{"id":10344,"date":"2024-01-11T21:48:01","date_gmt":"2024-01-11T21:48:01","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=10344"},"modified":"2024-01-11T21:51:18","modified_gmt":"2024-01-11T21:51:18","slug":"el-motor-primer-acto","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/el-motor-primer-acto\/","title":{"rendered":"El motor (primer acto)"},"content":{"rendered":"\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-right\">R\u00f3mulo Gallegos<\/h4>\n\n\n\n<p><em>A los compa\u00f1eros de La Alborada: Salustio Gonz\u00e1lez, Rincones, Julio Planchart, Julio Rosales y Enrique Soublette. Y a todos cuantos est\u00e9n: en presencia de un espacio capaz para encerrar vuelos infinitos, inm\u00f3viles, extendidas las alas de un altivo sue\u00f1o glorioso en la espera del impulso que los haga remontar.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><strong>PERSONAJES<\/strong><\/p>\n\n\n\n<ul>\n<li>Guillermo Orosia<\/li>\n\n\n\n<li>Don Samuel Orosia (su padre)<\/li>\n\n\n\n<li>Lorenzo Aldana<\/li>\n\n\n\n<li>Mister Cilbey<\/li>\n\n\n\n<li>Manuel<\/li>\n\n\n\n<li>Pe\u00f1uela (coronel)<\/li>\n\n\n\n<li>Don El\u00edas<\/li>\n\n\n\n<li>Bruno Pati\u00f1o<\/li>\n\n\n\n<li>Sempro<\/li>\n\n\n\n<li>Esther de Orosia<\/li>\n\n\n\n<li>Melania<\/li>\n\n\n\n<li>Mercedes<\/li>\n\n\n\n<li>Modesta<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p><strong>ACTO PRIMERO<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Interior de la casa de los Orosia, en el Pegujal. En primer t\u00e9rmino, corredor con puertas a derecha e izquierda; en segundo t\u00e9rmino, patio, en medio del cual hay un jazminero florecido; luego al fondo, una pared baja, por encima de la que asoman algunos gajos. Y, finalmente, el cerro arid\u00edsimo donde hay diseminados algunos ranchos de bahareque entre tunas y cardones que componen la \u00fanica vegetaci\u00f3n de aquella tierra bravia. En el patio, a la izquierda, una puerta que da a la calle, y luego, en el \u00e1ngulo de la<br>izquierda y el foro, una m\u00e1s peque\u00f1a que comunica con el taller. A la derecha, un emparrado. Es una ma\u00f1ana radiante de sol y azul.<\/p>\n\n\n\n<p>Sempro, en el corredor, borda rosas de seda sobre fajas de cuero amarillo, que en una silla de lo mismo, al lado de ella, est\u00e1n amontonadas. Guillermo, en el patio, al sol, contempla en silencio el vuelo de los zamuros en enjambre por el cielo azul. Es un joven de veinticinco a\u00f1os, m\u00e1s o menos gallardo y cuidadoso de s\u00ed mismo. Sin llegar a la afectaci\u00f3n, su cultura forma contraste con la campechan\u00eda de los dem\u00e1s. Viste traje de lana blanco y lleva siempre una rosa en el <em>boutonnier<\/em>; debido a la fractura de<br>la pierna izquierda anda apoy\u00e1ndose en un bast\u00f3n, y como esto le afea evita siempre estar de pie.<\/p>\n\n\n\n<p>Ambos, atentos a su respectivo quehacer, permanecen en silencio. A intervalos se oye el di\u00e1logo de un hombre y una mujer en la calle. <\/p>\n\n\n\n<p>HOMBRE: \u00bfA qu\u00e9 hora te levantaste?<\/p>\n\n\n\n<p>MUJER: A las siete\u2026 \u00bfAh?\u2026 No entiendo\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>HOMBRE: Que est\u00e1s muy buenamoza<\/p>\n\n\n\n<p>MUJER: (Risas.)<\/p>\n\n\n\n<p>GUILLERMO:  Ya est\u00e1n pelando la pava esos dos tontos.<\/p>\n\n\n\n<p>SEMPRO: Temprano empiezan&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p>GUILLERMO: Y dura hasta que se acuestan. \u00a1Qu\u00e9 pachorra!<\/p>\n\n\n\n<p>SEMPRO: Yo no s\u00e9 c\u00f3mo no se empalagan.<\/p>\n\n\n\n<p>GUILLERMO: \u00a1S\u00ed son m\u00e1s simples! \u00a1Y es tan desabrido su amor!<\/p>\n\n\n\n<p>SEMPRO: D\u00e9jalos que gocen.<\/p>\n\n\n\n<p>GUILLERMO: Si me dejaran ellos a m\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>SEMPRO: \u00bfQu\u00e9 mal te hacen?<\/p>\n\n\n\n<p>GUILLERMO: Que me hacen abochornarme por ellos.<\/p>\n\n\n\n<p>SEMPRO: \u00a1Qu\u00e9 tonter\u00eda!<\/p>\n\n\n\n<p>GUILLERMO: \u00bfC\u00f3mo lo evito? Modesta y su Rafaelito me tienen a reventar dici\u00e9ndose simplezas que ni en privado est\u00e1n bien. Aunque ella sea tu amiga; se necesita ser muy sandios.<\/p>\n\n\n\n<p>SEMPRO: Tambi\u00e9n es \u00e9l amigo tuyo.<\/p>\n\n\n\n<p>GUILLERMO: \u00bfPorque respondo a su saludo? T\u00fa sabes que no tengo amigos en el pueblo. Adem\u00e1s, aqu\u00ed en El Pegujal, no hay amigos.<\/p>\n\n\n\n<p>SEMPRO: Y como todos son parientes, al fin y al cabo\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>GUILLERMO: si no lo son da lo mismo. Quien tenga una hermana es cu\u00f1ado de todo el pueblo. Yo como no tengo sino una prima, soy un primo de todo el mundo.<\/p>\n\n\n\n<p>SEMPRO: \u00a1Ah! \u00a1Guillermo!<\/p>\n\n\n\n<p>GUILLERMO: Es la vulgaridad, el esp\u00edritu del pueblo. Por esto me disgusta que me digan primo: ellos creen que es porque tengo celos por ti\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>SEMPRO: \u00a1Qu\u00e9 cosas!<\/p>\n\n\n\n<p>GUILLERMO: Pero no creas que les tengo ojeriza. Me fastidian simplemente. Los de afuera y los de adentro; los hombres campechanos y buenotes, las mujeres insustanciales y rid\u00edculas, que ni saben imitar un figur\u00edn, y s\u00f3lo hacen caricaturas de la moda. \u00a1Y pensar que alguna vez me haya hecho yo ilusiones con alguna de ellas! No dir\u00e9 con mi cu\u00f1ada Melania, que siquiera tiene algo simp\u00e1tico; esa misma frivolidad que tanto le critican y que por esto se merece algo m\u00e1s fino que la campechan\u00eda de mi hermano Manuel.<br>Pero haberme hecho ilusiones con esta vecinita nuestra, esta melindrosa Modesta, que ni siquiera se merece al tonto telegrafista que la enamora.<\/p>\n\n\n\n<p>SEMPRO: Si te oyeran dir\u00edan que es despecho<\/p>\n\n\n\n<p>GUILLERMO: \u00bfLo pensar\u00edas t\u00fa?<\/p>\n\n\n\n<p>SEMPRO: Yo no, \u00a1qu\u00e9 ocurrencia!<\/p>\n\n\n\n<p>GUILLERMO: Es que a fuerza de estar oy\u00e9ndolos constantemente les he tomado una aprensi\u00f3n\u2026 \u00bfDe qu\u00e9 r\u00edes?<\/p>\n\n\n\n<p>SEMPRO: De una ocurrencia que pas\u00f3 ayer. T\u00fa sabes que \u00e9l se pas\u00f3 la tarde ley\u00e9ndole una novela a Modesta desde la oficina. <\/p>\n\n\n\n<p>GUILLERMO: \u00a1Que s\u00ed lo s\u00e9&#8230;!<\/p>\n\n\n\n<p>SEMPRO: Bueno, cuando lleg\u00f3 a una parte en que el protagonista le dec\u00eda a su novia: \u00e1ngel de amor y cosas as\u00ed, la ley\u00f3 con una entonaci\u00f3n tal, que mi t\u00eda, que entraba en ese momento, crey\u00f3 que \u00e9l se lo dec\u00eda a Modesta, y si hubieras visto la cara que puso. (Se r\u00ede de nuevo. Guillermo apenas sonr\u00ede.)<\/p>\n\n\n\n<p>GUILLERMO: \u00a1Qu\u00e9 fastidio, Sempro!<\/p>\n\n\n\n<p>SEMPRO: \u00bfQu\u00e9 cosa, Guillerm\u00edn?<\/p>\n\n\n\n<p>GUILLERMO: Eso: que tengamos al pueblo siempre dentro de la casa.<\/p>\n\n\n\n<p>SEMPRO: Como nosotros vivimos tan callados.<\/p>\n\n\n\n<p>GUILLERMO:  Tan callados que asusta o\u00edrnos.<\/p>\n\n\n\n<p>SEMPRO: T\u00fa en la escuela todo el d\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>GUILLERMO: Siquiera all\u00e1 los muchachos gritan; por eso estoy impaciente por abrir la escuela. \u00a1Vivimos tan callados que a veces me ha parecido o\u00edr caer los jazmines! T\u00fa, bordando tus rosas interminablemente, con menos ruido del que hace la primavera para abrir las suyas: mam\u00e1, trajinando todo el d\u00eda como una sombra, apenas se siente el ruido del trabajo de pap\u00e1, pero hasta ese mismo ruido anuncia un gran silencio: aserrando tablas para fabricar urnas. Sobre todo tu silencio. Mira. Cada vez que te sentabas a bordar en la puerta de mi cuarto se me ocurr\u00edan ideas muy curiosas: yo no s\u00e9 por qu\u00e9 me impacientaba tanto hasta experimentar un sufrimiento f\u00edsico. una angustia que me hacia, revolverme en la cama y sudar, si: aunque parezca mentira, una vez sud\u00e9 frio. Mam\u00e1 dec\u00eda que eran nervios, y tal vez la estad\u00eda en la cama me los hab\u00eda excitado mucho, pero el motivo era otro. Vas a re\u00edrte, porque a primera vista esto \u00a1parece cosa de loco! No te has fijado en que. cuando en una reuni\u00f3n de personas extra\u00f1as sobreviene un silencio repentino, todos se ven las caras con inquietud, y si te has encontrado en ese caso, \u00bfno has experimentado un deseo angustioso de irte? Pues eso me suced\u00eda cuando te pon\u00edas a bordar cerca de mi puerta en silencio y me sucede cada vez que estoy contigo sin hablar. Como si no fu\u00e9ramos conocidos viejos.