de la \u00e9poca como por ejemplo <em>frikeada<\/em>, que ser\u00eda lo relativo actualmente a estar \u201cloco\u201d o \u201cdesubicado\u201d, \u201c<em>frike<\/em>\u201d, \u201cfastidio\u201d, \u201c<em>esa gente es muy fu<\/em>\u201d por \u201csifrinos\u201d; al mismo tiempo que se narran sin inhibici\u00f3n acciones de personajes tal como son recordadas por la voz narrativa \u201c<em>Judith que andaba con un agite\u2026, se echaba el chal por los hombros, y se sentaba de nuevo, para recomenzar con el yeyo todo estaba lleno de humo, ese gent\u00edo fumando<\/em>\u2026\u201d (Madrid, 2004, p. 11).<\/p>\n\n\n\n<p>Dando val\u00eda a la afirmaci\u00f3n de Julia Kristeva (Citada por Mainer, 1998) en cuanto que \u201c<em>el autor vive en la historia y la sociedad se escribe en el texto<\/em>\u201d (p.29), resaltando la propuesta del autor de impulsar al lector potencial hacia los mundos posibles del texto, enmarcados en un contexto semejante al real.<\/p>\n\n\n\n<p>En la narraci\u00f3n la m\u00fasica tambi\u00e9n representa una forma de lenguaje que evoca un sentimiento. La cursiler\u00eda rosa de un p\u00fablico captado por los temas de las canciones de los famosos Beatles, que hicieron historia en el mundo. La m\u00fasica impregna de melancol\u00eda momentos del relato en los cuales la narradora refuerza su \u201cYo\u201d y manifiesta su deseo de igualdad \u201cla rocola tocaba \u00b4jam\u00e1s te olvidar\u00e9` y fuimos y marcamos canciones de los Beatles que a m\u00ed me daban nota\u2026 Yo tambi\u00e9n ten\u00eda mi yesterday, yo tambi\u00e9n pod\u00eda echar cuentos\u201d (Madrid, 2004, p.p. 25-26). La m\u00fasica invoca el recuerdo y este aparece como discurso al mismo tiempo que la canci\u00f3n \u201c<em>bail\u00e1bamos y no m\u00e1s t\u00fa me abrazabas, lo m\u00e1s suave y todo estaba requetebi\u00e9n\u2026 segu\u00edamos bailando esa que se llama Lucy in the Sky with Diamonds y era una canci\u00f3n toda fant\u00e1stica y era divina para bailar<\/em>\u201d (2004, p.30).<\/p>\n\n\n\n<p>En la novela el personaje femenino arrastra consigo, no solamente su pesada carga sentimental, amorosa y rebelde, sino tambi\u00e9n los malestares de la realidad social de un pa\u00eds en plena metamorfosis, de abundantes y confusas informaciones donde los \u00fanicos que ten\u00edan consciencia de la inestabilidad, de los odios y amores, eran los actores \u201ccomprometidos\u201d del gran teatro revolucionario que formaron las clases \u201cpeque\u00f1o burguesas\u201d que sintieron la necesidad de lavar sus culpas sociales en las aguas de la lucha y el sacrificio (Zago, 1993).<\/p>\n\n\n\n<p>Al igual que los personajes de <em>No es tiempo para rosas rojas<\/em>, los personajes de esta gran novela hist\u00f3rica llamada Venezuela, eran en su mayor\u00eda estudiantes universitarios con vidas \u201cestables\u201d ajustadas al patr\u00f3n social de la \u00e9poca, aspirantes de la consolidaci\u00f3n de las \u201cm\u00e1s hermosas utop\u00edas de la Revoluci\u00f3n Cubana\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>La novela, denuncia \u2013desde la m\u00e1s acertada forma de ficci\u00f3n, el recuerdo- los asombrosos sucesos que marcaron la vida de las guerrillas urbanas en el pa\u00eds. De esos grupos, que a pesar de ser vistos como cuerpos extra\u00f1os a la Naci\u00f3n, se consolidaron para enfrentar la crueldad y la represi\u00f3n contra un pueblo que intentaba \u2013 y a\u00fan creo que sigue intentando, con mejor norte, claro est\u00e1- salir a flote del pantano profundo en que estaba sumergido. Sin embargo, la poca organizaci\u00f3n y la falta de conocimiento especializado acerca del manejo efectivo de las t\u00e1cticas y las estrategias desmoronaron poco a poco los ideales guerrilleros, tal como se muestra a en novela, aunque de una forma m\u00e1s ligera \u2013si se quiere, puesto que el objetivo primordial de la narraci\u00f3n es insertar a la mujer en el campo abierto de las acciones-.<\/p>\n\n\n\n<p>La denuncia se hace visible y con mayor fuerza en los cap\u00edtulos que se mencionan a Rosarito, la compa\u00f1era calcinada en la explosi\u00f3n en el s\u00f3tano de la Polar:<\/p>\n\n\n\n<p><em>Para que ibas a mirar, para que ibas a voltear si ibas como embalada, como un cohete, c\u00f3mo ibas a adivinar que te ibas a quedar trancada en el s\u00f3tano de la Polar y que te iban a sacar toda frita, toda frita, casi asfixiada.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Y, al \u201cGocho\u201d \u201cque era un activista, lo que se llamaba un buen activista\u2026un cuadro revolucionario no pod\u00eda sacar malas notas, hab\u00eda que mantener en alto a la revoluci\u00f3n\u2026hab\u00eda que cambiar las estrategias\u2026y un nudo se atascaba en mi garganta mientras enterraban al Gocho en un nicho de concreto, en una propiedad horizontal del cementerio General del Sur\u2026<\/em> (Madrid, 2004, p. 39) <\/p>\n\n\n\n<p>De igual forma se hace clara menci\u00f3n de los campamentos militares antiguerrilleros mejor conocidos como TO \u201cTeatro de Operaciones\u201d en los que fueron torturados y humillados militantes guerrilleros:<\/p>\n\n\n\n<p><em>Despu\u00e9s de haber pasado casi tres d\u00edas herido entre una zanja, hasta que te encontraron los Gladis nacionales, los cazaguerrilleros\u2026y te recogieron y te llevaron a ese campamento infernal que se llama TO3\u2026un verdadero infierno\u2026unos verdaderos anormales porque hab\u00eda que estar bien enfermo para hacer cursos de tortura\u2026<\/em> (2004, p. 60).<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, en la narraci\u00f3n la tortura no es meramente f\u00edsica, tambi\u00e9n es psicol\u00f3gica, tal como se presenta en la protagonista. Tortura que comienza en la inestabilidad y el derrumbamiento familiar. El orden tradicional de la familia desaparece, dejando a los integrantes del n\u00facleo a la deriva, cada uno piensa en s\u00ed mismo liber\u00e1ndose de la opresi\u00f3n paternal. La tortura contin\u00faa cuando la narradora se da cuenta que todas las esperanzas de cambio nacidas de su enamoramiento con Daniel, el l\u00edder guerrillero, se desvanecen al saberse utilizada como una pantalla para cubrir las apariencias ante la c\u00e9lula. Y, como elemento de mayor contundencia est\u00e1 el hecho de tener que practicarse un aborto con la ayuda de una amiga, y no de su amante, porque \u00e9ste s\u00f3lo tiene tiempo para la revoluci\u00f3n, atribuy\u00e9ndole al personaje un pesimismo absoluto que transforma el deseo de vida y revoluci\u00f3n, en fracaso, desesperaci\u00f3n y muerte.<\/p>\n\n\n\n<p><em>No es tiempo para rosas rojas<\/em>, no es simplemente un texto que pretende dar cuenta de la realidad social venezolana de la d\u00e9cada del sesenta en un marco de ficci\u00f3n. Es un texto literario cuya voz narrativa se asume como sujeto actante de un proceso de reconstrucci\u00f3n en medio de crisis y tensiones psicol\u00f3gicas y sociales. Al mismo tiempo que el entramado textual, inevitablemente, conlleva al lector a establecer conexiones intertextuales entre los discursos ficcionales de la narraci\u00f3n y su historia efectual.