<\/p>\n\n\n\n<p>SEMPRO: No es extra\u00f1o, t\u00fa siempre has dicho que en tu casa est\u00e1s como de visita.<\/p>\n\n\n\n<p>GUILLERMO:  Por eso lo dec\u00eda; s\u00f3lo a los que est\u00e1n de visita les pasa lo que a m\u00ed con ustedes, los que viven en su casa como desconocidos, cuya despedida se espera de un momento a otro y hasta se desea, porque nunca es grata la compa\u00f1\u00eda de un desconocido.<\/p>\n\n\n\n<p>SEMPRO: Eso podr\u00e9 decirlo yo, que soy quien verdaderamente est\u00e1 de visita aqu\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>GUILLERMO:  \u00bfPor qu\u00e9 lo dices?<\/p>\n\n\n\n<p>SEMPRO: Porque a m\u00ed me ha sucedido eso que t\u00fa dices que pasa en las visitas. Pero no vayas t\u00fa a re\u00edrte ahora de m\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>GUILLERMO:  No, si m\u00e1s bien me he puesto serio. No sab\u00eda que t\u00fa sintieras estas cosas.<\/p>\n\n\n\n<p>SEMPRO: Como no te lo hab\u00eda dicho nunca.<\/p>\n\n\n\n<p>GUILLERMO:  Tampoco te hab\u00eda dado ocasi\u00f3n para que me lo dijeras.<\/p>\n\n\n\n<p>SEMPRO: \u00a1Pero qu\u00e9 serio te has puesto!<\/p>\n\n\n\n<p>GUILLERMO: Es que acabo de descubrir algo.<\/p>\n\n\n\n<p>SEMPRO: \u00bfQu\u00e9?<\/p>\n\n\n\n<p>GUILLERMO: No me atrevo a darle nombre, pero s\u00e9 que de ahora en adelante no me asustar\u00e1 tanto nuestro silencio y hasta llego a sospechar que no lo habr\u00e1 m\u00e1s de ahora en adelante.<\/p>\n\n\n\n<p>SEMPRO: No entiendo, Guillermo.<\/p>\n\n\n\n<p>GUILLERMO: Sin embargo, s\u00ed me parece que has comprendido.<\/p>\n\n\n\n<p>SEMPRO: C\u00e1llate. aqu\u00ed viene mi t\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p><em>(Sale Ester. Es una mujer de cincuenta a\u00f1os, m\u00e1s o menos, apergaminada, tiene el cabello gris abundante y peina crineja. A pesar de la edad y el aniquilamiento que aparenta, conserva entero esp\u00edritu; su hablar y ademanes tienen m\u00e1s bien una agilidad juvenil.)<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>ESTER: \u00bfTodav\u00eda no has terminado?<\/p>\n\n\n\n<p>SEMPRO: Ya estoy terminando.<\/p>\n\n\n\n<p>ESTER: Mira que Mart\u00edn te manda decir que las necesita para el mediod\u00eda. (Viendo lo que hace Sempro.) \u00a1Aj\u00e1! Te est\u00e1 quedando muy bonita. \u00bfEsa es la del Jefe Civil?<\/p>\n\n\n\n<p>SEMPRO: S\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>ESTER: Qu\u00e9 de miniaturas tiene.<\/p>\n\n\n\n<p>SEMPRO: Me ha costado trabajo bordar este escudo.<\/p>\n\n\n\n<p>ESTER: Pero te la pagar\u00e1n mejor. (Se voltea hac\u00eda el patio, quit\u00e1ndose el pa\u00f1ol\u00f3n negro que trae puesto.) \u00a1Pero Guillermo! \u00a1Mira que t\u00fa puedes ser!\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>GUILLERMO: \u00bfQu\u00e9, mam\u00e1?<\/p>\n\n\n\n<p>ESTER: \u00bfQu\u00e9 va a ser? Que est\u00e1s ah\u00ed en sol como un zamuro.<\/p>\n\n\n\n<p>GUILLERMO: Como un zamuro inutilizado viendo volar a sus hermanas. \u00bfVerdad?<\/p>\n\n\n\n<p>ESTER: \u00bfCu\u00e1ndo no&#8230;?<\/p>\n\n\n\n<p>GUILLERMO: No, si no lo digo por la pierna propiamente, sino porque estaba viendo volar los zamuros.<\/p>\n\n\n\n<p>ESTER: Bueno, pero me parece que no hay necesidad de estar llevando sol para eso.<\/p>\n\n\n\n<p>GUILLERMO: \u00a1Tanto tiempo a la sombra! Un mes sin salir del cuarto, tendido en una cama. D\u00e9jame tomar el sol un rato. \u00a1Es tan bello el sol!<\/p>\n\n\n\n<p>ESTER: Pero un tabardillo no es nada bonito.<\/p>\n\n\n\n<p>GUILLERMO: Qui\u00e9n quita\u2026 Si bien se mira es hasta una enfermedad po\u00e9tica: mal de sol.<\/p>\n\n\n\n<p>ESTER: \u00a1Hum! Siempre est\u00e1s t\u00fa lleno de m\u00fasicas. Haz lo que quieras. busca otra calamidad m\u00e1s. Como si tuviera para tafetanes la Magdalena. Y t\u00fa, que eres propenso, por cualquier cosa coges una insolaci\u00f3n y despu\u00e9s para m\u00ed son las angustias. Acu\u00e9rdate de aquel tabardillo que te dio cuando peque\u00f1o. Y por la misma cosa: por estar viendo volar los zamuros.<\/p>\n\n\n\n<p>GUILLERMO: Ah! Ya comprendo. Lo que te desagrada no es que est\u00e9 al sol, sino que est\u00e9 viendo volar los zamuros.<\/p>\n\n\n\n<p>ESTER: C\u00f3mo no me va a desagradar? Si t\u00fa los vieras por verlas s\u00f3lo.<\/p>\n\n\n\n<p>GUILLERMO: Los veo por los que a tantas cosas, porque son bellos al vuelo.<\/p>\n\n\n\n<p>ESTER: Si, venme a m\u00ed con esas. No ves que no s\u00e9 lo que est\u00e1s pensando y haciendo, mientras ves volar esos bichos. Milagro que no est\u00e1s apunta que apunta\u2026 Si fuera cosa nueva, pero desde peque\u00f1o has sido lo mismo, no pocas cuerizas te ha costado esa man\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>GUILLERMO: Es verdad, una diaria. Pero\u2026 \u00bfsabes una cosa? Ahora recuerdo con satisfacci\u00f3n todo aquello: aquellos encierras en el s\u00f3tano, aquel llanto que me arrancaban tus l\u00e1tigos. \u00a1 Y mira que pegabas de una manera!<\/p>\n\n\n\n<p>ESTER.\u2014\u00a1Qu\u00e9 frescura la tuya! Qu\u00e9 pensar\u00e1 Sempro; que te oye.<\/p>\n\n\n\n<p>SEMPRO: Que perdi\u00f3 usted su tiempo.<\/p>\n\n\n\n<p>GUILLERMO: Sempro sabe que mientras m\u00e1s dolor nos cuesta una pasi\u00f3n o un afecto m\u00e1s queridos nos son.<\/p>\n\n\n\n<p>ESTER: Pero esa man\u00eda tuya te costar\u00e1 la muerte. Ya por estar volando te quebraste la pierna.<\/p>\n\n\n\n<p>GUIILERMO: Mi temeridad no fue volar, sino hacerlo donde alguien pudiera asustarse y cazarme a tiros. Adem\u00e1s. \u00bfa cu\u00e1ntas cosas tendr\u00eda que renunciar por evitarme el peligro que me acarrea tenerlas? Tendr\u00eda que renunciar a m\u00ed mismo, que por ser como soy todos me odian en este pueblo. En riesgo mayor me he visto por esta inocente flor que uso en el ojal; no me la pueden tolerar, como tampoco que me vista de lana y gaste perfume, porque tienen la idea de que el hombre debe oler a chivo, a tabaco de mascar y aguardiente.<\/p>\n\n\n\n<p>SEMPRO: Es que hay m\u00e1s envidiosos en este pueblo\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>ESTER: No es envidia, Sempro. Es que Guillermo los trata a todos de mal modo y no pueden tenerle buena voluntad.<\/p>\n\n\n\n<p>GUILLERMO: No me la tienen aqu\u00ed en mi propia casa: por atentar contra la tranquilidad de todos, visti\u00e9ndome contra la moda del pueblo, pensando contra su opini\u00f3n, por ser estramb\u00f3tico y sobre todo por ser cigarra entre hormigas.<\/p>\n\n\n\n<p>ESTER: Yo no s\u00e9 qu\u00e9 necesidad hay de vivir de punta con todo el mundo. Aprende de tus hermanos. Todo el pueblo los quiere mucho y viven felices con sus mujeres y sus hijos:<\/p>\n\n\n\n<p>GUILLERMO: \u00a1Mis hermanos! Pero \u00bfacaso puedo ser yo como mis hermanos, ni conformarme con la mezquina felicidad de ellos? Un mostrador, o un pedazo de tierra donde escarbar cuatro granos, o unos burros para irse por esos caminos al agua y al sol, arreando; trabajo para la semana y unos tragos para convertir en fiesta el fastidio del domingo. \u00a1Envidiable vida!<\/p>\n\n\n\n<p>ESTER: Es verdad, t\u00fa no puedes ser como ellos. Los pobres: ignorantes y r\u00fasticos\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>GUILLERMO: No es culpa m\u00eda que lo sean, mam\u00e1. Siempre has de salirme con eso, como para darme en cara\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>ESTER.\u2014Yo lo que s\u00e9 es que con ellos nadie tiene que ver (<em>Vase.<\/em>)<\/p>\n\n\n\n<p>GUILLERMO:  Y conmigo todo el mundo. S\u00ed, estamos de acuerdo. <em>(Se pone de pie.)<\/em> \u00a1Vaya, pues! Que no haya modo de conversar sin concluir ri\u00f1endo. \u00a1Nada! Lo que te digo,  Sempro: soy un intruso en mi casa y debiera irme de una vez para dejarlos en paz a ustedes\u2026 \u00a1Irme! Bueno estoy yo para irme. Las dos no me llevaban muy lejos; temprano voy a llegar con una sola y con la impedimenta de la otra. \u00a1Qu\u00e9 pierna m\u00e1s pesada! Pesa m\u00e1s que todo mi cuerpo. <em>(Mientras esto habla ha avanzado hasta el corredor penosamente;<br>llegado cerca de una silla se apoya en su respaldo.)