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Referencias bibliogr\u00e1ficas<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Directa<\/p>\n\n\n\n<p>Madrid, A. (2004). <em>No es tiempo para rosas rojas<\/em>. Caracas. Monte \u00c1vila Editores. Biblioteca B\u00e1sica de Autores Venezolanos. <\/p>\n\n\n\n<p>Te\u00f3rica y cr\u00edtica:<\/p>\n\n\n\n<p>Carrera, G. L. (1970). <em>Literatura y Revoluci\u00f3n<\/em>. En: Alfredo Chac\u00f3n: <em>La izquierda cultural venezolana 1958- 1968<\/em>. Caracas. Editorial Domingo<em> <\/em>Fuentes<\/p>\n\n\n\n<p>Chac\u00f3n, A. <em>La izquierda cultural venezolana 1958-1968<\/em>. Caracas. Editorial Domingo Fuentes<em><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Cowie, L. (2000). <em>Fuegos de resistencia: insurrecci\u00f3n y narrativa en Venezuela 1960-1970. <\/em>M\u00e9rida. Universidad de Los Andes, Direcci\u00f3n General de Cultura y Extensi\u00f3n.<em><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Dor, J. (1994). <em>Sujeto del inconsciente, sujeto de la enunciaci\u00f3n, sujeto del enunciado<\/em>. En: <em>Introducci\u00f3n a la lectura de Lacan. El inconsciente estructurado como lenguaje. <\/em>Barcelona. Gedisa. Colecci\u00f3n psicoteca mayor, serie freudiana.<em><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Gadamer. H. G. (2004) <em>Lenguaje y comprensi\u00f3n<\/em>. En: <em>Verdad y M\u00e9todo<\/em>. 6ta. Edic. Salamanca. Ediciones S\u00edgueme.<em><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Mainer, J. C. (1998). <em>Historia, Literatura y Sociedad. <\/em>Madrid. Instituto de Espa\u00f1a, Espasa \u2013Calpe<\/p>\n\n\n\n<p>Nasio, J. D. (1994). <em>El magn\u00edfico ni\u00f1o del psicoan\u00e1lisis, el concepto de sujeto y objeto en la teor\u00eda de Jacques Lacan<\/em>. Barcelona. Gedisa.<\/p>\n\n\n\n<p>Rivas, Luz Marina. PR\u00d3LOGO.(2004). <em>La palabra se subleva<\/em>: No es tiempo para rosas rojas. En: <em>No es tiempo para rosas rojas<\/em>. Caracas. Monte \u00c1vila Editores. Biblioteca B\u00e1sica de Autores Venezolanos.<em><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Zago, \u00c1ngela. (1993).<em>Testimonio y Verdad. <\/em>En: <em>Venezuela: Fin de siglo. Caracas<\/em>. Ediciones La Casa de Bello, colecci\u00f3n Zona T\u00f3rrida.<em><\/em><\/p>\n\n\n\n<h6 class=\"wp-block-heading\">*Publicado con el t\u00edtulo \u00ab<em>No es tiempo para rosas rojas: <\/em>La mujer y la revoluci\u00f3n de su tiempo\u00bb, en: <em>Revista Cifra Nueva<\/em>. Enero-Junio 2011, N\u00ba 23, (pp. 83-88)<\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Vanessa M\u00e1rquez Vargas No es tiempo para rosas rojas (Caracas, 1975), primera novela de la escritora venezolana Antonieta Madrid (Caracas, 1939), es el ejemplo de una escritura que se nutre de nuevas propuestas y corrientes est\u00e9ticas, al mismo tiempo que acerca al lector a la realidad social y al tiempo hist\u00f3rico del que pretende dar [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":8719,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[14],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10352"}],"collection":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=10352"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10352\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":10354,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10352\/revisions\/10354"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/media\/8719"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=10352"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=10352"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=10352"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}