<\/em> No me veas, Sempro\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>SEMPRO: \u00bfPor qu\u00e9?<\/p>\n\n\n\n<p>GUILLERMO: Porque no. Tonter\u00edas. Porque es feo arrastrar una pierna. Susceptibilidades rid\u00edculas de hombre presumido\u2026 \u00a1M\u00e1s vale que me hubiera reventado la cabeza!<\/p>\n\n\n\n<p>SEMPRO: Eso s\u00ed que ser\u00eda feo.<\/p>\n\n\n\n<p>GUILLERMO: No. Fuerte, horrible si quieres, pero feo no. Lo feo es lo rid\u00edculo, lo que mueve a risa o a compasi\u00f3n; esto: arrastrar una pierna tiesa y hacerlo torpemente con un esfuerzo que contrae todo el cuerpo y pone en la cara. Una mueca que causa l\u00e1stima o risa.<\/p>\n\n\n\n<p>SEMPRO: \u00bfLo dices porque me re\u00ed de las morisquetas que hac\u00edas cuando saliste del cuarto?<\/p>\n\n\n\n<p>GUILLERMO: Y por la cara de compasi\u00f3n que pones ahora.<\/p>\n\n\n\n<p>SEMPRO: Disp\u00e9nsame. T\u00fa sabes que soy muy reilona.<\/p>\n\n\n\n<p>GUILLERMO.\u2014Y muy compasiva. Pero no es tu risa ni tu compasi\u00f3n lo que me mortifica, sino la mueca que las provoca.<\/p>\n\n\n\n<p>SEMPRO: Eso es porque no est\u00e1s acostumbrado.<\/p>\n\n\n\n<p>GUILLERMO: S\u00ed, la mueca de la cara desaparecer\u00e1 cuando ya no me cueste tanto trabajo arrastrar la pierna, pero la de todo el cuerpo es inevitable. Ya les ha llegado la hora de desquitarse a los contrahechos de El Pegujal; \u00a1el burlador cay\u00f3 en desgracia!\u2026 \u00bfCreer\u00e1s que esta puerilidad llega a preocuparme de veras? \u00a1El elegante fracasado! \u00bfVerdad que es tr\u00e1gico y c\u00f3mico al mismo tiempo? Tanto m\u00e1s tr\u00e1gico mientras m\u00e1s c\u00f3mico. Imag\u00ednate: \u00a1un seductor patizambo! \u00bfQu\u00e9 mujer va a sacrificarse cas\u00e1ndose con \u00e9l, para servirle de muleta? \u00a1El maestro de elegancia que le  aconseja a sus disc\u00edpulos mantenerse siempre en una actitud airosa y bella, presentarse ahora a la escuela, contrahecho, como una ruina humana apuntalada por dos palos y haciendo a cada paso una morisqueta capaz de hacer re\u00edr al misterio! \u2026 Es muy duro, Sempro, muy duro. <em>(Encamin\u00e1ndose al patio.)<\/em> Pasarle esto al hombre m\u00e1s presumido del mundo, a la casaca del pueblo, como me llaman ustedes.<\/p>\n\n\n\n<p>SEMPRO: Ustedes no, Guillermo. T\u00fa sabes que yo nunca te he dicho as\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>GUILLERMO: Quise decir: el pueblo. (Se aleja hacia el fondo; Sempro deja su labor y se dirige a la derecha.<br>Sale Ester con una escoba en la mano.)<\/p>\n\n\n\n<p>ESTER: \u00bfQu\u00e9 fue, Sempro?<\/p>\n\n\n\n<p>SEMPRO: Nada, mi t\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>ESTER: Pero ven ac\u00e1.<\/p>\n\n\n\n<p>SEMPRO: Voy a buscar seda. que se me acab\u00f3.<em> (Mutis por la derecha.)<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>ESTER: Guillermo.<\/p>\n\n\n\n<p>GUILLERMO: \u00bfQu\u00e9, mam\u00e1?<\/p>\n\n\n\n<p>ESTER: \u00bfQu\u00e9 le has dicho a Sempro?<\/p>\n\n\n\n<p>GUILLERMO.\u2014Nada.<\/p>\n\n\n\n<p>ESTER: Mira, Guillermo, d\u00e9jate de estar mortific\u00e1ndola. No me gusta que seas as\u00ed con ella: si no la quieres, bueno; pero d\u00e9jala quieta. De seguro que la estabas embromando por sus bordadas, y la muy tonta que se pone a hacerte caso.<\/p>\n\n\n\n<p>GUILLERMO: No le hablaba de eso, mam\u00e1.<\/p>\n\n\n\n<p>ESTER: O de otra cosa. Cuando no es esto es aquello. Ella se porta muy bien contigo para que le correspondas de esa manera. <em>(Guillermo se acerca.)<\/em> Durante tu enfermedad ella pendiente de ti y t\u00fa mortific\u00e1ndola con tus cosas.<\/p>\n\n\n\n<p>GUILLERMO: \u00bfT\u00fa quieres mucho a Sempro?<\/p>\n\n\n\n<p>ESTER: Como a una hija, si es m\u00e1s buena la pobrecita. T\u00fa dices que es simpleza, pero es bondad. <em>(Guillermo la abraza.)<\/em> \u00a1Ay hijo, que me ahogas!<\/p>\n\n\n\n<p>GUILLERMO: sigue habl\u00e1ndome de Sempro.<\/p>\n\n\n\n<p>ESTER: \u00a1Anj\u00e1! \u00bfCon que esas ten\u00edamos?<\/p>\n\n\n\n<p>GUILLERMO: S\u00ed, esas ten\u00edamos; es decir, ten\u00eda yo, porque no s\u00e9 si ella\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>ESTER: Si lo sabes, que t\u00fa no eres ciego, y bastante me has dicho que lo que m\u00e1s te molestaba era ese empe\u00f1o de ella en quererte cuando t\u00fa no la quer\u00edas.<\/p>\n\n\n\n<p>GUILLERMO: Pero no te hagas ilusiones.<\/p>\n\n\n\n<p>ESTER: \u00bfPor qu\u00e9? Ella es la mujer que te conviene, no la encuentras mejor.<\/p>\n\n\n\n<p>GUILLERMO: S\u00ed, pero yo no tengo porvenir, no tengo oficio y no quiero que las rosas ideales de mis versos vivan y medren a expensas de las pobres rosas de seda de Sempro. Adem\u00e1s, ser\u00eda poco noble que ahora fuera yo a decirle a Sempro: ya que nadie puede quererme, qui\u00e9reme t\u00fa; es decir: s\u00edrveme de muleta, ay\u00fadame a arrastrar esta pierna in\u00fatil.<\/p>\n\n\n\n<p>ESTER: Y Sempro te contestar\u00eda que ahora es que te quiere de veras.<\/p>\n\n\n\n<p>GUILLERMO: Pero no puedo aceptar ese amor, que m\u00e1s que amor ser\u00eda piedad. Ahora, el d\u00eda que logre producir en Sempro un sentimiento de admiraci\u00f3n por m\u00ed, s\u00ed podr\u00e9 aceptarlo sin humillaci\u00f3n, porque me lo habr\u00e9 ganado y ser\u00e1 m\u00edo. Hoy no pasa de ser una limosna piadosa.<\/p>\n\n\n\n<p>ESTER: Queri\u00e9ndote ahora te prueba que te quiere de Veras. .<\/p>\n\n\n\n<p>GUILLERMO: Pero, en cambio, ella siempre tendr\u00e1 derecho a dudar de mi cari\u00f1o y ma\u00f1ana se dir\u00e1 con raz\u00f3n: mientras pudo escoger me despreci\u00f3, y este resentimiento del orgullo en una mujer puede m\u00e1s que todo. No, no; yo necesito poder escoger otra vez, no como antes, s\u00f3lo por una apariencia agradable, sino por verdadero m\u00e9rito, para elegirla a ella.<\/p>\n\n\n\n<p>ESTER: Genio y figura. (Vi\u00e9ndolo irse.)<\/p>\n\n\n\n<p> <\/p>\n\n\n\n<p>GUILLERMO: Genio s\u00f3lo, porque ya la figura es otra. Mira. \u00bfVes aquel zamuro sobre el caballete? Qu\u00e9 feo camina. \u00bfVerdad? Nadie quisiera ser como ellos cuando los ven andar. En cambio, los otros&#8230; \u00a1Qu\u00e9 bellos, con las alas extendidas, serenos y altos! \u00a1C\u00f3mo los redime de su fealdad la belleza del vuelo y cu\u00e1ntos los envidiamos! \u00a1As\u00ed necesito hacer yo extender las alas, remontarme muy alto, para que abajo nadie se acuerde de mi pierna rota y todos me envidien!<\/p>\n\n\n\n<p>ESTER: \u00a1Ay, hijo! Yo cre\u00eda que t\u00fa estabas escarmentado-<\/p>\n\n\n\n<p>GUILLERMO: Al contrario, mam\u00e1. Hoy m\u00e1s que nunca necesito volar, por Sempro y por m\u00ed. \u00bfNo ves el trabajo que me cuesta andar? <em>(Mutis por la derecha. bajo el emparrado.)<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>(Salen Mercedes y Modesta, madre e hija.)<\/p>\n\n\n\n<p>MERCEDES: Prep\u00e1rate. Por ah\u00ed se dice que el Presidente llegar\u00e1 a tu casa,<\/p>\n\n\n\n<p>ESTER: \u00a1Qu\u00e9 mano!<\/p>\n\n\n\n<p>MODESTA: Para qu\u00e9 lo niega, \u00bfmisi\u00e1? A usted lo gustar\u00eda mucho.<\/p>\n\n\n\n<p>ESTER: C\u00f3mo no. All\u00e1 ustedes, que tienen su casa grande y bonita.<\/p>\n\n\n\n<p>MERCEDES: \u00bfSabes el apuro en que nos han puesto? El Jefe Civil le dijo a Vicente que quer\u00eda que le cedi\u00e9ramos la casa para el baile de recepci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>ESTER: \u00bfY ya se est\u00e1 ocupando de pedir salas? \u00bfNo es de aqu\u00ed a dos meses que viene el Presidente?<\/p>\n\n\n\n<p>MODESTA: Si, pero el Jefe Civil dice que quiere tener todo preparado con anticipaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>MERCEDES: As\u00ed es mejor. Tiene uno tiempo de hacer sus preparativos.<\/p>\n\n\n\n<p>MODESTA: Y como pap\u00e1 le dijo al Jefe Civil que \u00e9l har\u00eda todos los gastos del baile&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p>MERCEDES: T\u00fa sabes c\u00f3mo es Vicente de delicado; a \u00e9l no le ha gustado nunca que en casa haya fiestas pagadas por otros.<\/p>\n\n\n\n<p>MODESTA: Adem\u00e1s, lo que dice Rafaelito: que si se niega a gastar, no faltar\u00e1 un chismoso que le diga al General que pap\u00e1 es enemigo de la situaci\u00f3n, y entonces nos lleva el diablo.<\/p>\n\n\n\n<p>ESTER: Por eso yo le doy gracias a Dios de que me haya hecho pobre. Est\u00e1 una tranquila, como no tiene nada que perder&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p>MERCEDES: No es por los cuatro centavos que uno tiene, sino por todo, Ester. Con esa gente de arriba tiene que andar uno como un nivel.<\/p>\n\n\n\n<p>MODESTA: Mam\u00e1, cuidado si te oyen; mira que el Jefe| Civil est\u00e1 pasando a cada rato por aqu\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>MERCEDES: \u00bfY qu\u00e9 he dicho yo, ni\u00f1a?<\/p>\n\n\n\n<p>MODESTA: No, te lo digo para que no sigas: t\u00fa sabes que en la calle se oye todo lo que hablan aqu\u00ed. Ahora estaba yo en la ventana conversando con Rafaelito y est\u00e1bamos oyendo todo lo que hablaban usted y Guillermo.<\/p>\n\n\n\n<p>ESTER: \u00bfDe veras?<\/p>\n\n\n\n<p>MERCEDES: Y \u00e9l; \u00bfc\u00f3mo ha seguido? Se me hab\u00eda olvidado preguntarte.<\/p>\n\n\n\n<p>ESTER: Mejor. Hoy sali\u00f3 del cuarto por primera vez.<\/p>\n\n\n\n<p>MODESTA: \u00bfY camina bien?<\/p>\n\n\n\n<p>ESTER: No. hija, con mucha dificultad.<\/p>\n\n\n\n<p>MODESTA: Considero c\u00f3mo estar\u00e1. El, que es tan as\u00ed&#8230;. tan presumido\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>ESTER: \u00a1Ah! De un humor horrible.<\/p>\n\n\n\n<p>MERCEDES: El pobre. Era lo peor que pod\u00eda pasarle.<\/p>\n\n\n\n<p>ESTER: Asi dice \u00e9l: que preferir\u00eda haberse matado.<\/p>\n\n\n\n<p>MERCEDES: \u00a1Ave Mar\u00cda!.. .<\/p>\n\n\n\n<p>ESTER: Y no estuvo muy lejos, est\u00e1 vivo de milagro. Sabes lo que es hacerle como quince tiros y no pegarle ninguno. Mercedes: Y despu\u00e9s caerse desde tan alto: un milagro verdaderamente.<\/p>\n\n\n\n<p>ESTER: Yo le digo que Fue porque se lo encomendaba mucho a la Virgen. Cuando lo sent\u00eda salir de noche, despu\u00e9s que nos acost\u00e1bamos, me pon\u00eda a rezar por \u00e9l y no me dorm\u00eda hasta que regresaba, no porque yo supiera a lo que sal\u00eda, sino porque como \u00e9l tiene ese car\u00e1cter tan violento y vive de pique con todo el mundo&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p>MERCEDES: \u00a1Ah Guillermo!<\/p>\n\n\n\n<p>MODESTA: \u00bfD\u00f3nde est\u00e1 Sempro, misi\u00e1?<\/p>\n\n\n\n<p>ESTER: All\u00e1 dentro, pasa. <em>(Mutis de Modesta.)<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>MERCEDES: Quiere que Sempro le ense\u00f1e a bordar unos cojines, como los que tenemos no est\u00e1n presentables\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>ESTER: \u00bfEst\u00e1 muy embullada Modesta con el baile?<\/p>\n\n\n\n<p>MERCEDES: \u00a1La pobre! Se pasa toda la vida metida en casa, sin divertirse.<\/p>\n\n\n\n<p>(Aparece en la puerta que da a la calle el coronel Pe\u00f1uela, Jefe Civil del lugar, un andino vigoroso, con toda la rudeza de la sierra nativa mal disimulada por una cortesan\u00eda campechana y forzada.)<\/p>\n\n\n\n<p>PE\u00d1UELA: \u00a1Buenos d\u00edas!<\/p>\n\n\n\n<p>ESTER: Adelante. coronel.<\/p>\n\n\n\n<p>PE\u00d1UELA: \u00bfC\u00f3mo est\u00e1 mi se\u00f1ora?<\/p>\n\n\n\n<p>ESTER: Para servirle, coronel.<\/p>\n\n\n\n<p>PE\u00d1UELA: Ya a misi\u00e1 Mercedes la salud\u00e9.<\/p>\n\n\n\n<p>ESTER: Bien, puede sentarse.<\/p>\n\n\n\n<p>PE\u00d1UELA: Gracias. \u00bfY don Guillermo?<\/p>\n\n\n\n<p>ESTER: Por all\u00e1 dentro anda.<\/p>\n\n\n\n<p>PE\u00d1UELA: \u00a1Caramba! Ha estado bastantes d\u00edas en la cama, \u00bfno?<\/p>\n\n\n\n<p>ESTER: Mas de un mes, s\u00ed, se\u00f1or.<\/p>\n\n\n\n<p>PE\u00d1UELA: Yo no he venido a saludarlo, porque me da verg\u00fcenza con \u00e9l.<\/p>\n\n\n\n<p>ESTER: \u00bfPor qu\u00e9? \u00c9l comprende que usted no tuvo culpa, s\u00ed usted hubiera sabido que era \u00e9l. a buen seguro que no lo hubiera tirado.<\/p>\n\n\n\n<p>PE\u00d1UELA: \u00a1Oh! De ninguna manera.<\/p>\n\n\n\n<p>MERCEDES: Guillermo ha debido ponerlo en cuenta a usted, como autoridad.<\/p>\n\n\n\n<p>PE\u00d1UELA: Eso es.<\/p>\n\n\n\n<p>ESTER: Si a nosotros mismos nos lo ocultaba; nunca supimos lo que hac\u00eda en el s\u00f3tano: ahora es que he venido a saber que eran las alas esas.<\/p>\n\n\n\n<p>PE\u00d1UELA: S\u00ed que es reservado el amigo.<\/p>\n\n\n\n<p>ESTER: Y como el esperaba que nos acost\u00e1ramos para salir.<\/p>\n\n\n\n<p>MERCEDES: \u00bfPero t\u00fa nunca tuviste curiosidad de saber a qu\u00e9 sal\u00eda a esas horas de la noche?<\/p>\n\n\n\n<p>ESTER: Le pregunt\u00e9 una vez. y me dijo que ten\u00eda una novia en la salida del pueblo y que la ve\u00eda a esas horas por que el padre le hacia la guerra.<\/p>\n\n\n\n<p>PE\u00d1UELA: \u00a1Qu\u00e9 p\u00edcaro!<\/p>\n\n\n\n<p>MERCEDES: Y como no era de extra\u00f1arse en \u00e9l, que es tan enamorado.<\/p>\n\n\n\n<p>ESTER: Eso me dec\u00eda yo, y la verdad era que se pasaba la noche volando en la sabana de pastoreo de Vicente.<\/p>\n\n\n\n<p>MERCEDES: D\u00edgame: tanta res brava que tiene all\u00e1 Vicente.<\/p>\n\n\n\n<p>PE\u00d1UELA: S\u00ed que tiene br\u00edos don Guillermo. \u00a1La perinola! se me pondr\u00eda a volar sobre el ganado: para ir y de golpe caer ensartado en los cachos&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p>ESTER: &nbsp;Una temeridad de ese ni\u00f1o. Al principio era aqu\u00ed enfrente, en la planadita esa.<\/p>\n\n\n\n<p>MERCEDES: \u00a1Ahora que lo dices! Ese era el espanto que dicen que sal\u00eda en la planadita,<\/p>\n\n\n\n<p>ESTER: Todav\u00eda no era usted el Jefe Civil.<\/p>\n\n\n\n<p>MERCEDES: Recuerdo que andaban pandillas de hombres armados. todas las noches. esperando el espanto. Hace como un a\u00f1o de eso.<\/p>\n\n\n\n<p>PE\u00d1UELA: Entonces, es costumbre vieja de don Guillermo. \u00bfNo?<\/p>\n\n\n\n<p>ESTER: Esa ha sido la man\u00eda de toda su vida. Recuerdo que cuando estaba muchacho se la pasaba diciendo que quer\u00eda ser zamuro, y se pasaba todo el d\u00eda en esos cerros. Viendo volar los zamuros, en un reventadero de sol, hasta que, de resultas de eso, se enferm\u00f3. Despu\u00e9s la cogi\u00f3 por hacer versos, y no se ocup\u00f3 m\u00e1s de los zamuros, pero un d\u00eda viene y le regala pap\u00e1 un libro que dec\u00eda de la locura esa del vuelo, y vuelta a su tema. Horas enteras se la pasaba en ese patio, con un papel en la mano, viendo volar los bichos esos y apuntando no s\u00e9 qu\u00e9 disparates. Y todav\u00eda, \u00bfcreen ustedes que est\u00e1 escarmentado?<\/p>\n\n\n\n<p>MERCEDES: Caramba, se necesita tenerle mucho amor.<\/p>\n\n\n\n<p>PE\u00d1UELA: A m\u00ed me gustar\u00eda verlo volar.<\/p>\n\n\n\n<p>ESTER: Ya usted le ha perdido el miedo.<\/p>\n\n\n\n<p>PE\u00d1UELA: Yo, voy a decirle, no me asust\u00e9 tanto, porque yo he visto muchas veces p\u00e1jaros gigantes, no tan grandes como \u00e9se, no, los que llamamos all\u00e1 en la sierra c\u00f3ndores. Pero como el amigo Manuel s\u00ed que ten\u00eda bastante miedo, uno se&#8230; Perdonen ustedes la palabra: uno se contagia. \u00bfNo?<\/p>\n\n\n\n<p>MERCEDES: Francamente, hab\u00eda para asustarse, de noche todas las cosas impresionan.<\/p>\n\n\n\n<p>PE\u00d1UELA: Eso es, y cuando uno va y de golpe se encuentra con el duende, como le pas\u00f3 a Manuel. \u00a1Alas!. si aqu\u00ed est\u00e1 el amigo. (Por Manuel, que sale del taller, tercera puerta de la izquierda.)<\/p>\n\n\n\n<p>MERCEDES: Habl\u00e1bamos de ti.<\/p>\n\n\n\n<p>MANUEL: \u00bfDe verd\u00e1? Por eso me estaban silbando los o\u00eddos. La bendici\u00f3n, vieja.<\/p>\n\n\n\n<p>ESTER: Dios te bendiga.<\/p>\n\n\n\n<p>PE\u00d1UELA: Le dec\u00eda yo de lo asustado que estabas t\u00fa la noche que cazamos a tu hermano.<\/p>\n\n\n\n<p>MANUEL: Gu\u00e1, \u00bfy qu\u00e9 cree usted? Era pa arrug\u00e1 al m\u00e1s templao.<\/p>\n\n\n\n<p>PE\u00d1UELA: Pero yo tambi\u00e9n lo vi y no me puse tan cobarde.<\/p>\n\n\n\n<p>MANUEL: Poque usted lo vio cuando yo se lo ense\u00f1\u00e9 y no es lo mismo. Yo, que estoy agazapao entre el mogote, esperando que pase el yenao po el claru el gamelotal y oigo en el viento una cosa que hac\u00eda y que: ufr\u00fa\u00fa\u00fa\u00bb&#8230; Miro p\u00b4arriba y, \u00a1muchacho!, me encuentro con aquel espantajo. \u00a1Yo, qu\u00e9 voy a sab\u00e9 que es Guillermo! Y le grito al coronel, que estaba en la boca del ca\u00f1aote.<\/p>\n\n\n\n<p>PE\u00d1UELA: Y yo me creo que es que se encima el venado, me preparo a tirarlo, cuando me pasa aquella sombra por encima, miro de para arriba y le digo a Manuel: \u00abTiros con \u00e9l\u00bb. Ya me parec\u00eda que estaba yo en los p\u00e1ramos; as\u00ed se ven pasar all\u00ed los aguilones.<\/p>\n\n\n\n<p>MERCEDES: Vea pues si no es por Guillermo, matan al pobre venado esa noche.<\/p>\n\n\n\n<p>ESTER: Pero me iban matando a Guillermo.<\/p>\n\n\n\n<p>Pe\u00f1uela.: Afortunadamente, no hicimos m\u00e1s que romperle las alas.<\/p>\n\n\n\n<p>MANUEL: Y el venao se hubiera salvao de toos moos. Despu\u00e9s tuvimos vel\u00e1ndolo, como ocho noches y le tiramos como cien tiros a boca e jarro y no le pegamos.<\/p>\n\n\n\n<p>MERCEDES: Buenos cazadores.<\/p>\n\n\n\n<p>MANURL: Oiga, coronel, como si juera muy f\u00e1cil pegale a un venao embrujao.<\/p>\n\n\n\n<p>ESTER: Qu\u00e9 va a haber venados embrujados, Manuel<\/p>\n\n\n\n<p>MANUEL: \u00bfQue no los hay, mam\u00e1? \u00a1Ah, caramba!<\/p>\n\n\n\n<p>(Sale Melania. Es una mujer de veintid\u00f3s a\u00f1os, alegre y dicharachera.)<\/p>\n\n\n\n<p>MElANIA: Ya est\u00e1 mi marido diciendo zoquetadas. \u00a1Ah!, \u00bfc\u00f3mo est\u00e1, coronel? <em>(D\u00e1ndole la mano.)<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>PE\u00d1UELA: Para servirle, mi se\u00f1ora.<\/p>\n\n\n\n<p>MANUEL: \u00bfQu\u00e9 vienes a hac\u00e9 t\u00fa aqu\u00ed?<\/p>\n\n\n\n<p>MELANIA: A descansar de aquellos demonios.<\/p>\n\n\n\n<p>MERCEDES: Qu\u00e9 modo de nombrar los hijos.<\/p>\n\n\n\n<p>MELANIA: All\u00e1 los dej\u00e9 jugando a arrieros, los burros son las sillas de la sala; conque si no quieres que te las rompan, anda a quit\u00e1rselas, porque a m\u00ed no me hacen caso.<\/p>\n\n\n\n<p>ESTER: Pero si t\u00fa eres peor que ellos.<\/p>\n\n\n\n<p>MANUEL: Me parece. \u00bfUsted se queda, coronel?<\/p>\n\n\n\n<p>PE\u00d1UELA: S\u00ed, tengo que hablar con las se\u00f1oras.<\/p>\n\n\n\n<p>MANUEL: Pase ahora por casa, para que coja su rev\u00f3lver. Ya se lo compuse. <em>(Mutis. Segunda izquierda.)<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>PE\u00d1UELA: Convenido.<\/p>\n\n\n\n<p><em>(Salen Modesta y Sempro; \u00e9sta saluda a Pe\u00f1uela, que se pone de pie.)<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>MELANIA: \u00a1Ah! Si Modesta tambi\u00e9n est\u00e1 aqu\u00ed. por eso es que Rafaelito est\u00e1 trabajando tanto.<\/p>\n\n\n\n<p>MODESTA: \u00c9l trabaja todo el d\u00eda en su oficina. <em>(Tocan a la puerta.)<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>ESTER: \u00bfQui\u00e9n?<\/p>\n\n\n\n<p>ARRIERO: Gente de paz.<\/p>\n\n\n\n<p>ESTER: Adelante.<\/p>\n\n\n\n<p>ARRIERO: <em>(apareciendo.)<\/em> A ve si tiene la se\u00f1ora algunas chivas que me quiera vend\u00e9. que voy pa Caracas y me han encargao unas pocas.<\/p>\n\n\n\n<p>ESTER: No tengo ninguna; lo siento.<\/p>\n\n\n\n<p>ARRIERO: Pues no he dicho na; usted dispense.<\/p>\n\n\n\n<p>MELANIA: Usted sabe qui\u00e9n tiene una muy buena, don El\u00edas, tres casas m\u00e1s abajo. Vaya all\u00e1, \u00e9l tiene una chiva blanca, famosa.<\/p>\n\n\n\n<p>ARRIERO: Muchas gracias. Pasen buen d\u00eda. (Vase. Todas sueltan el trapo a re\u00edr.)<\/p>\n\n\n\n<p>SEMPRO: \u00a1Pero, chica!<\/p>\n\n\n\n<p>ESTER: \u00a1Ah, Melania, loca!<\/p>\n\n\n\n<p>MERCEDES: \u00bfY si se pone bravo El\u00edas?<\/p>\n\n\n\n<p>PE\u00d1UELA: \u00bfEs que \u00e9l no tiene cabras?<\/p>\n\n\n\n<p>MELANIA: Pero tiene chiva.<\/p>\n\n\n\n<p>MODESTA: La barba, quiere decir.<\/p>\n\n\n\n<p>(PE\u00d1UELA, comprendiendo la broma, la celebra con una ruidosa carcajada.)<\/p>\n\n\n\n<p>SEMPRO: \u00c9l se pone furioso cuando se burlan de su harba.<\/p>\n\n\n\n<p>PE\u00d1UELA: S\u00ed que es usted malintencionada.<\/p>\n\n\n\n<p>ESTER: Es mal hecho burlarse de las personas mayores.<\/p>\n\n\n\n<p>MELANIA: \u00bfPara qu\u00e9 es tan rid\u00edculo? Se pasa poni\u00e9ndose lacitos de cinta en la barba.<\/p>\n\n\n\n<p>MODESTA: Eso es en los d\u00edas de fiesta; en los de trabajo carga una sortija de albarico.<\/p>\n\n\n\n<p>SEMPRO: Guillermo dice que la barha de don El\u00edas es el almanaque del pueblo.<\/p>\n\n\n\n<p>PE\u00d1UELA: Es un tipo don El\u00edas. Me ofreci\u00f3 pronunciar unas palabras para saludar al General en nombre del pueblo.<\/p>\n\n\n\n<p>SEMPRO: De seguro que algunos versos.<\/p>\n\n\n\n<p>ESTER: Y los hace muy buenos; \u00e9l escribi\u00f3 el himno que cantan los ni\u00f1os del catecismo.<\/p>\n\n\n\n<p>MODESTA: Yo tengo en mi \u00e1lbum una composici\u00f3n de \u00e9l muy bonita.<\/p>\n\n\n\n<p>Melania: \u00a1Ah!, si aqu\u00ed no hay muchacha que no tenga versos de \u00e9l. A todas se las ha declarado en verso, porque donde usted lo ve, tan viejo, es m\u00e1s enamorado que todos los mozos del pueblo.<\/p>\n\n\n\n<p>PE\u00d1UELA: Vea pues, tiene buen gusto el viejito. Y a prop\u00f3sito de esto de composiciones: a ver si las se\u00f1oras permiten que las se\u00f1oritas se presten, si llevan gusto, por supuesto. a decirle algunas palabras al Presidente, cuando venga, para pedirle que nos mande poner el acueducto. Y algunas otras cosas de mucha necesidad para el pueblo.<\/p>\n\n\n\n<p>MERCEDES: Yo no tengo inconveniente por Modesta.<\/p>\n\n\n\n<p>PE\u00d1UELA: \u00bfElla tampoco lo tendr\u00e1?<\/p>\n\n\n\n<p>MODESTA: Al contrario. coronel, tendr\u00e9 mucho gusto.<\/p>\n\n\n\n<p>PE\u00d1UELA: Gracias. \u00bfY la se\u00f1orita Sempro?<\/p>\n\n\n\n<p>SEMPRO: Es que yo no s\u00e9 recitar; lo hago muy mal.<\/p>\n\n\n\n<p>PE\u00d1UELA: No diga usted eso. Ya ver\u00e1 usted c\u00f3mo queda muy bien. Es un acto simp\u00e1tico, y al General lo satisface mucho que una mujer bonita le exija una cosa.<\/p>\n\n\n\n<p>SEMPRO: \u00a1Vamos a ver! De aqu\u00ed a entonces hay tiempo para resolver.<\/p>\n\n\n\n<p>PE\u00d1UELA: En fin, no las molesto m\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p>ESTER: No es molestia, coronel, todo lo contrario.<\/p>\n\n\n\n<p>PE\u00d1UELA: Gracias. Pasen buen d\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>MERCEDES: \u00a1Anj\u00e1! Como que se disgust\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>SEMPRO: Pero yo no le di motivos.<\/p>\n\n\n\n<p>MELANIA: \u00bfY qu\u00e9 importa que se disguste?<\/p>\n\n\n\n<p>ESTER: No es bueno ech\u00e1rselo de enemigo.<\/p>\n\n\n\n<p>MERCEDES: Y ahora mucho menos. Lo que yo le dije a Vicente: quiere que le demos la sala, pues a d\u00e1rsela.<\/p>\n\n\n\n<p>SEMPRO: \u00bfSabes que le van a dar un baile al Presidente?<\/p>\n\n\n\n<p>MELAANIA: \u00a1Anj\u00e1! Tan calladitas que estaban.<\/p>\n\n\n\n<p>MERCEDES: Nos han puesto En ese caso. A m\u00ed no me gusta mucho, por la fama que tiene \u00e9l de enamorado y tremendo.<\/p>\n\n\n\n<p>MELANIA: Mucho, Rafaelito que se acomode.<\/p>\n\n\n\n<p>MODESTA: No seas zoqueta, mujer.<\/p>\n\n\n\n<p>MELANIA: Voy a ver m\u00e1s novios comiendo cobija esa noche.<\/p>\n\n\n\n<p>MODESTA: Por m\u00ed no los ver\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p>MERCEDES: V\u00e1monos, Ester, dejemos a esta loca.<\/p>\n\n\n\n<p>MODESTA: \u00bfAd\u00f3nde vas?<\/p>\n\n\n\n<p>MERCEDES: A saludar a Guillermo.<\/p>\n\n\n\n<p><em>(Mutis de ESTER y Mercedes por la derecha.)<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>MELANIA: \u00bfYa Guillermo se levant\u00f3?<\/p>\n\n\n\n<p>SEMPRO: S\u00cd.<\/p>\n\n\n\n<p>MODESTA: No se deja ver la cara,<\/p>\n\n\n\n<p>SEMPRO: Como le cuesta tanto trabajo andar, se lo pasa sentado.<\/p>\n\n\n\n<p>MELANIA. \u2014Ahora se le acabaron los brinquitos.<\/p>\n\n\n\n<p>MODESTA: Ahora se me viene a la memoria una cosa que me dec\u00eda siempre Guillermo&#8230; Pero no, no lo digo; no vaya Sempro a tomarlo a mal.<\/p>\n\n\n\n<p>SEMPRO: Yo supongo lo que ser\u00e1. Caramba con ustedes que son vengativos, parece que se alegraran de la desgracia de Guillermo.<\/p>\n\n\n\n<p>MELANIA: No digas as\u00ed, mujer.<\/p>\n\n\n\n<p>MODESTA: Yo tampoco tengo de qu\u00e9 alegrarme. Ni \u00e9l me debe a m\u00ed, ni yo a \u00e9l.<\/p>\n\n\n\n<p>SEMPRO: No hay peor enemigo que una novia calabaceada.<\/p>\n\n\n\n<p>MODESTA: Te equivocas. Guillermo no me dej\u00f3 a m\u00ed, al contrario.<\/p>\n\n\n\n<p>MELANIA: Pues yo no lo niego: Guillermo me dej\u00f3 plantada. pero no le guardo rencor.<\/p>\n\n\n\n<p>MODESTA: Ni yo. \u00bfPor unos amores que ni falta me hacen?<\/p>\n\n\n\n<p>MELANIA. Oye: contarle cuentos a quien sabe historias. Como si no supi\u00e9ramos que la procesi\u00f3n anda por dentro.<\/p>\n\n\n\n<p>SEMPRO: Me parece.<\/p>\n\n\n\n<p>MODESTA: \u00bfQuiere decir que, por la cuenta de ustedes, yo estoy todav\u00eda enamorada de Guillermo? Bueno est\u00e1 eso: d\u00edgame y ahora, \u00bfqu\u00e9 necesidad tengo yo de servirle de muleta a nadie?<\/p>\n\n\n\n<p>MELANIA: La verdad es que ahora no encontrar\u00e1 tan f\u00e1cilmente mujer que lo quiera.<\/p>\n\n\n\n<p>SEMPRO: Para que veas: ahora es que puede encontrar a la que lo quiera de veras y no por las apariencias.<\/p>\n\n\n\n<p>MELANIA: Esta como que est\u00e1 enamorada de Guillermo.<\/p>\n\n\n\n<p>MODESTA: Ni que fuera tan pazguata; tan mal que la trata \u00e9l.<\/p>\n\n\n\n<p>SEMPRO: Yo no soy vengativa, Modesta. Lo quiero como primo m\u00edo; que \u00e9l no me quiera es cosa de \u00e9l.<\/p>\n\n\n\n<p>MODESTA: Gracias. Yo no debo meterme, es verdad. <em>(Se pone de pie, enfurru\u00f1ada.)<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>MELANIA: \u00a1Jes\u00fas, mujer! No te pongas brava.<\/p>\n\n\n\n<p>MODESTA: Es que tenemos que irnos y voy a llamar a mam\u00e1. Con tu permiso, Sempro.<\/p>\n\n\n\n<p>SEMPRO: Bien puedes, Modesta.<\/p>\n\n\n\n<p>MODESTA: Mam\u00e1. <em>(Y\u00e9ndose por donde lo hizo la madre.)<\/em> Mam\u00e1.<\/p>\n\n\n\n<p>MELANIA: \u00a1Qu\u00e9 muchacha tan repugnante!<\/p>\n\n\n\n<p>SEMPRO: \u00bfQu\u00e9 tendr\u00e1 ella que ver con que Guillermo me trate como le d\u00e9 la gana?<\/p>\n\n\n\n<p>(Sale Dos Samuel. Es un hombre sexagenario: todo en \u00e9l est\u00e1 abatido; el bigote, las alas del sombrero: todo su cuerpo en un desgonzamiento de persona abrumada de a\u00f1os, calamidades y dolencias.)<\/p>\n\n\n\n<p>DON SAMUEL: \u00a1Qu\u00e9 vida esta! \u00a1Ah!, Melania, ve a ver si en tu casa est\u00e1 mi escuadra, que de seguro se la llevaron tus muchachos.<\/p>\n\n\n\n<p>MELANIA: \u00a1Ay!, s\u00ed est\u00e1n insoportables. Por eso he venido a decirle a Guillermo que abra la escuela ligero.<\/p>\n\n\n\n<p><em>(Salen Mercedes, Modesta y Ester.)<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>MERCEDES: \u00bfQu\u00e9 hay, Samuel?<\/p>\n\n\n\n<p>Don Samuel: Aqu\u00ed, envidi\u00e1ndolos a ustedes. Ya s\u00e9 que est\u00e1n en grande.<\/p>\n\n\n\n<p>MERCEDES: \u00a1Ah, por las nubes!<\/p>\n\n\n\n<p>DON SAMUEL: Dile a Vicente que no se olvide de m\u00ed cuando sea ministro, porque despu\u00e9s de ese baile, lo menos que le dan es un Ministerio.<\/p>\n\n\n\n<p>ESTER: Amigo, a cada uno le llega su agosto.<\/p>\n\n\n\n<p>MERCEDES: A ti s\u00ed que te lleg\u00f3. Me dicen que te vas a ganar un dineral haciendo los arcos.<\/p>\n\n\n\n<p>DON SAMUEL: Como para salir de pobre.<\/p>\n\n\n\n<p>MELANIA: Y Sempro no se quedar\u00e1 atr\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p>SEMPRO: \u00bfDe d\u00f3nde? Lo primero es la faja con bordados de seda y el pa\u00f1uelo y la montura. Es el lujo de El Pegujal.<\/p>\n\n\n\n<p>DON SAMUEL: \u00a1Ah, fiestas buenas que van a estar, muchachas! Habr\u00e1 coleaderas de toros, palos encebados, descabezaderas de pollos, pi\u00f1atas de ratones. toros de candela. De cuanto Dios cri\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>ESTER: \u00a1Ah, Samuel!<\/p>\n\n\n\n<p>MODESTA: Bueno; \u00bfnos vamos. mam\u00e1?<\/p>\n\n\n\n<p>MERCEDES: Si, v\u00e1monos. (Aparece Guillermo. Trae. un. rollo de papel bajo el brazo.) Adi\u00f3s, Guillermo, que sigan las mejor\u00edas.<\/p>\n\n\n\n<p>GUILLERMO: Gracias. Adi\u00f3s, Modesta.<\/p>\n\n\n\n<p><em>(Las que se despiden, junto con Ester y Sempro se dirigen hacia la puerta.)<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>MELANIA: Mira, chico: desde ma\u00f1ana te voy a mandar los muchachos.<\/p>\n\n\n\n<p>GUILLERMO: Bueno, pero m\u00e1ndalos para ac\u00e1. <em>(Se sienta a la mesa y abre el rollo.)<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>MELANIA: \u00bfVas a mudar para ac\u00e1 la escuela?<\/p>\n\n\n\n<p>DON SAMUEL: Es lo mejor, no tienes que estar pagando casa.<\/p>\n\n\n\n<p>MELANIA: A m\u00ed me gusta m\u00e1s. (Se oye adentro la voz de Don El\u00edas: \u00abSamuel\u00bb.) \u00a1Don El\u00edas!&#8230; (Vase de estamp\u00eda, al mismo tiempo sale Don El\u00edas del taller y al ver a Melania que corre, se detiene, tomando actitud. Es un viejo de aspecto rid\u00edculo, con una barba puntiaguda presa de una sortija negra. Usa sombrero de anchas alas y el bast\u00f3n al hombro, tenido por la contera. Gasta voz estent\u00f3rea.)<\/p>\n\n\n\n<p>GUILLERMO: Qu\u00e9 miedo le tienen, don El\u00edas.<\/p>\n\n\n\n<p>DON EL\u00cdAS: (Sin hacerle caso a Guillermo y encar\u00e1ndose a Samuel.) Samuel. \u00a1Qu\u00e9 gracioso! Muy chusco est\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p>DON SAMUEL: \u00bfQu\u00e9 es, chico?<\/p>\n\n\n\n<p>DON EL\u00cdAS: Hazte ahora el inocente.<\/p>\n\n\n\n<p>DON SAMUEL: \u00a1Unj\u00fa!<\/p>\n\n\n\n<p>DON EL\u00cdAS: M\u00edrame a la cara, m\u00edrame a la cara.<\/p>\n\n\n\n<p>GUILLERMO: \u00bfEs que trae usted algo nuevo en la cara, don El\u00edas?<\/p>\n\n\n\n<p>DON EL\u00cdAS: S\u00ed traigo: ira, \u00a1indignaci\u00f3n!<\/p>\n\n\n\n<p>GUILLERMO: Hombre, es verdad. Se le nota. Por algo le tuvo miedo Melania.<\/p>\n\n\n\n<p>DON EL\u00cdAS: Hablo en serio, Guillermito.<\/p>\n\n\n\n<p>DON SAMUEL: Bueno, \u00bfqu\u00e9 hay con eso?<\/p>\n\n\n\n<p>DON EL\u00cdAS: Hay una insolencia de tu parte, una groser\u00eda imperdonable, una&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p>GUILLERMO: \u00bfEst\u00e1 usted en sus cabales, don El\u00edas?<\/p>\n\n\n\n<p>DON EL\u00cdAS: No vengas t\u00fa a amonestarme ahora, que aqu\u00ed el \u00fanico que tiene derecho a hacerlo soy yo, porque yo soy el ofendido, el ultrajado. Se me ha injuriado de la manera m\u00e1s soez.<\/p>\n\n\n\n<p>DON SAMUUEL: Ahora s\u00ed que estamos buenos.<\/p>\n\n\n\n<p>GUILLERMO: \u00bfPero se puede saber de qu\u00e9 se trata?<\/p>\n\n\n\n<p>DON EL\u00cdAS: Se trata de que tu padre ha mandado a un pat\u00e1n a que me falte el respeto \u00a1en mis propias barbas!<\/p>\n\n\n\n<p>GUILLERMO: Hombre, es grave eso, sobre todo por el lugar.<\/p>\n\n\n\n<p>DON EL\u00cdAS: \u00a1Grave, muy grave! Mandar a casa a un vil arriero a que me pregunte si vendo la chiva. (Guillermo se r\u00ede expansivamente.)<\/p>\n\n\n\n<p>DON SAMUEL: Yo no me he metido con tu chiva, chico.<\/p>\n\n\n\n<p>DON EL\u00cdAS: Con mi barba, Samuel.<\/p>\n\n\n\n<p>DON SAMUEL: Ni con tu barba tampoco. Yo tengo mucho por hacer para ocuparme de tu barba. Esto me faltaba. <em>(Mutis).<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>DON EL\u00cdAS: <em>(Sigui\u00e9ndolo hasta la puerta.)<\/em> De aqu\u00ed lo mandaron. Eso es, ahora me dejas con la palabra en la boca. No te r\u00edas, Guillermito, la burla soez no debe ser celebrada por las personas cultas, deja eso para los patanes que son incapaces de la s\u00e1tira fina. A m\u00ed lo que me resiente es que me haga esto tu padre, tu padre que deb\u00eda tener m\u00e1s miramientos para conmigo.<\/p>\n\n\n\n<p>GUILLERMO: Ya le ha dicho que no ha sido \u00e9l; no se empe\u00f1e usted.<\/p>\n\n\n\n<p>DON EL\u00cdAS: Es que no es por primera vez. Yo s\u00e9 que soy el tema rid\u00edculo de las sobremesas de esta casa. Yo no deb\u00eda venir aqu\u00ed, si lo hago es por ti, cr\u00e9emelo. <em>(Se sienta descubri\u00e9ndose la calva cabeza para enjug\u00e1rsela.)<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>GUILLERMO: Gracias, don El\u00edas.<\/p>\n\n\n\n<p>DON EL\u00cdAS: Yo s\u00e9 que t\u00fa tambi\u00e9n eres blanco de las burletas de la malcriada gentuza de El Pegujal. <em>(Guillermo comienza a impacientarse.)<\/em> Por eso te aprecio, y a buen seguro que yo tolere que se te ridiculice en mi presencia.<\/p>\n\n\n\n<p>GUILLERMO: Muchas gracias, don El\u00edas.<\/p>\n\n\n\n<p>DON EL\u00cdAS: No hay de qu\u00e9, chico. \u00bfDe qu\u00e9 te ocupas ahora?<\/p>\n\n\n\n<p>GUILLERMO: Tirando unas rayas aqu\u00ed&#8230;, para matar el tiempo.<\/p>\n\n\n\n<p>DON EL\u00cdAS: \u00a1Ah! Cre\u00ed que hac\u00edas versos.<\/p>\n\n\n\n<p>GUILLERMO: No. Los poetas est\u00e1n muy desacreditados en estos tiempos.<\/p>\n\n\n\n<p>DON EL\u00cdAS: S\u00ed, nos maman el gallo. Pero quieras que no, somos m\u00e1s que nuestros detractores. <em>(Guillermo hace visajes.)<\/em> No en cantidad, porque de lo bueno, poquito, y aqu\u00ed no somos sino dos.<\/p>\n\n\n\n<p>GUILLERMO: Uno, don El\u00edas.<\/p>\n\n\n\n<p>DON ELIAS: Hombre: t\u00fa y yo&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p>GUILLERMO: No, no; es que yo no me ocupo de eso ya.<\/p>\n\n\n\n<p>DON EL\u00cdAS: Pues yo s\u00ed. Ahora pienso componer algo para las fiestas de la recepci\u00f3n al Presidente de la Rep\u00fablica, que como t\u00fa sabes visitar\u00e1 el pueblo en el mes entrante. Una oda pind\u00e1rica. <em>(Sale Ester.)<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>ESTER: \u00bfC\u00f3mo est\u00e1s, El\u00edas?<\/p>\n\n\n\n<p>DON EL\u00cdAS: Bien, Ester. <em>(Ester se va por la derecha, Sempro sale y saluda con la cabeza, conteniendo la risa, luego requiere su labor. Guillermo siempre atento a su dibujo.)<\/em> \u00bfQu\u00e9 hay, Sempro? Aqu\u00ed dici\u00e9ndole a Guillermito que debe escribir algo para la recepci\u00f3n. \u00c9l escribe muy bonito.<\/p>\n\n\n\n<p>GUILLERMO: Sempro, hazme el favor. En mi escritorio est\u00e1 un l\u00e1piz, tr\u00e1emelo. <em>(Sempro va.)<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Don El\u00edas: \u00bfQu\u00e9 es eso? <em>(Acerc\u00e1ndose a la mesa.)<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>GUILLERMO: Nada, nada. <em>(Hurt\u00e1ndoselo.)<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>DON EL\u00cdAS: Chico, \u00a1qu\u00e9 humor el tuyo! Se te habla y apenas respondes, va a ver uno lo que haces y lo ocultas.<\/p>\n\n\n\n<p>GUILLERMO: Es que no es de inter\u00e9s. Rayas&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p>DON EL\u00cdAS: Para m\u00ed que no son rayas, sino versos. Querr\u00e1s darme una sorpresa.<\/p>\n\n\n\n<p>GUILLERMO: Que no hago versos, don El\u00edas.<\/p>\n\n\n\n<p>DON EL\u00cdAS: \u00a1Pues que te aproveche! \u00a1Qu\u00e9 mala crianza! Si tendr\u00e9 raz\u00f3n en decir que no debo venir a esta casa. <em>(Y\u00e9ndose airad\u00edsimo; vuelve Sempro.)<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>SEMPRO: \u00bfSe fue don El\u00edas?<\/p>\n\n\n\n<p>GUILLERMO: Se fue, por fin. \u00a1Mire qu\u00e9 estos colegas que le salen a uno!<\/p>\n\n\n\n<p><em>(Sempro, entreg\u00e1ndolo el l\u00e1piz, vuelve a su labor. Ester sale y se pone a barrer.)<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>ESTER: Caramba, ni tiempo de barrer he tenido; como que todos se pasaron la palabra para venir, parece que hubiera santo en la casa.<\/p>\n\n\n\n<p>GUILLERMO: \u00a1Una idea, mam\u00e1! Declaremos d\u00eda de fiesta el de hoy.<\/p>\n\n\n\n<p>ESTER: Pero si est\u00e1 empezando la semana: hoy es martes.<\/p>\n\n\n\n<p>GUILLERMO: \u00a1Qu\u00e9 importa! En habiendo alegr\u00eda cualquier d\u00eda es de fiesta, y todos estamos m\u00e1s alegres que de costumbre, hasta el serrucho de pap\u00e1, todo el a\u00f1o aserrando tablas para la muerte, su ruido es triste; hoy parece que canta porque las corta para un arco de triunfo que, a pesar de todo, significa una alegr\u00eda. \u00a1Y el cielo tan azul. tan radiante! Es una ingratitud llamar d\u00edas de trabajo a los que tienen un cielo como \u00e9ste.<\/p>\n\n\n\n<p>SEMPRO: De veras parece de domingo.<\/p>\n\n\n\n<p>ESTER: Esta es otra, que el cielo de los domingos sea diferente.<\/p>\n\n\n\n<p>SEMPRO: No, es lo mismo, pero se nota como m\u00e1s grande y m\u00e1s alegre.<\/p>\n\n\n\n<p>GUILLERMO: Tienes raz\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>SEMPRO: Ser\u00e1n ideas de una, como una sabe que es d\u00eda de fiesta y toda la gente est\u00e1 vestida de limpio.<\/p>\n\n\n\n<p>GUILLERMO: Pero la verdadera causa es que generalmente no nos fijamos en el cielo sino los d\u00edas de fiesta. Durante la semana, el trabajo no da tiempo para verlo; pero \u00e9l siempre est\u00e1 derrochando sobre nosotros su alegr\u00eda, seis in\u00fatilmente para que al cabo de ellos la aprovechemos en el domingo.<\/p>\n\n\n\n<p>ESTER: Seg\u00fan eso, todos los d\u00edas son de fiesta para ti.<\/p>\n\n\n\n<p>GUILLERMO: Todos, mam\u00e1, y para todos lo ser\u00edan a pesar del trabajo. Para ti, por ejemplo <em>(a Sempro)<\/em>, que te lo pasas inclinada sobre el bordado. si de vez en cuando levantaras la cabeza para ver el cielo.<\/p>\n\n\n\n<p>ESTER: Pero el trabajo no adelantar\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>GUILLERMO: Es cierto; por desdicha, no es en el cielo donde tienes que bordar tus flores. <em>(Volviendo a su dibujo.)<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>ESTER: Nadie come con eso. All\u00e1 para los versos.<\/p>\n\n\n\n<p>GUILLERMO: Tambi\u00e9n los versos son alimento, mam\u00e1. Si no fuera porque la vida est\u00e1 llena de versos, \u00a1cu\u00e1ntos se morir\u00edan de hambre!<\/p>\n\n\n\n<p>ESTER: Pero los poetas, que son los que se alimentan de versos, siempre est\u00e1n flacos y al fin se mueren de hambre.<\/p>\n\n\n\n<p>GUILLERMO: se mueren de otra cosa, mam\u00e1: de tristeza o de rabia, porque se desesperan busc\u00e1ndole un consonante o una armon\u00eda a la vulgaridad, a la estolidez y no se lo encuentran.<\/p>\n\n\n\n<p>ESTER: Yo de armon\u00edas y consonantes no entiendo. All\u00e1 t\u00fa que te sabes de memoria todas las palabras que terminan igual.<\/p>\n\n\n\n<p>GUILLERMO: No es a las palabras a que me refiero, a la miseria de esp\u00edritu. a la campechan\u00eda de ciertas personas. Estas son las cosas sin armon\u00eda. sin belleza, que hacen rabiar hasta morir a quienes necesitan algo m\u00e1s delicado.<\/p>\n\n\n\n<p><em>(Sale Don Samuel y con un cigarro en la mano se acerca a Guillermo haci\u00e9ndole se\u00f1as de que le d\u00e9 f\u00f3sforos. Este saca la caja y se la da.)<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>ESTER: Yo lo que s\u00e9 es que sin esas personas vulgares y mezquinas muchos se hubieran muerto de hambre a estas horas.<\/p>\n\n\n\n<p>GUILLERMO: \u00bfUno de ellos yo, por ejemplo?<\/p>\n\n\n\n<p>DON SAMUEL: \u00a1Que vivan ustedes peleando, caramba! Parecen perro y gato.<\/p>\n\n\n\n<p>ESTER: Es que este ni\u00f1o todo se lo coge para \u00e9l.<\/p>\n\n\n\n<p>GUILLERMO: Todo lo que se me dice para que me lo coja. \u00bfAcaso para comprender necesito que se me diga: t\u00fa eres un holgaz\u00e1n, t\u00fa no has trabajado nunca? Si demasiado s\u00e9 que lo que no me pueden perdonar ustedes es el no tener oficio productivo, el ser cigarra en casa de tantas hormigas. Pero no pelearemos m\u00e1s, desde ahora ser\u00e9 hormiga, no a medias como lo soy ahora con la escuela, sino de un todo. Voy a trabajar para ganar dinero, mucho dinero, porque yo no soy de los que se conforman con poco. Y a prop\u00f3sito: \u00bfte dilatar\u00e1s mucho en esos arcos?<\/p>\n\n\n\n<p>DOY SAMUEL: Qu\u00e9 s\u00e9 yo. \u00bfPor qu\u00e9?<\/p>\n\n\n\n<p>GUILLERMO: Porque tengo un proyecto. Voy a construir un aparato y quiero que me ayudes con la obra de carpinter\u00eda. Habilitar\u00e9 para mec\u00e1nico a Manuel, ya que no se consigue otro en el pueblo.<\/p>\n\n\n\n<p>ESTER: \u00bfY qu\u00e9 aparato es ese?<\/p>\n\n\n\n<p>GURLLERRMO: Una m\u00e1quina voladora. Estoy terminando el dise\u00f1o.<\/p>\n\n\n\n<p>DON SAMUEL: \u00bfVas a ponerte a volar otra vez?<\/p>\n\n\n\n<p>GUILLERMO: Con algo he de contribuir a las fiestas con que agasajar\u00e1 El Pegujal al Presidente, en esos d\u00edas todos lucir\u00e1n sus habilidades y no puedo quedarme atr\u00e1s. T\u00fa tambi\u00e9n contribuir\u00e1s, Sempro. Me les bordar\u00e1s flores de seda a las alas, para que siendo el aparato a un tiempo p\u00e1jaro y jard\u00edn nos pertenezca a ambos.<\/p>\n\n\n\n<p>DON SAMUEL: Pero, chico, \u00bfqu\u00e9 necesidad tienes de exponerte a ese peligro?<\/p>\n\n\n\n<p>GUILLERMO: La de ganar dinero. Yo espero que el Presidente premie mi invento. Adem\u00e1s. conozco muy bien mi oficio de p\u00e1jaro y s\u00e9 que no tendr\u00e9 ning\u00fan accidente. Bastante he practicado de dos a\u00f1os a esta parte.<\/p>\n\n\n\n<p>DON SAMUEL: Pero ahora con esa pierna in\u00fatil. \u00bfNo dices que para coger vuelo ten\u00edas que correr primero?<\/p>\n\n\n\n<p>GUILLERMO: Eso era cuando se trataba de alas, pero ahora ser\u00e1 un p\u00e1jaro perfecto. Mira el dise\u00f1o. Sentado c\u00f3modamente podr\u00e9 maniobrar durante horas enteras y el impulso inicial se obtiene por un mecanismo que te explicar\u00e9 luego. Ac\u00e9rcate t\u00fa tambi\u00e9n, mam\u00e1, y t\u00fa, Sempro. (Esta s\u00f3lo va; Don Samuel lo ve de reojo.)<\/p>\n\n\n\n<p>SEMPRO: Exacto a un p\u00e1jaro. Mire, mi t\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>ESTER: \u00bfPara qu\u00e9? No me hacen gracia esas pinturas.<\/p>\n\n\n\n<p>GUILLERMO: D\u00e9jala.<\/p>\n\n\n\n<p>SEMPRO: \u00a1Qu\u00e9 bonito debe de verse en el aire! \u00bfVolar\u00e1 moviendo las alas?<\/p>\n\n\n\n<p>GUILLERMO: S\u00ed, lo mismo que un p\u00e1jaro, por medio de palancas y articulaciones. Mira: \u00e9ste es el tim\u00f3n que hace las veces de la cola en los p\u00e1jaros; aqu\u00ed va el conductor sentado.<\/p>\n\n\n\n<p>DON SAMUEL: El papel aguanta todo.<\/p>\n\n\n\n<p>GUILLERMO: Bueno. lo que me interesa es saber si me ayudar\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p>DON SAMUEL: Yo tengo ahora mucho que hacer.<\/p>\n\n\n\n<p>GUILLERMO: Bueno, lo har\u00e1 otro o lo har\u00e9 yo mismo. Y t\u00fa, Sempro, \u00bfest\u00e1s tambi\u00e9n muy ocupada?<\/p>\n\n\n\n<p>ESTER: Ella tiene que bordarle esas fajas a Mart\u00edn y Unas monturas que tiene de encargo.<\/p>\n\n\n\n<p>GUILLERMO: Es a Sempro a quien le he preguntado, mam\u00e1.<\/p>\n\n\n\n<p>SEMPRO: Yo tengo tiempo, mi t\u00eda. <\/p>\n\n\n\n<p>ESTER: Acu\u00e9rdate de que tienes tambi\u00e9n que bord\u00e1rmele el palio al Sant\u00edsimo.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;GUILLERMO: Mira, Sempro, no me hagas nada, no sea que mam\u00e1 te ponga a bordarle trajes a las once mil v\u00edrgenes por darse el gusto de estorbarme.<\/p>\n\n\n\n<p>ESTER: \u00a1Jes\u00fas, hijo, qu\u00e9 genio el tuyo! Cualquiera dir\u00eda que lo que queremos es hacerte un mal.<\/p>\n\n\n\n<p>GUILLERMO: Si ya s\u00e9 que lo que quieren hacer es un bien. Aqu\u00ed todos son muy buenos conmigo, ninguno me atormenta, vivo aqu\u00ed como la nata sobre la leche.<\/p>\n\n\n\n<p>DON SAMUEL: &nbsp;D\u00e9jame irme m\u00e1s bien. <em>(Vase.)<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>GUILLERMO: Molestando a todo el mundo. haci\u00e9ndolos sufrir a todos y d\u00e1ndome la real vida. Pero ya estoy aburrido de tanto mimo y tanta contemplaci\u00f3n y tendr\u00e9 que irme de aqu\u00ed: no quiero seguir siendo&#8230; <em>(Se para violentamente y al ir a dar un paso, olvid\u00e1ndose del estado de su pierna, lo hace sin apoyo y de una manera que lo pone en riesgo de irse de bruces. Sempro se apresura a auxiliarlo.)<\/em> Qu\u00edtate, qu\u00edtate, no empieces de una vez. <em>(Ella requiere su labor.)<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>ESTER: Guillermo.<\/p>\n\n\n\n<p>GUILLERMO: \u00a1Maldita sea! <em>(Sent\u00e1ndose de nuevo.)<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>ESTER: Dame paciencia. <em>(Vase. Pausa.)<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>GUILLERMO: Perd\u00f3name, Sempro, no tengo yo la culpa, es que ya no puedo sufrirme a m\u00ed mismo. \u00a1Esta vida. esta lucha! Esta guerra sorda que nos hacemos unos a otros constantemente, me tiene ya fuera de m\u00ed. S\u00f3lo siento que t\u00fa, sin hacerla, la sufras.<\/p>\n\n\n\n<p>SEMPRO: No les hagas caso.<\/p>\n\n\n\n<p>GUILLERMO: Buen remedio, siempre la enfermedad y no combatirla. La culpa es m\u00eda despu\u00e9s de todo: \u00bfqui\u00e9n me mete a querer ser m\u00e1s que los dem\u00e1s? En santa paz vivir\u00eda si fuera como los otros, como mis hermanos. Esta le pasa a todo el que sale de la manada: que el pastor le tira piedras y le azuza los perros para que vuelva al mont\u00f3n. Buenas dentelladas me han clavado los perros del pastor. Pero su furia no ha hecho m\u00e1s que irritar mi odio. Odio al pueblo que me anula, a la casa donde no se me comprende, donde no se me perdona el tener alas y se me quiere matar el Sue\u00f1o&#8230; \u00bfPor qu\u00e9 tendr\u00e1 que defender uno tan crudamente su derecho al Ideal?<\/p>\n\n\n\n<p>SEMPRO: Cara compra uno la felicidad.<\/p>\n\n\n\n<p>GUILLERMO: Es cierto; t\u00fa tambi\u00e9n la has pagado con l\u00e1grimas. Con nadie he sido tan injusto y tan brutal como contigo.<\/p>\n\n\n\n<p>SEMPRO: No digas eso.<\/p>\n\n\n\n<p>GUILLERMO: Es la verdad: llegu\u00e9 hasta odiarte. Por no haber querido comprender m\u00e1s antes lo que he descubierto hoy: que la tuya es la \u00fanica alma amiga de la m\u00eda. Mira: yo hab\u00eda pensado ocult\u00e1rtelo por un orgullo necio, pero tengo tanta necesidad de decirle esa palabra a quien sea capaz de apreciarla, que no espero m\u00e1s: te quiero. Sempro, necesito que t\u00fa me quieras con toda tu alma. Uno a uno me he ido robando afectos a m\u00ed mismo, hoy llego hasta dudar de que pap\u00e1 y mam\u00e1 me quieran. No dir\u00e9 que me aborrecen, pero he sembrado tantos odios que ni inmerecido ser\u00eda el de ellos, ni el tuyo mismo, pero arranca de tu alma todo resentimiento y dame lo que necesito: \u00a1cari\u00f1o, ternura! Me hacen tanta falta como el agua a la tierra abrasada. Y luego, qui\u00e9n sabe si todos los motivos de resentimiento que te he dado, no sean m\u00e1s bien m\u00e9ritos para lo que pido. Mira: todo era celos al fin de cuentas. Las iron\u00edas y burlas que hac\u00eda de tus flores. el desprecio que te hice de ellas cuando me regalaste aquella faja bordada por ti: celos, ego\u00edsmo que se convert\u00eda en ira al verte toda la vida bordando rosas para engalanar la cursiler\u00eda del pueblo, como una primavera in\u00fatil que produjera rosas vivas para alimentar marranos, te echaba la culpa a ti que no la tienes, como no la tiene tampoco la primavera de que haya cerdos en los jardines.<\/p>\n\n\n\n<p>SEMPRO: \u00bfQu\u00e9 m\u00e1s se merecen mis flores?<\/p>\n\n\n\n<p>GUILLERMO: Si. se merecen mucho m\u00e1s. Por ejemplo: ser remontadas al sol por unas alas de seda. \u00a1Qu\u00e9 alegr\u00eda para nosotros esa tarde! Imag\u00ednate: una tarde azul como esta ma\u00f1ana, un azul de d\u00eda de fiesta, radiante de sol; la plaza llena de gente, y en el aire, sostenido por un par de alas que son a la vez un jard\u00edn de rosas de seda bordadas por ti; yo, \u00e1gil como un p\u00e1jaro, tal vez entre un enjambre de ellos que me miran con asombro, sobre el asombro de todos, sobre el aplauso de todos, y t\u00fa, abajo, tr\u00e9mula de alegr\u00eda y de orgullo.<\/p>\n\n\n\n<p>SEMPRO: \u00bfY si no sucede, Guillermo?<\/p>\n\n\n\n<p>GUILLERMO: \u00bfSi no sucede?&#8230; \u00a1Ea! A tener fe, a esperar con entusiasmo, y entretanto&#8230; Ac\u00e9rcate, ac\u00e9rcate. <em>(Ella lo hace, \u00e9l la toma las manos.)<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>SEMPRO: Entretanto, \u00bfqu\u00e9?<\/p>\n\n\n\n<p>GUILLERMO: Entretanto, y de ahora para siempre, a querernos como se quieren los que han estado a punto de ser enemigos. Yo estuve a punto de odiarte, porque mam\u00e1 se empe\u00f1\u00f3 en que te quisiera y yo comprend\u00ed que su intenci\u00f3n era comprarme contigo. Quer\u00eda que yo me traicionara a m\u00ed mismo, que renunciara a ser como soy y yo tem\u00ed que t\u00fa estuvieras de parte de ella y que entre ambas se hubiera elegido tu amor como precio de mi abdicaci\u00f3n. T\u00fa eras para m\u00ed el premio odioso.<\/p>\n\n\n\n<p><em>(El tel\u00f3n cae, cortando brusco el parlamento.)<\/em><\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-right\"><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/gallegos-romulo\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Sobre el autor<\/a><\/h4>\n\n\n\n<h6 class=\"wp-block-heading\">*Foto tomada de fundarte.gob.ve<\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>R\u00f3mulo Gallegos A los compa\u00f1eros de La Alborada: Salustio Gonz\u00e1lez, Rincones, Julio Planchart, Julio Rosales y Enrique Soublette. 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